27 de mayo de 2012

AUMENTA EL NÚMERO DE DESNUTRIDOS EN CENTROAMÉRICA .Más de 53 millones de latinoamericanos con hambre

Al comenzar el siglo XXI padecían hambre más de mil millones de personas en el mundo: 642 millones en Asia-Pacífico; 265 millones en África; 42 millones en Medio Oriente y África del norte, y 53 millones en América Latina y el Caribe. En América Latina la subnutrición cayó de 52 millones en 1995-1997 a 45 millones en 2004-2006; pero aumentó casi 13% en 2009, y en 2010 había en la región tantos hambrientos como en 1990. Todo esto pese a que la producción de nutrientes en Latinoamérica excede en 30% los requerimientos de su población, aseguró el director del Centro cubano de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM) Osvaldo Martínez, en el IX Encuentro de Agricultura orgánica y Sostenible celebrado en mayo de 2012. América Latina aporta casi un tercio de las exportaciones mundiales de maíz, el 52% de las exportaciones de soya, 44% de las de carne de res y el 42% de las ventas de aves de corral. El Banco Mundial calcula que la participación de América Latina y el Caribe en las exportaciones agrícolas mundiales subió del 11% en 1995-1999 al 14% en 2006-2009. Según el Mapa del Hambre divulgado el 18 de abril de 2011 por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, el número de personas desnutridas en todo el mundo asciende a casi mil millones, cantidad equivalente a la suma de la población de América del Norte y Europa. El Proyecto Hambre de la ONU calcula que cada día mueren de hambre o por causas relacionadas 24 mil personas en el mundo, de las cuales 18 mil son niños. La FAO considera que el hambre y la desnutrición constituyen el principal riesgo para la salud, más grave que el VIH-SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas. Además, es motivo de preocupación la denominada “hambre oculta” causada por la deficiencia de micronutrientes, que hace a las personas más susceptibles a las enfermedades infecciosas, perjudica el desarrollo físico y mental, reduce la productividad laboral y aumenta el riesgo de muerte prematura. El Mapa del Hambre 2011 clasifica a los países según el grado de desnutrición de su población. En la primera categoría figuran los países con bajo índice de población desnutrida (5% o menos de la población total), entre ellos todos los industrializados de América del Norte y Europa, más Sudáfrica, Japón y Australia. De África y Medio Oriente, aparecen en la primera categoría Argelia, Marruecos, Libia, Egipto, Arabia Saudita, Gabón, Irán, Siria, Líbano e Israel. En América Latina, los países con bajo índice de población desnutrida son Cuba, Costa Rica, México, Chile, Argentina y Uruguay. En el segundo escalón de la lista figuran los países que registran entre 5 y 9% de población desnutrida, como Brasil, Venezuela, Jamaica y El Salvador. La FAO reconoció que en materia de desnutrición infantil Venezuela “está muy por debajo de la media regional del 6% y de continuar así va a poder anunciar al mundo en el año 2015 que ha superado ampliamente la meta de reducir a la mitad ese índice”: Entre 1998 y 2010 el déficit nutricional en menores de cinco años bajó de 5,3 a 3,7%. En la tercera posición se ubican los países con índice de desnutrición moderadamente bajo (entre 10 y 19%), entre ellos Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Suriname. En la “zona roja” se encuentran los países con desnutrición moderadamente alta (del 20 al 34%): Bolivia, Belice, República Dominicana y Guatemala. Si bien el desempeño de Bolivia no es de los mejores, existen avances. “En 1992 en Bolivia había aproximadamente 1,9 millones de personas que sufrían hambre y en este momento se tiene dos millones, ha habido un aumento del número de personas, pero el porcentaje ha bajado de 27% a 15%”, destacó la representante de la FAO Elisa Panadés. Cierran la nómina los países con un alto porcentaje de población desnutrida (más del 35%): Haití, Chad, República Centroafricana, Etiopía, Angola, Zambia, República Democrática del Congo, Mozambique, Malawi, Sierra Leona y Eritrea. Centroamérica desmejora Aumentó el número de desnutridos en América Central, según el informe “América Central en cifras: Datos de seguridad alimentaria nutricional y sobre agricultura familiar”, elaborado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el programa de Seguridad Alimentaria Regional para Centroamérica (Presanca II). Alrededor de seis millones de personas sufren desnutrición en Centroamérica, el 14% de la población de los seis países de la región: Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Ese porcentaje supera en seis puntos al promedio de habitantes con hambre en América Latina y el Caribe (9%), revela el informe "Centroamérica en Cifras”, que actualiza datos e indicadores relacionados con la seguridad alimentaria/nutrición, agricultura familiar y pequeños productores de granos básicos de la región. El informe compara el valor de la cesta básica rural y el salario mínimo legal y rural. Sólo en Costa Rica el salario permite comprar la canasta básica. “Los casos más críticos son Honduras y Nicaragua, que supera el déficit mensual de $ 100 dólares, entre el salario mínimo y el costo de la canasta básica”. En cuatro países centroamericanos la desnutrición afecta a más de 10% de la población, y sólo en Costa Rica esta cifra cae por debajo de 5%. Además, en cinco países 19% de los niños padece desnutrición crónica moderada o grave. En Honduras, hace un año uno de cada cuatro niños padecía hambre crónica, y casi una cuarta parte de la población infantil estaba desnutrida y vulnerable a múltiples enfermedades. La desnutrición se acentuaba en los departamentos de Choluteca, La Paz, Intibucá, Valle, Santa Bárbara y Lempira, donde se había perdido el 80% de las cosechas por inundaciones o sequías. En la actualidad, la desnutrición crónica afecta a más de 300 mil niños hondureños, cifra que representa casi la cuarta parte de los menores de cinco años, reveló el PMA en la VII Cumbre Mundial de Universidades contra el Hambre celebrada en Tegucigalpa en 2012. El costo del hambre en Honduras asciende a 780 millones de dólares al año, pérdida mayor en el futuro por la desventaja social de esos pequeños cuando lleguen a la edad adulta, según el PMA, que incluye a Honduras como la segunda nación de América Latina con los peores índices de desnutrición infantil. Según un estudio de Oxfam Internacional, durante la última década se estancó la producción de maíz y frijol y aumentaron las importaciones, lo que coloca al país en una situación de mayor dependencia alimentaria. En ese marco, el gobierno hondureño declaró al 2011 como Año de la Seguridad Alimentaria y Nutricional, y anunció una estrategia para garantizar el derecho a la alimentación. Por otro lado, se estima que el 80% de la población de Guatemala vive sin alimentación garantizada, principalmente en los departamentos de Sololá, Totonicapán, Quiché, Huehuetenango, San Marcos y Petén, informó el diario Prensa Libre, citando datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2011. El 14% de los hogares guatemaltecos padece inseguridad alimentaria severa, el 27% moderada, el 39% leve y el 19% de la población tiene seguro el acceso al sustento diario. En El Salvador, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló que de los 2,3 millones de niños y adolescentes del país, la mitad vive en condiciones de pobreza, sobre todo los que residen en áreas urbanas de grandes ciudades, incluyendo la capital. El Salvador registra 2,3 millones de niños (hasta 18 años) y uno de cada dos sufre problemas de desnutrición. Según Unicef, 16 de cada mil niños nacidos vivos mueren en su primer año de vida por problemas de desnutrición. En las áreas urbanas se calcula que mueren 26 por cada mil nacidos vivos. En Haití, más del 45% de la población, casi cinco millones de personas, sufren inseguridad alimentaria, de las cuales 800 mil personas enfrentan riesgos severos por falta de comida, indican datos preliminares de una encuesta nacional realizada por la Coordinación Nacional de Seguridad Alimentaria. A fines de diciembre de 2011 los haitianos se encontraban en una situación de fase II, cuando es difícil encontrar comida, una fase anterior al período de hambruna. Una de las causas fue la sequía que azotó al país desde marzo de 2011, y la situación de desastre ocasionada por el sismo de 2010 que mató a más de 300 mil personas y damnificó a dos millones. México Se estima que más de 85 mil personas murieron por desnutrición en el periodo 2001-2010 en México, más que las aproximadamente 59 mil víctimas del crimen organizado, detalló el diario Excélsior citando datos del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (Ceidas) y del Instituto de Estadística y Geografía. El director del Ceidas Mario Luis Fuentes informó que 12 millones de personas no tienen ingreso suficiente para comprar la canasta básica de alimentos en el país. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social estima que 52 millones viven en la pobreza, es decir el 46% de la población mexicana. En febrero de 2012 aumentó 8% el precio de los productos de la canasta básica de los mexicanos, incremento que duplica el alza del salario mínimo general vigente a partir del 1 de enero de 2012. Empeora la situación la más severa sequía de los últimos 70 años, que azota a 19 de los 32 estados mexicanos, especialmente Coahuila, Chihuahua, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí. Durante 2011 fueron devastadas casi un millón de hectáreas de cultivos y murieron unas 50 mil cabezas de ganado, según la Secretaría de Agricultura. En la Sierra Tarahumara, Chihuahua, comunidades indígenas rarámuri corren riesgo de padecer una hambruna. Unos 220 mil rarámuris sufren con mayor rigor los embates de la naturaleza, especialmente en los municipios de Bocoyna, Urique, Guachochi, Guadalupe y Calvo, Batopilas, Carichí, Balleza y Nonoava. Se estima que por lo menos 75 indígenas murieron de desnutrición en los dos últimos años, principalmente a los territorios del norte. Puerto Rico también enfrenta graves problemas alimentarios, pero por razones distintas. La destrucción de tierras agrícolas para la construcción de complejos habitacionales de lujo y molinos de viento para generar energía en el municipio de Santa Isabel puede desembocar en una crisis alimentaria, advirtió el Colegio de Agrónomos de Puerto Rico. Puerto Rico necesita 1,1 millones de cordeles de suelo agrícola para asegurar su subsistencia alimentaria “y solo poseemos 500 mil. Una vez mal utilizados los terrenos agrícolas se perderían permanentemente. Con el estado deficitario de solo poseer apenas la mitad del suelo agrícola necesario, se perdería el ya demacrado orden social en una situación terrorífica dantesca”, alertó el agrónomo Hiram Mercado Pérez, portavoz de la organización profesional. Mercado afirmó que ante una situación de urgencia, sea un terremoto o cualquier otra que trastoque los puertos locales o los del este norteamericano, donde se genera el 85% de las importaciones de alimentos para Puerto Rico, el hambre sería fatídica. El agrónomo trajo a colación que ante la emergencia alimentaria mundial, los suelos primordiales son una gracia natural escasa en el planeta, pues apenas el 3% de los terrenos es arable, a la vez que se trata de un recurso vital no renovable. Por eso lamentó que el gobierno puertorriqueño se mantenga desenfocado en este sentido, al conceder suelos de alto valor agrícola a proyectos que nada tienen que ver con la producción de alimentos para abastecer a la población. Los gobiernos priorizan la seguridad alimentaria La seguridad y la soberanía alimentaria son tareas prioritarias para la mayoría de los gobiernos de América Latina. Ocho países de la región aprobaron leyes específicas en la materia, mientras otros cinco analizar resoluciones y normas legislativas. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela cuentan ya con leyes vigentes. En Brasil, el programa Bolsa Familia iniciado en 2003 ayuda a familias pobres y extremadamente pobres con la entrega de una bolsa escolar, bolsa alimentación, subsidios alimentarios, cupones para alimentos y auxilio de gas doméstico. El programa sacó de la pobreza a 25 millones de personas. Acceso a financiamientos, programas de asistencia técnica y entrega de insumos son las principales variantes adoptadas por otros gobiernos de la región para apoyar la producción de alimentos, como por ejemplo los subsidios a la venta de fertilizantes en Ecuador y Venezuela. Por otro lado, el 23 de marzo de 2012 el gobierno de Cuba presentó en Ginebra un proyecto de resolución sobre el derecho a la alimentación, con el copatrocinio de 76 delegaciones. En su intervención ante la XIX Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el representante cubano Juan Antonio Quintanilla explicó que el documento es resultado de un amplio proceso de consultas en el que todos los interesados tuvieron la oportunidad de participar y contribuir. “Es una vergüenza que la cifra de hambrientos roce los mil millones. Resulta importante expresar el compromiso político para enfrentar los efectos combinados de las crisis mundiales de los alimentos y la económica, financiera, social, ambiental y energética que están agravando la pobreza, la marginación y el subdesarrollo a escala mundial”, señaló Quintanilla. * Con datos de Prensa Latina, Agencia IP Paraguay; elheraldo.hn; Adital y http://www.pesacentroamerica.org/biblioteca/ca_en_cifras.pdf.http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012052702