29 de mayo de 2012

El diputado de ERC Joan Tardà ha advertido de que él no se sentiría "demasiado seguro" por la calle si fuera directivo de Bankia, porque hay mucha gente "desesperada".

El diputado de ERC Joan Tardà ha criticado este martes duramente que un responsable de Bancaja pueda recibir casi 14 millones de euros de indemnización cuando abandone la entidad y ha advertido de que él no se sentiría "demasiado seguro" por la calle si fuera directivo de Bankia, porque hay mucha gente "desesperada". En declaraciones a los medios en los pasillos del Congreso, Tardà no ha ahorrado calificativos ante el hecho de que el director financiero de Bancaja, Aurelio Izquierdo, pueda obtener casi 14 millones de indemnización. "Una vergüenza, un insulto, no tiene nombre. Es inaceptable" han sido algunos de los términos que ha empleado para referirse a este asunto, que ha enmarcado dentro de la situación general de Bankia y de la crisis económica y financiera global que atraviesa España. Para Tardà, la calle está llena "de verdaderos bandoleros de cuello blanco", y lo de Bankia "es una verdadera mafia". "Humillación" Así las cosas, ha señalado que entendería que "cualquier ciudadano harto de esta situación opte incluso por cualquier actitud desesperada", ya que es una "humillación" sentir que "además de estar jodidos, hay quien se aprovecha de la crisis". "Yo no estaría demasiado seguro" si fuera directivo de Bankia, ha insinuado, antes de mostrar su indignación por haber llegado ya a "un nivel de escándalo que clama al cielo". Según ha dicho, mucha gente ve cómo el futuro cada vez es más incierto y cómo se va hundiendo lo que ha costado tanto construir; "lo que menos puede aceptar esta persona -ha apostillado- es que además se rían de él". "Esto es inaceptable, y si tuvieran un tanto de vergüenza no lo harían, pero no la tienen, y es posible que la gente se rebote. Que vayan con cuidado. Es evidente que yo no estaría demasiado seguro", ha incidido Tardà. Aunque ha puntualizado que hay respuestas de las personas desesperadas que "no son aceptables", ha insistido en que la situación actual "no tiene parangón en ninguna sociedad de democracia avanzada", y "la gente empieza a estar muy harta".Público