19 de mayo de 2012

El líder de la izquierda griega desafía a Europa

El líder del partido radical de izquierdas griego dijo el jueves que hay pocas posibilidades de que Europa suspenda la financiación al país y si lo hace, Grecia no hará frente a sus deudas. En una entrevista, Alexis Tsipras, el dirigente de 37 años de la Coalición Radical de Izquierdas, o Syriza, advirtió de que el colapso financiero de Grecia arrastraría al resto de la eurozona. En su lugar, indica que Europa debe considerar una política orientada al crecimiento que detenga la espiral de recesión griega y corrija lo que él llama la creciente "crisis humanitaria" a la que se enfrenta el país. "Nuestra primera opción es convencer a nuestros socios europeos de que, por su propios interés, la financiación no debe ser detenida", dijo Tsipras en una entrevista con The Wall Street Journal el jueves. "Si no podemos convencerles --porque no tenemos la intención de tomar medidas unilaterales-- pero si proceden con acciones unilaterales, en otras palabras, si detienen nuestra financiación, entonces nos veremos obligados a dejar de pagar a nuestros acreedores, proceder a una suspensión en los pagos a nuestros acreedores ". De acuerdo con recientes encuestas de intención de voto, el partido de Tsipras está en posición de ganar la mayor cantidad de votos en las elecciones del mes que viene, mejorando su sorprendente segundo puesto en los comicios del 6 de mayo, que dejaron a ningún partido o coalición con suficientes escaños en el Parlamento como para formar Gobierno. Con Tsipras a punto de conseguir la posición ganadora en la próxima votación y, posiblemente, convertirse en el próximo primer ministro del país, Grecia parece dirigirse a un enfrentamiento con sus socios europeos sobre el polémico programa de reformas, que el líder izquierdista quiere anular. En las últimas semanas, los líderes europeos desde banqueros centrales del continente a la canciller de Alemania, han dejado claro que el programa de reforma es un "quid pro quo" para recibir los pagos adicionales del último paquete de ayuda de 130.000 millones de euros sin el que Grecia no tiene suficiente dinero para pagar servicios básicos como escuelas y hospitales. El enfrentamiento podría determinar en cuestión de semanas si Grecia deja de recibir los préstamos de rescate internacionales y se ve obligada a imprimir su propia moneda, o si Europa permite a Grecia incurrir en mayores déficit fiscales durante más tiempo, para evitar la propagación del pánico financiero a otros endeudados miembros de la zona euro, como Portugal y España. Pero Tsipras indicó que, si es necesario, Grecia puede arreglárselas sola. Al no pagar sus deudas, el país tendría suficiente dinero para pagar a sus trabajadores y jubilados. También propone recortes en el gasto en defensa, tomar medidas enérgicas contra la corrupción y el despilfarro y luchar contra la evasión fiscal generalizada de los ricos. "Cualquier cosa que hagamos va a ser difícil. Sin embargo, también será difícil para Europa, porque el euro se derrumbará", señaló Tsipras. Aunque añadió que ambas partes deben dar un paso atrás "antes de llegar a ese punto" y encontrar una "solución europea". La economía griega se encuentra ya en su quinto año de recesión, y oficialmente se espera una contracción de un 4,7% este año --algunos economistas dicen que la contracción podría superar el 7%--, mientras que el desempleo está cerca de máximos históricos y más de la mitad de los jóvenes están sin trabajo. Tsipras, ingeniero de formación, recomienda un paquete de estímulo para impulsar la economía griega y ha pedido que se cancele el actual plan de austeridad a cambio de préstamos. Ha sugerido acabar con el plan de despedir a 150.000 trabajadores del sector público hasta 2015 --que Grecia prometió a sus socios europeos-- y que se deroguen las medidas recientes para obligar a bajar los salarios del sector privado. Está a favor de la nacionalización del sistema bancario para mejorar las políticas de préstamos directos. Recientes encuestas de opinión muestran que el mensaje de Tsipras ha calado en los griegos, que culpan a los dos partidos establecidos -- el conservador Nueva Democracia y el socialista Pasok-- de llevar al país a la crisis. Una encuesta publicada el jueves muestra que el apoyo a Syriza está creciendo. Según el sondeo elaborado por Pulse para el semanario To Pontiki, Syriza recibiría el 22% de los votos si las elecciones se celebrasen ahora, más de cinco puntos porcentuales por encima del respaldo que logró en los comicios del 6 de mayo. Nueva Democracia conseguiría el 19,5% de los votos y Pasok el 13,2% --prácticamente sin cambios respecto a los resultados de los anteriores comicios. Tsipras cree que el país debería permanecer en la eurozona. "Nuestra moneda es el euro, no es tan fácil cortar el vínculo. La salida del euro tendría múltiples consecuencias negativas", dice Tsipras. "no es algo que deseamos, ni que estemos buscando".http://online.wsj.com/article/SB10001424052702303360504577410532584480976.html