31 de mayo de 2012

La Iglesia recibe casi la misma cantidad que el tijeretazo en Educación y Sanidad

Al debate, reabierto estos días, sobre si la Iglesia debería o no pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) por sus propiedades, se une la publicación, hoy, del estudio anual sobre la financiación pública de la institución. La Fundació Ferrer i Guàrdia, igual que hizo el año pasado, vuelve a denunciar, en su Anuario de la Laicidad en España 2012, "la opacidad" existente al respecto, ya que "la financiación pública de la Iglesia católica continúa siendo un concepto presupuestariamente difícil de detectar y aún permanece oculto detrás de partidas indirectas de carácter público". Aun así, el informe de la fundación, que defiende "la laicidad, la tolerancia y el progreso" como los "tres valores esenciales en una sociedad moderna", estima que la institución católica recibe "entre 8.000 y 9.000 millones de euros al año". Es decir, casi el equivalente a la cantidad que el Gobierno de Mariano Rajoy asegura que se ahorrará este año con el tijeretazo en Educación y Sanidad (10.000 millones). Dicha cantidad la obtienen de sumar, precisamente, "las exenciones tributarias, lo recibido por el IRPF, la financiación de los centros concertados, la obra social y el patrimonio, entre otros conceptos", especifica el documento. Para Oriol Illa, presidente de la Fundación, la falta de transparencia en las cuentas eclesiásticas y las dificultades encontradas para obtener información sobre ellas, responden a "acuerdos concordatarios de inspiración preconstitucional". De hecho, en ellos se basan los grupos parlamentarios de PP, CiU y UPyD, que el pasado 23 de mayo evitaron que saliera adelante en el Congreso una iniciativa de Izquierda Plural para promover la autofinanciación de la Iglesia. Por otro lado, el informe también dedica un apartado a la visita del papa a Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). En esta ocasión, la jerarquía eclesiástica tampoco quiso dar detalles sobre el coste que el evento supondría al erario público. Simplemente se limitó a defenderse de las acusaciones asegurando que no iba a costar "ni un euro". Además, el estudio considera que "no hubo un equilibrio" entre la "necesaria neutralidad que debe ejercer el poder político y la visibilidad que se mostró" durante los días que la comitiva vaticana estuvo en la capital.Público