10 de mayo de 2012

La represión del estado

Por Albert Portillo.... ¿Cómo se enfrenta a las huelgas? ¿Cómo responde a los movimientos sociales? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la clase dirigente? ¿Por qué el estado actúa como actúa? Empezamos por definir que es el estado capitalista. Como señalaba Bukharin este es en el fondo una “asociación de capitalistas”. Es decir, el estado se compone de la dirección política, el gobierno, que cambia cada “x” años y de la maquinaria estatal, o administración pública, que es permanente. La dirección política está formada por la clase política que rinde cuentas al capital (de aquí la “asociación de capitalistas”); De Guindos era presidente ejecutivo de Lehman Brothers, el Ministro de Defensa era consejero de una empresa armamentística, etc., y la maquinaria estatal está formada por las instituciones públicas y sus agentes. Dado que el estado tiene el monopolio de la violencia a través de dos instituciones, las fuerzas armadas y la policía reprime aquellos movimientos que amenazan el status quo. De entrada todo el aparato mediático que va desde el propio gobierno hasta los grandes medios de comunicación (prensa y televisión) descalifica y tergiversa aquello que hacen los movimientos de protesta. Las acciones de desobediencia civil son tildadas de terrorismo, un contenedor quemado es “kale borroka”, mientras que obvían y esconden descaradamente el terrorismo de estado en el interior y las barbaridades imperialistas en el extranjero. A continuación, cuando la intensidad de la protesta aumenta, cuando millones de personas hacen huelgas y ocupaciones luchando por sus derechos ponen en peligro el capital y las propiedades de la clase capitalista, entonces, el estado emplea la policía para asegurarse que las condiciones de reproducción de la explotación continúen inalteradas. Cuando el conseller Puig clamaba el día de la huelga general “orden y seguridad” y “hay que crear miedo, para que esto no se repita” mostraba la actitud de quien está dispuesto a emplear todos los medios (recordamos la utilización de gases lacrimógenos por primera vez en 16 años) para proteger la propiedad y el régimen económico capitalista. Si hasta ahora el estado del bienestar y la democracia liberal pretendían contentar la clase trabajadora con ayudas y representación, los recortes sociales en educación y sanidad y la legislación jurídica antisocial (que regala el despido y que en caso de conflicto resuelve a favor del empresario) están acabando con todas las formas de protesta institucionalizada. La única manera eficaz de defender nuestros derechos es con la movilización activa y combativa en la calle, en los barrios, en el trabajo... Y el estado responde con la represión, con el encarcelamiento injustificado de manifestantes, con disparos, agrediendo periodistas y reporteros que graban las palizas de la policia, etc. Pero, como explica Lenin, “el estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase”. Los Mossos también sufren recortes salariales, los Mossos al estar organizados jerárquicamente también tienen divisiones de clase, de aquí que los sindicatos policiales (SPC, CAT y SME-CCOO) se movilicen contra el consejero Puig y salgan reacciones como los Mosso flautas o el pelotón 19 (19 sindicalistas que protestan allá donde va Artur Mas). Esto quiere decir que los Mossos no son una herramienta tan dócil como querría Puig y por eso ha creado la División de Asuntos Internos de los Mossos. Esta policía, de carácter político, se encarga de reprimir toda disidencia interna para que los Mossos sean una arma de represión obediente. Los medios de comunicación nos intentarán dividir con etiquetas, como “violentos”, “terroristas”, intentarán sembrar el engaño y la confusión y sobre la calle sufriremos las cargas policiales, las detenciones arbitrarías, las palizas por ser de izquierdas o por ser inmigrante, nos intentarán cegar con balas de goma llegando al extremo de la muerte, como en el caso del compañero vasco Iñigo Cabacas. Crearán un estado de miedo con su violencia y la consiguiente represión judicial (encarcelamiento, multas...). No debemos dejar que lo hagan, porque ni queremos policía ni la necesitamos para dirimir los asuntos de la sociedad.http://www.enlucha.org/site/?q=node/17221