1 de junio de 2012

Los coruñeses no quieren a Millán-Astray como hijo predilecto

La estatua del general golpista José Millán-Astray no volverá a lucir en A Coruña después de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) desestimase un recurso interpuesto por una asociación de veteranos. Sin embargo, ¿sigue siendo el fundador de la Legión hijo predilecto de la ciudad que lo vio nacer en 1879? La respuesta es que no, aunque conviene aclarar el asunto tras la confusión provocada tras el fallo de la citada corte. En realidad, el TSXG sólo se ha pronunciado sobre el destino de la figura del militar franquista, que reposa en un almacén después de que el pleno de la corporación pasase a Millán-Astray por el cedazo de la Ley de Memoria Histórica en 2009. Entonces, el gobierno municipal, integrado por socialistas y nacionalistas, aprobó retirar su estatua, cambiar la denominación de la plaza –bautizada con sus apellidos– y quitarle el título honorífico. El Tribunal Superior respaldó el fallo sobre el destino de la estatua dictado por un juzgado coruñés, que había tumbado el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la Asociación Cultural y Deportiva de Veteranos de la Legión 20 de Septiembre. "No valoramos el honor de la persona [...] sino intentar conciliar y superar un momento histórico", refleja la sentencia apelada, que deja claro que "los hechos [...] conducen inexorablemente a la aplicación de la ley de memoria histórica". Un juzgado consideró que la Ley de Memoria Histórica no era aplicable ¿Por qué, entonces, otro juzgado le dio la razón a la hija de Millán-Astray cuando se negó a aceptar que el Concello cortase de raíz a su hijo predilecto del árbol genealógico de la ciudad? Porque consideró que la norma no era aplicable, ya que el nombramiento se produjo en un pleno municipal celebrado en 1922, mucho antes del comienzo de la Guerra Civil. Huelga decir que el Ayuntamiento valoró del "heroico" militar sus "elevados méritos" al frente de la Legión y los "brillantes hechos de armas, conocidos y admirados por España entera", que le permitieron conquistar "gloria inmarcesible". Años después, el hijo de A Coruña y padre del "¡Viva la muerte!" gritaría aquello de "¡Muera la intelectualidad traidora!" tras la intervención de Miguel de Unamuno en la Fiesta de la Raza de 1936. La frase, pronunciada en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, pasaría a la historia como "¡Muera la inteligencia!". Méritos al margen, tanto la CRMH como el BNG local se aferran a una frase del Código Civil reproducida en la sentencia del Tribunal Superior que rebate el argumento de que el título honorífico fuese concedido antes de la Guerra Civil: "Las normas se interpretarán [...] en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo al espíritu y finalidad de aquellas". Con la sentencia definitiva sobre la estatua en la mano, Rubén Afonso Lobato considera que su recurso "debería tener éxito, porque los argumentos del Tribunal Superior son los mismos". Xosé Manuel Carril, líder del BNG coruñés, considera que el TSXG, "además de confirmar que el juzgado actuó correctamente, en su argumentación hace una interpretación muy interesante de la Ley de Memoria Histórica". Es decir, que deja la puerta abierta a que la norma pueda ser aplicada más allá de los límites temporales de la Guerra Civil y la posterior dictadura de Francisco Franco. "Es una interpretación integradora o valorativa de la norma", explica Carril, quien cree que "sirve para otros pleitos que puedan surgir, como el recurso de la Comisión a la sentencia que da la razón a la hija de Millán-Astray". Faltaría por resolver el arcano que encierra la placa que figura en la plaza de Millán-Astray, que sigue recibiendo el nombre del general golpista pese a que el Concello de A Coruña, entonces gobernado por el PSdeG y el BNG, aprobó el cambio de denominación. La respuesta la tiene el actual alcalde, Carlos Negreira, del Partido Popular, quien no recurrió la sentencia que le restituyó el título de hijo predilecto al fundador de la Legión. "Su deber era defender la legalidad y, habiendo argumentos para recurrir, nos parece sorprendente que no lo hiciese", concluye Carril. "Entendemos que hay decisiones de tipo estrictamente político que debería ser explicadas por el señor alcalde".Público