10 de mayo de 2012

Nafarroa quiebra y es rescatada por el Estado en un mismo día

La modificación del Convenio anunciada el lunes revela que Nafarroa ingresaba un tercio de sus ingresos de IVA de forma irregular. La Hacienda del Estado le reclamaba 1.500 millones de euros, pero el Estado ha decidido no dejarla caer: ha perdonado el 90% de su deuda y mantendrá ese suplemento de IVA. Según el Gobierno navarro, a cambio de nada. Las filtraciones del consejero Álvaro Miranda han desvelado la verdadera naturaleza del cambio en el Convenio Económico anunciado el lunes: Nafarroa ha quebrado y ha sido rescatada. El Gobierno español necesitará inyectarle dinero extra, que no le corresponde, para que el herrialde no colapse. Desde 1994, Nafarroa estaba cobrando el IVA a todos los coches de Volkswagen, pero este dinero difícilmente podía ser suyo, ya que entre el 92% y el 94% de los Polo que se fabrican en Landaben se exportan y están exentos. Sin embargo, el gobierno navarro cobraba por el cien por cien de los coches y era la Hacienda del Estado quien devolvía más del 90% de ese dinero. La fórmula bien pudiera ser legal, fruto de un agujero en un estado que tiene más de una hacienda pública, pero está claro que no es lógica: el Gobierno español no puede «devolver» un IVA que no ha cobrado. El IVA que recibe el Gobierno navarro por los Polo es un tercio de los ingresos totales por ese concepto. La detección de este error contable se produjo hace unos seis meses por parte de la Agencia Tributaria. Ayer, «Diario de Navarra» daba cuenta de la existencia de un «acta» de la Hacienda estatal en la que se exige al Gobierno navarro que se haga cargo de las devoluciones de IVA desde 2007, lo que supondría la friolera de 1.500 millones (el equivalente al gasto anual en Educación y Sanidad). Si esta deuda se sumara a la actual (2.446 millones), Nafarroa sería, de largo, la comunidad más endeudada del Estado español. Su deuda por habitante ascendería a 6.207 euros, muy por encima de la de los catalanes (5.541) o la de los valencianos (4.057). En resumidas cuentas, de un plumazo, Nafarroa perdía un tercio de sus ingresos por IVA y su deuda aumentaba en un 63% más hasta ser la más alta del Estado. Nafarroa había quebrado virtualmente al dispararse sus gastos y desplomarse los ingresos. Sin embargo, de una forma que suena a milagrosa, todo esto se solucionó por un precio ridículo. Tan ridículo que hace temer que haya alguna variable más en la ecuación. Una discreta negociación de UPN con el Gobierno ha servido no solo para que se perdone más del 90% de la deuda contraída con la Hacienda estatal, sino también para perpetuar el desfalco del IVA. Es decir, el Gobierno español seguirá devolviendo el IVA que ha cobrado la Hacienda navarra. El pacto tan solo tiene una coletilla que, sin más datos, parece algo absurda: la recaudación navarra a través del convenio con el Estado tendrá una caída neta de 25 millones hasta 2014 (cuando finaliza el actual acuerdo entre la Hacienda navarra y la estatal). Es más, de los 1.500 millones de deuda contraída con el Estado, Nafarroa tendrá que pagar únicamente cien y solo si una junta arbitral lo refrenda próximamente. En definitiva, con este acuerdo, Nafarroa mantiene una inyección económica de aproximadamente 245 millones anuales (los 260 millones anuales previstos del IVA de Volkswagen menos los 25 millones fijados en la revisión). Consecuencias y oscurantismo El principal problema que se deriva de esta quiebra fulminante y el rescate inmediato, es que ha puesto en evidencia que Nafarroa no tiene viabilidad con el actual marco de relaciones con el Estado español. El herrialde se ha convertido en adicto a este sobresueldo del IVA de VW y, por tanto, ha perdido de facto su autonomía fiscal. De la misma forma que un adolescente no puede sentirse independiente mientras necesita de la paga de los padres para subsistir, el Gobierno navarro no puede afirmar poseer autonomía fiscal mientras dependa de que el Estado sea quien asuma las devoluciones a su mayor empresa privada. Además, Madrid ha ganado un poder enorme sobre la autonomía foral, que es el del acreedor sobre el deudor. El escándalo no solo revela que Nafarroa tiene una dependencia con el Estado español, sino también con la multinacional alemana, que puede poner en jaque al Gobierno sin necesidad de marcharse. Basta con que VW decida exportar directamente desde Nafarroa a Alemania o a terceros países, para que deje de ingresar ese suplemento de IVA al que se ha hecho adicta. Todavía falta por esclarecer con qué ha negociado UPN para conseguir esta salida airosa de la quiebra. La idea que Nafarroa ha capeado una deuda de 1.500 millones de euros y que, además, ha conseguido mantener casi intacta una inyección de más de 200 millones de euros anuales a cambio de nada, resulta algo difícil de creer. El problema está en que, debido a la peculiar fórmula que tiene el Amejoramiento y el Convenio Económico puede que el contenido exacto de la negociación jamás se conozca. El Convenio Económico no tiene una figura legal fijada. No tiene rango de ley, ni de decreto, ni del ley orgánica. No es nada. En consecuencia, no está obligado a ser publicado ni en el Boletín Oficial de Navarra, ni tampoco el del Estado. El oscurantismo es absoluto y, por ahora, la única versión es el edulcorado comunicado que emitió el lunes el Gobierno navarro. Además, cabe la posibilidad de que esta quiebra de la Hacienda Navarra pueda utilizarse para minar la autonomía política de la que siempre se ha vanagloriado UPN. La debilidad económica ha estallado justo en el proceso de recentralización más importante desde que echó a andar el llamado estado de las autonomías. Nafarroa se enfrenta a esto desde una posición muy complicada, ya que su viabilidad está en manos del Gobierno de turno. Y, también, porque cada cinco años se enfrentará a la renovación del convenio y, con la renovación, al fin de ese complemento del IVA. Esta carta en la manga del Estado español que pone en una condición de inferioridad a la única comunidad sin estatuto de autonomía y, en consecuencia, a la única comunidad cuyo estatus no sostiene un referéndum. También cabe otra lectura, que es la de que Nafarroa ha contado desde 1994 con un suplemento extra de ingresos y que, después de 18 años, este dinero no se ha gestionado con la sensatez necesaria para hacer que su economía despegara, sino para aumentar su dependencia y, en el peor de los casos, puede suponer la defunción de la Hacienda navarra. Y nadie asume responsabilidades. Aritz INTXUSTA | IRUÑEA. Gara