11 de mayo de 2012

Querella contra el franquismo, ¿y ahora qué?

Solo el esfuerzo de todas y todos de los que queremos justicia puede conducirnos a acabar con la impunidad de los franquistas y a escribir la historia tal como sucedió Ya estamos de vuelta de Buenos Aires. Nuestro viaje ha concluido. La juez federal María Servini de Cubría tiene sobre su mesa el testimonio de cincuenta querellantes más, entre los que se encuentran alguno del «Juicio de Burgos», la familia de Andoni Arrizabalaga («Itziarren semea»), la de Salvador Puig Antich (asesinado a garrote vil por la Dictadura), la de José Humberto Baena (fusilado por el franquismo junto con Txiki, Otaegi y otros dos miembros del FRAP, en 1975), las nuestras... Atrás quedan los días intensos vividos junto a las Madres de la Plaza de Mayo, recibiendo el calor de la solidaridad en la Asociación de Abogados, asistiendo al juicio contra dos torturadores de la dictadura militar, visitando la siniestra Escuela Mecánica de la Armada (por la que pasaron más de 5.000 secuestrados-desaparecidos) o recibiendo la atención de los medios de comunicación (prensa, radio y televisión). Durante esos días estuvimos arropados y reconfortados por el cariño y el apoyo de Darío e Inés (primeros querellantes hace ya dos años), de Norita (madre de las Madres), de Maxi (abogado de los querellantes), de «Cachito» (superviviente del horror y cicerone en la ESMA), de Evaristo y de Juan José (gallegos republicanos y luchadores), de Juan Carlos y Elsa (escritores y amigos entrañables) y de tantos otros cuyos nombres son desconocidos para ti, que lees estas líneas, pero a los que nosotros nos sentimos hermanados para siempre. ¿Y ahora qué? Hemos vuelto más convencidos y decididos que cuando iniciamos el viaje. Estamos aún entre la nostalgia de los días vividos entre los compañeros y compañeras que hemos dejado allí y las ganas de seguir con esta pelea contra la impunidad del franquismo. Hemos comprobado que es posible, que las paredes caen, que lo que los dictadores dejan «atado y bien atado» puede terminar soltándose si hay voluntad y ganas de conseguir justicia. Pero eso no es tarea fácil, ni de unos cuantos. En el ejemplo argentino hemos comprobado que es necesaria la memoria de todos y todas, que es necesario el esfuerzo y la movilización permanente de todas las personas que queremos una Euskal Herria libre, justa y solidaria, sin opresiones ni explotación. Ahora está en nosotros. Nadie puede presentar la querella por lo que nos hicieron pasar (torturas, cárcel, exilio, expoliación...) más que nosotros que lo sufrimos. Nadie puede presentar la querella por el pariente asesinado/fallecido (que sufrió/murió en la guerra, en la posguerra, durante la dictadura...) más que vosotros que sois sus descendientes directos o indirectos. Nadie puede aportar las pruebas que cada uno guardamos más que uno mismo. Pero junto a nosotros, los individuos, están las organizaciones en las que nos encuadramos: partidos, sindicatos, organismos populares... Hagamos que ellas también se muevan y tomen parte activa en esta tarea urgente. Sacudamos con nuestra actitud movilizadora la inercia en la que están instalados en estos temas y valgámonos para ello, en primer lugar, del empuje de todos los grupos memorialistas que existen en Euskal Herria y en el Estado español, e impulsemos su creación en las zonas y pueblos donde no existan. Desde Goldatu estamos dispuestos a informar, a ayudar a formular y presentar la querella, a facilitar documentación..., estamos dispuestos a todo lo que sea necesario y podamos realizar en este trabajo urgente de engrosar el número de querellantes. En definitiva, estamos dispuestos a colaborar con toda persona, organización y organismo público que así lo precise porque solo el esfuerzo de todas y todos los que queremos que se haga justicia puede conducirnos a acabar con la impunidad de los franquistas y a escribir la historia tal como sucedió. Josu Ibargutxi y Sabin Arana son miembros de Goldatu En las fotos: Asistentes a la conferencia de prensa de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Buenos Aires. / AFP ---------- Fuente: Gara Fotos: El País