20 de mayo de 2012

Una gran red imaginaria atrapó al poder financiero en Bilbo

Una gran red imaginaria atrapó ayer a los banqueros de BBVA y del Banco Santander en la Gran Vía de Bilbo. El colectivo «Ez irentsi-No tragamos» organizó un ayuno colectivo ante las puertas de ambas multinacionales bancarias como símbolo de que el poder financiero es «culpable de la crisis económica» y que «a cuenta de su indecencia el paro crece, nos recortan los derechos sociales que teníamos y nuestro futuro se plantea cada vez más difícil, a no ser que entre todos, que somos más que los poderosos, demos la vuelta a la situación». Mientras crece la pobreza, la exclusión social, el paro, los desahucios y los despidos de trabajadores de grandes y pequeñas empresas, BBVA y Banco Santander, entre ambos, destinan 2.844 millones a financiar «la actividad de diez empresas que fabrican armas nucleares», como indicaba uno de los carteles de denuncia que el colectivo «Ez irentsi-No tragamos» pegó en la fachada del banco que preside Francisco González. En el otro lado de la calle, en la fachada de la entidad que preside Emilio Botín se denunció que «se ha metido a la zorra a cuidar el gallinero», una manera de expresar que «quienes nos han metido en esta crisis son los que están marcando las líneas de actuación para su salida, sin que pierdan sus bolsillos, aunque no les importa que los demás paguemos sus platos rotos». Bola de nieve Rubén Belandia explicó a GARA que «nuestro mensaje es potente y contundente: no tragamos. No aceptamos que nos impongan los recortes en todos los ámbitos. La gente entiende el mensaje, porque está sufriendo. Esta iniciativa, que nació el 14 de abril, es como una bola de nieve. Está creciendo y estamos conformando un gran puzle de acciones que no aceptamos y que se deben cambiar. Estamos convirtiendo la indignación que llevamos dentro en algo creativo. Demandamos la nacionalización de la banca, pedimos la intervención de la banca ética y criticamos a estos depredadores del poder financiero». En una «performance» se escenificó ante la fuente del BBVA la pesca del «pez gordo» que cayó en una red. «Esa red -explicó Joseba Argintxona- ha sido donada por un pesquero de Zierbena, que se interesó por nuestra iniciativa de «tratar de pescar a esos peces gordos de la banca». Pero, a la vez, mostró otra anécdota de una chica que se «interesó» con lo que estaba viendo. «Nos dijo que estaba trabajando en `Seguros de arruinarnos Mapfre', que ganaba 200 euros netos al mes, después de trabajar entre ocho y diez horas. Le subvencionan el mínimo de la cotización de autónomos, pero lo más triste es que me explicó, tras pedirle que tomara el micrófono y hablara, que si lo hacía perdería el empleo». «Nacionalizar sectores» Esa es una de las crudas realidades a la que hoy en día se enfrentan los trabajadores. El profesor universitario y miembro de la Fundación Hegoa, Gonzalo Fernández, ofreció una pequeña charla desde ese escenario, entre BBVA y Banco Santander, para «analizar los diagnósticos económicos de la crisis». Como explicó a GARA, en esta situación hay quien piensa que es «una crisis civilizadora, es decir que nuestra sociedad no es capaz de dar salida y dar respuesta a las necesidades de la gente». Consideró que «hay quienes creen que se debe pasar de una economía financiera a una economía productiva», pero también «estamos quienes creemos que debemos transitar del capitalismo a otras nuevas maneras de entender el socialismo, que es donde surgen oportunidades, para integrar a feministas, ecologistas, socialistas.... No solo nos vale con generar empleos e inversión, porque eso sería seguir en la rueda de este sistema fracasado. Tenemos que transitar en formas alternativas al capital y no dejar que éste constituya el centro de la vida». Para él, la salida «como un intento de regreso al Estado de Bienestar implicaría que mucha gente pueda vivir mejor, pero no daría respuesta a las complejidades de la crisis actual. No podemos contentarnos con pasar de la rueda financiera a la productiva. Hay que hacer algo más. Tenemos que arrancar esferas de poder al capital: la nacionalización de sectores estratégicos, la defensa de los derechos públicos y, por supuesto, el reparto del trabajo, junto con otras formas alternativa que no pasan por la mercancía, por el capital, que pueden ser espacios que entren en la economía sin pasar por el capital», remarcó Fernández en ese escenario de la Gran Vía. GARA