15 de junio de 2012

Las acrobacias de la arbitrariedad

Escrito por Patxi Ibarrondo-- Una vez apagados los ecos del escándalo real de la caza del elefante en Botswana, y la cortesana de lujo amante de la escopeta que lo acompañaba en los safaris, Borbón se ha crecido y ha vuelto a la carga. A ver quién aguantaría como yo- Ha dicho. España no, desde luego; los que mandan en Europa han decidido su rescate, después del naufragio de la política del disimulo de su actual gobierno. Ciertamente, el rey está ocupado. Después de hacer de intermediario en la venta de carros de combate “Leopard” a Arabia Saudita, ahora se ha plantado en Chile y ha vuelto a su estilo habitual. Con su gangoso verbo, Borbón ha elogiado la marcha política derechosa de ese país andino en plan desafiante, comparándolo “con otros donde reina la arbitrariedad”. Esto lo dice sin inmutarse alguien que le debe al golpista el generalísimo Franco su regio puesto de trabajo y su fortuna. Si aquí hubo Franco, Chile padeció a un sangriento alumno suyo, Pinochet. Militar, por supuesto. Por arbitrariedad tal vez se refiera el rey de España a que en Argentina hayan expropiado YPF Repsol y hayan decidido emprender un sendero de la justicia en ciernes investigando y procesando, en los tribunales ad hoc, a los culpables de los crímenes del franquismo; el rey tal vez no ignora que la ley dice que quien se beneficia del crimen también es culpable. Al Borbón en esta gira lo acompaña un séquito de la crema y nata del empresariado español. El banquero Botín, uno de los mayores artífices del corralito argentino, BBVA, patronal CEOE, etcétera. Los de siempre, los que tienen La sartén por el mango, y el mango también. Los mismos empresaurios herederos de la Cruzada 36/39 que se postraron de hinojos ante el Papa Beneficio XVI y le juraron que al Vaticano nunca le faltaría de nada. Los mismos que han propiciado la existencia de más de cinco millones y medio de parados y el empobrecimiento general que no para. Pero separa. O puede que estuviera hablando de Bolivia, donde el gobierno del indio Evo Morales ha nacionalizado la red eléctrica, o de la Venezuela donde gobierna el satánico Chávez. Los hijos americanos de la retórica madre patria la faltan al respeto. Cuando se dispone a ejercer de embajada del neoliberalismo salvaje con tambores de ruina y rescate de la banca privada por la UE. Borbón ¿Por qué no te callas? Porque esta es la España coronada por el cilicio. Desde el aceite de ricino y el paredón falangista al amanecer, se acabó la curiosidad, la inquietud, la moralidad, la satisfacción del trabajo bien realizado,el echar una mano desinteresada quien lo precise...Ahora es el momento de la desunión, en que cada palo aguanta su vela. Ahora es el momento estelar de fray Rajoy Frenillo de Campazas y Lacongrelos. Un aristócrata de la inutilidad, lo cual es una redundancia. En su subidón de adrenalina electoral, ha confundido la mayoría absoluta con la patente Thatcher de pelo al tinte y demolición humanitaria. Está puesto ahí por los amos de la dehesa La Transición como un holograma. Sólo sabe conjugar el verbo privatizar y repetir como un autómata cuatro cuentos. No admite preguntas. Tiene una misión. Salvar a España de sus minorías alborotadoras. No quiere saber nada de separación de poderes y no sabe idiomas. En los cónclaves de la UE, donde nos jugamos el cocido, parece un saltimbanqui reverencial con sonrisa colgate: da la impresión de tontón con hucha pidiendo árnica. Efectivamente, el máximo logro del gobierno Rajoy, en este medio año largo de extenuante legislatura, ha sido ser el perrito faldero de Angela Merkel. Así que estamos en vilo permanente, esperando que el humor alemán decida apretar o aflojar la faja. Rajoy no vino solo. Tuvo un gran maestro de bigotes en el señor Ansar de la Rémora. También este se adosó como un mejillón a la belicosa quilla de George W. Bush. Desde que se sustituyó la vida poética por el catecismo del padre Astete, en España parece arrasada la posibilidad de tener ideas propias e influir en los foros donde se corta el bacalao. Rajoy no se sabe si sube o baja al galaico modo, pero lo peor es que da la impresión de que tampoco sabe si va o viene. Miente con constancia y dice gobernar para la mayoría silenciosa. Nixon también gobernaba para las mayorías silenciosas, pero le trabaron en una mentira y dimitió. A veces es bueno llevar la imitación del modelo hasta el fondo. Tomar nota. Arbitrariedad, cinismo maloliente, inmoralidad rampante, estercolero de mentiras, ciénaga o fangal de codicia es el reino de España cuya corona eres tú. La España del conde Urdangarín, la honorable sociedad SGAE (los autores de bodrios subvencionados que son una infección para los sentidos y un freno antropológico), la Bankia de míster Rato y todos los usureros en flor que desahucian viviendas y a los que es obligatorio seguir pagando la hipoteca, aunque sea viviendo bajo un puente; la del caso Marbella, caso Gürtel, la de los dineros negros blanqueados por la banca en los paraísos caimán, y los gobiernos que los indultan o exoneran de cualquier responsabilidad civil o penal; el lodo de la judicatura labil o directamente corrupta en su torre de marfil, en versión Dívar Supremo, la de un gobierno cuyo timonel es un ser perplejo que se esconde y sólo sabe edificar frases cliché como “Estamos trabajando o “vamos a trabajar” o "esto no es un rescate". A la vista de los resultados de ese sudor, quizá fuera aconsejable que trabajaran menos. Incluso que no trabajaran nada en absoluto y dimitieran. Los mineros del carbón se manifiestan y les mandan unas toneladas de policías agresivos. Los estudiantes se manifiestan y les mandan otra caterva de policías violentos. Y así, van por ahí confundiendo, como en una constante, la velocidad con el tocino; negando la más evidente de las realidades: Este es un reino de monipodio que hunde sus raíces en una incultura cívica que ha creado costra cutre de picaresca encanallada bajo los reinados de los borbones. Para una vez que hubo levantamiento del pueblo fue contra los invasores napoleónicos, pero también por el eterno Santiago y cierra España y contra la ilustración. A favor del Borbón Fernando VII, el que abolió la liberal Constitución de Cádiz que, entre otras cosas, le otorgaba autonomía a las colonias americanas. Lo único que se sacó en claro de la guerra de la Independencia fueron los fogonazos del arte sublime de Goya. Y un hedor costumbrismo rancio como de requesón braguetero e inmovilista. Una imposibilidad histórica de sacar los pies del cesto de los terratenientes con derecho de pernada. Con el absolutismo como bandera, España se cerró en banda como lo hizo en Trento y lo hizo siempre por la casulla. Y así quiso la intransigencia que se produjeran las guerras en ultramar, que finalmente se perdieron. El círculo se cierra. Ahora, en pleno siglo XXI vuelve otro Borbón a América Latina para dar lecciones de democracia. Esta vez es el modelo del Borbón campechano. El que está ciego de priva y no quiere ver lo que no quiere ver: Una política exterior sin soberanía, errática. Servil. Acudimos a las américas como si fueran todavía una versión del colonial Eldorado. Acuciados por la urgencia de los intereses oscuros, dejamos tirados a los amigos excompatriotas saharauis para favorecer al primo Mohamed. Tolerando al cafre Obiang de Guinea, damos abrigo a los dictadores y mafiosos de toda laya, mientras dejamos a los inmigrantes sin médico, a los abuelos en precario y a los niños en los purulentos (para el espíritu) colegios del Opus. Ya se ha recordado aquí alguna que otra vez, pero la frase es tan definitoria que merece la pena insistir. Tenía razón aquel líder conservador llamado Antonio Cánovas cuando dijo aquello de que"español es el que no puede ser otra cosa". Algo sabría para mostrarse tan lapidario. Pero a algunos les va tan secularmente bien, siendo españoles españoles que no querrían ser nunca otra cosa. Patxi Ibarrondo fue director del desaparecido semanario "La Realidad" --------- Fuente: loquesomos