1 de agosto de 2012

Borbones, jamás, jamás jamás

Escrito por Javier F. Hernández Sánchez / UCR-- Es indignante e indecente como la bestia mediática, a la que tan bien le va con el régimen actual, pretenda falsearnos la Historia concediendo a los Borbones (sufridos por este país desde 1.714), los beneficios de la "bondad, caridad e incluso competencia". Es odioso como se tergiversa el devenir de una dinastía abyecta que cuenta entre sus monarcas con genocidas monstruosos como Felipe V y Fernando VII, con simplemente asesinos de la ralea de Isabel II, Alfonso XII, y Alfonso XIII, que firmaron cientos de condenas a muerte con absoluta tranquilidad; este Borbón que soportamos desde hace cuarenta años, que salía con el infame Franco al balcón del Palacio de Oriente para decir a las masas que matar era una cosa correcta. Claro que aquellas masas estaban con ellos. Si Don Juan Prim, en su tumba, supiera que en pleno siglo XXI tenemos a un Borbón en el machito, pensaría que esto sólamente es posible en España, donde la parte negra de la población adula a los monstruos. En 1968, cuando este país había conseguido echar a patadas a Isabel II, dijo el general Prim las palabras históricas de que "jamás, jamás, jamás" volvería a reinar en este país un Borbón. Estos magníficos deseos se vieron frustrados a los seis años, debido, por supuesto, al asesinato del general en 1870. Los catalanes, y concretamente los barceloneses, son los ciudadanos que mayor odio pueden sentir por esta dinastía, ya que con ellos los Borbones han sido particularmente bestiales. Recuerdan como después de una defensa heroica, Barcelona cayó en las garras de Felipe V un 11 de septiembre, que amputó de raíz toda la idiosincrasia de este valiente pueblo, asesinándole a miles de ciudadanos y llenando de cadenas a la admirable Catalunya. Los siguientes "monarcas" aplastaron a sangre y fuego las aspiraciones del pueblo catalán, y este comportamiento fue sintéticamente canallesco en la persona del abuelo del actual estulto Borbón, el amigo Alfonso XIII, el cual además de condenar a muerte a numerosos hombres admirables de la talla de un Ferrer, masacraba Barcelona en la "Semana trágica". El monstruoso asesinato de Lluis Companys cometido por Franco fue ilustrativo de que los métodos borbónicos le gustaban al dictador gallego, y por eso nos endosó a un Borbón para que le aguantaramos, como mínimo, el tiempo que le soportamos a él. Es conocido que la repulsiva adulación que las cadenas de televisión (sobre todo la pública), tiene algo que ver con la "simpática" presión que hace el Borbón, directamente a las cadenas, sobre todo a la pública, por supuesto. En este orden de cosas, además de padecer la miseria a que nos han conducido los multimillonarios Ppsoe, tenemos que soportar esta odiosa falsificación de la Historia, realizada por los favorecidos de este régimen, empezando por el Borbón, políticos dinásticos (Ppsoe lógicamente), empresas mediáticas, militares, jueces, y en fin todos los que contribuyen desde hace casi cuarenta años a convertir a este país en el más putrefacto del universo. No nos engañemos, este régimen solo es posible en un pais despolitizado e ignorante. El día que este sufrido sesenta por ciento de la población tome conciencia de la ignominiosa situación del país, el régimen borbónico caerá, y la maldita dinastía desaparecerá para siempre, como quería el glorioso General de Reus hace ciento cuarenta y cuatro años.