29 de julio de 2012

CRISIS ECONÓMICA E INSTITUCIONAL EN NAFARROA .El debate sobre el estatus de Nafarroa crece tras dispararse su deuda

Ramón SOLA | IRUÑEA-- La Nafarroa aislada diseñada tras la muerte de Franco y materializada sin consulta a la ciudadanía vive su momento de mayor zozobra, no solo por el persistente debate político en torno a ese estatus, sino también por una cuestión de mera supervivencia: la viabilidad económica. La escalada imparable de recortes muy cuestionados por la sociedad, la ruptura del acuerdo de gobierno UPN-PSN en un tiempo récord (ni siquiera ha llegado a un año), la «espantada» del vicepresidente primero, Álvaro Miranda, y el desplome de popularidad de UPN son los indicadores políticos. Pero los datos económicos son aún más rotundos: la deuda de Nafarroa se ha duplicado entre 2009 y 2011, según datos del propio Gobierno de Barcina, y a día de hoy es la quinta comunidad autónoma en este ranking negativo en relación con su PIB, por debajo solo de Catalunya, Comunidad Valenciana, Castilla- La Mancha y Baleares. La crisis económica general ha empujado al borde del abismo a un herrialde gestionado por UPN y PSN en comandita en estas tres décadas, con solo un paréntesis de un año. La caída por el tobogán es tan vertiginosa que parece mentira que hace apenas dieciocho meses su entonces presidente, Miguel Sanz, se jactara de que «indudablemente en Navarra se alumbran indicios más favorables para superar los problemas de la crisis que en otras comunidades autónomas. Se empezará a ver luz en 2012» (30 de diciembre de 2010). Que el modelo de autonomía uniprovincial y aislada ha colapsado es una convicción cada vez más extendida. De hecho, en ella coinciden ya desde los dos extremos del arco político. Pernando Barrena, por la izquierda abertzale, manifestaba la semana pasada que «la viabilidad de Navarra como proyecto uniprovincial está herida de muerte y eso UPN lo sabe perfectamente. Sabe que el barco se hunde y así nos lo reconoce en privado, aunque siempre lo negará en público». Por su parte, UPyD filtraba un documento de trabajo interno en el que se da por amortizado el actual estatus. La formación de Rosa Díez se anticipa proponiendo una fórmula que contrarreste la lógica de la reunificación vasca. La bautiza como «Ebro Región» y en ella Nafarroa se fusionaría con La Rioja y Aragón -y se sugiere que también con Soria y Burgos- para «ser más eficiente». El argumento es el siguiente: «Entre las tres comunidades autónomas suman más de dos millones de habitantes. La gran mayoría de los servicios serían prestados de manera más eficaz y con menor coste. Pensemos por un momento en tener una única universidad pública dividida en tres campus. Cada una se especializaría evitando una inútil competencia entre ellas. Pensemos en un único parlamento, dividida su representación en función de su población: un 17% para La Rioja, un 33% para Navarra y el resto, cerca del 50%, para Aragón. Lograríamos reducir drásticamente políticos, asesores, consejeros, directores generales...». Tras la polvareda levantada, UPyD se echó atrás y atribuyó a un error la difusión de esta propuesta. El Convenio y el rescate Obviamente, el Gobierno de Yolanda Barcina evita este debate a toda costa. Pero el volumen del agujero económico y la cascada consiguiente de recortes son la prueba más notoria de que el tema es ineludible. El único alivio para los gestores de UPN estriba en que su deuda (2.446 millones de euros, el 12,9% del PIB) no es absolutamente apremiante: en 2012 solo tiene que devolver 91 millones, por lo que sobrevivirá de momento. Sin embargo, la dificultad de liquidez para afrontar los gastos ya presupuestados este año es obvia y a partir de 2013 habrá que afrontar importantes vencimientos de deuda. Volviendo al ranking por comunidades, se observa que las dos más entrampadas (Catalunya, con el 20,79% del PIB, y Comunidad Valenciana, con el 19,9%) ya han pedido el rescate. Se da por seguro que también caerán Castilla-La Mancha (18%) y Baleares (16,3%), las otras dos que preceden a Nafarroa, como ya le ha pasado a Murcia, que en teoría estaba bastante mejor (su deuda es del 10,1%). ¿Pedirá entonces Nafarroa el rescate? Hay dos apuntes que hacer al respecto. El primero es que no puede hacerlo. El segundo, que en realidad eso ya ha ocurrido, pero por otra vía. ¿Por qué no puede hacerlo? Que Nafarroa pidiera auxilio al Estado no supondría un mero parche puntual, como pasa con Murcia por ejemplo, sino que supondría enterrar todo su modelo de régimen foral con financiación propia, articulado en el Convenio Económico con el Estado y reconocido desde 1841. Todo ello lógicamente quedaría sin sentido si Nafarroa tuviera que pedir un rescate a Madrid. ¿Y por qué en realidad eso ya ha ocurrido? Porque el Convenio fue modificado en mayo, tras una negociación secreta entre el Gobierno de UPN y el del PP, para reparar el «error» producido en el cobro del IVA a todos los coches fabricados en la factoría de Volkswagen de Landaben, que en realidad se exportaba en su práctica totalidad y, por tanto, no debía ir a parar a las arcas navarras. Con esta operación, la Hacienda estatal perdonó a la navarra 1.700 millones de euros que, sumados a la actual deuda, habrían colocado a Nafarroa como la comunidad autónoma más endeudada por habitante. Así pues, el Ejecutivo de Barcina no ha pedido el rescate -ni lo pedirá- pero sí ha sido rescatada con una aportación estatal que multiplica por cinco la que se concederá a Murcia. Y, pasados casi tres meses de aquello, sigue sin saberse cuál ha sido la contraprestación a Madrid por ese favor, que obviamente no será gratis. Parece claro que uno de los cromos cambiados será el del TAV, cuyas obras sigue anticipando en exclusiva la Administración navarra -sin garantía alguna de que el Estado llevará la vía hasta el enlace de Castejón y con dudas fundadas sobre la capacidad estatal para devolver ese dinero algún día-. En cualquier caso, esos 375 millones del tren no son ni la cuarta parte de lo perdonado por el Estado en el caso de Volkswagen. A todo esto, cabe recordar que, en virtud del Convenio Económico, Nafarroa paga cada año un Cupo al Estado que se define como imposible de renegociar, y cuya cantidad en este ejercicio es de 539 millones. En teoría se trata de un pago por las competencias que el Estado gestiona en Nafarroa, sean deseadas o no (entre ellas están desde la monarquía al Ejército o la Guardia Civil). La cantidad de ese Cupo es más del doble de los recortes presupuestarios emprendidos por Barcina este año. Hubo un ajuste inicial de 54 millones y otro posterior de 132 -el que desencadenó la ruptura del Gobierno de coalición-, si bien el PSN considera que el agujero total de este ejercicio asciende ya a unos 260 millones de euros. Con la mitad del Cupo de 2012, por tanto, se habría resuelto ese desfase, por lo que esta eufemística «aportación de Navarra al Estado» tampoco puede ser obviada en un debate serio sobre la viabilidad o no del actual estatus. El final de un cuento La debacle se ha producido en estos dos últimos años. Los datos apuntan al final de un cuento y se producen además bajo la gestión de UPN. El partido que nació precisamente para garantizar este modelo de autonomía uniprovincial al margen del resto de herrialdes vascos y que siempre ha presumido de su efectividad se ve ahora abocado a gestionar su declive económico. Y es que en estas tres décadas de crecimiento económico continuo, la Administración navarra había man- tenido siempre una cuota de deuda asumible. Creció un tanto a mediados de los años 90, en la época de la implementación de las transferencias de Sanidad y Educación, las grandes obras públicas (la autovía Irurtzun-Andoain) y también la rapiña de Gabriel Urralburu y su clan. Sin embargo, luego la cota se mantuvo estable, e incluso a la baja, hasta que estalló la actual crisis. A partir de ahí, la paralización de la actividad económica ha hecho que se desplome la recaudación y la Nafarroa aislada ha empezado a caer en picado, quién sabe si definitivamente. ¿Qué diría Jesús Aizpún si levantara la cabeza? Seguramente seguiría sosteniendo que los abertzales del resto de los herrialdes ansían «el territorio y la despensa de Navarra», en alusión a su rica agricultura y a los 10.391 kilómetros cuadrados (por 7.234 de la CAV). Pero quizás pensaría también si Nafarroa no tendría más futuro compartiendo bienes y servicios con los otros herrialdes vascos, donde, por cierto, la deuda no pasa del 8,1%.GARA