16 de julio de 2012

Los mendigos de la Castellana ya llevan Lacoste

Quico Alsedo-- La miseria ya atrapa a la clase media, denuncian la UE y las ONG Esquina del paseo de Recoletos con la calle Prim, a dos pasos de la plaza de Cibeles, del Ayuntamiento de Madrid y del Banco de España. Ocho de la mañana, cualquier día de la semana pasada. Un hombre de pelo negro y polo Lacoste del mismo color pide, con una mochila a los pies, y delante la leyenda: "Español. Sin ingresos. Sin recursos. Acepto trabajo". "Todos los días ha estado viniendo, siempre por la mañana", explican en el contiguo Café Gijón. "Ha cogido un buen sitio, ahí ha habido otra gente antes", dice uno de los parroquianos. Sólo que esta vez, simbólicamente, el necesitado lleva un polo Lacoste, antaño símbolo de acomodo. Cáritas lleva meses avisando de que la clase media se asoma al abismo. La entidad se declaraba recientente a este diario "desbordada" por la asistencia, a veces multitudinaria, a sus comedores sociales, cuya prestación en algunos casos se había reducido de dos platos a uno solo. Del total que acude a los comedores sociales, «un 75% viene por desempleo, un 58% por problemas de alimentación, un 41% por no poder pagar el alquiler y un 40% por no poder pagar suministros», explicaba un responsable de la institución. Desde el Samur Social gestionado por el Ayuntamiento de Madrid se puntualiza: "Hay que diferenciar entre exclusión y precariedad. La exclusión es estar fuera de la sociedad y ahí se llega no sólo por los condicionantes, sino por un proceso de destrucción personal... Y ese número no ha crecido", dice Darío Pérez. "Lo que sí es cierto es que ha aparecido un número nuevo de personas en situación de precariedad, muchos de ellos inmigrantes porque no tienen ni red familiar ni accede a la ayuda pública... Es gente que si pasa mucho tiempo en precariedad, puede pasar a exclusión. Ahora combaten la situación vendiendo pañuelos o lo que pueden, pero en poco tiempo pueden pasar a exclusión", explica el responsable del Samur Social. ElMundo.