29 de julio de 2012

Qué hace falta para que EE.UU. y el mundo superen la crisis

www.eleconomista.com.ar--- Lo bueno del último libro de Paul Krugman es que el título sugiere de entrada con qué se encontrará el lector. ‘¡Terminen con esta depresión ya!’ (la traducción en español del título orginal, ‘End this depression now!’) es un ensayo sobre la economía y la política en Estados Unidos y los países centrales. El argumento principal es que los problemas de las potencias podrían rápidamente corregirse si sus gobiernos implementaran las políticas correctas. Y Krugman dice saber cuales son esas políticas. ¿Soberbia? Es Krugman, premio Nobel de Economía. El economista afirma que Estados Unidos se halla en depresión, una definición que no despierta consenso entre sus colegas. La economía norteamericana crece a tasas bajas pero no está en recesión y se encuentra lejos de una depresión como la de los años treinta cuando el desempleo masivo hundió al país en una parálisis sin precedentes. Hoy el desempleo es de 8,2%. Otro argumento para negar que EE.UU. está en una depresión es que el gobierno de Barack Obama reaccionó a la recesión de 2009 y la recuperación económica llegó rápidamente. Sin embargo, Krugman insiste que hay una depresión en Estados Unidos. ¿Por qué? Porque la crisis financiera 2007-2008 destruyó ocho millones de empleos y siquiera se recuperó la cuarta parte, señala Krugman. Es más: el economista cree que esos puestos no se van a recuperar en los próximos años ya que la economía norteamericana se encuentra en una tendencia de crecimiento bajo. El Nobel vaticina que se avecinan años en los que el consumo de los hogares se ubicará en niveles muy por debajo de los históricos por culpa de la falta de empleo. Y eso, dice, es responsabilidad de la mala política. Krugman no solamente es uno de los economistas más reconocidos en el mundo si no también el columnista más leído de The New York Times. Desde allí sostiene (hace tiempo) que las respuestas de las autoridades económicas a la crisis financiera fueron insuficientes por donde se las mire. Krugman critica a Ben Bernanke, presidente la Reserva Federal, porque dice que su estrategia de triplicar la base monetaria por tres (como lo hizo) no alcanza. Y agrega que tampoco dará resultado de aquí en adelante. ¿Por qué? Por algo que los economistas denominan ‘la trampa de la liquidez’. El economista que da clases en Princeton detalla en su libro que cuando una economía se halla en una depresión la política monetaria expansiva ayuda a reactivar el nivel de actividad. Precisamente utiliza este ejemplo para señalar por qué la estrategia del Banco Central Europeo es errónea. Europa debería estar imprimiendo más euros y de ese modo evitar un ahogamiento de sus economías, afirma. Sin embargo, hay un caso en especial en el que la política monetaria expansiva no tiene efecto. John Maynard Keynes señaló que esa situación ocurre cuando las tasas de interés están casi en cero y la demanda de dinero se vuelve ‘infinita’. El aumento del circulante no tiene ningún efecto sobre la producción o los precios, en contraste con la sugerencia derivada de la teoría cuantitativa del dinero (escuela monetarista), que sostiene que los precios y la producción son, en términos generales, proporcionales a la cantidad de dinero. Keynes observó el fenómeno en Inglaterra y Estados Unidos durante los treinta. Y concluyó que bajo esas circunstancias los gobiernos debían responder con otra herramienta que no fuera la política monetaria. Era el turno de la política fiscal. Para él, hoy se vive lo mismo en Estados Unidos. Krugman se pregunta por qué Bernanke no actuó como él sugiere. Fue el propio presidente de la Reserva Federal quien estudió al detalle la Gran Depresión. Bernanke es un doctor en economía de Princeton y se especializó en entender las consecuencias de la inactividad de los gobiernos cuando la economía se halla en una trampa de liquidez. Para Bernanke, Japón vivió esa situación en los noventa. Por supuesto que Bernanke no es el único señalado por Krugman en el libro. El economista también critica la respuesta insuficiente del gobierno de Obama. “¿Un paquete de estímulo que equivale al 2% del PIB no es mucho, no?”. La economía de EE.UU. produce unos US$ 15 trillones por año y el paquete de estímulo era de US$ 787.000 millones para utilizar durante un período de tres años. Krugman cuenta además algunos episodios que dan fe de las internas entre miembros del equipo económico a favor de ampliar el paquete de estímulo. La crítica del economista no se basa únicamente en un ataque a las autoridades actuales. También responsabiliza a la oposición (Partido Republicano) que defiende el recorte de impuestos a las clases más altas y revalidar su implementación por un tiempo más. Además señala que una de las peores medidas de política económica en los últimos años fue la baja de alícuotas a favor de los más ricos: según el economista fue la principal causa del aumento de la desigualdad en Estados Unidos. Finalmente, el último blanco de Krugman es la academia. El eeconomista cree que la respuesta insuficiente de los gobiernos y de las autoridades se debe, en parte, al convencimiento de que la expansión fiscal no es un acto prudente. Y los responsables del despliegue de ese mandamiento son los economistas de la Escuela de Chicago. El libro de Krugman no defrauda porque el título es muy claro y desde el comienzo se sabe qué camino recorrerá. Para quienes nunca leyeron un libro del autor encontrarán que explica fenómenos complicados con palabras y ejemplos sencillos. Krugman no solamente es profesor si no que además tal vez sea una de los mejores divulgadores económicos en la actualidad. En cambio, para los que leyeron sus últimos libros (“El retorno de la economía de la depresión” y “La conciencia de un liberal”) pueden encontrar un tono familiar en la actual obra. Hace más de una década que este economista abandonó el estilo técnico en sus escritos para adoptar uno que le permite llegar al gran público. Sus fans encontrarán varios elementos en este libro que también aparecen en los dos anteriores. Krugman habla de política y para él la solución a muchos de los problemas económicos parte de una decisión política. Según el economista los republicanos quieren llevar el barco por un lado y los demócratas por otro. Hay que decir, sin embargo, que el libro de Krugman se vuelve repetitivo para quienes leen habitualmente sus columnas en el Times. También para quienes leyeron sus anteriores libros. Desde ese punto de vista ‘Terminen con esta depresión ya!’ no es un libro que aporte una visión novedosa de Krugman sobre la economía mundial. Pareciera que todo lo que tiene para decir ya lo dijo en los últimos años. (De la edición impresa)http://www.eleconomista.com.ar/?p=3374