7 de julio de 2012

Raúl Camargo de Izquierda Anticapitalista. ´Tenemos muchas coincidencias con sectores críticos de IU´

Insurgente entrevista al portavoz de Izquierda Anticapitalista-Pepe Mejía--- ¿Qué valoración hace IA de la situación económica y social que estamos viviendo en el Estado español? Nos encontramos ante una gran estafa que consiste en convertir todas las deudas privadas que han contraído los bancos, las constructoras y las grandes empresas en deudas públicas, que debe pagar el conjunto de la población. Como la prioridad de pago, reconocida ya constitucionalmente tras la reforma de agosto de 2011, es para los intereses de la deuda el Gobierno de Rajoy tiene que hacer recorte tras recorte hasta que no quede casi nada del ya de por sí raquítico Estado del Bienestar. La cara más dura del capitalismo europeo está mostrándose ante los ojos de millones de trabajadores y trabajadoras del Estado que hasta ahora tenían idealizado todo lo que venía de la UE. Hoy es una evidencia que está unidad de países europeos solo se hizo para defender los intereses de los grandes capitales y asegurarles un mercado interno desregulado. En todo caso, desde la izquierda alternativa tenemos que defender un proyecto de integración europeo que tenga valores radicalmente opuestos a los que han seguido los diferentes Tratados y que ponga a los servicios públicos, los derechos sociales y ambientales siempre por encima de la especulación financiera y bancaria, que debería ser erradicada. No hay ya salidas nacionales: los grandes cambios en este mundo globalizado solo los vamos a poder imponer con proyectos continentales contrahegemónicos. Esta es una de las principales tareas hoy de la izquierda anticapitalista europea. ¿Qué diferencias ves entre este ejecutivo del PP y el anterior del PSOE? Existen diferencias en cuestiones relacionadas con los derechos civiles o con la política respecto a los medios de comunicación, pero en los grandes temas y, especialmente, en la política económica, comparten lo fundamental. El bipartidismo es una institución que ha funcionado en todas las democracias occidentales de forma más o menos similar. Durante la Transición, los poderes fácticos se encargaron de diseñar un modelo en el Estado español que respondiera a este patrón y, hasta ahora, les ha funcionado. El problema es que la alternancia se va agotando cuando las políticas difieren tan poco e, igual que ha ocurrido en Grecia, el sistema político puede quebrar. Para que esto pueda llegar a ocurrir sería imprescindible que emergiera un partido a la izquierda del PSOE que planteara políticas opuestas a este y que tuviera la suficiente credibilidad social y electoral que, lamentablemente, hoy no tiene IU pero tampoco el resto de la izquierda alternativa. Háblanos del papel de CCOO y UGT ante la debacle que atravesamos Las direcciones de los sindicatos mayoritarios han llevado a un callejón sin salida a sus organizaciones tras 20 años de concertación social. Tantos años de parálisis y de claudicación progresiva han llevado a que en la situación actual tengan poca audiencia entre capas importantes de la clase trabajadora. Además, buena parte de sus cuadros medios y de la generación que tiene que relevar a los actuales dirigentes están educados solo en las mesas de negociación y no en el conflicto social, que es lo que deberían estar preparando ahora. No obstante, es necesario hacer un trabajo con una orientación anticapitalistas aún dentro de estos sindicatos, ya que siguen agrupando a franjas importantes de la clase trabajadora que pueden experimentar una radicalización importante en esta etapa convulsa. El ejemplo de los mineros, organizados mayoritariamente en CCOO y UGT, así lo demuestra. ¿Hay espacios para un sindicalismo alternativo y unitario al margen de las dos centrales mayoritarias? Estoy convencido de que ese espacio existe pero para que llegue a cuajar tiene que ser, como dices en la pregunta, unitario. La dispersión actual y la competencia entre pequeños sindicatos combativos no está permitiendo de momento que exista una expresión, minoritaria pero con implantación sindical real en el conjunto del Estado, que presione de verdad por la izquierda a CCOO y UGT, con la excepción de Euskadi y Galiza, donde ELA y LAB y CIG son mayoritarios. Intentar levantar un referente como SUD-Solidaires de Francia (que agrupa a varios sindicatos alternativos en una confederación) sería un gran paso adelante. No creo que, de momento, esto esté cerca pero en cualquier caso debería ser una perspectiva a medio y largo plazo para toda la izquierda sindical consecuente. ¿Crees que –como dicen ellos mismos, PSOE/IU- Asturias y Andalucía están en estos momentos gobernadas por la izquierda? Más allá de las palabras, está claro que las políticas de izquierda real brillan por su ausencia hasta el momento en estas dos comunidades. En Asturies acaba de formar gobierno en solitario el PSOE, tras el rechazo de las bases de IU a seguir la orientación de la dirección que quería integrarse en él, y las primeras medidas anuncian recortes durísimos en educación con el despido de interinos. En Andalucía, el Gobierno PSOE-IU ha aprobado un plan de ajuste que rebaja el sueldo de los empleados públicos en más de un 5% y en un 10% el de los interinos, además de la reducción de numerosas ayudas sociales. No extraña que el PSOE haga esto pero que IU vote favorablemente, salvo las honrosas excepciones de Sánchez Gordillo y Marina Segura, es una incoherencia total con lo que defendieron durante la campaña, no solo de las elecciones andaluzas, sino también de las generales y con su discurso habitual en el Congreso de los Diputados. Justificar los recortes como el mal menor ante una posible intervención de la Junta por el Gobierno de Rajoy o aducir que IU ha podido maquillar la versión más dura del ajuste no son argumentos serios: subiendo una escala, es lo mismo que dijo Zapatero en 2010 cuando hizo el primer recorte de salarios públicos y congeló las pensiones: la UE me obliga, si no lo hago intervendrán el país, pero he salvado las partidas sociales. Cuando IU entró en el Gobierno andaluz ya sabía que iba a tener que hacer esta política. Lo que cabe preguntarse es por qué lo hizo. IA mantuvo varias conversaciones con IU de cara a las elecciones del pasado 20N, ¿por qué no fructificaron para ir en coalición con ellos, qué os separa? Nosotr@s les presentamos una Carta Abierta a la izquierda alternativa en donde expusimos públicamente nuestras condiciones para un acuerdo (se puede leer aquí http://www.anticapitalistas.org/Carta-abierta-a-la-izquierda,25636). Entre estas proponíamos medidas de urgencia social, como la defensa de la expropiación del sistema bancario y del energético, la elaboración de un programa para el cambio del sistema productivo hacia una sociedad sostenible ecológicamente o medidas como el establecimiento de un salario mínimo de 1200 euros o la instauración de la jornada laboral de 35 horas sin reducción de salario. Reclamamos también la independencia total de la candidatura con respecto a cualquier acuerdo a cualquier nivel con el PSOE u opciones socioliberales. Además, y no menos importante para nosotros/as, defendimos una batería de medidas contra la profesionalización de la política como la rotación de los electos cada 2 años, el control de salarios y la necesidad de que las candidaturas estuvieran encabezadas por activistas sociales o políticos que no llevaran toda la vida liberados. Por último, pedimos que la campaña no se financiara con un crédito del Banco Popular, sino con aportaciones militantes o subvenciones básicas, y que hubiera total transparencia sobre el papel de IU en determinadas Cajas de Ahorro, que como hemos visto después han supuesto grandes escándalos. Las reivindicaciones programáticas fueron asumidas por IU, salvo la de la ruptura de los acuerdos o el balance crítico de las experiencias de gobierno con el PSOE, aunque no se llegó a firmar nada, pero las referentes al nuevo modelo de partido o el crédito de los bancos fueron rechazadas de plano. Sabemos bien que estos eran aspectos fundamentales, con consecuencias inmediatas, que condicionan la credibilidad a largo plazo de cualquier candidatura y en donde tenemos diferencias importantes con IU. Somos partidos con formas de actuar diferentes y con tipos de militancia muy distintas. Los papeles lo aguantan todo pero donde de verdad se puede conocer si hay una apuesta real por otro tipo de política es en estos asuntos o en los relacionados con la independencia respecto al PSOE a todos los niveles. Hoy vemos que, unos meses después de las generales, IU Andalucía, con el apoyo de la dirección federal, está gobernando allí aplicando políticas contrarias a las que dijo que defendería. Tenemos muchas coincidencias con sectores críticos de IU, que me consta que especialmente en Andalucía están organizándose y van a plantar cara a la orientación de su dirección, y espero que podamos ir avanzando en acciones comunes, pero los acuerdos electorales sin bases sólidas que los sustenten la mayoría de las veces no suman y pueden acabar restando. ¿Qué aportación puede hacerse desde el trotskismo en la actual situación que padecemos? IA no se declara trotskista en sus Estatutos, aunque hay gente que sí tiene esa referencia y otra que no. En general, preferimos decir que queremos aprender de los aciertos y los errores de la historia del movimiento obrero y en esa historia las aportaciones de Trotsky, de Lenin, de Marx, Rosa Luxemburgo, Gramsci o el Ché nos parecen muy relevantes. IA forma parte de la IV Internacional y esta corriente internacional intenta aportar su modesto granito de arena para reconstruir un internacionalismo militante que ayude a la clase trabajadora mundial a instaurar un socialismo autogestionado, en paz con la naturaleza y en donde no exista ningún tipo de opresión por razón de raza, género u orientación sexual. ¿Por qué no acaba de cuajar un gran frente revolucionario a la izquierda de IU con posibilidades reales de obtener representación institucional? El peso de las organizaciones políticas de la izquierda radical es muy pequeño en el Estado español si lo comparamos con el que tienen en países como Francia o Grecia. Después de la Transición, muchas organizaciones de la extrema izquierda desaparecieron y las que aguantaron los duros 80, acabaron por hacerlo también en los primeros 90 por razones largas de explicar y en las que no puede detenerme ahora. Esa ausencia de referentes políticos a escala estatal a la izquierda del PCE y de IU han pesado mucho en las posibilidades de construcción de un frente de organizaciones anticapitalistas que le disputara el espacio político y electoral a IU. Nosotros/as hemos hecho algunos intentos, con resultado muy pequeños en general, que han demostrado que el espacio electoral es tremendamente reducido. Creo que para que este frente o como quiera llamarse tuviera una mínima credibilidad político-electoral haría falta una incorporación masiva de gente proveniente de movimientos sociales, del 15-M o del sindicalismo combativo que entendieran la necesidad de organizarse políticamente, además de sectores críticos de IU y de organizaciones de la izquierda revolucionaria. Tal y como evolucionan los acontecimientos no descarto que esta perspectiva puede hacerse real en no demasiado tiempo pero, de momento, es más un deseo que una realidad. Mientras tanto, creo que sigue siendo imprescindible construir organizaciones como IA, que acumulan varias generaciones militantes y son muy activas en el impulso de luchas sociales sin perder de vista la cuestión del poder político. Afganistán, Libia, Siria…¿no crees que la sombra de la OTAN y del imperialismo sigue siendo muy alargada? Efectivamente, el papel de la OTAN en Afganistán y Libia ha sido terrible y su único interés es servir de gendarme de los intereses del imperialismo americano y europeo. Nosotros siempre hemos estado contra la OTAN y en nuestro programa figura en un lugar destacado la exigencia de su disolución incondicional. Pero esto no debe llevarnos, como ha ocurrido lamentablemente entre sectores de la izquierda, a apoyar a regímenes despóticos como el de Gadafi en Libia o Assad en Siria. La rebelión de los pueblos contra tiranos de ese calibre está totalmente justificada y debe ser apoyada por la izquierda anticapitalista, aunque siempre hay que alertar contra los intentos de controlar estos procesos por parte del imperialismo, como finalmente ocurrió en Libia con el corrupto CNT. Seguir aplicando la lógica binaria del “enemigo de mi enemigo es mi amigo” es un error enorme dentro de la izquierda, que nos hace perder simpatías entre los sectores anticapitalistas y revolucionarios del mundo árabe. Debemos prestarle apoyo a los pueblos y no a sus gobernantes y, menos aún, cuando estos son dictadores hereditarios cuyos intereses de casta siempre estarán por encima de los de clase.