2 de agosto de 2012

De la incertidumbre a una nueva etapa en la Revolución Bolivariana

Chávez, desde el punto de vista político, ha dejado de ser un hombre hace ya mucho tiempo. Es, en todo caso, la principal institución del sistema político del proceso bolivariano. Su liderazgo carismático, su rol bonapartista, ha teñido todo el sistema hasta convertirlo en la pieza insustituible que es en la actualidad. …No hay en la Revolución Bolivariana un partido, una dirección colectiva, en la que Chávez sea el primero entre iguales, el dirigente entre dirigentes. No hay ni otro líder ni un grupo de líderes del lado del proceso que aunque sea de manera más débil pueda continuar con un proyecto común. En todos los aspectos “el proyecto” también es Chávez. La distancia entre el Líder y los que le siguen es tan pronunciada que se mide en los ojos con lagrimas y en las plegarias del pueblo chavista frente a la adversidad de la salud presidencial. Los otros, todos, son cuestionados por ese pueblo, en todo caso encabezan grupos de presión que disputan espacios en la burocracia estatal, en un equilibrio inestable que era/es manejado por Chávez… Lo que viene no tiene nombre todavía, ni está escrito, se está gestando y dependerá, en gran medida, de una tensión de fuerzas que más tarde o más temprano chocarán, la velocidad e intensidad de esos choques es impredecible aún. Pero la disputa ya ha comenzado en la penumbra de los pasillos de Palacio, donde transitan los burócratas que aspiran a la sucesión y en los cafetines donde debate e imagina escenarios la oposición. El pacto-- (…) Detrás de la hojarasca de las denuncias de golpe, intervención o agresión interna o internacional que manejan para el gran público voceros del chavismo y de la oposición, se está cocinando un acuerdo. Cómo en todos los momentos críticos del proceso, viejos personajes que de un lado y otro mantienen fluidas, intimas y satisfactorias relaciones con sus amigos de la vereda de enfrente, están diseñando aceleradamente acuerdos para mantener la estabilidad política con la que tanto se han beneficiado…En el país hay un vieja dirigencia en la “izquierda” y la “derecha” tradicionales, experta en Pactos. El de Punto Fijo que marcó cuarenta años de la vida nacional es un ejemplo de ello. Un nuevo “Punto Fijo” es hoy de imposible negociación en público, porque por los espacios que deja toda negociación en curso puede filtrarse con fuerza el único actor no invitado “pal baile”, el pueblo bolivariano. (…) La dinámica de la situación actual tiene dos rumbos Uno. De concretarse el pacto que se está cocinando presenciaremos el intento de mantener con modificaciones parciales, siempre favorables a la burguesía, el rumbo actual, quizás de manera más pronunciada, un rumbo de economía mixta, de fortalecimiento de las relaciones capitalistas, de limitaciones a los derechos democráticos de los luchadores revolucionarios, etcétera. Dos. Si logra intervenir el pueblo bolivariano se desataría una pelea por la recuperación de las claves del proceso bolivariano. Esto significaría un cambio del rumbo actual hacia una perspectiva de radicalización democrática para el pueblo revolucionario, medidas anticapitalistas para resolver las deudas económicas y sociales pendientes del proceso y el fortalecimiento de la participación directa a través de sus organizaciones, del pueblo revolucionario en la gobernabilidad de su propio destino. Nuestra opción es claramente hacia esta segunda opción, sin embargo para que ella tenga posibilidades de éxito, es necesario articular un frente nacional de movimientos sociales y corrientes políticas revolucionarias para advertir, llevar al debate y orientar a la acción al pueblo revolucionario. Esto es posible hacerlo. El proceso está vivo. Así quedo demostrado en las calles de Caracas el Primero de Mayo cuando cuatrocientas mil personas ocuparon las calles… (…)De ser Chávez el candidato la opción para nosotros es clara: apoyamos esa candidatura con la exigencia del cambio de rumbo actual hacia un nuevo rumbo de ruptura con el capitalismo. De no ser Chávez el candidato exigiremos lo mismo que pedimos para las candidaturas para las gobernaciones y alcaldías: amplia participación popular para decidir o refrendar a los candidatos y elaboración de un programa revolucionario de gobierno desde las bases. A pesar de la incertidumbre hay, sin embargo, certezas. La nuestra es que es imprescindible hacer todos los esfuerzos posibles para que el pueblo bolivariano, marginado de las decisiones, vuelva a ser protagonista principal de la construcción de su futuro. Extracto de un texto de Carlos Miranda