12 de septiembre de 2012

El 20% de los alemanes cobra menos de 10 euros por hora trabajada

Aurora Mínguez. Berlín-- Y la tendencia es creciente, según confirma la Oficina Federal de Estadísticas. Uno de cada cinco trabajadores de la rica Alemania cobra menos de diez euros por hora trabajada, en muchos casos apenas cinco euros, y esta modalidad laboral se está enquistando con la proliferación de los minijobs, trabajos a tiempo parcial, empleos secundarios y chapuzas varias que realizan especialmente jubilados que necesitan complementar de alguna manera sus magras pensiones. Es lo que se define aquí oficialmente como “ocupaciones atípicas”, aunque en este grupo de personas con ingresos muy bajos figuran, por ejemplo, los taxistas, los empleados de peluquerías y centros de belleza o cosmética, quienes trabajan en el sector de la restauración o la hostelería y en los servicios de limpieza. El Instituto Alemán de Investigaciones Económicas (DIW) denuncia en un reciente informe que la necesidad y la pobreza de estas personas les lleva a aceptar más horas de las estipuladas, sobre todo cuando tienen contratos a tiempo parcial. En muchos casos, las personas que trabajan en este sector llegan a las 45 y hasta las 50 horas semanales, en un intento por conseguir un salario algo más generoso. Según el DIW, el tiempo medio de trabajo en la República Federal son 42,8 horas semanales. Sólo el 20% no se ve obligado a hacer horas extras, y ésta es la regla, más que la excepción, en el caso de los peor pagados. El único consuelo que pueden tener estos últimos es que las personas con sueldos altos muy a menudo también se ven obligadas a prolongar la jornada. La progresión en este sector de los asalariados pobres, los working poor, está creando un problema añadido para este Estado que se vanagloria de un nivel bajísimo de desempleo. Este colectivo es ya un sector social concreto cuyo futuro vital se define bajo el concepto de Viejos pobres de solemnidad: aquellos que tendrán una jubilación por debajo de los 680 euros, y que plantean un enorme desafío a la Seguridad Social alemana. La ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen (CDU), ha puesto ya el grito de alarma sobre este problema que se ve venir a toda velocidad. En vísperas de la campaña electoral para las elecciones de dentro de un año, Der Leyen ha hablado de poner en marcha un sistema de pensiones paralelo al ya existente para hacer frente a las necesidades de estos ancianos pobres, que son hoy los subempleados de un país que pasa por ser -todavía- el motor económico de la Unión Europea y que se precia de no haber introducido el salario mínimo legal “por temor a que destruya puestos de trabajo”.http://www.elconfidencial.com/economia/2012/09/11/el-20-de-los-alemanes-cobra-menos-de-10-euros-por-hora-trabajada-105219/