9 de septiembre de 2012

Notas al margen sobre la Huelga General del 26S

Josu Egireun. La huelga general contra la última reforma laboral del gobierno Rajoy en Euskal Herria fue una respuesta social unánime y generalizada, como no se conocía desde la histórica HG del 11 de diciembre de 1988. Uno de los elementos fundamentales que permitieron su éxito, aparte de la brutalidad de la agresión, fue el amplio consenso social se logró en torno a ella, tanto en los centros de trabajo como a nivel ciudadano, por la convergencia (si bien, no la unidad de acción) del conjunto del movimiento sindical vasco. Un punto de inflexión tras diez años en los que bien hemos asistido a convocatorias en solitario de lo que se ha venido a denominar la mayoría sindical vasca (ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, HIRU) o divergentes de las de CC OO y UGT. El otro elemento fundamental fue la incorporación a dicha convocatoria de una diversidad amplia de movimientos sociales. Estas condiciones no se van a repetir en la huelga general convocada para el 26 de setiembre en Euskal Herria que se va a volver a dar en un escenario de fragmentación y división sindical. Como si nadie hubiera querido extraer conclusiones de las razones del éxito de aquella movilización, ni valorar la importancia de trabajar por la unidad, por construir el más amplio consenso social, para hacer frente a la grave situación en la que nos encontramos. La ausencia de la perspectiva convergente que se dio el 29M (que, como en esta ocasión, al inicio fue convocada en solitario por la mayoría sindical vasca y los colectivos sociales que la apoyaban) nos sitúa ante un panorama más complicado y preocupante, dada la gravedad de la situación. Por ello, el 26S, si CC OO y UGT de Euskadi no cambian de actitud, va a marcar un punto de inflexión, de retroceso, en la confrontación con las políticas gubernamentales. En primer lugar, porque a pesar de la gravedad de las medidas y el alto nivel de contestación social expresado en las manifestaciones de julio, la llegada de la marcha minera a Madrid o las movilizaciones que no han tenido tregua durante el período estival, CC OO y UGT han descartado de entrada la convocatoria de una huelga general a nivel estatal, desarbolando la respuesta del movimiento. Por eso, hay que valorar en su justa medida, la importancia de la convocatoria realizada en Euskal Herria para la huelga general el próximo día 26 por parte de Plataforma sindical y social, constituida por los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, HIRU, CGT-LKN, CNT y una cincuentena de colectivos sociales. En segundo lugar, por la posición de CC OO y UGT de Euskadi, que se han desmarcado explícitamente de la mismas y han constituido una Plataforma sindical alternativa con USO, SATSE Euskadi, SME, UTESE, SAE y CSIF, cuya perspectiva de acción se enmarca en la línea definida por CC OO y UGT a nivel estatal, sin reparar en las características del movimiento obrero en Euskal Herria en la que la mayoría sindical vasca (en este caso con la integración de CGT y CNT) llaman a la HG. Un desatino que sobrepasa toda lógica cuando Unai Sordo, secretario general de de CC OO de Euskadi, plantea como condición "para ir a un escenario de respuesta conjunta" la "desconvocatoria de la huelga", escudándose en que la convocatoria unilateral de la misma se hizo con el único fin de "atizar la confrontación Intersindical"/1. Porque su resultado no puede ser otro que alimentar un sectarismo estéril de sus afiliados hacia la huelga. Ahora bien, esta situación, que no es nueva por estas tierras, debería llevar a la reflexión a la mayoría sindical, ya que una convocatoria unilateral descartando de antemano un llamamiento unitario y cualquier trabajo de presión por abajo hacia el resto de los sindicatos, no sólo pone límites a la legitimación social de la huelga sino que deja las puertas abiertas a la demagogia sectaria contra la misma, como lo muestran las declaraciones de Unai Sordo. Una propuesta unitaria de la mayoría sindical vasca, incluso contando de antemano con la respuesta negativa de CC OO y UGT, hubiera sido justa y útil; no sólo para la organización e la movilización en Euskal Herria, sino también para los intereses generales de la lucha contra la política de Rajoy. El valor y la utilidad de realizar esta propuesta unitaria es que con ella la mayoría sindical vasca no sólo muestra su voluntad y su capacidad para movilizar contra las política de Rajoy, sino su compromiso por construir unidad en esa lucha para que sea efectiva. La movilización y la unidad constituyen dos elementos indisociables de una política de resistencia. Y la mayoría sindical vasca no puede conformarse con su capacidad de movilización, dejando de lado llegar a ser un instrumento útil para construir la unidad del movimiento. Un ejercicio que no va a ser fácil. ELA, con el peso que le corresponde, sigue anclada en la posición adoptada el año 2002/2 que, en esta ocasión, se refleja en la respuesta de Adolfo Muñoz "Txiki", actual secretario general de ELA, a la invitación de CC OO y UGT para acudir a su “Cumbre Social”: "Somos perfectamente conscientes de la gravedad de los recortes y las reformas. Lo hemos sido desde el principio. Y somos defensores de la unidad de acción; sería estúpido lo contrario. Dicho eso, nos negamos a emplear la unidad de forma demagógica al margen de los objetivos a defender. La pregunta es... unidad ¿para qué? ¿Para hacer una gestión unilateral de la misma?” /3. Una posición de renuncia de facto a una política unitaria, a la batalla por la unidad del movimiento que, cada vez más, constituye el acicate necesario para que la movilización avance. El problema que nos encontramos es si la mayoría sindical vasca puede conformarse con su capacidad de movilización en Euskal Herria; si se piensa que es posible tejer la unidad del movimiento obviando sistemáticamente a los sectores sociales que se reconocen en CC OO y UGT; y, también, si se piensa que a la hora de hacer frente a las políticas gubernamentales es posible hacerlo dando la espalda al movimiento obrero y social del resto del Estado, descartando el interés por articular iniciativas comunes con la izquierda sindical y social a nivel estatal. En otras palabras, si se puede obviar la cuestión de cómo hacer que la mayoría sindical vasca se convierta en una herramienta útil para construir esa unidad desde su voluntad y capacidad de lucha y, en ese sentido ampliar, su espacio sindical y en ámbito de sus reivindicaciones. En condiciones de derrota social como la que venimos arrastrando desde los años 80, las dificultades para ampliar el campo del sindicalismo de lucha frente al sindicalismo de conciliación son enormes. Como hemos visto en las últimas elecciones sindicales, estos dos espacios apenas se han movido. Para que esos campos se muevan serán precisas experiencias de luchas sociales fuertes, difíciles de poner en pie a falta de unidad. Por otra parte, ¿cómo hacer frente a las políticas antisociales y centralizadoras de Rajoy sin la necesaria convergencia del movimiento obrero y social a escala estatal, sin tratar de impulsar iniciativas comunes con sus sectores de izquierda? ¿Cómo lograr que reivindicaciones propias como la del marco vasco de relaciones laborales (el derecho a ella) vaya calando más allá de las fronteras vascas? Todo parece indicar que para ELA no se dan las condiciones para la unidad de acción con CC OO y UGT en tanto que la política de concertación social y de centralización y uniformización de las relaciones laborales que estos sindicatos defienden no se modifique. Y entre tanto, el 26S Euskal Herria vivirá una jornada de huelga general con los límites de las huelgas anteriores al 29-M si CCOO y UGT de Euskadi no abandonan su línea de confrontación y se suman a la misma. Un huelga justa, necesaria, pero también una huelga, y sobre todo, una coyuntura, que plantea reflexiones de fondo sobre como avanzar en la construcción de un consenso social mayoritario (en Euskal Herria y a nivel de todo el Estado) para hacer frente a la guerra social declara por Rajoy y la Troika. 08/09/2012 Josu Egireun es sindicalista. Forma parte de la Redacción Web de VIENTO SUR. 1/ elmundo.es 27/08/2012-- 2/ Año en el que, en torno a la HG del 20J convocada por CC OO y UGT, ELA decidió poner fin a cualquier perspectiva unitaria con CCOO y UGT, convocando la huelga un día antes en Euskal Herria. Jose Elorrieta, secretario general de ELA, justificó así la decisión: "Hay que dejar claro, en primer lugar, que ELA quiere sumar en la respuesta a Aznar. (…) Ahora bien, tenemos que diferenciar nuestro mensaje del de CCOO y UGT, a los que en ningún caso podemos dar un cheque en blanco. La fecha del 19 quiere decir, por tanto, que sí estamos por la respuesta a Aznar, pero que CCOO y UGT deben tomar nota de que no estamos por legitimarles ni en su estrategia de concertación ni en su empeño en ser puntas de lanza en el rechazo activo del traspaso de competencias en materia laboral y social y en el afán de centralizar la negociación colectiva."http://www.ela-sindikatua.org/es/ac... Y concluyó el mitin de la huelga con este adiós: “la huelga general del 19 marca un antes y un después, un punto de no retorno: las y los sindicalistas vascos ya somos mayoría, ya estamos abriendo camino, abriendo el camino al andar, sabiendo a donde queremos ir y sencillamente nos vamos, nos estamos yendo de un Estado que no es el nuestro," 3/ http://www.ela-sindikatua.org/es/ac...) Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas