7 de septiembre de 2012

Qué buen vasallo si tuviese buen señor.

Olimpia Moreno Willemenot. He leído con estupor los comentarios que ha suscitado la proclamación de independencia de dos pueblos catalanes. He visto las declaraciones de un coronel amenazando con la intervención si se declara la independencia en Cataluña. Unos y otros se culpan de la crisis. ¡De locos! Mientras, nos recortan hasta el aliento, nos imponen un aumento del IVA y se dedican a airearnos el sueldo fabuloso de los banqueros a quienes encima ayudamos con nuestros impuestos. Mientras, se echa de su casa a los trabajadores sin trabajo y dejan sin sanidad a los no asegurados y nos preguntamos... asegurados ¿de qué o de quién? Porque volvemos a los vasallos y a los vasallajes y a pagar tributos para que sigan con sus fastos y despilfarro los de siempre. Se promueve el nacionalismo barato, ese de taberna y de contubernio, con copa en la mano y alirón. ¡Los malos de los inmigrantes!: los rumanos o los negros (o los judíos o los moriscos, que la cosa viene de lejos) o vete a saber de qué nacionalidad, porque de eso se trata, de hacerlos extranjeros y alejarlos de nuestro elitista grupo de parados y desposeidos, pero eso sí, patriotas y nacionalistas, sí, que vociferen a sus clubs de fútbol bandera en mano. Se trata simplemente de tener cerca un enemigo, identificable y débil, claro. Y mientras, reclutan a bandidos a los que ensalzar o a personajes facinerosos que puedan dar carnaza a tanto desvarío y que las huestes piensen que son heróes ya que hicieron lo que no pudieron ellos y así se transmita la sana idea de una sociedad en la que tanto se puede llegar a ser ladrón como mandatario. Vasallos, eso somos, y aprovecharán nuestro descontento para echar al Rey del castillo y quedarse ellos. Estad atentos a la Historia, mirad las similitudes y opinad después de las estrategias. ¡Las mismas! ¡Qué buen vasallo si oviesse buen señor! Para entender los terribles conflictos que, en forma de secesiones, afectaron a la península durante el reinado de Felipe IV, sería necesario remontarnos a lo que supuso la unión de las dos coronas de los principales reinos hispánicos con el matrimonio de los Reyes Católicos en 1469. A ellos les debemos la "unidad religiosa"; el Tribunal de la Inquisición , y la expulsión de los judíos que, si bien era argumentada por la necesidad de salvaguardar el catolicismo, era evidente que fue por el resquemor que suscitaba un colectivo que iba adquiriendo importancia económica y cuya expulsión supuso un incremento del patrimonio de la Corona por los bienes que tuvieron que abandonar a su salida. También, para entender la crisis que se avecinaba es importante el "descubrimiento" de América y su expolio, que aportó enormes cantidades de dinero a las arcas reales. 
A pesar de la unión simbolizada con el matrimonio de Isabel y Fernando de las dos coronas, respetaron su diferente funcionamiento. -Las Cortes de Castilla: Eran un órgano consultivo, convocadas por el Rey, pero no tenían función legislativa y solo servían para obtener dinero vía impuestos y servicios al Rey. 
-Las Cortes aragonesas: Eran un órgano normativo y sus acuerdos tenían fuerza de ley, funcionaban por pactos que debían ser negociados por las Cortes de los tres reinos que formaban la Corona de Aragón: el de Aragón, el de Cataluña y el de Valencia y eran los virreyes o lugartenientes los gobernantes encargados de defender los intereses de la nobleza y la oligarquía terrateniente. Estas Cortes podían ser convocadas por la nobleza. Por esta razón estaba más indefensa Castilla. En Aragón, la oligarquia nobiliaria habia tenido que ceder a algunas pretensiones populares, a cambio de sus prebendas, que no pensaban perder con la unión de las coronas. Las Diputaciones eran instituciones permanentes encargadas del cobro de los impuestos. La Diputación de Cataluña se convirtió, con el paso del tiempo, en la "Generalitat", con atribuciones de gobierno. Una singularidad más de la Corona de Aragón era la figura del "Justicia de Aragón", encargado de hacer respetar los derechos de los fueros aragoneses en su territorio. Los municipios de la Corona de Aragón se gobernaban por la oligarquía urbana; en Barcelona era el Consell de Cent. El nombramiento de Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, como emperador de Alemania el 7 de junio de 1517, -gracias al soborno de los siete electores y sus consejeros por la cantidad de casi un millón de florines, que fueron prestados por los banqueros (ved que la historia viene de lejos)-, acarreó un endeudamiento importante, ya que además tenían que ser devueltos con enormes intereses (el 34% en el caso de los banqueros de Carlos I). El de negro es el banquero Fugger, a quién con la "suspensión de pagos" se le adeudaron 1.200.000 maravedises. La situación durante los reinados de su hijo Felipe II y de su nieto Felipe III, se fue agravando. A las guerras por conservar el Imperio y su alto coste, tanto en vidas como en dinero, se añadía la piratería que se quedaba con la plata que venía de América (y que era destinada a pagar a los banqueros) a la vez que crecía el endeudamiento por nuevos préstamos. La corona, ajena a ello, continuaba con sus excesos y se rodeaba de una administración totalmente corrupta. En un intento de conseguir más dinero se inventaban nuevos impuestos. El impuesto de "millones" (que venía a ser un IVA) con el que se pretendía recaudar 8 millones de ducados en seis años, se aplicaba a los artículos esenciales. Tal era la situación de las arcas que incluso se procedió a la venta de pueblos (los actuales señoríos) incluso de vasallos y esclavos de las colonias. Esclavos trabajando en una mina. No pudiendo exprimir más al pueblo e incapaces de hacer frente a sus deudas, por primera vez se crea la "deuda pública", los juros, declarando "quiebras" que eran avaladas por las minas de oro, plata y sal y los impuestos castellanos. La población, diezmada por las guerras y las hambrunas, aguantaba a duras penas más impuestos, de los que la Iglesia y los nobles estaban exentos. A los continuos conflictos bélicos, se añadió la expulsión de los "moriscos" (los musulmanes conversos) por el Duque de Lerma en 1609 (valido de Felipe III, que no acabó en la cárcel por sus corruptelas porqué le pidió al Papa ser nombrado cardenal). Esto significó el hundimiento de la manufactura de la seda valenciana, que estaba en manos de familias moriscas. Fueron expulsados con la excusa de motivos religiosos, de ahí nuestros dos apellidos que demostraban una hipotética "pureza de sangre". Pero su expulsión, como la de los judíos, escondía como siempre intereses económicos. La confiscación de sus bienes era muy apetecible. Los únicos intereses que movían a la Corona eran sus intereses particulares. Expulsión de los moriscos. Por la características de sus Cortes, Castilla aportaba hombres y grandes sumas para financiar las contiendas reales (Guerra de los Treinta Años). La Corona de Aragon, Portugal, Navarra, Guipúzcoa y Vizcaya solamente aportaban para defender sus fronteras. Portugal y Cataluña se negaban a financiar las guerras que la Corona tenía con Francia, amparadas en que sus fueros o privilegios así lo reconocían y no tenían que ir a la guerra si ésta no estaba en sus fronteras. El Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, intenta con cierto criterio implantar medidas de saneamiento que eviten la corrupción y cierta racionalidad en la cuentas de la Corona; intenta también una uniformidad en las cargas, pero éstas pasan por recortar privilegios forales y dará lugar a una guerra de secesión en Cataluña, a la independencia de Portugal y el levantamiento en Andalucía. Con la promesa de cierta ayuda militar en el Mediterráneo y determinados favores, Olivares intenta conseguir involucrar a los catalanes en la guerra con Francia, lo queda claro en su Memorial: "El segundo sería, si hallándose V. M. con alguna gruesa armada y gente desocupada, introdujese el tratar de estas materias por vía de negociación, dándose la mano aquel poder con la inteligencia y procurando que, obrando mucho la fuerza, se desconozca lo mas que se pudiere, disponiendo como sucedido acaso, lo que tocare a las armas y al poder. El tercer camino, aunque no con medio tan justificado, pero el más eficaz, sería hallándose V. M. con esta fuerza que dije, ir en persona como a visitar aquel reino donde se hubiere de hacer el efecto, y hacer que se ocasione algún tumulto popular grande y con este pretexto meter la gente, y en ocasión de sosiego general y prevención de adelante, como por nueva conquista asentar y disponer las leyes en conformidad con las de Castilla y de esta manera iría ejecutando con los otros reinos (...)" Se plantea el Conde tener un ejército de 140.000 hombres, la Unión de Armas, financiados por las diferentes provincias, reinos y virreinatos. Imponerlo, sabe le podía traer graves consecuencias y ve imposible que las Cortes de la Corona de Aragón lo aprueben. Pero a Olivares la negativa de los catalanes, a quienes atribuía una falta de colaboración, le enervaba. Los representantes de las Cortes en el Principado de Cataluña, como era de preveer, se niegan. Las Cortes catalanas estaban formadas por estamentos y estos eran escogidos exclusivamente por las clases más poderosas de la época (nobleza, alto clero y patriciado urbano). Cabría recordar aquí la situación de crisis que vivía Cataluña, las luchas mantenidas por los campesinos llevaban ya varios siglos. La peste negra que asoló el territorio a mediados del s.XIV dejó diezmada la población y los derechos feudales pesaban sobre ellos y acrecentaban su precaria situación, lo que originó los primeros movimientos demandando la supresión de los mismos. La Generalitat defendía los intereses de los nobles y por lo tanto era reacia a cualquier concesión y contaban con el apoyo de las ciudades, pero los campesinos contaban con el apoyo del rey, deseoso de cortar el poder a los nobles. Tras las promesas de Juan II de Aragón, padre de Fernando II de Aragón (El Católico), no fue hasta 1489 y después de años de guerras, que los remensas (llamados así porque la "remensa" era la cantidad que debían pagar para dejar la tierra), por la Sentencia Arbitral de Guadalupe, obtuvieron una pírrica victoria, aunque lejos de abolirse los derechos feudales pues, como ahora, se les engañó con cuatro derechos abolidos, como el de "pernada", que puede parecernos aberrante pero que al parecer en aquella época, sin una excesiva religiosidad popular, se consideraba afortunado el ceder la mujer al noble, cosa no muy habitual, porque todavía conservaban la creencia de que ciertas cualidades se trasmitían por proximidad (lejos de conocimientos genéticos) y deseaban que sus hijos tuviesen las cualidades de los nobles, mucho más sofisticados y poderosos. Con esta sentencia, se reafirmó el poder de las clases encumbradas, que era de lo que se trataba (recordemos que la política de Fernando II fue la inspiración de Maquiavelo para su libro "El Príncipe") Habían pasado 150 años y la situación de los "payeses" era cada vez peor y el bandolerismo, que se nutría sobre todo de desencantados y reclutaba entre sus filas a malhechores, era bien visto por el campesinado que los aclamaba como héroes, como Serrallonga. Sin ningún tipo de organización, colaboraban en desestabilizar la situación, instigados en su mayoría por facciones de nobles en su lucha por el poder. En Cataluña, fueron instrumentos al servicio de los Nyarros y los Cadells. Como siempre, el pueblo manipulado. Para acabar con el bandolerismo, el rey intentó prohibir el uso de algunas armas y eso fue visto como una grave intromisión en la política catalana, recelosa de Castilla. Las enemistades entre el Conde-Duque y determinados personajes de la vida política catalana, enrarecieron aún más las relaciones. Los franceses atacan la fortaleza de Salses, ya en la frontera catalana, y el Virrey consigue, apelando al patriotismo, que casi 30.000 soldados vayan en su defensa y ésta fue recuperada. Olivares, siguiendo con su estrategia y temiendo un nuevo ataque de los franceses, decide, para implicar a Cataluña, enviar un ejército de 9.000 soldados con el fin de que les den alojamiento con la excusa de un inminente nuevo conflicto. Los soldados llegaban a Cataluña para ir a una batalla ajena a ellos, cuya única motivación era la defensa de un imperio que en poco o nada les beneficiaba. Veían que los catalanes no iban a la guerra y los tachaban de insolidarios ya que eso es lo que opinaba la mayoría de castellanos. Los catalanes, obligados a dar alojamiento (incluso a ceder su cama) y a alimentarlos, se rebelaban y algunos se negaron a abrirles sus puertas. La aristocracia y la burguesía urbana estaban en contra de Olivares y del Virrey por considerar que defiendían únicamente los intereses de la Corona y añadían leña al fuego. El clero, indignado por el impuesto de la décima, que el Rey quería hacerles pagar, también se puso de su parte e incluso la Iglesia llegó a excomulgar a algunos soldados, y se corrió el bulo de que algunos de los soldados italianos eran herejes (2/3 del ejército eran italianos); eso colaboró más a enardecer los ánimos y potenció más aún la indignación de los campesinos, hartos de los desmanes de los soldados. Se puede leer en el Dietario de la Generalitat de Catalunya 1623- 1644 (Pag.1904) algunas de las denuncias de los daños que ocasionaban las tropas alojadas, que pasaban por robar, saquear, quemar e incluso violar. A pesar de las quejas, el Virrey, no consigue solventar la situación. En mayo de 1640 los campesinos se levantan contra los tercios en Girona y rápidamente se extiende el movimiento, que se dirige a Barcelona. A ellos se van añadiendo parte de la población más desfavorecida, exaltada por la situación y azuzada por las proclamas. Llegan a Barcelona el día de la festividad del Corpus ( 7 junio de 1640) y allí se encuentran un grupo de segadores que habían bajado a Barcelona con el fin de ser contratados y deciden levantarse también contra Olivares y el Rey; matan al Virrey, que intentaba huir por mar, y aquí empieza la vorágine de la sublevación, que se le escapa de las manos a la Generalitat. Su presidente, Pau Claris, representante del clero, ve que solos no pueden hacer frente a lo que se ha convertido en una revuelta popular, y pide ayuda a Francia. Mientras tanto, Olivares recupera Tortosa y se dirige a Barcelona con su ejército de 20.000 soldados. En diciembre de 1640, se producen importantes altercados lo que asusta a la Generalitat y decide nombrar a Luís XIII (enemigo de Felipe IV), Conde de Barcelona que era un título ligado a la Corona de Aragón y a partir de Carlos I, a la de Corona española, con el nombre de Luís I de Borbón, constituyéndose en república "independiente" bajo la protección de Francia por los Pactos de Ceret. Richelieu ve la posibilidad de utilizar a Cataluña para decantar la guerra a su favor. Batalla de Montjuic 1641 de Pandolfo Reschi. Un ejército franco-catalán ayuda les ayuda a defender la ciudad y el ejército de Felipe IV se retira. Olivares tiene que hacer frente a la independencia de Portugal y a un intento de secesión en Andalucía. Francia consigue el control de los condados del Roselló y la Cerdanya y en 1642 solo queda en poder de los castellanos Tarragona, Tortosa y Rosas. Pero los catalanes se encuentran con una penosa situación; el territorio parece invadido por un ejército de "ocupación", que, encima, costeaban ellos. Lo primero que hizo Francia fue nombrar un Virrey francés y llenar la administración de cargos franceses. Las clases populares fueron las que más sufrieron la contienda: guerra, calamidades, hambre, vendidos a los franceses y estando en una situación peor que con el Rey Austria. La Generalitat se encontró ninguneada y sus intereses fueron relegados a segundo término. Catalunya fue ocupada y pagó un muy alto precio por su pretensión independentista. Con la firma del Tratado de Westfalia en 1648, que supuso el final de la Guerra de los 30 años con el triunfo de la hegemonía francesa, surgía un nuevo concepto de estado: "La Paz de Westfalia supuso modificaciones en las bases del Derecho Internacional, con cambios importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo que impidiera a unos Estados imponerse a otros" (Wikipédia) Vencida España, y conseguida Francia su hegemonía en Europa, pierde interés por Cataluña; la guerra también ha generado en su territorio una dura situación social: el descontento de la población por los altos impuestos, el hambre y la miseria les lleva a una guerra civil; la sublevación de la Fronda (que España apoya) y acaparará la atención de Luis XIV, que decide llamar a su ejército, que abandona la defensa de Barcelona. Viendo la situación debilitada, Felipe IV ve llegado el momento de recuperar la ciudad y en 1651 envía un ejército dirigido por Juan José de Austria que sitia la ciudad, que resiste durante un año. Pero la peste y el asedio y las promesas de un perdón general y la abolición de los quintos, hace que la ciudad se rinda en 1652. Todavía tendrá que soportar el pueblo catalán la ocupación francesa durante siete años. El Tratado de los Pirineos, firmado en 1659, pone fin a la guerra y Francia se queda con los territorios catalanes que las tropas francesas habían ocupado en ayuda de Catalunya. Trágica experiencia para Cataluña de una guerra que duró 19 años y que acaba teniendo que acatar de nuevo al rey Austria, tras ser utilizada por Francia y despojada de parte de su territorio. 
Resumiendo: - Les dicen que han abolido los derechos feudales y los que han abolido solo han beneficiado a los ricos; ahora: dicen que hacen una reforma fiscal y solo beneficia a los ricos. - Los meten en una guerra, que ni les va ni les viene, por luchar por la hegemonia de Europa; ahora: nos meten en una crisis por la hegemonia del planeta (y nos van a meter en una guerra contra Irán, para que tenga su hegemonia EEUU y los sionistas; los escudos antimisiles ya los tenemos instalados y el ejército de ocupación a punto). - El precio de Defensa lo pagan los de a pie, porque los otros no pagan nada y la Iglesia menos. Como ahora; ellos pagaban los "millones" y nostros el IVA. - Piden préstamos a los banqueros que generan altos intereses que hacen quebrar el país y los pagan los de a pie mediante "los juros" y otros impuestos. Ahora: siguen pidiendo a los banqueros préstamos y se emite "deuda pública" que se paga con impuestos y recortes. - Se declaran quiebras, pero estas son avaladas por las riquezas de oro y plata (que no avalan nada porque se las quedan la mayor parte los piratas) y los impuestos de los de a pie y venden pueblos y vasallos. Ahora, aquí, se garantiza la devolución de los préstamos pedidos para pagar a los banqueros (ahora sus amigos y colegas) y se garantizan vendiendo patrimonio, hospitales, etc. Se vende a los trabajadores como vasallos, obligados a trabajar sin derechos a las órdenes del amo. - Las riquezas de América no llegan porque se las quedan los piratas que se las llevan a Inglaterra; ahora no llegan porque se la quedan los "piratas" que se las llevan a los paraísos fiscales. - Se les hacen promesas al pueblo que nunca se cumplen; ahora se hacen promesas que tampoco nunca se cumplen. - Se echan inmigrantes para quedarse su dinero; ahora se echan inmigrantes porque no se pueden quedar su dinero. - Los franceses convierten en su mercado a Cataluña; ahora: Alemania, convierte a España en su mercado. - Enfrentan a castellanos y catalanes con falsos argumentos y sacan beneficios los de arriba; ahora enfrentan a castellanos y catalanes con falsos argumentos y siguen sacando beneficio los de arriba. - Los bandidos son pagados por los nobles para cear malestar y enfrentamientos. Ahora, los bandidos son pagados por los poderosos para crear malestar y enfrentamiento. Solo falta que vuelva el Tribunal de la Inquisición, y está cercano.http://olimpia-w.blogspot.com.es/2012/09/que-buen-vasallo-si-tuviese-buen-senor.html