1 de octubre de 2012

El más influyente diario norteamericano deja "en pelotas" al jefe de Estado Español. NEW YORK TIMES: "EL REY ESPAÑOL ESTÁ RODEADO DE UN ENRARECIDO MUNDO DE NEGOCIOS"

Por M. Relti / Canarias Semanal-- Mientras el pasado sábado miles de policías trataban de aplastar a otros tantos manifestantes en las céntricas calles madrileñas, uno de los periódicos más importantes e influyentes de los Estados Unidos, el New York Times, publicada un extenso reportaje en el que su autor apuntaba con lujo de detalles aspectos todavía desconocidos por los electores norteamericanos de la imagen del rey Juan Carlos de Borbón. El origen de su fortuna, el "enrarecido mundo de los negocios" que lo rodea, sus presuntas relaciones extramaritales con una rubia y joven princesa alemana, sus yates, colección de automóviles…- Lo que pretendía ser un viaje triunfal a través de los centros neurálgicos de las finanzas, la política y los medios de comunicación de los Estados Unidos terminó convirtiéndose en un estrepitoso fracaso. Nos estamos refiriendo, obviamente, al recientísimo periplo estadounidense del rey Juan Carlos y del presidente Rajoy. El viaje real y presidencial estaba enmarcado en una operación de "lavado" de la imagen de España en los mercados norteamericanos, así como en los ámbitos de la política y la industria mediática del Imperio. En la terminología oficial se trataba de reforzar lo que los representantes oficiosos del gobierno ultraconservador del PP denominan eufemísticamente "la marca España". Para ello, además de la entrevista con el ex presidente Bill Clinton, la casa real programó un encuentro con los consejos de redacción del New York Times y del Wall Street Journal, dos periódicos de referencia en los círculos de la política estadounidense. En el encuentro, el monarca explicó a la dirección del New York Times -desde su peculiar punto de vista - la situación política económica y social de España. Según los medios oficiales, el rey pretendía convencerles de "la auténtica realidad del país", dejándoles claro que, naturalmente, "sabremos salir de ésta". LA OPERACIÓN DE LAVADO DE LA IMAGEN REAL-- Al día siguiente de celebrarse el encuentro real con la elite mediática norteamericana, las agencias de prensa españolas transmitieron que "su Majestad había neutralizado las imágenes negativas que con excesiva frecuencia aparecen en los medios de comunicación extranjeros". En los despachos de prensa se trató de enfatizar que la iniciativa del contacto con los grandes aparatos mediáticos estadounidenses había partido del propio Palacio de la Zarzuela. Estaba claro que la Casa Real preveía que - como ha sucedido de aquí para atrás - los contactos periodísticos iban a resultar exitosos y, por tanto, el resultado positivo de los mismos se los anotaría el propio monarca. Y había razones para tal augurio, si se tiene en cuenta que en el pasado el establishment mediático estadounidense acogió al heredero de Franco con elogios y amables descripciones. AMASÓ UNA ENORME FORTUNA CUYO ORIGEN SE DESCONOCE-- La conmoción y el chasco se produjo el pasado sábado 29 de septiembre, mientras en Madrid miles de manifestantes eran aporreados duramente por pertrechados destacamentos policiales. Ese día el New York Times encabezó una sus páginas principales con un extenso artículo en el que se interrogaba acerca de cuáles habían sido los procedimientos utilizados por el rey de España para amasar su inmensa fortuna personal, valorada nada menos que en la friolera de 2.300 millones de euros. Es decir, 382.687 millones de las antiguas pesetas. El periódico no eludió su asombro ante la magnitud de semejante patrimonio, teniendo en cuenta que Juan Carlos de Borbón llegó a España con una mano atrás y otra delante, de acuerdo con lo que describe el rotativo neoyorquino. El artículo resaltaba que la fortuna del Rey es considerada en España un hermético "secreto". LA PRESUNTA AMANTE DEL MONARCA Pero los ácidos comentarios del New York Times no se redujeron a las cuestiones meramente crematísticas del patrimonio de "Su Majestad". El conocido periódico hizo también un recorrido a través de la casquivana biografía del monarca, aludiendo con detalles a su presunta amante, la princesa alemana Sra. Corinna Sayn-Wittgenstein, con la que el Borbón realizó su escandaloso viaje a Bostwana en el famosísimo safari contra los elefantes. Según el rotativo norteamericano la princesa Sayn-Wittgenstein califica al monarca como un "tesoro nacional" pletórico de carisma. "Cuando él entra en una habitación - mantiene la aristócrata germana - irradia calidez y carisma y se conecta con todo el mundo. Nadie se salva de ella". La princesa rechaza - precisa el rotativo estadounidense - que se haya beneficiado de alguna manera de su asociación con Juan Carlos a través de un fondo de inversión", aunque igualmente niega que sea su amante. "La Sra. Sayn-Wittgenstein considera al rey como un amigo de la familia y describió su papel en otros viajes reales como asesor estratégico para el Gobierno español a través de su compañía, los Asociados Apollonia, que ofrece consejos sobre ofertas de alto nivel en Medio Oriente", escribe el diario estadounidense. EL "ENRARECIDO MUNDO DE LOS NEGOCIOS" QUE RODEA A JUAN CARLOS-- Según el New York Times el monarca español está rodeado por "mundo enrarecido de contactos comerciales". El Rey puede aceptar regalos en sus viajes "en nombre del Gobierno español", pero no existe una lista pública de los mismos. No obstante -puntualiza el periódico- ha recibido "yates, una casa en una isla y automóviles de lujo. Obsequios que son criticados por los españoles en las redes sociales”. Dentro del clima de ese "mundo enrarecido" que describe el diario neoyorquino, el reportaje recuerda que el polémico viaje a Botswana del monarca fue pagado por el magnate de la construcción sirio Mohamed Eyad Kayali, quien se desempeña como asesor clave del príncipe Salman bin Abdulaziz Al Saud, el heredero de Arabia Saudita, quien jugó un papel en la adjudicación del contrato de trenes en ese país de Oriente Medio a una empresa española. ¿UNA MONARQUÍA ETERNA?-- Finalmente, el diario norteamericano reproduce unas afirmaciones del monarca en las que manifestaba que continuaría siendo rey de España en tanto en cuanto los españoles lo desearan. "La monarquía continuará siempre y cuando las personas la quieran", afirmó el rey. Se trata, como es evidente, de una declaración hecha de cara a la galería. No existe en las instituciones heredadas de la dictadura ningún mecanismo legal que permita la sustitución de la monarquía por un régimen político libremente designado por los españoles. La monarquía fue una forma de Estado instaurada por el dictador en persona para que durara hasta el fin de los siglos, y los españoles nunca tuvieron la oportunidad de pronunciarse, después de la muerte del general golpista, sobre el sistema político bajo el que deseaban vivir.