24 de octubre de 2012

Trabajadores más precarios y millonarios más millonarios

Trabajadores más precarios y millonarios más millonarios


Juan Antonio Navarro Cádiz



La apelación al sacrificio ha sido una constante a lo largo de estos cuatro años de crisis económica y laboral por las que atraviesa España. Desde el FMI. Desde el BCE. Desde Alemania. Desde nuestro gobierno. Desde nuestras empresas. E incluso desde muchos de nuestros medios de comunicación. La cuestión es: ¿está siendo equitativo el reparto del sacrificio?



El pasado 5 de octubre el presidente ejecutivo de PRISA y presidente de El País anunciaba la decisión de la directiva de aplicar un ERE que supondrá el despido de más del 30% de la plantilla. Además de una disminución del 15% del salario fijo del resto de trabajadores del diario.



Sin embargo, según el Comité de Empresa del periódico El País ha registrado beneficios al cierre de sus últimos tres cursos. 19,5 millones de euros en 2009, 19 millones en 2010, y 12,2 millones en 2011. De hecho, el diario ha concluído el primer semestre de 2012 con 2,8 millones de euros de beneficio. 36 años de historia obteniendo ganancias que suponen un beneficio acumulado de 851,8 millones de euros, según los datos ofrecidos por el Comité de Empresa de El País.



Esta política por la cual El País, una empresa con beneficios, requiere de un despido masivo de sus trabajadores podría justificarse con el fuerte endeudamiento económico del grupo mediático al que pertenece y que repercute inevitablemente en todas sus cabeceras. De hecho, PRISA ya presentó días antes un ERE que suponen el despido de 90 trabajadores de Cinco Días, Prisa Revista y Prisa Brand Solutions.



Pero no es un caso aislado. Telefónica presentó en 2011 un ERE masivo a pesar de haber registrado unos beneficios de más de 10.000 millones de euros en 2010. Acciona Infraestructuras anunció un despido de casi el 30% de su plantilla a través de extinciones voluntarias -más tarde este porcentaje se vería reducido gracias a un acuerdo con los trabajadores-. Sin embargo, la empresa constructora obtuvo unos beneficios de 80 millones de euros durante el primer semestre de 2012. Otras empresas como Nissan, HP o El Terrat también han aplicado EREs a pesar de no registrar pérdidas económicas a lo largo de estos cuatro años de crisis. Solo han visto reducida la cantidad de sus beneficios.



“No podemos seguir viviendo tan bien”. Son las palabras que Juan Luis Cebrián dirigió a los profesionales de El País tras el anuncio del ERE. Lo hizo en calidad del cuarto ejecutivo mejor pagado de España, con unas ganancias estimadas entre 8 y 13 millones de euros en 2011. Esta cifra duplica los beneficios mensuales por publicidad en un mes del diario que preside. Esto supone un salario muy superior a los percibidos por los directivos de los medios de la competencia, por lo que la asamblea de trabajadores ha pedido a Cebrián que renuncie a parte de su sueldo. A este respecto, el presidente de El País ha contestado públicamente: “Mis emolumentos son los habituales del mercado”.



No es el único. César Alierta, presidente ejecutivo de Telefónica, recibió en 2011 una remuneración total de 10,2 millones de euros entre sueldo, bonus, acciones y aportación al plan de pensiones. Esto le conviertió ese año en el tercer directivo mejor pagado del país. El consejero delegado de la compañía, Julio Linares, cobró 6,3 millones de euros. Y el presidente de Telefónica Europa, 3,3 millones de euros. Además, coincidiendo con el anuncio del expediente de regulación de empleo de 2011, Telefónica destinaba 450 millones de euros de incentivos para sus directivos.



Por su parte, Acciona proporciona a sus directivos sueldos por encima de los 250.000 euros anuales, según CC.OO, UGT y USO. José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, obtuvo en 2011 una retribución de 4,57 millones de euros. En total, según los datos proporcionados por las empresas del IBEX 35, los cinco directivos mejor pagados de España ganaron 64,2 millones de euros en 2011.



El resultado es una enorme brecha salarial entre los directivos y el resto de trabajadores, sobre los que recae la mayor parte del sacrificio que se está cobrando la crisis en España.