26 de noviembre de 2012

El cuento soberanista de CiU activa el soberanismo de izquierdas y el ultraespañolismo

dedona.wordpress.com
Decían algunos que el catalanismo era en su amplia mayoría neoliberal y de derechas, que Mas engañaría a los votantes con su discurso independentista y, como si fuesen tontos por ser soberanistas, les haría olvidar sus recortes. Ni una cosa, ni la otra.

Ni el catalanismo es tan neoliberal como se decía, ni los votantes soberanistas han olvidado los recortes, la represión y la corrupción de CiU. Muy al contrario, vistos los resultados, han sido más bien los votantes “españolistas” quienes se han olvidado de recortes, corrupción, represión y todo lo demás, para aumentar con su voto el apoyo obtenido por los partidos que más han defendido la “españolidad” de Cataluña durante los últimos meses, incluído el PP, el partido de los recortes de Rajoy.


Las cifras hablan por sí mismas. CiU ha perdido 12 de sus 62 escaños, y no solo se ha quedado con 50 parlamentarios sino que, lo que es más importante, se queda a 18 escaños de la mayoría absoluta, obligado a buscar pactos para poder gobernar que, vista como se ha desarrollado la campaña, no le van a resultar sencillos. Su alianza natural es con el PP, pues ambos son partidos de derechas que defienden los recortes. Entre los dos sumarían 69 diputados, uno más de los necesarios para gobernar. Otra posibilidad, por aquello de desarrollar una agenda soberanista, sería un pacto con ERC. Sumarían 70 escaños y podrían gobernar igualmente. Aunque el más probable tal vez sea un pacto con el PSC, partido al que podría utilizar como bisagra a la hora de formar gobierno, pudiendo luego utilizar los apoyos puntuales de PP y ERC en caso de que haya que imponer recortes o hablar sobre asuntos relacionados con la soberanía nacional. Veremos.

Por su lado, el PSC baja hasta los 20 diputados, perdiendo 8 de los que obtuvo en las elecciones de 2010. Se confirma así el viaje a la nada del PSOE y continúa su desplome en todos los territorios del estado, acercándose cada vez más a lo acaecido con el PASOK en Grecia, algo que acabará llegando, antes o después, de no dar un giro de 180 grados en sus políticas, lo cual se hace poco menos que impensable, más allá de maquillajes ideológicos. En Cataluña, además, el PSC se ha visto doblemente perjudicado. Por un lado, ha sido incapaz de movilizar el voto de protesta contra los recortes de CíU y, por el otro lado, sus votantes más españolistas han huído hacia partidos como el PP y, principalmente, Ciudadanos. Estos últimos votantes no le han perdonado su indecisión ante el “desafío” independentista. Las cuentas son claras, el PSC pierde 8 diputados, solo uno más de lo que, juntos, ganan PP (1) y Ciudadanos (6). El otro diputado se habrá repartido entre quienes han optado por votar opciones de izquierdas opuestas de verdad a los recortes sociales y la represión, como la CUP o ICV-EUiA.
Entre el catalanismo de izquierdas, ese que algunos habían vaticinado que iba a votar en masa a CiU solo porque este partido de derechas se había puesto a la cabeza del discurso independentista, los resultados han sido excelentes. La socialidemocracia de ERC dobla sus resultados y pasa de 10 a 21 escaños. El ecosocialismo de ICV-EUiA también gana tres diputados y alcanza 13 sillones en el Parlament. La CUP-EA, por su parte, en su primera participación en unas autonómicas, consigue colarse con fuerza en dicho Parlament y obtiene 3 escaños. Entre estas tres formaciones han subido 17 diputados. Solo uno menos de los perdidos por la derecha catalanista (CiU y SI). He ahí el voto de los “tontos” soberanistas que se iban a dejar engañar.
La irrupción del CUP es, sin duda, para la izquierda, la gran noticia de la noche. Sus tres representantes abren un camino que debe tener un largo recorrido en el tiempo y mucho margen de crecimiento para los próximos años. Los 3 escaños de la CUP son, además, exactamente los mismos 3 escaños que ha perdido Solidaridad Internacionalista, algo que no debe extrañar a nadie. Ya en 2010 muchos votantes de la CUP afirmaron haber votado a S.I. solo porque era el único partido que se presentaba a las elecciones, de las transversalidad, con programa netamente independentista. Ahora se ha confirmado que quienes en aquel momento aseguraron que de haberse presentado la CUP a esas elecciones Solidaridad Internacionalista no hubiese obtenidos los resultados que obtuvo, estaban en lo cierto.
Finalmente, la suma de partidos que comparten y hacen suyo el discurso soberanista -otra cosa es que lo sean-, a izquierdas y derechas, llega hasta los 93 diputados, frente a los 48 del“españolismo”. No se puede decir entonces, como ya están diciendo algunos medios de la derecha española, que el discurso soberanista haya fracasado. Lo único que ha fracasado ha sido el cuento independentista de CiU, al que casi la mitad de los soberanistas no han dado su apoyo. Ni apoyan sus recortes ni se creen que aquel que siempre ha ejercido como partido al servicio del estado vaya ahora a apoyar un proceso de independencia, menos aún si no cuenta con apoyo de la UE. El soberanismo sigue siendo amplia mayoría en Cataluña. De hecho, pese al ascenso de Ciudadanos y PP, el españolismo suma un diputado menos que en las anteriores elecciones de 2010, donde la suma de PSC, PP y Ciudadanos llegó a los 49 representantes. Ahora, como decimos, se han quedado en 48.
En definitiva, las elecciones de este domingo, pese a la mala noticia de que la derecha sigue ganando elecciones, dejan algunas lecturas interesantes, fundamentalmente para romper muchos mitos que circulan por algunas corrientes de la izquierda española y catalana-federalista:
1) A la luz de los resultados, parece que solo esos soberanistas que algunos tachaban de insolidarios y chauvinistas han castigado los recortes de CiU y PP, mientras que el sector más españolista de la sociedad catalana no ha dudado en votar al PP (pese a sus recortes) o de votar pensando más en clave “territorial” que en clave “social”, al dar su apoyo a Ciudadanos, partido de derechas que no se opone a la“austeridad” ni a las políticas de ajuste, y cuyo principal planteamiento ideológico pasar por su oposición sin tregua al soberanismo.
2) La suma de votos ERC + ICV-EUiA + CUP suma apenas 100.000 votos menos que CíU. O, lo que es lo mismo, los partidarios de la independencia de Cataluña no son tan derechas y neoliberales como algunos nos querían hacer creer. El proyecto secesionista, de darse, ni sería un monopolio de CiU, ni un simple proceso de derechas donde anteponer los derechos sociales a la cuestión nacional. Aunque les moleste a algunos, los soberanistas catalanes de izquierdas ni son tan tontos, ni son tan engtreguistas como ellos pensaban. A ver qué dicen ahora en su próximo “manifiesto”.