13 de noviembre de 2012

La presión popular logra por primera vez retrasar la subasta de un piso en Zizur

movimientos contra los desahucios




La presión popular logra por primera vez retrasar la subasta de un piso en Zizur

Aritz INTXUSTA
IRUÑEA



Mientras en Madrid se trabaja por parchear el drama de los desahucios, la presión popular se reivindicó ayer en Nafarroa como una fórmula de acción directa con un poder real a la hora de cambiar las cosas. Activistas navarros arroparon ayer a María Cumbicus, una vecina de Zizur Nagusia, cuya vivienda iba a ser subastada en la Audiencia Provincial. Su apoyo resultó crucial y logró que la subasta del piso no se llevara a cabo y Bankia no pujara, logrando de esta forma un respiro de 20 días para la afectada.



Cumbicus, de 50 años y con tres hijos, se hipotecó con Bankia en el año 2005. Desde hace unos meses no puede afrontar el coste de las letras y el banco le intenta desposeer de su vivienda. Debido a estos impagos, el banco puede recomprar la vivienda de esta mujer de origen ecuatoriano acudiendo a la subasta. Según la normativa actual, Bankia solo tendrá que abonar el 60% del precio al que Cumbicus compró la vivienda.



Si la subasta se hubiera celebrado y Bankia ejerciera su derecho a compra del piso al 60% de su valor, la afectada se quedaría sin casa y con una deuda considerable. Según hicieron público desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), esta mujer seguiría debiendo 76.000 euros a la entidad rescatada.



PAH se felicitó ayer por haber conseguido este retraso, aunque sostiene que aún queda mucho camino por recorrer. En su página web, celebran su «pequeño gran éxito». Por norma general, una vez que la subasta se lleva a cabo, se abre un periodo para que se produzca el desalojo físico de la propietaria. Normalmente, este trámite suele durar entre uno y seis meses antes de que el agente judicial se persone en la vivienda para expulsarla.



Por todo ello, el fracaso de la subasta de ayer supone solo un respiro a Cumbicus. De momento, las dinámicas que ha suscitado el suicidio de Amaia Egaña en Barakaldo, han ido encaminadas hacia la paralización de la ejecución de los desahucios o los desalojos efectivos. En casos como el de Cumbicus, esto solo es una parte del problema, puesto que la verdadera solución a su situación vendrá de la aceptación de la dación en pago, porque mientras no pueda deshacerse de su vivienda y de su deuda, los intereses del préstamo de esta mujer solo irán creciendo y su problema se agravará.



El Parlamento se posiciona



El debate sobre los desahucios llegó ayer a la mesa del Parlamento navarro mientras los solidarios se arremolinaron con sus pancartas en torno a los juzgados. La iniciativa nació del PSN, pero el texto se mejoró con aportaciones de NaBai y Bildu. Finalmente, salió adelante por unanimidad.



El texto hace referencia únicamente a las ejecuciones de desahucio, es decir, al desalojo físico de las personas que no pueden hacer frente a los plazos de su hipoteca. En ella, se insta a los bancos a que detengan los desalojos y a que abran procesos de negociación individualizados con sus clientes para evitar que se queden en la calle. Este llamamiento a las entidades crediticias en general se hace más específico para las que tienen una mayor cuota de mercado en Nafarroa: Caja Rural de Navarra y la Caixa. Esta última, protagonista en el suicidio de Barakaldo, es quien más peso tiene en Nafarroa después de la adquisición de CAN. Por otro lado, PSN, PP y UPN rechazaron en marzo una iniciativa similar a la de ayer.

Fuente: Gara