22 de noviembre de 2012

Un libro recupera la figura del pamplonés Virgilio Leret, primer oficial asesinado en la Guerra Civil

Paula Echeverría / Noticias de Navarra
La historia de los perdedores no suele escribirse, y cuando se hace, es con muchos años de retraso. Pero nunca es tarde para poner las cosas en su sitio, y para reconocer hechos y valores que en su día fueron escondidos, tapados y atacados, solo por el hecho de no ser de la conveniencia del bando ganador.

El militar e ingeniero Virgilio Leret (Pamplona, 1902-Melilla, 1936), primer oficial republicano asesinado en la Guerra Civil, es una de esas figuras olvidadas que ahora se recupera en un libro. El investigador madrileño Antonio Cruz González, con la colaboración imprescindible de la hija de Virgilio Leret, Carlota Leret O'Neill, ha sacado a la luz la vida de este navarro que fue fusilado en Melilla en la madrugada del 18 de julio de 1936 por oponerse al golpe franquista. Bajo el título Virgilio Leret Ruiz.


Una vida al servicio de la República, la obra, publicada por la editorial El Viejo Topo y a la venta al precio de 19 euros, descubre a "un oficial ejemplar, leal a la República, de talante progresista y carácter abierto y familiar". "Virgilio Leret fue un hombre honesto, íntegro, que cumplió con su obligación y defendió el juramento que había prestado hasta el final", dijo ayer el autor del libro sobre este pamplonés para muchos desconocido que además de militar fue escritor e inventor del primer motor a reacción para aviones. Un avance que no pudo desarrollar -sí patentar, en 1935-, pues estaba a punto de hacerlo -su motor había interesado al propio Azaña- cuando se produjo el golpe de Estado.

De Leret, quien en su carrera de militar fue condecorado hasta seis veces en la Guerra de África, no se supo nada hasta después de la Transición. "Nadie sabía quién era, qué hizo en vida, cómo murió...", contaron ayer su hija Carlota y Antonio Cruz. De hecho, todavía hoy se desconocen datos como la hora en que fue fusilado sin juicio previo incluso dónde fue enterrado su cadáver. "Lo habrían tirado a la fosa común, al mar o a la carretera", dice Carlota Leret, quien ha ayudado a la gestación del libro aportando documentos que se ha empeñado en recopilar a lo largo de toda su vida y que arrojan nuevas luces sobre la figura de su padre y también de su madre, la escritora y periodista Carlota O'Neill. De hecho, esta publicación recoge "aspectos desconocidos hasta ahora" que no aparecen en el documental Virgilio Leret. El Caballero Azul de Mikel Donazar. "Un libro puede ser más exacto que una película en ciertos detalles como los juicios a Leret en vida, y otros que le hicieron y de los que él nunca tuvo conocimiento", cuenta Antonio Cruz, quien concreta que al militar navarro, que estuvo ligado siempre al ejército del aire, le hicieron tres juicios en 1934, en un periodo cortísimo, por causas como "hacer preguntas irrespetuosas a un general al que se dirigió para saber si seguía vigente un decreto por el cual se prohibía a los militares hablar de política". Cruz recordó que Pamplona es el lugar donde más tiempo vivió Virgilio Leret -15 años-, y planteó que "sería justo reconocer su figura con algún monumento o dando su nombre a una calle". Una petición muy poco probable en una ciudad en la que todavía hoy se celebran misas en torno a la cripta del general Mola, algo que Carlota Leret calificó ayer de "un exabrupto vergonzoso, como el hecho de que la Fundación Francisco Franco siga recibiendo hoy dinero del Estado Español". "No se puede seguir haciendo apología de estas figuras que dieron instrucciones tan crueles, como si estuviesen al nivel de los santos".