1 de diciembre de 2012

Religión y neoliberalismo

Antonio Martínez Lara (laicismo.org) / UCR   
Viendo a los ricos cada día más ricos e impunes y a más personas mucho más pobres desahuciadas y endeudadas, gritamos que lo que hoy sufrimos no es una crisis sino una estafa y una sinrazón con violencia. Lo más lamentable de todo es que la gran mayoría de quienes la compadecemos apenas distinguimos la naturaleza ideológica de dicha estafa o atraco. Se empieza a intuir que todo tiene que ver con eso del neoliberalismo y la dictadura de los mercados. Pero esa intuición nos sirve de poco si no le ponemos nombres a los personajes y luces a los hechos de tan brutal agresión.
 
Tratemos de verlo relacionando el citado neoliberalismo, con: el Banco Ambrosiano, el capitalismo popular de la señora Thacher, Escuela de Chicago en Chile, la muerte del Papa Luciani , Wojtila y Pinochet, Opus Dei y otros poderes, competitividad y esfuerzo personal, la deuda, islamismo radical, más un largo etcétera que puede acabar entre otros en Trillo, enemigo, Fernández Díaz, Cotino, deshaucio o Zoído y estatuas. No es casual se entremezclen tantas alusiones a personas e instancias religiosas con lo neoliberal. Y es que esa mayoría perjudicada rara vez repara en la sutil alianza que mantienen: las corporaciones financieras, los medios de in-comunicación, parte decisoria del ámbito político-judicial, y elementos desmovilizadores tradicionales y/o religiosos sectarios. Conociendo la complicidad compleja de tal entramado, tal vez podemos: aliviar nuestra confusión develando insidias, capotear nuestra impotencia y superar el miedo que paraliza.


Antes de Vaticano II (11-10-62) el conjunto de las jerarquías de las religiones politeístas o monoteístas han propiciado la colaboración con el poder político y , con él, han sido cómplices de persecuciones religiosas (inquisición, barbarie nazi,..), guerras santas de religión (cruzadas, las católicas, las del pueblo elegido, yihad ...). Al mismo tiempo no faltaron religiosos, que, como Tomás Moro, Erasmo de Rótterdam, Bartolomé de las Casas y bastantes más, contribuyeran desde dentro a lo que acabarían siendo los DDHH. El reconocimiento, por Juan XXIII, de la libertad de conciencia como conquista humanista superadora de los dogmas impuestos por las cúpulas religiosas, abrió posibilidades de coexistencia, por fin pacífica, de humanismo y religión.

Wojtyla neoliberal, el Opus y otros más. Se persigue ese objetivo mientras duró el citado conclave romano, con el liderazgo del citado papa Juan, el empuje de los jesuitas y otras órdenes modernizadas, así como con los planes de Luciani (Juan Pablo I). Todo ello fue excesivo para una institución tan poderosa, antigua y comprometida en finanzas y más asuntos mundanos. Así que el señor Luciani desapareció a los 33 días, según se ha dicho, con la colaboración de Cía y Opus Dei de su cargo. Con ello se alivian las tribulaciones del Banco Ambrosiano y del influyente cardenal Marcinkus. Además, pierden su influencia jesuitas y compañía, para que empiecen el dominio de integristas como: el citado Opus Dei, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo, los kikos y otras. Todas ellas muy bien relacionadas con poderes neoliberales y con postulados preconciliares.

Wojtyla y Rátzinger, políticos. Aparte de las innovaciones formales en sus viajes mediáticos con besasuelos y el papamóvil, muy rentable todo para su proyección política, conviene desvelar más sus actos y objetivos concretos. Veamos su ruta marcada para sí y para su íntimo colaborador y continuador, el fiel Rátzinger:

* En Europa , hace valer su origen polaco para propiciar la caída del ya desprestigiado telón de acero. Para ello hace valer el voto de obediencia para que jesuitas y otra órdenes aporten ingentes cantidades de dinero en apoyo de Walesa y Solidaridad. En Yugoslavia, el otro bastión autogestionario difícil para la penetración neoliberal, se facilitará el choque religioso y racial que acabará en una cruel guerra por la exacerbación nacionalista. Conviene recordar las iniciales reticencias de la católica Croacia ante los supuestos excesos de la hegemonía serbia. No es preciso señalar la tarea de consolidar en cada país europeo el poder económico y doctrinal de sus incondicionales. Al conceder la prelatura universal a Opus Dei señala el liderazgo de dicha institución en el campo de las finanzas y otros. Se pretende influir en una Europa sobre todo católica y olvidadiza de valores clásicos y de las “luces”. Ello se pretende consolidar con la aceptación laicidad inclusiva, una confesionalidad enmascarada. Para más detalle, veremos específicamente sus hechos y propuestas para España.

* En América y tercer mundo importa más la colaboración con el conmilitón neoliberal que con grupos emancipadores que, como Teología de Liberación, se opongan a tal postulado. Ello se manifiesta en las cordiales relaciones con Reagan y la familia Bush y por extensión con las iglesias a que éstos pertenecen. Lo mismo cabe decir sobre la postergación y o persecución de Leonardo Boff, Casaldáliga, Ernesto Cardenal (amonestado públicamente), Ellacuría y de tantas otra personas como Óscar Romero. Destacable la peripecia de éste último al acabar asesinado tras denunciar en persona ante Wojtyla las amenazas fatalmente cumplidas. Frente a ello, queda claro el apoyo a las dictaduras como la argentina y chilena con visita de Wojtyla a Pinochet. Este tipo de reconocimiento se mantiene con el respaldo al cardenal Madariaga, cómplice de golpista Micheletti en Honduras. Otro capítulo en que se combina la pederastia, poder económico e integrismo, es el que salpica a la iglesia de USA y, sobre todo, al mexicano delincuente Maciel. Éste clérigo, fundador y líder de Legionarios de Cristo , en cuanto que allegado y financiero de Wojtyla fue protegido por éste de las acusaciones de pederastia y más graves delitos. Al final hubo de ser depuesto. En Asia y África ejerce también un férreo control dificultando labores de emancipación de personas y pueblos con empobrecimiento creciente.

La España neoliberal. Dejando de lado la historia evangelizadora franquista y anterior, pasamos como en el ámbito internacional a las fechas del claro maridaje que abre este escrito.

*Un neoliberalismo en proyecto. Llegando al citado Vaticano II, la iglesia local había intentado mejorar su imagen franquista y valedora de la Cruzada. Los curas obreros, HOAC, sectores jesuitas o de otras órdenes, y hasta algunos obispos levantan su voz en contra de Franco bajo palio. Se llegó a tener la cárcel de Zamora para ciertos fieles díscolos. Ya fuera debido al propio convencimiento, al influjo de Roma y/o a las conveniencias políticas, llegaron cambios en las autoridades eclesiales. El nombramiento de Tarancón facilita que la iglesia no interfiera con rudeza en la transición que propician o inducen la monarquía, el capital, el ejército y las grandes potencias al pueblo español. Mientras el gran capital prepara el camino de sus negocios, remozando con aires democráticos la fachada, éste y los franquistas en general mantienen sus privilegios. Algunos, como los guerrilleros de Cristo, pidiendo paredón para tan “vendido” cardenal jefe. Las familias poderosas maniobran discretamente, con la creciente influencia-pese a todo- del Opus Dei y similares, a la espera de que el cambio de aires les permita hacerlo con menos remilgos y más ostentación.

* Rouco Varela, Wojtyla aquí. La llegada de Wojtyla al Vaticano, y Rouco Varela a Madrid confirman el fin del disimulo. Las organizaciones más integristas salen a la calle para pedir o chantajear a los poderes democráticos su inolvidable nacional-catolicismo. Desde Roma también se alienta con la beatificación de supuestas víctimas de la guerra civil. Eso sin olvidar la meteórica santificación de Escrivá, franquista fundador del Opus Dei. No importa que con todo ello se devalúen los logros de la “modélica” transición. Se actualiza, sin complejos, un discurso reaccionario neoliberal arropado con religiosidad huera. Se veneran las privatizaciones de las que se benefician los propios allegados de quienes las deciden (Aguirre, Cospedal,..), al tiempo que se somete lo público a grupos privados, la iglesia en un destacado lugar. Pese a obtener de la hacienda española cantidades crecientes Rouco y Rátzinger no dejan de fustigar las decisiones democráticas. Cuentan con valedores supuestamente socialistas como Belloc, Blanco, Bono, De la Vega, Jáuregui o Vázquez. Lo mismo sucede entre la progresía judicial. Así se explica la depredación e impunidad que provoca a la ciudadanía crítica.

Los servidores del orden y los “enemigos”. Consolidado aquí el gobierno neoliberal pata negra, esto es el del PP, se atienden las prioridades. Se encauzan las privatizaciones interesadas de bienes (amnistía fiscal), educación, sanidad y RTVE (ésta en principio sólo para el PP). También se arranca de la escuela la tentación adoctrinadora de educación para la ciudadanía: quede sola la aséptica moral religiosa y mercantilista. Pero la auténtica preocupación se centra en los ministerios de interior y justicia principalmente. Por ello se entrega a personas de la máxima confianza, del máximo integrismo religioso. A ese perfil responden los señores Mayor Oreja, Acebes, Michavila, (éstos en el gobiernos Aznar) Fernández Díaz y Ruiz Gallardón como titulares bien acompañados por Cotino o Coisidó en la dirección policial. Es conocida la vinculación de todos ellos con Opus Dei, Legionarios de Cristo y organizaciones similares. En Interior han ido demostrando su piedad con un celo creciente para garantizar el derecho de manifestación del ciudadan@ a quien su personal de confianza ha tildado de “enemigo” aunque fueran menores desvalidos. Desde ese ministerio vienen administrando a conveniencia el monopolio de la fuerza y de la información. Desde Justicia también se colabora en la elaboración de normas que favorezcan la penalización o indefensión de la ciudadanía crítica. 

* Toda la calle y más para los “Ratzinger”. La ocasión de mayor ostentación religiosa son las Jornadas Mundiales para la Juventud de Agosto de 2.011.En ellas, se ofrece el centro de Madrid a una multitud (¿un millón?) de personas, con sus servicios públicos (metro, colegios y otros centros oficiales), para que casi gratis hagan su turismo religioso. Se dice que completaron la financiación las principales empresas, claro que luego se resarcen con exenciones fiscales. La administración (local, autonómica y central), muy “acogedora”.

El contraste venía con el trato dado a otr@s ciudadan@s: l@s del 15M que seguían en Sol y l@s de organizaciones laicistas que protestaban ante tales despilfarros y privilegios de lo público. Dicho evento ostentoso es la culminación de un confesionalismo oficioso que se continúa con la multiplicación de procesiones o romerías. Todas ellas con su dinámica jerárquica (pastores y rebaño) invitan al papel de súbdit@, infinitamente más cómodo que pensar y comprometerse. Además es más tranquila aunque haya que disculpar escenas como el salto de la reja en El Rocío. Otra manera se visualizarse el poder, de quienes ya controlan los consejos de accionistas y gran parte de los aparatos del estado, es en los nombres del callejero y en los monumentos que aleccionan en las plazas. Destaca el reconocimiento al decisivo Wojtyla. Es indicativo de la consolidación del Opus Dei en ciertas ciudades el que, además de calle, se le dedique una estatua a tan controvertido personaje. En Jaén acompañará los ingenuos juegos de los niños. En la Sevilla monumental dará constancia de la fe del Alcalde Zoido.

El tráfico de favores. Esta permisividad y financiación del poder político para con la jerarquía católica se atiene a un descarnado (pese a las formas) chalaneo. Se ayuda a la opción más reaccionaria en cuanto a aborto, homosexualidad y otras en la oposición para llevarlas al gobierno. Una vez en él, se le obliga que vayan más allá de sus propios programas. Además, colaborarán mirando para otro lado en cuestiones como la reforma laboral poniendo sordina a los pronunciamientos de HOAC y otros grupos eclesiales. Justifican la ingente financiación por la labor de entidades que, como Cáritas, reciben poca aportación de la jerarquía y sí mucha de los fondos públicos y de particulares. Por lo demás, observan un desinterés palpable ante los abusos bancarios, los desahucios y demás lacras del neoliberalismo. Si que mantienen también su sentido neoliberal, recavando del erario público el cuidado de un patrimonio del que a veces se apropian de manera ilegítima , como la mezquita de Córdoba.

Neoliberalismo, recortes en general. El miedo ambiente no se debe exclusivamente, ni aquí ni en otro país, a los recortes y a la consiguiente pérdida de bienestar o del trabajo o de la precarización de éste. En estas circunstancias como en otras, la fatal y recurrente disyuntiva ciudadan@/súbdit@ se filtra en nuestras vidas de manera más o menos sutil. Veamos.

Podríamos seguir con dichos del refranero que en tiempo de crisis propician la desconfianza en la labor común, generan maledicencias y destacan lo peor del género humano. ¿ Es bueno mantener la tradición aunque se oponga a lo que estamos construyendo y aceptamos como progreso? ¿Es bueno discrepar como un metepatas? ¿Todas la tradiciones son buenas? Con frecuencia tenemos estas dudas. Pero ya saben, no se calienten la cabeza, ni se preocupen de la ciencia. Si tenemos una buena crisis: muchas procesiones que nos salen muy bonitas diciendo tod@s amén. Que sean nuestros santos patrones o la virgen del pueblo quien ayudará. Eso han dicho don Mariano y la señora Báñez. Claro que si falta algo, también podemos ver el fútbol.

* Deudas, pecados originales, culpas y perdón. La deuda es una realidad que siempre ha existido. Sin embargo ahora resulta apabullante en la boca de tecnócratas para la suerte de nuestros estados y del futuro. Para empezar parece otro pecado original pues ¡ja! tod@s hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Así que fieles a nuestra cultura judeo-cristiana, sintamos una terrible culpa, sobre todo el pobrerío que apenas le ha quedado tocar el pito que le dejaban. Lo del perdón seguirá en su mismo ámbito religioso, con una buena confesión todo arreglado para aquellos sepulcros blanqueados. ¿Para qué preocuparse de las rectificaciones y compensaciones a la sociedad perjudicada? ¿Para qué, simplemente hacer que se cumpla la ley igual para tod@s. Recordemos a los países empobrecido. A pesar de ser desposeídos de sus materias primas por dos chavos y venderles fruslerías a precio de oro, con la complicidad de parte de sus mandatarios, su deuda se hacía insaldable. Algo por el estilo ocurría con el corralito argentino. Ahora, con el dinero que nos prestan, y que los bancos gestionan multiplicando sus intereses para entrar los caudales, apenas pueden compensar los que evaden a raudales hacia paraísos fiscales. Pero desconfiemos: entre ricos y pobres no puede haber perdón de ese estupendo instrumento que es la deuda. Si, para que a las corporaciones pudientes no caigan en la tentación, don Wojtyla cambió el padrenuestro. Resulta que esa entrañable oración ya no aparece lo de perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Así que si hay tentación perdónense sólo entre ric@s.

* Islamismo integrista, para un gran enemigo a la vista. No son casuales los brotes de xenofobia e intolerancia que vienen surgiendo sobre usos y costumbres que se publicitan incluso en localidades donde escasean los inmigrantes islámicos o de otros credos. Ignorando que guerras y salvajadas de religión se han promovido con igual empeño entre cristianos de distintas laya y entre los elegidos judíos. Y no sólo en el pasado, pues don Bus estuvo inspirado por su dios para invadir Irak. Parece que los islamistas malísimos están mayormente Irán, en algunas zonas de Afganistán o Pakistán. No se nos ocurra que ciertos planes militares tienen que ver con apoderarse del petróleo o para que el Pentágono mantenga su industria del armamento bélico. Habrá que fabricar un enemigo ya que Rusia y China imitan a su manera el neoliberalismo también Hay islamistas moderados como los turcos o los hermanos musulmanes, que una vez conquistado el poder en Egipto, pueden hacer de aquella primavera lo que les de la gana. También recordemos que tenemos la OTAN para ayudar a rebeldes que no pueden derrocar a nuevos-viejos dictadores como en Libia. No tienen más obligación que llevarse bien los judíos de Israel, aunque sean muy suyos, pero están muy bien vistos entre la crema neoliberal. Los otros están esparcidos por ahí con bombas debajo del brazo y pueden ser muy útiles para declarar la guerra al enemigo interior: el terrorista..

A modo de conclusión, laicismo y razón. No se ha pretendido propiciar dudas sobre la conciencia de cada cual y sus creencias: religiosas o no. Que cada cual tenga las que quiera y que los ámbitos públicos cercenen ese Derecho Humano, tan importante o más para la convivencia. El peligro lo hemos señalado en la cosificación de la persona para que sea manipulable de manera fácil. Pese a que el discurso de la competitividad puede haber tenido mucha fuerza para enfrentar entre sí, a personas y países, un hecho de estos días ha contestado por nosotros. La muerte de cientos de personas ardiendo en fábricas hacinadas en Bangladés ilustra suficientemente ese modelo que se quiere generalizar. Producir más y más artículos más baratos y con frecuencia más inútiles. Todo ello a costa de agredir la naturaleza y perder la sensibilidad de percibirla con armonía y respeto que nos acerca a la sabiduría.