5 de enero de 2012

El aborto llega a Navarra pese a la presión de la Iglesia

Foto. Antiabortistas frente al centro.----- El edificio es tan oscuro como lo es abortar en Navarra. La primera clínica acreditada para realizar abortos en la comunidad foral abrió sus puertas hace tres meses en un novísimo edificio negro, de amplios ventanales opacos, en un polígono industrial de Ansoáin, un municipio pegado a Pamplona. Una placa situada en la entrada del edificio especifica que la Clínica Ansoáin, el primer centro que practica abortos en Navarra desde hace 24 años, está en la planta baja. Desde su puesta en marcha, la Consejería de Sanidad de Navarra ha mandado a 163 mujeres al centro, 74 en octubre y 89 en noviembre. Las interrupciones financiadas por la Administración en diciembre aún no se han contabilizado. "Todo funciona con normalidad", recalcan en el Gobierno navarro (una coalición de UPN y el PSN). El dueño de la clínica, José Gurrea, por su parte, rechaza especificar a este periódico a cuántas mujeres ha atendido en total, contando también a las que han pagado de su bolsillo la interrupción. Tema tabú ¿Por qué tanta cautela para hablar de la clínica, si hace 26 años que el aborto está despenalizado en España? Hasta el pasado octubre, Navarra era la única autonomía donde no se podía abortar. Las mujeres que deseaban que la sanidad pública pagara su intervención eran derivadas a Madrid y Bilbao. Las trabas burocráticas que ponía el Gobierno navarro llevaba a la mayoría a pagárselo de su bolsillo. El problema arranca del año 1987, cuando un grupo ultra vinculado al Opus Dei denunció al grupo de ginecólogos que practicaba abortos en un hospital público de Pamplona. Un juez les exculpó, pero el acoso y derribo sufrido y la falta de medios en los hospitales públicos discriminó a las navarras de las mujeres del resto de autonomías. Cada viernes ultras católicos se manifiestan frente al centro Si fuera por los grupos de presión ultracatólicos, con muchísimo poder en Navarra, las cosas seguirían igual. La apertura de la clínica ha vuelto a sacar a la calle a quienes protestan con cirios y cruces contra la libertad de elección de las mujeres, que hace un año y medio la Ley del Aborto convirtió en derecho. Todos los últimos viernes de mes, decenas de personas acuden a las puertas del centro, donde consideran que se practican "asesinatos". Pero resulta que también algunas militantes en el antiabortismo se han visto obligadas a interrumpir su embarazo alguna vez. "Pero consideran que lo suyo es un caso único. Lloran porque están en contra del aborto, pero al final lo acaban haciendo", explica Esther Areta, sexóloga del centro para la mujer Andraize, en Pamplona. En este centro, pionero en Navarra en planificación familiar, se atiende a las mujeres que desean abortar y se las deriva a la clínica. Antes las enviaban a otras autonomías. Más allá de que ahora el aborto es una prestación más del Sistema Nacional de Salud y de que sí se hace en Navarra, Areta asegura que la ley ha contribuido a que abortar "ya no sea algo escondido". Según explica, las trabajadoras del centro siempre preguntan a las mujeres que atienden si les dejan introducir sus datos en el fichero en el que contabilizan los abortos. "Ahora no son tan reticentes", asegura. En la misma línea, Tere Sáez, técnica de Igualdad del Ayuntamiento de Estella y miembro de la asociación de mujeres Andrea, aplaude que estas ahora "ya no tienen que huir de Navarra, porque no están cometiendo ningún delito", insiste. Sáez destaca que es "fundamental" que se visibilice el aborto "con un grupo de presión tan poderoso como el Opus Dei". Las asociaciones de mujeres celebran que ya no se las criminalice Lo más curioso de todo, asegura, es que el hombre que está haciendo posible que se cumpla la ley, el doctor Gurrea, "es de ideas conservadoras, muy afín al PP". Gurrea ya poseía la clínica Euskalduna de Bilbao, donde abortaban muchas navarras. En sus declaraciones públicas, al tiempo que defiende el aborto, contenta a los sectores más conservadores criminalizando al grupo de mujeres al que se le practican más abortos. "El problema es que tenemos a un grupo de adolescentes sinsorgas (poco formales) de 30 años", aseguró hace tres semanas al Diario de Noticias. "Detrás de la clínica hay gente próxima a la derecha", denuncia Begoña Zabala, histórica feminista, miembro de la asociación Enakume Interazionalistak. "Todo apunta a que ha habido un pacto para consentir que abra la clínica a costa de no facilitar que se hagan intervenciones en la sanidad pública", insiste. Zabala reclama que también los hospitales públicos realicen abortos. "Desde que se ha abierto la Clínica Ansoáin, incluso los curas se han puesto beligerantes desde sus púlpitos", asegura Zabala. Pese a los avances, Navarra es la autonomía más beligerante contra el aborto. De hecho, su Gobierno mantiene, como el PP, un recurso ante el Tribunal Constitucional. Dos de los puntos recurridos son los que instan a las autonomías a garantizar la realización de abortos dentro de sus fronteras. También mantienen el recurso contra el hecho de que el aborto sea libre hasta las 14 semanas. Internet es la plataforma de presión principal. Decenas de páginas centran sus contenidos en impedir que en Navarra se aborte. Críticas al Ayuntamiento de Ansoáin (PSOE), por haber dado el permiso para que Gurrea alquilara el local situado en su término municipal. Críticas a la Consejería de Salud (en manos de UPN) por permitir su apertura; incluso han llegado a presionar a la empresa que alquiló el local a Gurrea, Vidaurre, para que no lo hiciera. En las calles de Pamplona y Ansoáin las opiniones parecen no estar tan polarizadas. "Nosotras no tenemos ningún problema con la clínica, quien se vea en la necesidad de abortar, que tenga la posibilidad de hacerlo", comenta Nahia, madre de un niño de 5 años al que acaba de recoger a la salida del colegio, a unos 200 metros de la clínica abortista. Las otras madres con las que conversa asienten. "Si me quedara embarazada, no sé si lo tendría", confiesa otra de las mujeres, de 36 años, que prefiere no decir su nombre. Tiene dos hijos adolescentes y no se ve criando de nuevo a un bebé. "Eso no va conmigo" En la céntrica avenida Carlos III de Pamplona, un par de señores sentados en un bar esquivan hablar del aborto. "Eso no va conmigo", dice uno de ellos mientras apura un pincho de tortilla en la barra de una cafetería. En la terraza de otro local, Carmen, de 55 años, opina que el aborto "no está bien". Le corta su compañera de mesa: "Yo lo veo mal, pero si alguien quiere hacerlo, tampoco voy a ser yo quien se lo impida", confiesa. Navarra mantiene el recurso de inconstitucionalidad contra la norma Navarra ha incumplido la Ley del Aborto durante los primeros 15 meses de su funcionamiento, hasta que abrió la clínica. En sus hospitales públicos no se practican abortos porque los médicos objetan. En todo el Estado, sólo un 2% de los abortos se realizan en los centros públicos. La Consejería de Salud lleva años utilizando este hecho para tirar balones fuera, aunque un grupo de ginecólogos le remitió hace un par de años una carta recordándole que ellos sí practicarían abortos. Con este vacío, la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (Acai), que representa a la mayoría de estos centros en toda España, se planteó en 2008 desvelar las dificultades que ponía el Gobierno navarro para abrir una clínica privada. "Planteamos un desafío, buscar un local, solicitar su apertura y denunciar al mundo las pegas con que nos encontramos", explica su presidente, Santiago Barambio. Pero esta iniciativa nunca llegó a prosperar porque el entonces Gobierno socialista inició los trámites que llevaron a la nueva Ley del Aborto y Acai decidió esperar a que la nueva norma estableciera el aborto como una prestación más de la sanidad pública.Público

“Lenin: la construcción del partido”, de Tony Cliff.Libro editado por El Viejo Topo y La Hiedra

Lenin: La construcción del partido. Tony Cliff. Ed. Viejo Topo y La Hiedra.------------------- Se acaba de editar por primera vez en castellano el libro “Lenin: la construcción del partido”, de Tony Cliff, fundador de la corriente internacional de la que En lucha forma parte. Albert García explica la importancia de esta obra, editada conjuntamente por El Viejo Topo y En Lucha. Alguna gente se preguntará por qué hace falta hoy en día traducir y editar una biografía sobre Lenin escrita en los años setenta. ¿Por qué no hablar de otra figura que esté más de moda? Lo cierto es que, por un lado, la mayoría de historiadores y parte de la izquierda nos explican que Lenin y el leninismo fueron cosas negativas. Se dice que Lenin gobernó de manera dictatorial su propio partido y, más tarde, el Estado surgido de la Revolución Rusa. Que era un tirano sanguinario que abrió el camino a Stalin y al totalitarismo. Por otro lado, la tradición más ortodoxa y estalinista se ha dedicado a erigir estatuas en honor al Gran Lenin, convirtiendo sus experiencias en fórmulas dogmáticas y abstractas. Derribando mitos Tony Cliff, el autor del libro, fue un revolucionario de origen palestino que desarrolló una larga trayectoria como teórico y dirigente en la construcción del Socialist Worker Party en Gran Bretaña. En el contexto de los años setenta, en un momento de renacimiento de la izquierda revolucionaria distanciada del estalinismo, Cliff vio la necesidad de volver a Lenin. Así, reafirmó su dimensión revolucionaria y humana (el primer capítulo persigue los pasos de un Lenin estudiante, no muy activo y con pocas ideas claras, que tontea con el terrorismo individualista de los anarquistas), pero sobre todo Cliff intentó recuperar las experiencias de Lenin como organizador, replanteando qué tipo de organización y formas de actuación necesitan las y los revolucionarios. En el fondo, más que una biografía, “Lenin: la construcción del partido” es un manual para las y los revolucionarios: una obra clave, a nivel teórico y práctico, sobre la construcción de una organización socialista revolucionaria. En una situación histórica como la actual, inmersos en una crisis económica del capitalismo internacional, con la aparición de toda una serie de focos de resistencia, desde Atenas a Oakland, pasando por el movimiento 15M, y con una revolución en marcha en el norte de África y en Oriente Medio, es de vital importancia la cuestión sobre cómo nos organizamos, cómo conjugamos la estrategia y la táctica para hacer más amplias y más radicales las luchas de la clase trabajadora. Estrategia y táctica Cliff rompe con cualquier visión estática de las ideas de Lenin sobre la naturaleza del partido revolucionario. Los detractores de Lenin, y algunos de sus defensores a ultranza, hablan de algo llamado el ‘partido leninista’. Se trata de una simplificación desorientadora. El tipo de partido que Lenin proponía varió enormemente a lo largo de los años, de acuerdo con las circunstancias. En tiempos de aislamiento y de represión por parte de la policía zarista, hablaba de la necesidad de una organización estable, muy centralizada, formada por revolucionarias y revolucionarios de alto perfil militante. Sin embargo, con la Revolución de 1905 y la aparición de masivas luchas en Rusia, defendió la necesidad de un partido mucho más amplio, abierto a todas y todos los que querían luchar. Precisamente Lenin siempre destacó por su gran sentido estratégico y táctico. La táctica serían las acciones a realizar en luchas concretas; la estrategia el encadenamiento de las distintas tácticas para conseguir el objetivo general. Ambas son necesarias para priorizar y focalizar las energías hacia el punto específico en el que, en cada momento, el sistema es más vulnerable, pudiendo hacer avanzar de la mejor forma al movimiento. Esta es la idea de Lenin, buscar el eslabón débil del cual depende toda la cadena. Así pues, la actitud de Lenin hacia las formas organizativas siempre fue históricamente concreta; de ahí su fuerza. Los esquemas dogmáticos o abstractos nunca lo sedujeron, y siempre estaba preparado para cambiar la estructura organizativa del partido para así reflejar el desarrollo de la clase trabajadora. A nivel general, la clave para Lenin fue cómo mantener estrechos lazos con las masas. Ello se refleja en la orientación de Lenin hacia las elecciones o las pequeñas luchas, aunque éstas no se relacionaran directamente con el objetivo de la revolución. Insistió también en la participación en los sindicatos, empuñando eslóganes que conectaran con la gente en cada momento, y apostando por impulsar las luchas por reformas muy concretas que permitían al partido revolucionario enraizarse en la clase trabajadora. Se trataba de participar en las luchas que inicialmente eran pequeñas pero que podían ir desplegando su fuerza y contenido. Clase y organización Una de las equivocaciones más comunes sobre el partido revolucionario es que se trata de algo impuesto a la clase obrera desde fuera. Se pinta como un grupo de ideólogos que se agrupan, forman un partido y, utilizando los medios más antidemocráticos, intentan imponer su voluntad sobre el resto de la clase trabajadora. Aquí, el problema fundamental, al cual Lenin se enfrentó desde muy temprano, es la forma en que la lucha contra el sistema es inherentemente desigual, es decir, la conciencia es desigual en la clase trabajadora. Si la vida fuera más simple, si la clase dominante alineara sus fuerzas en un lado y los obreros se alinearan del otro, quizás no haría falta hablar mucho acerca de la organización política. Pero la lucha de clases no funciona así. Dondequiera que observemos, lo que vemos es que existe un campo de batalla enormemente diferenciado, con períodos de intensos conflictos seguidos por largos paréntesis de quietud; diferentes sectores de la clase trabajadora con tradiciones diferentes, conflictos de ideologías, niveles cambiantes de conciencia, confianza y combatividad. La concepción básica es que, de la lucha de la clase trabajadora, emerge una minoría militante cuya experiencia le convence de que el sistema tiene que ser transformado en su conjunto, que los métodos directos de lucha empleados por la clase trabajadora son los métodos más eficaces para lograr este objetivo. Entonces aparece la pregunta clave, ¿cómo organizamos a una minoría para que se transforme en la palanca que pueda elevar la combatividad del conjunto de la clase? No buscamos simplemente ‘representar’ a la clase, sino representar sus mejores tradiciones, los puntos álgidos de la lucha de clase y fundir esa experiencia con la actividad de la minoría en las luchas actuales. La interacción entre partido y clase es vital aquí. El partido aprende de las luchas reales de la clase trabajadora, al mismo tiempo que es el mecanismo mediante el cual cada sector de la clase aprende de las mejores experiencias de lucha. Lenin coincidía con Marx en que “la emancipación de la clase trabajadora debe ser obra de la propia clase trabajadora”. La organización revolucionaria no sustituye la acción de las masas, pero sí que las impulsa. Para Lenin, pues, no era el partido, sino los soviets, en otras palabras, las y los trabajadores autoorganizados, el sujeto de la revolución. Recuperando a Lenin para los combates del siglo XXI La importancia de la insistencia de Lenin en la construcción del partido se demostró en 1917. La revolución de febrero estalló espontáneamente, pero el Partido Bolchevique de Lenin fue capaz de responder ante la situación. Con unos 25.000 miembros y activistas con experiencia, el partido logró crecer rápidamente para impulsar a la clase trabajadora hacia la revolución. El mundo actual es muy diferente al que Lenin conoció. Los primeros folletos de Lenin fueron escritos a mano; hoy, las ideas circulan por el planeta con la rapidez de un tweet. Sin embargo, las desigualdades sociales del capitalismo contra las que luchó Lenin siguen siendo igual de evidentes. A finales de 2011, un año que ha visto el retorno de los movimientos de masas y la actualidad de la revolución, la cuestión sobre cómo nos organizamos, cómo unimos nuestras fuerzas para enfrentarnos y vencer a un enemigo tan poderoso como el sistema capitalista, son de una urgencia histórica vital. La lección de Lenin es simple: otro mundo es posible, y debemos organizarnos para conquistarlo. http://www.enlucha.org/site/?q=node/16737

Negociación de la reforma laboral: Los dirigentes de CCOO y UGT aceptan el recorte de los salarios

Los burócratas de CCOO y UGT, que siguen negociando una nueva traición a espaldas de los trabajadores y en su nombre, confiesan por boca de Méndez que están dispuestos a aceptar recortes en los salarios, abaratamiento del despido y otros retrocesos pero que aún así puede no ser suficiente. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, ha avanzado este miércoles algunas de las propuestas que los sindicatos han puesto sobre la mesa de los empresarios de cara a la negociación de la reforma laboral que el Gobierno del PP les ha reclamado para el 7 de enero. El objetivo de las propuestas sindicales, ha resaltado el dirigente de UGT, es preservar el empleo a toda costa. En declaraciones a la cadena 'SER', Méndez ha desvelado que han planteado a CEOE y Cepyme que los salarios suban por debajo del IPC de manera excepcional durante 2012 y 2013, con cláusula compensatoria en 2014; que las empresas puedan convertir empleo a tiempo completo en empleo a tiempo parcial, pero de manera "reversible", y que los empresarios pueden descolgarse con más flexibilidad de lo pactado en convenio. También ha señalado que han propuesto a las organizaciones empresariales la creación de un fondo de capitalización, subvencionado con el dinero que suele darse a las empresas en concepto de bonificaciones a la contratación, para que puedan pagar con él parte de las indemnizaciones por despido, pero siempre y cuando cumplan con determinados requisitos, como, por ejemplo, comprometerse con el empleo estable. Asimismo, han planteado a los empresarios que durante 2012 y 2013 se puedan convertir contratos temporales en contratos indefinidos de fomento del empleo estable (cuya indemnización por despido es de 33 días por año trabajado), pero sin que el tiempo trabajado como temporal compute a efectos de la indemnización por despido. "En la disyuntiva de crecimiento salarial o mantenimiento del empleo, nos quedamos decididamente con el mantenimiento del empleo", ha subrayado Méndez, que ha denunciado que las medidas de recorte adoptadas el pasado viernes por el Gobierno han venido a dificultar la negociación salarial debido al "tajo" que va a suponer para los trabajadores la subida del IRPF. El dirigente sindical ha indicado que mientras que en los temas antes mencionados aún se sigue trabajando, ya hay algunos acuerdos cerrados o prácticamente cerrados con las patronales, como la solución extrajudicial de conflictos, la lucha contra el absentismo injustificado o los festivos. No obstante, Méndez se muestra "muy prudente" respecto a la posibilidad de que lo que lleven los agentes sociales al Gobierno una vez cumplido el plazo dado sea suficiente para Rajoy. "Podríamos encontrarnos en la situación de llevar algo que creemos que es suficiente y que no lo sea", ha dicho el dirigente sindical, que ha recordado además que puede que lo pactado no coincida tampoco con lo que exigen desde fuera. "Lo ocurrido en el Consejo de Ministros del pasado viernes ha abierto incertidumbres porque nosotros trabajábamos sobre la conversación con Rajoy y sobre el texto escrito del debate de investidura. Pero, ¿eso se mantiene o no? ¿Al final hay que hacer lo que hay que hacer porque te lo imponen otros, como dijo De Guindos? Todo eso no lo sabemos", ha dicho. por Kaos. Laboral y Economía

Críticas a la Monarquía: De los escándalos sexuales al 'Caso Urdadangarín'

El escándalo en el que se halla implicado Iñaki Urdangarin, duque de Palma, esposo de la infanta Cristina de Borbón y yerno del rey Juan Carlos I, atrae de nuevo la atención sobre los negocios ocultos de la familia Real. Una cuestión hasta ahora tabú en los medios de comunicación de España. Según la Constitución española: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.” Por eso sin duda la prensa mantiene una omertá de silencio en torno a los asuntos de la monarquía. En cambio, entre los libros sobre Juan Carlos, destacan trabajos serios que critican aspectos de la vida del rey con argumentos documentados y aportan luz sobre la extravagante trayectoria de la familia Real. Hace más de veinte años, en mayo de 1998, el periodista Jon Lee Anderson, escribió en The New Yorker un amplio perfil del rey Juan Carlos I. El artículo fue censurado en España, algo que dejó desconcertado a Anderson. En su opinión, “la actitud de los directores de medios y la percepción de un círculo muy pequeño de que la Democracia española era frágil, hacía que se censuraran las noticias”. Hubo que esperar hasta 2.006 para que se publicase, pero incluido en un dossier editado por la Asociación de la Prensa de Aragón, con motivo de la asistencia de Jon Lee Anderson a un congreso en Huesca. Lo curioso es que lo escrito por Anderson no era en absoluto crítico ni con la figura del Rey Juan Carlos I ni con la Monarquía en general. Su principal fuente era el servicio de prensa de la Casa Real y no recogían ni un sólo comentario de algún opositor a la institución monárquica. Sin embargo, en el texto se aprecian elementos que cualquier español hubiera identificado como “impublicables” de España: recuerda, por ejemplo, que Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos I, tras su derrocamiento en 1.931, “vivió una vida de play boy, mujeriego, era aficionado al juego y a la caza”; destaca la estrecha relación entre Franco y Juan Carlos, y se hace eco de alguno de los escándalos sexuales y económicos. A diferencia de otras monarquías, como la británica, la española sigue blindada a la crítica. Se trata de un caso de censura apoyado por los directivos de la prensa y la mayoría de los periodistas, incluso los no españoles. John Carlin, por ejemplo, periodista británico colaborador del diario El País, hasta se jacta de esa falta de libertad. En su artículo “Reyes, guiñoles, ingleses y democracia”, publicado en 2.000, con motivo del 25 aniversario de la monarquía, afirma: “A diferencia de lo que ocurre en el Reino Unido, en España existe una conspiración de silencio en la que participan todos los medios de comunicación en torno a la Familia Real. Y tiene su razón de ser”. Ante esta situación en la prensa, ha sido en los libros donde la omertá de silencio ha podido agrietarse. Muchos son los libros sobre la Familia Real, el monarca o su consorte. Casi todos laudatorios. Sin embargo, cada vez más, comienzan a editarse trabajos que se posicionan críticamente contra la Monarquía. CUANDO JUAN CARLOS MATÓ A SU HERMANO… Uno de los primeros fue Un rey golpe a golpe. Biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón (2.000). Va firmado con el pseudónimo Patricia Sverlo, y editado por Ardi Beltza, un sello del entorno de la izquierda abertzale que acabaría clausurado por las autoridades. El libro no se vendió en librerías; se distribuyó por los circuitos de la revista Ardi Beltza donde se agotó. La obra es contundente en la exposición del entramado de la sucesión tras la muerte de Franco; destaca la fortuna de Juan Carlos I, sus oscuros negocios en el petróleo, el tráfico de armas, la especulación financiera, la trama inmobiliario y sus amistades con una élite económica que terminó enjuiciada por corrupción. También se repasan los escándalos sexuales del Rey que suelen ser comentados por numerosos círculos privados pero nunca saltan a las páginas de la prensa española. Incluso se insinúa que Juan Carlos tuvo conocimiento de la creación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), aparato clandestino de guerra sucia contra ETA creado bajo el gobierno de Felipe González. Hoy el libro es difícil de conseguir y su difusión se realiza básicamente por Internet. Es de justicia indicar que los principales escándalos fueron recogidos anteriormente en otra obra que, si bien no se centraba en la figura de la monarquía, sacó a la luz una valiosa información sobre las corrupciones en torno a las finanzas de la realeza. Se trata de El negocio de la libertad (Foca, Madrid 1.999), de Jesús Cacho. A diferencia del de Patricia Sverlo éste fue un gran éxito de venta, pero los escándalos que en él se destapaban -y que afectaban a una parte del sector político y económico de la España de Felipe González- eran tantos que los del Rey no destacaban entre el panorama. Como Jesús Cacho no es un periodista antimonárquico militante, ello hacía que sus denuncias tuvieran credibilidad. Por ejemplo, cuestionaba el papel de Juan Carlos, presentado casi como heroico en el fallido golpe de estado del 23 de Febrero de 1.981. Basándose en unas declaraciones de la Reina difundidas por la periodista Pilar Urbano, el autor afirma que “el Rey había jugado a dos bandos en las fechas previas al 23-F”. También sostiene que tras conseguir la corona, Juan Carlos I habría comenzado a amasar su fortuna y a embolsarse comisiones. Otra vía para enriquecerse: utilizar su cargo para pedir a algunas petromonarquías del Golfo y al Sha de Persia ayuda económica personal para “defender a España del socialismo”. El autor incluso publica la carta que habría enviado el Rey al Sha. Jesús Cacho expone en una imagen bastante patética del soberano: “El Rey no lee libros ni periódicos; se limita a hablar por teléfono las 24 horas del día, lo cual conforma en ocasiones en su coronada testa un galimatías morrocotudo. Cuantas voces y voces han pretendido dotarle de algún tipo de asesoría o consejo de notables, una simple tertulia con la que reunirse de forma periódica para hablar con cierta profundidad de algunos tema, han fracasado. Al Monarca le interesan más los tipos divertidos, alegres, simpáticos, ricos mejor que pobres, hábiles en el trato con las mujeres y en los negocios”. Ramón Akal, editor de Cacho, recuerda que el libro fue encargado por otra editorial pero que ésta, tras leerlo, decidió pagarle al autor la cantidad estipulada como adelanto negándose a publicarlo. En España, ni siquiera la “prensa seria” ha informado de los escándalos financieros de Juan Carlos I a pesar de que sus socios han protagonizado portadas, juzgados y hasta prisiones. Ni la prensa amarilla, tan popular, ha prestado atención a sus devaneos amorosos y sexuales. Cuando la revista italiana Orgi anunció, en 1989, la existencia de una hija ilegítima del Monarca con la condesa italiana Olghina Robiland, el silencio fue total en España. Y cuando la condesa confirmó esa relación y publicó las “cartas de amor” de Juan Carlos I (que ya estaba comprometido con Sofía de Grecia), su difusión fue muy limitada. Sobre los escándalos de faldas del Rey trata David Garrido en Los hijos silenciados de los Borbones “Arco Press, 2005). Otro autor que destaca es el Coronel Amadeo Martínez Inglés, oficial expulsado en 1990 de las Fuerzas Armadas. Sus obras se caracterizan por su carácter provocador y polémico. En 23-F, el golpe que nunca existió (Foca, Madrid 2001), implica a Juan Carlos I en el intento de golpe de Estado. En Juan Carlos I, el último Borbón (Styria, Barcelona 2008) no duda en calificar al sistema político de “dictadura en la sombra por parte del monarca español”. Y en La conspiración de Mayo. El “Alzamiento Nacional” que preparó la derecha castrense para el 2 de Mayo de 1981 y que frustró el 23-F (Stiria 2009) de nuevo implica al Rey en el golpe del 23-F. Otro libro interesante es del periodista Iñaki Errazkin, Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones (Txalaparta, Tafalla 2009), cuya principal aportación es un riguroso repaso de los antecedentes históricos de los Borbones en un capítulo titulado “Los muertos de Juan Carlos I”. El autor afirma: “La degeneración que causa la continua endogamia, la soberbia y la impunidad inherentes al poder, ya sea absoluto o relativo, son elementos que no ayudan precisamente a forjar un carácter virtuoso, y los Borbones no son una excepción”. La contundencia del texto es indiscutible, Errazkin presenta un capítulo de la vida del monarca silenciada en las biografías oficiales: el disparo de pistola con el que Juan Carlos mata, siendo niño, a su hermano menor Alfonso, y que le catapulta al primer lugar de la línea sucesoria, y el rechazo absoluto del padre a que se realice autopsia alguna o investigación. No falta un repaso a los hijos del monarca y a sus consortes, donde se encuentra: drogadicción, suicidio, secretos silenciados a golpe de talonario con fondos públicos y sexo. Por último: la obra del senador Iñaki Anasagasti, ex portavoz del Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso Una monarquía protegida por la censura (Foca, Madrid 2009). El autor denuncia la “conspiración de silencio, en la que participan políticos, personalidades de todo tipo y medios de comunicación social, en torno a la familia real para seguir diariamente la convención de que es ésta la única fórmula válida en la actualidad para que España no se rompa o para que no acabemos a garrotazos los unos contra los otros”. El senador vasco afirma que escribe este libro porque “es preciso ir diciendo que el rey está desnudo, que su legitimidad de origen no es democrática, por más que aparezca en tíulos y artículos de una Constitución aprobada democráticamente en 1978; que su vida privada no es nada ejemplar; que sus gastos y relaciones de amigos comisionistas son impropios, y que su falta de responsabilidad ante el delito es algo único en una Europa democrática”. Todo esto vuelve a plantearse desde que estalló el “escándalo Urdangarín” en el que se halla implicado el yerno del Rey a través de su empresa de asesoría Nóos en el “caso Palma Arena” y la “Operación Babel”. Al parecer, Iñaki Urdangarín impulsó la actividad y contratos de Nóos, que por sus estatutos carecía de ánimo de lucro, y presentó al cobro facturas de su firma Nóos y de la inmobiliaria Aizoon, cuya propiedad comparte con su esposa la infanta Cristina de Borbón. En cinco años, la cifra de negocios de Nóos rondó los 10 millones de euros, según la contabilidad del complejo entramado de asesorías y empresas organizado, que Fiscalía Anticorrupción ha examinado. Se ha identificado a una firma del grupo que transfirió cerca de medio millón a una cuenta de una sociedad en un paraíso fiscal. Fiscalía Anticorrupción ha detectado también un agujero de un millón de euros en partidas no justificadas. Esta es la base para la acusación penal de supuesta “malversación de caudales públicos”. Y la pregunta que muchos observadores se hacen es: ¿en qué medida el Rey Juan Carlos estaba al corriente de estas operaciones? ¿Cómo es que nadie, en la familia Real, se interrogó sobre los orígenes del colosal y rápido enriquecimiento del esposo de la infanta Cristina?. Muchos elementos en torno a la familia Real despiertan indignación y cada vez cuesta más silenciarlos: denuncias financieras y de corrupción, fortuna personal de oscuro origen, la burla de que sus viviendas, yates, vehículos, etc … sean de titularidad del Estado para que sea el dinero público el que deba mantenerlos y repararlos, oscurantismo en su financiación público de la que no debe rendir cuentas, desmanes sexuales … Todos estos elementos, oscuros en los medios de comunicación, salen a flote sólo gracias a algunos libros que han logrado ser la única válvula de escape a las críticas y denuncias contra la monarquía. Pascual Serrano en Kaosenlared Pascual Serrano es periodista, autor, entre otros libros, de ‘Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo‘, Editorial Península, Madrid, 2009.