18 de enero de 2012

EUROPA DEL ESTE, ¿REGRESO A LOS AÑOS 30?

Rafael Poch. La Vanguardia Estonia rehabilita a sus nazis, Lituania convierte en tabú el holocausto judío y en Budapest se sueña con la gran Hungría. El parlamento de Estonia aprobará en marzo, por amplia mayoría, conceder el título de "luchadores de la libertad" a los miembros de la "Legión SS" estonia que combatió al lado de Hitler contra los soviéticos en la segunda guerra mundial. Los veteranos estonianos de la SS, unos 12.000 hombres en 1944, glorifican desde hace años su participación en la guerra en actos oficiales concurridos por veteranos de las SS y jóvenes neonazis de otros países, pero la de marzo será la primera ley en materia de "luchadores por la libertad". Algo parecido ocurre en Ucrania Occidental, donde se glorifica desde hace años a los combatientes de la división "Galizia" de las SS. En Budapest, cada 11 de febrero se reúnen ultraderechistas de Alemania, Eslovaquia, Bulgaria y Serbia para conmemorar el llamado "Día del honor". La jornada recuerda el fin de la batalla por Budapest en la que un ejército de 100.000 soldados, alemanes y húngaros, rodeados por los soviéticos mantuvieron la posición durante 52 días, en 1945. "Occidente se defendió de las hordas rojas de las estepas de Asia con un inmenso tributo de sangre y heroísmo", señala la convocatoria de grupos neonazis alemanes para acudir este año al acto de Budapest. El cerco de Budapest tuvo entre sus consecuencias la aniquilación de gran parte de los últimos judíos que aun quedaban en la ciudad, a manos de los fascistas húngaros. "En muchos países del antiguo bloque oriental se está abriendo paso una unilateral versión de la historia a la medida de la ultraderecha", constata el periodista rumano-alemán William Totok. El fenómeno supera lo meramente histórico para manifestarse en una creciente hegemonía política derechista que parece estar calcando el mapa de los años treinta, cuando la región estuvo dominada por regímenes ultraderechistas. Regreso a un mapa conocido Los países bálticos, Rumanía, Bulgaria, Hungría, la Ucrania occidental y la católica y conservadora Polonia, vuelven a destacar en papeles en los que ya se les vio en vísperas de la segunda guerra mundial. En la segunda guerra mundial seis países europeos fueron aliados militares de Hitler: Finlandia, Hungría, Rumanía, Italia, Eslovaquía y Croacia. Sólo Finlandia, que no se identificó con la ideología racista que animaba la guerra, mantuvo un sistema democrático dentro de aquel bloque y contó hasta el final con soldados y oficiales judíos en su ejército. Otro grupo de países oficialmente "neutrales" u ocupados como, España, Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Noruega, enviaron voluntarios a luchar con Hitler. En los países bálticos, en el Cáucaso del norte, en Polonia, Ucrania y Bielorrusia, así como en la misma Rusia, los agravios históricos del dominio imperial ruso, de la represión y deportación estalinistas, de la colectivización agraria y la cuestión nacional, o los ecos de la propia guerra civil rusa, se tradujeron en luchas activas contra la URSS de Stalin, que Hitler instrumentalizó en su favor de diversas maneras. Nuevo "macartismo" europeo La llamada "Declaración de Praga" de junio de 2008, iniciada por Vaclav Havel y otros disidentes anticomunistas del antiguo bloque del Este, y parcialmente bendecida por la Unión Europea, dio alas a no pocas tendencias internas en esos países al equiparar nazismo y comunismo. Con el paquete del anticomunismo regresa el antisemitismo y el maltrato al gitano. En Lituania, por ejemplo, desapareció de la visión, la aniquilación del 95% de los 220.000 judíos locales, entre 1941 y 1944. Los alemanes daban las órdenes, pero la mayoría de los ejecutores del exterminio fueron voluntarios lituanos. La memoria de ese colaboracionismo criminal no existe. Los lituanos, que sufrieron mucho a manos de los soviéticos, se han escudado en los 30.000 de ellos que fueron deportados a Siberia en 1941, y en las decenas de miles que volvieron a serlo o fueron ejecutados al concluir la guerra, para construir una conciencia nacional limpia y sin tacha, pese a que tiene 195.000 cadáveres judíos en el armario. En el Museo Nacional de Vilnius la narración salta desde el periodo 1939-1941 hasta 1944, sin detenerse en los años claves del holocausto y el colaboracionismo. Desde junio de 2010 el código penal lituano criminaliza la puesta en cuestión del "doble genocidio". En 2008 se estableció la prohibición de símbolos nazis y comunistas, pero un tribunal de Klaipeda sentenció en 2010 que la esvástica pertenece al "patrimonio cultural lituano". Por la misma equiparación, en Rumanía una organización no puede denominarse "comunista" sin exponerse a ser considerada, "amenaza para la seguridad nacional". El gobierno rumano prepara una ley que prohíbe actos públicos que "propaguen ideas totalitarias, es decir fascistas, comunistas, racistas o chovinistas". En Chequia el Partido Comunista está amenazado de ilegalización por la misma idea. La situación en Polonia quedó ilustrada el pasado diciembre cuando el periodista polaco Kamil Majchrzak, redactor de Le Monde Diplomatique, una publicación de izquierdas, pidió, durante una conferencia pronunciada en Berlín, que no le hicieran fotos por estar amenazado por la extrema derecha en su país. En Hungría, los miembros del ex partido comunista, muchos de ellos ahora en el partido socialista, podrán ser perseguidos judicialmente por "delitos comunistas" cometidos antes de 1989, de acuerdo a las nuevas normas introducidas por el gobierno de Viktor Orban. Revanchismo nacional El nuevo derecho electoral contemplado por Budapest para los húngaros residentes en el extranjero, es decir en primer lugar para las abultadas minorías húngaras existentes en Eslovaquia, Serbia y Rumania, es una invitación al revisionismo de las fronteras, a cuestionar el Tratado del Trianon, que, después de la Primera Guerra Mundial, restó a Hungría casi la tercera parte de su territorio. Tal revisionismo es impensable, o muy difícil, en el cuadro de la Unión Europea, y por esa razón hay que vigilar las tendencias anti Unión Europea que comienzan a aflorar al calor de la crisis. En Hungría, la degradación socio-económica ha liberado el sueño de la "Gran Hungría", explica el periodista y experto en cultura magiar, Bruno Ventavoli. "Los valores de la democracia, del pluralismo, del diálogo o de la diversidad parecen superfluos, cuando en la vida cotidiana no hay dinero para hacer la compra o pagar facturas. Así nace la tentación de replegarse sobre si mismos, soñando con una Gran Hungría, aderezada con una sospecha de victimización por las heridas de la historia; desde las guerras contra los turcos a la invasión soviética, pasando por el tratado del Trianon", dice Ventavoli. Bruselas y Budapest En Bruselas no pasó gran cosa mientras el primer ministro húngaro, Viktor Orban, se limitaba a restringir la democracia con medidas y proyectos que atentan contra la libertad de prensa o la división de poderes, o a purgar la administración y los medios de comunicación de voces críticas y afirmar una constitución que recuerda a la época del Almirante Horthy. El Partido Popular Europeo, al que pertenecen los partidos del gobierno de Sarkozy y Merkel, no se inmutó por ello. El problema empezó de verdad cuando Orban apuntó medidas como: modificar el sistema fiscal, nacionalizar los fondos privados de pensiones, dar al parlamento derecho de veto sobre la legislación europea y, sobre todo, someter a su banco central al control directo del gobierno. Fue entonces cuando Bruselas clamó que "los valores europeos" están en peligro en Hungría y comenzó a urdir, en compañía del FMI, el propósito de desplazar a Orban del gobierno. La banca austriaca está muy expuesta en la economía húngara, que está al borde de la quiebra. Aunque Hungría no esté en el euro, esa conexión austriaca es vista con prevención. Fraguando el tercer golpe Pero realizar un tercer golpe de estado tecnocrático en Europa, después del griego y el italiano, es complicado, señala el diario "Népszabadság". "No es fácil destituir a un primer ministro desde el exterior cuando ha resultado electo y cuenta con dos tercios de los escaños del Parlamento, y aun lo es más si la oposición está fragilizada", observa. Orban llegó al poder en 2010 como reacción al desencanto con una coalición de gobierno anterior encabezada por los socialistas. Aquel desencanto también consagró al partido fascista Jobbik como tercera fuerza del país. En 2008 los socialistas y sus socios iniciaron duras medidas de ajuste y de desmonte del sector público bajo el dictado del FMI que Orban ha continuado. El primer ministro tiene una sólida mayoría apoyando su proyecto retrógrado-populista, frente al escenario europeo, que responde a lo que la canciller alemana, Angela Merkel, define como una "democracia acorde con el mercado". Los cien mil húngaros que salieron el 2 de enero a la calle en Budapest contra Orban, están aprisionados entre dos escenarios antidemocráticos, el nacional derechista de su gobierno y el europeo tecnocrático de Berlín y Bruselas, en muchas cosas redundantes, que disuelven ambos la democracia y la soberanía nacional. "Además de querer conservar un régimen representativo y constitucional, las potencias occidentales y la Comisión Europea quieren que Hungría adopte una política económica que no sirve a los intereses del pueblo magiar", dice el filósofo Gáspár Miklós Tamás. "Decepcionado en muchas ocasiones, el pueblo húngaro podría no ver en la "causa democrática" de Bruselas más que un mero adorno puesto como colofón a unas medidas de austeridad cada vez más pesadas, impuestas por las potencias occcidentales preocupadas por la estabilidad financiera", dice. Esa contradicción convierte en "muy frágil" la situación de la oposición húngara, concluye. La extrema derecha puede liderar "El gobierno debe repensar varias leyes, sobre todo las que conciernen a la independencia del Banco Central", señala el Financial Times Deutschland, una declaración en la que lo más significativo es ese "sobre todo". Cuestionar la "independencia" bancaria, que no es más que servicio al sector privado y que en el caso del Banco Central Europeo condena a la eurozona a la miseria especulativa con los bonos de la deuda pública, es un peligroso precedente europeo de rebeldía y desafío a la nueva seudodemocracia europea "acorde con el mercado". La paradoja es que ese precedente de rebeldía lo está sentando un gobierno populista con tendencia de extrema derecha, no un gobierno de izquierda. El mensaje no puede ser más claro: En Europa la crisis está creando agujeros negros. El caso húngaro advierte, de la forma más clara, que la extrema derecha, con su desprecio al débil, su racismo, su xenofobia y su propensión al militarismo, está dispuesta a rellenar ese agujero con programas y propuestas perfectamente capaces de conquistar la calle y el liderazgo.http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2012/01/europa-del-este-regreso-los-anos-30.html

Fraga o la España de los vencedores

Resultan perfectamente comprensibles los improperios que desde la izquierda militante se hacen contra Fraga. Primero por sus implicación en primer grado en al tardofranquismo, por su papel delictivo en diversos casos (el “rapado” a las compañeras de los mineros en huelga, los asesinatos legales de Julián Grimau, Enrique Ruano, Salvador Puig Antich, de los obreros anónimos de Vitoria en marzo de 1976, de Pedro María Martínez (27 años), Francisco Aznar (17 años) Romual Barroso (19 años), José Castillo (32 años), Bienvenido Pereda (30 años), en el asesinato de Montejurra…Segundo porque a pesar de este historial delictivo, Fraga acaba de morir casi elevado a los altares. Con el partido que creó gobernando con mayoría absoluta, con la clase que representó casi tan feliz como lo fue –según confesión propia- bajo el franquismo, y con una izquierda domesticada que le besa la mano. Además, ha llegado hasta esta gloria sin haber adjurado de su pasado franquista, haciéndolo no solamente como un punto de orgullo personal sino también como parte de un legado que es justificado por su partido. Su actuación –su coherencia al fin y al cabo-, contrasta con todas genuflexiones realizadas desde la izquierda institucional, la misma izquierda que lideró el movimiento que hizo totalmente el proyecto del gobierno Arias-Fraga, cuyo “espíritu” quedó expresado en una frase que bien podía poner en su lápida: “se reforma lo que se quiere mantener”. Visto en perspectiva, la victoria del Fraga político todo-terreno no podía ser más abrumadora. Esta victoria lo es ante todo de la impunidad. Pensemos por un momento si, por la magia de la ficción, Fraga hubiera emigrado de niño a Cuba, y hubiera acabado como Fidel y en el papel de éste hubiera perpetrado solamente una parte de sus fechorías. ¿Qué pasaría?, pues sería comparado con Hitler como Sadam Hussein, y hasta los periódicos más moderados nos recordarían con detalles el horror de los hechos. Pero Fraga es uno de esos personajes “fuera de toda sospecha”, a los que asiste siempre la razón de Estado. Ha sido desde esa garantía de impunidad que pudo seguir justificando a su manera el franquismo. O sea, como una suerte de “cirugía”, como un un régimen intermedio necesario ya que, a la postre, permitió una crear una amplia clase media y finalmente una democracia orgánica del capital, o sea una democracia en la que4 las libertades quedan supeditadas al fin supremo del orden y de la propiedad privada, ese bien que según su mentor intelectual Canovas del Castillo, les venía a los propietarios directamente de Dios. Dios, el Ser Único ante el cual Fraga se declaró dispuesto a pedir perdón (también a su confesor, pero es posible que este, a la manera de Rouco, lo hubiera arreglado todo con unos cuantos avemaría). Semejante victoria no estaba cantada, ni mucho menos. En el tiempo que sigue a la caída del gobierno Arias, Fraga tuvo que actuar como resistente. Su plan era evolucionar desde el partido único y hacer unas reformas litada al bipartidismo. Por eso declaró siempre que le preguntaron que no iba a legalizar a los comunistas, y recuerdo que en una de sus apariciones programadas en TVE (un método que aprendió de su colega portugués Caetano, el sucesor de Salazar). Contaba que había visitado la universidad de Berkeley en 1964, poco antes de la famosa revuelta. Le había invitado su amigo el rector, y mientras paseaba con éste pudo ver como unos melenudos habían desplegado una parada de libros con el Che, Trotsky, Marcuse, etc. Él, que venía de España le preguntó como era que permitía algo así, y la respuesta fue que buen, que así se desahogaban, etc. Al poco tiempo a su amigo rector le estalló la revuelta contra la guerra del Vietnam, la universidad fue ocupada…Por lo tanto, él no iba a consentir semejante “libertinaje”. Sin embargo, fue bajo su mandato cuando comenzó a privilegiar cierta legalidad al PSOE Y la UGT, y no se dejó engañar por el lenguaje socialista-socialista de Felipe, estas cosas ya estaban pactadas al más acto nivel. Sin embargo, trató la legalización del PCE de “golpe de Estado”, lo cual puede comprenderse desde el momento en que Fraga consideraba que el Estado sino era suyo –como las calles-, sí era de los suyos. Lo habían conquistado a sangre y fuego cuando el ejército africanista ocupó su propio país. Sin embargo, Fraga era un “animal político”, y se adaptó a las circunstancias. Se trataba de mantener al máximo la continuidad del Estado, y con ese propósito siguió jugando su papel. No hay que decir que en el momento del redactado de la constitución, fue el paladín de la continuidad, el pi9rtavoz de la pistola inasible que permanecía en la mesa del redactado junto con una advertencia. Fue expresada de manera meridiana por Carlos Ferrer Salat, presidente de la CEOE, y fue recogido en el programa sobre la Transición dirigido por la señora Prego. Venía decir: No se pasen ustedes de la raya, no nos obligue otra vez a hacer lo que ya hicimos en 1936. Ese mensaje fue recibido de manera que se llegó hasta allí, a una Constitución en la que, entre otras cosas, consagra al monarca como Jefe del Ejército está por encima de la soberanía popular. La misma que Fraga esgrime cuando alguien cuestiona la unidad de España. En esos momentos, Fraga solía sacar a colación su escopeta con los cañones recortados, detalle que sin lugar a dudas era perfectamente percibido en los cuarteles.. La inefable Rosa Montero nos dice que, al fin de cuentas, aquel Fraga que nos daba miedo (y para ilustrarlo simplemente retrata a un señor un tanto fanfarrón), tuvo la virtud de “comerse a los caníbales”. Es la misma historia; gracias a Dios que nos permitieron al menos esta democracia, que integraron a los del “bunker”. En este cuadro, las libertades son tanto más valiosas en cuanto es una cuenta que debemos, que pagaron ellos. Existen muchas razones para que aquí no tengamos –además- la desdicha de un partido como el que lidera Joseph Anglada en Cataluña. Aquí la dictadura se descompuso por las movilizaciones en la calle, y la derecha aprendió que era mucho mejor recular para mejor saltar. El discurso franquista al desnudo carece de la coherencia que le da el PP, que lo integra debidamente adaptado. Además, como sucede con CiU en Cataluña, una derecha inteligente sabe sacar partido a su extrema derecha. Le permite visualizar más su “centrismo”, y le permite asimilar algunas de sus propuestas orientándola de una manera más “civilizada”. Lo que sigue después no suele ser enfocado, pero su importancia no es precisamente menor. El Fraga derrotado por Suárez consigue dar el “sorpasso” a la UCD y erigir al Partido Popular en el partido de “centro derecha”; esto del lenguaje es una de las claves de nuestro tiempo, Fraga no solamente era el líder del “centro derecha”, también era un “antitotalitario”. Esto sucede después del 23-F, y se inserta en un proceso histórico en el que la derecha no puede impedir que el PSOE capitalice todo la gran mayoría del capital electoral antifranquista, de “la izquierda2, pero si puede imponer que el PSOE abandone –simbólicamente- el marxismo, y que gobierne, no según el programa electoral que había presentado, sino según le permite la derecha. Esa es la síntesis del nuevo Práxedes Mateo Sagasti del “remake” de la Restauración: hacemos lo que la derecha no puede hacer, imponen todas las medidas contra las que habían protestado enérgicamente antes como oposición (en la moción de censura contra Suárez, momento en el que Felipe dijo cosas como la siguiente; “una política económica que provoca más paro nunca puede ser una buena política”). En lo fundamental, todo seguía bien atado, y aunque Fraga no podía ser Canovas del Castillo, lo iba a crear. Serían sus principales discípulos. Hay otra parte de la historia que no aparece en los análisis. Es la del perfecto matrimonio entre la “España nacional” nacida del cruce entre Franco y Eisenhower, y la llamada “revolución conservadora”, los dos pilares del PP. Este punto está poco estudiado, pero nos lleva al Fraga más internacional, al amigo del Pentágono que justifica las dictaduras “amigas” de Chile y Argentina, que publica dos hermosos artículos a mayor gloria del “apartheid” en Sudáfrica en “El País” a raíz de una visita a invitación del gobierno de Pretoria a finales de los ochenta. De aquella época recuerdo una entrevista suya en la TVE en la que el señor –en plan Triletareal- proclamaba que ahora se trataba de hacer lo mismo que había hecho la Internacional Comunista, y(se refería naturalmente a la de Stalin, más concretamente a la segunda mitad de los años treinta. Hablaba de una contrarrevolución mundial “liberal”. De una internacional conservadora dispuesta a llegar hasta el final. Con unos fines claros –el dominio absoluto del capitalismo, el ultracapitalismo como diría Mandel-, con unos medios –dominando ideológicamente, acaparando los medios de comunicación, con intelectuales “comprometidos” pero con ellos como Vargas Llosa, llevando su hegemonía cultural la última ermita-,, y para ello, no se detenían en medios. Donde fuese necesario, lo harían con la guerra, y donde no lo fuese, utilizarían la zanahoria. No dijo exactamente eso, pero era lo que venía a decir. Este Fraga neoliberal es posiblemente más inquietante que el ministro de Franco, al que entonces todos podíamos identificar. Por cierto, antes de la revolución portuguesa se creía que la historia soplaba totalmente a su favor. También lo creía ahora, pero al igual que entonces, ya se han abierto unas cuantas brechas. Esperemos que en algún aniversario de su muerte, esta victoria de los suyos no sea más que el prólogo de las victorias necesarias para los de abajo. Visto desde el ahora, la historia desprende la siguiente lección: nadie podrá negar que al lado de líderes de la izquierda como Felipe o Carrillo, Fraga mantuvo una coherencia de la que los otros carecieron. Que dicha coherencia fuera la de un fascista reinsertado como “demócrata” liberal de toda la vida, no es más que una evidencia más de nuestras derrotas. Su muerte al menos debería animarnos a darle la vuelta a la historia oficial, y a luchar por la otra historia, la de las víctimas, reiterando todas las veces que sean necesarias los nombres que se nos quieren ocultar: Grimau, Palomares, Enrique Ruano, Salvador Puig Antich, Vitoria, etcétera, etcétera, etcétera.Pepe Gutierrez- Web antikapitalistas

. “El inicio del inicio”. Zorros y gallinas

Tras la presentación del paquete de medidas económicas recién aprobado en el Congreso, la Vicepresidenta del Gobierno anunció que éstas eran tan solo “el inicio del inicio”. O sea, la que viene es de abrigo. En su campaña electoral el PP repitió una y mil veces que su principal prioridad política era combatir el paro y crear empleo. Sin embargo, tras acceder al Gobierno, ha afirmado que lo primero es atajar el déficit público. Es decir, por encima de todo hay que pagar a los acreedores –la Banca and Cía- y para ello hay que aplicar un fuerte plan de ajuste. A Rajoy, como a Zapatero, decir una cosa y hacer la contraria le parece lo más normal. Cuando se publicó el contenido del paquete de medidas, los mercados, o mejor dicho, los mercaderes, le aplaudieron e hicieron la ola. La Banca, la CEOE y los grandes inversores alabaron su decisión y afirmaron que el Gobierno iba por el buen camino. Ningún sindicato ni organización social hizo nada de esto, sino todo lo contrario. Más claro, agua. Lo particular de la crisis económica en el estado español tiene mucho que ver con la disparatada carrera inmobiliaria jaleada y apoyada desde el Gobierno y las distintas Administraciones. Borrachera cementera ésta, que aún continúa, de no dejar provincia sin aeropuerto, comunidad sin línea de AVE propia y autopistas y faustosidades por doquier, equiparables tan solo en su tamaño a las inmensas caraduras y cuentas corrientes de los políticos que las aprobaron. Todo ello, por supuesto, no ha traído el progreso prometido, sino una profunda crisis económica y social y la inmersión en profundas estrecheces económicas de unos sectores cada vez más amplios de una sociedad a la que ahora se dice que tiene que hacer frente a todos aquellos despropósitos. Si tan grave es el déficit público existente, lo primero que debería saberse es la relación de Bancos, Fondos y grandes inversores que hoy exigen al Gobierno el pago puntual de sus créditos, así como los negocios a los cuales responden estas deudas. Se hace urgente disponer de una detallada auditoría que nos ayude a comprender cuáles han sido luego los vericuetos a través de los cuales todos esos Bancos, Fondos y grandes inversores, tras verse atrapados por el estallido de la crisis inmobiliaria, se han escurrido de la misma y han logrado que los gobiernos saneen sus malparadas economías a costa del dinero público y de realizar grandes recortes salariales y sociales. El negocio ha sido redondo. En la crisis, la Banca ha dispuesto de préstamos a un 1% o 1,5% del Banco Central Europeo y, luego, en vez de utilizar este dinero para relanzar la economía real, lo ha usado para especular, invirtiéndolo en la compra de deuda pública emitida por los Estados –entre ellos, y muy destacadamente, el español-, entre el 3% y el 7%, obteniendo así substanciosos beneficios. Conclusión, la Banca se ha saneado y ha equilibrado sus situación transfiriendo a los Gobiernos toda la basura de origen financiero que había acumulado en años anteriores. Lo dicho: negocio redondo. En el debate en el Congreso en el que se aprobó el paquete de medidas que comentamos, señalamos desde Amaiur que el mismo era, en esencia, un inmenso trasvase de dinero de las clases bajas y medias a favor del capital y las finanzas, lo cual iba a acrecentar aún más la brecha existente entre el sector de población más empobrecido y el más enriquecido. Dijimos que el paquete de medidas era un inmenso fraude social, pues seguía sin atajar el sangrante fraude fiscal existente (90.000 millones de euros en 2011), del que es responsable en primer lugar la mayor parte de las empresas del IBEX 35 que operan con total impunidad desde paraísos fiscales. Fraude social que agredía a los sectores sociales más desfavorecidos (congelación del salario mínimo interprofesional, pérdida del poder adquisitivo en uno o dos puntos para 9 millones de pensionistas,..) y seguía manteniendo un sistema fiscal de privilegio para las grandes fortunas (SICAV, Impuesto de Patrimonio,..) y rentas del capital en perjuicio de las rentas del trabajo. Fraude social, porque con sus nuevas congelaciones de salarios al funcionariado y amortizaciones de plantillas en las Administraciones Públicas iba a propiciar un fuerte deterioro de los servios públicos: educación, sanidad, asistencia social,… La guinda del paquete ha sido la concesión de una línea de avales a banca española, por valor de 100.000.millones de euros, con el fin de facilitar a ésta sus negocios y seguir saneando su situación. Y esto se hace mientras la banca sigue optando por la pura especulación, negando el crédito a particulares y pequeñas y medianas empresas y desahuciando a decenas de miles de familias que no pueden atender al pago de sus leoninas hipotecas. Poco o nada se puede esperar de este gobierno del PP, ni del anterior del PSOE, prestos siempre a atender obedientes las órdenes telefónicas de Obama, Merkel o Sarkozy, que no la indignación de más de cinco millones de personas en paro. Estas instituciones no nos sirven y es por ello que, entre otras razones, reclamamos para Euskal Herria plena soberanía económica y fiscal y un marco propio de relaciones laborales, negociación colectiva y protección social, a fin de impulsar el reparto del trabajo y la riqueza, el fortalecimiento del sector público, una reforma fiscal profunda y la adopción de cuantas medidas sean precisas para garantizar la igualdad real de hombres y mujeres; un marco, en definitiva, que apueste por un nuevo modelo económico asentado en parámetros de justicia social, solidaridad y hermanamiento con la naturaleza. Y volvamos al principio. Señalábamos allí la necesidad de hacer una auditoría sobre quienes sangran hoy las finanzas públicas, pues es del todo necesario exigir responsabilidades a los banqueros, grandes inversores y políticos propiciadores de esta crisis. La razón es simple: dejar el mando de la economía, la banca y el gobierno en sus manos es dejar que los zorros sigan cuidando del gallinero. ¡Algo suicida, vamos! Iruñea, 16/1/2012 Sabino Cuadra. Diputado en el Congreso