5 de febrero de 2012

Contra los recortes: una, dos, tres...1.000 huelgas

“La Reforma Laboral me costará una Huelga General”. Estas palabras las pronunció Mariano Rajoy durante la última cumbre europea que se celebró en Bruselas. Lo que pasaba dentro y lo que pasaba aquel mismo día fuera es un ejemplo de la situación política en la que nos encontramos. Mientras Rajoy soltaba esto sin ningún tipo de rubor, Bélgica estaba inmersa en una huelga general que paralizó todo el país y que incluso hizo que la cumbre se tuviera que trasladar a otro lugar por miedo a que la huelga interfiriera en las reuniones. Por un lado tenemos unas medidas neoliberales basadas en la austeridad presupuestaria y los recortes sociales, que cada vez son más duras —Rajoy es consciente de la severidad de la Reforma Laboral y de aquí sus palabras. Y por el otro, una creciente oposición a estas medidas que, aunque poco a poco, cada vez es van radicalizando más. Y lo que es más importante desde un punto de vista estratégico, la clase trabajadora está empezando a tomar la iniciativa de estas luchas. Esta dualidad que marca las luchas contra la austeridad a nivel europeo se ve claramente reflejada también en el Estado español. Mientras se prevé una más que dura Reforma Laboral por parte del PP y unas burocracias de CCOO y UGT que han llegado a un acuerdo salarial con la patronal que supone un ataque frontal a las condiciones de vida de la clase trabajadora, las luchas contra los recortes se van esparciendo por todo el Estado. La última muestra se ha visto al País Valencià, donde centenares de miles de personas han salido a la calle contra los recortes. A Esto se le tiene que sumar la última manifestación contra los recortes —con unas 70.000 personas— que recorrió las calles de Barcelona, organizada bajo el paraguas del Foro Social Catalán. Esto muestra un potencial brutal para las futuras luchas que tendremos que llevar a cabo de aquí no mucho. Por otro lado, también muestran que la posición de las cúpulas de CCOO y UGT de firmar cualquier cosa que se los ofrezca la patronal basándose en la desconfianza en que la gente se pueda movilizar es totalmente falsa y sólo nos lleva a retroceder cada vez más en nuestros derechos. Precisamente el mes de febrero será un mes lleno de luchas donde la clase trabajadora tendrá un papel fundamental. El próximo 27 de febrero —en una demostración de unidad y fuerza que no se veía en muchos años— las trabajadoras de TMB de Barcelona irán a la huelga con una consigna clara: si quieren recortar, que despidan directivos y no trabajadoras. Dos días después, las estudiantes universitarias también irán a la huelga contra los recortes. El mismo día Castilla-La Mancha vivirá también una huelga general de trabajadoras públicas contra las medidas del PP. Sabemos que no acabaremos con los recortes con sólo un día de huelga —Grecia nos ha enseñado muchas cosas— pero tenemos que ser conscientes de que estas luchas atacan al sistema allá donde le hace más daño. Son la muestra más potente de oposición a las políticas de austeridad y, sobre todo, muestran que estamos dispuestas a luchar. Necesitamos más acciones como estas y más continuadas para parar los recortes. Extender estas luchas es la única manera para conseguirlo. En lucha

El rey mostró "comprensión" y "simpatía" hacia los golpistas

El embajador alemán en España en 1981, Lothar Lahn, aseguró en un informe de la época que el rey Juan Carlos I, frente al intento de golpe de Estado del 23-F, "no mostró ni desprecio ni indignación frente a los actores, es más, mostró comprensión, cuando no simpatía". Lo ha revelado hoy el semanario alemán Der Spiegel, que ha publicado un informe desclasificado por el ministerio germano de Exteriores y que fue enviado por Lahn. El semanario alemán señala que el embajador de Alemania en España entre 1977 y 1982, y fallecido en 1994, mantuvo una conversación de carácter privado con el monarca el 26 de marzo de 1981, en la que el rey le comentó sus impresiones acerca del frustrado golpe de estado. "Los cabecillas sólo pretendían lo que todos deseábamos", reseña el texto de Lahn Según el documento del entonces embajador, el rey le aseguró que "los cabecillas sólo pretendían lo que todos deseábamos, concretamente la reinstauración de la disciplina, el orden, la seguridad y la tranquilidad". Fuentes de la Casa del Rey en Madrid han manifestado hoy a este respecto que "el papel y la actuación del rey el 23-F están ya consolidados por la historia, y el modo decidido y determinante como actuó en defensa de la democracia es conocido por toda la sociedad española y en todo el mundo". Los militares "sólo pretendían lo mejor" El informe citado por la revista señala que el rey manifestó a Lahn que la responsabilidad última del intento de golpe de estado no fue de sus cabecillas, sino del entonces presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, a quien reprochaba "despreciar" a los militares. En su reporte, el embajador alemán destacó asimismo que el rey había aconsejado reiteradamente sin éxito a Suárez que "atendiera a los planteamentos de los militares, hasta que estos decidieron actuar por su cuenta". El monarca manifestó ante el embajador de Alemania, según la versión de éste, que trataría de influir en el Gobierno y los tribunales para evitar un castigo severo a los golpistas, ya que estos "solo pretendían lo mejor", señala Der Spiegel. Finalmente, subraya que Juan Carlos I dijo a Lahn que el golpe del 23F "debería olvidarse lo antes posible" y se mostró convencido de que una actuación así no se repetiría. El semanario escribe finalmente que la Casa real española no ha querido pronunciarse acerca del informe del embajador alemán, y que señaló únicamente que en los archivos oficiales no existe protocolo alguno sobre esa "conversación privada" entre el rey y Lahn. La revista destaca que el documento acaba de ser desclasificado por el Gobierno federal alemán y que puede leerse en la publicación de 2.250 páginas del Instituto de Historia Contemporánea "Actas de la política exterior de la República Federal de Alemania de 1981".Diario Público

Ulrike Meinhof .Líder del La Fración del Ejercito Rojo .Alemania 1970

Biografía... Familia e infancia.. Ulrike Meinhof nació en 1934 en Oldemburgo, Alemania. En 1936, su familia se trasladó a Jena, cuando su padre, el historiador de arte Dr. Werner Meinhof, se convirtió en director del museo de la ciudad. Su padre murió de cáncer en 1940, lo que obligó a su madre a tomar un inquilino, Renate Riemeck. En 1946, la familia se trasladó de nuevo a Oldemburgo ya que Jena pasó a control soviético (como resultado del acuerdo de Yalta). La madre de Ulrike, Dra. Ingeborg Meinhof, trabajó como docente después de la Segunda Guerra Mundial1 y murió ocho años después de cáncer. Renate Riemeck se convirtió en tutor de Ulrike. Educación superior y militancia política Meinhof realizó estudios de filosofía, pedagogía, sociología y alemán en la Universidad de Marburgo en 1955/56. En 1957 continúa sus estudios en la Universidad de Münster, donde conoció al marxista español Manuel Sacristán (quien tras su muerte traduciría y editaría una antología de sus escritos) y se unió a la Unión Socialista Estudiantil de Alemania, participando en las protestas contra el rearme del Bundeswehr y las armas nucleares propuestas por el gobierno de Konrad Adenauer. Desde muy joven ya se había implicado con los movimientos pacifistas y antinucleares. En 1958 publicó junto con otro estudiante de Münster un panfleto periódico centrado en la lucha contra el arma atómica, denominado Das Argument. Asimismo, participó en el congreso de estudiantes alemanes celebrado en la Universidad Libre de Berlín (Freie Universität Berlin). En 1957 se integró en el ilegal Partido Comunista de Alemania (Kommunistische Partei Deustchlands, KPD), abandonándolo cuando éste fue legalizado con la denominación de Partido Comunista Alemán (Deustche Kommunistische Partei, DKP), en 1968. Pasó a formar parte de la Liga de Estudiantes Socialistas Alemanes (Sozialistischer Deutschen Studentenbund, SDS). Su compromiso con el movimiento antinuclear de su país se materializó en diversos artículos de opinión apoyándolo desde su puesto como redactora de la revista política Konkret («Concreto», en alemán). Se casó con Klaus Rainer Röhl, también militante, en 1961 y tuvo dos hijas gemelas, Bettina y Regine, el 21 de septiembre de 1962 Alzamiento de la Fracción del Ejército Rojo Se separó de su esposo en 1967 y se divorció al año siguiente. Se unió a grupos de izquierda más radicales en Berlín Occidental. En 1970, vista la ineficacia de los medios ordinarios de lucha empleados por la izquierda marxista alemana, ayudó a Andreas Baader a escapar de prisión y después participó en robos a bancos y atentados con bomba contra fábricas y bases militares americanas. La prensa alemana denominó al grupo rápidamente «grupo de Baader-Meinhof». Ella escribió muchos de los ensayos y manifiestos que la banda produjo, enunciando el concepto de guerrilla urbana, utilizado para combatir lo que llamó la explotación del hombre común y el imperialismo del sistema capitalista. Solía utilizar los pseudónimos de "Anna" y "Ranna". Captura y muerte Meinhof fue capturada en 1972 en Langenhagen. Mientras aguardaba por su juicio, testificó en el juicio de Horst Mahler en diciembre de ese año. Las condiciones de encarcelamiento a las que se expuso a Ulrike Meinhof fueron muy duras: en Colonia-Ossendorf llegó a estar hasta tres veces en aislamiento total —la primera vez, inmediatamente después de su detención, durante 237 días—. Tras dos años de audiencias preliminares, Meinhof fue condenada a 8 años de prisión el 29 de noviembre de 1974. Posteriormente, Meinhof, Baader, Ensslin y Raspe fueron acusados ​​conjuntamente el 19 de agosto de 1975: cuatro cargos de asesinato, cincuenta y cuatro de intentos de asesinato y uno de formar una asociación criminal. Sin embargo, antes de que el juicio concluya, Meinhof fue encontrada ahorcada (colgada del techo) con una cuerda, formada de una toalla, en su celda en la prisión de Stammheim, el 9 de mayo de 1976 (aniversario de la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial). El gobierno alemán mantuvo que se había suicidado, lo que fue apoyado por una comisión de investigación, sin embargo todavía existen muchas dudas al respecto. Meinhof fue enterrada seis días después de su muerte, en Berlín-Mariendorf. A finales de 2002, a raíz de las investigaciones realizadas por su hija Bettina, se descubrió que su cerebro había sido extraído de su cráneo sin el consentimiento de la familia por un hospital de Magdeburgo, después de la autopsia realizada en el marco de la investigación sobre la muerte de Meinhof. Bernhard Bogerts, psiquiatra de la Universidad de Magdeburgo, desató polémica al declarar, pseudocientíficamente, que la operación que Meinhof sufrió en 1962 «había contribuido a convertirla en una terrorista».5 A petición de Bettina, el cerebro fue enterrado en el lugar de descanso final de Ulrike Meinhof, el 22 de diciembre de 2002. Su nombre fue expresamente mencionado como digno de agradecimiento y respeto en la declaración final de disolución de la Fracción del Ejército Rojo, datada en marzo de 1998 y recibida por varias agencias de prensa el 20 de abril de 1998.6 [editar]Obras de Ulrike Meinhof En castellano Pequeña Antología. Barcelona, Anagrama, 1976. Traducido por Manuel Sacristán. Bambule. Barcelona, Icaria, 1978. Carta de una presa en la galería de la muerte y otros escritos. Barcelona, Icaria, 1978. Traducido por Pedro Marigal.Wikipedia

Adios ZP, hasta nunca

Coincidiendo con el final del mandato de Zapatero como secretario general del PSOE, viene corriendo en la prensa del sistema una especie de runrún, según el cual el tal Zapatero ha sido el presidente de gobierno más izquierdista de los últimos años (no dicen cuántos, pero puede que se refieran a toda la historia de este país) y esa nefasta ideología es la que nos ha llevado al caos. Se apoyan para sostener tamaña idea, en que facilitó leyes como la de las bodas entre personas del mismo sexo, amplió los supuestos del aborto y mantuvo las ayudas sociales a los parados. Poco más. Todo indica que a partir de ahora llenar este país de desempleados, bombardear en Libia, participar en la ocupación imperialista de Afganistán (por cierto, con la presencia de Carme Chacón como ministra de Defensa), hacer una reforma laboral contra los trabajadores, apoyar con devoción a los borbones, dar dinero público a la banca privada para salvar el capitalismo del derrumbe, o tener a la Iglesia Católica contenta sin cuestionar el Concordato con el Vaticano, deben ser acciones de izquierda. De ser así y usando esa lógica, luchar contra la banca, contra el capitalismo, por la república y por la autodeterminación de los pueblos debe ser de derechas. Un delirio. El gobierno del PP es y será de derechas porque el anterior fue de izquierdas. Un argumento de una simpleza aterradora que sólo es posible que cuaje en una sociedad despolitizada, hija del a o del be donde profundizar en algo da vértigo. Es por ello, que ante la prostitución tan evidente que el PSOE ha hecho de la palabra “izquierda”, dar una batalla para que las gentes no asocien jamás dicho término con la socialdemocracia, parece necesario. Quizás una tarea que resulte demasiado ardua, dado el poder mediático que atesora aún el partido de Rubalcaba y sus secuaces, -que por cierto en los Congresos aún levantan el puño con total impunidad-, pero capital para demarcar el terreno y para construir memoria histórica y social. Editorial Insurgente

La oligarquía de los grandes millonarios ha destruido el planeta, según editor Le Monde

La política y la economía están controladas por una "oligarquía de super-ricos" que solo busca beneficios sin importarle la destrucción del planeta, sostiene Hervé Kempf, editor de medio ambiente del diario francés "Le Monde". Kempf, que acaba de publicar en España "Cómo los ricos destruyen el planeta" (Clave Intelectual), defiende, en una entrevista a Efe, que las razones de la crisis ecológica son de naturaleza social. Pregunta: ¿Cómo se debe abordar la crisis ecológica? Respuesta: Es una crisis que proviene de la crisis social, porque desde hace treinta años el capitalismo ha desarrollado una gran desigualdad. Un grupo de super-ricos domina la sociedad y ejerce poderes económicos, mediáticos y políticos, que bloquean la evolución hacia una correcta política ambiental. Por un lado, promueven la creencia de que es necesario un crecimiento máximo. Porque cuando hay crecimiento, la situación de todos mejora un poco y es más fácil ocultar que una pequeña parte de la población tiene gran parte de la riqueza. De esta manera, el crecimiento económico permite esconder el crecimiento de las desigualdades. Sin embargo, la consecuencia es que el crecimiento económico destruye el medio ambiente. El segundo aspecto es que los super-ricos proyectan un modelo de consumo. Todos queremos imitarlo. Pregunta: ¿Cuál es su opinión sobre el resultado de la cumbre sobre cambio climático de Durban y sobre la salida de Canadá del Protocolo de Kioto? Respuesta: Si analizamos Durban de manera clara, vemos que ha sido Estados Unidos quien ha bloqueado la decisión y que Canadá solo es una colonia de su oligarquía. No es el sistema de discusión planetaria el que está en duda sino que Occidente ha dejado derivar la democracia y convertir a los más ricos en portavoces, que no quieren ninguna evolución. Pregunta: ¿La solución a la crisis económica es más urgente que la respuesta a los problemas ecológicos? Respuesta: Eso es lo que dice la ideología dominante, pero estas dos crisis están unidas. España ilustra a la perfección esta situación. ¿Por qué hay una crisis económica tan importante en España? Porque se ha dejado desarrollar una especulación inmobiliaria desmesurada (sic), que ha destruido uno de los ecosistemas más ricos de Europa. Tenemos un sistema que ha destruido totalmente el medioambiente y la sociedad, sólo en búsqueda del máximo beneficio. En este caso vemos que no se puede separar lo ecológico y lo financiero. Kempf también ha publicado en España "Para salvar el planeta, salir del capitalismo".http://networkedblogs.com/sYTfA