7 de marzo de 2012

El "modelo alemán". Mejor no imitar

Actualmente en Francia el "modelo alemán" está de moda. No así el "capitalismo renano" (tan alabado por Michel Albert en 1991, en su libro Capitalisme contre Capitalisme, cuando se anunciaba su extinción), que en aquellas fechas significaba "Estado de Bienestar”, "relaciones industriales equilibradas" y una banca estrechamente ligada a la actividad industrial. Con la aparición del llamado capitalismo financiero este modelo ha pasado a la historia. Actualmente, cuando se habla del "modelo alemán" se habla, sobre todo, del mercado de trabajo. Y es así, porque cuando el paro alcanza niveles récord en Europa, en Alemania el paro baja. Es lo que hubiera ocurrido incluso en enero de 2012 si el desempleo no hubiera crecido en el sector de la construcción y obras públicas, en la agricultura y, como todos los años tras las navidades, en el comercio minorista. Según las cifras oficiales, en Alemania hay 3,082 millones de personas en paro; la cifra más baja en los últimos 20 años. Esto significa que 41,6 millones disponen de un puesto de trabajo, una cifra récord que indica una tasa de empleo elevada. Cuando se habla de "modelo alemán" de lo que se está hablando es de una competitividad alta lograda a base de la remodelación del mercado de trabajo. Dicho de otras palabras, con la aplicación de la Agenda 2010. Esta Agenda fue adoptada por la coalición SPD-Verdes con el canciller socialdemócrata Gerhard Schroeder (1998-2005) a la cabeza. Se concretizó a través de las leyes Hartz: cuatro leyes adoptada entre 2003 y 2005 para flexibilizar el mercado de trabajo. Su nombre les viene de Peter Hartz, antiguo jefe de personal de Volskwagen. Es por ello que se vuelve a hablar de G. Schroeder, hace tiempo olvidado. No porque se dedique a inaugurar sórdidos oleoductos o gaseoductos al servicio de Gazprom, sino porque tiene el honor de cenar con el presidente de la República Francesa, Sarkozy, a quien muestra su reconocimiento a base de criticar a los socialistas franceses: "En su calidad de secretario del Partido Socialista, François Hollande trabajaba en relación estrecha con Oskar Lafontaine, no conmigo." En realidad, las leyes Harz, espina dorsal de la Agenda 2010, han marcado fuertemente el mercado de trabajo alemán. Con 7,8 millones de trabajadores pobres, Alemania ostenta el récord europeo en la rúbrica "pobre a pesar de tener trabajo": 500.000 personas con empleo a tiempo completo viven bajo el umbral de la pobreza, viéndose obligadas a solicitar ayudas sociales. Se les conoce como los "Aufstocker" (gente "ayudada" "aumentada" -sic!- con las ayudas sociales). Una sobre diez personas con empleo se encuentra en esta situación. Estas prestaciones, que alcanzan a siete millones de mini-empleos libres de impuestos, cuestan 4.000 millones de euros anuales a la Seguridad Social. Dumping competitivo más ayudas salariales; es así como funciona el "modelo alemán". Este modelo de mercado de trabajo ha traído consigo la existencia de una sociedad con dos categorías entre los parados y paradas: • De un lago, quienes tienen la esperanza de encontrar un nuevo empleo, pero con peores condiciones, tras un corto período en paro. Es decir, gente cuyo trabajo cada vez tienen menos que ver con su cualificación profesional y cada vez con salarios más bajos. Ese era el objetivo de quienes establecieron el modelo: "flexibilidad gracias a la disponibilidad a realizar concesiones". • De otro, la gente en paro de larga duración que reciben la prestación Harz IV y que, según un nueva encuesta del INEM alemán, son alrededor de 1,056 millones. Serían muchos más si se maquillaran menos las estadísticas y si no se hubiera dejado de contabilizar a las 105.000 personas en paro entre 55 y 64 años. Por encima de esta "sociedad" de parados y paradas a dos velocidades, hay una nueva sociedad a tres velocidades: • Los trabajadores y trabajadoras "permanentes (contrato indefinido) o con empleo fijo" • Las y los trabajadores eventuales • Quienes trabajan en sub-contratas de servicios. Durante años, el incremento de la eventualidad ha sido uno de los objetivos centrales de los responsables de recursos humanos en las empresas. Durante la crisis de 2009, constituyeron la reserva de la fuerza de trabajo "flexible": fáciles a contratar y despedir. En septiembre de 2009, en Alemania, había 910.000 eventuales. Desde esa hecha, la cifra ha pasado a un millón. Es por esta razón que la IG Metal, incluso tras la introducción de un salario mínimo para los eventuales, viene exigiendo una ampliación de los derechos de cogestión (Misbestimmung, que no implica el derecho efectivo a veto y que tiene efectos de cooptación en las estructuras de dirección) de los delegados de personal con el objetivo de poner fin a esta tendencia y que el trabajo eventual cumpla el objetivo que tenía en origen: un "equilibrio económico" en la política de empleo, para responder a incrementos puntuales de la demanda y la producción. No para sustituir el empleo fijo. La novedad está en el tipo de empleo de las subcontratas de servicios; una forma de empleo que cada día tiene cada vez más peso. En particular en la industria del automóvil que, por el momento, bate los records de producción. Estos empleos de las subcontratas están poco regulados y no existe un salario mínimo. Veamos dos ejemploe: • Primero, el de BMW en Leipzig. La mitad de la plantilla pertenece a subcontratas, normalmente empresas externalizadas que mantienen fuertes vínculos con la empresa matriz y que a la vez pueden subcontratar a otras empresas. Los obreros empleadas por la empresa WISAG (que vende "servicios" varios y, también, trabajadores y trabajadoras para desempeñar estos "servicios" en la industria, el catering, la aviación u otros sectores) ensamblan los ejes de los coches en un centro que está a menos de 100 metros de la cadena de montaje de BMW. Instalar el árbol de transmisión y las cajas de cambio y atornillarlo cada 67 segundos. La media de edad es de 33 años. No necesitan más tiempo. La guinda del pastel es que WISAG, era una empresa de limpieza que trabajaba por cuenta de Thyssen Krupp Automitives que llegó a un acuerdo con BMW para externalizar el montaje de ejes. De esa manera BMW introdujo a WISAG en las actividades de la empresa como subcontrata. El salario de su plantilla no está amparado por el convenio firmado por IG Metal, mientras que el de los eventuales de BMW si. • Segundo, Audi en Ingolstadt. En esta empresa los acuerdos con las subcontratas para los técnicos de informática y los ingenieros son habituales desde hace años. Se ha establecido un equilibrio entre los contratos internos y externos, aunque no hay cifras oficiales. Los contratos con las subcontratas no constan como servicios de personal sino como "gastos materiales" en el apartado de compras. En Audi de Ingolstadt, los trabajadores eventuales reciben el mismo salario que los obreros "fijos". Por contra, el personal de la subcontrata gana entre 500 y 600 euros menos y trabaja 40 horas semanales en lugar de 35. No tiene derecho a primas ni a la paga de beneficios. En 2012, esta paga fue de 6.500 euros. Tampoco se beneficia del complemento de pensiones de la empresa y sus hijos e hijas no tienen derecho a las guarderías de la empresa. En la cantina, estos trabajadores tiene que pagar la tarifa doble de la de cualquier trabajador de la empresa porque no tienen derecho a las subvenciones que recibe la plantilla de la empresa. En Ingolstadt ya hay más personal de subcontratas que eventuales de la empresa, lo que ha llevado al resonsable de IG Metall a decir que el mercado laboral ha saltado por los aires. BMW y Audi son dos casos ejemplares. Los contratos con subcontratas han dejado de ser instrumentos de flexibilidad reservados a la industria metalúrgica y eléctrica. Según el sindicato NGG (Nahrung-Genuss Gastätten), en los mataderos, el nivel de trabajadores de subcontratas alcanza al 90% del total y trabajan entre 12 y 16 horas diarias. Esta práctica se viene desarrollando desde hace tiempo en las empresas de construcción y trabajos públicos. En este sector no hay una empresa que no siga ese modelo. No hace mucho, el líder del sindicato IG BAU (BTP), Klaus Wiesehügel, comprobó sobre el terreno la dificultad de combatir estos hábitos, enraizados desde hace tiempo. El sindicato tomó parte en una oferta para la construcción de residencias en Heidelberg. Unas de las condiciones importantes para acceder a la convocatoria era el no utilizar subcontratas. Tras varios meses tratando de buscar una empresa, hubo una que se declaró dispuesta cumplir con esta condición. Cuando comenzaron los trabajos, K Wiesebügel, investigó a la empresa y el resultado fue que era cierto que no tiene ningún obrero de subcontratas en la obra de la residencia, pero que para lograrlo, lo que había hecho la empresa fue acumular los trabajadores fijos de otros lugares para esta obra y reemplazarlos por los de subcontratas. 07/02/2012 http://alencontre.org/europe/allemagne/le-modele-allemagne-de-son-instrumentalisation-politique-a-la-realite.html Traducción: VIENTO SUR