14 de marzo de 2012

Una gran pitada recibirá al rey el próximo día 25

No ha tenido suerte la monarquía borbónica con los dos equipos que han llegado a la final de la Copa del rey. Las aficiones del Athletic de Bilbao y del Barcelona preparan un recibimiento especial para cuando Juan Carlos I acceda a la tribuna. Varias organizaciones de Cataluña y el País Vasco están preparando actos de protesta en Madrid el próximo 25 de mayo en Madrid con motivo de la celebración de la final de la Copa del Rey que enfrentará al Athletic de Bilbao y el Fútbol Club Barcelona. Las organizaciones Catalunya Acción y Esait están detrás de la convocatoria, cuyo objetivo es utilizar la final de la Copa como altavoz antimonárquico. De esta forma, su propósito es aprovechar el desplazamiento a la capital de decenas de miles de aficionados de los dos clubes finalistas para desarrollar una gugantesca manifestación y llevar sus proclamas a las calles de la capital por primera vez. Así, su intención es convertir los alrededores del estadio Vicente Calderón, donde tendrá lugar el encuentro, en una protesta para reivindicar, entre otras cosas, la oficialidad de las selecciones autonómicas de Cataluña y el País Vasco, y una vez en dentro del estadio, acompañar con gritos y y proclamas todo el partido. Además, en el momento de la llegada del Rey al palco de autoridades, pretenden que las aficiones de ambos equipos silben y den la espalda al monarca, al estilo de lo que ya hicieron en la final de la Copa del Rey en 2009 que enfrentó a los mismo equipos en el estadio Mestalla de Valencia. "La pitada va a ser mayúscula porque se va a fomentar con semanas de antelación, mientras que la otra se promovió con sólo tres días de antelación", ha asegurado en declaraciones a ABC Punto Radio, recogidas por Europa Press, una de las personas que está promoviendo estos actos, también involucrada en la organización de la pitada al Rey en el Mestalla. Desde las organizaciones, aseguran asimismo que se trata de una convocatoria "absolutamente pacífica" que solo quiere poner de manifiesto "el sentimiento por la independencia y el clima antomonárquico surgido a aíz del caso Urdangarín". Insurgente.http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=10830:una-gran-pitada-recibira-al-rey-el-proximo-dia-25&catid=102:republica&Itemid=535

Carta abierta a un traidor: Felipe González

Señor González, sé que es poco probable que esta carta llegue a su poder y pueda leerla, aunque he remitido una copia a su partido para que se la haga llegar. Me dirijo a usted para manifestarle mi sorpresa. Mi sorpresa ante el hecho de que siga usted creyendo en esta campaña electoral que es capaz de movilizar a la izquierda para conseguir parar a la derecha. Leo con atención y estupor sus miserables declaraciones de este domingo alertando de que votar a IU es ayudar a que gane la derecha. No señor González. A la derecha la han traído ustedes, y la han traído poniéndole una alfombra roja hasta la Moncloa y arrodillando a lo poco que quedaba de la democracia española ante la pestilencia de los "mercados". Pero voy más allá. La situación actual no es más que la recolección del fruto venenoso que políticos como usted sembraron durante esa falsa transición modelica que vendisteis a los españoles y que muchos os compraron. Señor González, puedo decir sin miedo a equivocarme que usted ha sido el mayor traidor a la izquierda en la historia de este país. Y le voy a dar algunas razones: -Nadie como usted durante la transición trabajó para acabar con el Partido Comunista de España. Mire, algo en lo que también coincide con Franco. Usted nos metió en la estructura de una organización criminal como es la OTAN, después de prometer que nunca lo haría, y de incluso incumplir el resultado del referendum de 1986 que se planteó en estos términos: "La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España". ¿Ve? Es usted un traidor y un mentiroso. -Usted contribuyó decisivamente a anular el tejido social y la fuerza sindical que tenía este país en los años 80. -Usted implantó el sistema educativo que supuso de facto la deseducación masiva y organizada de la sociedad española. -Usted fue el principal responsable de que los derechos laborales fueran puestos a los pies de los caballos del gran capital. -Usted inició el desmantelamiento del Estado con la mayor ola de privatizaciones que también ha vivido este país en su historia. -Usted fue de la mano de grandes criminales como Ronald Reagan, responsable de organizar golpes de Estado, bombardeos indiscriminados y organizar movimientos terroristas anticomunistas en todo el mundo. -Usted, por si alguien no lo sabe, dio un golpe incluso en su propio partido, el PSOE. ¿Recuerda cuando usted propuso en el XVIII Congreso retirar la definición de "marxista" y fue rechazada? Inmediatamente presentó la dimisión, convocó un Congreso extraordinario amañado, se salió con la suya y convirtió usted al PSOE en un pelele más al servicio del capital. Señor Gonzalez, ¿usted para quién trabaja? ¿para quién trabajó desde los años 70? Porque desde luego para el pueblo español no, y para la izquierda tampoco. No le voy a decir que se calle, señor González. Siga hablando como lo hace porque ya no engaña a nadie, sólo a esos incondicionales que no quieren ver que las estructuras del Estado que hoy se desmoronan fueron hechas a la imagen y semejanza de usted y de los que como usted trabajaron duramente por la aniquilación política, organizativa y cultural de la izquierda. Usted, señor Gonzalez, es el pasado. Y aquellos a los que usted odia, los que perdieron la guerra, los que lucharon durante 40 años mientras ustedes estaban de vacaciones, los que perdieron la transición, los que van sembrando poco a poco semillas de justicia social, serán los que – como cantaba un gran luchador – consigan que haya un día en que "todos, al levantar la vista veamos una tierra que ponga libertad". Y para ir terminando, y sin dejar de citar a Labordeta, déjeme despedirme con otra frase suya, ésta vez más prosaica: "Váyase usted a la mierda". ___ Javier Parra, Concejal de Izquierda Unida / http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/opinion-actualidad/politica/3936-carta-abierta-a-un-traidor-felipe-gonzalez

¡Hace mucho ya que la Unión Soviética no existe!

Javier Mestre/Rebelion---- Que nadie se me lo tome a mal, pero hablar hoy en día de un bloque antiimperialista es un mito tan falso como injusto para con la clase obrera de buena parte del mundo. No tenemos Unión Soviética, pero algunos parecen no querer aceptar que somos débiles. Cuando teníamos URSS, quizás éramos más fuertes, pero con frecuencia no fuimos justos y, por aferrarnos a la ilusión de que éramos muy poderosos, aceptamos demasiados errores y no pocos crímenes. Hoy no hay Unión Soviética y parece que muchos compañeros comunistas se empeñan en encontrarla en otro lado, en Rusia, en Irán, en China... como para no sentirse del todo desamparados, supongo yo, como si el poder fuera un argumento principal, por encima de “la razón en marcha”, citando la sabia estrofa de la Internacional. Aunque Vladimir Putin reinstaurara en Rusia el himno soviético, aunque siga emitiendo encendidos discursos de denuncia del imperialismo que con frecuencia aluden con cierta nostalgia a los viejos tiempos soviéticos, en realidad representa, como bien denuncia el Partido Comunista de la Federación Rusa, el poder oligárquico de una mafia capitalista que mantiene en la miseria y la opresión a la clase obrera de su inmenso país. Es el cabecilla de una caterva de ricachones horteras y criminales, producto de la liquidación brutal del socialismo soviético. Puede que sea un problema para Estados Unidos y su imperio, pero también lo es para su propia población. Los rusos, hoy, conocen el paro y la esclavitud, la corrupción como regla básica del funcionamiento social y la violencia sistemática como respaldo permanente de la injusticia extrema. Conviven en la Rusia actual el derroche más escandaloso, el lavado de dinero y el control oligárquico de la política con la miseria rampante, la carestía de productos básicos, el trabajo infantil, la mendicidad y la hipotermia por pobreza. Aunque la Rusia de Putin sea aliada preferente de la Revolución Bolivariana y apoyo para la Cuba socialista, no debemos olvidar que sus magnates son tan enemigos nuestros como nuestros propios explotadores. Si no lo consideramos así, estaremos cometiendo un grave error: cambiar la necesidad de justicia universal, cambiar el espíritu de La Internacional por una ilusión peregrina de que no estamos solos. No podemos traicionar a los trabajadores rusos apoyando a sus explotadores, aunque nuestros compañeros latinoamericanos no tengan más remedio que apoyarse en ellos. No debemos olvidar nunca con quién se pacta; Lenin ya nos enseñó que hay que llegar a acuerdos con quien sea necesario, pero eso no tiene nada que ver con la amistad o la confianza. Una lectura muy recomendable para entender de qué hablamos cuando hablamos de Irán es el cómic Persepolis, de la iraní Marjane Satrapi. La revolución iraní fue también patrimonio de la izquierda, pero fue secuestrada por los ayatolas, que se dedicaron a asesinar, torturar y encarcelar a los revolucionarios comunistas, demócratas de izquierdas o sencillamente laicos. Roza el patetismo el encono con el que la elite islamista impone las supuestas costumbres islámicas a la población civil. En Irán, la vida cotidiana de la clase trabajadora combina los salarios de mierda con el machismo extremo y el miedo a que los guardianes de la revolución te den una paliza, te obliguen a un oneroso soborno o te metan en la cárcel por no guardar suficientemente una ortodoxia tan castrante como inventada. O te castiguen brutalmente por ser infiel a tu marido, u homosexual. Cuando algún compañero de buena voluntad pero sin duda mal informado defiende la ignominia que sufre Irán, apoyándose en el relativismo cultural y tachándome de eurocentrista, me salen ronchas. Se puede comprender que Cuba y Venezuela lleguen a acuerdos con Irán frente a un enemigo común, pero eso no implica ninguna necesidad de hacer apología de un régimen brutal y trasnochado. Los iraníes tienen tanto derecho como cualquiera a creer en lo que quieran, acostarse con quien les dé la gana, vestir como les parezca, escuchar la música que deseen, tener un trabajo digno... y las mujeres iraníes tienen los mismos derechos que cualquiera, no son idiotas ni taradas, y no podemos negar esto porque Ahmadineyad sea amigo de Hugo Chávez, por mucho que uno admire, de verdad, a este último. ¿Y China? No cabe en el espacio de este artículo la denuncia del capitalismo chino. Explotación sin freno de campesinos desterrados, niños en las fábricas, desastres medioambientales, represión brutal de las demandas de justicia en el entorno rural saqueado por una nueva elite capitalista que vive en simbiosis con un estado opaco y autoritario que heredó lo peor del maoísmo y lo combinó, como muestra de manera irrebatible Naomi Klein en La doctrina del caos, con la ortodoxia neoliberal bajo el asesoramiento del mismísimo Milton Fiedman. China se ha convertido en un modelo de desarrollismo descontrolado e injusticia social. Aunque en su puja de intereses se esté enfrentando permanentemente al bloque gringo, y en ese contexto se haya convertido en un aliado útil de nuestra gente en Latinoamérica, es absurdo querer sostener ese matrimonio de conveniencia con una hipócrita defensa de un modelo nada modélico de transición... al capitalismo de la peor especie. Así que estamos solos... Solos con la razón, solos con toda la Historia por delante (y por detrás, me temo). Tenemos que poder conversar sin pelearnos más, hay que discutir y ponerse de acuerdo; el ataque de las clases dominantes así lo exige y no hay geopolítica que nos sostenga y sustituya nuestra responsabilidad de unirnos y actuar. Sólo contamos con las fuerzas que seamos capaces de congregar. No podemos aferrarnos a un falso bloque y, en su nombre, justificar lo injustificable, renunciar a los principios más elementales de nuestras reivindicaciones. No podemos mentirnos ni mentir para apoyarnos en poderes que antes o después se han de tornar nuestros enemigos por razones obvias. No podemos aplicar dobles raseros a cuenta de convertirnos en incondicionales de los intereses geopolíticos de quienes ostentan, en este momento, algunas de las pocas alternativas de poder global ante el imperialismo. Y del mismo modo que debemos renunciar a la apología sistemática de apoyos tan de circunstancias como vergonzantes, no podemos ningunear la rebelión de cualquier pueblo contra una de esas dictaduras amigas, por el hecho evidente de que el imperialismo intente instrumentalizarla. El enemigo de mi enemigo no tiene por qué ser mi amigo, lo puede ser sólo en determinado contexto, pero a la espalda, las espadas en alto. Y por encima, el derecho de todos los pueblos, sin excepción, a encontrar los caminos de su liberación.