9 de abril de 2012

“O hay una movilización ciudadana o a España le esperan 10 o 15 años de crisis”

Susana Regueria entrevista a Éric Toussaint – Presidente del Comité para la Condonación de la deuda del Tercer Mundo--- “Una gran parte de la deuda de países como España es ilegítima, dado que procede de una política que favoreció a una ínfima minoría de la población en detrimento de una aplastante mayoría de ciudadanos, así que tenemos que auditar esas deudas con participación ciudadana y anular todo lo ilegítimo; de lo contrario, las víctimas de la crisis seguirán sufriendo una doble condena en beneficio de los culpables, los banqueros”, señala Éric Toussaint. Es uno de los expertos convocados a la Semana Galega de Filosofía para debatir sobre las posibles salidas para una Europa en plena asfixia financiera. ¿Se están aplicando en la Unión Europea las recetas que ya se utilizaron en América Latina en los años ochenta? Si, por supuesto es posible esa comparación: en Europa claramente estamos en una situación tipo finales de los años ochenta, comparable también a la década de los noventa en América Latina, es decir las deudas públicas han aumentado de modo importante y constituyen el pretexto para una nueva ofensiva neoliberal de austeridad totalidad, es decir represión del gasto pública y represión salarial, congelación al menos pero en varios países reducciones fuertes. En Grecia se acaba de reducir en un 22% el salario mínimo legal y para los jóvenes en un 35%, una austeridad brutal. Y la situación también es comparable porque a la población latinoamericana le costó diez años sacar la conclusión de que este tipo de políticas son totalmente nefastas, que no se puede seguir con el neoliberalismo. Y a partir del inicio de los 2000 hubo cambios políticos muy importantes en Venezuela, Brasil, Argentina con la sublevación popular de 2001… También Bolivia, Ecuador y Uruguay, así que mi pregunta es ahora: ¿Nosotros cuantos años vamos a tardar en liberarnos de estas políticas neoliberales? ¿Ningún ajuste hará que se salga de la crisis? No, se profundiza en ella, con la reducción del gasto público y una reducción del poder de compra de las mayorías sociales por supuesto no hay una salida a nivel económico, no hay posibilidad de tener crecimiento porque no hay mercados de exportación. Pero la lógica es: reducción del gasto público para buscar equilibrio fiscal y reducción del poder de compra de los trabajadores para ser competitivos en los mercados externos. Pero resulta que no funciona porque todos lo hacen, en Estados Unidos también hay crisis y no hay mercado, así es que las exportaciones de los países europeos son limitadas, incluso para el campeón de las exportaciones que es Alemania, porque Alemania se va a empezar a encontrar problemas en mercados de exportación. ¿Qué opinión le merecen las medidas adoptadas en España? España está siguiendo el camino de Grecia, Portugal e Irlanda, a su ritmo pero es el mismo camino, ya con la política de Zapatero y ahora empeorada o radicalizada todavía más hacia el neoliberalismo por el gobierno del PP, está claro que el camino elegido es más austeridad en los dos o tres años que quedan, más paro y seguramente más reacciones o explosiones sociales. Ya el 29 de marzo hubo algo de esa participación popular pero veremos en los meses y años que vienen, de todos modos si seguimos con este tipo de políticas no lo dude, tenemos crisis para diez o quince años. ¿Es optimista sobre si es posible huir de estos nuevos órdenes o el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio nunca lo permitirían? No les va a gustar, pero no se plantee que no lo van a permitir porque es que no tienen el poder de impedir o de prohibir un cambio, en realidad la fuerza de estas instituciones viene de la docilidad de los gobiernos, cuando un gobierno decide romper con la lógica impuesta por el FMI en realidad el FMI no tiene realmente poder de represalia. En esto también el ejemplo de América Latina también es interesante: por supuesto hay diferencia entre España y Argentina, pero tampoco Argentina es un país de los más pobres de América Latina, es un país de unos 40 millones, con industria, condiciones de vida que eran de un cierto nivel medio, y se implementaron políticas neoliberales muy duras en los 90 con Carlos Menem, privatizadoras, vino después un gobierno de centro de De la Rúa, que profundizó en esa política, hubo una rebelión popular, cinco presidentes en tres semanas y luego el gobierno anunció la suspensión del pago de la deuda por cien mil millones de dólares, la más alta suspensión de pagos de deuda de la historia. Y sin pedir permiso al FMI y a los acreedores. ¿Y el resultado? La situación en Argentina continuó siendo difícil en 2002 porque ya llevaba 33 meses en recesión pero gracias al no pago de la deuda y a políticas sociales de aumento del gasto público, de aumento de las ayudas a los desempleados y a su movimiento, el movimiento piquetero, hubo una situación de relanzamiento de la actividad económica, de modo que Argentina desde 2003 hasta hoy en día registra un 8% anual de crecimiento económico, sin emitir deudas en los mercados financieros… Es una política diferente, no voy a decir revolucionaria ni para mi es un modelo, pero demuestra al menos que un país puede romper con esa lógica dominante y tener éxito económico y social. ¿Deberían seguir países como Grecia, Portugal o España esos ejemplos? Para mi si, España tendría que evitar a toda costa las condiciones impuestas por la troika (en alusión a la UE, el FMI y al Banco Central Europeo), implementar otras políticas, lo que implica negarse a asumir deudas privadas. España tenía una deuda pública que llegaba al 60% del Producto Interior Bruto, de las deudas públicas más bajas de la UE cuando Alemania supera el 80%, España estaba con una deuda pública controlada, bastante pequeña, y ahora ya asciende al 82% del PIB por haber llevado a cabo una política neoliberal y haber empezado a asumir el costo del rescate de las grandes empresas inmobiliarias, de bancos y cajas de ahorros. Claro que era necesario proteger los depósitos de los ahorradores, pero no socializando deudas privadas. A su pregunta de antes de si soy optimista le diría que no es ser optimista o pesimista, sino que la única solución es una movilización ciudadana, prolongando el movimiento de los indignados del pasado año, tomando las plazas y exigiendo una política que proteja los derechos económicos y sociales de la población. Y si esa solución tarda tendremos una profundización de la crisis: o una solución que venga de la movilización ciudadana o a España le esperan diez o quince años de crisis.http://www.antikapitalistak.org/?p=8234

A por la lll República

Actos Organizados por Unidad Cívica Navarra por la República para el 14 de Abril.

La Unidad Cívica Navarra por la República (UCNR) ha organizado un amplio programa festivo y político en Pamplona para reinvindicar la instauración de la 3ª República. Los actos arrancarán el próximo martes, día 10 de abril, con una mesa redonda en el hotel Maisonnave (19.30 horas) en la que representantes de Bildu, Aralar, Geroa Bai, Izquierda Unida, Batzarre y PCE-EPK debatirán sobre Republicanismo de futuro. El miércoles 11, a la misma hora, la librería Hormiga Atómica de la calle Curia será escenario de una charla a cargo del historiador navarro Javier Dronda titulada Transformaciones sociales y políticas impulsadas durante la 2ª República. La sesión se completará con una intervención de Tere Sáez, quien ahondará sobre el papel de la mujer. El plato fuerte de esta semana republicana tendrá lugar el sábado 14 de abril, coincidiendo con el 81º aniversario de la proclamación de la 2ª República, y se desarrollará con un marcado carácter festivo. A las 13.30 horas está anunciada en la plaza de Navarrería la actuación de Broking Brothers Bazz Band y desde las 15.30 a las 19.30 horas habrá poesía, ajedrez popular, música en directo y micro abierto para hablar sobre la república. Como en años anteriores, el acto político tendrá lugar de 19.30 a 20.30 horas en el frontón de La Mañueta, donde habrá breves intervenciones de representantes de Aralar, Batzarre, IUN-NEB y PCE-EPK. Acto seguido, y de nuevo en la plaza Navarrería, se pondrá colofón a la semana republicana con un concierto en el que actuarán Edmundo Lacort, El Drogas, The Irms, La Chula Potra, Fernando Huevos Colgando, Las Valium, Proyecta, Radio Plebe y Red Planet.

Monarquía y República

Las frases célebres de un rey ‘campechano’ como “¿por qué no te callas?”, o la “comprensión cuando no simpatía” mostrada hacia los instigadores del golpe de estado fallido del 23-F “que sólo pretendían lo que todos deseábamos”, no son el único motivo para exigir el fin de la monarquía. La primera declaración desató conflictos diplomáticos con las antiguas colonias; la segunda —desclasificada recientemente por el gobierno federal alemán— demostró el poco compromiso del rey con la democracia. Pero éstas son sólo anécdotas de palacio cuando de lo que se trata es de desacreditar a una institución antidemocrática, sexista y obsoleta como la Monarquía Parlamentaria Española. Una larga lista de argumentos —la afinidad con el régimen franquista; la falta de legitimidad democrática de su cargo nunca refrendado por el pueblo; su papel en la Transición; las amistades comisionistas; la falta de responsabilidad penal ante la constitución; o el reciente escándalo, uno más, del caso Urdangarín y sus entramados financieros— ponen sobre la mesa una vez más el improrrogable debate sobre la necesidad de abolir la actual monarquía, entorno al 81º aniversario de la IIª República, el 14 de abril. Monarquía El origen de la monarquía en occidente se remonta a los dioses míticos homéricos y a los posteriores basileos del ágora, donde la máxima griega de “la ley es rey” estaba influenciada por los rituales del Imperio Persa. ¿Han cambiado mucho las monarquías desde entonces? En muchos aspectos sí. Desde las primeras monarquías germánicas, pasando por el absolutismo y el despotismo ilustrado, que abrió las puertas al capitalismo bajo la bandera del progreso, y las revoluciones liberal burguesas que les pusieron fin para dar lugar al nacimiento de las primeras repúblicas y monarquías parlamentarias; las monarquías se han adaptado a los nuevos tiempos sin modificar lo más mínimo su esencia. La monarquía es y ha sido siempre, en todas sus múltiples formas, desde los faraones, emperadores, basileos, califatos, reyes incas, emiratos, etc., el imperio de la desigualdad, de la concentración de poder y la opresión del pueblo, el órgano institucional en defensa de los intereses de la clase dirigente: iglesia, los propietarios y el poder militar. La historia, que es tozuda e implacable, nos demuestra que las monarquías están condenadas a extinguirse. Sin embargo en pleno s.XXI tenemos todavía 28 monarquías entre los países de las Naciones Unidas, 10 de ellas en Europa y con la mala suerte de vivir en una de ellas: ‘El reino de España’, Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica… y ¡la que hace 11, si contamos la teocracia vaticana de Benedicto XVI! Los argumentos que defienden la existencia de la monarquía en la actualidad son un insulto a la inteligencia de cualquier vasallo. No son más que el desesperado intento de sobrevivir a una muerte anunciada. ¿La monarquía como una institución moderna? Si la premisa de la modernidad es la austeridad, resulta intolerable mantener a la familia real española y sus lujos al ‘módico’ precio de 8 millones de euros anuales, cuando sus súbditos cargamos con el peso de los recortes a los servicios públicos y la precariedad laboral, si no el desempleo crónico. Si es que realmente vivimos en una democracia —el gobierno del pueblo— no podemos vivir al mismo tiempo en una monarquía, el gobierno de uno solo. La monarquía parlamentaria es el oxímoron que heredamos de una Transición impuesta por el dictador. Si la monarquía quiere adaptarse a los nuevos tiempos, ¡que abdique y desaparezca! ¿La monarquía como símbolo de la unidad nacional? Al parecer, Alberto II incumple esta premisa del buen monarca, manteniendo a sus súbditos belgas en una crisis política que les ha dejado sin gobierno durante más de un año y medio, por no citar los problemas de la Reina Isabel II con Irlanda. Y ¿qué decir de Mohammed VI que, protegido por la ‘baraka’, o gracia divina, desestabiliza la unidad del país para no ceder ni un grano de su poder a un pueblo incendiado de miseria? ¿La monarquía como institución representativa del estado? Si hay que mantener a la familia real para sentir perlas como la que inicia este artículo, en la Cumbre Iberoamericana, mejor hacemos como el resto de países europeos con diplomáticos escogidos. El ‘juancarlismo’ español es indefendible; el papel del Rey en la Transición y el 23-F es tan oscuro que la batería de preguntas que actualmente ERC plantea a través de la Mesa del Congreso a la Casa Real, es más pertinente que nunca. IIª República Claro que como socialistas revolucionarios no queremos ninguna monarquía, pero tampoco una república cualquiera. No se puede decir que Francia, estándar de la república, junto con Alemania, sean a día de hoy símbolo de los valores republicanos de libertad y justicia. Más bien al contrario. La alianza Merkozy defiende el neoliberalismo a ultranza, mientras que Grecia, cuna de la democracia y las primeras monarquías europeas, sufre su codicia sin límite. Pero para comprobar que la república no es en sí misma la solución a los problemas que sufrimos hoy en día sólo tenemos que hacer un poco de memoria. En abril de 1931, con el triunfo de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales, se proclamó la IIª República española. La euforia popular inundó las calles de los pueblos y ciudades. El Rey Alfonso XIII, que había bendecido la larga y férrea dictadura de Primo de Rivera, había perdido el apoyo de la burguesía y tuvo que exiliarse. El pueblo, harto del atraso económico, el hambre, la miseria y el paro, rechazó la dictadura y la monarquía casi al mismo tiempo. En cuestión de días se creó el gobierno provisional de Alcalá Zamora, formado por republicanos de ambos signos —tanto de izquierdas como católicos y conservadores— en favor de la república sellando el pacto de San Sebastián, y se inició el proceso constituyente que en diciembre culminaría con la nueva constitución española. La caída de la monarquía y los anhelos del pueblo favorecieron la constitución de un amplio programa de reformas que reconocía derechos sociales, laborales y económicos, declaraba la laicidad del Estado, el sufragio universal, la separación de poderes, el derecho al Estatuto de Autonomía, etc., clamores populares, que darían el pistoletazo de salida el bienio progresista. Pero ¿supuso la IIª República un verdadero cambio de régimen? La IIª República no resolvió la cuestión nacional en un país desigual, donde la cohesión territorial era un proyecto impuesto por la clase dirigente. Mientras en el sur los campesinos desposeídos de la tierra eran explotados por los latifundistas, entre ellos la iglesia, en el norte las industrializadas Euskadi y Catalunya veían cómo las demandas democráticas nacionales se convertian progresivamente en demandas transversales en estos territorios. Pero sobre todo no resolvió la cuestión social en una España agraria y latifundista, atrasada y famélica, en plena crisis financiera y con un paro rampante. La reforma agraria nunca llegó a concretarse. La burguesía y la pequeña burguesía tan sólo debían declararse republicanas para que el gobierno no autorizase su expropiación. De esta manera la República defendió a la oligarquía capitalista frente a los campesinos y trabajadores. ¿De qué nos sirve tener una república, que era incapaz de resolver los problemas políticos i sociales de la mayoría? Según Trotsky, la IIª República en el Estado español fue vencida por “la enfermedad de la vieja sociedad”, y no por las “fuerzas revolucionarias de la nueva sociedad”. La burguesía buscó en el régimen republicano nuevas formas de dominación que los trabajadores y las otras clases populares, lejos de ejercer su papel explosivo y revolucionario, veían favorablemente por ser opuestos a los de la dictadura y la monarquía. La manifiesta incapacidad de la república para hacer frente a las grandes demandas de las classes populares, abrió las puertas al crecimiento de las idea revolucionárias. Estó se vio con claridad en la magnífica respuesta revolucionária al alzamiento fascista de 1936. ¿La IIIª República? ¿La demanda de la IIIª República debe ser el eje que vertebre la lucha de la izquierda anticapitalista? Aunque podemos reconocer los paralelismos existentes entre la IIª República y el contexto actual —una grave crisis económica y financiera causada por los excesos de empresarios y banqueros; millones de trabajadores, especialmente jóvenes, sin empleo sobre los que recae el peso de socializar las pérdidas de la crisis financiera creada por el capital, a base de recortes y privatizaciones; la pérdida de los servicios básicos, de derechos laborales y sociales, etc.— y podamos compartir los ideales republicanos, la historia nos demuestra que la república no puede acabar con las injusticias que genera el capitalismo. Además, la reciente constitución de la Assemblea Nacional Catalana con su hoja de ruta hacia la independencia, la declaración de ETA de abandonar la actividad armada y la progresiva legalización de los partidos de la izquierda abertzale, nos demuestran que en los territorios dónde la cuestión nacional sigue siendo un problema no resuelto, la idea de la independéncia tiene mucho mas apoyo social y político que la lucha por la IIIª República. A día de hoy, no basta con reclamar la IIIª República para liberarnos de los mercados y de la corrupción política. Hay que ir más allá, y tomar la lucha contra el capitalismo como el eje central de un ideal socialista y democrático. Por Cesc Laporta..http://www.enlucha.org/site/?q=node/17091

Gerardo Iglesias: “El PCE aceptó la monarquía en 1977 por presiones militares”

Escrito por Dani Ripa y Xuan Cándano. UCR Madrid---- Cuando se cumplen 35 años de la legalización del PCE, Gerardo Iglesias recuerda que los comunistas españoles aceptaron entonces la monarquía y su bandera por presiones de la cúpula militar, que amenazaba con una intervención armada. Coincidiendo con la publicación de su libro sobre la guerrilla "Por qué estorba la memoria", Gerardo Iglesias rompió un silencio de 20 años, durante el que no tuvo ninguna intervención pública, y en una entrevista que aparece en el número 19 de ATLÁNTICA XXII desvela su salida de IU, su enfrentamiento con Santiago Carrillo y otros episodios de la transición política. En la entrevista publicada, por cuestiones de espacio, se eludieron algunas de las manifestaciones de Iglesias, como las referidas a la legalización del PCE y las cesiones que para ello otorgaron los comunistas. La legalización del PCE fue una conmoción para los militares españoles, muchos de ellos excombatientes en el bando nacional en la guerra civil y franquistas en su inmensa mayoría. La cúpula militar se sintió engañada por el presidente del gobierno Adolfo Suárez, dimitió el ministro de Marina, el almirante Gabriel Pita da Veiga, y hubo ruido de sables en los cuarteles. Aquel malestar acabarían estallando años después en el 23-F. En medio de aquella tensión y aquellos temores a un golpe militar, el PCE mostró una gran moderación, colaboró con los reformistas encabezados por Suárez y aceptó grandes cesiones, como su renuncia al republicanismo. Está constatado que el periodista José María Armero, un hombre clave en la transición, llamó a Santiago Carrillo de parte de Adolfo Suárez cuando estaba reunido el Comité Central del PCE. Carrillo se reunió con Armero en un local público cercano y volvió al Comité Central con un escrito remitido por el propio presidente del Gobierno en el que los comunistas aceptaban la Monarquía y su bandera. Los comunistas se presentaron después públicamente en una rueda de prensa exhibiendo la bandera bicolor. Gerardo Iglesias era entonces un joven dirigente comunista asturiano y estaba entre los asistentes a aquel histórico Comité Central. Cree que ahora hay que revisar la Transición y aquellas decisiones impuestas por lo que entonces se denominaban "poderes fácticos". ¿Cómo fue aquella reunión del Comité Central? No sé si fue en el Hotel Convención o en otro. Era la primera reunión que hacíamos a la luz del día, estábamos todavía sin legalizar. En el orden del día no estaba ni bandera ni Monarquía ni nada. Creo que se había presentado un primer proyecto de Estatutos, que todavía no estaban aprobados. No sé cuánto tiempo llevábamos reunidos. Llamó Suárez a Carrillo, que dijo que tenía que abandonar la reunión y allí nos quedamos esperando. Cuando volvió, venía con una declaración ya redactada que nos leyó. Nos informó de que Suárez le dijo que el Ejército anunciaba que iba a por nosotros. Supongo que lo que negoció fue para que no vinieran a por nosotros, Monarquía, bandera y todo eso... y se votó. Se aprobó, creo que sin ningún voto en contra ni abstención, ni ninguna intervención. Había una tensión tremenda. ¡Cómo se puede hablar de la Transición modélica, con la matanza de Atocha, con todas las presiones...! Pero hay que valorar que supuso un paso importantísimo, aunque ahora, pasados los años eso no se puede mantener. Si realmente no se puede abordar ese tema es porque estamos en una democracia vigilada. Lo de Garzón es tremendo, cualquiera que sea la opinión que se tenga sobre él. Es un escándalo internacional, un desprestigio para España. ¿Cómo es posible sentar a un juez en el banquillo que quiere investigar lo que están reclamando las propias Naciones Unidas y lo que exigen los tratados de los que España es parte en el terreno internacional? También en otros países hubo leyes de punto final y acabaron sentando a los responsables en el banquillo porque es la única forma de superar realmente esas etapas tan trágicas de un país, no tapándolo. ¿Por qué cuando estuvo en Izquierda Unida no tiró por el carro de la memoria histórica, como ahora? No me siento exento de responsabilidad al respecto y probablemente ello fue una de las razones que me impulsan a escribir este libro. La Transición se produce como se produce, no sé hasta qué punto el PCE pudo haber empujado más o haberse resistido más, pero sé que la presión ambiental era terrible. El más interesado en no legalizar al Partido Comunista era el Partido Socialista y allí Santiago Carrillo luchó como un gato panza arriba para no quedar fuera de juego y en esa lucha dentro del propio seno de la oposición se hicieron concesiones. El PCE apostaba por la ruptura y formó la Junta Democrática pero inmediatamente sólo se sumaron Enrique Tierno Galván y el Partido de los Trabajadores, porque el Partido Socialista formó otro conglomerado, estaba en otra onda. En esas condiciones era muy complicado hacer la ruptura. La Transición se hizo como se pudo. Lo que no puedo aceptar es que 30 años más tarde, sobrevivan situaciones tan aberrantes como que importantes aparatos del Estado estén siendo ocupados por franquistas, que se mantenga una Ley de Amnistía que los deja limpios de polvo y paja, en contra del derecho internacional. España está comprometida con una serie de tratados que explicitan que los crímenes de lesa humanidad no proscriben nunca. Naciones Unidas ha requerido ya a España para que ponga fin a la Ley de Amnistía, y que solucione el problema de las fosas y los enterramientos y haga justicia con las víctimas, treinta y tantos años después eso es inexplicable y tarde o temprano hay que resolverlo. No eludo ninguna responsabilidad que yo pueda tener, fui Secretario General del PCE, en un momento en el que ya sabéis cuál era. Ingreso en el PCE en el año 60, con 15 años. Estoy familiarizado con las cosas de la guerrilla porque lo viví en mi casa, pero de eso nunca se habló en las reuniones del partido, de aquellos hombres ni de aquella lucha, esa es la triste realidad. Cuando llego a la Secretaría del PCE es con una crisis flagrante, tela que cortar había bastante, aunque eso no niega que en los últimos años fuera el momento de empezar a hacer algunas cosas al respecto. En todo caso estoy hablando ya de hace veintimuchos años. Entonces todavía había ruido de sables, ahora no es igual. ----------------------- Fuente: atlanticaxxii.com