18 de abril de 2012

El fracaso de la última esperanza de los republicanos españoles

Les presentamos la investigación del historiador ruso Aleksandr Sagomonián, jefe del Departamento de ciencias políticas y director del Departamento de teoría e historia de las relaciones internacionales de la Universidad Estatal Lingüística de Moscú. La Guerra Civil no conocida A partir del otoño del año 1944 se reforzó el movimiento guerrillero en España, que tenía el objetivo de derrocar el régimen del general Franco establecido en el año 1939, tras la contienda nacional. El Partido Comunista de España organizó este movimiento. La Unión Soviética jugó un papel determinante en esos acontecimientos. Se sabe bien que durante la Guerra Civil Española en los años 1936-1939 la URSS ayudó considerablemente al gobierno republicano. Es importante saber en este contexto, que por los consejeros soviéticos a propósito se implantaban la táctica de la guerra de guerrillas mediante los comunistas españoles que controlaban las unidades más fogueadas. Destacamentos especiales destruían puentes, carreteras, comunicaciones y estados mayores del ejército para desorganizar la vanguardia enemiga. Destacados especialistas soviéticos de guerra dirigían este proceso, y posteriormente el movimiento guerrillero en su país durante la ‘Gran Guerra Patria’. RT/Archivo En el año 1939 la Guerra Civil finalizó con la victoria del general Franco. El caudillo comenzó a imponer el orden y a castigar a los vencidos con mano férrea. Varios miles de comunistas españoles se trasladaron a la Unión Soviética, entre ellos los líderes del PCE Partido Comunista de España Dolores Ibárruri ‘la Pasionaria’, Francisco Antón, José Díaz. Pero una parte del ejército republicano derrotado se vio apartada hacia las montañas y otros lugares poco accesibles. Los republicanos intentaban seguir oponiendo resistencia, creando grupos de combate y destacamentos guerrilleros. Eran condenados en esa dirección, pero no tenían otra elección. Mientras tanto Europa entró completamente a la Segunda Guerra Mundial… En los tiempos de la guerra los comunistas españoles permanecían en contacto con Moscú. Tras el ataque de Alemania contra la URSS, Dolores Ibárruri y José Díaz recibieron la orden de La Internacional Comunista de intensificar su actividad clandestina, y con todos los medios posibles desestabilizar la situación en España para que los españoles no participaran en la guerra apoyando a Hitler. En un país machacado por el terrorismo y saqueado, se tomó la decisión de desarrollar el movimiento guerrillero. Los ataques de los guerrilleros, sabotajes, atentados se hicieron más frecuentes. Sin embargo, las acciones punitivas, ejecuciones, arrestos se realizaban como respuesta por parte del régimen. Pleno del Comité Central del PCE en 1945, de izquierda a derecha: Enrique Lister, Francisco Antón, Santiago Carrillo y Dolóres Ibárruri. RT/Archivo Ni un solo partido y organización opositora a Franco apoyaba al Partido Comunista pensando que este actuaba en interés de un pueblo no español. Dentro del movimiento de la oposición se estableció una convicción de que los ganadores aliados tomarían en sus manos el destino de España, y que el fin del hitlerismo automáticamente pondría el fin a la dictadura franquista. Pero como se sabe no ocurrió esto. Factor externo Inglaterra y los Estados Unidos anticipadamente, en la primavera del año 1944, se pusieron de acuerdo de no realizar acciones decididas contra Franco. Sin embargo, el tercer aliado de ‘Los grandes tres’ tenía intenciones más firmes. En Moscú se conocía bien que en España no paraban de intentar empezar la guerrilla, y además los gobernantes soviéticos algún tiempo orientaron a los líderes del Partido Comunista de España, para actuar precisamente en esta dirección. Stalin tenía su punto de vista respecto al ‘futuro deseable’ para España. En el otoño de 1944, según el afiliado del Comité Central del PCE Enrique Líster, Stalin pretendía “desbaratar los planes de los imperialistas del Oeste que querían que Franco siguiera gobernando después de la derrota militar del fascismo”. Para eso había que “formar el gobierno… que podría hablar en nombre del pueblo español”, y este gobierno tenía que ser apoyado por “el movimiento popular representado generalmente por la lucha de guerrillas, tomando en cuenta la situación en España”. Después de la liberación de Francia en la parte sureña, cerca de la frontera española, empezaron a concentrarse numerosas fuerzas de la oposición española, grupos armados inclusive. Su base era el cuerpo de guerrillas N14 del ejército republicano, que evitó haber caído preso. El cuerpo se trasladó a Francia donde fue internado. Después de la ocupación de Francia los combatientes del regimiento escaparon de los campamentos y volvieron a hacer lo mismo. Para el año 1943 esta fuerza tenía ya 27 brigadas de sabotaje que actuaban prácticamente en todo el territorio de Francia. Participaron en la liberación de muchas ciudades, entre ellas Marsella y París. Manifestación de los republicanos españoles en París. RT/Archivo Para finales del verano de 1944 los grupos de guerrilleros españoles comenzaron a concentrarse en la frontera de Francia y España, en bases organizadas especialmente que se ubicaban en las montañas. Pretendían en el corto plazo utilizar sus armas contra Franco. El gobierno del general de Gaulle, que estaba prácticamente a punto de aceptar la ‘autonomía’ española en el sur del país, pero, sin embargo, precipitó en apartarse de sus planes políticos y militares. Dolores Ibárruri que partir de febrero del año 1945 vivió en Francia, posteriormente afirmó que los gobernantes soviéticos habían prometido, encargarse del suministro de las armas a los destacamentos guerrilleros españoles. Pero los guerrilleros, que estaban en Francia no esperaron la ayuda por parte de Moscú. Nada más de la liberación de Francia (agosto del 1944) decidieron realizar una importante operación ofensiva por su propia cuenta. La operación tuvo lugar en octubre de 1944. Se suponía que unos miles de guerrilleros, al atravesar la frontera, lograrían usurpar alguna ciudad grande en el norte de Cataluña, en el Valle de Arán y establecer allí su gobierno, después de lo cual podría conseguirse la admisión de este gobierno por parte de los países de ‘Los Aliados’ de la Segunda Guerra Mundial. Los rebeldes esperaban que sus acciones provocaran protestas masivas en todo el país. Sin embargo, la operación en el Valle de Arán no fue preparada bien, ni en el sentido militar ni en el político, así que resultó un fracaso, el cuerpo de guerrilleros fue destruido y los restos del regimiento se retiraron a Francia. RT/Archivo Se rumoraba mucho de que el mismo Stalin ordenó comenzar el levantamiento. Esos rumores inspiraban a los combatientes. Al parecer, si el comando hubiera apoyado el comienzo de la guerra de guerrillas en España, eso habría sido sólo después de la finalización de la guerra con Alemania, y después de haberse preparado políticamente y económicamente bien, y en la mejor ocasión posible con el apoyo de por lo menos, la aceptación de los aliados indirectamente confirmada. En Moscú preparaban el terreno para realizar esos planes. A finales del año 1944 se tomó la decisión de la partida de todos los gobernantes españoles comunistas a Francia. El comando del PCE empezó a trasladar grupos pequeños de guerrilleros y de sabotaje a España. Esos grupos se hallaban en todo el territorio del país y fueron llamados a consolidar todos ‘los elementos eficaces anti franquistas’. El traslado de esos grupos duró todo el año 1945. Se suponía que los rebeldes podrían activar la población y desestabilizar el régimen de Franco por medio de sus ataques puntuales y generalizados. Ya a principios del año 1946 aumentó sumamente el número de las operaciones de los guerrilleros. En las cercanías de Tulusa se creó una escuela de la preparación del personal de guerrilleros y de sabotaje y se creó un estado mayor para coordinar su actividad. Por eso las represiones con el respecto a la clandestinidad comunista en España llegaron a ser más frecuentes. En el país no exitían las condiciones para empezar la lucha masiva de los rebeldes. Maniobras políticas En la conferencia de Potsdam (junio del año 1945) Stalin intentó estudiar las actitudes de los aliados del Oeste respecto a España y en el mismo principio propuso a “estudiar la cuestión del régimen de Franco”. Sin embargo, Churchill de ninguna forma quería hablar sobre la propuesta de la URSS. En el documento final de la conferencia fue agregado un punto del rechazo “del gobierno actual español” en la membresía de la ONU. Los líderes de la coalición anti-Hítler en la Conferencia de Potsdam en 1945: el primer ministro británico Clement Attlee, el presidente de los EE.UU. Harry Truman y Iósif Stalin. Crédito: www.waralbum.ru. Sin embargo, para el comienzo del año, parecía que, estaban preparadas las condiciones para ‘la solución’ del asunto español. Con la finalización de la Segunda Guerra Mundial en muchos países del mundo, sobre todo en Francia que se volvió más de izquierdas, comenzó a prepararse la campaña internacional contra el régimen de Franco, ‘el último reducto del fascismo’. Los ministros y parlamentarios (representantes de los partidos de izquierda), sindicatos, diferentes comités y los medios de comunicación exigían la ruptura de las relaciones diplomáticas entre sus países y España, anunciándole el bloqueo económico; las organizaciones internacionales aprobaban las resoluciones críticas etc… La URSS participó ampliamente en esa campaña. Moscú comenzó los intentos de conseguir pasar la cuestión sobre la situación en España al Consejo de Seguridad de la OTAN, y posteriormente para imponer las sanciones al país. Pero además de la organización de importancia internacional, se suponía actuar a través de otros canales también, a través del Partido Comunista de los emigrantes españoles en Francia. En una manifestación enorme en París el secretario del Partido Comunista Francés André Marty, declaró que los comunistas franceses estaban listos para armar a cien mil voluntarios para invadir España. Aproximadamente en el mismo tiempo los servicios especiales españoles comunicaron que los comunistas, bajo el mando de Enrique Líster, concentraron sus reservas de armas cerca de la frontera. Como si ellos hubieran recibido las ordenes de Moscú y tuvieran el apoyo de Tito. Al parecer, en Moscú decidieron sacar todo el provecho posible de aquellas condiciones. Incluso si no fracasaran en influir sobre la situación en España, este país presentaba un ‘as bajo la manga’ en la confrontación política con Occidente. El último intento Durante unos meses el representante de la URSS en la ONU Andréi Gromyko intentó conseguir la admisión de las sanciones contra España de Franco, pero fue en vano. El 17 de abril del 1946 el representante polaco Lange propuso en el Consejo de Seguridad a todos los países, romper las relaciones con el régimen del general Franco, porque este presentaba una amenaza para la paz internacional. Lange y Gromyco dijeron que España tenían un ejército grade y que aumentaba sus fuerzas en la frontera francesa, pero lo más importante era que los nazis que se refugiaron en España estaban elaborando ‘nuevos tipos de armas’ (se trataba de la bomba nuclear). Pero los partidarios de la ONU no eran numerosos. Posteriormente el informe del comité especial del Consejo de Seguridad de la ONU acusaba bruscamente al régimen de Franco llamándole fascista, pero no hablaba sobre emprender algunas medidas definitivas contra él. La resolución de la Asamblea General de la ONU del 12 de diciembre del 1946 llamaba a retirar sus consejeros de Madrid (sin romper las relaciones diplomáticas con ellos) y ponía la condición de que “si en un período razonable de tiempo no se convocaba al gobierno para que legalizara la libertad, la religión, los encuentros, tendrían que celebrarse las elecciones…” No se trataba en dicho texto ni de las sanciones económicas o militares contra España. Así, el punto principal del ‘plan’ soviético quedó sin realizarse. Igual que el otro: los guerrilleros españoles no tuvieron ningún logro destacado. Los regiones de actividad de los maquis en España. RT En esta etapa la URSS dejó de tratar el asunto de España. El aire olía a Guerra Fría, terminaba el proceso de la repartición de Europa. El 5 de agosto del 1948 en el Kremlin se celebró el encuentro de los líderes del PCE Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo y Francisco Antón con Stalin, y les indicaron inequívocamente que había que terminar el movimiento guerrillero y buscar una nueva táctica. Poco a poco acabaron del todo los intentos de inquietar la cuestión española en la ONU. La resolución de diciembre del año 1946 sobre España se canceló ya en el 1950. Las pasiones en el mundo ardían alrededor de completamente diferentes problemas. Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/rusia/victoria/historia/issue_8279.html y en http://cambiopolitico.com/el-fracaso-de-la-ultima-esperanza-de-los-republicanos-espanoles/6838/

Los republicanos españoles que desafiaron a Hitler

Manuel Campa---- Al cumplirse el 81 aniversario de la proclamación de la II República Española, el 14 de abril de 1931, es justo hacernos eco del reconocimiento de Francia hacia la actuación de los exiliados republicanos españoles contra el nazismo y en favor del establecimiento de la democracia y las libertades en Europa. A finales de 1938 y, sobre todo, en enero y febrero de 1939, con la caída de Cataluña en poder de Franco, Francia recibe 350.000 refugiados españoles, que, unos meses más tarde, alcanzarán la cifra de más de 500.000. Anteriormente, con la caída de Asturias, en octubre de 1937, no menos de 60.000 refugiados habían llegado a Cataluña, la mayoría tras arribar en barco a los puertos atlánticos franceses. La asistencia a los refugiados asturianos en Cataluña fue modélica con una eficaz colaboración con la Generalitat y el Gobierno central del Centro Asturiano de Barcelona, donde se integraron destacados políticos, como José Barreiro y Amador Fernández. Los exiliados españoles en Francia, por el contrario, son internados en una veintena de campos de refugiados, donde el sufrimiento y la humillación van unidos al maltrato habitual de sus guardianes senegaleses y franceses. Entre 150.000 y 200.000 regresan a España, unos 50.000 se embarcan hacia el Nuevo Mundo, sobre todo para México; unos 60.000 se integran en el ejército francés, especialmente en la legión extranjera, continuando su lucha en la división Leclerc que liberará París, y unos 10.000 formarán parte de los grupos de resistencia armada, es decir, del maquis o guerrilleros que acosarán a la Wehrmacht alemana. Aunque los maquis actuarán en 52 departamentos en casi toda Francia, encontrarán las condiciones más favorables en las zonas más montañosas, como Bretaña, regiones pirenaicas como el Alto Garona y, sobre todo, en la región de Cevennes, en las estribaciones del Macizo Central, departamentos de Gard, Lezère y Ardeche, donde luchó la 3ª división guerrillera, bajo el mando del asturiano Cristino García, con Casimiro Camblor, Celestino Cuesta, José García, Manuel Garrido 'Manolín', Miguel López, Manuel Sánchez, Manuel Suarez, Laudino Zapico y otros. ¿Puede ser hermoso un cementerio? Sin duda. Al norte de Toulouse, cerca de Montauban, donde murió y fue enterrado Manuel Azaña, está Septfonts, donde entre pinos, hay un cementerio que cuenta con las estelas y los restos de 81 republicanos españoles, los cuales tuvieron el coraje de enfrentarse a la Wehrmacht de Hitler. Al lado del cementerio marino de Sète, que inspiró a Paul Valery, y el del Père Lachaise de París, el cementerio español de Septfonds es uno de los más bellos de Francia. A la entrada figura un poema de Rafael Alberti: "Vosotros no caísteis" (vosotros no habéis muerto). "Cantad ya con nosotros, con nuestras multitudes, de cara al viento libre, a la mar y a la vida, vosotros no sois la muerte, sois las nuevas juventudes". Entre las estelas del cementerio de Septfonds figura la de Ulpiano López Alonso, de Trubia, hijo de Ulpiano y Valeriana, y la de Jesús Canteli Blanco, de Gijón, hijo de Severo y de María. Anteriormente, entre el 5 y el 12 de marzo de 1939, 16.000 españoles habían sido recluidos en el campo de internamiento de Septfonds. La mayoría de los monumentos que Francia dedica a honrar la memoria de los maquisards y combatientes españoles que lucharon contra el nazismo datan de los años 80, es decir, ese reconocimiento pleno tardó en llegar 40 años. La 'grandeur' de la Francia oficial tardó en reconocer que el primer blindado ligero que llegó a los arrabales de la ciudad de la luz se llamaba 'España Cañí' y que las tanquetas de la división Leclerc que alcanzaron en primer lugar la plaza del Ayuntamiento de París a las 14.22 del 24 de agosto de 1944 llevaban los nombres inequívocamente españoles de 'Don Quijote', 'Brunete', 'Belchite', 'Guernica', 'Guadalajara', 'Ebro', etcétera. Sin embargo, Francia honró a los combatientes españoles de la Segunda Guerra Mundial más y primero que la propia España. Y, sobre todo, con un lenguaje, más bello, inspirado en las leyendas clásicas como la que honra a los espartanos que lucharon frente a los persas en el desfiladero de las Termópilas: "Caminante, los que aquí yacen murieron para que tú seas libre", suelen decir las estelas de los monumentos franceses. La mayoría de esos monumentos están en la región de Cevennes, donde entre guerrilleros españoles y asturianos, actuó Cristino García, el príncipe -el primero- entre todos los maquisards de Francia. Así, el monumento de la Madeleine celebra la victoria el 25 del 8 de 1944 de 39 hombres al mando de Cristino García sobre unos 2.000 alemanes. El jefe alemán llamado Nietsche, engañado y superado por los españoles, se suicidó al saber la verdad. El monumento es una Marianne en armas, con el texto "A los combatientes por la libertad. Honor a Cristino García, Jefe de Maquis". También en Prayrols-Ariege hay un monumento "a la gloria de los guerrilleros españoles muertos por Francia y la libertad". En Portes-Gard están las estelas dedicadas a Casimiro Camblor y Gregorio Hernández, "muertos por la libertad de Francia". En Badorux (Lolzere) hay una estela en honor de los maquis de Bir-Hakeim, 27 fusilados y 33 muertos en combate, con la leyenda "Caminante, para que tú vivas libre, murieron estos guerrilleros". Este grupo fue localizado por los alemanes por una delación de un alcalde francés del régimen de Vichy. En los Pirineos Orientales, en Las Mas-Maurillas, hay un monumento a "todos los combatientes españoles que partieron al exilio para defender la libertad". Cristino García, condecorado por el general De Gaulle con la cruz de guerra con estrella de plata, y héroe de la resistencia francesa, había nacido en Ferrero, Viodo (Gozón) en 1913, siendo fusilado en España por Franco en 1945. Cuenta con calles o parques con su nombre en Saint Denis, en Nimes, La Madeleine, Gijón, Alcalá de Henares y Luanco. Al lado de Cristino García otros muchos maquisards asturianos merecen ser recordados por su lucha en favor de una Europa democrática. Citaremos como ejemplos a Manuel Fernández de Marentes, José María Posada (Celso Amieva), Alberto Fernández, Fernández Valledor, etcétera. Los clásicos creían que es digno luchar por una causa noble y que a quienes han cumplido con sus obligaciones como guerreros la muerte se les presenta en la flor de su juventud. Mientras el tiempo sea tiempo persistirá la gloria de quienes han luchado por la libertad. --------------------- Fuente: elcomercio.es