5 de mayo de 2012

¡Que viene la III!

Escrito por Arturo del Villar (UCR)---- Ya se la siente llegar. Veamos algunas confirmaciones: el Ayuntamiento barcelonés de Berga aprobó en sesión del 3 de mayo declarar a su majestad el rey católico nuestro señor persona non grata, lo que implica la prohibición de acercarse al municipio. Se basa para la adopción de este acuerdo en que no detenta la Corona "como resultado de un proceso democrático, sino justo al contrario, como consecuencia de la herencia dictada por su antecesor Francisco Franco". El distrito barcelonés de Gràcia ha acordado el día 4 de mayo que la plaza actualmente denominada de Joan Carles I recupere el nombre por el que es conocida popularmente, de Cinc d'Oros, así como la simbología republicana tapada por el obelisco situado en el cruce de Gràcia con la Diagonal, erigido en homenaje a Francisco Pi y Margall, uno de los cuatro presidentes legítimos del Poder Ejecutivo durante la I República. El pleno del Ayuntamiento de Ondarroa (Bizkaia) aprobó en su sesión del pasado día 26 de abril que "se impulse un proceso constituyente hacia la República", ya que "declaramos agotado el modelo de Estado actual". Es el décimo municipio de Euskal Herria que apuesta por la República. Tres ejemplos recientes de que los vasallos estamos hartos de la casa irreal. Nos han robado cuanto han querido los duques de Palma, pero se sigue un procedimiento descafeinado contra el yerno del rey, y se soslaya la complicidad incuestionable de su mujer en los robos debido a que tiene el apelativo de infanta. El rey dilapida el dinero que obtiene de los Presupuestos Generales del Estado, es decir, de nuestros impuestos, llevando un lujoso tren de vida, mientras los vasallos no tenemos ya cinturón de tanto apretarlo. Además, nos pasea a su barragana actual, y advierte que no piensa dejarla, lo que causa la natural irritación. Mientras tanto, la reina va a su aire, y aunque nunca ha logrado hacerse simpática al pueblo, ahora se la compadece por el papelón desairado en que la coloca su adúltero marido. El pueblo ha perdido el poco respeto que pudiera tener a la monarquía, y con ello el miedo a las fuerzas del orden que la sustentan. Esto se ha acabado. Ha llegado el momento de consolidar con urgencia un Partido Republicano único y sólido, de izquierdas, por supuesto, como herencia del Frente Popular triunfador en las últimas elecciones legales celebradas en España, en febrero de 1936. Todo lo sucedido desde el triunfo de los militares rebeldes es ilegal y rechazable. Si dejamos perder esta oportunidad no podremos volver a llamarnos republicanos.