19 de mayo de 2012

El líder de la izquierda griega desafía a Europa

El líder del partido radical de izquierdas griego dijo el jueves que hay pocas posibilidades de que Europa suspenda la financiación al país y si lo hace, Grecia no hará frente a sus deudas. En una entrevista, Alexis Tsipras, el dirigente de 37 años de la Coalición Radical de Izquierdas, o Syriza, advirtió de que el colapso financiero de Grecia arrastraría al resto de la eurozona. En su lugar, indica que Europa debe considerar una política orientada al crecimiento que detenga la espiral de recesión griega y corrija lo que él llama la creciente "crisis humanitaria" a la que se enfrenta el país. "Nuestra primera opción es convencer a nuestros socios europeos de que, por su propios interés, la financiación no debe ser detenida", dijo Tsipras en una entrevista con The Wall Street Journal el jueves. "Si no podemos convencerles --porque no tenemos la intención de tomar medidas unilaterales-- pero si proceden con acciones unilaterales, en otras palabras, si detienen nuestra financiación, entonces nos veremos obligados a dejar de pagar a nuestros acreedores, proceder a una suspensión en los pagos a nuestros acreedores ". De acuerdo con recientes encuestas de intención de voto, el partido de Tsipras está en posición de ganar la mayor cantidad de votos en las elecciones del mes que viene, mejorando su sorprendente segundo puesto en los comicios del 6 de mayo, que dejaron a ningún partido o coalición con suficientes escaños en el Parlamento como para formar Gobierno. Con Tsipras a punto de conseguir la posición ganadora en la próxima votación y, posiblemente, convertirse en el próximo primer ministro del país, Grecia parece dirigirse a un enfrentamiento con sus socios europeos sobre el polémico programa de reformas, que el líder izquierdista quiere anular. En las últimas semanas, los líderes europeos desde banqueros centrales del continente a la canciller de Alemania, han dejado claro que el programa de reforma es un "quid pro quo" para recibir los pagos adicionales del último paquete de ayuda de 130.000 millones de euros sin el que Grecia no tiene suficiente dinero para pagar servicios básicos como escuelas y hospitales. El enfrentamiento podría determinar en cuestión de semanas si Grecia deja de recibir los préstamos de rescate internacionales y se ve obligada a imprimir su propia moneda, o si Europa permite a Grecia incurrir en mayores déficit fiscales durante más tiempo, para evitar la propagación del pánico financiero a otros endeudados miembros de la zona euro, como Portugal y España. Pero Tsipras indicó que, si es necesario, Grecia puede arreglárselas sola. Al no pagar sus deudas, el país tendría suficiente dinero para pagar a sus trabajadores y jubilados. También propone recortes en el gasto en defensa, tomar medidas enérgicas contra la corrupción y el despilfarro y luchar contra la evasión fiscal generalizada de los ricos. "Cualquier cosa que hagamos va a ser difícil. Sin embargo, también será difícil para Europa, porque el euro se derrumbará", señaló Tsipras. Aunque añadió que ambas partes deben dar un paso atrás "antes de llegar a ese punto" y encontrar una "solución europea". La economía griega se encuentra ya en su quinto año de recesión, y oficialmente se espera una contracción de un 4,7% este año --algunos economistas dicen que la contracción podría superar el 7%--, mientras que el desempleo está cerca de máximos históricos y más de la mitad de los jóvenes están sin trabajo. Tsipras, ingeniero de formación, recomienda un paquete de estímulo para impulsar la economía griega y ha pedido que se cancele el actual plan de austeridad a cambio de préstamos. Ha sugerido acabar con el plan de despedir a 150.000 trabajadores del sector público hasta 2015 --que Grecia prometió a sus socios europeos-- y que se deroguen las medidas recientes para obligar a bajar los salarios del sector privado. Está a favor de la nacionalización del sistema bancario para mejorar las políticas de préstamos directos. Recientes encuestas de opinión muestran que el mensaje de Tsipras ha calado en los griegos, que culpan a los dos partidos establecidos -- el conservador Nueva Democracia y el socialista Pasok-- de llevar al país a la crisis. Una encuesta publicada el jueves muestra que el apoyo a Syriza está creciendo. Según el sondeo elaborado por Pulse para el semanario To Pontiki, Syriza recibiría el 22% de los votos si las elecciones se celebrasen ahora, más de cinco puntos porcentuales por encima del respaldo que logró en los comicios del 6 de mayo. Nueva Democracia conseguiría el 19,5% de los votos y Pasok el 13,2% --prácticamente sin cambios respecto a los resultados de los anteriores comicios. Tsipras cree que el país debería permanecer en la eurozona. "Nuestra moneda es el euro, no es tan fácil cortar el vínculo. La salida del euro tendría múltiples consecuencias negativas", dice Tsipras. "no es algo que deseamos, ni que estemos buscando".http://online.wsj.com/article/SB10001424052702303360504577410532584480976.html

LA CRISIS BANCARIA Y LA DECADENCIA DEL CAPITALISMO ESPAÑOL

Por Felipe Alegría y Ricardo Ayala.--- La forzada decisión del Gobierno Rajoy de dejar en manos del Banco Central Europeo (BCE) la reestructuración del sistema financiero español asume un significado económico y político de primera magnitud. Significa el reconocimiento implícito de que el Estado deberá recurrir a los fondos de rescate europeos para “salvar” la banca española, es decir, para asegurar que cobren sus grandes acreedores, los bancos alemanes y europeos, y para impedir que la crisis desatada tras la quiebra-nacionalización de Bankia acabe en un tsunami incontrolado. El coste económico y político de la operación, sin embargo, es enorme, porque significará la pérdida de poder financiero de la banca española y de sus empresas ante la banca de los países imperialistas centrales de Europa, en particular Alemania. En estos momentos la crisis de los bancos españoles tiene paralizado el sistema de crédito, mientras se sincroniza con la crisis política en Grecia, por el NO dado por la mayoría contra los partidos que aplican los planes de saqueo de la Troika. En los próximos días, todas las medidas encaminadas a salvar los bancos traerán un fuerte aumento de la Deuda pública y significarán más recortes, más impuestos y más despidos. Bankia, la punta del iceberg Antes de que el ECOFIN (la reunión de ministros económicos de la UE) decretara la intervención del BCE para “tutelar” el “saneamiento” del sistema financiero español y conocer cuántos miles de millones serán necesarios para tapar el agujero dejado por la especulación del ladrillo y la depresión económica, la prensa burguesa ya avanzaba que el problema de la Banca es demasiado grande para España y deberá ser resuelto por la UE. Refiriéndonos sólo a Bankia, el gobierno y la prensa dicen que el coste de la “nacionalización” de Bankia serán 10 mil millones, pero es una gran mentira: el Estado, entre lo que ha puesto y lo que ha avalado, ya ha comprometido 73 mil millones, y si le añadimos las garantía de los depósitos (173 mil millones), llegamos a un valor de 246 mil millones de euros[1], que equivalen al 24% del PIB español. No obstante, Bankia representa sólo una parte del sistema financiero en crisis. Para que los bancos de España (y otros países, en especial de la periferia) no se declararan en suspensión de pagos, mientras la Troika negociaba la deuda en Grecia, el BCE abrió la “barra libre” y prestó un billón de euros, el 60% de los cuales se quedaron en los bancos españoles (más de 300 mil millones) y en los italianos. Además de Bankia, Caixa Bank (La Caixa) y todo el sistema de las ex-cajas de ahorro se refinanciaron masivamente con dinero del BCE, pues la banca privada alemana y francesa, los antiguos prestamistas, en la medida que la crisis se profundizaba les cerraron el grifo. ¿Cuál es el tamaño del agujero de los bancos? Los activos de la banca española superan en tres veces el PIB (3 billones de euros[2]) y el agujero bancario que calculan los analistas internacionales está entre 100 mil y 300 mil millones (entre el 10 y el 30% del PIB). Los llamados “activos tóxicos” inmobiliarios son sólo una parte del agujero. El otro gran problema, que con la profundización de la crisis emerge cada día con más fuerza, es la deuda de las empresas con los bancos. Recientemente acaba de salir a la luz el caso de ACS que se encuentran de hecho en quiebra técnica y arrastra una deuda de 14 mil millones. Los valores de las empresas del Ibex-35 llevan tiempo cayendo en picado. Telefónica redujo su beneficio un 46,9% en 2011. Pero no son solamente las grandes empresas. La alarma de la crisis de la banca fue dada en realidad por el Banco de España cuando en su balance trimestral de las empresas afirmaba que su tasa de rentabilidad es inferior a sus costes de financiación[3]. Es decir, que no pueden hacer frente a sus deudas con los bancos. La política del gobierno es salvar el capital financiero, aumentando su centralización en beneficio de los grandes bancos españoles. Es decir, “sanear” con dinero público las pérdidas de las cajas e incorporarlas, junto con los bancos menores, al “núcleo central” del capital imperialista español: BBVA, BSCH, La Caixa. Este es el objetivo de la Reforma Financiera decretada por Rajoy, cuando exige que todos los bancos aumenten sus “provisiones” para cubrir las pérdidas de los préstamos que no pueden cobrar. Pero como dice un analista “con dos pollos no se hace un pavo”, y como las Cajas en quiebra así como los bancos menores no pueden fusionarse entre sí, y como el agujero es enorme y la capacidad de los grandes está muy mermada por la crisis, la tendencia es que los grandes bancos de Alemania y Francia acaben haciéndose con el predominio del sistema financiero español. “España hará lo que tiene que hacer” Estas palabras pronunciadas por Juncker, el presidente del Eurogrupo y fiel representante de la banca alemana y francesa, define la cuerda floja en la que se encuentra el imperialismo español, atrapado en un acelerado proceso de decadencia. El rescate de los bancos españoles por la Unión Europea significará que la autonomía del sistema financiero quedará automáticamente cuestionada y, con ello, la del principal poder que alberga un país imperialista: su capital financiero, con estrechos lazos de control con los principales monopolios empresariales. La UE no es en absoluto ajena a la disputa entre los distintos imperialismos europeos. Por el contrario, es el instrumento de los capitales más fuertes, en especial los alemanes, que utilizan la crisis para afirmar su dominio, absorbiendo e incorporando a los capitales más débiles. La banca alemana ha prestado a los bancos españoles 109 mil millones de euros. La reestructuración del sistema financiero español significa que una parte del sector tenderá a ser incorporado por la banca internacional. Del mismo modo, los principales bancos españoles (BBVA, BSCH y La Caixa), aunque puedan hacer frente a las exigencias de la reforma financiera debido a su negocio internacional (en particular en Latinoamérica), están seriamente dañados por la depresión económica española. La fuerte y continuada pérdida del valor en Bolsa de las multinacionales españolas les afecta doblemente. La intervención de la UE en la crisis implica que las condiciones serán puestas por el capital financiero alemán y francés (sin olvidar el norteamericano, que tiene importantes paquetes de acciones de los grandes bancos españoles y que está globalmente representado por el FMI). En la pugna que viene, solo una cosa es segura: todas las medidas para salvar a la banca se van a cargar una vez más en las espaldas de los trabajadores y el pueblo. Pues el rescate de la banca se hará por una doble vía: por el recorte de salarios y aumento de despidos de las empresas privadas, para rebajar su deuda con los bancos y, de otro lado, por un considerable aumento de la Deuda pública. Esto es así porque los préstamos del BCE y las emisiones de deuda de los bancos fueron avalados por el gobierno y porque cuanto más aumenta la Deuda y el déficit, la financiación es cada vez más cara, como refleja el aumento de la “prima de riesgo”. Paradójicamente, son los propios bancos que son “salvados” lo que compran la deuda del gobierno y hacen el negocio del siglo cobrando unos intereses de usura. Es un atraco masivo a luz del día al presupuesto del Estado que comprometerá por años y años las partidas para los servicios públicos. La crisis política en Grecia y la dinámica de la crisis El colapso político de los partidos que han sostenido el régimen político griego y la nuevas elecciones marcadas para junio, han sido un enorme varapalo a los planes del imperialismos alemán y francés. Significativamente, el mismo día que tomaba posesión de la presidencia, Hollande se reunía con Merkel y declaraba que no se cambiaría el Memorándum que contiene el plan de ajuste griego. El resultado de las elecciones griegas no formaba parte del guion. Mientras negociaban las condiciones del pillaje de Grecia a principios del año y la UE entregaba miles de millones de fondos para los bancos y fondos de inversión con deuda griega, la UE aplazó la crisis bancaria en España a través de la “barra libre” del BCE. Con el plan griego encarrilado, ya pudieron cerrar el grifo a los bancos españoles. Ahora, sin embargo, se han visto obligados a lidiar con los dos procesos a la vez. Mientras escribíamos este artículo la población griega sacaba sus depósitos de los bancos. En un solo día retiraron 800 millones de euros, mientras la UE amenaza a los trabajadores griegos con echarles del euro y arrojarlos a los infiernos si no votan en las próximas elecciones a favor de los defensores del plan de saqueo y masacre. Y es que para los trabajadores griegos y los del Estado español, quedarse en euro significa aceptar que los machaquen para que los banqueros alemanes y franceses, españoles y griegos, parasiten todo un país y se aseguren las ganancias a costa de empobrecer en masa a la mayoría de la población. Mientras ganaban billones de euros sus ganancias eran privadas, ahora que se hunden somos nosotros quienes debemos pagar su cuenta. La expropiación de la banca y la suspensión inmediata del pago de la Deuda pública a banqueros y especuladores son absolutamente necesarias para parar la sangría. Se trata de estatizar el sistema financiero sin pagar absolutamente nada a los banqueros. Por el contrario, hay que recuperar lo que han robado y meter a la cárcel a los responsables del desastre. Se trata también de suspender inmediatamente el pago de la deuda pública a la banca y a los fondos especulativos, para poder parar la sangría del presupuesto. Se trata de construir la unidad internacional entre los trabajadores, de romper con la Europa de los banqueros y sus gobiernos lacayos, de abrir el camino a la Europa de los trabajadores y los pueblos. [1] Los avales del Estado eran por 28.500 millones, los préstamos del BCE (garantizados por el Banco de España) 40.000 millones (15.000 en diciembre y 25.000 en febrero). Hay que añadir los bonos preferentes del FROB, ahora convertidos en acciones, por 4465 millones. Y finalmente, que el FDG (Fondo de Garantía de Depósitos) y el Estado (en realidad el Estado, porque el FDG está en números rojos), garantiza 173 mil millones. En total, casi 250 mil millones del balance de BFA. (La catástrofe de Bankia: Entrampados hasta las orejas, de Luis Garicano 11/05/2012) [2] en notación española [3] El País 13.05.2012----http://www.corrienteroja.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=354:la-crisis-bancaria-y-la-decadencia-del-capitalismo-espa%C3%B1ol&Itemid=172

El papel de la burocracia sindical Boliviana en los actuales conflictos sociales

Carlos Arze Vargas * Debido a la naturaleza de clase del sindicato y de su rol como frente único de los trabajadores en su lucha por evitar la mayor explotación de la fuerza de trabajo, la clase dominante a través de sus representantes u operadores políticos ha intentado en todos los tiempos controlar a los dirigentes sindicales, para desviar la lucha obrera hacia la colaboración con los empresarios y a su subordinación a las políticas estatales que favorecen la acumulación capitalista. En Bolivia desde los inicios del sindicalismo, pero especialmente durante los gobiernos nacionalistas, la burguesía desplegó muchas energías y creatividad para romper la resistencia de la clase obrera mediante la cooptación de las capas dirigentes de los sindicatos. En algunas ocasiones los gobiernos crearon organizaciones paralelas con la pretensión de sustituir a los sindicatos; ahí están la abortada COBUR creada por Aníbal Aguilar del MNR o los equipos de “coordinadores” del gobierno de Banzer, aunque siempre sin resultados debido a la fuerza de la tradición revolucionaria del sindicalismo que impidió el sometimiento de sus organizaciones a las órdenes de los gobiernos de la burguesía. Como la abierta y desembozada intromisión gubernamental en el sindicalismo no resultó, la generación y sostenimiento de la “burocracia sindical” apareció como una opción más eficaz. Para ello, la clase dominante fue incorporando en el aparato estatal o abriendo a la participación de los dirigentes sindicales ciertos espacios de poder -como los directorios de las empresas y entidades públicas- o instancias parecidas al actual “control social” que acabaron corrompiéndolos; todo ello, cuando no era posible recurrir a la amenaza, el soborno directo, la otorgación de prebendas, etc. Así ambos recursos fueron adquiriendo el carácter de práctica común para inhabilitar o someter a los dirigentes sindicales en momentos en que la lucha de clases se tensionaba y amenazaba a la estabilidad de la dominación capitalista. Así entra en escena la burocracia sindical, que es aquel grupo de dirigentes de los sindicatos que se ha emancipado del control de sus bases y que toma decisiones que afectan a los afiliados de las organizaciones sindicales sin consultarles. El proceso de “burocratización” no ocurre, sin embargo, únicamente como consecuencia de los defectos morales de los dirigentes, de la degeneración de su papel como portavoces de los intereses de los trabajadores, sino que es resultado de su afinidad ideológica con la clase dominante o con sus representantes políticos; es decir, se explica por su afinidad con la defensa de los intereses de la patronal, de la burguesía que domina y explota a los trabajadores. Algunas corrientes políticas presentes al interior de las filas sindicales jugaron y juegan un papel destacable en la elaboración del discurso y la difusión de prácticas que sustentan a la burocracia sindical. Ese es el caso, por ejemplo, del estalinismo en sus diversas variantes pero especialmente del autodenominado Partido Comunista que, tributario de la concepción de la revolución por etapas de José Stalin, desarrolla todo su accionar bajo la premisa de que en el país por un largo e indefinido período la lucha social sólo puede aspirar a una revolución de carácter democrático burgués, es decir, un proceso encabezado por la “burguesía nacional”, desechando toda posibilidad de una revolución social dirigida y orientada por la clase obrera. A partir de esa premisa, al interior de los sindicatos pugna constantemente porque estos contribuyan a la estabilidad y consolidación de todo gobierno considerado por ellos como revolucionario [1], esforzándose por ahogar toda movilización que lleve en sus entrañas la posibilidad de derivar en una insurrección popular, lo que les conduce a chocar una y otra vez con la tozudez de la lucha de los obreros que cuestionan a la clase dominante por su incapacidad histórica para desarrollar el país. En el actual conflicto protagonizado por los trabajadores de salud y la COB, la burocracia sindical actuó según sus antecedentes: se entregó de lleno al debilitamiento de la lucha de los trabajadores recurriendo a algunas maniobras conocidas e innovando otras que sorprendieron a algunos trabajadores y dirigentes sindicales desprevenidos. Así por ejemplo, militantes del PCB que fungen de dirigentes nacionales del magisterio urbano resolvieron en medio del conflicto nacional ingresar en huelga de hambre dura, tapiándose en un recinto sindical bajo el supuesto objetivo de resolver de forma inmediata las demandas sectoriales del magisterio urbano. Lo cierto es que su ingreso al ayuno duró más que su salida y sus resultados, reflejados en un convenio con el gobierno, fueron duramente criticados por maestros de base y dirigentes departamentales pues el convenio con el Ministerio de Educación no contemplaría la solución inmediata de los problemas que aquejan a los maestros sino sólo la ratificación de promesas que habían sido ya acordadas en el año 2010 y, esto es lo peor, suponía -como lo ha revelado el ministro del área- el compromiso de los dirigentes de levantar toda medida de presión y desmarcarse de las medidas aprobadas por el ampliado nacional de la COB. Lo curioso de este hecho es que los dirigentes de la confederación justificaron su accionar con el argumento de que siendo el “tapiado” una medida asumida por los dirigentes, correspondía a ellos y no a las bases levantarla por su cuenta y cuando ellos considerasen que se había logrado su objetivo; en otras palabras, ratificaban su carácter burocrático, su desprecio por la soberanía de sus bases y por la solidaridad con la lucha del resto de los trabajadores afiliados a la COB. También la determinación de levantar la huelga general y las movilizaciones mediante un convenio entre la dirigencia nacional de la COB y de los trabajadores de salud tiene todos los rasgos de una acción burocrática. Precisamente en momentos en que el gobierno daba muestras de debilidad frente a la movilización de los trabajadores -que se había fortalecido por la presencia activa de los salubristas, médicos y estudiantes universitarios- y retrocedía en su pretensión de imponer una medida anticonstitucional y violatoria de los derechos laborales como es el incremento de la jornada laboral en el sector salud, los dirigentes acordaron con representantes del gobierno la promulgación de un nuevo decreto que pone en suspenso el DS 1126 hasta la realización de la Cumbre Nacional de la Revolución de Salud y establece algunas medidas que atenúan la penalización de la protesta social presente en el Código Penal. Este acuerdo, cuyo contenido no fue puesto a consideración del conjunto de trabajadores involucrados en la lucha, tiene la innegable intención de desmovilizar a los sectores más aguerridos y abandona, de hecho, la demanda por el aumento salarial basado en la canasta familiar aprobada por el congreso de la COB. Peor aún, somete la revisión de un derecho adquirido –un principio fundamental del derecho laboral que regula las relaciones obrero-patronales- a una instancia claramente controlada por el gobierno, con el probable resultado de su conculcación y el inicio de todo un período de liquidación de los derechos de los obreros y demás asalariados, que bajo el sonsonete de “eliminar privilegios” busca abaratar la fuerza de trabajo en beneficio de los “socios” del proceso de cambio, empresarios nacionales y transnacionales. En resumen, la actuación de la dirigencia refleja palmariamente su naturaleza política e ideológica resumida en el propósito de facilitar la imposición de las políticas de un gobierno que para muchos de los dirigentes sindicales es la encarnación de la revolución social. Resulta anecdótico, además, que las maniobras del gobierno para liquidar la movilización social involucraran no sólo a los miembros de la dirección nacional de la COB, sino también a autoridades del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB) que, detrás de la apariencia de un rol de “mediadores”, llegaron a un acuerdo idéntico al logrado por la dirigencia de la COB. Así, se demostró que la capacidad del gobierno para influir -para decir lo menos- en dirigentes sindicales y autoridades universitarias es notable, pues se llegó al extremo de sincronizar sus actuaciones: conocido públicamente el hecho de que en Oruro la oposición de los estudiantes impedía que la Conferencia Nacional de Universidades homologara el convenio del CEUB con el gobierno, la comisión de ministros y dirigentes sindicales daba a conocer al país que se había llegado a un acuerdo que pondría fin a las movilizaciones. Este comportamiento de la burocracia sindical dirigido a frustrar la movilización de los trabajadores no es ciertamente novedoso, sino que retrotrae numerosas experiencias similares del pasado, lo que revela que la actuación de los dirigentes no se explica por las cualidades y defectos personales de los individuos, sino por la pervivencia de la ideología de la burguesía en filas del movimiento obrero y popular. Asimismo, aunque su efecto es no sólo dramático y perverso, pues involucra la suerte de miles de familias trabajadoras, es también un emplazamiento a las organizaciones revolucionarias para que redoblen sus esfuerzos para desvelar las consecuencias nocivas de la presencia de esas capas burocratizadas para el futuro de la lucha del movimiento obrero ypara formar políticamente a lo más granado de los trabajadores y estudiantes, con miras a las siguientes movilizaciones sociales, inevitables como consecuencia de la derechización acelerada del actual gobierno y de la evolución de los problemas económicos y sociales en el país. Nota: 1. Son célebres por su apoyo al ciclo nacionalista del MNR y a la UDP y también por su simpatía por gobiernos militares que proclamaron en su inicio un supuesto carácter popular, como el de Natusch Busch en 1979. *Autor del libro Crisis del sindicalismoboliviano: consideraciones sobre sus determinantes materiales y su ideología, La Paz, 2000.http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012051703

La voz del amo ordena: La CEOE urge al Gobierno a recortar las pensiones

Agencias/Kaosenlared---- La CEOE cree que habría que reformar de nuevo el sistema de las pensiones para garantizar la sostenibilidad de la Seguridad Social y evitar su quiebra, por lo que pide volver a debatir sobre los tiempos de cálculo para cobrar estas prestaciones. Y cuando la CEOE ordena, ya sabemos qué pasa después. El vicepresidente de CEOE y presidente de CEPYME, Jesús Terciado, ha asegurado que tras el pacto entre empresarios, sindicatos y Gobierno para reformar las pensiones y alargar la edad de jubilación hasta los 67 años, la situación "ha vuelto a cambiar radicalmente en un año y medio". En el Foro Nueva Economía, organizado por Asisa, BT y REE, Terciado ha dicho que las cuotas que pagan los empresarios a la Seguridad Social habían permitido que el sistema de protección fuera sostenible, pero que con el aumento del desempleo el sistema ha vuelto a tener problemas. "No sería descabellado que tuviéramos que retomar el futuro de las pensiones para conseguir que la Seguridad Social sea sostenible", ha dicho, tras indicar que actualmente las pensiones siguen creciendo, el gasto sigue aumentado y habrá que tomar decisiones. Entre las medidas que plantea la CEOE está la de volver a plantear el tiempo necesario para calcular el pago de las pensiones, ya que Terciado cree que la congelación de esta prestación o su bajada sólo sería una medida coyuntural. En la última reforma del sistema se amplió el período de cálculo de las pensiones de 15 a los 25 últimos años cotizados, lo cual se traduce en un recorte de las pensiones futuras, ya que en lo primeros años de cotización el salarios suele ser inferior a los últimos. Entre las propuestas que defiende el PP destaca la ampliación del período de cálculo a toda la vida laboral, lo cual implicaría una rebaja próxima al 30% respecto al actual nivel de prestaciones. Así que, ya podemos saber cuál será una de las próximas reformas del gobierno....