23 de mayo de 2012

Ayuntamiento, democracia y República

Tomás Zornoza/UCNR--- Hace unos días miembros del Ayuntamiento de Pamplona/Iruña, con su alcalde a la cabeza, se reunieron con distintas asociaciones de Pamplona/Iruña. Ante la pregunta por parte del representante de UCNR (Unión Cívica Navarra por la República) sobre la negación de permitir que se realizara una mesa redonda para hablar de republicanismo de futuro por parte de los representantes republicanos de la ciudadanía navarra en un local del ayuntamiento, la contestación fue (así como la prohibición) que era un "acto político" y, como tal, las normas del ayuntamiento lo prohiben. Que un acto democrático, cívico y racional, como es hablar de republicanismo y como tal de la estructura de un Estado moderno y democrático, esté prohibido hacerlo en los locales de un ayuntamiento (por lo tanto de la ciudadanía) es un despropósito. Mal vamos los demócratas con normas de este calado. Creo que si esta norma está escrita o dictada por el Consistorio, deberían pensar si cumple los requisitos mínimos de democracia ciudadana y, desde mi punto de vista, eliminarla por higiene democrática. Me queda una duda: si la mesa redonda hubiera sido sobre monarquías parlamentarias, ¿se habría prohibido? Salud y República.

Arriba España, muy arriba, justo al ladito de Carrero Blanco

Mesi, de Creadores de la Memoria.Publicado en Kaosenlared. Reflexión sobre el "odio" que algunos creen que se tienen hacia el Estado Español y todos sus ciudadanos debido a los silbidos al monarca, al himno y a la bandera. No solo son personas independentistas lo que están en contra de los símbolos, sino todo aquel que odia el fascismo. Entramos en la eterna controversia pro-España, anti-español, patriota, apátrida, nacionalista, independentista… Otra vez más, y por qué otra razón sino que el fútbol (Parece que único motor de la pluralidad del Estado Español, y único capaz de sacar un debate a cada calle y cada bar de este país), vuelve a salir a la palestra el asunto del himno y la bandera gracias a unas declaraciones a las que ya nos tiene acostumbrados la frígida de Esperanza Aguirre, que parece más interesada en utilizar el fútbol como cortina de humo que en dar la cara por los números rojos y las cifras de endeudamiento de la comunidad madrileña. Salen hordas de españoles indignados, de patriotas que a este paso parece que van a hacer acampada en la Plaza del Sol de Madrid, para asegurarse que la imagen de su España no se vea manchada por los silbidos al himno y al monarca, cuando ya se ve bastante manchada por las acciones de la banca privada que nos hace temer un corralito y un crash económico sin precedentes en el estado español, por los políticos corruptos, el dinero negro, las malversaciones de fondos y la especulación financiera. Todo esto, se debe a la interiorización y la politización de los medios de información con un mensaje subliminal que se lleva décadas reproduciendo en este país gracias a los Holdings financieros. “Los que silban son gente que odia España, que desean la muerte de españoles, que desean su desaparición”… y a saber que sarta de burradas más se oye por ahí y que se extienden en el boca a boca, y acaban acogiéndose como una verdad entre el populacho. Para comprender todo esto hay que hacer un análisis histórico y social de causas y consecuencias, de opresores y oprimidos, y de que mientras unos camparon a sus anchas durante 50 años (Que se dice pronto), otros debían mirar al suelo, y ser objeto o más bien objetivo de las órdenes del estado central fascista. Pues es normal, que al “salir” de esta opresión (En teoría que no en la práctica, conocidos son los casos de los altos cargos del poder ejecutivo, jurídico y legislativo que siguieron manteniendo dichos empleos con sus correspondientes infraestructuras, y que han provocado una opresión constante hasta el día de hoy en España, de la que en varias ocasiones incluso la propia Unión Europea y por otras Organizaciones Internacionales que no tienen precisamente una ideología de izquierdas se han hecho eco) sientas desprecio hacia todo aquello que suponga mantener esta represión, o que represente a esos fantasmas del pasado y por qué no del presente. Para todo aquel que crea que me equivoco con esto, ¿Por qué se dice que uno si va con la bandera de España por Euskadi se encuentra en una situación de peligro, y cuándo uno ha ido con la bandera española de la República por ese mismo ámbito geográfico, no ha tenido ningún tipo de altercado?, pues muy sencillo, porque la monarquía, la bandera y el himno, son cosas que se impusieron a través del Bunker, del franquismo y sus despojos, mientras que en esa época de los años 30, donde cabe recordar que Euskadi, Galicia, Cataluña y demás, pertenecían al Estado Español, no se llevó a cabo una política de represión, y el Presidente del Gobierno, el Presidente de la República, el himno y la bandera, fueron votados por todos y todas. Por lo cual, me parece que la teoría del odio hacia España per se, no se sostiene. Quizá, lo que sí se tenga sentido, es que, el odio no es hacia España, sino hacia ESTA España, hacia una España burguesa, donde para que Emilio Botín sea rico, tiene que haber según Unicef 2.200.000 niños viviendo en la pobreza en nuestro país, un dato que asusta (http://www.lne.es/sociedad-cultura/2012/05/21/millones-viven-umbral-pobreza/1245220.html?utm_source=rss). Donde, para que el monarca se vaya a cazar un elefante gracias a nuestros impuestos y a las participaciones de empresas privadas (Un claro caso de nepotismo económico que una persona con cargo vitalicio en el Estado, tenga acciones y participaciones en empresas con intereses en el suelo del país donde tiene poder político), tengamos que flexibilizar los despidos. Un país donde el susodicho rey, salga dando el discurso de Navidad diciendo que todas las instituciones deben estar subyugadas a la ley, cuando él mismo no puede ir a la cárcel según dice la Ley Magna, gracias a que no todos somos iguales bajo el código penal. Nosotros somos solo súbditos a los que representa. También, este odio quizá se deba a que se llevan durante años sacando leyes que han impedido, no ya independizarse a ciertos sectores geográficos, sino la creación de partidos político no burgueses (Gracias a la Ley de Partidos que el propio colegio de abogados Cataluña definió como ilegal e insostenible) que poseen como fin la autodeterminación de los pueblos, que es algo muy diferente a un nacionalismo. El pueblo debe elegir por sí mismo, porque él es el único capaz de declarar y reconocer su propia identidad, el resto, son solo opresiones, ataduras e impedimentos. Ahí radica el problema, lo demás es solo sensacionalismo, es solo hablar por hablar. Pero vaya, que a nadie le sorprenda dicho hablar por hablar, como he comentado antes, todo esto es solo consecuencia de la interiorización de mentiras y propagandas, y posterior asimilación por parte de nuestro cerebro, un cerebro que hace cientos de miles de operaciones sin que nosotros lo percibamos. Por ello discursos patrióticos, clasistas, y de paz, pero por supuesto para sus intereses, se nos lanzan de una u otra manera día a día, hora a hora, minuto a minuto. Es como esa frase de “Todos los muertos valen lo mismo”, una frase tan cierto en la corteza de la frase, como falsa en sus interioridades y vergüenzas. Por supuesto que un muerto, es un muerto, aquí o en Indochina, sobre todo para la familia, pero no es menos cierto, que no es lo mismo un muerto de una persona que intentaba instaurar una tiranía del miedo y del terror, que el cadáver de una persona que formaba parte de la defensa de un gobierno que ha sido votado por los ciudadanos, en un sistema electoral junto y que forman parte de instituciones que intentan lograr una igualdad entre ciudadanos. No, no es lo mismo, no hay que quedarse con la corteza del árbol para llegar a la verdad. De la misma manera, aplicando este tipo de discursos, que no lo mismo un Nazi, que un Red Skin, porque unos buscan combatir a las personas que son distintas a las de los nativos o plebeyos que llevan siglos viviendo en España, de manera violenta para perpetuar una especie única y superior, y otros buscan combatir a aquellos que buscan llevar a cabo ese tipo de separatismo y violencia, y que no poseen ningún tipo de persecución por parte de un cuerpo de policía que intenta perpetuar el sistema (Teoría del Superhéroe de Nietzsche) que rige actualmente y que superpone a los poderosos por encima de los “parias”. Por supuesto, este es un discurso que la burguesía extiende con gusto a través de sus gigantescos tentáculos, porque en primer lugar, el discurso de todos los muertos valen igual, y la guerra civil era una guerra de hermanos, les beneficia a la hora de no ser señalados con el dedo como asesinos, genocidas y opresores de un fascismo perpetuado durante décadas. Es una manera de librar el cuello, de cerrar heridas, unas heridas que tienen sus marcas, y donde las pruebas son claras, pero parece que no hay fiscal ni juez con ganas de juzgarles, y cuantos más años pasen y más esfuerzo haya que llevar a cabo en la memoria, más cerca se está de que el crimen prescriba. Y en segundo lugar, esa mal versión sobre Sharps y Nazis les viene que ni pintado, por un lado porque mantienen al enemigo en el ostracismo, en el miedo y desconocimiento de las masas, que es realmente el mayor enemigo de este colectivo, y por el otro, porque los Nazis se sienten muy a gusto siendo los perros de presa de la burguesía, siendo mal vistos por el público en general cuando se enfundan sus bomber y sus botas, pero siendo respetados y apreciados mientras llevan camisas Raph Laure, cinturones con la bandera de España, y vaqueros ajustados. Más aún cuando estos, se declaran partidarios del voto útil hacia partidos de derechas, ya que están viendo como las políticas de estos partidos de derechas son cada vez más cercanos a los programas electorales de Falanges, Españas 2000, Democracias Nacionales y demás chusma, debido a que la derecha, la mal llamada “derecha moderada” cada vez es más derecha que nunca, más opresora, más misógina, más homófoba, más xenófoba, más fascista, pero eso sí, igual de burguesa que antes (Ya que no se podía ser más). En conclusión, si se quiere conocer la realidad, la tangible, la que se puede tocar, la que no da lugar a meras interpretaciones, hay que huir del discurso central, del mensaje que hace que la inmensa mayoría de conciudadanos sean un mar de ignorantes políticos, de caldos de cultivo de cerebros manipulados que te sueltan hoy frases como “Hay que respetar los himnos”. No disculpa, yo no puedo respetar el himno de un país burgués, con un monarca resultado del fascismo, con unas instituciones que son semillas de plantas que crecieron y se desarrollaron gracias al franquismo, de una bandera y una banda sonora que son el recuerdo de una época de genocidios y de un sin fin de injusticias hacia la autodeterminación del pueblo que ni yo ni tú votamos, sino que fueron resultado de un chantaje llamado Transición, donde la pregunta era o todo o nada (Más bien, nada o nada), y que en consecuencia nos ha llevado a esta situación tan miserable. Yo no soy anti-español, pero no puedo sentirme identificado por un sistema opresor, fascista y burgués. Cuando esto cambie, sí me encontraré quizá en situación orgullosa de decir “Viva España”, o cualquier otro tipo de proclamas. Hasta entonces, “Arriba España”, muy arriba, justo al ladito de Carrero Blanco.

Yo también pito al rey, a la Corina, al tripríncipe, a Urdangarín y hasta Froilanín

Escrito por Arturo del Villar / UCR--- No acudiré al estadio para presenciar el partido final de la Copa del Rey, porque creo que el fútbol es el opio de los pueblos y la rémora del progreso social, dicho sea con permiso de Marx. Pero saldré a la terraza de mi casa a la hora de inicio del partido, para silbar con todas las fuerzas de mis pulmones. Es la única manera de que disponemos los españoles para demostrar nuestro rechazo a la monarquía del 18 de julio, instaurada por el dictadorísimo con el propósito de continuar su régimen genocida. Instauró una monarquía vitalicia y hereditaria, en la que se supone que el llamado tripríncipe de Asturias, Girona y Viana heredará la corona a la muerte o incapacidad declarada de su padre, y así sucesivamente, mientras los vasallos lo toleremos. No se nos permite opinar, nunca hemos podido hacerlo desde que los militares sublevados ganaron la guerra gracias a la complicidad del nazifascismo europeo y del Vaticano. Los medios de comunicación conservadores, que son todos los existentes en el reino, con algunos pequeños matices diferenciadores, critican hoy negativamente la invitación de Amaiur para participar en la pitada nacional. Alegan que el rey, la bandera bicolor y el himno denominado Marcha Real son patrimonio de todos los españoles, y por lo mismo hay que respetarlos. No es cierto. Muchísimo españoles reclamamos la posibilidad democrática de elegir libremente al jefe del Estado cada cierto tiempo, y reconocemos como enseña nacional la aprobada por decreto de fecha 27 de abril de 1931, con "tres bandas horizontales de igual ancho, siendo roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior". En cuanto, al himno nacional, el único legal es el de Riego, evocador de los heroicos paladines de la libertad frente a la tiranía monárquica. La fascistísima presidenta de la Comunidad de Madrid, la deslenguada condesa de Murillo, alias La Espe, ha tenido la ocurrencia de proponer que el partido se celebre a puerta cerrada, sin asistencia de público, para evitar la pitada al rey o al tripríncipe o al que lo represente en el palco. Es una propuesta lógica en los cortos alcances de su pensamiento fascista, puesto que se trata de una manera más de impedir a los vasallos manifestar nuestra opinión sobre la monarquía. Si no se nos permite reclamar la celebración de un referéndum para conocer la voluntad popular respecto a la forma del Estado, no tenemos otro medio de expresarnos que pitando al rey en sus apariciones públicas, ya sea con su legítima o con su barragana de turno, y a su hijo presuntamente sucesor, y a su yerno el ladrón de guante real, y hasta a su nieto el cazador de pies, que es una categoría anterior a la de cazar leones. Por el momento. Hasta que el Partido Republicano de Izquierdas se consolide. Entonces nadie pitará, porque todos estaremos gritando a una voz: ¡Viva la República Federal!

Crecimiento para crear Empleo: La gran falacia

Todos los días lo escuchamos. “Crecer para crear empleo” es una afirmación que suena a rezo y es repetido como un mantra por casi la totalidad de los sindicatos, un amplio espectro de la izquierda y la derecha europea en pleno. Coinciden en su fe y depositan sus esperanzas en un método de salida a la actual crisis que no es más que la versión neoliberal del milagro del pan y los peces donde al final, a la depresión actual le sucederá necesariamente un periodo de recuperación en el que asistiremos a la alegre vuelta de las economías nacionales a la senda salvadora del crecimiento y como consecuencia directa, a la creación automática y masiva de puestos de trabajo. Esta argumentación muestra una lógica aplastante en las distancias cortas, pero en estos momentos es una farsa. Es necesario realizar un análisis más en profundidad y con algo de perspectiva para dar cuenta de su imposibilidad en el contexto histórico actual. Su alta carga ideológica pasa desapercibida, pero es el eslogan de una lógica económica muy concreta, que está instrumentalizando los tiempos de crisis para acelerar en el cumplimiento del guión neoliberal hacia un totalitarismo económico global. Mientras tanto, el miope debate político entre conservadores y socialdemócratas se centra exclusivamente en que tipo de medidas son las adecuadas para reproducir, lo antes posible, las condiciones objetivas para que el milagro se produzca. Lejos de responder a cualquier estímulo, la realidad económica y social se dibuja como un callejón sin salida. El cerco a la actual crisis, que no tiene un carácter cíclico y que podríamos categorizar como sistémica y civilizatoria, está anclado en cuatro puntos para los que el Capitalismo no tiene respuestas aceptables desde presupuestos de equidad, cohesión y paz social; tampoco para la propia viabilidad del sistema. Deuda, Técnica, Explotación y Finitud aparecen como puntos tensionales al propio Capitalismo derivados de su hipertrofia y despliegue sin límite. Las implicaciones que tienen estos términos en la asfixiante situación actual son determinantes. Lo más difícil, lo menos explicado y a la vez, lo más importante que tenemos que entender para saber en que punto nos encontramos es que el aparentemente sólido esplendor económico de las últimas décadas estuvo sustentado absolutamente en la Deuda. Parece que “Deuda y Crecimiento” son dos conceptos contradictorios pero si reemplazamos Deuda por Crédito y reformulamos como “Crédito y Crecimiento”, empezamos a entenderlo todo. Deuda y Crédito son las dos caras de la misma moneda. La concesión de créditos masivos y a todos los niveles ha sido la forma de sustentar la ficción de la espectacular expansión de las economías desarrolladas. Era una ficción en la medida que la aceleración de la actividad económica tenía casi únicamente que ver con la capacidad financiera para trasladar a través del crédito la expectativa de riqueza futura al presente. El formidable desarrollo del tejido productivo no tuvo relación con el aumento objetivo de las necesidades de la población, sino con una presencia exagerada de liquidez que provenía del crédito y que necesitaba cristalizarse en todo tipo de bienes como otra forma especulativa más de la economía financiera para crear depósitos de valor. Nuestras sociedades de consumo se dedicaron a dilapidar en un muy corto periodo de tiempo la riqueza que correspondía al futuro y lo arrasamos. Esta es la razón por la cual vivimos el momento presente como ausencia de porvenir. En este sentido, el crack financiero de 2008 podríamos considerarlo como el fin del mundo conocido para las opulentas sociedades occidentales. Fue el año donde la circulación financiera quedó estrangulada y despertamos sobresaltados del sueño de amplia prosperidad en el que estábamos sumidos. Este crack fue un punto de inflexión donde la actividad de los actores financieros internacionales pasó casi instantáneamente de la concentración de sus energías en el despliegue ilimitado del crédito a orientar todos los esfuerzos en el repliegue y el retorno de la deuda. La economía global se mostró en si misma como una formidable estafa piramidal con forma de burbuja y reventó. Esta contextualización histórica es imprescindible para entender que en la afirmación “Crecer para crear Empleo” se obvia el formidable peso que tiene actualmente la economía financiera. Aunque aparentemente aparezca como una secuencia lógica, simple y cerrada, está ausente un elemento esencial y su enunciado está incompleto. Este componente ausente del que ya hemos hablado se llama Crédito o lo que es lo mismo, “Deuda para Crecer y crear Empleo”. Asistimos horrorizados a la conclusión; la propuesta para salir de la crisis se plantea en los mismos términos que nos despeñaron en ella. En un momento donde la deuda asumida por algunas economías nacionales aparece como impagable, lo que se pide es restaurar los niveles de crédito anteriores a la crisis. Para ello, el sector financiero en su conjunto tendría que suicidarse. Los gobiernos han apostado por salvar momentáneamente los muebles iniciando una huida hacia adelante que ha convertido al Estado en el principal avalista de los excesos financieros al abrir un cauce ingente y continuo de flujo desde las rentas del trabajo a las rentas de capital a través de los rescates bancarios y la emisión de deuda soberana. La cobardía política o la ignorancia de nuestros representantes es máxima. No trasladan con toda su tragicidad lo que es un secreto a voces; que una “Economía real”, enunciada como aquel ámbito social donde se administran los recursos que son escasos, con objeto de producir bienes y servicios, y distribuirlos para su consumo entre los miembros de una sociedad, no sería suficiente como para sostener la forma de vida y el gigantesco castillo de naipes en que se ha convertido la civilización occidental, apoyada absolutamente en el exceso proporcionado por la ficción de la “Economía financiera”. El problema se muestra como no resoluble y es la consecuencia llevada al extremo del fenómeno de Financiarización de la economía, como proceso de dominación a escala internacional del mercado de flujos financieros sobre el mercado de intercambios de productos reales. Una vez desvelado que la Deuda es la base que se propone para poner en funcionamiento la recuperación económica, la siguiente problemática a analizar se encuentra en la relación aparentemente directa de causa-efecto entre Crecimiento y Empleo. Esta relación está cada vez más mediada por la Técnica. El alto nivel tecnológico alcanzado exilia masivamente al factor humano del trabajo. Como sociedad somos capaces de producir mucho con un empleo de mano de obra muy limitado. La tecnología, al reemplazar el papel del obrero tanto cualificado como de un nivel inferior, produce un efecto que tiene que ver con la cantidad y la cualidad del factor trabajo requerido. Conocimientos muy complejos han sido sistematizados en las máquinas que son utilizadas en muchos sectores productivos y ya no son necesarias, en el centro de trabajo, personas expertas ni un elevado número de trabajadores. La mano de obra empleada además de reducirse en número es más fácilmente reemplazable. Como consecuencia, la tasa de crecimiento necesaria para absorber grandes cantidades de desempleados, aumenta y el trabajo se precariza. Es muy posible que cuando en el futuro la economía haya tocado fondo, podamos ir a tímidos repuntes de crecimiento donde no haya creación de empleo e incluso se sigan destruyendo puestos de trabajo. El exceso de riqueza derivado de la aplicación del progreso tecnológico a los procesos de producción se convierte en mayor acumulación para el Capital. Vivimos en la peor pesadilla de aquellos que confiaron en la Técnica como la clave para la emancipación del trabajo y la consecución de un reparto equitativo de la riqueza. El aumento de la Explotación laboral también distorsiona la relación entre Crecimiento y Empleo. Es legitimada por la delicada situación actual, se invoca a través de la cultura del esfuerzo y se vive por el trabajador con la resignación que proporciona el miedo a la perdida del puesto de trabajo. El emprendedor ha pasado de encarnar la figura del oportunista con posibles a desempeñar el papel de salvador. La capacidad de presión del empresario sobre los trabajadores ante el desolador escenario del paro, los cambios legislativos en contra de los derechos laborales y la amenaza de la deslocalización en el mercado único mundial, no deja resquicios de esperanza para un horizonte más razonable. La precarización del trabajador asalariado es la consecuencia lógica de un escenario terrorífico donde más allá de los muros del centro de trabajo está aguardando la miseria y desde arriba se le exige arrimar el hombro. Asistimos a la polarización entre la sobreexplotación para los obreros activos y la indigencia social y material para los que caen en la inactividad dentro de un sistema que sobreproduce. En todo caso, la sobreexplotación laboral y la precariedad conducen a más paro e incide a la baja en el nivel de consumo. La incapacidad del sistema Capitalista para racionalizar su desmesura acaba convirtiéndose en su propia ruina.
por Jose Luis Manchón – El Faro Crítico--- Para acabar de desmontar la falacia, la Finitud nos recuerda que el crecimiento en si mismo es irrealizable sostenidamente ya que por pura contradicción lógica, no se puede dar el aumento continuo e indefinido en el tiempo, de la producción y consumo de bienes y servicios. El sistema Capitalista tiene que olvidar constantemente que es imposible crecer ilimitadamente en base a recursos que no lo son para poder afirmar su ideal de crecimiento ilimitado. A cada periodo de crecimiento le acompaña un escenario de sobreproducción que es la antesala de cada crisis. La imposibilidad del planeta de regenerar los recursos y asumir los residuos a la misma velocidad que son consumidos y desechados por la bestial maquinaria de expolio y explotación que acompaña a la depredación Capitalista, nos acerca cada día un poco más al abismo del colapso ecológico. El Capitalismo no conoce la palabra suficiente y tiene que ningunear las verdades del ecologismo respecto a la finitud de los recursos para poder seguir obviando los límites naturales no sobrepasables de los que dependen nuestras sociedades y la vida en el planeta. Es muy probable que esta crisis no tenga solución sin cambiar radicalmente de modelo económico y civilizatorio, pero por ahora, las reformas aplicadas van en la dirección contraria. En Europa, la búsqueda desesperada del crecimiento económico está siendo utilizada como excusa para inducir “Estados de Excepción” en sus democracias representativas a través de tecnócratas introducidos en el poder que representan los intereses de las plutocracias económicas. Se defiende este escandaloso cambio en la forma de hecho del Estado como una consecuencia necesaria y derivada de la aparente gravedad de la situación actual que es calificada como emergencia nacional. Las reformas legislativas promovidas por vía de urgencia a base de Decretos y destinadas principalmente a eliminar las estructuras materiales del bienestar, son acompañadas por el reforzamiento de medidas de tipo coercitivo que limitan sensiblemente las libertades individuales y colectivas con el objetivo de doblegar cualquier resistencia y crear un clima proclive a la resignación. Es fácil detectar que intereses están orquestando las reformas. Basta con observar que las medidas de recorte, aunque se traslade a la opinión pública que buscan el interés general y que están destinadas únicamente a conseguir las condiciones necesarias para se restablezcan los niveles anteriores de ocupación y empleo, siguen sin recaer en los actores responsables de la crisis. Negando la evidencia, la inmensa mayoría de la población se ha tragado la impostura, ya que la precarización o la inminente amenaza de pobreza predispone al optimismo incondicional ante cualquier consigna luminosa que les permita creer y renovar sus esperanzas de solución individual. Están atrapados en la visión reducida de la realidad que proyectan las reglas del juego Capitalista y que es confirmada repetidamente hasta la extenuación, por las aseveraciones de los más prestigiosos políticos y gurús económicos con las que nos bombardean desde todos los medios de comunicación. La estafa global que representa la actual coyuntura se sigue nutriendo de la pasividad e ignorancia política que nos llevó hasta ella. Es momento de desvelar que esta crisis la están gestionando los mismos intereses minoritarios que la provocaron y que por lo tanto, no va a tener una solución aceptable para la inmensa mayoría. Mientras más se evidencia la magnitud de la estafa, más se difumina la posibilidad de solución convencional. Es urgente encajar que los tiempos de ficticio esplendor no van a volver y que mientras antes tiremos del freno de mano, más probabilidades tendremos de evitar el choque frontal contra el sólido muro que espera al final de la última curva a este tren, en su huida hacia delante para intentar escapar aceleradamente de su propia sombra. La orgía consumista se va apagando poco a poco y por zonas en el mundo Capitalista, por su imposibilidad en si misma de permanecer en el tiempo. Ni los planes de estímulo de los gobiernos trabajando en la línea de expansión del gasto público, ni los planes de austeridad trabajando en el plano contrario de reducción del déficit consiguen reanimar al enfermo infartado y evidencia inequívocamente que un paradigma social y económico agoniza en su gigantismo. La gestión del auto-desmontaje de toda una civilización construida sobre el exceso y la explotación, es la herencia para las generaciones que tendrán que lidiar en el inicio del tránsito siempre traumático hacia otra forma de ser y estar en el mundo. Las resistencias a los cambios van a ser formidables y los grandes beneficiados del actual statu quo ya se han enrocado en sus posiciones e intentan amarrar por todos los medios posibles las líneas de fuga, pero previsiblemente las contradicciones internas enunciadas y que se están desarrollando paralelas a este inmovilismo, reventarán como un tsunami cualquier muro de contención. La fractura ya ha sido registrada y anuncia un nuevo comienzo.