15 de junio de 2012

¿A UN PASO DEL CORRALITO?

BEÑAT ZALDUA. Durante las últimas semanas, ante la especulación de la posible salida de Grecia del euro y ante la masiva fuga de capitales, el rumor sobre un corralito parecido al sufrido por Argentina hace una década ha generado escalofríos entre las grandes fortunas y los pequeños ahorradores. ¿Qué hay de cierto en esos rumores? El pasado 13 de mayo, el premio Nobel de economía Paul Krugman encendió las alarmas de inversores y ciudadanos al vaticinar, en un artículo en ‘The New York Times’, el final del euro y la posibilidad de un corralito en el Estado español y en Italia. Para que ello sucediese, el economista propuso un guión con cuatro actos. El primer paso para llegar al corralito, según Krugman, lo tendría que dar Grecia, en forma de salida definitiva del euro. Acto seguido se daría una fuga de capitales de los bancos italianos y españoles, que buscarían refugio en Alemania. En tercera instancia, el mediático economista contempla la posibilidad de que los bancos limiten la retirada de efectivo de los bancos –corralito– y que, al mismo tiempo, o de forma alternativa, el Banco Central Europeo (BCE) inyecte cantidades ingentes de dinero a los bancos para evitar su caída. Cuarto acto: o Alemania da su brazo a torcer y asume las reclamaciones de los países en crisis, aceptando una mayor inflación, o se acaba el euro. Hasta aquí la predicción de Krugman sobre las revueltas aguas de la crisis económica. Se trata, además, de una predicción en forma de pez que se muerde la cola, ya que uno se queda con el dilema de qué hacer, alimentando la Teoría de los Juegos: si sacas el dinero del banco, estás ayudando a que el corralito avance a marchas forzadas. Si aguantas con el dinero en el banco, corres el riesgo de que el resto de personas lo saquen y acabes siendo tú la víctima del corralito. También existe una tercera opción, destacada por el coordinador de Coop57, Ramon Pascual, que radica en dar pasos hacia un cambio del sistema financiero actual y que pasa por fomentar las finanzas éticas y solidarias. La partida, sin embargo, no se juega entre ciudadanos en pie de igualdad. Se podría decir que las cartas están marcadas, al menos así lo parece al observar la fuga de grandes capitales que se está produciendo en las últimas semanas. Según un informe del Banco de España, en el primer trimestre fueron 90.090 los millones que se escaparon del Estado. En caso de que finalmente se produjese el corralito, estos movimientos serían la señal inequívoca de que el grueso de afectados sería la gente corriente, tal y como pasó en Argentina hace una década, como bien explica Arcadi Oliveres. En 2001, ante los rumores de la ruptura de la paridad entre el dólar y el peso, que tendría como consecuencia la devaluación de este último, las grandes corporaciones y fortunas pusieron a buen recaudo sus capitales. Cuando se decretó el corralito, meses después, las víctimas fueron los ciudadanos de a pie, que vieron los ahorros de toda una vida secuestrados por las entidades financieras, produciéndose el estallido social por todos conocido.Publicado en Naiz Pese a que la fuga de capitales es un hecho desde hace meses –de ahí, en gran parte, la elevada prima de riesgo–, el propio Oliveres señala que el paso previo que debería dar Grecia todavía no se ha dado. Es decir, a corto plazo no se atisba, según señalan los analistas, la salida del Estado español del euro o el establecimiento de una moneda común a dos velocidades, posibilidades que implicarían una devaluación de la moneda en el Estado español y acelerarían la llegada del corralito. Las elecciones griegas, sin embargo, están a la vuelta de la esquina y la Troika (Comisión Europea, BCE y FMI) afila los colmillos ante la posibilidad real de unos resultados adversos a sus intereses.

Las acrobacias de la arbitrariedad

Escrito por Patxi Ibarrondo-- Una vez apagados los ecos del escándalo real de la caza del elefante en Botswana, y la cortesana de lujo amante de la escopeta que lo acompañaba en los safaris, Borbón se ha crecido y ha vuelto a la carga. A ver quién aguantaría como yo- Ha dicho. España no, desde luego; los que mandan en Europa han decidido su rescate, después del naufragio de la política del disimulo de su actual gobierno. Ciertamente, el rey está ocupado. Después de hacer de intermediario en la venta de carros de combate “Leopard” a Arabia Saudita, ahora se ha plantado en Chile y ha vuelto a su estilo habitual. Con su gangoso verbo, Borbón ha elogiado la marcha política derechosa de ese país andino en plan desafiante, comparándolo “con otros donde reina la arbitrariedad”. Esto lo dice sin inmutarse alguien que le debe al golpista el generalísimo Franco su regio puesto de trabajo y su fortuna. Si aquí hubo Franco, Chile padeció a un sangriento alumno suyo, Pinochet. Militar, por supuesto. Por arbitrariedad tal vez se refiera el rey de España a que en Argentina hayan expropiado YPF Repsol y hayan decidido emprender un sendero de la justicia en ciernes investigando y procesando, en los tribunales ad hoc, a los culpables de los crímenes del franquismo; el rey tal vez no ignora que la ley dice que quien se beneficia del crimen también es culpable. Al Borbón en esta gira lo acompaña un séquito de la crema y nata del empresariado español. El banquero Botín, uno de los mayores artífices del corralito argentino, BBVA, patronal CEOE, etcétera. Los de siempre, los que tienen La sartén por el mango, y el mango también. Los mismos empresaurios herederos de la Cruzada 36/39 que se postraron de hinojos ante el Papa Beneficio XVI y le juraron que al Vaticano nunca le faltaría de nada. Los mismos que han propiciado la existencia de más de cinco millones y medio de parados y el empobrecimiento general que no para. Pero separa. O puede que estuviera hablando de Bolivia, donde el gobierno del indio Evo Morales ha nacionalizado la red eléctrica, o de la Venezuela donde gobierna el satánico Chávez. Los hijos americanos de la retórica madre patria la faltan al respeto. Cuando se dispone a ejercer de embajada del neoliberalismo salvaje con tambores de ruina y rescate de la banca privada por la UE. Borbón ¿Por qué no te callas? Porque esta es la España coronada por el cilicio. Desde el aceite de ricino y el paredón falangista al amanecer, se acabó la curiosidad, la inquietud, la moralidad, la satisfacción del trabajo bien realizado,el echar una mano desinteresada quien lo precise...Ahora es el momento de la desunión, en que cada palo aguanta su vela. Ahora es el momento estelar de fray Rajoy Frenillo de Campazas y Lacongrelos. Un aristócrata de la inutilidad, lo cual es una redundancia. En su subidón de adrenalina electoral, ha confundido la mayoría absoluta con la patente Thatcher de pelo al tinte y demolición humanitaria. Está puesto ahí por los amos de la dehesa La Transición como un holograma. Sólo sabe conjugar el verbo privatizar y repetir como un autómata cuatro cuentos. No admite preguntas. Tiene una misión. Salvar a España de sus minorías alborotadoras. No quiere saber nada de separación de poderes y no sabe idiomas. En los cónclaves de la UE, donde nos jugamos el cocido, parece un saltimbanqui reverencial con sonrisa colgate: da la impresión de tontón con hucha pidiendo árnica. Efectivamente, el máximo logro del gobierno Rajoy, en este medio año largo de extenuante legislatura, ha sido ser el perrito faldero de Angela Merkel. Así que estamos en vilo permanente, esperando que el humor alemán decida apretar o aflojar la faja. Rajoy no vino solo. Tuvo un gran maestro de bigotes en el señor Ansar de la Rémora. También este se adosó como un mejillón a la belicosa quilla de George W. Bush. Desde que se sustituyó la vida poética por el catecismo del padre Astete, en España parece arrasada la posibilidad de tener ideas propias e influir en los foros donde se corta el bacalao. Rajoy no se sabe si sube o baja al galaico modo, pero lo peor es que da la impresión de que tampoco sabe si va o viene. Miente con constancia y dice gobernar para la mayoría silenciosa. Nixon también gobernaba para las mayorías silenciosas, pero le trabaron en una mentira y dimitió. A veces es bueno llevar la imitación del modelo hasta el fondo. Tomar nota. Arbitrariedad, cinismo maloliente, inmoralidad rampante, estercolero de mentiras, ciénaga o fangal de codicia es el reino de España cuya corona eres tú. La España del conde Urdangarín, la honorable sociedad SGAE (los autores de bodrios subvencionados que son una infección para los sentidos y un freno antropológico), la Bankia de míster Rato y todos los usureros en flor que desahucian viviendas y a los que es obligatorio seguir pagando la hipoteca, aunque sea viviendo bajo un puente; la del caso Marbella, caso Gürtel, la de los dineros negros blanqueados por la banca en los paraísos caimán, y los gobiernos que los indultan o exoneran de cualquier responsabilidad civil o penal; el lodo de la judicatura labil o directamente corrupta en su torre de marfil, en versión Dívar Supremo, la de un gobierno cuyo timonel es un ser perplejo que se esconde y sólo sabe edificar frases cliché como “Estamos trabajando o “vamos a trabajar” o "esto no es un rescate". A la vista de los resultados de ese sudor, quizá fuera aconsejable que trabajaran menos. Incluso que no trabajaran nada en absoluto y dimitieran. Los mineros del carbón se manifiestan y les mandan unas toneladas de policías agresivos. Los estudiantes se manifiestan y les mandan otra caterva de policías violentos. Y así, van por ahí confundiendo, como en una constante, la velocidad con el tocino; negando la más evidente de las realidades: Este es un reino de monipodio que hunde sus raíces en una incultura cívica que ha creado costra cutre de picaresca encanallada bajo los reinados de los borbones. Para una vez que hubo levantamiento del pueblo fue contra los invasores napoleónicos, pero también por el eterno Santiago y cierra España y contra la ilustración. A favor del Borbón Fernando VII, el que abolió la liberal Constitución de Cádiz que, entre otras cosas, le otorgaba autonomía a las colonias americanas. Lo único que se sacó en claro de la guerra de la Independencia fueron los fogonazos del arte sublime de Goya. Y un hedor costumbrismo rancio como de requesón braguetero e inmovilista. Una imposibilidad histórica de sacar los pies del cesto de los terratenientes con derecho de pernada. Con el absolutismo como bandera, España se cerró en banda como lo hizo en Trento y lo hizo siempre por la casulla. Y así quiso la intransigencia que se produjeran las guerras en ultramar, que finalmente se perdieron. El círculo se cierra. Ahora, en pleno siglo XXI vuelve otro Borbón a América Latina para dar lecciones de democracia. Esta vez es el modelo del Borbón campechano. El que está ciego de priva y no quiere ver lo que no quiere ver: Una política exterior sin soberanía, errática. Servil. Acudimos a las américas como si fueran todavía una versión del colonial Eldorado. Acuciados por la urgencia de los intereses oscuros, dejamos tirados a los amigos excompatriotas saharauis para favorecer al primo Mohamed. Tolerando al cafre Obiang de Guinea, damos abrigo a los dictadores y mafiosos de toda laya, mientras dejamos a los inmigrantes sin médico, a los abuelos en precario y a los niños en los purulentos (para el espíritu) colegios del Opus. Ya se ha recordado aquí alguna que otra vez, pero la frase es tan definitoria que merece la pena insistir. Tenía razón aquel líder conservador llamado Antonio Cánovas cuando dijo aquello de que"español es el que no puede ser otra cosa". Algo sabría para mostrarse tan lapidario. Pero a algunos les va tan secularmente bien, siendo españoles españoles que no querrían ser nunca otra cosa. Patxi Ibarrondo fue director del desaparecido semanario "La Realidad" --------- Fuente: loquesomos