18 de junio de 2012

Bibiana Mendialdea: "La banca nos tiene secuestrados ". Entrevista.

Charlamos con Bibiana Medialdea, doctora profesora de Economía Aplica de la Universidad Complutense de Madrid. “La economía ha bajado a la calle” es el título de un artículo que la profesora Medialdea escribió hace un año y que definía a la perfección el estado en el que se encuentran los ciudadanos en un momento en el que conceptos como la prima de riesgo o rescate han pasado a formar parte de la vida cotidiana como el pan o el amor. Prueba de ello son las más de 150 personas que esperaban a la profesora en la plaza Fuente Dorada de Valladolid el pasado 13 de junio para escucharla hablar sobre la deuda pública y privada, sobre el rescate de España y cómo los ciudadanos podemos defendernos del chantaje al que estamos siendo sometidos cuando nos obligan a pagar con dinero nuestro la deuda de bancos y grandes empresas contraída de manera principalmente especulativa. Poco antes de esta charla, organizada por el 15M, hablamos con ella. En sus palabras brillan un cierto realismo, una sencillez y una claridad que no es fácil encontrar en otros economistas, tal vez porque, como ella misma afirma, “los tecnicismos económicos y la oscuridad de su jerga han servido siempre para imponer una visión determinada de la realidad y mantener alejada a la gente de las decisiones más importantes”. Por eso, aclara que se metió en la comisión de Economía del 15M de Sol. Y, entonces, le preguntamos: Ese alejamiento también se ha producido porque parece que según se iban conquistando espacios democráticos, las personas que deciden se han ido buscando otros lugares para no ser controlados, como es el caso de los grandes organismos internacionales, ¿crees que en España los ciudadanos se están dando cuenta de esto? - Creo que sí –contesta ella-. Pero lo dramático son las consecuencias sociales que van asociadas a esa toma de conciencia, aunque ya llevaba pasando mucho tiempo. Por ejemplo, los mecanismos básicos de política económica desde hace mucho no son decididos por los ciudadanos cuando votamos, porque desde 1999 vienen blindados desde Bruselas con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, primero, y, después, con el Pacto del Euro. Efectivamente, hemos conquistado espacios de decisión, pero cuando entrábamos por la puerta, las cosas importantes se estaban escapando por la ventana. Han huido de nuestro parlamento. Y ahora vemos que se está cayendo el disfraz porque las cosas son más explícitas. Por lo que la gente está más enfadada es porque nos están estafando, porque en los parlamentos no se decide nada importante, lo que se está haciendo no venía en ninguno de los programas políticos. O sea que se está tirando del hilo de la farsa liberal en la que estamos instalados. - ¿Crees que esa huída de las cosas importantes por la ventana está ligada al proceso de de financiarización de la economía que se ha vivido en los últimos años? - Creo que el capitalismo es un sistema de poder muy concentrado y organizado y a lo largo de su corta historia (300 años) toma distintas formas. Las finanzas no son el único culpable y no podemos idealizar otras formas de capitalismo como si hubiesen sido más amables. Realmente el sistema funciona así, expropiando a la gente su trabajo, privatizando beneficios y socializando pérdidas, es su lógica normal de funcionamiento. Pero en las últimas décadas la forma concreta del capitalismo ha sido lo financiero. La simbiosis entre el capital financiero y los centros políticos que deciden, que no son ni Rajoy ni Rubalcaba, está muy asentada. Las relaciones en Estados Unidos entre las grandes empresas financieras y la financiación de los partidos -Goldman Sachs dio dinero, apunto yo, a la campaña de Obama-, son muy estrechas, o sea que el capital financiero no es un extraterrestre sin vínculos con los otros espacios de poder. - Ese proceso ha estado muy apoyado por los políticos desde finales de la década de 1970, ¿por qué se empieza a producir esa financiarización de la economía? - En los 70 no hay una crisis cualquiera. En esos años salen a la luz dificultades del capital para seguir obteniendo rentabilidad en el ámbito productivo. Se choca con una de las contradicciones básicas que tiene, algo que, por cierto, ya en el pasado había sucedido y se había solucionado de forma destructiva, una guerra mundial o algo similar, para poder reiniciar el proceso de acumulación de dinero desde cero y reencontrar espacios de ganancia. Es decir, en esa década caen los niveles de productividad y las empresas no tienen beneficios como para que les resulte atractivo seguir invirtiendo en la economía productiva y, entonces, los capitales ven en el ámbito financiero la posibilidad de ganar más. Podríamos decir que, en realidad, se va a lo financiero “por necesidad” y se empieza a pujar por que se liberalicen los mercados financieros, los tipos de interés, etc. y es ahí cuando la inflación se convierte en algo sacrosanto, en el gran objetivo a cumplir. Nunca nos han explicado por qué la inflación es tan grave, por qué no se puede vivir con niveles de inflación altos y sí con desempleo alto, con hambre, etc. Y es que la inflación tiene que ver con esa financiarización. Si tienes un activo que te promete que te va a dar rentabilidad, entonces en la medida en que haya un crecimiento de los precios, ese rendimiento financiero futuro cada vez valdrá menos. Desde ese punto de vista, la inflación es problemática y, por eso, en Europa y Estados Unidos, desde los 80, se coloca en el centro de la cuestión. Es muy importante tener esto en cuenta cuando vemos ahora que lo financiero ha sido una burbuja hinchada, explosiva, y pensamos que lo que ha fracaso es la globalización financiera, pero no nos olvidemos de por qué llegamos hasta ahí, que fue para arreglar el problema de que el capital no encontraba la ganancia que necesitaba para seguir operando en lo productivo. Es decir, nos ha fallado la solución al problema. Y es que ahora estamos enredados en esto, pero cuando salgamos de aquí, el capital tendrá que enfrentarse de nuevo a su problema original. - Y, ¿dónde estaría la solución? - En ser capaz de organizar la actividad económica con unos criterios que tengan en cuenta el medio y largo plazo, los beneficios públicos, las utilidades que las poblaciones tienen que recibir aunque no tengan acciones de una empresa, que eso no responda solo de la rentabilidad privada. Es necesario, y la crisis lo evidencia, equilibrar el crecimiento y las condiciones de vida, pues 10 años antes de la crisis en nuestro país, con un crecimiento bestial, las condiciones laborales y de vida no hacían más que empeorar, lo cual ya nos indicaba que estamos en un sistema un poco loco. Se trata de solucionar el fregado que tenemos con la crisis pero sin creer que volviendo al instante previo al estallido hemos solucionado el problema, pues ese funcionamiento previo es lo que nos ha traído hasta aquí. Necesitamos garantías de que los recursos de la población se están gestionando con una sensibilidad que vaya más allá del beneficio privado a corto plazo. - Ahora se habla mucho de la deuda, como un pecado, pero Francia, Italia o Alemania han estado siempre muy por encima del 60% del PIB permitido por la UE, ¿cómo encaja la deuda en el sistema financiero y por qué en la actualidad es un problema, mientras que antes no lo era? - En efecto, antes España tenía un 36% del PIB de deuda pública, en 2007. El asunto tiene que ver con lo que pasó en la década de 1970. Veamos un ejemplo. Una de las contradicciones básicas que tiene el capitalismo es que a nivel individual cada empresario quiere bajarle los sueldos a sus trabajadores para quedarse con el máximo de beneficio. Sin embargo, si todos hacen los mismo, los trabajadores no tendrán dinero y no podrán comprar lo que los capitalistas venden a sus trabajadores y a los de las demás empresas. Es decir, la contradicción está en bajar los salarios. En aquella década el sistema se choca contra esto y parece que las finanzas permiten superarlo a través de la deuda, algo que los economistas llaman efecto riqueza y que en España hemos tenido muy presente en los últimos años: los salarios no subían, en términos reales estaban estancados, las condiciones de trabajo cada vez eran más precarias e inestables, y sin embargo la capacidad de consumo de la población estaba aumentando. De hecho en los años previos a la crisis, el consumo de las familias era lo que estaba tirando del crecimiento del país. Parece magia: el crédito bancario, fundamentalmente las hipotecas, la deuda, permite la cuadratura del círculo, tener salarios bajos y, al mismo tiempo, que no haya problemas de demanda. Pero ahora ha estallado y no solo tenemos el problema de la deuda sino que cuando eso se solucione el capital seguirá teniendo pendiente la contradicción que dejó en suspenso en los años 70: es decir, si sigues machacando salarios cómo demonios vas a vender. Ahí encaja lo financiero con los problemas de lo productivo. Ahora es un problema porque el nivel de endeudamiento, principalmente de grandes empresas y bancos, que es el más importante, ha llegado a cotas insostenibles, y los bancos alemanes, que eran los que prestaban a los españoles y, por tanto, los que han inflado la burbuja, no prestan y no se fían de los españoles, porque la máquina funcionaba mientras las casas se vendieran a precios mayores, pero ahora que se ha parado, no hay ingresos y la realidad te da un toque, pues si la gente deja de pagar esas barbaridades por las casas, se acaba el origen inicial del dinero. El detonante es el estallido de las burbujas inmobiliarias en Estados Unidos, Irlanda, Gran Bretaña, España… pero el mecanismo estaba desquiciado y hubiese saltado antes o después. - De hecho, la deuda privada está en torno al 190% del PIB, de lo cual más de un 60% es de empresas y bancos, pero nunca se habla de esto. - Exactamente. Si cogemos la deuda total y pensamos que es 100, el 63 % es de empresas no financieras (constructoras, inmobiliarias, etc.), financieras y bancos, no es de las pymes. Así, que si alguien ha vivido por encima de sus posibilidades son ellos. Pues el 21% es de familias y el 16% de las instituciones públicas. En este contexto, la deuda privada se convierte en pública porque esas empresas no quieren hacerse cargo de sus pérdidas. El capitalismo nos podrá parecer mejor o peor, pero se suponía que esto era un juego de personas arriesgadas que corren con las consecuencias, es decir, cuando va bien tienen beneficios y cuando va mal, pierden. Y lo que vemos es todo lo contrario, un sector financiero, bancario y constructor muy arriesgado y que ha obtenido muchos beneficios durante años, que cuando llega el momento de las pérdidas encuentra los mecanismos para no asumir esas pérdidas en soledad sino socializarlas, lógicamente porque tiene conexión con lo político … - Viéndolo así, ellos serían losa auténticos anticapitalistas… - Bueno, es que, en realidad, el capital es muy pragmático: no tiene problemas en pedir nacionalizaciones cuando lo necesita o intervenciones públicas. Yo creo que los economistas neoliberales que escriben libros de texto son ya los únicos que se creen lo de los mercados libres, la competencia y demás, porque en la vida real no es así. En los años 30 pasó y ahora también. Por supuesto, saben que es un ejercicio de pasarle las pérdidas a otro y cuando esto vaya bien de nuevo volverán a privatizarse los beneficios. Pero si un sector lleva acumulando más de 15 años beneficios impresionantes y ahora tiene pérdidas, éstas deberían sufragarse con aquéllos. - Y en esa socialización de las pérdidas es cuando se hace público el problema… - Claro, según diferentes mecanismos. El mecanismo principal de socialización de pérdidas en España está siendo a través de la banca. El caso de Bankia es clarísimo. No tenemos los datos definitivos, pero seguramente sea la entidad más expuesta al ladrillo, la que más ha negociado con las inmobiliarias y la que más beneficios obtuvo de ello, repartiendo bonos a lo bestia a sus directivos, etc. Y de repente dice que tiene un problema, un agujero, que ni siquiera puede devolver el dinero de un posible préstamo estatal sino que necesita que el Estado meta dinero sin más, una recapitalización, y que pase a ser accionista. Entonces, lo hacemos con 24.500 millones que no son un crédito. Vale. Nos gastamos el dinero, pero podríamos decir que ya somos Bankia, que ahora el Estado podrá recuperar el crédito para pymes, decir algo sobre los deshaucios, pues es la entidad que más deshaucios ejecuta, o sea, ya tenemos un banco público con el que poder hacer algo: pues no. El poder político que debiera acompañar a ese desembolso económico tan importante no se va a ejercer y, además, tienen el descaro de ni siquiera ocultarlo, y dicen que cuando la entidad esté bien el Estado la venderá y, naturalmente, a precio de ganga para devolverla al capital privado… - O sea, que ni siquiera se prevé que se vaya a recuperar lo gastado en Bankia revendiéndola… - No. Venderán las acciones muy baratas. Acordaos de mí: cuando Bankia empiece a repartir dividendos, a ver cuánto tiempo tardan en privatizar la parte que ha comprado el Estado. Por eso, es importante no ser muy rígidos y no pensar que son promercado o algo así. No. Son pragmáticos. - ¿Era necesario el rescate? - Si me preguntas si hacía falta mucho dinero para solucionar la situación del sector bancario, sí; que el Estado no podía emitir deuda pública para hacer frente a esa situación, también. Lo que pasa es que esto no es un rescate. España no tiene recursos para solucionar lo que han liado sus bancos. En realidad, lo que se llama rescate es una ampliación de deuda y esto se acompaña de condiciones, pues cuando te dan deuda para solucionar deuda, te imponen condiciones para garantizar ese pago: es decir, cerrar los quirófanos, los colegios, despedir a maestros, quitar prestaciones, subir el IVA y bajar las pensiones. Eso es lo que ha pasado en Gracia, Portugal, etc. y lo que está pasando aquí ahora. Si de facto ya estábamos intervenidos a través del Pacto del Euro, pues vemos cómo punto por punto se ha hecho lo que Bruselas nos imponía, empezando por la reforma laboral del PSOE y el pensionazo, y siguiendo después con lo recortes de Rajoy, ahora tenemos una vuelta de tuerca más: habrá más intervención y más recortes. La cuestión es que tenemos un problema en los bancos muy grande, pero no se sabe cómo de grande. Las cifras que dan las auditorías, el FMI o el Banco de España no se sabe de dónde salen. El FMI dice hace una semana que necesitamos 38.000 millones y el Banco de España dijo que 176.000. Así, que hacer hipótesis sobre el sector bancario con esta política de ocultación brutal es imposible. Un ejemplo: Eurostat (la oficina de estadística de la Unión Europea) hace dos años que no publica en la web ciertos datos que antes sí sacaba, que eran públicos. - Si esto lo ve cada vez más gente, hasta los medios conservadores piensan que los recortes solo nos endeudan más y nos meten en una espiral infernal… - Sí, y además, la deuda nunca se da en millones de euros sino en porcentaje del PIB, por tanto, cuanto menos creces, la deuda será mayor porque tu PIB es más pequeño. - Vale. Mi pregunta es ¿por qué lo están haciendo así? ¿Adónde quieren llegar? - Al límite. Para esto, creo que es muy ilustrativo estudiar lo que pasó en América Latina en los años 80. Tenían un problema de deuda externa muy importante y llegó un punto en el que era evidente que no podían pagar; igual que lo es ahora, por cierto. De repente, los tipos de interés subieron mucho, la deuda se multiplicó y aunque cada vez dedicaban más de sus recursos a pagar, no había forma de hacerlo. El FMI sale, entonces, a escena y les pone programas de ajuste, de recortes, de austeridad, como los nuestros y les ofrece rescates, que entonces no se llamaban así, y les ofrecen nuevos créditos para pagar la deuda de hoy con deuda de mañana a cambio de condiciones. Y así, ya en 1982 México dice que no puede pagar y le siguieron otros. Como está pasando en Europa. Sin embargo, el FMI tarda todavía siete años, hasta 1989, en reaccionar. Es decir el año 82 lo podemos comparar con el año pasado en Grecia, cuando se hizo evidente que no podrá pagar, que se podrán renegociar deudas o lo que sea, pero que la deuda tal y como está no se puede devolver. Y, sin embargo, lo alargan porque son conscientes de que habrá quitas en la deuda, renegociaciones, y de que por mucho que te esfuerces, no se conseguirá pagar ni con todo el sacrificio humano. Esto lo saben los bancos alemanes, pero el asunto es llegar a esa renegociación más fuerte que el otro porque así obtendrás mejores condiciones. Intentan recuperar todo lo que puedan de esa deuda, y esto significa cerrar quirófanos, despedir a profesores, pagar menos pensiones, reducir prestaciones. Es decir, antes de rendirse y asumir que no podrán recuperarlo todo, nos van a estrujar lo posible. Por eso, en economía a esos años en América Latina se los llama la década perdida, porque el continente retrocedió 40 años en niveles de esperanza de vida, etc. En Grecia ya se ve con los niños abandonados, los suicidios, etc. Así que, la idea es que una vez que el país haya dado todos los recursos de los que sea capaz para pagar la deuda, ahí se sentarán a negociar el impago de la deuda y se renegociarán condiciones y ajustes. - ¿Ese es el camino que nos espera…? - Desearía que no porque es desesperante, es un camino largo y una tragedia social. Aun hoy América Latina sigue pagando la deuda externa. - Pero hubo países que dijeron que no iban a pagar, que esa deuda no les pertenecía, que era odiosa o ilegítima. Eso es lo que sucede ahora en Grecia, que se piensa en hacer una auditoría para ver qué le corresponde pagar a la gente y qué no… - Sí. En América Latina en la década de 1980 había movimientos sociales reivindicando no pagar la deuda, pues la subida de intereses la había hecho crecer de manera desproporcionada. También en Europa, los más críticos tomaron esa idea de trabajar las deudas ilegítimas. A finales de la década de 1990, cuando empezaron a subir a los gobiernos algunos partidos o personajes de corte más o menos progresista, recuperan, entonces, la idea. El caso de libro es Ecuador. Tenía una deuda muy grande y con parte de ella había base jurídica para afirmar que era ilegal, pues la habían contraído políticos corruptos con empresas cuyas relaciones eran abusivas. Así, que los movimientos sociales de allí empiezan a trabajar con la idea de auditar esa deuda para no pagarlo todo. Cuando Correa llega al gobierno, pone facilidades para que se lleve a cabo. De modo que la gente que la hizo, algunos especialistas como Éric Tousaaint, determinó que había un 65% de deuda con base jurídica para negarse a pagarla. Estaba clasificada, había contratos y era evidente que cualquier tribunal los declararía ilegales: es decir, deuda odiosa. Aun así, Correa fue muy prudente y decidió no pagar solo el 20% que cualquier juzgado le iba a reconocer, por lo evidente que era. Así lo hizo y lo anunció. Pero no tuvo que hacer nada, no fue a los tribunales, pues sólo con este anuncio, el valor de la deuda bajó más de un 80% y, entonces, la compró. Es decir, al final pagó su deuda, solo que aun precio bajísimo y ahorró muchísimo dinero al país. Y esto me gusta porque fue muy inteligente, un político gestionó bien los recursos públicos, y no estamos acostumbrados a ello, y, además, pone en evidencia la importancia que tuvo en sí el proceso de la auditoría. Se había generado credibilidad, es decir, es importante que los deudores nos demos cuenta del poder que tenemos: si tú le debes 1.000 euros al banco, tú tienes un problema, pero si le debes 100.000 millones, el problema lo tiene él. Así que, la auditoría de la deuda es buena porque ayuda a romper tabúes: parece que la deuda está por encima de todo, que es sagrada y si tienes que vender un riñón para pagar, no pasa nada. Yo creo que el proceso de la auditoria, en la medida en que hace conscientes a los deudores de la posibilidad de no pagar esa deuda odiosa, es bueno. Al final, si pagar deuda significa cerrar colegios, quirófanos, etc., hay que plantearse que a lo mejor no hay que pagar esa parte. Esto, además, ya está incluido en los intereses: a los clientes como España y Grecia, que tenemos pinta de ser complicados, ya nos prestan dinero a un interés mayor para cubrir la posibilidad de que no les podamos pagar. - En España, ¿puede haber ese tipo de deuda odiosa? ¿Se está pensando en investigarla? - Sí la hay. Por ejemplo, la deuda que ha generado el Estado por rescatar a la banca, la deuda que se genera por ataques especulativos dirigidos por bancos antes de una cumbre europea, haciendo subir la prima de riesgo, las operaciones deliberadas que se hacen para elevar los tipos de interés cuando se van a hacer emisiones de deuda pública, es decir, esos tipos de interés extra, abusivos, no habría que reconocerlos. Pero en el caso español también podríamos considerar la deuda pública ligada a la construcción de infraestructuras que nunca han tenido un uso público, como los aeropuertos peatonales u otras cosas, y solo han servido para enriquecer a grupos privados concretos. Aquí hay legitimidad para decir que ese dinero no se ha gastado en un bien público, por lo que no puede generar una deuda pública. Pero además en España tiene mucho sentido hacer una auditoría porque nos falta muchísima información. Ha habido cerrojazo de las estadísticos en Estados Unidos y Europa, pero en nuestro país la opacidad es impresionante con todo lo que tiene ver con la deuda. Nos falta muchísima información para hacernos una idea de en qué punto estamos. Pedir una auditoría es pedir información porque no nos podemos fiar de las autoridades que han estado supervisando la economía, así que hay que hacer un ejercicio ciudadano de pedir responsabilidades y que sean expertos independientes, controlados socialmente, los que hagan la evaluación. Esto es lo primero que habría que hacer para poder saber lo que tenemos y cómo solucionarlo. - Este es el camino de los ciudadanos… - Creo que sí. Yo misma he dicho que el sector bancario necesita dinero, pero a costa de ello nos tiene secuestrados, los bancos nos tienen chantajeados. Es cierto que un colapso bancario tendría consecuencias dramáticas en términos de destrucción de empleo, de deshaucios, etc. pero es un chantaje real, nos tienen contra las cuerdas y hay que ver cómo se gestiona eso. - El gobierno ha contratado a unas agencias para que hagan esa auditoría… - Claro, pero lo que tendremos son nuevas cifras a sumar al abanico que ya tenemos. Por eso, necesitamos a expertos independientes controlados, pues el FMI y el Banco de España publican solo un resumen de sus conclusiones, y nosotros queremos ver los datos completos… - En cuanto a las responsabilidades de todo esto, puesto que nos machacan día a día con “la herencia recibida”, ¿quién es más responsable? - Todos. Me parece indignante el peloteo del “tú más” que se traen. También es verdad que este gobierno solo lleva seis meses, pero en este tiempo no lo ha podido hacer peor. Y no hablemos de Zapatero, que desde 2004 pisó el acelerador del crecimiento inmobiliario basado en deuda hasta que le estalló y, después, acató sin titubeos, en mayo de 2010, lo que le dijeron los mercados para aplicar lo contrario de su programa electoral. Pero también el PP en las autonomías y ayuntamientos ha tenido una gestión ruinosa y para qué hablar de las cajas y de los pelotazos urbanísticos, etc. Para qué hablar de la liberalización del suelo de Aznar, que fue abrir la veda para la locura inmobiliaria en España, etc. Por eso, creo que han perdido credibilidad. Lo que necesitamos son personas que no sean políticos profesionales, que lo vean de otra manera, que no tengan hipotecas con el mundo empresarial. Y necesitamos también mucha gente en la calle apoyando a esos políticos valientes y no profesionales, pues no nos podemos relajar frente a nadie. La política tiene que sentirse vigilada y controlada constantemente por los ciudadanos. Texto: Carlos Chávez. Foto: Almudena Zapatero.http://revistaextra.es/2012/06/la-banca-nos-tiene-secuestrados-entrevista-a-bibiana-medialdea/

Intervención de Alexis Tsipras tras las elecciones griegas

Hace un mes y medio comenzamos juntos un viaje difícil pero emocionante para defender la dignidad y el orgullo del pueblo griego. Para dar fin a los memorandos de la austeridad y el empobrecimiento. Para abrir el camino de la esperanza y ponerle freno a una Europa que se precipita hacia la catástrofe y la desintegración. Hemos estado luchando, convencidos y abnegados, en contra de una ataque nunca visto de fraude, extorsión y terrorismo psicológico. Teníamos frente a nosotros una coalición fatal de las fuerzas del ayer, una alianza impía de fuerzas internas y externas al país, que ha estado haciendo lo que ha podido para refrenar el deseo de nuestro pueblo de justicia social y una vida digna. Estamos orgullosos de haber llevado este peso y esta responsabilidad sobre nuestros hombros. Estamos satisfechos de la resistencia y el apoyo de una parte tan grande de nuestro pueblo, que ha multiplicado nuestros porcentajes electorales en tan solo un mes y medio. Se trata, por otra parte, de una proeza única en la reciente historia política de toda Europa. Pese a que finalmente no ha conseguido el primer puesto en las elecciones, Syriza ha pasado a aglutinar la mayoría de tendencias populares, progresistas y anti-rescate de nuestro pueblo. Hace un rato he llamado al sr. Samarás y le he dado la enhorabuena por que Nea Dimokratía haya quedado primero. Tiene la posibilidad de formar gobierno, pero este tendrá que basarse en la decisión popular, la que se ha fundamentado en lo estipulado en su programa electoral. Un gobierno que siga la dirección de los puntos electorales que han sido expuestos al criterio del pueblo griego que lo ha elegido. Nosotros, por nuestra parte, estaremos presentes en nuestro papel de oposición democrática. Sean cuales sean en lo sucesivo las posibilidades de reivindicación que resulten de la intervención del pueblo y de la fuerte presencia de Syriza, no solo es que no se las vayamos a regalar a los estusiastas del rescate, sino que exigiremos desde nuestra posición de oposición luchadora y responsable que el gobierno las tenga en cuenta en beneficio del pueblo. Y lo valoraremos según lo haga o no. En todo caso, todos debemos tener claro que las medidas de austeridad y de liquidación de lo pública no pueden continuar porque carecen del respaldo popular. Nuestro pueblo ha denunciado el rescate dos veces ya en un mes y medio. Ha sido necesario que todos los partidos reconozcan que el del memorando es un plan económico inviable. El rechazo al rescate se ha venido expresando clara y repetidamente por el pueblo. Y el gobierno que se forme en torno a Nea Dimokratía deberá tener muy en cuenta que en las cuestiones importantes no puede avanzar sin escuchar al pueblo, como ya hicieron los anteriores. No puede perseverar en una política que está demostrado que va plenamente en contra de la voluntad popular. Griegas y griegos, el tiempo nos dará la razón. Nuestra propuesta de revocar las condiciones de los rescates de la austeridad en Europa es la única solución posible, no solo para los griegos, sino también para el resto de pueblos europeos. Se trata en realidad del único arreglo posible para Europa. Desde el lunes, vamos a seguir luchando. Teniendo la seguridad de que el futuro no pertenece a los asustados, sino a los portadores de esperanza. Un nuevo día para Grecia acaba de irrumpir. Seguiremos en ello. Muchas gracias. http://www.left.gr/article.php?id=2778 Traducción de: Belén Martín-Ambrosio Francès

Alemania debe a Grecia 100.000 millones por un préstamo a las tropas de Hitler.

Alemania le debe dinero a Grecia. Sí: han leído bien. El problema es que es una deuda que los germanos no reconocen tan fácilmente porque se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler firmó un préstamo con Atenas que, actualizado a fecha de 2011, acumula un saldo pendiente de unos 100.000 millones de euros. Abril de 1941: Alemania invade Grecia. Abril de 2011: Los organismos internacionales aprietan las tuercas sobre el Gobierno heleno después de que se intensifiquen los rumores de una reestructuración de la deuda. Entre ambas fechas hay 75 años de diferencia y una cosa en común que ha sobrevivido al paso del tiempo: un crédito firmado entre germanos y griegos. Adolf Hitler también firmaba préstamos (otra cosa es si el que prestaba el dinero tenía muchas opciones de negarse). El que rubricó en la Grecia invadida por sus tropas (y que sirvió de plataforma logística para el asalto al Norte de África) fue de unos 2.500 milllones de euros al cambio de hoy. Una barbaridad ya entonces. Pero si a eso le sumamos el incremento anual del interés desde entonces, la cifra se va a entre 70.000 y 120.000 millones de euros (dependiendo de si se aplica un 3% o un 6%, respectivamente). En cualquier caso, una cifra bastante parecida al coste total del primer rescate a Grecia (que era de 108.000 millones), por poner un ejemplo. Pero, ¿a qué viene resucitar una historia con casi ocho décadas a sus espaldas? Obviamente, los griegos no han alzado demasiado la voz. Pero lo han hecho un poco (los números rojos aprietan): el primer ministro Yorgos Papandreu ha mencionado alguna vez que las cuentas pendientes de la Segunda Guerra Mundial con el Gobierno de Berlín no estaban saldadas. “No es aconsejable hablar de ello”, dijo de inmediato, no fuera a ser que su colega Angela Merkel se lo tomara tan a mal que se suspendieran las negociaciones para los rescates y resolver el problema de otra deuda, la que sufre hoy día todo el país griego. Pero volvamos a 1941, cuando los alemanes atravesaron las fronteras, se hicieron con todas las cosechas y asolaron el Estado “como en ninguna otra ocupación”, reconoció el ministro nazi de Economía de la época, Walter Funk. Entre otras cifras, una de la Cruz Roja: entre 1941 y 1943 al menos 300.000 griegos murieron de hambre por esa falta de alimentos que se destinaba a las tropas. Terminada la guerra, y en el marco de los acuerdos de París de 1946 Grecia recibió unos 5.200 millones de euros como reparación de guerra, de los 10.000 que había solicitado. Por su parte, Italia saldó con Grecia su parte correspondiente del préstamo de guerra y también puso dinero en las reparaciones oficiales, así como Bulgaria. Mientras tanto, Alemania sí que compensó a Polonia en 1956 y, bajo presión de Estados Unidos y Gran Bretaña (que no querían que se desmadrase demasiado la situación en los Balcanes), hizo lo mismo con Yugoslavia en 1971. ¿Y qué pasó con Grecia? Atenas, desde luego, fue insistente y reclamó oficialmente la devolución del préstamo de Hitler en 1945, 1946, 1947, 1964, 1965, 1966, 1974, 1987 y 1995, ya con las dos alemanias unificadas. A mitad de camino de tantas décadas, y a raíz del Acuerdo de Londres de 1953, Alemania Occidental se escudó para no pagar el famoso crédito en que no había un acuerdo definitivo de paz tras el final de la guerra. Aun así, el ministro Erhard se comprometió en aquel momento a solucionar el conflicto en cuanto las dos mitades germanas fueran una sola. Pero cayó el Muro de Berlín y la euforia por la liberación empujó a la nueva Alemania a firmar un nuevo acuerdo con la Unión Soviética, Reino Unido, Francia y Estados Unidos por el que se oficializaba (aunque sólo entre ellos) un acuerdo de paz. Con ello, también se eximía al Estado germano de pagar nada más en concepto de reparación por la guerra. A Grecia, claro, no le preguntaron. No obstante, ya se sabe que el diablo siempre se aprovecha de los detalles y Grecia se ha agarrado a la letra del tratado que aseguraba que Alemania no deberá pagar “más reparaciones de guerra”. Eso incluye compensaciones genéricas e incluso el supuesto oro que robaron los nazis de las reservas griegas. Y aquí surge la pregunta: ¿es un préstamo pendiente una reparación de guerra o una obligación real? El debate ha llegado incluso a los expertos. El economista francés y asesor del Gobierno galo Jacques Delpla ha sido bastante más ambicioso en sus cálculos de lo que le debe Alemania a Grecia y considera que la cifra está cercana a los 600.000 millones de euros. En su opinión, no sólo se trata de devolver el préstamo sino de reparar de alguna forma la devastación causada por los ocupantes. Sin dar cifras, Albrecht Ritschl, doctor en economía alemán en la London School Economics, comparte esta idea de que no se han subsanado, desde un punto de vista económico, las viejas heridas.http://movimiento15m.wordpress.com/2011/12/02/alemania-debe-a-grecia-100-000-millones-por-un-prestamo-a-las-tropas-de-hitler/

Españoles en la Segunda Guerra Mundial Combatiendo contra el III Reich

por Carlos A. Pérez-http://www.belliludi.com/azul2.html---- Del medio millón de españoles que se refugiaron en Francia durante los últimos meses de la Guerra Civil, más de la mitad regresaron tras los primeros meses. La cifra total de los que se quedaron, sin importarles las condiciones que fueran, varía desde los 140.000 hasta los 250.000 según los autores. Otros 12.000 permanecían en el África del norte francesa. En las «compagnies de prèstataires étrangers» Un decreto del gobierno francés de abril de 1939 estableció que los refugiados extranjeros entre los 20 y 48 años debían proporcionar prestaciones equivalentes al tiempo que los ciudadanos franceses pasaban cumpliendo con el servicio militar. Un informe elaborado para el Ministerio de la Guerra cifró en 230.000 los españoles movilizables al albur de este decreto. Se inició así la creación de compañías de trabajadores extranjeros, unidades militarizadas integradas por unos 250 hombres y capitaneadas por oficiales franceses de la reserva. Pese a que en cada prefectura se elaboró inicialmente un lista de las actuaciones más necesarias en el ámbito de las infraestructuras, estas compañías pasaron a desempeñar tareas relacionadas con la defensa nacional francesa como la construcción de obras defensivas en las fronteras y de campamentos militares. Hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial se calcula que el número de españoles incorporados a estas compañías fue de 20.000. A partir de septiembre de 1939, tras la movilización general, el enrolamiento de los extranjeros en estas unidades pasó a ser obligatorio. Para el 15 de diciembre había destinadas al ejército 102 compañías de prestatarios extranjeros (unos 25.500 hombres) que aumentaron hasta las 180 para finales de ese mes. Los españoles eran con diferencia el contingente nacional más numeroso por lo que a menudo eran citadas en los documentos oficiales como «compañías de trabajadores españoles». En el norte de África se organizaron doce compañías de un menor número de efectivos que las metropolitanas y que se agruparon en el 8º Regimiento de Trabajadores Extranjeros. En abril de 1940 eran unos 2.500 hombres repartidos entre Marruecos, Argelia y Tunicia. Pero no todas desempeñaron un papel militar. Para febrero de 1940, cuando las autoridades francesas retiraron el status de refugiados a los españoles que aún residían en el país, las compañías de trabajadores extranjeros también habían sido destinadas a labores agrícolas e industriales reemplazando la mano de obra francesa movilizada. El 1 de mayo eran 138 las compañías existentes no dependientes del Ministère de la Guerre. Según una estimación del estado mayor del ejército francés, a finales de abril de 1940 había unos 55.000 españoles en las compañías de trabajadores destinadas a las fuerzas armadas y otros 40.000 trabajaban en el campo o en la industria. En los campos de internamiento aún quedaban unos tres mil tenidos por no aptos. En la «Légion Étrangère» Desde que se inició la Segunda Guerra Mundial, las autoridades francesas también se dirigieron a los refugiados españoles internados con objeto de reclutar voluntarios para su Légion Étrangère. Los españoles que se alistaron en el ejército francés durante 1939 y 1940 lo hicieron por diferentes motivos. Para la mayoría significaba salir de los abominables campos de concentración a los que habían ido a parar tras huir de España. Para otros era la posibilidad de proseguir un combate frustrado, de tomarse el desquite de alemanes e italianos tras la Guerra Civil. Y para los menos, los idealistas, era la continuación de su empeño antifascista. También hubo otros a los que las autoridades francesas no les dieron otra opción si no querían ser repatriados a España. El número total de españoles así enrolados, según el estado mayor del ejército francés, fue de unos seis mil. Constituyeron un equilibrado colectivo con una clara identidad nacional que mantuvieron durante el conflicto allí donde combatieron. Eran veteranos de la Guerra Civil con experiencia militar gracias a que muchos habían ostentado mando en el Ejército Popular de la República, y jóvenes apenas politizados de las quintas del biberón (1941) y del chupete (1942). Los primeros proporcionarían orientación y asesoramiento a los segundos para poder poner en práctica los cuatro valores que caracterizaron la actuación de estos españoles en la Segunda Guerra Mundial: valentía, modestia, eficacia y caballerosidad. Como se les ofrecieron dos modelos de enganche, quienes optaron por firmar un contrato de cinco años fueron embarcados para Argelia, a Sidi bel Abbes, para integrarse en los nuevos regimientos y batallones de marcha de la Légion Étrangère. Durante 1939 fueron un total de 3.052 españoles los que se alistaron según este modelo. Los restantes prefirieron alistarse por el tiempo que durara la guerra. Así fueron enviados a Barcarès, lugar donde se organizaron tres regimientos de marcha de voluntarios extranjeros. Para el 10 de febrero de 1940, los españoles constituían el 40% de los efectivos de estos regimientos (2.709 sobre 6.770) y la mayoría se habían acogido al decreto del 27 de mayo de 1939 que autorizaba la creación de unidades de combatientes extranjeros. Los voluntarios extranjeros reclutados para combatir contra Alemania fueron incorporados a varias unidades procurando mantener cierta homogeneidad. Su carácter internacional y políticamente diverso impidió que obtuvieran el favor de los mandos franceses a la hora de ser equipadas y armadas. Pese a esta desconfianza, su comportamiento en el campo de batalla fue de tal mérito que todas ellas fueron reconocidas como integrantes de la Légion Étrangère francesa tras la guerra. En el caso del 11e Régiment Étranger d´Infanterie (creado en noviembre de 1939) el número de españoles ha sido calculado en unos quinientos. Esta unidad se distinguió en los feroces combates del bosque de Inor, cerca de Verdún, y de Saint-Germain-sur-Meuse. El 12e Régiment Étranger d´Infanterie (febrero de 1940) fue cercado en Soissons y quedó reducido a 300 hombres cuando logró escapar. Estas dos unidades contaron con un destacable cuadro de legionarios profesionales. El 21e Régiment de Marche des Volontaires Étrangers (octubre de 1939) sufrió grandes bajas en las Ardenas, el 22e Régiment de Marche des Volontaires Étrangers (octubre de 1939) rechazó varias ataques alemanes en Villers-Carbonnel, cerca de Péronne, antes de ser aniquilado y el 23e Régiment de Marche des Volontaires Étrangers (mayo de 1940) detuvo el avance enemigo durante dos días en Pont-sur-Yonne, al sureste de París, pese a que no llegó a estar completamente formado. Estos tres regimientos encuadraron principalmente a españoles y a refugiados de la Europa oriental, recibieron escasa instrucción militar y sus mandos fueron oficiales de la reserva. En el norte de África fue creado el 97º Grupo Extranjero de Reconocimiento Divisionario a partir de unidades motorizadas y de caballería de la Légion. Fue trasladado a Francia en marzo de 1940 y actuó protegiendo la retirada de las unidades francesas antes de protagonizar varios contraataques en los que fue destruido. En Francia y el cautiverio Se han calculado en unos 5.000 los españoles que murieron durante la campaña de Francia de 1940, pertenecientes tanto a las unidades militares como a las compañías de trabajadores, muchas de las cuales se encontraban desplegadas en el frente cuando se inició el ataque alemán. Por ejemplo, en la bolsa de Dunkerque quedaron cercadas quince de estas compañías. Los que fueron capturados por los alemanes fueron deportados primero a campos de prisioneros y posteriormente a campos de exterminio, de acuerdo con las directrices contra «los combatientes rojos españoles» que las autoridades nazis habían determinado en comunión con el gobierno franquista. De los 7.200 españoles que fueron deportados a Mauthausen murieron alrededor de cinco mil. Tras el armisticio franco-alemán, el gobierno de Vichy sólo mantuvo militarizados en la Légion Étrangère a los alistados por cinco años. Los demás recuperaron su estatus de refugiados. El gobierno de Vichy les ofreció tres opciones: ser repatriados, regularizar su situación trabajando en el campo o en la industria o ser trasladados como trabajadores forzosos a los campos del norte de África. La mayoría, naturalmente, optó por la segunda y muchos de los que permanecieron en Francia acabaron por incorporarse a la Resistencia. Meses después, las autoridades de Vichy recrearon las unidades de trabajadores extranjeros en las que los españoles constituyeron la gran mayoría: en agosto de 1943 eran españoles 31.000 de los 37.000 hombres encuadrados en estas unidades. En el norte de África fue disuelto el 8º Regimiento de Trabajadores Extranjeros y sus compañías repartidas por el territorio. Las duras condiciones en las que tuvieron que desempeñar los trabajos forzados fueron agravadas por los malos tratos que recibieron de las autoridades pétainistas francesas. Los españoles residentes en Francia también fueron empleados por las autoridades alemanas como mano de obra durante la ocupación. Entre 1942 y 1944, la Organización Todt reclutó a unos 26.000 (inicialmente de manera voluntaria y desde 1943 con carácter obligatorio) y otros 40.000 fueron deportados a Alemania. La «13e Demi-Brigade de Marche» De los 2.249 hombres que conformaron la 13e Demi-Brigade de Marche, aproximadamente medio millar fueron españoles. La noticia de su organización llegó a los campamentos de Sidi bel Abbes y Fez en los primeros días de febrero de 1940. Tres cuartas partes de los legionarios españoles se presentaron voluntarios y embarcaron en Orán el día 10 con destino a la metrópoli. Tras ser equipados, la media brigada se concentró en Belley, al pie de los Alpes, donde se desarrolló un intenso entrenamiento en montaña dirigida por el teniente coronel Magrin-Vernerey, Monclar. Esta significativa presencia de españoles modificó la tradicional disciplina existente en las unidades de la Légion Étrangère ya que su condición de refugiados políticos y no de marginados sociales introdujo unas nuevas relaciones entre la oficialidad y la tropa basadas en la camaradería y en la confianza antes que en el castigo y la brutalidad reglamentaria. Destinada a la fuerza aliada que iba a operar en Escandinavia, la media brigada embarcó en Brest el 12 de abril con destino a Inglaterra, y desde Glasgow hacia la costa noruega. Desembarcó en Bjerkvik el 12 de mayo, al norte de las posiciones alemanas, y encabezó durante las siguientes semanas los combates que llevaron a la reconquista de Narvik. Cuando llegó el momento de evacuación, el 7 de junio, las bajas españolas habían sido no más de un centenar. La dotación del Guadalajara con otros de la Nueve en París, 1944. Con la Francia libre De Noruega, la 13e Demi-Brigade fue trasladada brevemente a Bretaña antes de regresar a Inglaterra. Para entonces la situación de Francia ya estaba decidida. El 18 de junio, Charles de Gaulle anunció su intención de dirigir a todos aquellos franceses que desearan continuar combatiendo para liberar a su país. Cuando se presentó ante los legionarios españoles para pedirles su compromiso con la causa de la Francia libre, apenas alguno se ofreció voluntario confiados como estaban en ser repatriados a la Francia de Pétain para ser desmovilizados. Pero cuando se ordenó el embarque de los legionarios con destino a Marruecos, unos trescientos españoles se negaron a hacerlo y se quedaron en Inglaterra. Los temores de estos amotinados se cumplieron por cuanto la 13e Demi-Brigade acabó acantonada en Argelia sin ser sus legionarios licenciados. Desde ese momento, algunos desencantados españoles desertarían para embarcarse hacia el Camerún e incorporarse a las fuerzas de la Francia libre en África ecuatorial. Por ejemplo, un grupo de cincuenta desertó con armas y bagajes en Senegal y efectuó una épica marcha por selvas y sabanas de un mes hasta Brazzaville. Otros españoles que siguieron en las filas de la Légion Étrangère de Vichy acabaron siendo destinados a Senegal, al África Ecuatorial francesa o al Levante mediterráneo cuando fue disuelta la 13e Demi-Brigade. La mayoría de los que se habían quedado en Inglaterra, junto con otros españoles que habían podido llegar a Inglaterra, acabaron por incorporarse a la nueva 13e Demi-Brigade que había reorganizado el coronel Monclar con aquellos legionarios comprometidos con la Francia libre. Otros pocos se alistaron en las fuerzas británicas. De acuerdo con Paul Gaujac, de los 1.300 soldados que se unieron a De Gaulle, 600 eran antiguos republicanos españoles que servían como legionarios, una cifra que se nos antoja excesiva. Esta unidad partió el 30 de agosto hacia Duala, Camerún, desde donde participó en la conquista del Gabón francés. En África El día de navidad de 1940, la 13e Demi-Brigade embarcó hacia Sudán. Allí, su primer batallón formó junto con el 3e Bataillon de Marche du Tchad la Brigade Française d´Orient (BFO) del coronel Monclar. El batallón legionario estaba mandado por el comandante Dmitri Amilakvari, un noble georgiano de la casa Zedguinidzé que se había enrolado en la Légion Étrangère años atrás y cuyo hermano Alexandr había combatido en la Guerra Civil como oficial del Tercio de Navarra. En marzo de 1941, la BFO se concentró en la región eritrea de Chalamet para participar en la ofensiva sobre el África Oriental Italiana. Con la conquista del fuerte de Cubcub se inició la batalla de Keren, la primera que libraron fuerzas de la Francia libre contra tropas del Eje tras la derrota de 1940. Tras la misma acabó participando en la toma de Asmara y del puerto de Massawa a primeros de abril. Finalizada su participación, fue enviada al desierto de Gaza para integrarse en la 1e Division Légère de la Francia libre que se estaba formando. Formando parte de la misma participó en la campaña de Siria y Líbano de junio-julio de 1941. Los legionarios españoles participaron en el asalto a las alturas de Kisoue, abriendo el camino a Damasco, y alcanzaron Baalbek. En esta campaña hubo otros españoles, los que permanecían en las unidades leales al gobierno francés de Vichy. La mayoría estaban en el 6e Régiment Étranger d´Infanterie, formado en octubre de 1939, con base en Homs y dirigido por el coronel Barré. Unos 300 españoles encuadrados en el 11e Bataillon des Volontaires Étrangers habían sido destinados a dicho regimiento a su llegada al Levante francés en abril de 1940. Había otros que formaban en varias compañías de trabajo destinadas al Levante colonial francés. Algunos de ellos desertaron para incorporarse a las fuerzas de la Francia libre pero otros combatieron en las unidades en que se encontraban hasta la rendición. Tras la misma, algunos solicitaron su ingreso en la 13e Demi-Brigade junto a sus compatriotas. Al finalizar esta campaña, las fuerzas francesas libres fueron concentradas en Deraa (Siria) para su reorganización ya que la división iba a ser disuelta en beneficio de tres brigadas ligeras. La 13e Demi-Brigade del teniente coronel Amilakvari fue reorganizada en tres batallones gracias al incremento de sus efectivos, entre los que había medio millar de españoles: su I Batallón fue encuadrado en la 2e Brigade Légère del general Cazaud y los otros dos en la 1e Brigade Légère del general Koenig. A finales de 1941, tras finalizar su entrenamiento, esta brigada partió hacia el frente norteafricano, entrando en combate en el paso de Halfaya antes de desplegarse en Bir Hakeim (cien kilómetros al sur de Tobruk) en febrero de 1942. Y allí se encontraba cuando se inició la ofensiva de Rommel tres meses más tarde. Bir Hakeim y El Alamein En Bir Hakeim, la unidad del general Koenig protagonizó una estoica resistencia antes los asaltos de las fuerzas italianas y alemanas. En una primera fase, los carros de la división acorazada italiana Ariete penetraron en la localidad antes de ser cazados por grupos formados y dirigidos por legionarios españoles, experimentandos en el combate cercano antitanque. Un nuevo y más poderoso asalto realizado días más tarde también fue rechazado durante una semana hasta que el mando del Octavo Ejército autorizó el repliegue de la 1e Brigade Légère. Las numerosas bajas sufridas obligaron a reorganizar la 13e Demi-Brigade disolviendo su tercer batallón y trasladando el primero desde la 2e Brigade Légère. La brigada de Koenig fue adscrita a la 7ª División Acorazada británica para la batalla de El Alamein. Entre los caídos durante la misma destaca el teniente coronel Amilakvari. Cuando las fuerzas de Rommel iniciaron la retirada, la 1e Brigade Légère avanzó en reserva y a su llegada a Trípoli en enero de 1943, los legionarios españoles se encontraron con aquellos compatriotas bajo el mando del general Leclerc que habían atravesado el Sáhara desde el Chad. En febrero de 1943, las brigadas de la Francia libre que habían llegado a Tunicia con el Octavo Ejército de Montgomery se reorganizaron para constituir la 1ª División Francesa Libre. Bastantes españoles de la 13e Demi-Brigade aprovecharon esta situación para pasarse a la unidad del general Leclerc, cuya personalidad inspiraba mayor confianza que aquellos generales como Alphonse Juin que habían esperado hasta la victoria sobre el Afrika Korps para pasarse a las fuerzas de la Francia libre. En la campaña norteafricana hubo otros combatientes españoles. Eran los legionarios que habían regresado al Magreb desde Inglaterra para seguir al servicio de la Francia de Vichy, junto con algunos nuevos reclutas. Aunque se resistieron inicialmente al desembarco aliado, posteriormente participaron en la batalla por Túnez encuadrados en dos prestigiosas unidades, el 3e Régiment Étranger d´Infanterie y el 1e Régiment Étranger d´Infanterie de Marche, que en julio de 1943 se transformaron en el Régiment de Marche de la Légion Étrangere. Actuando éste como la infantería motorizada de la 5e Division Blindée, sus españoles combatieron desde el verano de 1944 en Europa en el ejército del general De Lattre de Tassigny. En Europa Los dos batallones de la 13e Demi-Brigade desembarcaron con la 1e Division Française Libre en Italia en abril de 1944, formando parte del Cuerpo Expedicionario Francés (CEF) del general Juin. En mayo, el CEF participó en la ofensiva contra la línea Gustav. La 13e Demi-Brigade encabezó el avance: cruzó el río Garellano, atravesó la segunda línea de defensa y prosiguió hacia Roma. Existen testimonios gráficos de la entrada de la 13e Demi-Brigade en Roma pese a las órdenes del mando aliado contrarias a esta eventualidad. A la de Roma le siguió la liberación de Siena y el avance hasta las proximidades de Florencia antes de que el CEF fuera retirado para participar en el desembarco en la Provenza. En estos momentos la presencia de españoles en la 13e Demi-Brigade se ha visto paulatinamente disminuida por las bajas y los «traslados» a la división de Leclerc. La 13e Demi-Brigade desembarcó junto con el I Ejército francés del general De Lattre de Tassigny el 16 de agosto de 1944 en Saint-Tropez. Desde allí participó en la conquista de Tolón nueve días más tarde. En su avance por el valle del Ródano camino de Lyón, en Valence, los españoles de la 13e Demi-Brigade fueron efusivamente recibidos por una de las muchas partidas de guerrilleros españoles que operaban en esa zona. Más adelante, los legionarios españoles participaron en los duros combates de Autun y Colmar, cruzaron el Rin para penetrar en Alemania y combatieron en los Alpes, en los últimos enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial. Con Leclerc Entre los hombres que iniciaron la aventura del general Leclerc (Philippe de Hauteclocque) en el África tropical también hubo españoles, pero pocos, apenas un puñado. Su número aumentó con ocasión de la llegada a Trípoli en enero de 1943 de la pequeña fuerza del general francés tras atravesar el desierto del Sáhara gracias al trasvase de legionarios de la 13e Demi-Brigade, como ya se ha dicho. Entonces, Leclerc inició de acuerdo con Montgomery un proceso de expansión de su unidad, convirtiéndola en una brigada ligera motorizada denominada Force L. Esta unidad se incorporó un mes más tarde a la ofensiva sobre Tunicia. Concentrada en Ksar Rhilane, participó en el flanqueo de la línea Mareth. Tras la conquista de Túnez, la unidad de Leclerc fue acantonada en Djidjelli, Argelia, para convertirse en una división acorazada. Durante este proceso, el contingente de españoles aumentó como consecuencia de la incorporación del Corps Franc d´Afrique y del alistamiento de residentes en el Oranesado. De hecho, en esta región existía una numerosa colonia de españoles y pied noirs de origen español que en noviembre de 1942 ascendía a 70.000 individuos, 14.000 de ellos residentes en Orán. Además, cuando en abril de 1943 se cerraron los campos de internamiento franceses, los refugiados españoles liberados tuvieron que elegir entre emigrar a Méjico, incorporarse al Royal Pioneer Corps británico, a la Légion Étrangère o al Corps Franc d´Afrique. Muchos optaron por algunas de las tres últimas opciones. El Corps Franc d´Afrique fue organizado en noviembre de 1942, a instancias del general Giraud, por el general De Monsabert con el objetivo de reclutar a aquellos extranjeros que desearan unirse a la lucha contra el Eje. Como el stablishment militar ex pétainista desconfiaba de esos voluntarios por su orientación política antifascista e izquierdista, los quiso tener al margen de las unidades regulares francesas. Fue precisamente esta neta identidad antifascista lo que animó a no pocos españoles (y no españoles) a alistarse en esta unidad. Así, se alistaron entre otros el que fuera jefe de la Marina de guerra republicana, el almirante Miguel Buiza, quien con el grado de capitán mandó una compañía compuesta por españoles. Uno de sus más destacados animadores fue Joseph Putz, un veterano francés de la Gran Guerra y de las Brigadas Internacionales. El Corps Franc d´Afrique contó con unos 3.000 hombres agrupados en tres batallones que fueron equipados y armados por los británicos. A finales de 1942 se desplegó en el extremo izquierdo del frente aliado, junto al Mediterráneo, y participó en la ofensiva final sobre Túnez y Bizerta. En contra de los deseos del general Giraud y animados por el comandante Putz, los voluntarios del Corps Franc d´Afrique se incorporaron a la división en formación de Leclerc. También se incorporaron algunos españoles que servían en los regimientos legionarios del ejército de Giraud. La razón de esta notable afluencia de españoles a la división de Leclerc tuvo mucho que ver por los rumores que se extendieron sobre la creación de una unidad independiente enteramente española que combatiría bajo la bandera nacional republicana española. Aunque no se convirtió en realidad, la bandera tricolor republicana lució en los vehículos de la 9ª Compañía del Regimiento de Marcha del Chad por los campos de batalla de Europa occidental. En septiembre de 1943 nació la 2e Division Blindée del general Leclerc. El número de españoles es difícil de cifrar pese a que el propio general Leclerc afirmara, exageradamente, que tuvo bajo sus órdenes a varios miles. La mayoría se encuadró en el Régiment de Marche du Tchad, una unidad de infantería mecanizada que se creó en el verano de 1943. Su III Batallón estaba mandado por el comandante Putz y una de sus compañías, la 9ª, está formada casi completamente por un centenar y medio de españoles. Su capitán, Raymond Dronne, asegura que había españoles por las demás unidades, concretamente en las compañías 11ª, de acompañamiento y de apoyo; y que políticamente eran anarquistas, socialistas y republicanos, con muy pocos comunistas. En mayo de 1944 la 2e Division Blindée fue trasladada a Inglaterra y el 1 de agosto de 1944 desembarcó en Normandía, donde participó en los duros combates de Ecouché durante la formación de la bolsa de Falaise. Formando parte del III Ejército estadounidense del general Patton, el día 23 inició desde Argentan el avance que tenía como objetivo la liberación de París. El Régiment de Marche du Tchad encabezaba la división y la compañía española, la «Nueve», abría la marcha. Al anochecer del siguiente día, sus vehículos llegaron a la plaza del ayuntamiento tras recorrer doscientos kilómetros. Estos primeros vehículos que entraron en la capital francesa lucían nombres españoles (en castellano como España Cañí, Madrid, Guadalajara, Teruel, Belchite, Brunete, Guernica... y en francés como Don Quichotte, L´Ebre…) y su gesta quedó inmortalizada gracias a la presencia de corresponsales extranjeros como Ernest Hemingway, Robert Capa o Charles C. Wertenbaker. En París, otros españoles pertenecientes a la Resistencia participaron en las escaramuzas con la guarnición alemana. El 8 de septiembre la división de Leclerc reinició la marcha con destino a Lorena y Alsacia. Junto con divisiones estadounidenses participó en la liberación de Estrasburgo el 23 de noviembre y durante los dos meses siguientes colaboró en la eliminación de las fuerzas cercadas en torno a Colmar. A finales de enero de 1945, en el marco de esta operación, los españoles de la 2e Division Blindée se encontraron con sus compatriotas de la 13e Demi-Brigade que desde el sur de Francia habían alcanzado también la frontera alemana en esta zona. Tras participar en la reducción de las bolsas existentes en varios puertos atlánticas, la división de Leclerc regresó a finales de abril al Rin para penetrar en Alemania. Marcharon por Karlsruhe, Stuttgart y Augsburgo para llegar a Múnich mientras una de sus agrupaciones se desviaba hasta Berchtesgaden. Entre los miembros de la división que alcanzaron el Berghof de Hitler el 5 de mayo se encontraban dos secciones de la «Nueve». De los 144 miembros de esta compañía que desembarcaron en Utah Beach, sólo quedaban al finalizar la guerra dieciséis. Por estas fechas, no muy lejos de allí, en el campo de exterminio de Mauthausen un puñado de españoles supervivientes encabezaban la insurrección del comité de prisioneros de dicho campo y saludaban la llegada de las fuerzas aliadas con un cartel escrito en español colocado sobre la puerta principal. «Maquisards» españoles Destacable es también la actuación de varios miles de guerrilleros españoles, la gran mayoría comunistas, que combatieron en el maquis francés. Aunque protagonizaron esporádicas acciones durante 1941, fue en abril de 1942 cuando se constituyó oficialmente el XIV Cuerpo de Guerrilleros Españoles. Se trataba de una organización controlada por el Partido Comunista Español e independiente de la Resistencia francesa. En esta fase embrionaria, sus primeros núcleos se instalaron en la región de los Pirineos orientales. A finales de ese año, según el PCE no serían más de medio millar sus miembros. Durante 1943 se desarrolló su organización con la creación de «compañías», «batallones», «brigadas» y «divisiones» de escasos efectivos (una brigada contaba con unos 300 hombres) y aumentó el número de guerrilleros. Así, a finales de año las siete divisiones del XIV Cuerpo de Guerrilleros Españoles operaban en 31 departamentos del Mediodía y la Provenza. Antes, en otoño, se había realizado una fusión teórica de estas unidades con la organización comunista francesa de la Resistencia, aunque en la práctica conservaron su autonomía organizativa. En mayo de 1944, el XIV Cuerpo se transformó en la Agrupación de Guerrilleros Españoles, siempre controlada por el PCE y con una plena autonomía respecto a las organizaciones políticas y resistentes francesas. De hecho, para los dirigentes guerrilleros españoles su organización era un pequeño ejército extranjero que ayudaba en la liberación de Francia pero que se guardaba para su destino final: España. En agosto de 1944 la AGE fue reconocida por las Fuerzas Francesas del Interior (FFI) como una organización española integrante de las mismas. Y es que durante la primavera, unidades guerrilleras españolas habían participado en batallas tan relevantes de la Resistencia francesa como las de Glières, Vercors y Mount-Mouchet. Sus efectivos alcanzaron tras la movilización general de junio, como consecuencia del desembarco de Normandía, los diez mil guerrilleros. En noviembre, completada la liberación del Mediodía francés, se acometió una reorganización por la que se crearon once batallones de seguridad que se desplegaron por la región hasta que el 30 de marzo de 1945 fue ordenada la desmovilización de los guerrilleros españoles. Guerrilleros españoles de la 10ª Brigada, Pau, 1944. Con Gran Bretaña Una unidad constituida por españoles formó parte de las fuerzas armadas británicas durante la práctica totalidad de la Segunda Guerra Mundial: la No. 1 Spanish Company del Real Cuerpo de Ingenieros, cuya bandera se exhibe en un museo de Northampton. Nació en 1940 y fue disuelta en 1946. La mayoría de sus primeros efectivos procedía del contingente de legionarios españoles de la 13e Demi-Brigade que se amotinó tras regresar de Narvik. Algunos se alistaron en el ejército británico junto con unos pocos evadidos de Francia tras la débâcle (cabe citar aquí que durante la campaña de Francia, la 185e Compagnie de Prèstataires Étrangers fue adscrita a la BEF y unos pocos supervivientes pudieron llegar a Inglaterra) y recibieron entrenamiento militar durante tres meses al tiempo que se organizaba la compañía. Eran unos 280 hombres con suboficiales británicos y españoles que estuvieron destinados en diversos lugares de la costa inglesa. El 13 de agosto de 1944 desembarcaron en Normandía y durante la batalla de las Ardenas estuvieron temporalmente bajo mando estadounidense y a punto de entrar en combate. En esta unidad, las fuerzas especiales británicas reclutaron a unos cuarenta individuos que efectuaron diversos cursos de formación en paracaidismo, sabotaje, etc., ante la hipótesis de una intervención en España. Otro pequeño grupo de españoles, unos setenta, que servían en Siria y Líbano se pasaron a las fuerzas británicas cuando se firmó el armisticio entre Alemania y Francia en 1940. La mayoría eran legionarios del 6º Regimiento que huyeron a Palestina y se enrolaron en el 50th Middle East Commando mandado por el teniente coronel George A. D. Young, donde constituyeron su Compañía B. Recibieron un riguroso entrenamiento durante cinco meses hasta que en diciembre de 1940 fueron trasladados a Creta. Habiendo regresado a Egipto en marzo de 1941, el 50th Commando fue amalgamado con el 52th en una nueva unidad que se integró en la Layforce como Batallón D: los españoles formaban la mitad de una compañía (dos «troops»). En mayo regresaron a Creta donde combatieron duramente con los fallschirmsjägern alemanes: tras la evacuación, sólo regresaron a Alejandría diecisiete españoles (en 1945 retornarían a Inglaterra 35 españoles tras años de cautiverio en Alemania). Estos supervivientes se incorporaron junto con sus compañeros en el 1st Special Regiment del Special Operations Executive. Otro puñado de españoles procedentes del 50th Middle East Commando combatió en uno de los batallones del Queen´s Regiment de la 7ª División Acorazada (131ª Brigada). Entre abril y julio de 1943, los británicos organizaron una serie de compañías de ingenieros en el norte de África. En concreto, la 361ª estaba enteramente compuesta por españoles, eran mayoría en la 362ª y una significada minoría en la 363ª. Desde la operación Torch hasta mayo de 1943 el número de españoles que se alistaron ha sido calculado en 794. La 361ª Compañía recibió entrenamiento militar en febrero de 1944 y las tres partieron en septiembre de ese año hacia Gran Bretaña. Desde allí, un pequeño grupo de la 361ª se incorporó a la No. 1 Spanish Company. También hubo cientos de marineros españoles formando parte de las tripulaciones de los mercantes que atravesaron el Atlántico así como algunos individuos en la Royal Navy, en la Royal Air Force y en los servicios de propaganda como la BBC. Por último hay que citar a los numerosos colaboradores de los servicios de información e inteligencia aliados. El más famoso fue Juan Pujol, más conocido como Garbo, un espía que tuvo un destacado papel en las operaciones de desinformación que antecedieron a la operación Overlord en 1944. Partisanos españoles en la Unión Soviética. Con la Unión Soviética Al finalizar la Guerra Civil Española, un millar aproximadamente de militantes del Partido Comunista de España (PCE) encontró refugio en la Unión Soviética: la mayoría de ellos eran sus dirigentes políticos y militares, encabezados por la dirección del partido, que junto con la de la Komintern se encargó de facilitar el viaje y la instalación de los cuadros elegidos en las principales ciudades soviéticas: Moscú, Leningrado, Járkov, Gorki, etc. Allí, los más destacados dirigentes continuaron su labor política, los militares fueron enviados a perfeccionar sus estudios a las academias Voroshílov y Frunze, y los demás se pusieron a trabajar en la industria y en otros empleos. Además de estos militantes comunistas, en la Unión Soviética se encontraban otros colectivos de españoles. El más numeroso era el formado por los llamados «niños de la guerra», algo menos de 3.000 pequeños y adolescentes refugiados que salieron de España en 1937. Le seguía el centenar largo de aviadores de la República constituido por los que el final de la guerra en España les había pillado sin haber finalizado sus cursos de entrenamiento con las fuerzas aéreas soviéticas en Kirovobad y los que llegaron desde España. Y por último, estaban el más de medio centenar de marinos que llegaron a la URSS en 1939. Pese a su escaso número, los militantes comunistas en territorio soviético poseían dos valiosas cualidades a ojos de las autoridades: la mayoría eran veteranos del ejército republicano y todos pertenecían a una élite comunista de total confianza, entregada a la causa sin restricciones. De acuerdo con las cifras que aporta Líster, en total fueron 749 los españoles jóvenes y adultos que participaron en la Gran Guerra Patria, de los que cayeron en combate 204 (según la relación elaborada por el Centro Español de Moscú, el número de caídos identificados es de 186) y que obtuvieron numerosas condecoraciones soviéticas: entre ellas una orden de Héroe de la Unión Soviética y dos órdenes de Lenin. Barbarroja En cuanto se inició la invasión nazi de la Unión Soviética fueron muchos los españoles que se ofrecieron voluntarios a las autoridades soviéticas y la dirección de la Komintern para combatir al agresor. Si bien fueron inicialmente rechazados, unos pocos fueron admitidos en una unidad especial que en esos momentos se estaba formando en los alrededores de Moscú: en la Otdelnaya Moto-Strelkovaya Brigada Osobogo Naznacheniya (OMSBON, Brigada Independiente de Fusileros Motorizados de Destino Especial). Junto con voluntarios de otras nacionalidades como alemanes, austríacos, polacos, búlgaros, húngaros, etc. (de los que muchos eran veteranos de las Brigadas Internacionales) se organizó un batallón multinacional en el que los españoles constituyeron su 4ª Compañía: eran unos 125 hombres mandados por el capitán Pelegrín Pérez Galarza. La OMSBON era una unidad del Narodnyi Komissariat Vnutrennij Del (NKVD, Comisariado Popular para Asuntos Internos) que tuvo su origen en la orden del Comité Central del Partido Comunista y del Sovnarkom de 29 de junio de 1941 dirigida a los órganos del partido para llevar a todo el territorio soviético la lucha contra el invasor. Dicha directiva contenía un programa para la organización y realización de actividades partisanas y clandestinas en los territorios ocupados por el ejército alemán. Dos días antes, el 27 de junio, el NKVD había iniciado la organización de grupos especiales destinados a actividades de reconocimiento y de actuación en la retaguardia enemiga. Bajo el mando del general Bogdanov, el cuadro se conformó con miembros de diferentes departamentos del NKVD que fueron reforzados por unos 1.500 militantes del Partido Comunista. Y además de los varios cientos de extranjeros mencionados, completaron la unidad miembros del Komsomol, destacados atletas de las principales sociedades deportivas del país y estudiantes universitarios. En octubre, la unidad pasó al mando del coronel Mijaíl Fedoróvich Orlov y se organizó en una plana mayor, dos regimientos de fusileros motorizados, servicios de sanidad y paracaidismo, escuelas y una sección de aviación. Para las operaciones en el frente se dividirían en destacamentos autónomos de diversos tamaños: desde los 1.000-1.200 hombres hasta los grupos especiales de 3-10 miembros. El programa de instrucción incluyó prácticas de fuego con diversos tipos de armas, técnicas de combate, topografía, orientación, demolición, paracaidismo y todas aquellas necesarias para el desarrollo de acciones guerrilleras en la retaguardia enemiga. La preparación ideológica y política tuvo también una gran importancia al encontrarse entre sus misiones la reconstrucción de la organización del Partido Comunista en las zonas ocupadas. Si bien las operaciones de infiltración de grupos especiales se iniciaron a finales de agosto de 1941, los españoles, junto con el grueso de la unidad, participaron en la defensa de Moscú tras finalizar su periodo de instrucción. En octubre, cuando Moscú fue puesto en estado de excepción, la OMSBON fue destinada temporalmente a la guarnición de la capital. En la noche del día 16, el mando de la brigada recibió la orden de desplegarse en el área comprendida por las plazas Sverdlov, Mayakovski, Pushkin y Roja. A la compañía española se le encomendó la defensa y vigilancia de diversos edificios, algunos de ellos dentro del propio Kremlin. Otros grupos de españoles participaron en la campaña de diversas maneras, allí donde residían. En Járkov, tras la evacuación de la colonia española, se alistó un pequeño grupo de veteranos en operaciones especiales dirigidos por el siniestro y heterodoxo Domingo Ungría en uno de los batallones de ingenieros a las órdenes del coronel Ilyá G. Stárinov, también veterano de la guerra española. Inicialmente desempeñaron labores de demolición y tras la caída de la ciudad ucraniana se trasladaron a la zona de Rostov del Don, donde desarrollaron misiones de sabotaje en la retaguardia alemana. En Leningrado se presentaron voluntarios la práctica totalidad de los jóvenes españoles presentes y fueron enrolados en diversas unidades de la milicia hasta ser desmovilizados en diciembre de 1941. Los adolescentes españoles que tomaron parte en su epopeya fueron un centenar, muchos de los cuales cayeron y algunos recibieron condecoraciones a título póstumo, como la orden de la Bandera Roja que recibió una chica llamada María Pardinas. Partisanos Desde enero de 1942, la OMSBON recuperó como función principal la formación e infiltración de sus destacamentos especiales: sólo en los tres primeros meses de ese año fueron infiltrados en la retaguardia enemiga más de veinte grupos y otros 212 (con un total de 7.316 hombres) fueron destinados a los cuarteles generales de los frentes para su utilización tras las líneas enemigas. Ya antes, a partir de noviembre de 1941, la mayoría de los españoles de la OMSBON habían sido retirados del frente y trasladados a retaguardia, donde iniciaron su entrenamiento específico en tácticas guerrilleras. Pese a estos españoles enrolados en el NKVD, la mayoría de los que combatieron durante la Gran Guerra Patriótica lo hicieron como partisanos llegando algunos, incluso, a ser considerados héroes soviéticos. Los primeros fueron alrededor de una docena de grupos dirigidos y formados por españoles enviados a la retaguardia enemiga en Bielorrusia y en las regiones de Kalinin o Smolensko durante la primavera de 1942. El año de 1942 fue el de la incorporación masiva de los voluntarios españoles a los combates. Tras la negativa inicial, las autoridades soviéticas autorizaron el reclutamiento de los españoles lo que produjo lo que un testigo denominó «movilización general», pues la mayoría optó por el alistamiento. Muchos acabaron en las fuerzas especiales dependientes de la 5ª Brigada Independiente de Ingenieros de Designación Especial que mandaba Stárinov. Así, en febrero de 1942 se dieron las primeras intervenciones en la zona del golfo de Taganrog. Desde el verano de 1942, la mayor parte de los partisanos españoles fueron retirados de los combates y concentrados en los alrededores de Moscú, en la Escuela Superior de Partisanos localizada en Buíkovo. Allí, un grupo de unos trecientos españoles bajo el mando del teniente coronel Ungría y del coronel Stárinov recibió instrucción especializada durante aproximadamente tres meses. En noviembre de ese año, la mayoría de los españoles fue trasladada al Cáucaso soviético para combatir durante los siguientes meses. Las orillas del mar Negro, la estepa de los Kalmucos, las regiones de Ciscaucasia y Kubán se convirtieron en los campos de batalla de una mayoría de combatientes españoles. Al mismo tiempo, la compañía española de la OMSBON fue trasladada a la capital georgiana, Tiflis. Allí, a diferencia de sus compatriotas en otras unidades, no participaron en operaciones guerrilleras y se limitaron a desempeñar labores de seguridad en la retaguardia como las demás fuerzas del NKVD. A medida que los frentes avanzaban hacia el oeste, las zonas de actividad partisana de los españoles se trasladaron paulativamente a Crimea. Allí, un grupo lanzado en paracaídas en marzo de 1943 fue aniquilado completamente en los alrededores de la localidad de Shúbino. Tiempo después, los habitantes del lugar erigieron un monumento en su recuerdo. Un mes más tarde, los partisanos españoles de Stárinov fueron concentrados nuevamente cerca de la capital soviética. Allí, en mayo de 1943 fueron amalgamados con la 4ª Compañía de la OMSBON. Constituyeron un heterogéneo grupo de unos quinientos hombres en cuyo seno no tardaron en aflorar las diferencias entre los disciplinados y severos miembros del NKVD, obedientes a la dirección del PCE, y los indisciplinados e individualistas ex partisanos encabezados por Stárinov y Ungría. Fue por esas fechas cuando la dirección comunista obtuvo de las autoridades soviéticas la retirada de los voluntarios españoles de los combates, aduciendo que de seguir su generoso tributo de sangre se debilitaría fatalmente su estructura y organización. Los militantes comunistas españoles ya habían adquirido una amplia experiencia en acciones de infiltración y sabotaje, y quedaban a disposición de la dirección del PCE y de Stalin. Desde ese momento, grupos de españoles fueron enviados a diferentes academias militares para completar su formación y convertirse en suboficiales y oficiales del Ejército Soviético. Son los casos de los tenientes José Gros y Manuel Alberdi. Éste último participó en la batalla de Berlín al mando de una unidad de ingenieros que instaló un puente sobre el río Spree muy cerca del Reichstag y que poco después «rebautizó» una calle berlinesa con el nombre del fallecido secretario general del PCE, José Díaz. Los mandos militares Tras su llegada a la Unión Soviética en 1939, los más destacados militares comunistas fueron enviados a las academias militares Voroshílov (de estado mayor) y Frunze, donde pasaron dos años perfeccionando sus conocimiento militares. Entre ellos se pude citar a Antonio Cordón, Enrique Líster, Juan-Modesto Guilloto, Pedro Mateo Merino, Artemio Precioso, Manuel Tagüeña, Ángel Beltrán y otros, todos veteranos de la Guerra Civil Española que durante la misma habían mandado desde ejércitos hasta batallones. Como consecuencia del estallido de la guerra, en 1941 los cursos de la academia Frunze se redujeron en duración y la mayoría de los militares españoles se convirtieron en instructores mientras algunos eran destinados a unidades del Ejército Rojo. Entre los más conocidos de estos últimos se suele citar a los tenientes Rubén Ruiz Ibárruri, hijo de la dirigente del PCE Dolores Ibárruri, caído en Stalingrado (condecorado como Héroe de la Unión Soviética) y Santiago de Paúl Nelken, hijo de la dirigente socialista Margarita Nelken, que murió durante la ofensiva sobre Berlín. De estos militares comunistas españoles sobresalieron tres por los empleos que alcanzaron y los destinos que recibieron. Fueron Antonio Cordón, ex militar profesional español que durante la Guerra Civil Española había desempeñado altos cargos políticos en el Ministerio de Defensa, Juan-Modesto Guilloto, comandante del Ejército del Ebro en 1938-39 y Enrique Líster, jefe del V Cuerpo de Ejército en esos mismos dos años. Los tres fueron ascendidos a general major en 1943 tras finalizar sus estudios y destinados a la formación del ejército polaco que las autoridades soviéticas decidieron crear. Según Líster, Antonio Cordón fue nombrado jefe del Estado Mayor del cuerpo de ejército polaco mientras que Juan-Modesto Guilloto y él recibían el mando de las divisiones 1ª y 2ª, respectivamente. En octubre de 1944 recibieron la misión de trasladarse a Yugoslavia para integrarse como asesores en el ejército partisano. Llegaron en noviembre de ese mismo año y permanecieron hasta febrero de 1945 asignados al cuartel general de Tito. Pero no fueron estos tres los únicos oficiales soviéticos españoles que actuaron como instructores de los partisanos yugoslavos: hubo otra decena, de los que dos (Facundo López y Américo Brizuela) murieron en combate en marzo de 1945 cerca del río Drava. Los aviadores y los marinos De los aviadores españoles presentes, un primer grupo fue admitido a finales de julio de 1941 y la mayoría de los pertenecientes a la promoción que se preparaba en Kirovovad lo fue a partir de octubre de ese mismo año. Los del primer grupo, tras permanecer juntos y ser destinados a sendas escuadrillas ubicadas en el aeródromo de Bukovo, cerca de Moscú, fueron repartido por distintas unidades. Los pilotos españoles no formaron ninguna escuadrilla estrictamente española y fueron destinados individualmente a diversas unidades de las fuerzas aérea soviética. Por esta razón se puede afirmar que hubo pilotos españoles en todos los frentes y que participaron en las más importantes batallas, como las de Stalingrado y Kursk. Entre los ases españoles de la guerra en el cielo se debe citar a José María Pascual Santamaría, quien ganó a título póstumo la orden de Lenin por su participación en Stalingrado, a Alfonso García Martín, que alcanzó el empleo de capitán y fue condecorado con dos órdenes de la Bandera Roja y dos de la Guerra Patria, a Antonio García Cano (condecorado con una orden de la Bandera Roja), a Antonio Arias, a quien no le admitieron en el grupo especial de ases de la 130ª División por su condición de español, a Manuel Zarauza Clavero, quien llegó a coronel o a Juan Lario, quien mandaba una escuadrilla durante la batalla de Berlín. Como anécdota final cabe citar a José María Bravo, quien estando destinado en una unidad emplazada en el Cáucaso le tocó actuar como escolta de los aviones que trasladaron a Stalin y su séquito hasta Teherán en 1943. En lo referente a los marinos, la mayoría procedían de las tripulaciones de los mercantes que fueron incautados por las autoridades soviéticas por hallarse en sus puertos al finalizar la Guerra Civil Española. Uno de estos navíos fue el Cabo San Agustín, el cual fue incorporado a la Marina soviética hasta ser torpedeado y hundido en el mar Negro. El más conocido marino fue Pepín Álvarez que como capitán de un mercante recorrió en varias ocasiones la ruta que comunicaba Múrmansk o Arjánguelsk con los países occidentales. Fuentes Arasa, Daniel: Los españoles de Churchill, Armonía, Barcelona, 1991. Arasa, Daniel: Los españoles de Stalin, Belacqva, Barcelona, 2005. (1ª ed. 1993). Banda de cosacos. Una breve historia de la “Nueve”, [http://juanmario.rey.en.eresmas.net/HISTORIA1.htm] Cimorra, Eusebio; Isidro Mendieta y Enrique Zafra: El sol sale de noche, Progreso, Moscú, 1970. Dreyfus-Armand, Geneviève: El exilio de los republicanos españoles en Francia, Crítica, Barcelona, 2000. 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Belli Ludi © Copyright Carlos A Pérez 2008 La propiedad intelectual, así como todos los derechos legales de ella derivados, de los artículos e ilustraciones firmados pertenecen exclusivamente a sus autores, y a sus editores si los hubiera. The intellectual property and copyrights of signed articles and illustrations belong exclusively to their authors, and publishers if any.

Triunfó el miedo en Grecia, pero la esperanza sigue

Josep Maria Antentas. Profesor de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona ATENAS--- La troika respira tranquila. Habrá un nuevo gobierno pro-Memorando en Grecia. El eslabón más débil de la zona Euro aún no se ha desfondado. La oligarquía financiera, este 1% que señala Occupy Wall Street, vió con preocupación estos días cómo el fantasma surcaba de nuevo. Ayer quizá compraron tiempo, consiguiendo apuntalar precariamente un andamio que se cae. Pero el fantasma ha vuelto para quedarse. La realidad es que la crisis económica y social se transformó en crisis política generalizada, en térmnos gramscianos en una crisis de hegemonía y una “crisis orgánica del Estado”. Las políticas de ajuste estructural hicieron implosionar el sistema de partidos tradicional en Grecia y la brecha abierta no va a cerrarse fácilmente. El miedo, alimentado por una verdadera campaña de terror mediático de la derecha y el chantaje neocolonial de la Troika, triunfó sobre la esperanza. Pero la alegría de la Troika puede ser efímera. El nuevo gobierno será un gobierno débil, formado por partidos desacreditados carentes de legitimidad, y tendrá el mandato de proseguir con unas políticas impopulares que provocarán nuevas y decididas movilizaciones. Las declaraciones, tras conocer su victoria, del candidato de Nueva Democracia Samaras afirmando que llevará al país por “la senda de la prosperidad” son poco más que un mero ejercicio de cinismo que serán pronto desmentidas por la realidad. No future es lo único que las políticas de la Troika y sus vasallos ofrecen al pueblo griego. Aunque cansado por dos años de resistencia tenaz, éste ha decidido no morir sin presentar batalla, no rendirse de forma indigna. Luchando cual gato panza arriba, aún desde la acumulación de derrotas, paradójicamente el pueblo griego ha recuperado su mejor arma: la confianza en la capacidad de vencer. El ascenso de Syriza, bajo las cenizas de un PASOK descompuesto y en ruinas, se basa en su capacidad de combinar crediblidad política y social con credibilidad electoral, en un escenario de levantamiento social prolongado. La clave de su éxito es que aparece como una formación “distinta” e inmaculada frente a los recortes a la que no se le puede reprochar haber colaborado con el infame PASOK ni gobernar con él en regiones o municipios aplicando políticas de recortes. Su propuesta de formación de un gobierno de izquierdas anti-Memorando durante la campaña de las elecciones del 6 de mayo fue la palanca que la propulsó electoralmente y que modificó las coordenadas del debate electoral. De golpe, la posibilidad de un “gobierno de izquierdas” apareció como una salida concreta y factible a la pesadilla de los recortes, como una fórmula casi mágica a la que una parte del pueblo griego se agarró en medio del desamparo. El positivo e impactante ascenso de Syriza no sólo ha significado un rayo de esperanza para los trabajadores griegos, sino que también ha capturado la imaginación de la izquierda europea, desprovista de referencias y experiencias prácticas exitosas y consciente de que en el país helénico se libra la batalla más decisiva del continente en el combate global contra los planes del capital financiero. Conviene, sin embargo, no idealizar acríticamente Syriza, una coalición plural y en la que coexisten orientaciones distintas, algunas de ellas muy moderadas, otras conscuentemente anticapitalistas. Sus debilidades organizativas y de implantación social son enormes y sus propuestas programáticas y discurso político presentan límites e inconsistencias importantes. Del 6 de mayo al 17 de junio se ha hecho notar un ligero desplazamiento de las propuestas de Syriza sobre el Memorando, la deuda y las cuestiones clave hacia formulaciones un poco más ambiguas y menos rupturistas, aunque manteniendo un claro perfil de oposición a la lógica del ajuste estructural, sobre el que se cimienta su credibilidad y su identidad política. En este nuevo escenario el fortalecimiento de la auto-organización social en los barrios y centros de trabajo seguirá siendo la variable clave pues no se podrá iniciar ninguna lógica consistente de ruptura con las políticas de ajuste estructural sin una sociedad movilizada y organizada. Queda también pendiente como tarea crucial para esta nueva etapa contra el gobierno Samaras buscar formas de unidad y colaboración de los principales componentes de la izquierda griega, en particular entre Syriza y la coalición anticapitalista Antarsya, débil electoralmente (0’33% ayer) pero con una implantación social igual o superior a la primera, sin olvidar al KKE (4,4% ayer), el principal partido de izquierdas en términos militantes y que hasta ahora ha practicado una sectaria política aislacionista a todas luces fallida. “El futuro no pertenece a los asustados, sino a los portadores de esperanza” señaló Tsipras ayer tras conocer los resultados. En su discurso final ante centenares de simpatizantes y seguidores, un poco decepcionados por lo que pudo ser y no fue pero conscientes de que el combate es largo, anunció firmeza contra los recortes y la necesidad de proseguir la movilización. Ayer se perdió quizá una batalla, pero esto está lejos de haber terminado. Mientras Tsipras finalizaba sus palabras la voz de Patti Smith enviaba atronadoramente por los altavoces un mensaje directo a la Troika: “People have the power”. Público

En estos duros tiempos que corren, con un capitalismo cada vez más salvaje,esta canción maravillosa de Leonar Cohen ayuda a seguir adelante.

Letra original: When they poured across the border I was cautioned to surrender, This I could not do; I took my gun and vanished. I have changed my name so often, Ive lost my wife and children But I have many friends, And some of them are with me. An old woman gave us shelter, Kept us hidden in the garret, Then the soldiers came; She died without a whisper. There were three of us this morning Im the only one this evening But I must go on; The frontiers are my prison. Oh, the wind, the wind is blowing, Through the graves the wind is blowing, Freedom soon will come; Then well come from the shadows. Les allemands etaient chez moi, Ils me dirent, signe toi, Mais je nai pas peur; Jai repris mon arme. Jai change cent fois de nom, Jai perdu femme et enfants Mais jai tant damis; Jai la france entie`re. Un vieil homme dans un grenier Pour la nuit nous a cache, Les allemands lont pris; Il est mort sans surprise. Oh, the wind, the wind is blowing, Through the graves the wind is blowing, Freedom soon will come; Then well come from the shadows. Traducción: Cuando atravesaron la frontera, me habían advertido para que me rindiera. No podía hacerlo. Cogí mi pistola y me escapé. He cambiado de nombre tantas veces. He perdido a mi esposa y mis a mis hijos. Pero tengo algunos amigos, algunos de ellos están conmigo. Un anciana nos dió refugio. Nos escondió en el desván. Entonces vinieron los soldados. Murió sin dar un suspiro. Había allí tres de nosotros aquella mañana. Sólo quedo yo por la tarde. Pero debo continuar. Las fronteras son mi prisión. Oh, el viento, el viento sopla. A través de las tumbas el viento está soplando. La libertad pronto vendrá. Entonces saldremos de las sombras. Los alemanes estaban en mi casa. Me dijeron que me identificara. Pero no tengo miedo. Retomaré las armas. He cambiado de nombre un centenar de veces. He perdido a mi esposa y a mis hijos. Pero tengo algunos amigos. Tengo a Francia entera. Un anciano, en un granero, nos escondió por la noche. Los alemanes lo capturaron. Murió sin sorpresa alguna. Oh, el viento, el viento sopla. A través de las tumbas el viento está soplando. La libertad pronto vendrá. Entonces saldremos de las sombras.

"Nosotros no estamos indignados, estamos hasta los cojones"

El 23 de mayo empezó la huelga de las cuencas en Asturias, León, Palencia y Teruel. En estas semanas, se han repetido los enfrentamientos con la policía, los cortes de carretera y las manifestaciones. Hay siete mineros encerrados en sus centros de trabajo. Sólo en los últimos días, un agente de policía fue herido en un ojo y aún está en pronóstico reservado, tres periodistas están heridos y hay varias decenas de heridos entre antidisturbios y mineros, además de un hombre que quedó en estado grave el viernes después de que un tren chocara contra una barricada. La desaparición de lo que ha sido la forma de vida de esta zona del norte de España hace que la rabia de los mineros se exprese en unas huelgas especialmente conflictivas. Con una dilatada tradición de lucha y con el peso histórico de haber sido vanguardia del movimiento obrero, los mineros cuentan con fuertes organizaciones sindicales, seguimiento y apoyo por parte de buena parte de los habitantes de las cuencas y capacidad de hacer frente a la policía. En más de una ocasión públicamente han afirmado: "No estamos indignados, estamos hasta los cojones". La reivindicación del sector ha despertado una gran atención en todo el mundo Por eso, la reivindicación de estos trabajadores, que parecía haberse olvidado en pleno siglo XXI, ha despertado una gran atención en todo el mundo y comités de mineros ingleses, polacos, alemanes y belgas se han trasladado hasta Asturias para la huelga. Y es que esta podría ser la última batalla que libren por un sector que ha vivido subvencionado desde hace más de un siglo, pues en medio de una recesión económica en un mercado globalizado la retirada de los fondos públicos que se preveían hasta 2016 puede ser el tiro de gracia para el sector. Tras estos días de cortes de carretera, marchas pacíficas y multitudinarias en las ciudades y guerrilla en los montes, a las 00:00 de la noche empieza el paro. Los trabajadores y simpatizantes de la causa han preparado todo para una jornada que se espera especialmente conflictiva.Publicado en Diario digital Público

El futuro de Grecia

Escrito por Vicenç Navarro--- Cuando el lector lea este artículo, ya conocerá el resultado de las elecciones del 17 de junio en Grecia. Tales elecciones han alarmado a la eurocracia (los funcionarios de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo, así como del Fondo Monetario Internacional) y a las derechas gobernantes en Europa, lideradas por el gobierno Merkel, habiendo incluso impuesto el rescate financiero a España, a fin de evitar que en caso de que ganara la izquierda griega las elecciones se creara una situación monetaria inestable que afectase al sistema financiero europeo (centrado en la banca alemana) y muy en particular a los subsistemas financieros nacionales más vulnerables dentro de tal sistema, como es el español. Escribo este artículo el viernes anterior, 15 de junio, y desconozco, por lo tanto, el resultado de tales elecciones. Ahora bien, en base al conocimiento adquirido a través de algunos de mis estudiantes griegos que están ahora en Grecia, mucho me temo que ganarán las fuerzas conservadoras, las de siempre, responsables de la enorme crisis que ha estado padeciendo aquel país desde 2007, y que durante la mayoría de la historia griega han dominado aquel Estado. La intervención tan agresiva y activa, tanto de tales derechas griegas como de las instituciones y gobiernos citados al principio del artículo, en el proceso electoral griego, en un contexto en que la mayoría de los medios están controlados por fuerzas conservadoras y liberales (en realidad, neoliberales) griegas e internacionales, hace muy probable la victoria de las derechas. El mensaje promovido por tales derechas ha sido que una victoria de las izquierdas sería “el desastre”, “el colapso, “el fin”… y toda una serie de epítetos utilizados en los medios griegos e internacionales con el objetivo de hacer calar en la población una sensación de miedo que les motive el día de las elecciones a evitar la victoria de las izquierdas, optando por las derechas, aunque el nivel de rechazo hacia las políticas impuestas por éstas últimas sea elevadísimo. Muchos que rechazan tales políticas votarán por la derecha, temiendo que la victoria de las izquierdas fuese peor, es decir, conllevara directamente el colapso de la economía. El miedo, como también ocurrió en el reciente referéndum en Irlanda, ha sido el arma que ha utilizado la derecha para conseguir lo que desea, la continuación de las políticas neoliberales que han debilitado enormemente el mundo del trabajo, bajando los salarios, desmontando la protección social y debilitando el Estado del Bienestar. El proyecto actual de las derechas en la Eurozona tiene como objetivo transformar la Europa Social en la Europa Neoliberal. Y lo están consiguiendo, con la complicidad durante muchos años de la socialdemocracia, causa de su declive electoral. En este proyecto, Grecia ha sido el Estado donde esta estrategia se ha mostrado más exitosa. La izquierda radical griega es la respuesta a esta situación y representa la esperanza de cambio. De ahí que haya sido estigmatizada, presentándola como “extremista”, siendo demonizada en los mayores medios de información y persuasión europeos, manipulando maliciosamente sus propuestas. En realidad, tales propuestas siguen las líneas aconsejadas por la mayoría de economistas –como Stiglitz, Weisbrot, Baker, Krugman y muchos otros- que no son adherentes al dogma neoliberal, dogma que sirve predominantemente a los intereses del capital financiero. La necesidad de cambio en Grecia Es obvio, y los datos así lo confirman, que Grecia no puede salir de la crisis a base de las políticas que han sido impuestas por la eurocracia y por sus aliados en el Estado griego –los dos partidos mayoritarios que han gobernado Grecia durante todos estos años-. Un tanto semejante, por cierto, puede decirse de España. España y Grecia no saldrán de la crisis mediante la aplicación de las políticas neoliberales. Éstas están agudizando todavía más la recesión. Sólo pensadores aferrados al dogma neoliberal, de los cuales hay una gran densidad en los círculos mediáticos de España (TV3, la cadena pública de la Generalitat de Catalunya, tiene una hora semanal de adoctrinamiento neoliberal, llamada “lecciones de economía”, realizada por el economista neoliberal Sala i Martin, que goza de gran prominencia mediática en los medios controlados por las derechas), pueden continuar insistiendo en que la solución pasa por profundizar todavía más estos recortes de gasto público. Lo que está proponiendo la Izquierda Radical no es la salida del euro. Como queda bien indicado en el artículo de su dirigente Alexis Tsipras publicado en el Financial Times (13.06.12), la fuerza política que él representa defiende la existencia del euro y la permanencia de Grecia en la Eurozona. Ahora bien, critica e intenta cambiar las condiciones que la eurocracia, el FMI y el gobierno Merkel están imponiendo al Estado griego, que están llevándole a la ruina. Es fácil demostrar que esto es así mirando los datos. Y el análisis del por qué Grecia está donde está lo atribuye, no sólo a tales políticas impuestas desde la eurocracia, sino también a la estructura de poder económico y financiero de su país y su excesiva influencia sobre el Estado. La semejanza con España es enorme. Y no sólo con España. Los países que tienen más dificultades, todos ellos intervenidos –Grecia, Portugal, Irlanda y España-, han estado históricamente dominados por una clase ultraconservadora que ha configurado unos Estados muy represivos, muy pobres, con escasa sensibilidad social, y escasamente redistributivos. De ahí que sólo una izquierda radical puede cambiar esta situación. La alianza de las clases ultraconservadoras en estos países con la eurocracia es el bloqueo que impide la salida de Grecia, España, Portugal e Irlanda de la profunda crisis en que se encuentran. De este modo, las únicas fuerzas que pueden cambiar esta situación son estas izquierdas radicales que quieren transformar las relaciones de poder que han obstaculizado el desarrollo del país. Es paradójico, en este sentido, que la presidenta del FMI, Christine Lagarde, critique a Grecia por el fraude fiscal de los ricos griegos y a la vez apoye a las fuerzas políticas responsables de la tolerancia de tal fraude, y se oponga a la victoria del partido que desea eliminarlo. Las propuestas de la Izquierda Radical para Grecia Tal partido ha indicado correctamente que el tema central no resuelto en Grecia es la reforma fiscal que permita corregir las enormes desigualdades existentes en el país, aumentar los ingresos al Estado, y estimular la economía a base de incrementar el gasto público, creando empleo. Empleo crea riqueza y crea más empleo. El problema de Grecia no es el déficit, sino el nulo crecimiento y el elevado desempleo. El elevado déficit no es la causa, sino el síntoma de la crisis. Igual ocurre en España. De ahí que tal partido haya hecho de la reforma fiscal el centro de su programa económico. Lo mismo debería ocurrir en España. La creación de empleo a base de reformar la política fiscal y su impacto redistributivo ha sido avalado extensamente, no sólo por la experiencia de los países nórdicos en Europa, sino por la amplia investigación científica, liderada por el profesor Simon Wren-Lewis de la Universidad de Oxford. Definir tal estrategia como “extremista” define más al acusador que al acusado. Tales políticas, sin embargo, no pueden realizarse dentro del acuerdo impuesto a Grecia por la eurocracia. Otro punto que tal Izquierda Radical también cuestiona es la responsabilidad por la deuda adquirida. ¿Por qué un Estado democrático tiene que pagar las deudas contraídas por una dictadura, cuyos gastos militares beneficiaron a los acreedores alemanes? Un punto semejante podría aducirse en el caso español. ¿Por qué se intenta penalizar, con razón, a la banca española por su comportamiento especulativo, generando la burbuja inmobiliaria, y en cambio no se penaliza y se protege a la banca alemana, cuyos fondos fueron determinantes en la creación de la burbuja inmobiliaria española? Alexis Tsipras está cargado de razón. Y aún cuando la situación de la crisis griega es distinta a la española, sus observaciones y propuestas son también aplicables a España. Su contraste con las políticas de las izquierdas gobernantes en España no puede ser más dramático. Tal partido no desea salirse del euro, quiere cambiar el sistema de gobierno del euro, cambio que beneficiaría a todo el mundo, y no sólo la Eurozona. El BCE es hoy una de las instituciones –lobby del Bundesbank- que está dañando más la economía europea y mundial. Ahora bien, si la estructura de poder europea no acepta tales cambios, la izquierda griega no excluye su salida del euro, lo cual crearía una pesadilla, no tanto a las clases populares griegas, sino a las economías europeas, así como a la clase dirigente griega. Esto es de lo que no se ha informado al público español. Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University Artículo relacionado Grecia: la derecha proclama su victoria ---------