28 de junio de 2012

De nazi a Terminator, las caricaturas de Merkel según la prensa internacional

Público- La revista española El Jueves no es la única atrevida a la hora de caricaturizar a los principales líderes políticos. En las últimas semanas, la prensa británica, griega e italiana, entre otras, se han unido a la moda de las viñetas para disfrazar a la canciller alemana, Ángela Merkel con imágenes muy dispares. Con mayor o menor gracia, muchos medios han elegido el humor y la ironía para criticar la firmeza de la dirigente en sus exigencias de austeridad a cambio de ayuda contra la crisis. El New Statesman, revista británica de tendencia izquierdista, es uno de los ejemplos de ello. En su portada de la semana pasada, la imagen de Merkel transformada en Terminator ilustra un claro titular: "El líder más peligroso de Europa". En el artículo interior, el periodista Mehdi Hasan acusa a la canciller de "querer destruir Europa" con su "manía con la austeridad". Además, Hasan se une a la tendencia griega de tachar a Merkel como una líder nazi -tendencia que se ha incrementado esta última semana, según la agencia Reuters, ante la inminente cumbre de la UE-, al comparar su mandato con el de Hitler, cuando "Alemania fue aislada, odiada y temida en igual medida". También en Gran Bretaña, el diario The Independent, de centro, realizó una dura crítica a la actitud de Merkel con el país heleno, al dibujar a la canciller como protagonista del cuadro de Goya Saturno devorando a sus hijos. En la nueva versión de la pintura, la protagonista es la dirigente alemana que, ataviada con una bandera griega a modo de babero, se come a un ciudadano de dicho país. Al otro lado del charco, Merkel tampoco se libra de los ataques. A mediados de este mes, el semanario The Economist publicó una viñeta en la que el barco en el que viajaba la economía mundial se hundía mientras sus tripulantes se preguntaban: "¿podemos encender ya los motores, señora Merkel?". El multimillonario estadounidense George Soros también atacó a Merkel en el diario alemán Spiegel online, en la que la tilda de "miope" por no ver que Alemania puede convertirse en patrocinadora del sur de Europa, como en su momento lo fue EE.UU. con el Plan Marshall en 1945. Choque futbolístico En Italia, el partido que esta tarde enfrentará a la selección nacional contra Alemania en la semifinal de la Eurocopa se ha convertido en una excusa más para atacar a la canciller. "Es el turno de Merkel. Italia está bien equipada para la batalla en Europa", ironiza Il Corriere della Sera. Si los alemanes se clasifican hoy, se jugarán la final contra España el próximo domingo. Y es en España, también, donde Merkel ha vuelto a ser caricaturizada esta semana. Una vez más, la revista El Jueves -que incluso ha cambiado su nombre por el germánico Die Jueven- convierte al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un felpudo sobre el que la dirigente alemana pisa con placer. En el interior, además, Merkel se convierte en una pin-up que llora de alegría tras ser premiada con el título de "Miss España 2012". Pese a las incontables críticas recibidas, el entorno de la canciller asegura que se mantiene entera frente a la adversidad. De hecho, afirman con rotundidad que Merkel resiste los ataques porque "no se deja llevar por titulares provocadores", informa Reuters. "No me preocupa la imagen que tiene en el extranjero porque su caracterización se explica por su apoyo a medidas distintas a las demandas populares simples", opinó su compañero conservador Michael Grosse-Broemer. El biógrafo de la canciller, Gerd Langguth, también asegura que "tiene los nervios de acero y la piel dura". "Puede parecer un poco cansada, pero es muy controladora y no cambiará su política por esos titulares", concluyó Langguth.Diario Público

Carta abierta a Julio Anguita sobre su propuesta “Somos Mayoría”

Javier Parra- Secretario Político Local del PCE de Paterna-- El viernes 22 de Junio, después de que el anuncio de su retorno a la primera línea política levantase una gran expectación en los ámbitos combativos (y no tan combativos) de la izquierda (y la no izquierda), Julio Anguita desarrolló en un texto titulado “Somos Mayoría” y publicado por el Colectivo Prometeo su propuesta de crear un Frente Cívico para transformar nuestro país. Debo señalar en primer lugar que soy una de las muchas personas a las que le alegró que vayamos a poder contar con Julio en los combates de éste tiempo (parafraseando el título de su último libro), fundamentalmente porque el retorno de Julio es sobretodo el retorno de un referente de honestidad política en un tiempo en el que la palabra “política” se ha convertido en maldita para el pueblo por culpa de los mercenarios de la política. Por eso, vaya por delante mi saludo a la vuelta de Julio, y vaya por delante también mi convencimiento de que su actividad en este nuevo tiempo la desarrollará con una indiscutible honestidad, lealtad y compromiso. Pero no quería dejar de referirme sin extenderme demasiado a la propuesta lanzada y desarrollada por Julio. Dice Julio con tino que: “No hay fuerza política alguna que en solitario y en el ámbito específico y único de su actividad, sea capaz de asumir la tarea de poner fin a esta situación y además proponga una propuesta alternativa en el marco del derecho y la Constitución. La experiencia de los últimos años nos lo muestra. Y no la hay porque algunas ya han gobernado en balde y otras carecen del respaldo necesario para ello. No hay fuerza sindical que sea capaz de representar a este inmenso colectivo que constituye la mayoría.No existe ningún economista o colectivo de ellos que a palo seco y con sus ecuaciones, estadísticas y teorías, sea capaz, desde la pizarra, de plantear una salida viable y en positivo a este desconcierto” Por eso, aunque es una propuesta necesaria y en mi opinión positiva, no debe ni puede suponer – ni ahora ni en el futuro -, un intento por germinar ninguna nueva organización política que sustituya a los partidos políticos y los diluya en su interior para conformarse en una nueva masa heterogénea, quizá con un Programa, pero carente de una base ideológica sólida. Julio ya ha señalado en su texto que el papel de los partidos y los sindicatos es necesario, por lo que no parece que vaya ser éste el caso, al menos desde el punto de vista de quien lanza la propuesta. Confio por tanto en que Julio sepa proteger y hacer proteger el espíritu de ésta, sobretodo de quienes muy probablemente aprovecharán que el Pisuerga pasa por Valladolid para volver con la cantinela que hay que acabar con los partidos para promover un proyecto nuevo que los supere, cuando lo que realmente quieren decir es que hay que diluir o dejar a un lado al Partido Comunista de España. Y por ahí sí que no. Estoy convencido de que muchos miles de personas ven con alegría que Julio esté de nuevo en la trinchera, y estoy seguro de que lo escucharán como hasta ahora y se sumaran con entusiasmo a las tareas que regeneración polìtica y transformación social que surgirán del trabajo colectivo propuesto en “Somos Mayoría”, y afrontaran con una energía renovada también las tareas en sus organizaciones políticas, sindicales y sociales. Desde dentro del Partido de Julio – el PCE – muchos somos también los que sabemos que contamos con un importante refuerzo en la primera línea de la batalla ideológica y política, y muchos también los que creemos que es imprescindible un profundo ejercicio de regeneración también en las organizaciones políticas y sindicales de izquierda. Por eso, el espíritu de la propuesta debe impregnar a todas las organizaciones a través de la participación individual de sus miembros, pero nunca subsumirlas. Y en el caso del Partido, del Partido de Julio, del Partido de muchos, también mi Partido, debe quedar meridianamente claro que ningún Frente Cívico debe reemplazar sus tareas políticas, ideológicas y organizativas. Con toda seguridad la propuesta de Julio será asumida por muchos militantes del PCE, pero Julio también debería, como militante, contribuir – en la medida de sus posibilidades y tiempo – a las imprescindibles e inaplazables tareas de reconstrucción del Partido Comunista de España, mucho más en un tiempo en el que el capitalismo se desploma y el sistema adquiere formas y métodos que sólo pueden ser combatidas con referentes ideológicos y organizativos claros. En definitiva: Julio, aquí un amigo. Aquí un camarada. Aquí un compañero. Somos muchos. Somos mayoría. Pero no estaremos ni delante ni detrás de tí; estaremos al lado.http://www.luzdelevante.com/?p=21862

Julio Anguita explica en un video el `Frente Cívico´

100 años de "Campos de Castilla". La Castilla negra de Antonio Machado

Escrito por Arturo del Villar / UCR-- En la primavera de 1912 apareció por fin el tercer libro de Antonio Machado, Campos de Castilla. Le había entregado el original a su editor, Gregorio Martínez Sierra, el director de Renacimiento, en 1910, antes de viajar a París para disfrutar de una pensión gubernativa. Desde la capital francesa le remitió un poema más, el de mayor extensión del libro, "La tierra de Alvargonzález", con lo que de momento quedó completado el poemario, pero su impresión siguió demorándose. Esta primera edición, y única que tuvo ese título en vida del autor, aparte su inclusión aumentada a partir de 1917 en las sucesivas publicaciones de las Poesías completas, consta de 45 poemas de muy variada extensión, contando por separado las secciones de los "Proverbios y cantares" y de las "Parábolas", por lo general muy breves, de cuatro versos, así que resulta extremadamente generoso calificarlas de poemas. Llama la atención que en las Poesías completas editadas en 1917 por la Residencia de Estudiantes, al cuidado de su amigo Juan Ramón Jiménez, los poemas de Campos de Castilla con su ampliación no aparezcan bajo ese título, sino con el extraño de "Varia". Probablemente se trató de un descuido entre el autor y el impresor. Induce a sospecharlo el comprobar que en la edición de Páginas escogidas, impresas para Calleja dos meses antes, sí figura el título. Además, en las posteriores ediciones de las Poesías completas, hechas por Espasa-Calpe en 1928, 1933 y 1936, cuidadas por el autor, el libro recupera su título de Campos de Castilla. La escritura del poemario se dilató entre 1907 y 1911. Por una real orden del 16 de abril de 1907, Machado quedó nombrado profesor de francés en el Instituto de Soria, y a los pocos días llegó a la ciudad para posesionarse de su cátedra. Ese viaje fue muy breve, pero debió de inspirarle algún poema añadido a última hora a su segundo libro, Soledades. Galerías. Otros poemas, publicado por Pueyo a finales de ese año. La estancia del poeta en Soria se prolongó desde setiembre de 1907 hasta agosto de 1912, años decisivos en su biografía, puesto que contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo el 30 de julio de 1909, y la enterró en el cementerio del Espino el 3 de agosto de 1912. La agonía de España Son años convulsos en la historia española. En realidad lo fue todo el trágico reinado de Alfonso XIII, espurio por ser heredero del golpe de Estado contra la I República, dado por el general traidor Martínez Campos en Sagunto en 1874, con el que restauró la monarquía borbónica detestada por el pueblo español. Entre el 17 de mayo de 1902, cuando Alfonso XIII juró cumplir la Constitución que 21 años después perjuró, y enero de 1907, en cinco años escasos, se sucedieron 15 gobiernos. El iniciado por el conservador Antonio Maura el 25 de enero de 1907 es conocido en la historia con el nombre de "Gobierno largo", porque se sostuvo hasta el 21 de octubre de 1909, es decir, dos años y nueve meses. El desgobierno y el desconcierto fueron los males endémicos de la monarquía saguntina. Durante este tiempo se multiplicaron las huelgas y los incidentes en Catalunya. A Barcelona se la conocía como "la ciudad de las bombas", por las muchas que estallaban en sus calles, debido a la acción anarquista. Para dar impresión de normalidad Maura animó al rey a viajar a Barcelona el 10 de marzo de 1908, pero ni los burgueses catalanistas ni los proletarios republicanos se molestaron en recibirlo. Durante su estancia estallaron dos bombas en el puerto. El 9 de julio de 1909 los patriotas rifeños atacaron a los trabajadores españoles que construían una línea férrea en la zona marroquí controlada por el Ejército español. Al día siguiente el rey decretó la movilización de los reservistas, para reforzar el dominio español en la colonia. Con esta medida se privaba a la industria, el comercio y el campo de trabajadores, y se incrementaba la crisis económica. Al ser continuas las protestas, el Gobierno maurista decretó la censura de Prensa. Los catalanes detestan a la monarquía borbónica, desde que en 1714 las tropas de Felipe V saquearon a Barcelona, como represalia por haber preferido a otro rey. El 18 de julio de 1909 se produjo un motín en el puerto de Barcelona, para impedir el embarque de los reservistas, hijos del pueblo, porque los ricos pagaban una cuota para librarse del servicio militar obligatorio. El capitán general Luis de Santiago ordenó a la tropa disparar contra los civiles, pero fue desobedecido. La marinería de uno de los barcos se amotinó, y tuvo que ser reducida por el Ejército. El 20 de julio el rey y su primer ministro fueron abucheados por el pueblo madrileño en la estación de Atocha. Se decretó el cierre de los círculos republicanos, y la detención de numerosos políticos de la misma tendencia. Tres días después las tropas españolas sufrieron más de trescientas bajas en el monte Gurugú. Para sostener la guerra colonial era forzoso enviar nuevas tropas a Marruecos, pero el pueblo catalán se alzó contra aquella operación imposible, sostenida a causa de los intereses económicos del rey en la Compañía Española de Minas del Rif. Para que él pudiera continuar recibiendo los beneficios de sus acciones, enviaba a los jóvenes españoles sin fortuna a morir frente a unos patriotas que luchaban enfervorizados por su independencia. La Semana Roja El viaje de bodas de Machado y su esposa se vio interrumpido por la brutal intervención del Ejército español en Barcelona. La boda se celebró el 30 de julio de 1909, y los recién casados pensaron ir a Barcelona, pero el tren quedó paralizado en Zaragoza, por lo que se dirigieron a Fuenterrabía. La llamada Semana Roja de Barcelona, aunque también afectó a otras localidades, comenzó el lunes 26 de julio, al proclamarse el estado de guerra en Catalunya, y terminó el domingo 1 de agosto. Muchos policías y soldados desertaron y se unieron al pueblo en las barricadas. El día 27 se produjo un nuevo desastre español ante los patriotas marroquíes en el Barranco del Lobo, porque los reclutas se negaron a combatir. Hubo 752 bajas entre muertos y heridos. En cambio, en Barcelona el Ejército español disparó sus cañones contra el pueblo pacifista. Las cárceles estaban abarrotadas de presos, por lo que se habilitaron diversos lugares para hacinarlos. Barcelona quedó semidestruida por los bombardeos del Ejército español. Nunca se ofrecieron las cifras de víctimas, pero se calcula que debió de haber un centenar de muertos y unos quinientos heridos. Sí está documentado que se procesó a 7.725 personas, acusadas de sedición, y se pidieron 17 condenas a muerte. No fue un conflicto social, puesto que ningún establecimiento industrial o comercial fue asaltado, y no se molestó a ningún patrono. Si el pueblo asaltó y quemó algunos conventos religiosos, después de desalojarlos de sus inquilinos, fue porque desde ellos se disparaba contra los manifestantes, y es cierto que aparecieron armas en sus celdas. Resultó una demostración de odio contra la monarquía, derivada en una actuación contra la Iglesia catolicorromana que la sostenía, porque en España el altar y el trono han sido una sola institución desde el ingreso de Recaredo en la religión catolicorromana en el año 589. El fusilamiento de Francisco Ferrer i Guardia el 13 de octubre, falsamente acusado de instigar a la rebelión, levantó una oleada de protestas en toda Europa contra el Gobierno maurista. Los gritos de "¡Maura no!" resonaron con todos los acentos europeos. Al mártir Ferrer se le erigieron monumentos públicos y se dio su nombre a calles. El escándalo internacional motivado por este crimen legal fue tan enorme que el rey se vio obligado a cesar a su primer ministro el día 21, sustituyéndolo por el liberal Segismundo Moret. España en crisis continua La agitación social no se aquietó, a pesar de la feroz represión llevada a cabo en Barcelona. Los militares, descontentos con la concesión de ascensos por méritos de guerra, se enfrentaron a Moret, y le obligaron a dimitir el 9 de febrero de 1910. Le sucedió otro liberal, José Canalejas, que pretendió limitar los privilegios de la Iglesia catolicorromana, decretando que las órdenes religiosas se sometieran a las leyes de Hacienda, y prohibiendo la instalación de otras nuevas, la conocida como ley del candado. Ante las protestas vaticanas retiró al embajador, y demostró que el pueblo español estaba harto de las intromisiones de la clerigalla en la vida nacional. Tronaron curas y obispos contra el Gobierno desde los púlpitos y sus publicaciones, como es lógico, pero no encontraron eco en el pueblo. Sin embargo, Canalejas continuó potenciando la guerra colonial en Marruecos. Un mitin pacifista, celebrado el 23 de octubre en el Teatro Barbieri, terminó con la detención de oradores y público. En Barcelona se constituyó la Confederación Regional del Trabajo, de ideología anarquista, que iba a recoger el descontento popular derivado de la despiadada intervención militar contra la ciudad y el pueblo. En 1911 tuvo lugar una sublevación por la República a bordo de la fragata Numancia, famosa por haber traído a España al efímero rey Amadeo de Saboya. El 1 de agosto el fogonero Antonio Sánchez Moya, secundado por un artillero y doce tripulantes, proclamó la República, y conminó a Málaga para que siguiera su ejemplo. Pero el día 9 Moya fue fusilado en la misma fragata, y seis marineros fueron condenados a cadena perpetua. Su quijotesca acción sirvió para recodar a Alfonso de Borbón que reinaba por la fuerza de los fusiles. A lo largo de agosto y septiembre se sucedieron las huelgas por España, en tanto la Confederación Regional del Trabajo amplió su límite transformándose en Nacional, y sus siglas CNT se popularizaron, ya que se convirtió en noticia constante en los medios de comunicación, por las protestas muy contundentes de sus militantes contra la monarquía degenerada. Poesía social Tal es el resumen de la historia de España entre 1907 y 1911, mientras Antonio Machado escribía Campos de Castilla. Ninguno de los acontecimientos relatados tiene reflejo en el libro, porque Machado no compuso poesía política hasta que los militares sublevados en 1936 causaron la mayor tragedia de la historia de España. Los hemos recordado para ambientar al libro en su momento creador, que era de conflictividad social perpetua. Ese crispado panorama politicosocial del período sí se patentiza en estos versos, porque el autor era sensible a los sufrimientos de la gente con la que convivía. El que se definió como un "humilde profesor / de un instituto rural" en el "Poema de un día", añadido a Campos de Castilla, prefería conversar con los humildes, y no con las llamadas fuerzas vivas de la ciudad, que siempre son las represoras de las ideas, como representantes del altar y el trono en su alianza por conservar el poder absoluto sobre el pueblo trabajador. Son los años del enamoramiento, que probablemente comenzó en el mismo setiembre de 1907, al llegar a Soria y encontrarse con Leonor en la pensión en donde se hospedaba, regentada por los tíos de la muchacha. En los dos libros primeros el amor apenas está presente como una referencia muy circunstancial, y en Campos de Castilla tampoco le sirvió de inspiración. Solamente en los poemas añadidos al libro en las ediciones de las Poesías completas, a partir de 1917, se descubren lamentos motivados por la muerte de Leonor, que en consecuencia no son poemas amorosos, sino dolorosos. Hasta su encaprichamiento de viejo por la descocada escritora Pilar de Valderrama, en junio de 1928, el amor no influyó en la escritura de Machado. Los poemas de Campos de Castilla tienen una inspiración eminentemente social, como reflejo de la tensa realidad española, vivida en una provincia de escaso relieve desde que Publio Escipión consiguió acabar con la independencia de Numancia en el año 133 antes de la era cristiana. Vamos a seguir su curso. Todas las ediciones de la poesía machadiana siguen la numeración romana de los poemas, establecida por el autor en sus Poesías completas. Pese a que ahora solamente tendremos en consideración los poemas de Campos de Castilla integrantes del libro impreso en 1912, incluiremos la numeración de las Poesías completas para facilitar el reconocimiento de las citas en cualquier edición actual. Un capitán de la poesía Abre el libro un "Retrato" (XCVII) que realmente es un autorretrato, lo mismo físico que moral y literario. "Hay en mis venas gotas de sangre jacobina", asegura, recordando a su bisabuelo, su abuelo y su padre. Los jacobinos fueron los extremistas en la Revolución Francesa, partidarios de abolir la monarquía y de conceder el voto a las clases populares. Uno de sus líderes más impulsivos fue Georges-Jacques Danton, incansable defensor de los derechos para los más humildes, y de la supresión de los privilegios para los nobles y los ricos. Cuando Machado ingresó en la logia madrileña Mantua, perteneciente a la Gran Logia Española, en 1930, adoptó el nombre de Danton, sin duda por esas gotas de sangre jacobina. Aceptó casarse por el ritual catolicorromano, porque en 1909 y en Soria resultaba imposible otro tipo de unión. En una de las Nuevas canciones (CLIX, fragmento XII) recordó que aunque le llamaban hereje y masón rezaba devotamente junto a la amada en la iglesia, por identificarse con ella. Incluyó una poética en este "Retrato", que además ofrece un entendimiento vital: "¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera / mi verso, como deja el capitán su espada", una apetencia repetida treinta años después, en plena guerra, en un soneto muy popularizado, "A Líster, jefe en los ejércitos del Ebro", que finaliza con este propósito: "Si mi pluma valiera tu pistola / de capitán, contento moriría." Para Machado la poesía era también un arma, con la que luchar por la defensa del ideario, así como lo hacen los capitanes, antiguamente con la espada, más tarde con la pistola, y ahora con una tecla de ordenador. Durante la guerra organizada por los militares sublevados en 1936, Machado fue uno de los bardos que se unieron al pueblo para cantar y contar las razones de su lucha, y también uno de lo que cruzaron la frontera francesa con el afán de mantener la libertad fuera de su patria encarcelada. Así el profesor de francés se encontró con su muerte en Francia y quedó enterrado en suelo francés. Machado utilizó el arma de la poesía para denunciar y censurar los vicios y defectos de la sociedad española, según los advertía en los lugares por los que pasaba, lo mismo en Castilla que en Andalucía, porque son comunes a toda la geografía española. Como un capitán de la poesía, pretendió lograr una regeneración de España, pero esa guerra estaba perdida antes de comenzar. Terminó este poema con una predicción que iba a cumplirse exactamente: anunció que cuando le llegase la hora de su muerte estaría presto, "ligero de equipaje". Idéntica expresión se halla en el poema "En tren" (CX), de este mismo libro, en el que relató que en sus viajes "voy ligero de equipaje". Y así, en efecto, se reunió con su muerte en Colliure aquel triste 22 de febrero de 1939, el capitán de la poesía republicana, fugitivo de su patria vencida. Naturalmente, el "Retrato" enseña muchos otros detalles que perfilan la imagen física, moral y literaria de Machado, pero de momento nos interesan únicamente los perfiles señalados. Una Castilla miserable El poema siguiente, "A orillas del Duero" (XCVIII), comienza a trazar el amplio panorama castellano desde el observatorio soriano. A mediados de un mes de julio marchaba el poeta solitario por los pedregales, apoyado en un bastón, observando el paisaje. Veía los "agrios campos" de una tierra empobrecida, y se condolía por ella y por sus habitantes: ¡Oh tierra seca y noble, la de los altos llanos y yermos y roquedas, de campos sin arados, regatos ni arboledas; decrépitas ciudades, caminos sin mesones, y atónitos palurdos sin danzas ni canciones [...]. Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora. Es la visión de una tierra desolada y de unos habitantes incultos a tono con ella. Los tintes resultan sombríos, como lo requería aquella España negra condenada a la incultura y a pobreza, estrangulada en su desarrollo debido a los impuestos cobrados por la monarquía y a los diezmos exigidos por el clero. La pintura lírica de Machado pretendía únicamente fijar la realidad histórica en su momento. Los blasones que pudo alcanzar Castilla en tiempos lejanos, cuando ejercía su poder sobre parte de Europa, de América, de África y de Asia, se habían vuelto andrajosos. Del prepotente Imperio español, en el que no se ponía el Sol, no quedaba más que una tierra triste y miserable, enredada en una guerra colonial perdida de antemano. Por eso concluye que la antigua madre nutricia del pasado "madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes", y los otrora conquistadores de mundos ahora son "Filósofos nutridos de sopa de convento", gentes que nada esperan de una tierra que nada ofrece. Castilla la Vieja, según la división administrativa de aquellos tiempos, constituye la referencia, pero esa misma crítica podía ampliarse a la Nueva, a Andalucía, a Extremadura, a Galicia, tal vez con la única excepción de Euskadi y Catalunya, por mirar al futuro sin preocuparse del pasado. En las descripciones paisajísticas se limitó a contar lo que observaba, como más tarde hizo en Baeza, porque no podía ser de otra manera. Tierra de hombres malos La misma visión negra aparece en el siguiente poema, "Por tierras de España" (XCIX), concentrada en los pobladores más que en la tierra. El lugareño es un depredador de la naturaleza, que incendia los pinares, rae los encinares y tala los robledos, así que solamente quedan allí "páramos malditos". Su retrato físico es repelente: lo pinta como un tipo pequeño, astuto, receloso, de semblante enjuto, "de pómulos salientes, las cejas muy pobladas". Es un arquetipo del hombre malo: Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales. Y añade que es un envidioso de sus vecinos, al que le hiere ver la fortuna ajena, "es sanguinario y fiero", por lo que concluye el poeta que esas tierras antiguamente escenario de grandes batallas ahora son páramos, "por donde cruza errante la sombra de Caín", el prototipo de la envidia, aunque a nadie se le ocurriría situar allí el paraíso terrenal soñado por el autor del Génesis. El envidioso jamás está contento, porque sospecha que sus vecinos tienen más suerte que él. La publicación de este poema en la revista madrileña La Lectura en diciembre de 1910, con el título "Por tierras del Duero", provocó la ira de algunos sorianos. En los periódicos locales se atacó violentamente al autor, con la excepción de Tierra Soriana, en el que tenía voz y mando su buen amigo José María Palacio. El escándalo fue tan resonante que debió obligar a Machado a cambiar el título primitivo por el de "Por tierras de España" al incluirlo en el libro, para dificultar la localización del escenario con esa generalización. Una tarea inútil, por cuanto la trashumancia pastoril a la tierra fértil de Extremadura narrada en los versos, delata la configuración de la escena proyectada sobre la geografía nacional. Las relaciones entre Machado y Soria Se ha idealizado la estancia de Machado en Soria, y ahora la provincia le rinde culto, como a Bécquer: dada su penuria de hijos ilustres con los que presumir, adopta a los que vivieron algún tiempo en sus tierras. Sin embargo, comprobamos que la residencia de Machado en Soria no tuvo nada de idílica, exceptuando la circunstancia muy favorable de su matrimonio, frustrado por la muerte tan temprana de su esposa. Muerta ella, el poeta se apresuró a pedir el traslado a otra provincia. Se repite por los machadianos que ese alejamiento de Soria estuvo impuesto por el dolor que le producía el recuerdo vivo de la esposa muerta. No obstante, al leer Campos de Castilla sospechamos que el poeta no hubiera podido adaptarse jamás a esa gente descrita con notas tan negativas, de no haber sido por Leonor precisamente, que le ató a la ciudad desde que la encontró a los pocos días de llegar a ella, y lo mantuvo hasta su muerte. Sus alumnos se burlaban de él, dada su nula capacidad didáctica, reconocida por él mismo. El día de su boda le organizaron una cencerrada, y al tomar el tren por la noche los recién casados se produjo una escandalera mayúscula, según censuró el periódico local Tierra Soriana al día siguiente. En los periódicos se publicaron diatribas feroces contra sus poemas, por considerar que ofrecen un panorama desolador de sus tierras y sus habitantes, como así es. Les hubiera ofendido entonces que se le considerase el poeta de la tierra soriana. Después, al cimentarse su fama como uno de los más grandes líricos de la literatura castellana, se produjo su recuperación y aceptación. Sin embargo, las palabras están muy claras. El 16 de julio de 1932, consolidada ya la República, el Ayuntamiento de Soria nombró hijo adoptivo a Antonio Machado. El título se le entregó el 5 de octubre, y en esa oportunidad el poeta redactó una acción de gracias con las lógicas y obligadas alabanzas a la ciudad. De no haber encontrado a Leonor, es seguro que Machado no habría soportado cinco años en Soria, por muchos viajes que hiciera para ver otros paisajes y otras gentes. Es cierto que en Baeza tropezó con parecidos ejemplares de hombres mezquinos y taimados, porque la degeneración española era general, pero no debe mantenerse la falsa idea beatífica de un Machado enamorado de Soria. Solamente estuvo enamorado en Soria de una soriana. Ante el hospicio La descripción de "El hospicio" (C) es también negativa: se trata de un caserón viejo, ruinoso, sórdido, agrietado y sucio, levantado "en un rincón de sombra eterna". Los pobres niños allí acogidos, "pálidos, atónitos y enfermos", no conocen más distracción que mirar por un ventanuco "caer la blanca nieve sobre la tierra fría", tan fría como lo están ellos mismos. Ni una nota positiva siquiera surge escondida en la adusta pintura tan realista. No explica cuántos eran los hospicianos, hijos de padres desconocidos en una ciudad de severas costumbres levíticas en su apariencia. Igual que las restantes ciudades españolas, no es que Soria fuese una excepción proclive al pecado, pero es la que el poeta cuenta, más que canta, en su libro. Resulta muy revelador que Machado se fijase especialmente en el hospicio, pintado con tonos tan sombríos. Podía haber descrito un edificio más brillante y alegre, pero no lo hizo. Es inútil buscarlo: el único edificio llevado a Campos de Castilla es el desvencijado hospicio. No hace falta ser psicoanalista para comprender que el poeta se hallaba a disgusto en Soria, por lo que cuanto veía le resultaba nefasto. Este poema añade una nota más al enfrentamiento del poeta con la realidad soriana, que le desilusionaba profundamente, como representación de la realidad española durante el decadente reinado de Alfonso XIII. Se apiada de los hospicianos, víctimas inocentes de unas costumbres depravadas, que desde luego no eran exclusivas de Castilla, sino que las había impuesto una impía moral predicada por curas y frailes, que ellos mismos eran y siguen siendo los primeros en conculcar Tierras de criminales Machado quiso demostrar que existían hombres malos en aquellas tierras, y por eso compuso dos poemas con argumento semejante, pero de extensión muy distinta. El primero es "Un criminal" (CVIII), reportaje en verso casi periodístico del juicio seguido a un exseminarista que dejó la sotana al enamorarse de una muchacha. En este aspecto fue más honrado que la generalidad de los curas y frailes, lujuriosos desvirgadores de monaguillos incautos, a los que agreden sin recordar sus votos de castidad, tan olvidados como los de pobreza. Para casarse cuanto antes con su amada, el exclaustrado decidió matar a sus padres a hachazos, y así recibir la herencia, pero se descubrió el crimen y fue juzgado por él, momento recogido en el poema. Se trata de la misma historia relatada con mucha mayor amplitud en "La tierra de Alvargonzález" (CXIV). Incluso se repite la cuenta de las posesiones de los padres: los del seminarista eran "labradores / de mediano caudal", y Alvargonzález era "dueño de mediada hacienda". Es decir, no muy ricos, pero lo suficiente como para despertar la codicia de los hijos, en unas tierras que no permiten enriquecerse a los trabajadores. Alvargonzález tuvo tres hijos: a Martín le puso a labrar las tierras, a Juan a pastorear sus rebaños, y a Miguel lo llevó al seminario, para no disminuir la hacienda. Nótese que los dos hermanos mayores ejercen los oficios que, según asegura el libro bíblico del Génesis, desempeñaron los hijos de Adán y Eva. En cuanto al tercero, fue seminarista y colgó la sotana, como el criminal, aunque sus intenciones fueran honradas, ya que se fue a lo que se llamó hacer las Américas, es decir, conseguir una fortuna en tierras allende el océano. Los dos hijos mayores están deseosos de poseer en propiedad las tierras y ganados que les ha cedido el padre, y por eso lo matan y arrojan a la Laguna Negra con una piedra atada a los pies. La ciega Justicia española acusa a un buhonero del crimen y lo agarrota, aunque el rumor popular señala a los hijos como culpables. La viuda muere de pena al poco tiempo, quizá por sospechar la verdad. Sin embargo, los propósitos de los hermanos fracasan, ya que la tierra no da cosechas y las ovejas mueren. Retorna Miguel, dueño de una fortuna, como un indiano potente, según la nomenclatura de la época. Encuentra la casa familiar helada, por falta de leña para encender la lumbre, cuando entra el fantasma del padre llevando un haz de leños para que se calienten. Miguel va comprando las tierras a sus hermanos, y consigue que fructifiquen. Se casa y prospera en todo, pero Juan ve la figura del padre muerto labrando sus tierras. Los dos hermanos mayores se dirigen a la Laguna Negra y se arrojan a las aguas. No parece que lo hagan incitados por remordimientos, sino porque envidian la suerte de su hermano, que a ellos les ha resultado adversa. Estas dos patéticas historias acumulan la sordidez sobre el parricidio. Podía haber elegido el poeta otras historias más alegres, pero prefirió contar estas dos semejantes, en las que se repite incluso el arma de crimen, si bien los hijos de Alvargonzález se ensañan con el cuerpo de su padre, ya que además de darle un hachazo, como el exseminarista, su sadismo hace que lo apuñalen cuatro veces. Con estos dos poemas quiso ilustrar Machado su catalogación de los habitantes de esas tierras, en las que "Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, / capaz de insanos vicios y crímenes bestiales", según anunció en el poema XCIX. El parricidio es uno de los crímenes más bestiales imaginables. Es seguro que había otros hombres honrados y dignos en aquellos lugares, pero los únicos que le interesó retratar fueron los criminales. Paisajes con figuras La Soria negra pintada por Machado se explicita más todavía en el poema "Campos de Soria" (CXIII), dividido en nueve fragmentos. Los tres iniciales dibujan cómo "Es la tierra de Soria árida y fría", y en el cuarto la pintura se anima con figuras: dos bueyes aran la tierra, y entre ellos se ve "un cesto de juncos y retama" en el que duerme un niño, hijo de la pareja sembradora. Una imagen rural descriptiva de la pobreza suma en que viven esas gentes, condenadas a trabajar sin descanso y sin ganancia. El retrato perfilado en el quinto fragmento es más patético: un matrimonio anciano sentado cerca del fuego, siente el vacío de su hijo arriero, muerto en un accidente sin que pudiera recuperarse su cadáver. Junto a ellos está una niña, quizá hija del muerto, su nieta, que sueña con la llegada de la primavera mientras cose su vestido. Ella significa un futuro mísero, del que ya carecen los viejos. La ciudad de Soria queda pintada en el sexto fragmento con su castillo arruinado, sus murallas roídas y casas denegridas, una ciudad muerta con sórdidas callejas por las que pululan famélicos galgos flacos. Por eso el final contiene una exclamación sarcástica: "Soria, ciudad castellana / ¡tan bella! bajo la luna", porque a su tenue luz no se observa la decrepitud muy visible durante el día. Precisamente en el último fragmento alude a la "agria melancolía / de la ciudad decrépita", y termina deseando a sus habitantes "que el sol de España os llene / de alegría, de luz y de riqueza", un desiderátum de muy difícil cumplimiento, habida cuenta de los datos aportados antes al conjunto del cuadro. El animal irracional humano La sección de "Proverbios y cantares" (CXXXVI) no se circunscribe al ámbito soriano, puesto que incluye pensamientos líricos, breves por lo general, sobre temas variados, aplicables a la idiosincrasia española sin límites provinciales. Así, el sexto fragmento niega que los seres humanos sepamos verdaderamente qué son "virtud, justicia y bondad". El séptimo comenta el afán de la gente por disimular su condición real, para aparentar otra cosa. El décimo asegura que en aquellos días no se envidiaba la virtud ajena, sino el vicio, por ser más beneficioso. El decimosexto califica al hombre, seguramente como representación de todo el género humano, según acepta el Diccionario académico, de "bestia paradójica, / un animal absurdo", definición a la que añade en el fragmento siguiente la cualidad de hipócrita En el vigésimo cuarto avanza una idea que iba a desarrollar en un poema de mayor extensión, "El mañana efímero", escrito en 1913 e incorporado a las ediciones posteriores de Campos de Castilla. En el fragmento incluido en la primera explica que "De diez cabezas, nueve / embisten y una piensa", mientras que en el poema añadido describe "esa España inferior que ora y embiste / cuando se digna usar de la cabeza". Aquí abandonó el localismo soriano por la condición nacional embrutecida, de unos seres incapacitados para pensar, porque la monarquía y la clerigalla estaban interesadas en mantener la incultura del pueblo, para que no acertara a pensar sobre su condición esclavizada. Como un eco escuchamos lo que cuenta el romance del fragmento LII, que podría estar ilustrado por alguna de las pinturas más críticas de Goya. Coloca como protagonistas a dos mozos pueblerinos discutiendo una futilidad, pero enseguida pasan de la dialéctica de las palabras a la del garrotazo con "trancas de pino". Una buena demostración de que usaban la cabeza para embestir al prójimo. Volviendo al Diccionario académico, la primera acepción de hombre es "animal racional". Esta definición no es aplicable a los españoles retratados por Machado en su libro de 1912. Los españoles a comienzos del siglo XX no sabían utilizar el raciocinio que debiera distinguirlos del resto de los animales. Eran tan brutos como los más brutos de ellos, y más peligrosos, porque además de emplear la cabeza para embestir sabían fabricarse armas con las que atacar al contrario. Los sorianos fueron tomados como ejemplo de la idiosincrasia española, pero la crítica de sus costumbres la hizo extensiva a todos los españoles. Al inaugurar el 1 de octubre el curso 1910-1911 en el Instituto de Soria, pronunció un discurso en el que enjuició a sus compatriotas en ese momento histórico: En una nación pobre e ignorante mi patriotismo, señores, me impide adular a mis compatriotas donde la mayoría de los hombres no tiene otra actividad que la necesaria para ganar el pan, o alguna más para conspirar contra el pan de su prójimo; en una nación casi analfabeta, donde la ciencia, la filosofía y el arte se desdeñan por superfluos, cuando no se persiguen por corruptores; en un pueblo sin ansias de renovarse ni respeto a la tradición de sus mayores; en esta España, tan querida y tan desdichada, que frunce el hosco ceño o vuelve la espalda desdeñosa a los frutos de la cultura, decidme: El hombre que eleva su mente y su corazón a un ideal cualquiera ¿no es un Hércules de alientos gigantescos cuyos hombros de atlante podrán sustentar montañas? [1]. Estas palabras se deben aplicar a Machado, como también a todos los intelectuales, pedagogos y artistas, e incluso a algunos políticos empeñados en regenerar a España. Lo peor de todo es que un siglo después las palabras de Machado mantienen su actualidad. Elogio de Unamuno Una esperanza alienta al final del libro, en los versos dedicados "A don Miguel de Unamuno" (CLI). Se los inspiró la lectura de su libro Vida de Don Quijote y Sancho, editada en 1905, por lo que resulta obligada la comparación con el caballero andante deseoso de ayudar a los menesterosos, pero que siempre terminaba sus aventuras apaleado y molido, además de burlado, por todas las clases sociales, desde los arrieros a los duques. En opinión de Machado, la enorme tarea escriturística emprendida por el prolífico y malhumorado escritor bilbaíno, estaba inspirada por el deseo regeneracionista de educar a España para sacarla de su secular atraso, impuesto por la alianza entre el altar y el trono, materializada en la sanguinaria persecución llevada a cabo por el llamado Tribunal del Santo Oficio contra los que pretendían pensar por sí mismos con libertad. Por eso escribió, probablemente con más esperanza que convicción: A un pueblo de arrïeros, lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. Y el alma desalmada de su raza, que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme, puede que despierte un día. Se mostró dubitativo, porque no confiaba en que el pueblo español, con un "alma desalmada", fuera capaz de vencer su atraso cultural endémico. Los calificativos aplicados al pueblo español son todos peyorativos, por lo que no incitaban a la esperanza. Con sus libros y sus constantes artículos periodísticos, nuevo caballero andante de la literatura, esta vez en su papel de escritor y no de personaje, Unamuno tenía como ama y señora de sus pensamientos a España, y como tarea caballeresca liberarla del encantamiento que la mantenía dormida desde hacía ya muchos siglos, mientras el resto de las naciones avanzaba. No podía sospechar Machado entonces que el caballero bilbaíno terminaría como el manchego. El 21 de febrero de 1924 una real orden, firmada por el golpista Alfonso XIII, desterró a Unamuno a Fuerteventura y le destituyó de sus cargos en la Universidad de Salamanca, a la que tanto estaba ennobleciendo. El 12 de octubre de 1936 fue públicamente insultado y hasta amenazado de muerte en el paraninfo universitario, por los militares rebeldes y sus acólitos civiles, y confinado en su domicilio hasta que la muerte lo liberó del encierro. Los logreros sin alma triunfaron sobre los ideales caballerescos, como es lo habitual en la historia de España. Durante su destierro Unamuno fue componiendo un libro que totalizó 103 sonetos, De Fuerteventura a París, impreso en 1925 en la capital de la República Francesa. El soneto LXXXIX lleva como lema verso y medio de Machado, el final de su poema "Por tierras de España" (XCIX). Sin duda lo recordó de memoria, y la cita no es exacta, ya que copió "Un trozo de planeta por el que cruza errante la sombra de Caín...", cuando Machado había escrito "por donde cruza", y no existen los puntos suspensivos. Pobre Castilla y pobre España De modo que triste y patética es la opinión expuesta por Machado en Campos de Castilla. Las observaciones hechas durante su estancia en Soria se amplían a todo el país sometido al absolutismo disparatado de Alfonso XIII, camino ya del golpe de Estado para implantar una dictadura militar. Aquel cabo furriel elevado a la categoría real consideraba a España su coto de caza, tanto de caza mayor como de caza femenina, su deporte favorito, y le interesaba que sus vasallos continuaran sumisos, para que no le pidieran cuentas por sus inmoralidades de todo tipo. La Castilla negra descrita por Machado se une a las visiones de la España negra descubiertas por Émile Verhaeren y Darío de Regoyos en 1899. El pueblo español llevaba muchos siglos aislado sobre sí mismo, desde que Felipe II cortó las relaciones intelectuales con el exterior, como no fuese para mantener guerras en defensa de la religión catolicorromana. El llamado Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición impidió el desarrollo científico y cultural, mientras la enseñanza quedaba en manos de curas y frailes indoctos para atender a los hijos de los potentados. El pueblo analfabeto solamente era tenido en cuenta para cobrarle impuestos y diezmos. Machado describió esa espantosa realidad en Castilla, porque era el lugar de su residencia. Su patriotismo le animaba a procurar un cambio en las estructuras políticas, que pusiera fin a esa situación. Como afirmó en su "Retrato" (XCVII) al definir su espíritu, "soy, en el buen sentido de la palabra, bueno", y esa bondad natural le empujaba a procurar despertar a los españoles de su letargo secular, liberándolos del doble yugo impuesto por el altar y el trono en su alianza maléfica. Con la proclamación de la República en 1931 consiguió ver cumplida su esperanza, aunque la rebelión de los militares monárquicos la cercenó antes de que pudiera consolidarse. En Campos de Castilla la poesía se socializa a favor de sus habitantes, pintados con tonos muy sombríos precisamente para llamar la atención sobre ellos. Una tarea sin alcance, porque los políticos no leen libros de poesía, y los poetas han sido siempre despreciados por los gobernantes como gentes molestas, según explicó Platón con buenas razones. [1] Utilizamos la edición de Poesía y prosa de Antonio Machado, recopilada por Oeste Macrí y Gaeano Chiappini, publicada por Espasa-Calpe en 1989. La cita está copiada del t. III, p. 1487.