3 de julio de 2012

Historia y tradición obrera en la cuencas mineras asturianas

Por Cynthia Lub-- “Hay una lumbre en Asturias que calienta España entera, y es que allí se ha levantado, toda la cuenca minera, toda la cuenca minera. Ale asturianos que esta nuestros destinos, en vuestras manos. Empezaron los mineros y los obreros fabriles, si siguen los campesinos, seremos cientos de miles, seremos cientos de miles. Bravos mineros, siguen vuestro camino los compañeros...” (Estrofa de la canción “Hay una lumbre en Asturias”, de Chicho Sánchez Ferlosio) La tradición de lucha y organización de los mineros tiene un sello de fuego en la memoria de la clase trabajadora del Estado español, dejando jalones de experiencia desde fines del XIX y siendo uno de los sectores de la clase obrera más combativos de su historia. Un minero asturiano estos días decía que las barricadas son la única forma de lucha que conoce: “Mi abuelo luchó en el 34, mi padre en el 62 y ahora me toca a mí”. En la solapa de la chaqueta lleva un pin con una foto de Lenin y la hoz y el martillo. Los compañeros bromean con él. ’Tú lo que quisieras es destronar al Rey e instaurar el comunismo’, comenta un compañero entre carcajadas. A lo que él, muy serio contesta: ’Pues claro’. Para él: “en 80 años la situación no ha cambiado. ’Los métodos son distintos, pero el objetivo es el mismo: aplastar a los trabajadores, que somos quienes mantenemos a la clase política’.” (El País, 17 de junio de 2012). Este joven obrero nos muestra que, cuando la clase obrera retoma la lucha, no empieza de cero. Hoy las nuevas generaciones de jóvenes y trabajadores tenemos mucho que aprender de las experiencias y tradiciones que nos ha dejado nuestra clase. Una experiencia que la ideología burguesa quiere dar por perdida y caduca y que los posmodernos y escépticos de la clase obrera traducen en las “nuevas formas de lucha”, despreciando los métodos “clásicos” del ya “desaparecido” obrero de mono azul, digno de estudios arqueológicos. Los revolucionarios que tenemos la firme convicción de la potencialidad revolucionaria de la clase obrera, pretendemos retomar su tradición de lucha, para recrearla de manera crítica y poner en práctica lo mejor que nos ha legado. Hoy como ayer, el motivo de la combatividad de los mineros -que se ha ido perdiendo sobre todo desde la década del ochenta- está en las propias características estructurales de la minería desde décadas. Una interesante informe actual1 detalla cómo las minas españolas del carbón tienen un problema estructural por lo que sin la ayuda del Estado son deficitarias: “Por razones geológicas, el carbón nacional no fue jamás competitivo y ya desde el XIX fue por ello un sector abanderado del secular proteccionismo español. La polémica sobre el carbón nacional y las consecuencias para el desarrollo mercantil español tienen un siglo de existencia. Ya a fines del XIX y primer tercio del XX, y por razones de capacidad energética, presencia de cenizas y volátiles, fragmentación del mineral y otras deficiencias, junto con la dificultad de las explotaciones, sus accesos muchas veces difíciles, la escasa potencia (ancho) de las capas, su irregularidad y las fracturas de las vetas, el carbón español resultaba mucho más caro que el británico pero no solo en origen sino también en destino y una vez desembarcado este en cualquiera de los puertos españoles.” Es por ello que desde los años treinta existió un debate sobre la continuidad o no del mineral español -más caro que el internacional-, mientras las patronales defendían su continuidad en pos de sus beneficios. La minería del carbón español lleva sobreviviendo 90 años bajo la amenaza continua de una liquidación siempre postergada, desde los durísimos años veinte y nuevamente en los primeros años treinta por los efectos recesivos de la Gran Depresión. Es en esta problemática histórica que la clase obrera minera ha protagonizado numerosas gestas revolucionarias, así como procesos de lucha de una gran combatividad. Veamos algunas de estas gestas protagonizadas por los mineros de Asturias. El lema de los mineros asturianos UHP: el lema de la clase obrera La Comuna de Asturias de octubre de 1934 ha sido una de las gestas mas heroicas protagonizada por aquellos valientes mineros que transformaron su lucha en una insurrección. La minería asturiana había sufrido una gran destrucción de empleo desde la fase final de la dictadura de Primo de Rivera hasta los primeros años de la República, con su consecuente aumento del paro forzoso en la región desde mediados de 1933. Es así que los procesos de huelgas en las cuencas mineras no se hicieron esperar, con enfrentamientos constantes de los mineros con la patronal asturiana. Así llegaron a octubre de 1934, cuando los mineros fueron la punta de lanza de la respuesta obrera a la entrada en el Gobierno de los proto-fascistas de la CEDA. Su respuesta permitió la toma del poder primero de las cuencas mineras bajo las siglas UHP, Unión de Hermanos Proletarios, significando un llamado al frente único en su lucha contra la opresión. Las cuencas fueron escenario de mineros provistos de dinamita que asaltaban a la guardia civil para ocupar la comarca. Mientras, contagiaban su ímpetu revolucionario a ciudades como Oviedo y Gijón, donde los obreros vieron en la fuerza de los mineros el camino de la insurrección. La noche del 4 de octubre comenzaron la huelga general como en toda España, y a pedir armas en los locales socialistas; pero sus dirigentes no dieron ninguna instrucción, ni armaron al proletariado. El día 6 la ciudad estaba tomada y el socialismo libertario era proclamado en Asturias, gracias a la ofensiva que los mineros lanzaron desde las comarcas, a pesar de la dirección del PS. Durante 15 días funcionó la “comuna asturiana”. El Comité de abastecimientos de Mieres comenzó a formar milicias y a solventar los problemas de abastecimientos. Lo mismo en La Felguera. La autoorganización fue la tónica general, a través de comités de base en cada localidad para resolver las tareas necesarias. El pueblo trabajador rigió sus propios destinos durante esas dos semanas. Los dirigentes socialistas que habían sido elegidos para formar los diferentes comités creados abandonaron el puesto de lucha el día 11. Esta insurrección fue derrotada por las tropas dirigida por Francisco Franco en nombre de la República. Quedó aislada por la central sindical de los socialistas, UGT, e incomprendida por la central anarquista, la CNT. Como planteaba León Trotsky: “El Partido Socialista Obrero español, como los "socialistas revolucionarios" y los mencheviques rusos, compartió el poder con la burguesía republicana para impedir a los obreros llevar la revolución hasta el fin. (...) los socialistas en el poder ayudaron a la burguesía a desembarazarse de las masas con migajas de reformas agrarias, sociales o nacionales. Contra las capas más revolucionarias del pueblo, los socialistas emplearon la represión.”2 Muchas son las enseñanzas que nos deja esta heroica gesta en la que los mineros se batieron en una lucha constante y firme bajo un combate sin descanso contra las fuerzas policiales. Sólo tras una brutal represión, con miles de obreros asesinados, heridos y mas de 30.000 encarcelados, el gobierno pudo acallarlos. La insurrección de Asturias quedará marcada en la memoria de la clase obrera española, siendo para los revolucionarios el primer intento de los obreros de toma del poder con sus propios organismos de clase; como fueron los comités revolucionarios. Un jalón de experiencia que sería retomado y generalizado en las zonas donde el proletariado derrotó el Golpe de Franco dos años después, iniciando así la revolución española de 1936. El lema UHP pasó a ser el lema de la clase obrera española. La lucha de los mineros bajo el franquismo: las primeras formas de lucha En las dos primeras décadas del franquismo, tras una política económica autárquica y un aparato productivo precario, el incremento de la producción se garantizaba a costa de una gran explotación de la mano de obra. Esto se materializaba en los bajos salarios, jornadas diarias de más de diez horas y privación del descanso semanal y anual. La forma de implementar estas durísimas condiciones ha sido bajo un Reglamento de Militarización que regulaba las relaciones de trabajo, en las que la desobediencia era considerada como indisciplina, el abandono de trabajo como deserción y el menor incidente como insubordinación o delito de rebelión militar según el Código de Justicia Militar. La OSE2 no pudo contener de ninguna manera el malestar de los trabajadores de la minería, siendo totalmente desbordada como institución. A pesar de la extensa y planificada represión los mineros resistían de manera espontánea, aislada e inconexa, aunque con mucha intensidad. En las primeras décadas los trabajadores resistieron con medidas como la reducción del rendimiento, el abandono voluntario o el despido provocado: “Este comportamiento se presenta como una constante de las relaciones laborales, pero en la primera década del franquismo, se equiparó a la deserción, habida cuenta que los mineros, al igual que los soldados, no podían abandonar por propia iniciativa su puesto de trabajo (...). Aunque no podemos cuantificar la incidencia real de este rechazo individual en el conjunto de la minería, sí podemos precisar que en el Grupo de San Martín, de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, con una plantilla media que frisaba los 2.000 mineros, se produjeron 1.423 abandonos individuales entre 1939 y 1951.”3 Estas ausencias de los obreros militarizados rápidamente tenían su castigo ante el informe del capataz del pozo o la mina a la patronal de la empresa, hasta llegar a la Comisión Militar de Movilización. Los obreros aducían a deficiencias técnicas para justificar el abandono del trabajo total o antes de la finalización de la jornada; una de las medidas de lucha que quedó en la memoria de los trabajadores desde los orígenes de la minería. Uno de motores de las protestas ha sido la deficiente alimentación, lo que llevó a huelgas o encierros como el de la mina La Piquera, de Turón, en el año 1949 al grito de “¡Queremos más comida!”. Eran conflictos espontáneos, muy difíciles de coordinar y extender más allá de las minas ante la militarización, la censura informativa, la vigilancia policial y la represión. Otra cuestión fue la gran cantidad de accidentes de trabajo, lo que llevó a una dinámica en la cual, ante cada muerte de un obrero, se paralizaba el trabajo en la mina. Esto dejó varios ejemplos en la memoria de los mineros: en 1942 los de la mina de Mieres cuando murió un trabajador y se paralizó la mina con una movilización hasta el cementerio; en marzo de 1948, abril y octubre de 1949, octubre de 1950, y julio de 1952, se registraron paros en los pozos Barredos, Santa Bárbara, San Mamés, Valdelospozos, y Sotón; todos a raíz de la muerte de decenas de trabajadores. Muchas veces esto provocaba una intensa solidaridad con paros de una cuenca minera entera. El caso más conocido fue el 13 de julio de 1949, cuando 17 mineros murieron en el pozo María Luisa, de Duro Felguera, que por primera vez se había hecho público en la Revista del Combustible, ya que hasta esa fecha no habían aparecido referencias a accidentes mortales: “Las autoridades y patronal, conocedoras de las tradiciones culturales de los mineros, sabían que del lamento por accidente a la abierta rebeldía había un estrecho espacio, que estaban dispuestos a incrementar con el silencio informativo”.4 Esto causó tanta conmoción que de forma espontánea se paralizaron casi todas las instalaciones del valle del Nalón. Así surgieron las primeras huelgas en señal de duelos por la muerte de los mineros, con manifestaciones hasta el funeral. Ante esto, con el objetivo de impedir estas manifestaciones masivas, la autoridad militar y la Delegación de Trabajo reglamentaron que por cada muerte sólo podían acudir al entierro entre seis y doce trabajadores de acuerdo al tamaño de la empresa.5 En efecto, durante las dos primeras décadas de franquismo, las agotadas minas de montaña fueron dejando pozos que llevaban a vetas más profundas y alejadas con unos procedimientos de extracción mecanizados, en los que predominaban los métodos de perforación sobre los de rotación, y donde los equipos de transporte interior con locomotoras diesel degradaban muchísimo el ambiente. Todo esto, sin un adecuado sistema de ventilación que contrarrestara los nuevos procedimientos de extracción. Por otro lado, se prolongaba la jornada de trabajo con imposición de horas extraordinarias, más la eliminación del descanso semanal y anual, la implantación del sistema salarial en base a la productividad y la deficiente alimentación; todos factores que llevaban a empeorar las condiciones de salud de los mineros en el marco de una carencia absoluta de leyes laborales sobre salubridad. Hacia la década del sesenta, otro de los factores que llevaron a la conflictividad fueron las condiciones inhumanas en las que trabajaban los mineros, que se morían de enfermedades como solicosis, antraconiosis o antracosiliosis; las tres variantes de neumoconiosis. En la década del cincuenta el orígen de la conflictividad laboral estaba en el cambio de signo del mercado del carbón por la competencia de los combustibles líquidos. La patronal minera inició un proceso de reconversión del sector, llamado de “racionalización” que afectaba directamente a las ya durísimas condiciones de los trabajadores. Es así que comenzaron los primeros conflictos y huelgas importantes de esta década. Como la del 9 de marzo de 1957, cuando un grupo de picadores del pozo María Luisa, de Langreo, completaba la jornada sin haber extraído una sola piedra de mineral. El Régimen y la patronal respondieron con la militarización de la mina, pero los trabajadores, dentro del pozo continuaron sin utilizar las herramientas hasta finalizada la jornada. El conflicto acabó momentáneamente cuando la patronal resolvió aumentarles el salario. Sin embargo, el 25 de marzo se comunicó la resolución de los contratos de trabajo anunciando la militarización del pozo, privando de la exención militar a 52 mineros que tenían ese beneficio. Al otro día los obreros se encerraron en el pozo junto a los del Nalón en solidaridad; mientras en el pozo Fondón se encerró la totalidad de la plantilla, en el Sotón lo hicieron por un día y en el resto de los centros hulleros hicieron jornadas de brazos caídos. Mientras continuaba el encierro del pozo María Luisa, las inmediaciones y localidades adyacentes fueron escenario de concentraciones con fuertes enfrentamientos con la policía y las mujeres y los hijos de los mineros se concentraron cortando carreteras. Estas manifestaciones continuaron hasta el día 29 cuando todos los trabajadores salieron de los encierros. Aunque esta jornada de lucha no había logrado que las reivindicaciones de los trabajadores triunfaran, los obreros empezaron a recuperar sus fuerzas y a continuar nuevas jornadas de lucha en los años siguientes. En marzo de 1958 otro duro conflicto surgió en el pozo de María Luisa que acabó con despidos y el cierre de las instalaciones por parte de la patronal. Los trabajadores respondieron con una huelga que afectó a 20.000 obreros. Pero una vez más la patronal, la OSE y el Régimen actuaron contra los obreros clausurando las explotaciones mineras y decretando el estado de excepción. Esto acabó con una durísima represión, detenciones y torturas y con cientos de mineros desterrados a regiones lejanas; la mayoría afectados por enfermedades en regiones empobrecidas sin posibilidad de trabajar. Sin embargo estos serán los obreros que potencialmente fueron preparando una siguiente década de mayor conflictividad y radicalización: se fueron convirtiendo en “héroes”, rodeados de solidaridad y siendo un ejemplo de lo que sufrían miles de obreros bajo los pozos, muriendo en vida con el polvo que penetraba en sus pulmones. Es así que se fueron formando comisiones de solidaridad que recogían dinero para los represaliados y organizaban huelgas de solidaridad, mientras las organizaciones clandestinas se activaban. Por otro lado se fueron creando las primeras comisiones obreras, a partir de los comités de base que organizaban las huelgas de las minas del carbón de la segunda mitad de los años cincuenta. Estos comités -de naturaleza variada- se expandían por diferentes lugares al calor de las luchas y en un principio desaparecían al finalizar las huelgas. Conforme ha ido avanzando la recomposición del movimiento obrero en los años siguientes se han ido transformando en las Comisiones Obreras, el principal organismo de los trabajadores en su lucha contra la patronal y la Dictadura.6 Asturias en 1962: la primer “huelgona” obrera bajo el franquismo A principios de los sesenta los procesos huelguísticos fueron cada vez más extensos y con mayor coordinación y apoyo social, en un marco de transformaciones económicas y crecimiento económico desarrollado a partir del Plan de Estabilización de 1959.7 Sin embargo, en los planes de crecimiento económico del Régimen franquista, su aperturismo implicaba golpear duramente a las minas del carbón. La estructura productiva minera española se tambaleaba obsoleta al conectarse con países con otras estructuras altamente tecnificadas y con nuevas estrategias energéticas ante la irrupción de los hidrocarburos. En lugar de plantearse renovar profundamente el sistema productivo, se propuso reducir los gastos sociales, disminuir labores de preparación, en la concentración de las de arranque y en la menor adquisición de herramientas; junto a bajar los salarios, reducir las plantillas y un endurecimiento patronal sobre los trabajadores con medidas disciplinarias y control cronometrado de la jornada laboral.8 Es así que se desarrollaron las huelgas de los mineros de Asturias de abril de 1962, marcando un nuevo rumbo en la lucha de clases bajo el franquismo. Esta huelga se inició a principios de abril cuando despidieron a siete picadores del pozo de San Nicolás (la Nicolasa) de Mieres, y luego se extendió a todas las explotaciones hulleras que fueron clausuradas el 24 de abril. El malestar obrero se había intensificado, lo que llevó a la rápida extensión del conflicto en menos de tres días al conjunto de las explotaciones. El día 15 el conflicto se generalizaba en las cuencas vecinas como en Turón, mina Dominica y Minas de Figaredo, y a partir del 18 de abril todo el valle de Aller hasta llegar a todas la explotaciones hulleras de Nalón y La Camocha. En la última semana de abril y primeros días de mayo la huelga se prolongó hasta que los mineros lograron un incremento del precio del carbón que fue aplicado al aumento de salarios.9 Pero el malestar continuaba y el conflicto se extendió en las principales factorías asturianas, prolongándose en las cuencas carboníferas de León, Berga, Teruel, Barruelo y Puertollano y, con diferente intensidad, en las principales concentraciones industriales del país. El rol de las mujeres de los mineros fue clave para el mantenimiento de la huelga, organizando manifestaciones en las inmediaciones de los mineros encerrados, haciendo piquetes para garantizar la huelga en otros sectores de trabajadores como el transporte. También los pequeños comerciantes apoyaban con alimentos a los obreros, junto al movimiento estudiantil y vecinal. Luego comenzaron las protestas en zonas mineras de otras regiones como Vizcaya o Guipúzcoa. Y aunque el Gobierno declaró “estado de excepción” en estas dos ciudades y en Asturias, no pudo impedir que las huelgas se extendieran en las industrias catalanas: a mediados del mes de mayo las grandes empresas metalúrgicas de Barcelona marcaron una dinámica que no se dejó esperar en las grandes empresas de otras ciudades catalanas, “calculándose la participación en unos 50.000 trabajadores”10 La prensa oficial atacaba a los huelguistas asturianos como delincuentes. “La última huelga asturiana carecía de las más elementales bases dialécticas. Era puro gamberrismo subversivo.” (…) “Y la huelga de “solidaridad”, una aberración delirante de hombres que, para resolver sus problemas, procuran agravarlos”.11 A partir de aquí el Régimen ha ido adecuando sus mecanismos represivos bajo esta nueva situación. La respuesta represiva -patronal y policial-, se ha ido incrementando ante el aumento de la conflictividad en un proceso de huelgas de carácter ilegal, desde la década del sesenta hasta el fin del Régimen franquista. Pero a la vez, la conflictividad obrera continuó desarrollándose en extensión y radicalidad. Tras las huelgas de los mineros de Asturias y la extensión de la conflictividad laboral, el Régimen respondió con el estado de excepción en Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa en el mes de mayo12, ampliado parcialmente a todo el Estado español en junio. Y consciente del desarrollo de este movimiento huelguístico, advertía que “en caso de nuevas huelgas, (…) se procedería ’inexorablemente a aplicar la Ley’, cerrando las empresas afectadas y prohibiendo a los empresarios aceptar aumentos salariales obtenidos bajo la presión de una huelga”.13 La solidaridad con los mineros y la denuncia a la represión fue inmensa, decenas de intelectuales firmaron un manifiesto contra la escalada de violencia gubernamental y a nivel internacional el Régimen tenía que lidiar con las noticias de torturas, detenciones... que tiraban por tierra sus intentos de presentarse como una “dictadura moderna”. El recientemente fallecido y “elevado a los altares” del Régimen del 78, Manuel Fraga, por ese entonces Ministro de Información y Turismo, jugó un rol clave en la campaña de propaganda que el Gobierno lanzó para justificar la mano dura contra los mineros. En agosto los mineros asturianos fueron otra vez a la huelga. Nuevamente el Gobierno y la patronal respondieron con una extrema dureza, con despidos, detenciones y la deportación de casi 150 mineros14. Sin embargo esta se había transformado en la primera gran huelga de 1962, la “huelgona”. Y con ella comenzaba un nuevo ciclo de luchas en la clase obrera en todo el Estado, colocando a los mineros asturianos a la cabeza de una gesta que ha marcado un “punto de inflexión” en la lucha de la clase trabajadora bajo el Régimen franquista: “En ese año se produjo un importante movimiento huelguístico, en el que participaron entre 200.000 y 400.000 trabajadores.”15 *** Como decíamos, la experiencia de la clase obrera española y del mundo merece ser estudiada y conocida por las nuevas generaciones de jóvenes y trabajadores. Muchos son los historiadores académicos de la burguesía que difunden la idea reaccionaria de que la clase obrera ha desaparecido, basándose en vulgares análisis sobre los “cambios sociológicos” de la misma. Lamentablemente, la mayoría de la izquierda anticapitalista reniega de la centralidad de la clase obrera partiendo de las mismas simplificaciones y sin un análisis serio de la misma; motivo por el cual el sujeto de cambio hoy es “múltiple”, abandonando así el campo de la estrategia y negándose a rescatar una “tradición” suponiendo la misma un “dogmatismo” estático. Sin embargo, los trotskystas partimos de las experiencias más avanzadas de nuestra clase bajo la lente del marxismo como “una teoría de la revolución que partiendo de las conclusiones más avanzadas de su época de surgimiento, a mediados del siglo XIX, condensa la experiencia histórica de más de 160 años de lucha de la clase obrera moderna. Una síntesis teórica de las lecciones estratégicas fundamentales de la lucha del proletariado. Y en este sentido, como decía Lenin “una guía para la acción”. Esto no significa que contenga un “manual de procedimientos” que nos señale cómo actuar en todo tiempo y lugar, sino que el conocimiento de la experiencia anterior lo que nos permite es justamente no tener que pensar todo de nuevo cada vez que nos enfrentamos a una determinada situación de la lucha de clases.”16 25/06/12 Notas 1 El País, “La mina arde porque el carbón se apaga”, 17 de junio de 2012. 2 La Organización Sindical Española -OSE- se formó a partir de las Centrales Nacionales Sindicalistas de filiación falangista, de la Confederación Española de Sindicatos Obreros de carácter católico, y de la Obra Nacional Corporativa vinculada al carlismo. Junto a estas tres organizaciones se integraron las asociaciones patronales con el fin de agrupar a trabajadores y empresarios. La OSE se acabó de configurar en 1940 junto a la Ley de Unidad Sindical que marcó la existencia de un único sindicato y su dependencia del partido único. En 1942 se estableció la afiliación obligatoria a la OSE de todos los productores, que para el franquismo englobaba tanto a empresarios como a técnicos y trabajadores. Aparicio, Miguel Ángel, El sindicalismo vertical y la formación del Estado franquista, Barcelona, Eunibar, 1980. 3 García Piñeiro, Ramón, Los mineros asturianos bajo el franquismo (1937-1962), Madrid, Fundación 1º de Mayo, 1990, p. 62. 4 Ibíd., p. 96. 5 Ibíd., p. 105. 6 Asimismo, la introducción de la negociación colectiva fue creando la necesidad de organizaciones más duraderas, y a partir de 1962 la militancia clandestina ha ido organizando nuevos comités de empresa para dirigir las campañas en torno a los procesos de negociación salarial. Fue en Madrid donde se reunieron el 2 de septiembre, en presencia de funcionarios dela OSE, 600 delegados para elegir la “Comisión Obrera del Metal de Madrid”. Esta primer comisión obrera se fundó al calor del proceso de negociación colectiva y dentro de la OSE; aunque en Catalunya ha sido por fuera. Una de las premisas de su fundación ha sido la denuncia al sindicato vertical y la legislación franquista por no reconocer derechos básicos como el ejercicio de huelga. Se aprobó un programa de reivindicaciones y el llamamiento a formar comisiones obreras. A lo largo de la década del setenta éstas continuaron desarrollándose, bajo un fuerte peso del Partido Comunista Español. Ruiz, David, dir, Historia de Comisiones Obreras (1958-1988), Capítulo 3. Comisiones Obreras de Catalunya: de movimiento sociopolítico a confederación sindical”, de Molinero, Carme, Ysàs, Pere, Siglo XXI, Madrid, 1993. 7 Molinero, Carme, Ysàs, Pere, Productores disciplinados y minorías subversivas. Clase obrera y conflictividad laboral en la España Franquista, Siglo XXI, Madrid, 1998, pp.95-140. 8 García Piñeiro, Ramón, Op. cit., p. 55. 9 García Piñeiro, Ramón, Op. Cit., p. 346. 10 Molinero, Carme, Ysàs, Pere. Op. Cit. p. 142. 11 ABC, La crisis del carbón en Asturias, 14 de septiembre de 1962. 12 Ysàs, Pere: Disidencia y subversión. La lucha del régimen franquista por su supervivencia, 1960-1975. Barcelona, 2004, p. 76. 13 Ysàs, Pere: Ibíd., 77-78. 14 García Piñeiro, Ramón, Op. Cit., p. 346. 15 Molinero, Carme, Ysàs, Pere. Op. Cit. p. 95. 16 Entrevista a Emilio Albamonte, (dirigente del PTS -Partido de los Trabajadores Socialistas, corriente hermana de Clase contra Clase en Argentina- y director de la revista Estrategia Internacional), “Táctica y estrategia en la época imperialista”, marzo del 2012.http://www.clasecontraclase.org/Historia-y-tradicion-obrera-en-la-cuencas-mineras-asturianas

Catalunya retira desde este martes la merienda a los presos como medida de ahorro

Barcelona. (Efe).- También se restringen las comidas extraordinarias de Navidad y Fin de Año y se reduce al 2% la reserva de comida extra para los ágapes en cada centro Barcelona. (Efe).- El departament de Justicia retirará a partir de este martes, como medida de ahorro, la merienda a los internos de las cárceles catalanas, a excepción de los presos de los centros de jóvenes, y duplicará el precio del menú para los funcionarios, que ahora tendrán que pagar seis euros. En una circular interna enviada a los responsables de los centros penitenciarios, a la que ha tenido acceso Efe, el director general de Servicios Penitenciarios de la Generalitat, Ramon Parés, justifica estas medidas en las directrices del departamento de Economía para lograr un "ajuste presupuestario" en el contexto de crisis económica. Siguiendo estas directrices de Economía, Instituciones Penitenciarias inició un proceso de negociación con las distintas empresas suministradoras del servicio de cátering de las cárceles catalanas para reducir costes, bajo la premisa de que "la rebaja del coste no podía afectar ni la calidad ni la cantidad" del servicio, según Parés. "Las negociaciones no han sido ni fáciles ni rápidas", admite Parés en la misiva, en la que detalla que, fruto del acuerdo alcanzado, a partir de hoy queda suprimida la merienda en todas las cárceles catalanas, a excepción de los centros penitenciarios de jóvenes. Además, también se restringen las comidas extraordinarias de Navidad y Fin de Año y se reduce al 2% la reserva de comida extra para los ágapes en cada centro. El director general de Servicios Penitenciarios también anuncia en la circular interna que el precio del menú que pagan los funcionarios para comer en sus centros de trabajo se duplica y pasa a costar 6 euros, frente a los 3,19 euros que los trabajadores pagaban hasta ahora por cada menú. "El departamento de Justicia no podía seguir subvencionando en la cantidad que hasta ahora lo ha estado haciendo los menús de su personal", subraya Parés, que recuerda que todas las conselleries del gobierno catalán han retirado las ayudas para comida a los funcionarios y que Justicia seguirá aportando una parte de los costes de los menús, aunque más reducida. El acuerdo con las suministradoras de cátering también ha comportado una reducción del horario de apertura de las cafeterías de las cárceles catalanas, que a partir de hoy estarán abiertas de las nueve de la mañana a las siete de la tarde -de lunes a viernes- y entre las nueve de la mañana y la cinco de la tarde -los fines de semana-.La Vanguardia Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

Julián Floristán anarquista riojano

El 16 de marzo de 1905 nace en Haro (La Rioja, España) el anarcosindicalista Julián José María Floristán Urrecho. Nacido en una familia humilde y huérfano de padre, abandonó la escuela antes de tener los 10 años y a los 14 empezó a trabajar de aprendiz de carpintero. A partir de 1920 empezó a militar en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Haro y el enero de 1926, al hacer los 20 años, para eludir el servicio militar, marchó a Miranda, desde dónde, después de hacer contacto con el anarquista Laurentino Tejerina, se trasladó clandestinamente a Francia. Residió en Donibane Lohizune y a Biàrritz, hasta que las dificultades económicas para encontrar trabajo lo obligaron de volver a la Península: en septiembre de 1927 hacía trabajo en los ferrocarriles de Burgos como carpintero y en 1929 pasó una temporada en las navarras Carcastillo y Tafalla. Este mismo año se instaló en Santa Coloma de Gramenet, donde fue delegado del Comité Pro Presos, intervino en la fundación de la Casa del Pueblo, fue corresponsal de Solidaridad Obrera y distribuidor de la prensa anarquista. Falto de trabajo, en 1933 se estableció en Palma (Mallorca, Islas Baleares), donde llegó a ser secretario de la Federación Local de CNT, miembro del Ateneo Racionalista de la barriada de Santa Catalina, responsable del semanario Cultura Obrera y corresponsal de Solidaridad Obrera; también sufrió un proceso por delito de prensa. En 1936 marchó a Valle-de-robles (Matarranya, Franja de Ponente) y asistió en el congreso de aquel año como delegado cenetista por Torre de la Cuenta. Cuando estalló la Revolución de julio, se trasladó rápidamente a Torre y Gandesa, e intervino en el sofoco del levantamiento fascista en Villalba de los Arcos. Después se sumó a la columna constituida en Tarragona para liberar Aragón, participando en la presa de Calaceita y llegando hasta Valle-de-robles. Este mismo mes de julio se unirá a la columna Carod-Ferrer, que acabó abandonando por discrepancias con la cabeza, pasando a encargarse como secretario general de las colectivizaciones de 19 pueblos de la zona de Valle-de-robles. Al producirse la ràtzia de los estalinistas de Enrique Líster contra las colectividades, se vio forzado a esconderse, hasta que consiguió llegar a Lécera, donde se unió a la Brigada Confederal 117, integrándose en los servicios de Intendencia; más tarde, formó parte del Batallón Remiro. El 9 de febrero de 1939 pasó en Francia por Bourg-Madame y paso por los campos de concentración de Mauzat, Vernet y Siete-fuentes. Más tarde acabó en las compañías de trabajadores de extranjeros, de una de las cuales desertó por los Pirineos, acabando en Fumel. Después de la Liberación, trabajó a Frontonh y Sala, para asentarse definitivamente en Royan. En el Estado francés militó en la CNT, participando en varias actividades orgánicas: secretario de la comarcal de Valle-de-robles en el exilio durante muchísimos años; presencia en el Congreso de París de 1945 y en varios plenos de la regional de Tolosa; secretario general de la CNT de Fumel entre 1945 y 1947, de Frontonh --y de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA)-- y de Royan, desde 1954; secretario de administración de la regional tolosana entre 1947 y 1949; etc. Desde 1931 fue asiduo de la prensa libertaria, publicando artículos, bajo varios pseudónimos (Royan, Urrechu, Florián, Riojano) en Accion Directa, Boletín de los GG de Defensa Confederal, Boletín Interno, Boletín Interno CIR, Cenit, CNT, Combate Syndicaliste, Cultura y Acción, Cultura Obrera, Espoir, Ideas, Nervio, Nuevo Aragón, Solidaridad, Solidaridad Obrera, Tierra y Libertad, Umanità Nueva, Umbral, etc. Colaboró en el libro Comarcal de Valderrobres (1971) y es autor su memorias Cosas vividas (1971). Julián Floristán murió el 19 de mayo de 1997 a Royan (Poitou-Charentes, Francia).http://puertoreal.cnt.es/en/actividades-no-sindicales/1743-julian-floristan-anarquista-riojano.html

El escritor ribero Pedro José Francés ofrece en este vídeo un emocionante alegato por la recuperación de la memoria y la dignidad

El escritor ribero Pedro José Francés ofrece en este vídeo un emocionante alegato por la recuperación de la memoria y la dignidad. Contra el olvido sistemático y organizado promovido por los herederos del franquismo como el alcalde de UPN de Buñuel, que le niega el acceso al archivo municipal para proteger el desconocimiento de que en ese mismo ayuntamiento se ejecutó al alcalde democráticamente elegido mientras que el golpista que le sustituyó en el cargo sigue manteniendo el título de "hijo predilecto". La fragilidad de las transformaciones democráticas hizo posible que buenas gentes sostengan hoy todavía que "es mejor olvidar" o que "es mejor no saber lo que ocurrió". La reflexión de Francés es impagable porque una parte sustancial de la recuperación de la memoria está en la comprensión del porqué de una transición amañada y sustentada en el olvido.http://gerindabai.blogspot.com.es/2012/07/pedro-jose-frances-clama-contra-el.html

La Policía británica espera nuevos disturbios ante la creciente desigualdad social

La Policía británica ha señalado que espera otra serie de revueltas en Londres este verano –como las ocurridas en agosto de 2011 en algunos barrios de la capital que se extendieron a otras ciudades de Reino Unido– ante la inestabilidad social provocada por la crisis capitalista. Miles de jóvenes se lanzaron a la calle en algunos barrios de Londres y saquearon tiendas y quemaron vehículos tras la muerte de un hombre de raza negra por los disparos de la Policía. Posteriormente se extendieron a otras ciudades de Inglaterra. Según un estudio del diario The Guardian y de la London School of Economics basándose en entrevistas a 130 agentes de Policía, se espera que haya más disturbios y que su contención puede ser complicada ante los recortes en los presupuestos policiales. El Ejecutivo pretende reducir el presupuesto para la Policía en un 20 por ciento para los próximos dos años a través de la congelación de sueldos y el aumento de los impuestos sobre la renta. “La Policía espera que se repitan los disturbios que se extendieron por toda Inglaterra el pasado año y están preocupados por si no tendrán suficientes recursos para hacer frente a ese tipo de manifestaciones”, ha indicado el estudio. “Los agentes indican que es probable que haya más disturbios, muchos mencionan la situación económica y social como la principal causa”, afirma el estudio. Londres está aumentando la seguridad en toda la ciudad ante el inicio de los Juegos Olímpicos que comenzarán el 27 de julio. El documento asegura que los entrevistados creen que los disturbios podrían ser “inminentes”. Un alto mando de la Policía de Manchester asegura que espera nuevas protestas “en un año”. “Creo que si pasas por un mal momento económico, hace mucho calor, una serie de actos que lo provocan (…) Mi respuesta es: sí, podría pasar”, reconoce el alto mando que destaca que nada ha cambiado desde el año pasado. La economía británica se encuentra en recesión y el desempleo entre las personas de entre 18 y 24 años se encuentra en el 19,9 por ciento. Reuters / EP

Grecia: la chispa en el polvorín

Miguel Guaglianone / Aporrea--- El 26 de junio se realizó en el Centro Internacional Miranda (CIM) en Caracas un foro sobre la situación griega. Participaron como ponentes la cineasta Liliane Blazer, el corresponsal de Aporrea.org, Carlos Carcione, y Kostas Isychos, responsable de las relaciones internacionales del partido SYRIZA a través de video conferencia, moderó el foro Gonzalo Gómez (CIM). No todos los días se tiene la oportunidad de disponer de información de primera mano, ya que Kostas reside y milita en Atenas, y Lilane y Carlos estuvieron allí presentes en las elecciones parlamentarias realizadas el 17 de junio. La primera cosa que pudimos constatar allí una vez más, es como funciona en realidad el sistema de ocultamiento de información que manejan las cadenas corporativas de medios masivos. Estas elecciones tuvieron una amplia cobertura informativa mundial, ya que el crecimiento insólito de la izquierda representada por SYRIZA ponía en riesgo el cumplimiento de las terribles condiciones impuestas a Grecia (a sus ciudadanos) por la Troika formada por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional y los medios sirvieron como vehículo de presión para evitar que eso sucediera. Sin embargo en su contexto han sucedido cosas de las cuales nadie habla. Dos de ellas fueron destacadas en el foro: la gran inconsistencia del padrón electoral griego, y la incidencia creciente del nazismo en su panorama político. Estas dos variables tan importantes para analizar la situación socio-política del país, “no existen” en la “realidad informativa” del sistema global de medios. Más grave aún es el mínimo tratamiento de ambos factores en el ámbito de la comunicación alternativa, prueba de la eficacia del sistema de manipulación por ocultamiento. El primer tema deja al descubierto, según los testigos presenciales, la por lo menos insólita falta de actualización del padrón electoral. Los griegos son un total de aproximadamente once millones de personas, sin embargo el número de votantes inscritos para votar es del orden de los diez millones. El cálculo conservador es que están registradas por lo menos novecientas mil personas que ya están muertas. En nuestras latitudes sudamericanas conocemos bien “el viejo truco” de hacer votar a los muertos, casualmente siempre promovido por los partidos tradicionales, para asegurar su triunfo en “elecciones democráticas”. En Venezuela el Consejo Nacional Electoral maneja hoy un padrón electrónico que depura constantemente, para evitar esa posibilidad de fraude electoral. Alguno de los participantes relataba que en una mesa de elección que visitó, había por lo menos cinco personas de más de 120 años registradas para votar. Lo más curioso es que ninguna de las 22(1) agrupaciones políticas que se presentaron en estas elecciones puso ninguna objeción a este registro electoral. El otro punto es aún más importante. El movimiento Amanecer Dorado obtuvo el 6,92% de los votos, lo que le aseguró 18 escaños en un Parlamento Griego que cuenta con un total de 300. Pero lo más importante es que: Amanecer Dorado no es un movimiento “neonazi” como otros de Europa, aparentemente es por propia definición y por sus conductas, un movimiento realmente nazi, que pregona con gran fidelidad las doctrinas tradicionales de sus precursores alemanes, y que considera a Adolfo Hitler como un modelo a seguir. Su conducta está signada por la violencia física (sobre todo con los más débiles). Sus partidarios hieren, lastiman y matan a los emigrantes (sobre todo africanos), y no están dispuestos a detenerse allí. Ya un parlamentario de Amanecer Dorado ha agredido físicamente en un programa de televisión a dos diputadas de la izquierda, y sus nuevos legisladores han declarado que no permitirán en el Parlamento voces críticas a sus acciones o declaraciones (dejando entendido que atacarán físicamente a quienes alcen estas voces en el Congreso). Su crecimiento asombroso se sitúa sobre todo en los sectores jóvenes pobres, en los obreros de menores ingresos y en los empresarios (uno de cada cinco empresarios votó por ellos). SYRIZA como alternativa política El foro orientó sus análisis al crecimiento y nueva capacidad política de la izquierda en estas elecciones, izquierda representada por el movimiento SYRIZA. Un crecimiento que desde el 4,4% de los votos registrado en la elección anterior, ha llegado en esta ocasión al 26,89% no hay duda de que representa un fenómeno social muy importante. La primera interpretación es que parte del descontento del pueblo griego con lo que está sucediendo, se vuelca hacia la izquierda como una opción válida en la búsqueda de soluciones. SYRIZA se ha convertido en una alternativa real para la llegada al poder institucional, a pesar de la intensa campaña (nacional e internacional) realizada en su contra. Esto hizo que muchos compañeros llegaran a ilusionarse con su posible triunfo electoral, y se sintieran algo decepcionados ante la no concreción de esa victoria. Incluso en las informaciones a través del Foro, pudimos percibir un cierto sabor amargo al analizar la posición del Partido Comunista Griego (que logró el 4,5 % de la votación) quien no sólo se negó a integrar el frente de izquierdas, sino que llegó a combatirlo en la campaña política, y como una alianza que parecería natural con el resto de la izquierda, les habría dado el triunfo. Sin embargo no creemos que eso hubiera sido bueno, ni para el movimiento de izquierda ni para la propia Grecia. Un triunfo pírrico de la izquierda la colocaría en la misma situación que hoy tiene la derecha. Un gobierno inestable y débil, con una mínima mayoría parlamentaria –mejorada por el regalo de 50 parlamentarios que la ley electoral griega da al partido ganador– pero sobre todo con un muy exiguo apoyo popular (en análisis anterior mostramos como el aparente 48,2% logrado por la coalición para gobernar, de Nueva Democracia+PASOK+Izquierda Democrática, se convierte en un magro 28,92% de los electores a la luz de una abstención estimada en el 40%). SYRIZA estaría aún en peores condiciones (dependiendo de que alianza política hubieran podido lograr) en caso de haber llegado al primer lugar, considerando que la presión de los poderes internacionales sería sobre ella mucho mayor que frente a la derecha. La chispa en el polvorín La labor fundamental luego de las elecciones, de SYRIZA, está centrada en organizar y canalizar a las fuerzas populares, a fin de lograr una capacidad política que le permita incidir frontalmente en las circunstancias de ese país. Sin embargo, a pesar de las intenciones del frente de izquierda de convertirse en la nueva alternativa para conducir al país, las visiones del futuro inmediato no parecen ser muy alentadoras. A despecho de las declaraciones del nuevo gobierno de la derecha de que impulsará una “flexibilización” de las condiciones económicas impuestas a Grecia por la Troika para proporcionarle una “ayuda” que sólo estará destinada a pagar a los bancos, y que viene cargando el peso de esos pagos sobre las espaldas del pueblo griego, va a ser muy difícil que algo de esto pueda lograrse. No existen los menores síntomas de que las políticas neoliberales impuestas vayan a variar un ápice. Las consecuencias seguirán siendo progresivamente desastrosas para las mayorías griegas: más desempleo, más pobreza, más impuestos, más hambre, menos servicios sociales. La situación de tensión social actual, parece estar destinada a seguir acumulando presión. Considerando entre otras variables de que existen algo así como cuatro millones de griegos que no votaron, y que no tenemos referencias de que porcentaje de ellos son parte de las protestas públicas que no sólo no han amainado, sino que siguen in crescendo, no parece difícil predecir la posibilidad de una explosión social. Frente a una pregunta directa sobre las posibilidades de esa explosión, el representante la coalición de izquierda contestó que esa explosión es constante, y que su partido está canalizándola en huelgas y manifestaciones, sobre todo a través de los órganos sindicales de trabajadores. A pesar de la intención de SYRIZA de ser el canal regulador de esa presión social, la pregunta es ¿Tendrán el tiempo suficiente para poder lograrlo antes de que alguna chispa haga estallar el polvorín? Si a esto agregamos lo que reseñamos antes, la creciente influencia y violencia llevada a cabo por el movimiento Amanecer Dorado y sus seguidores, añadimos otra variable que parece conducir a la explosión. Al respecto existen analistas griegos que llegan a comparar su actual situación social con la existente en Alemania durante la República de Weimar, precursora del ascenso del nazismo(2). Inclusive se llega a afirmar que la posición de SYRIZA ante ello, de no responder a provocaciones, de intentar aislar a los nazis, y de no ejercer ningún tipo de acción defensiva material, puede ser tan suicida como la de la socialdemocracia alemana en el período mencionado. El problema más grave es que una explosión en Grecia puede, en una situación tan inestable como la que está viviendo toda Europa, ser el catalizador de un colapso general. A pesar de las “mini-primaveras” como la que acaba de suceder, de una mejora ante los “mercados” de los valores españoles al haberse decidido que el Banco Central Europeo podrá prestar dinero directamente a los bancos, se trata de medidas de “paños tibios” frente a la enfermedad Terminal. El beneficio de medidas como ésta es sólo aparente, las deudas que deben pagar los bancos, saldrán de los mismos bolsillos que antes: de los ciudadanos comunes. El panorama sigue entonces siendo oscuro. Grecia puede ser el detonante, aunque en situaciones coyunturales (caóticas) como la actual, a veces el detonante es algún factor mínimo que nunca se había considerado. Lo cierto es que la crisis Terminal sigue estando allí. miguelguaglianone@gmail.com"> miguelguaglianone@gmail.com (1)Todos los datos de la elección han sido tomados de la página oficial del estado griego: http://ekloges.ypes.gr/v2012b/public/index.html?lang=en#{%22cls%22:%22level%22,%22params%22:{%22level%22:%22epik%22,%22id%22:1}} (2) Yorgos Mitralias, La "peste parda" levanta la cabeza en esta Grecia en crisis terminal. ¿Hay alguien para detenerla?, Rebelión.org, 29-06-12.