15 de julio de 2012

Perfil (no oficial) de la delegada del gobierno en la Comunidad de Madrid

Publicado en : http://analisismadrid.wordpress.com/2012/07/13/1526/--- A la vista de las últimas actuaciones policiales en Madrid con motivo de la marcha minera, seguro que penúltimo colofón de una política repleta de despropósitos, comportamientos malintencionados y actuaciones desmesuradas y extravagantes, el grupo ANÁLISIS MADRID 15-M se pregunta quién está al frente de la Delegación de Gobierno. Su presunta afiliación, no desmentida aún, a grupos de ultraderecha como “cachorra” de Fuerza Nueva, su carrera política, su papel en el “Tamayazo”, su marido “en busca y captura”, su filiación con la caverna mediática, su impúdico narcisismo… Todo sobre Cristina. El informe que no verás en los suplementos dominicales y en la prensa de papel couché. Cifuentes: una carrera a lo grande La Delegada de Gobierno de Madrid nos enseña el nuevo radical chic de esta temporada. ¿La nueva tendencia? Se llevan las grandes marcas. 1. Cifuentes y la importancia de la imagen ¿Puede la sobreexposición de un político en los medios desviar todo debate sobre su actuación política? El caso de Cristina Cifuentes es elocuente al respecto: su marketing mediático y el exhibicionismo superficial de su vida personal -¿alguien se acuerda de cómo se llamaba la anterior Delegada?- tienen la particularidad de evitar toda aproximación crítica a su decisiva labor de desinformación respecto a la crítica realidad social en la que vivimos. Pese a que sus compañeros de partido la tilden de “progre-laicista” y se presente, igual que el ladino Gallardón, como “un verso libre”, Cristina Cifuentes es persona de orden y nada dogmática, simpatizante de las reivindicaciones homosexuales, amante de la tauromaquia y la antropología (uno de los momentos “más especiales” de su vida fue “su visita a Atapuerca”); que destaca como mujer “dialogante” y huye a la menor oportunidad de identificarse con la parte más casposa de su partido. Se declara republicana (“juancarlista por el contexto”), pero también liberal… liberal, liberal. Aunque su padre fue general de artillería y su madre una ama de casa devota que crió una extensa familia con ocho hijos, nuestra Delegadíssima es una mujer de hoy, competitiva, jovial, moderna (luce con orgullo cinco tattoos) y, por supuesto una ambiciosa emprendedora, como demuestra su carrera en el PP; nada que ver con esas vetustas “señoronas de derecha” de peinados que desafían la gravedad y collares caros. Cifuentes es, como reza un títular, “una Delegada a pie de calle”. Y así se presenta en los medios. “Cristina Cifuentes –así reza un simpático titular reciente de un periódico nacional-, es una delegada del Gobierno que vive en Malasaña, motera, aficionada a las pipas, al regaliz rojo y a las redes sociales, espera los domingos para estar en paz… o casi”. Y es que la Delegadíssima, a pesar de esas arruguillas que parecen tímidamente despuntar en su rostro, sin duda, consecuencia de los sacrificios derivados de su cargo trabajando para la ciudadanía, está estupenda: “Tiene la delegada un físico desmesuradamente joven (se forra todo el día de chuches y de cafés del Starbucks —‘latte’, con una pizca de canela— sin engordar) y una voz casi infantil que es como la guinda de un pastel de contrastes”. Como un pastel poco recomendable para diabéticos, ciertamente. Del mismo modo que otros muchos, como la matasanos Ana Mato o nuestro enterrador de la enseñanza pública, J. I. Wert, la “sheriff” Cifuentes –así es denominada en algunos aguerridos “foros policiales” en la red- es emblema de una imagen política que, no por calculadamente desideologizada y estetizante es menos peligrosa. Todo lo contrario. Como ha puesto de relieve la actuación policial tras hacerse con el cargo, el autoritarismo light de la Delegadíssima no duda en aplicar sin escrúpulo alguno mano dura a los “radicales antisistema” del 15-M o aplicar medidas represivas totalmente desproporcionadas mientras regala en los dominicales glamourosos de la gente-bien la mejor de sus sonrisas. El mundo edulcorado que quiere representar Cifuentes es aséptico, libre de tensiones y conflictos, un espejo cool donde se adelgaza el peso político y los conflictos se esconden bajo la alfombra roja del glamour. En este sentido, el endurecimiento de su gestión en relación a las “ocupaciones” y al uso ciudadano del espacio público se define por un inquietante punto de inflexión. Cifuentes en las alcantarillas 2. El marido de Cifuentes, buscado por la justicia Es evidente que, con su designación, se advierten significativos cambios de tendencia, como los dos simpáticos cuadros de Tintín pintados por su marido Javier –“un santo varón –se dice en una ya vieja entrevista- que no solo hace unos guisos estupendos, sino que después… ¡recoge la cocina!”. Guisos que no sabemos si seguirán deleitando el paladar de Cifuentes, puesto que, como ha transcendido recientemente, Francisco Javier Aguilar Viyuela, marido de la Delegada, se encuentra en paradero desconocido por supuesto impago de 44.000 euros a José Ángel Martínez Bueno, un aparejador. De esta información además conocemos también que el campechano marido de Cifuentes dejó de pagar los salarios a sus empleados en 2009. Como La Delegadíssima es mujer de natural “alegre” y “moderada”, incluso ha mostrado su deseo de abrir la Delegación “a la calle” y a los ciudadanos. Tal vez como prueba de ello la policía se muestra tan desmesuradamente efusiva en su política de multas, detenciones y desalojos. Al menos 133.000 euros es la cantidad que el Ministerio del Interior, por medio de la Delegación de Madrid, exige en concepto de sanciones administrativas arbitrarias por supuestamente haberse manifestado o concentrado sin la autorización pertinente en actividades de protesta convocadas por el Movimiento 15-M o por no haber acatado las órdenes de la policía en el marco de estas movilizaciones 3. Cifuentes y el nuevo autoritarismo que viene Como imagen insignia de esta forma de dominación y de gestión desideologizada de la crisis, Cristina Cifuentes, nuestra Delegada de dominical, se ha caracterizado por emitir un mensaje criminalizador de toda protesta social, aunque, por otra parte, sin dejar de mantener una relación de exhibicionismo con los grandes medios masivos. Esta preocupación por la resonancia mediática de su trabajo conduce a la Delegadíssima a una incesante exposición, pero también a una estrategia política de manipulación e intoxicación constantes. Ahora bien, este discurso chirriantemente repetitivo, tan falto de contenidos como inflado, busca esconder bajo esta apariencia estética una peligrosa intensificación de derivas inquietantes. En su estudiada pose de pija posmoderna y su look de dominátrix psicorrígida, Cifuentes es, sin embargo, algo más que “pos”: es posh… Es la viva figura de nuestra emergente poshpolítica (PP). Con inquietante sonrisa de plástico y mano dura, la pijo-Delegada es el futuro de un PP neoliberal que busca soltar el viejo lastre de la vieja caspa derechista para seducir a lo que aún queda de las clases medias. Cada vez más consciente de ser uno de los emblemas mediáticos de esta operación de cirugía estética, Cifuentes responde siempre que puede poniendo en evidencia un comportamiento marcadamente egocéntrico (su uso de las redes sociales como Twitter así lo atestigua), repleto de manifestaciones -no pocas veces vergonzosamente narcisistas- en las que cuanto más marcada es su exhibición de ego más débil e incoherente es el discurso. Esto lleva a la Delegada a rectificar o contradecirse de continuo, como puede verse en sus ridículas declaraciones en torno a su visita a las asambleas de “su barrio” o sus invitaciones a acampar en la Casa de Campo madrileña. En este cambio de tendencia desde su llegada a la Delegación, muy significativa ha sido la absurda, desmesurada y “espectacular” intervención policial en Lavapiés el día 22 de junio, destinada a detener a los seis jóvenes por la protesta contra el ‘tarifazo’ del metro en Madrid y comentada impúdicamente por la Delegada mediante imágenes del arresto en la sede de la Delegación del Gobierno. Una escenificación que no solo buscaba instalar un clima policial de miedo entre la población (sobre todo, del barrio de Lavapiés), sino lanzar el mensaje irresponsable y autoritario de que todo acto de desobediencia civil no es distinto de un acto terrorista. Por otra parte, no puede pasarse por alto la (des)información, transmitida por la Delegación, según la cual los compañeros detenidos por los actos de protesta registrados el 25 de abril, 8 y 29 de mayo -actos, recordemos, en los que no hubo ni heridos ni altercados-, habían sido detenidos gracias a “las informaciones [que] les llegaban directamente de miembros del Movimiento 15-M”. Unos presuntos individuos del 15M –que “-así reza la información de El País-, están en contra de los métodos que usaban en los sabotajes y no comulgaban con perjudicar a los usuarios del metro”. Con esta maniobra de intoxicación parece clara la doble estrategia de la PP: es previsible que la Delegación buscará, por una parte, con el apoyo de algunos medios, estigmatizar mediáticamente al 15M ante la población presentándolo como un movimiento infiel a sus presuntas intenciones apolíticas iniciales y, por tanto, en peligro de radicalizarse y, por otra parte, intentará provocar fracturas en el mismo, disolviendo la fructífera ambivalencia que le caracteriza. ¿Cómo? Separando, como en esta última estrategia de desinformación, a los buenos “chicos moderados” de las ovejas negras extremistas. Como han denunciado nuestras compañeras detenidas, esta campaña mediática, diseñada desde Delegación del Gobierno con objeto de disuadir cualquier atisbo de protesta, se llevó cabo con un despliegue policial sin precedentes. Y con la presencia de los medios, que no dudaron en publicar las identidades de los supuestamente incriminados, cuando aún no habían pasado a disposición judicial. En esta operación unos 30 efectivos, compuestos por antidisturbios, agentes de la Brigada de Información, así como policías nacionales de uniforme y de paisano, entraron agresivamente en sus domicilios y les trataron sencillamente como miembros pertenecientes a una célula terrorista. En este contexto, la maniobra de Cifuentes parece pasar por maquillar el escenario en términos de una falsa lucha entre demócratas y violentos y criminalizar toda tensión en torno a la desobediencia civil. Se trata así de regresar al punto donde la ampliación del campo de batalla político introducida por el 15M no se había producido, como si no hubiera pasado nada entretanto. Este intento de neutralizar aquello que había conseguido con cierto éxito el movimiento, la articulación e hibridación de la tradición izquierdista, digamos, más tradicional, con nuevos sectores hasta ahora despolitizados, ¿no revela así lo que más teme la PP? Llama en cualquier caso la atención que se aplique tanto celo en deshacer un movimiento que, según la alcaldesa Botella, “se había desinflado”. 4. Cifuentes, la corrupción y el “Tamayazo” En esta línea, es muy relevante para entender la terrible distancia que separa a la oligarquía política de la ciudadanía que Cifuentes intentara desacreditar al 15-M con la afirmación de que se trata de “una organización con un soporte económico” y “pastoreado por grupos para sus intereses políticos”. No extrañan estas mezquinas declaraciones teniendo en cuenta su carrera en política como “profesional”. Repasémosla: diputada popular durante 21 años en la Asamblea de Madrid; miembro de la Ejecutiva regional que preside la Sra. Condesa Aguirre; candidata al Congreso de los Diputados; Consejera de Telemadrid; Consejera General -como no podía ser de otro modo-, de Caja Madrid; y tertuliana en las cadenas de televisión que la llamada “caverna mediática” obtuvo gracias a la licencias que concedió su fiel protectora, Cifuentes encarna a la perfección la carrera prototípica de la casta política adaptativa al medio. Debe recordarse, además, la decisiva labor que realizó en la bochornosa fase del “Tamayazo”, un capítulo de degradación política sin parangón posible, en el que el nombre de Cifuentes no solo apareció continuamente en la trama en virtud de sus relaciones de amistad con los protagonistas (Dionisio Ramos, por ejemplo), sino que llegó a ser nada menos que “espiada” por José Antonio Expósito, el escolta de Tamayo. Tras revelarse esta información, la por entonces vicepresidenta de la Asamblea se limitó a manifestar a El País que desconocía tal espionaje pero que temía que la difusión de estos hechos podían ensuciar su carrera. “No sabe lo que me ha costado llegar hasta aquí. Y estas cosas siempre ensucian“. Ni que decir tiene que Cifuentes bloqueó todo esclarecimiento de la trama y que su “carrera” cobró convenientemente un inmejorable impulso gracias a la Lideresa. Podría parecer que la Delegada es una celosa cumplidora de la norma. Ahora bien, para ella, contertulia habitual de la cadena Intereconomía, existen excepciones. Como ella misma… porque lo vale. Mientras aplica minuciosamente al 15-M una interpretación estricta del derecho de manifestación, no duda en saltarse la ley cuando esta le afecta en primera persona, como aporta la información, recientemente aparecida, acerca de su aceptación de prácticas de lo que vulgarmente se conoce como “economía sumergida”. Un hecho habitual, todo sea dicho, en los programas de Intereconomía. La Delegada también presuntamente ha sido relacionada con personajes de la firma Easy Concept, una de las empresas de la trama Gürtel. A tenor de esta carrera, puede comprenderse perfectamente la incomprensión hacia la generosidad desplegada en el 15-M. Para quien los límites del mundo terminan en la milla de oro de Serrano y su visión de la realidad en la oportunidad de medrar tiene que ser cosa irracional un acontecimiento en el que la alegría, el compromiso público y la solidaridad se dan la mano. El desprecio de Cifuentes se comprende desde el oportunista profesionalismo político que ha definido su propio ascenso en el partido. Quien está en la política solo para “hacer carrera” es incapaz de comprender que un movimiento a todas luces comprometido desinteresadamente por la cosa pública no pueda estar “manipulado” o “apoyado económicamente”. Solo a quien entiende la política como un modo de “sacar tajada” le tiene que resultar extraño que la gente haga política porque le va la vida, y no solo sus intereses personales, en ello. A la vista que no fue Esperanza Aguirre quien la quería para el cargo, sino la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, parece que la Delegadíssima tiene cada vez más aliados. Y no solo dentro, sino fuera del PP. Así, por ejemplo, el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, ha manifestado su apoyo en no pocas ocasiones y ha elogiado su “talla, experiencia, dedicación y conocimiento”. Tanto jabón solo augura futuro en su partido. No es extraño que su nombre suene incluso en ambientes políticos “enterados” para un cargo más importante dentro del Gobierno. 5. ¿Cifuentes y Fuerza Nueva? “Mis antecesoras –dijo la Delegadíssima nada más tomar el cargo de forma taxativa y con la soberbia que le caracteriza- han preferido mirar a otro lado y no aplicar la ley”. Y, en efecto, como la policía comunicó explícitamente por megafonía en Sol durante las jornadas del 12-15M, “las órdenes de la Delegación ahora eran otras ”. Que la actuación policial durante estos días fue bochornosa lo recogen los videos grabados por periodistas y participantes. El más sonado mediáticamente fue el caso de Laura Díaz, una chica agredida y detenida por agentes policiales, cuando volvía a casa. Sin embargo, a pesar de la esperpéntica campaña publicitaria que muchos medios trataron de lanzar sobre la “profesionalidad” y “asepsia” de la actuación, Cifuentes se quejó de que algunos otros medios sigan irresponsablemente “criminalizando” a la policía: “Lo que diga un periodista –declaró-, con todos los respetos, no puede ser palabra de Dios”. Como puso enseguida de manifiesto la información de las compañeras de la Comisión Legal Sol (“Desmontando mentiras”), este discurso estaba plagado de incoherencias y mala fe. Aunque las intervenciones parlamentarias de la Delegadíssima durante la etapa de Gallardón al frente del gobierno regional no se salieron de su calculado guión, cabe mencionar un discurso en el que rechazó condenar el levantamiento militar de 1936, así como retirar de las calles de la Comunidad todos los símbolos y nombres vinculados a la dictadura franquista. La Delegada que hoy presume de ser liberal, agnóstica y republicana no tuvo mayor reparo para criticar a Izquierda Unida por presentar mociones que según ella “no interesan a los madrileños”. Ella, en efecto, como consta en el diario de sesiones, es de las que mira el futuro “mientras que otros grupos políticos les gusta mirar hacia atrás”. Tal vez este rechazo a mirar al pasado tenga que ver con su propia biografía. Recientemente, han aparecido en la red algunos comentarios, procedentes de grupos de ultraderecha, que relacionan a una jovencísima Cifuentes con asociaciones como “Fuerza Joven”, una agrupación de jóvenes militantes de Fuerza Nueva bastante numerosa en los años de la Transición. Ciertamente, esta información no debe ser tomada al pie de la letra y debe ser contrastada, pero no estaría de más que la interesada la desmintiera. De ser cierta, sin embargo, este desplazamiento del fascismo al neoliberalismo indica una operación cosmética muy habitual en otros muchos perfiles políticos de nuestro país. Desgraciadamente, los reflejos autoritarios de la nueva forma de la Delegada respecto a las movilizaciones impulsadas por el 15-M, así como otras organizaciones sí atestiguan un déficit preocupante de madurez política. Con sus, a menudo, esperpénticas declaraciones, su tendencia a la sobrerreacción intimidatoria –así lo reflejan las espectaculares intervenciones que han tenido lugar en Lavapiés y la Catedral de la Almudena (nada menos que 22 furgones de antidisturbios para desalojar a apenas 30 personas)- y su irritante incontinencia mediática, Cifuentes está desplegando en Madrid un modelo de actuación totalmente abusivo, irresponsable y orientado sobre todo a fomentar de modo intimidatorio el miedo entre la ciudadanía. En esta misma línea, su reciente declaración de que “el centro ‘La Tabacalera’ se ha convertido en un punto de encuentro de “antisistemas muy radicales” o sus inaceptables comentarios dirigidos a estigmatizar mediante diagnósticos intencionadamente malintencionados el barrio de Lavapiés, no hacen sino evidenciar una peligrosa tendencia autoritaria dentro de la Delegación de Gobierno. No de otra manera cabe calificar el proyecto dirigido obsesivamente a incrementar la presencia policial en el citado barrio y así disolver un tejido asociativo y vecinal que está haciendo ingentes y generosos esfuerzos por contrarrestar las medidas políticas de exclusión y marginación impulsadas por los distintos órganos de gobierno. Se lee en alguna de las entrañables entrevistas que concede en periódicos y suplementos que “[…] a Cristina Cifuentes le gusta el ruido”. Recordando tal vez con melancolía esas inolvidables tardes de juventud en Fuerza joven o de sana diversión en el Archy o el Jácara, ella gusta ahora de evocar “el bullicio, las calles estrechas, las multitudes y los escaparates de Madrid”. Sin embargo, la única imagen de la ciudadana que conoce la Delegadíssima es probablemente la de quien vuelve a su trabajo o sus obligaciones de consumidora o se retira a su casa de inmediato tras la primera amable invitación de la policía a desalojar el espacio público. Aunque, tal vez, para quien tiene tan pobre imagen del espacio público y de la sociedad civil como ella, sería mejor construir “Protestódromos” en las afueras de las ciudades para no distraer el tránsito comercial y la contemplación de esos “escaparates” con los que tanto se deleita. O tal vez en la Casa de Campo. Otras Ci(fuentes): Biografía no autorizada http://www.losgenoveses.net/Personajes%20Populares/cifuentes/cifuentesnoticias.html http://genoveses.blogspot.com.es/2012/05/cristina-cifuentes-yo-me-mi-conmigo.html Cifuentes se declara cinéfila y le encanta la serie The Wire, lo que le llevó a ser invitada por el programa La Tuerka (http://joserosales.es/pablo-iglesias-a-cristina-cifuentes-invitame-a-tu-sofa-y-vemos-the-wire) Cifuentadas http://dosdemayo.tomalosbarrios.net/2012/06/05/carta-abierta-a-cristina-cifuentes-vecina-del-barrio-de-malasana-y-delegada-del-gobierno-en-madrid/ http://www.cuartopoder.es/invitados/acampada-indignada-en-twitter-contra-cristina-cifuentes/695 http://www.abc.es/20120415/local-madrid/abci-domingos-cristina-cifuentes-201204150136.html http://www.kaosenlared.net/america-latina/al/chile/item/16997-cristina-cifuentes-la-sheriff-de-madrid-cobra-en-negro-sus-colaboraciones-en-intereconom%C3%ADa.html Sobre la criminalización de Lavapiés http://www.que.es/madrid/201206271613-cifuentes-alerta-centro-tabacalera-convertido-epi.html http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1199644 http://latabacalera.net/proyecto/cifuentes-tbc-lavapies/ http://www.telemadrid.es/?q=noticias/madrid/noticia/cifuentes-alerta-de-un-punto-de-encuentro-de-antisistemas-muy-radicales FRAVM ha sacado este comunicado para desmarcarse de las declaraciones de la delegada: http://www.aavvmadrid.org/index.php/Noticias/Las-declaraciones-de-la-delegada-del-Gobierno-sobre-Lavapies-son-irresponsables-estigmatizan-y-no-responden-a-la-verdad Marido de Cifuentes http://www.financierodigital.es/espana/marido-Cristina-Cifuentes-salarios-empleados-impago-deuda-sentencia-aguilar_viyuela_0_1202880231.html#.T-7bRYwcGLI.facebook http://www.bloggueros.es/2012/06/el-marido-de-cristina-cifuentes-en-busca-y-captura.html Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

Sí hay dinero

Rosa María Artal en eldiario.es--- Rajoy no tiene fondos “ni para pagar las prestaciones por desempleo ni a los funcionarios, ni la sanidad, ni la educación”. Y el “no hay dinero” lo repite como un mantra un amplio sector de la sociedad. Según dicen, lo dilapidó Zapatero y no tuvo nada que ver ni la crisis financiera mundial, ni la burbuja inmobiliaria inflada por el PP y no pinchada por el socialista, ni el consecuente pufo de Bankia -que hunde sus raíces en las comunidades madrileña y valenciana, desde hace años comandadas por los populares-, ni el gasto de las autonomías, causantes del incremento del déficit en el último año y que, casualmente, estaban en manos del mismo partido en su mayoría. El último recorte del Gobierno se lleva por delante subsidios de parados, derechos de empleados del sector público -ése al que Rajoy acusa, prácticamente, de ser el causante de la deuda- e incrementa el IVA para todos los ciudadanos. Con éstas y algunas partidas más, vamos a “ahorrar” 65.000 millones de euros… justo lo que necesita el sector bancario y que ha motivado su rescate. Lo que “no tenía contrapartidas”. El tijeretazo llega después de drásticos recortes en sanidad, educación, cultura, ciencia e investigación, lucha contra el desempleo, la violencia de género o el SIDA, ayuda a la dependencia y al Desarrollo, todo lo que cercenaron los presupuestos generales del Estado. No fue suficiente: poco después el gobierno daba un golpe mortal a la sanidad y la educación públicas de nuevo, con el recorte de 10.000 millones más. Además de aprobar una reforma laboral que consagra el despido libre en la práctica, la bajada de sueldos o la movilidad arbitraria de los trabajadores. “No lloremos sobre la leche derramada” como gusta decir el ministro De Guindos y busquemos el dinero que le falta ver a Rajoy, no vaya a ser que se nos vierta encima toda la producción mamaria de los ganados ovino y caprino. Contamos en España con 143.000 personas (en datos de Merryl Linch), ricas de solemnidad, y a un número indeterminado de casi tan grandes fortunas, que no pagan los mismos impuestos que los demás. Y, entre ellas, a un selecto club de poco más de tres mil personas que reúnen un capital cercano a los 25.000 millones euros. Con diversos accionistas que amplían el conjunto hasta unos 400.000 millones de euros, atesoran ellos solos un capital mobiliario similar al que disponen, juntos, los 17 millones de hogares que existen en España. Agrupados en SICAV cotizan a un 1%. Una equiparación de impuestos de este grupo con el resto de los ciudadanos aportaría una gran inyección al fisco. Se podría perseguir realmente el fraude fiscal y la economía sumergida que nos roban al conjunto de los españoles 240.000 millones de euros anuales, el 23,3% del PIB, según cálculos de GHESTA. El sindicato de los Técnicos de Hacienda, con modesto realismo, propone medidas para aflorar tan solo el 10% y recaudar 38.000 millones anuales. Los paraísos fiscales son otro agujero negro de nuestra economía, de la europea, de la mundial. A ellos evaden con total impunidad una cantidad que ningún gobierno ha cifrado en un número concreto. Aquí, en lugar de perseguir el fraude, el PP ha decretado una amnistía para que estos delincuentes fiscales coticen entre un 8% y un 10%, sin intereses, ni sanciones, ni la menor publicidad. Una medida condenada, por otro lado, al fracaso recaudatorio como explica el economista Juan Fernández Vigueras. El monto de la corrupción política y de sus beneficiarios es otra cifra insondable, aunque repasando sumarios judiciales intuímos que nos daría para “salir de pobres”. Cada partido debería reponer de forma subsidiaria lo que nos han sustraído las personas a las que, por su causa, entregamos la llave de la caja fuerte. Tenemos esos 13.266.216,12 euros mensuales (casi 160 millones al año) que aprobó el primer consejo de ministros del PP para –como hicieron todos sus antecesores- sustentar a la Iglesia Católica en un país aconfesional, y que son solo una parte de las subvenciones que por otros conceptos recibe. O lo que, al menos, podría recaudarse por el pago del IBI del que está exonerada, cuya cuantía ha sido evaluada en 3.000 millones de euros anuales. Prácticamente el único Ministerio que ha aumentado alguna partida en sus presupuestos ha sido el que dirige José Ignacio Wert. La inversión global se ha reducido drásticamente pero se ha dispuesto más dinero para el Consejo Superior de Deportes y para la promoción de los toros –ese muerto al que se intenta revivir por ser tan “español”-. ¿Es prioritario sobre las escuelas rurales o las becas universitarias? Los clubes de fútbol deben a Hacienda 752 millones de euros. Aunque parece que sin ese deporte no podemos vivir –provocaría un cataclismo nacional superior a ningún otro- convendría que fueran saldando sus deudas. La Casa Real, los asesores de libre designación, los coches oficiales, los viajes, la telefonía móvil, comidas y hasta los canapés del poder también podrían ajustarse. Y nadie sabe qué pinta el Senado en nuestro ordenamiento legislativo. Imprescindible tijera también aquí. Sin ingresos directos pero como potente motor dinamizador de la economía -y por tanto de la creación de empleo-, tenemos precisamente a Bankia. Si está nacionalizada y va a recibir esa ingente cantidad de dinero, que actúe como banca pública y facilite créditos y sin usura. La imposición de la Tasa Tobin a las transacciones financieras que otros gobiernos europeos empiezan a establecer sería otra importante fuente de ingresos. ATTAC –que nació con ese objetivo- argumenta que solo se refiere a la compra-venta de activos financieros utilizados fundamentalmente para la especulación. Su cuantía es únicamente del 0,1% de esas operaciones. Dinero sí hay por tanto, y podríamos buscarle más a Mariano Rajoy (habremos de pensar también en resarcirnos de todo el inmenso patrimonio público que los gobiernos de los últimos años nos han enajenado sin expropiarnos como hacen con los propietarios privados). Con él, no solo no sería necesario aniquilar el Estado del Bienestar ni el derecho a una vida digna, sino que podríamos lograr mucho mayores cotas de prosperidad. Lo que falla es la intención de base: los políticos neoliberales no buscan el bienestar de la sociedad a la que representan. Para ellos, los países no son un proyecto social, han de funcionar como empresas mercantiles y jerarquizadas. Las personas representan la variable económica con la que maximizar ganancias, de ahí que se las exprima en las pérdidas. Aunque seamos las que sustentamos todo el tinglado. Lo asombroso es esa ciudadanía que hace dejación de serlo y a quien le parece lógico entregar sanidad, educación, servicios públicos, derechos, presente y futuro para que unos pocos incrementen sus privilegios. Esa rueda de molino al cuello con la que cargamos en España para intentar avanzar en el bien común.