18 de julio de 2012

Vídeo. Manuel Monereo: “El poder somos todos”

“La peor burbuja en España es la burbuja mental. La sociedad está paralizada en un doble estado de shock.” Con motivo de la celebración de la Academia de Pensamiento Crítico en Valencia, Manuel Monereo reflexiona sobre el estado actual de las cosas y el camino hacia un cambio verdadero. Manuel Monereo es analista político, abogado laboralista e investigador del Centro de Estudios Políticos y Sociales.

La Economía alemana no es un ejemplo

Vicenç Navarro-- La canciller Angela Merkel ha indicado que el supuesto éxito del modelo alemán se debe a las políticas de austeridad que el gobierno de su país realizó en la primera década de este siglo; políticas iniciadas por el gobierno de coalición socialdemócrata-verde y continuadas por la coalición gobernante cristianodemócrata-socialdemócrata y, más tarde, por la coalición cristianodemócrata-liberal. De ahí que la Sra. Merkel y su gobierno estén presionando para que todos los países de la Eurozona hagan lo mismo. El problema con esta postura es que ignora u oculta varios hechos esenciales. Uno es que su éxito como país exportador se debe a una situación de dominio sobre su propia clase trabajadora y sobre otros países, situación que bien podría definirse como explotación. Puesto que este tipo de terminología raramente aparece en los medios, siento la necesidad de explicar el significado de tal término. A explota a B cuando A vive mejor a costa de B, que vive peor. A y B pueden ser clases sociales o países. Pues bien, comencemos por las clases. El complejo exportador alemán ha basado su éxito (que ha repercutido en una explosión de sus beneficios), en parte, en que ha evitado que la clase trabajadora alemana sea beneficiaria del incremento de su productividad. Como bien ha dicho el economista americano Mark Weisbrot, el Estado y el mundo empresarial alemanes no han permitido un aumento de los salarios paralelo al crecimiento de su productividad. La mayoría de este crecimiento ha enriquecido las rentas del capital, y no las del trabajo. En realidad, estas últimas, como porcentaje de todas las rentas, han disminuido, mientras al capital le ha ido muy bien a costa de que al mundo del trabajo no le haya ido tan bien como podría o debería haberle ido. Veamos ahora la explotación “de nación”. Alemania es el centro de la Eurozona. Suspartners son los países de tal unidad monetaria (el euro), cuya competitividad es menor que la alemana. Ello favorece el crecimiento de las exportaciones alemanas a estos países. El hecho de que todos utilicen la misma moneda explica que a los países con menor competitividad les es imposible ganarla porque no se les permite la devaluación de la moneda (lo que conllevaría una reducción de costes de producción). Ello limita sus posibilidades de poder ser más competitivos y una de las pocas maneras posibles que les queda es bajar los salarios (como constantemente los autores neoliberales insisten); bajada que tiene que ser muy acentuada para alcanzar mayor competitividad. Como consecuencia, los salarios alemanes son más bajos de lo que podrían y deberían ser, asegurándose así las diferencias de competitividad que favorecen únicamente a Alemania, a costa de los demás. Así es como ocurre no sólo la explotación “de clase”, sino también la “de nación”. Es casi imposible que, en esta situación, los países periféricos puedan alcanzar el nivel de competitividad alemana. Es más, estos Estados también tienen sus manos atadas porque no tienen un Banco Central que imprima dinero y pueda proteger su deuda pública (como hace un Banco Central digno de su nombre) de la especulación de los mercados financieros. No pueden, por lo tanto, expandir su gasto y estimular la economía; algo que les crea un grave problema -pues sus economías están en recesión (camino de depresión en algunos países)-, al dispararse el desempleo. Esta situación, enormemente desfavorable para los países periféricos, se mantiene debido al enorme dominio delestablishment financiero alemán sobre el Banco Central Europeo (BCE) -que es un lobby de la banca germana- y de la Comisión Europea. Empeorando la situación, el BCE chantajea a los Estados periféricos, imponiéndoles la austeridad y las reformas laborales que empeoran el desempleo. La paradoja del BCE Sin embargo, paradójicamente, en las reformas laborales que el BCE impone, no sigue el modelo alemán. En realidad, el bajo desempleo germano no se debe a la facilidad que tengan los empresarios para despedir a los trabajadores (medida promovida por la Sra. Merkel, por la Comisión Europea, por el FMI, y por el BCE), sino a la cogestión existente en los centros de trabajo, que, en su sistema de negociación colectiva, impide la destrucción de puestos de trabajo, repartiendo las horas laborales en su lugar. El BCE jamás ha presionado por esta medida de cogestión. Una última observación. He indicado en otros textos que la percepción generalizada de que el Estado alemán es el que está ayudando a los países periféricos del euro no se corresponde con la realidad. Está ocurriendo al revés. Hoy existe un gran flujo de capitales de estos últimos países a Alemania. Y la supuesta “ayuda” a la banca española es, como bien indica el consejero económico del Gobierno de Angela Merkel Peter Böfinger, en una entrevista en Die Spiegel (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis), “esta ayuda no es para estos países, sino para nuestros propios bancos, que tienen gran cantidad de su deuda privada”. Mientras, el Deutsche Bank y el Commerzbank, dos de los bancos alemanes más importantes y que consiguieron magníficos beneficios prestando dinero a la banca española, han tenido los mejores beneficios obtenidos en los últimos cinco años. Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Es también profesor de Políticas Públicasen The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Socialespatrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también elObservatorio Social de España. Origen. Pensamiento Crítico

18 de julio de 1936. Una sublevación militar con ayuda fascista

Escrito por Ángel Viñas----------- El 1 de julio de 1936, el Gobierno de Mussolini firmó cuatro contratos por los que se comprometía a suministrar aviones y armas a los insurgentes españoles. Faltaban diecisiete días para la rebelión.. Se acerca lo que durante la dictadura fue la “Fiesta Nacional”. Es el momento de dar a conocer algunos pormenores que rodearon el “18 de Julio”. No gustarán a franquistas, neofranquistas, conservadores y neoconservadores. Menos aun a los “historiadores patrióticos”. Hay que reescribir un pelín la conspiración, los antecedentes del golpe y revalorizar, sobre todo, la conexión fascista. Hechos. a) El 1º de julio de 1936 se firmaron en Roma cuatro contratos. Detallaban el material que los italianos se comprometieron a suministrar a los futuros insurgentes. El primero fue el más importante: recayó sobre 12 aviones Savoia-Marchetti 81, bombas, carburantes y productos varios de aviación. Ascendió a 16.246.750,55 liras. Los aviones constituían la parte del león (14.400.000 liras). El lote debía entregarse en el mes de julio. b) Los otros contratos abarcaron aviones, explosivos, municionamiento y diversos materiales, extremadamente detallados en larguísimos anexos. Debían entregarse antes de finales de agosto. Lo más significativo fueron los primeros: 24 Fiat CR 32, los famosos chirris; 3 hidroaviones de caza Macchi 41 y otros 3 SM 81. c) El importe de los cuatro contratos ascendió a 39,3 millones de liras. Los precios se especificaron pormenorizadamente. Aplicando los tipos de cambio utilizados en uno de los pagos parciales, ello equivalía a 615.987 libras esterlinas, de las cuales 362.915 correspondían a los 42 aviones. Expresado en pesetas de la época los compromisos representaban unos 22.5 millones. Hoy, aplicando la fórmula utilizada por el profesor José Ángel Sánchez Asiaín, los suministros contratados supondrían al menos 337 millones de euros. Implicaciones. La determinación del material y de sus precios tuvo que llevar tiempo. Los contactos operativos que desembocaron en los contratos debieron establecerse tras las elecciones de febrero de 1936. No había motivo para hacerlo antes. Probablemente, y como es habitual, en las negociaciones habría un toma y daca. Tuvieron lugar en Roma. Los nombres de los negociadores son desconocidos, pero entre ellos hubo aviadores italianos y probablemente españoles. Mussolini entendió su apoyo en una clave ofensiva contra la República que databa, según Heiberg, de 1931. Esto revela el carácter agresivo de su política exterior. Acababa de demostrarla con éxito en Abisinia. Una España amiga le permitiría, por su posición geoestratégica, aspirar a la hegemonía en el Mediterráneo occidental. El Duce, que ya se aproximaba velozmente a Hitler, se disponía a sentar las bases para agredir, en su momento, a las decadentes democracias. Las elucubraciones de historiadores como Renzo de Felice y sus numerosos seguidores, que la caracterizaron de “oportunista”, deben descartarse. Los contratos dan la razón, por el contrario, a las interpretaciones de Mauro Canali, Lucio Ceva, John Gooch, Morten Heiberg, MacGregor Knox, Robert Mallet o Brian Sullivan. (El lector no encontrará demasiadas referencias a estos autores entre nuestros historiadores “patrióticos”). Del lado español, es obvio que los conspiradores no retrocedían ante una guerra. La composición de los 42 aviones contratados, en general muy superiores a la aviación gubernamental, permitía combinar tres tipos de operaciones: de bombardeo, de transporte y de caza. También proteger ciertos territorios. Nos inclinamos a pensar que se trataba de las Baleares. Actividades, no es necesario subrayarlo, que eran estrictamente bélicas. ¿Quiénes lograron tan significativo éxito? Podemos eliminar a los falangistas (hiperexaltados en cierta literatura). También a los políticos dela CEDA (que se concentraron en otras actividades como las de excitar a la opinión pública y, en frase inmortal de Gil Robles, “desgastar a las izquierdas”). Sabemos que no fueron los carlistas. ¿Quiénes quedan? Algunos militares, que aportarían su know-how técnico, y sobre todo los monárquicos: la gente de Renovación Española y del Bloque Nacional. Con nombres y apellidos: Joaquín Calvo Sotelo, Antonio Goicoechea, Pedro Sainz Rodríguez. Los que gravitaban en torno a la revista Acción Española. Quienes predicaban la “contrarrevolución” y se preparaban para la guerra pura y dura. Los que durante años habían amamantado cuidadosamente los contactos con los italianos. Quienes no temían adentrarse por la vía fascista, como anunció orgullosamente Calvo Sotelo el 14 de junio en las Cortes. Precisamente cuando Goicoechea escribió a Mussolini pidiendo dinero. Por si las moscas. Podemos tranquilamente dejar de lado a Luis Antonio Bolín y sus omnipresentes mentiras. Al igual que en la operación del Dragon Rapide, se autopresentó como un superman. Él solito habría detonado la ayuda italiana, camelo que se ha creído más de algún autor. Hasta ahora. La realidad no fue la prevista. Los planes monárquicos se cumplieron en lo instrumental. Tan pronto como Goicoechea y Sainz Rodríguez se desplazaron a Roma el 24 de julio despejaron las incógnitas que habían hecho dudar a Mussolini durante varios días. Sus espías militares le habían informado desde Tánger que el golpe se hacía bajo la dirección de un desconocido general, Francisco Franco. ¡Pero nadie había negociado por Franco en Roma! Aclarada la cuestión, los 12 SM prometidos emprendieron raudos el vuelo hacia Marruecos, más fácil de alcanzar que Burgos. Aterrizaron solo 9. Mussolini cumplió a rajatabla y en plazo el primer contrato. También cumplió los otros, adaptándolos a las nuevas circunstancias de guerra. El Duce aspiraba a la hegemonía en el Mediterráneo occidental y se disponía a sentar las bases para agredir a las decadentes democracias ¿Y Mola? Atascado en Burgos y desesperado. Las cosas no le habían salido como había previsto. No avanzaba hacia Madrid. Necesitaba aviones. Afirmó (en contra de la máxima de que a nadie le desagrada una perita en dulce) que no era para ganar la superioridad aérea. Lo que quería era aviones para apoyar las tropas de tierra, que podrían desmoralizarse fácilmente en cuanto se las bombardease, aunque fuera con bombitas. El conde de los Andes salió disparado a Roma a convencer a los italianos. Este episodio no es anecdótico. Le otorgamos un interés relevante. Mola estaba dispuesto a adquirir aviones a cualquier precio. Tal era el inequívoco mensaje. Los italianos lo entendieron y cumplieron a rajatabla su deseo. No gustará a los historiadores neofranquistas que comparemos los precios de los aviones contratados el 1º de julio de 1936 con los suministrados al simpar Caudillo a lo largo de la guerra. Muestran un notable aumento. Los SM pasaron de 1,2 millones de liras por unidad a un máximo de 2 millones, con precios intermedios entre 1,35 y 0,954 millones según los niveles de equipamiento. Los chirris, valorados en los contratos a 175.000 liras (9 lo fueron a 250.000 porque tendrían un equipo superior), ascendieron hasta 664.000. Y ¿qué hizo Franco? Tragárselos. Como también se tragó los sobreprecios cargados por los nazis, siempre tan pulcros y aseados. (El lector debe saber que este reproche del trágala lo hacen algunos autores a los republicanos en relación con los precios soviéticos, aunque ninguno de ellos ha querido advertir que estuvieron en línea con los cargados a Franco, a pesar de partir de supuestos de atribución de costos de producción radicalmente diferentes). Con la muerte violenta del “proto-mártir” Calvo Sotelo, el accidente mortal de Sanjurjo, el estancamiento de Mola y el fulgurante ascenso de Franco, supuesto general monárquico, los planes restauradores de Renovación Española y del Bloque Nacional no fructificaron. Se contentaron con lo que, en el fondo, más les importaba: anular las reformas económicas, sociales, educativas, políticas y culturales republicanas. Ni siquiera fueron capaces de reconocer su mayor logro: el haber apalabrado la ayuda fascista antes del 18 de julio. Si Alfonso XIII, en Roma, había estado al corriente de las negociaciones, lo cual es verosímil, tampoco dijo ni pío. Algunos, eso sí, maldijeron de Franco de puertas adentro. A Goicoechea Franco le compró con la suculenta prebenda de gobernador del Banco de España. Sainz Rodríguez, ministro de Educación Nacional, echó la vista haciala Españacatólica, imperial y sobre todo reaccionaria como modelo a emular. Las interpretaciones propaladas en general por los republicanos (que presentan la sublevación un golpe militar fascista o la guerra civil como una de defensa contra el fascismo) se aproximan más a la realidad documentable que las de la derecha (un golpe para impedir que España cayera en los abismos del comunismo). Todavía algunos de sus prohombres continúan creyendo tal camelo. Coda. Se ha defendido la no desclasificación de millares de documentos militares entre otras razones para no “perjudicar” las relaciones diplomáticas. Desvelar la fría agresión italiana, que es lo peor que un país puede hacer a otro, no dañará las relaciones con Italia. Un Gobierno temeroso del pasado y que tampoco se fía de sus ciudadanos da que pensar. Enla Unión Europea, tras tantos años, España vuelve a ser diferente. Ángel Viñas es historiador y catedrático emérito dela UCM. Este artículo adelanta una investigación en curso.Fuente. El Pais -------------------

ENTREVISTA DESDE LA CÁRCEL A ARNALDO OTEGI "España, como Estado, es un proyecto fallido"

La Jornada. Figura política clave del nacionalismo vasco moderno, Arnaldo Otegi (Elgoibar, País Vasco, 6 de julio de 1958), impulsor decidido del proceso de paz y del silencio de las armas de la organización ETA, en la que militó hasta mediados de la década de los años 80, lleva tres años encarcelado –de una condena a seis años y medio– bajo la acusación de pertenecer a la dirigencia de ETA, sentencia acremente criticada por el nacionalismo vasco, tanto moderado como radical. Impedido por las autoridades carcelarias españolas de hablar cara a cara con los medios de comunicación, Otegi accedió a responder un cuestionario que La Jornada le hizo llegar por medio de terceras personas. Licenciado en filosofía y letras, casado y con dos hijos, el líder vasco considera que su sentencia sólo puede entenderse si la interpretamos en términos políticos y no jurídicos. Coleccionista, muy a su pesar, de un sinfín de condenas de los tribunales españoles, Otegi fue condenado en 2005 por el Tribunal Supremo a un año de cárcel por injurias al rey: El rey de España es el jefe supremo del Ejército español, es decir, el responsable de los torturadores y el que protege la tortura e impone su régimen monárquico a nuestro pueblo por medio de la tortura y la violencia. La sentencia fue suspendida por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y, en 2011, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a su vez al Estado español a pagar 20 mil euros por daños morales al vulnerar la libertad de expresión de Otegi en el caso de las injurias al rey. Recientemente el Tribunal Supremo español sentenció a usted y a otros cuatro compañeros suyos a tres años y medio más de cárcel –sumarán seis años encarcelados si el recurso se rechaza– por ser, según los magistrados, los encargados de desmovilizar a ETA y propiciar la opción política del independentismo. ¿Cómo explica esa sentencia? –Sólo podemos entenderla correctamente si la interpretamos en términos políticos y no jurídicos. En términos jurídicos es una auténtica aberración para cualquiera que cree en el derecho. Por el contrario, desde un punto de vista político forma parte de la agenda que manejan los enemigos de la paz en el País Vasco. –La justicia española, ¿a qué intereses sirve en este caso? –En la llamada transición democrática española no hubo depuración ni petición de responsabilidades a los integrantes de los aparatos del Estado (entre ellos el Judicial), que sostuvieron de manera entusiasta el régimen fascista de Franco. Hoy, algunos componentes de las más altas magistraturas del Estado formaron parte de las estructuras de la dictadura. Así que no puede generarnos ninguna sorpresa el constatar que la mayoría de los integrantes de la judicatura española estén al servicio de los sectores que buscan el colapso del proceso de paz en el País Vasco. –¿Hay alguna diferencia, en el aparato judicial, en la relación que mantienen con los poderes políticos y económicos? –La OCDE sitúa el nivel de independencia judicial del Estado español en el puesto 64, justamente entre Egipto e Irán. Así que debemos ser claros al respecto: en España no hay división de poderes y no existe la independencia del poder judicial. Si un Estado así merece el calificativo de democrático es algo que dejo al criterio de los lectores. –Se habla mucho, especialmente a raíz de la recuperación del poder por el PP, del poder que ejerce la derecha mediática en la toma de decisiones del presidente Mariano Rajoy. ¿Qué piensa al respecto? –Mire, yo hago primero una constatación: ¿cómo es posible que en un Estado que ha mantenido un régimen dictatorial durante décadas no exista la extrema derecha al menos de manera oficial? Sencillamente porque está integrada en el PP. Así que en términos intelectuales y como ejercicio para el debate podría conceder que existen sectores mediáticos que condicionan las decisiones de Rajoy... Pero en términos de un análisis político riguroso le digo que si esas decisiones tienen una naturaleza profundamente reaccionaria y conservadora, es sencillamente porque por encima de cualquier otra consideración el presidente español es profundamente conservador y reaccionario. –¿A quién o a quiénes les interesa que ETA rompa su tregua y retome su actividad? –A los sectores que estaban cómodos en el escenario anterior y que temen que la paz deje todavía más en evidencia su absoluta falta de argumentos democráticos para seguir negando al Pueblo Vasco sus derechos democráticos. –¿Ve posible que eso suceda? ¿Usted lo justificaría? –No va a suceder, pero si ocurriera mostraría mi rechazo frontal en términos políticos. –¿Qué provocó el surgimiento de ETA, su declaración de tregua permanente? –ETA nace como organización armada revolucionaria en respuesta a la estrategia de genocidio nacional que plantea el régimen de Franco contra el País Vasco, animada también por acontecimientos históricos como la guerra de Argelia o la propia Revolución Cubana. La decisión de dar por finalizada su campaña armada es fruto de la decisión de las bases sociales y militantes de independentismo de izquierdas de cerrar una fase de nuestro proceso de liberación e iniciar una nueva que debe desarrollarse única y exclusivamente por las vías pacíficas y democráticas. –En este incipiente proceso abierto tras la declaratoria de ETA, ¿a quiénes corresponde asumir responsabilidades y pedir perdón? –Todas las partes involucradas debemos asumir nuestras responsabilidades en el dolor que hemos generado con nuestras palabras o acciones. El reconocimiento del dolor causado nos corresponde a todos. –Usted fue militante de ETA hace más de 30 años. Estuvo encarcelado por esa razón. Al tiempo, ya en libertad, emergió como líder del movimiento independentista político, abierto, dando la cara, tanto que llegaron a compararlo los medios españoles con el irlandés Gerry Adams. ¿Cómo fue esa transición? –Siempre viví con naturalidad mi compromiso político y fue el encarcelamiento de la mesa nacional de Herri Batasuna lo que me catapultó a la actividad pública. Desde entonces he tratado de ser honesto con los principios que siempre deben guiar a un revolucionario y he trabajado para que el independentismo vasco de izquierdas hiciera una transición hacia posiciones políticas que defendieran el uso exclusivo de métodos democráticos. Pero la primera transición es la que uno necesita hacer en su propia conciencia para después trasladarla al resto, y ese tránsito es duro, difícil y, al mismo tiempo, apasionante, sobre todo si culmina con éxito, como es nuestro caso. –Lleva tres años tras las rejas. ¿Cómo es su día a día? ¿Con quiénes se relaciona? ¿Cómo ve al mundo desde la cárcel? –Haciendo un cómputo global de mis estancias en la cárcel, llevo 10 años cumplidos. Mi día a día se estructura (siguiendo los consejos de Nelson Mandela) entre el deporte, la lectura y el estudio, con el objetivo de seguir formándome para el día que recupere mi libertad. En cuanto a mi diagnóstico sobre el mundo, de manera resumida es así: el mundo vive una auténtica crisis de civilización, en la que convergen al mismo tiempo una crisis sistémica del capitalismo (de acumulación), una energética (ya sobrepasamos el pico en la producción petrolera) y una ecológica (cambio climático), que ponen en riesgo el planeta y nuestra especie. Todo esto, además, trae como consecuencia lógica un peligrosísimo escenario de disputa de la hegemonía mundial entre una potencia en riesgo de ser decadente (Estados Unidos) y las potencias emergentes, como China, fundamentalmente. En este contexto, la reivindicación de un orden mundial diferente es una necesidad evidente. O socialismo o barbarie. –En esa línea, ¿qué opinión le merece la actitud de los militantes de ETA que se deslindaron de la organización desde hace algunos años y han optado por salidas personales? –Soy crítico en términos políticos con quienes adaptaron esa decisión, aunque la respeto en términos personales. Creo profundamente que las decisiones y propuestas deben ser colectivas, aunque necesariamente después tengan que ser materializadas en términos individuales. –¿No cree que se adelantaron, de algún modo, a los tiempos? –No. Al contrario, pienso que se equivocaron en los tiempos y en las formas. –¿Es eso condenable? –La condena es una categoría moral que desde mi punto de vista no debe emplearse para definir posiciones políticas. Para mí, su posición es criticable en términos políticos, pero debe ser expresada en términos escrupulosamente respetuosos. –¿Hay algo de lo que se arrepienta? –Para un revolucionario (o aspirante a serlo) no debe haber juez más severo que su conciencia. Soy especialmente crítico con algunas cosas que he hecho, así que puedo señalar a modo de ejemplo dos: las declaraciones que he efectuado y que han podido añadir más dolor a las víctimas (aún siendo involuntarias) y el no haber hecho más para evitar la ruptura del último proceso de diálogo que mantuvimos con el gobierno de Rodríguez Zapatero. –Ya instalados en el hoy político, ¿ve al País Vasco independiente? ¿Eso es posible dadas las condiciones político-económicas que imperan en el mundo? –En la últimas elecciones celebradas en el País Vasco estuvimos a mil, 2 mil sufragios de ser la fuerza más votada. Así que estoy totalmente convencido de que los vascos seremos un Estado en Europa. En términos económicos, nuestra renta per cápita es una de las más altas del continente (34 mil euros), nuestro tejido industrial es sólido, nuestra geografía envidiable, y frente a nosotros tenemos una España que acaba de ser auxiliada parcialmente y corre grave riesgo de ser rescatada totalmente en los próximos meses. España, como Estado, es un proyecto fallido en términos políticos y económicos. Nuestra independencia es ya también una auténtica necesidad económica. –¿Qué los diferencia a ustedes, los vascos, de los españoles, de los catalanes, de los gallegos? –Somos sencillamente un pueblo con identidad nacional diferente a la del resto. Ni mejores ni peores. –¿Bajo qué premisas debería darse la entente cordiale con Madrid? –La ecuación para el entendimiento tiene su ingrediente principal en la palabra respeto. Respeto a nuestra condición nacional y a nuestro derecho a decidir pacífica y democráticamente nuestro futuro. –En su más reciente escrito se despide invocando, entre otros personajes, al Che y a Fidel Castro. ¿Qué es para usted América Latina? –América Latina, y México en primer lugar, es el continente que acogió a nuestros antepasados cuando abandonaron el país por razones de persecución política o exclusión económica (entre ellos algunos de mis familiares que hoy residen en el DF y a los que envío un gran abrazo). “Además, es el continente del realismo mágico, de García Márquez y Neruda, de Carlos Fuentes y Galeano, de Diego y Frida, de Carpentier, de Camilo y el Che, del socialismo del siglo XXI, de Zapata y Bolívar, de Allende y Arbenz, de la Repsol nacionalizada. ¡De tantas cosas! Hay continentes que fabrican productos. América Latina, además, es la gran fábrica de sueños libertarios e igualitarios del planeta. Si no existiera deberíamos de inventarla.” Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/16/index.php?section=mundo&article=030e1mun Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

José María Pedreño:“Los grandes bancos y empresas que apoyaron el golpe militar de franco siguen mandando en España”

Escrito por Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.---, El presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, José María Pedreño, ha asegurado que en nuestro país existe un gran desconocimiento sobre lo que significó la guerra civil. El presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, José María Pedreño, ha asegurado que vivimos en una sociedad en la que los grandes bancos y empresas, que son los que apoyaron a Franco, siguen mandando en nuestro país. De hecho, el dinero va para los mismos y no para la gente pobre, por lo que las relaciones de dominio provienen de ahí. De hecho, los banqueros no quieren que se hable de esto y se haga justicia, porque después de esa justicia tendrían que asumir una responsabilidad civil. Además, las grandes empresas que cotizan hoy en el Ibex-35 se crean al albor del franquismo. Si esto se judicializa y se empieza a hablar de todos los estamentos que apoyaron el golpe de Estado, estaremos subvertiendo el orden establecido en este momento”, ha declarado Pedreño. En este sentido, ha afirmado que en el Estado y en la sociedad española en general existe una gran desinformación sobre lo que significó la República, el golpe de Estado, la guerra civil y la dictadura en nuestro país. A su entender, los 40 años del régimen de Franco trataron de ocultar la verdad de lo que sucedió, ya que sólo se ha contado una parte de la Historia, que además ha sido manipulada. “La gente sabe que hay muertos en las cunetas porque en los últimos 10 años, se ha hablado mucho de ello en la prensa, pero desconoce las razones de qué querían los unos, qué estaban defendiendo los otros y de lo que estaba pasando realmente en el país”. Según ha explicado Pedreño, lo que realmente sucedió es que se produjo un golpe de Estado capitaneado por parte del Ejército español, apoyado por la jerarquía eclesiástica, los grandes capitalistas, los terratenientes y la banca, además de por la Italia fascista y la Alemania nazi. También con la connivencia de las sociedades occidentales que crearon el comité de la intervención, que impidió que el Gobierno democrático pudiese acceder a los mercados habituales para comprar armamento y las cosas que necesitaba para abortar ese golpe de Estado. Y esa realidad de los hechos no se está contando así, a su entender. “Parece que la democracia española es maravillosa, porque en la transición nos pusimos de acuerdo y nos olvidamos de todo. Pero no se dice que el fascismo estaba vinculado a la derecha española y la defensa de la democracia a la izquierda, con algunas excepciones. Hubo partidos de derecha liberales que se mantuvieron fieles al Gobierno democrático, como el partido conservador liberal que funcionaba en Castilla y León o Unión Democrática de Cataluña”, según el presidente. Con respecto al número de desaparecidos en la guerra civil, asegura que es muy difícil hacer estimaciones, puesto que han pasado muchos años y ha existido una gran ocultación de datos en torno a este tipo de crímenes. La localización de fosas es muy difícil, puesto que a veces los testimonios son de hasta tercera generación. Además, los registros civiles en aquella época no funcionaban como ahora y se han destruido muchos, con lo cual es muy difícil evaluar los desaparecidos de cada pueblo. Lo que ha dejado claro Pedreño es que conforme han ido avanzando las investigaciones, el número de personas fieles al Gobierno democrático de la II República desaparecidas, asesinadas y ocultadas en fosas comunes, cada vez es mayor. Con respecto a la Ley de Memoria Histórica, José María Pedreño sostiene que es una ley muy pobre donde no se avanza en la línea que marca Naciones Unidas, cuando en verdad deberíamos luchar para que haya justicia y no impunidad, para que todo aquello no vuelva a ocurrir. En esta ley se iguala a los dos bandos “aunque no se puede comparar a un golpista con otro que defendía el régimen democrático. Pero sucede que una parte de las víctimas han estado muy reconocidas durante los 40 años de dictadura, mientras que las otras están en cunetas, desperdigadas y en basureros o descampados, y no han obtenido ninguna reparación”, ha finalizado. ------------- Fuente: Universidad Pablo Olavide de Sevilla