28 de julio de 2012

El mayor estafador de España

Escrito por Arturo del Villar / UCR--- El partido Pseudo Socialista Obrero Español (PSOE) ha puesto en internet un vídeo que titula “Estafa masiva”. En él se relacionan algunas promesas hechas por Mariano Rajoy cuando era candidato del partido autoproclamado Popular (PP), durante la campaña previa a las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011. Los socialistos quieren aprovechar la demostrada estupidez de los popularistos para denigrar a su líder, sabiendo que no son capaces de replicar a su montaje. Sin embargo, los que no tenemos ninguna relación con los dos partidos dinásticos que se alternan en el Gobierno, sí podemos recordar que el mayor estafador de la historia de España se llama Felipe González, antiguo secretario general del PSOE y, para desgracia general del reino, presidente del Gobierno entre 1982 y 1996. Concurrió a las elecciones generales del 22 de octubre de 1982 con tres promesas principales hechas a los votantes: crear 800.000 puestos de trabajo, moralizar la vida pública, y sacar al reino de España de la Organización Terrorista del Atlántico Norte (OTAN), en donde la había metido el Gobierno de la Unión de Centro Democrático. Las grandes estafas Según las estadísticas elaboradas por la Encuesta de Población Activa, en el cuarto trimestre de 1982, cuando empezó el fatídico Gobierno del compañero González, el número de desempleados en el reino ascendía a 2.100.000 vasallos. Cuando abandonó el poder en el primer trimestre de 1996 rebasaba los 3.800.000. En consecuencia, no solamente no creó 800.000 puestos de trabajo, sino que causó 1.700.000 parados. Esto significa que estafó a los vasallos que confiaron en él. La desmoralización de la vida pública española alcanzó niveles increíbles. Se rodeó de ministros y altos cargos corruptos, dedicados a robar al pueblo sin tasa. El primer ladrón fue el designado por él como vicepresidente del Gobierno, el hermano de Juan Guerra, que colocó a su familia en puestos sin responsabilidad política, dada su incultura general, pero con capacidad para lucrarse provechosamente. Ya el 30 de enero de 1983, cuando solamente llevaba tres meses de actividad, el Gobierno pseudo sociata anunció a la población que habían sido dados de baja en la militancia dos dirigentes, llamados Florencio Ornia y Carlos Mangana, acusados de cobrar comisiones en la adjudicación del AVE. Fue el comienzo de una sucesión de escándalos financieros que alcanzaron hasta a organismos como la Cruz Roja, la Guardia Civil, la RENFE o el Boletín Oficial del Estado. Una mafia para robar y matar Dos socialistos, el senador Josep María Sala y el diputado Carlos Navarro, más la sociatonta Aída Álvarez, coordinadora de Finanzas del partido reconvertido en mafia, crearon Filesa, un conglomerado de empresas dedicadas a la financiación ilegal del partido, y de paso, quedarse ellos con unos milloncejos como pago por su esfuerzo. En el juicio quedó demostrado que el partido había recibido de Filesa más de 1.200 millones de pesetas. Procesados doce militantes, fueron condenados ocho. Con todo, el mayor ejemplo de desmoralización pública lo constituye la creación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), para organizar crímenes de Estado contra los nacionalistas vascos. En cuatro años cometieron 33 acciones terroristas. Resultaron condenados por esos crímenes el ministro del Interior, el secretario de Estado de Seguridad, los gobernadores civiles de Gipuzkoa y Bizkaia, un general y un teniente coronel de la Guardia Civil, los jefes de la Lucha Antiterrorista y de la Brigada de Información de Bilbo, un subcomisario y un policía, más el secretario general del partido PSOE de Bizkaia. El compañero González, presidente del Gobierno, tuvo la desfachatez de asegurar que se había enterado de los hechos por las informaciones periodísticas, y que no había tenido arte ni parte en la creación del GAL. Esto demuestra su falta de ética, de dignidad y de vergüenza. Es el mayor estafador de la historia de España. OTAN no, pero sí Otra gran promesa incumplida por el compañero González fue la de sacar a España de la OTAN si alcanzaba el poder. El ingreso se había producido el 30 de mayo de 1982, cuando él lideraba la oposición y estaba ronco de asistir a manifestaciones gritando “¡OTAN no, bases fuera!”, y de asegurar en el Congreso que anularía el acuerdo de ingreso cuando llegase al Gobierno. Le votamos los que desearíamos librar al reino de la dependencia de los Estados Bandidos de Norteamérica. Aquel fatídico 28 de octubre de 1982 ganó las elecciones, y no sólo no cumplió su promesa, sino que organizó un estúpido y carísimo referéndum consultivo no vinculante, para afianzar la presencia del reino en la organización. Quiso que no fuera vinculante, porque temía que el pueblo español rechazase la propuesta gubernamental de “considerar conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica”. El Gobierno se gastó nuestro dinero en montar una campaña increíble a favor del sí, y lo consiguió, aunque aquel nefasto 12 de marzo de 1986 no votó nada más el que 59,4 del censo, y el sí obtuvo únicamente el 52,5 por ciento de las exiguas papeletas emitidas. Los tres puntos explicados en la papeleta de votación se han incumplido totalmente: no incorporar el reino a la estructura militar integrada, no instalar armas nucleares en el territorio español, y reducir la presencia gringa. Si este reino no fuera lo que es, la Fiscalía General del Estado denunciaría al socialisto José Luis Rodríguez, presidente de otro ominoso Gobierno, y a la sociatonta Carme Chacón, absurda ministra de Defensa, por haber entregado a Rota para que sea base de submarinos y fragatas nucleares al servicio de la organización terrorista. Por si fuera poco, el compañero González colocó a uno de sus sicarios, Javier Solana, en la Secretaría General de la organización terrorista. Este indigno personaje había publicado 50 razones para decir no a la OTAN, pero debió de encontrar unas cuantas más para dirigirla. Su actuación constituyó un genocidio sobre la República Federal de Yugoslavia, cumpliendo órdenes del imperialismo gringo. El mayor estafador Por todo lo cual, el compañero González resulta el mayor estafador de la historia de España, un enemigo del pueblo que debiera haber sido condenado a cadena perpetua, en vez de permitirle que siga incrementado su capital con los chanchullos financieros que sabe realizar. El partido PSOE tendría que ser más cauto a la hora de criticar las promesas electorales incumplidas por sus oponentes, porque tuvo como secretario general al mayor estafador de nuestra historia. Claro que el actual partido PSOE había sido mutilado y destrozado por el compañero González en el XXVIII Congreso, celebrado el trágico 20 de mayo de 1979. Allí se consumó el fin del Partido Socialista Obrero Español fundado por Pablo Iglesias un siglo antes, al quitarle sus altruistas señas de identidad: el marxismo, el republicanismo y el laicismo, además del honor, la dignidad y la honradez.