6 de agosto de 2012

China acusa a ciertos países de entorpecer salida política a crisis en Siria

El Gobierno de China rechazó este sábado la postura de algunos países que buscan defender “sus propios intereses geoestratégicos” impidiendo la salida política al conflicto en Siria. “Los países que formulan críticas infundadas a propósito de la postura china sobre Siria, al defender sus propios intereses geoestratégicos, tratan de entorpecer e incluso de minar una solución política al conflicto”, sirio afirmó Wang Kejian, un alto responsable del Ministerio chino de Relaciones Exteriores. Asimismo, “tratan de endosar la responsabilidad de las dificultades a otros países”, añadió Wang un día después de la adopción en Naciones Unidas (ONU) de una resolución contra Siria, redactada por la Liga Árabe, que plantea la imposición de nuevas y fuertes sanciones al Gobierno de Bashar Al Assad dejando impunes los crímenes de lesa humanidad cometidos por los grupos terroristas armados en ese país. El diplomático señaló que China “adopta una actitud positiva y de apertura” sobre Siria, en respuesta al llamado que hizo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a las grandes potencias para que superen sus rivalidades con el objetivo de poner fin al conflicto. China ha afirmado “en diferentes ocasiones a las diferentes partes que las demandas y aspiraciones del pueblo sirio por un cambio y en defensa de los intereses legítimos merecían respeto”, enfatizó Wang. Con 133 votos a favor, 12 en contra y 31 abstenciones, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó el proyecto de resolución contra Siria. Rusia y China, dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, rechazaron el texto. Moscú y Pekín han bloqueado en el Consejo de Seguridad tres proyectos occidentales de resolución para condenar al Gobierno de Al Assad por supuestas “represiones” contra la población siria. Damasco ha denunciado con pruebas ante a la ONU a varios países de la Liga Árabe, especialmente Arabia Saudita y Qatar, y a naciones occidentales por apoyar y dotar de armas a los grupos terroristas y a la oposición en Siria. Voceros del presidente Al Assad dieron a conocer que Estados Unidos está cooperando con Arabia Saudita y Qatar, países que han manifestado su interés en ayudar a los insurgentes sirios para desestabilizar al Gobierno sirio. Este miércoles, se conoció que el presidente de EE.UU, Barack Obama, firmó meses atrás una orden secreta que autoriza operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) para apoyar a los grupos armados que operan en Siria. teleSUR-AFP/kg – FC

SIRIA. Anatomía de una revolución

LEILA VIGNAL--- La atención dedicada hoy al levantamiento armado en Siria no debe ocultar que existe una dinámica revolucionaria pacífica, profundamente anclada en la sociedad. Las nuevas generaciones, mayoritariamente urbanas, con un nivel de formación mayor que el de sus padres, son la punta de lanza de una protesta política que, por diversos medios, se esfuerza por ocupar el espacio público. A finales de julio de 2012, la confrontación entre las fuerzas armadas del régimen y la rama militarizada del levantamiento, federado bajo el nombre de Ejército Sirio Libre (ESL), capta la atención de los medios, con razón. Tras el atentado del miércoles 18 de julio, perpetrado en el corazón del aparato de seguridad en Damasco, que costó la vida a cuatro altos responsables de la seguridad del país (entre ellos Assef Chawkat, el cuñado del presidente sirio), la oposición armada al régimen parece ya capaz de hacerle tambalear, incluso en su fortaleza damascena. En el momento en que se escriben estas líneas, el fin del régimen de Bachar al-Assad parece acercarse, sin que sea posible distinguir ni sus modalidades ni su calendario. Sin embargo, la atención que se concede a los aspectos militares del levantamiento, justificada por el impacto que éstos tienen sobre su desarrollo, oculta una dinámica revolucionaria pacífica que sigue siendo central. Ésta, a pesar de importantes desigualdades regionales y de notables excepciones, se ha extendido al conjunto del territorio sirio. Basta con contar: 51 manifestaciones el viernes 17 de junio de 2011, 493 el viernes 6 de enero de 2012, y 939 el viernes 1 de junio de 2012 /1. Más aún, la dinámica revolucionaria pacífica prosigue incluso en las regiones sometidas a la más violenta represión del ejército: el viernes 1 de junio de 2012, se llegaron a contabilizar 30 manifestaciones señaladas en la provincia de Homs. Este artículo privilegia el análisis del levantamiento democrático sirio y propone enfoques que dan cuenta, a largo plazo, de las transformaciones profundas de la sociedad siria, permitiendo así explorar la anatomía de este pueblo en revolución /2. Las raíces de la “revolución de la dignidad” Una revolución política El 17 de febrero de 2011, un signo tenue pero significativo, debido a que era totalmente inédito, anunció en Hariqa, corazón de los zocos del viejo Damasco, la proximidad de la revolución. Como consecuencia de la brutal detención del hijo de un comerciante por agentes de los servicios de seguridad por haber estacionado mal su coche (un arresto en banal en un país en el que los servicios de seguridad tienen licencia para todo), los comerciantes cerraron sus tiendas y se concentraron en las calles del zoco a los gritos de “Ach-chaab as-sourî mâ b-yendhall”(el pueblo sirio no se deja humillar). Sin embargo, fue el movimiento de protesta en Deraa el que adquirió un eco nacional. El 13 de marzo, en esta ciudad de más de 150.000 habitantes situada en el sur del país, unos escolares escribieron consignas contra el régimen inspiradas en las de la revolución egipcia del 25 de enero en las paredes de su escuela. Fueron detenidos y torturados por los servicios de seguridad (mukhabarat). En un primer momento, la cólera de sus padres se extendió al conjunto de la ciudad en forma de manifestaciones y, luego, a otras localidades de la región (Jassem, Nawa, Sanamayn). La violenta represión policial que se abatió sobre estas manifestaciones (arrestos, torturas y disparos con fuego real contra la multitud), antes de que los carros del ejército rodearan la ciudad durante las semanas siguientes, inflamó el país. Desde el viernes 18 de marzo, el llamamiento a un “Viernes de la dignidad” es secundado en la capital, Alepo (la segunda metrópoli del país, en el norte), en las dos grandes ciudades de Siria central, Homs y Hama, y en la ciudad costera de Banyias. Desde ese momento, día tras día, viernes tras viernes, las manifestaciones se propagan por el país. Desde el principio, los manifestantes relaman el respeto, la dignidad (karama), la libertad. El 24 de marzo de 2011, en respuesta al anuncio presidencial de medidas económicas (aumento de los salarios de los funcionarios, restablecimiento de las subvenciones para determinados productos básicos, etc.) destinadas a apaciguar la ira popular, los manifestantes de Deraa gritaban: “ach-chaab as-sourî mou jawân” (el pueblo sirio no tiene hambre), indicando claramente la naturaleza política de su movilización. En los días y semanas siguientes, a medida que la represión se ampliaba, las consignas de las manifestaciones cuestionaron abiertamente el régimen y llegaron a plantear su derrocamiento: “ach-chaab yourid isqât al-nizâm” (El pueblo sirio quiere la caída del régimen/sistema), mientras el levantamiento se propagaba de una ciudad a otra, con una amplitud sin precedente en la reciente historia de Siria. Con intensidad diversa, hubo manifestaciones en todas partes salvo ciertas zonas del jebel ansariyeh (la cadena montañosa litoral) en las que vive una parte de los sirios alauitas, el grupo confesional del que procede la familia Assad. Anteriormente varias generaciones habían intentado organizar la protesta contra el régimen puesto en pie por Hafez al-Assad tras en golpe de estado en 1970. La represión de la oposición laica de izquierdas y de los islamistas culminó entre finales de los años 1970 y principios de los 80, con oleadas de arrestos y el bombardeo aéreo de la ciudad de Hama (entre 20.000 y 30.000 muertos) como respuesta a la revuelta que había sido desencadenada allí por los Hermanos Musulmanes, en marzo de 1982, /3. A partir de los años 1980, para acabar de una vez por todos con este riesgo interior el régimen puso en pie un estado policial dominado por servicios de seguridad, que en 2010 contaba con 17 cuerpos distintos. Estos servicios, que rivalizan entre si en brutalidad, controlan la población en todos los aspectos de la vida cotidiana y convocan a cualquier persona para someterla a interrogatorios gracias a la impunidad de la que gozan /4. En Hariqa en febrero y en Deraa en marzo, el odio engendrado por este estado policial adepto al terror se convierte en un poderoso factor de movilización, una vez franqueado el muro del miedo. Cuando Bachar al-Assad hereda el poder a la muerte de su padre en junio de 2000, instituyendo por primera vez en el mundo árabe una “república hereditaria”, la llegada de este nuevo presidente, que se pretende moderno y modernizador, da lugar a una movilización inédita de intelectuales y de miembros de la oposición democrática en Siria: debates públicos, círculos de discusión, peticiones /5. Esta movilización de las élites intelectuales urbanas que, durante cierto tiempo parece abrir la esperanza a una transición política, no tiene mucho recorrido. Se cierran los círculos y, uno tras otro, sus miembros eminentes son detenidos durante el año 2001. El último círculo cierra en 2005, coincidiendo con la Declaración de Damasco, un texto que reúne al conjunto de las sensibilidades de la oposición (incluyendo la islamista) y dibuja los contornos de un futuro democrático para Siria. Así pues, en un estado que no tolera ninguna voz alternativa, la oposición política siria, incluso la oposición islamista, ha tenido enormes dificultades para existir. Los Hermanos Musulmanes han estado prácticamente ausentes de Siria desde la represión de los años 1980. Sin embargo, el movimiento revolucionario de 2011-2012, no permite interpretar esta debilidad política de la oposición como un signo de adhesión del pueblo sirio al régimen sino, más bien, como el fruto del autoritarismo policial de éste. El fermento de la ira: las frustraciones sociales y las desigualdades territoriales Es por eso que la frustración social no encuentra expresión política pero mina la sociedad siria. En 2011, la frustración ante un sistema que no solo no cumple las promesas de progreso y de desarrollo inscritas en la ideología original del partido Baas, sino que, bajo la presidencia de Bachar, le ha dado la espalda a favor de una interpretación depredadora de la apertura económica, es inmensa. El bloqueo tiene su origen, en primer lugar, en el fracaso del desarrollo del país, que se traduce en una pobreza importante /6 y que afecta particularmente a ciertas regiones, como por ejemplo la de Jezireh (noreste) que hasta finales de los años 1990, antes de ser abandonada en los planes de desarrollo del régimen, era presentada como el futuro del progreso sirio /7. En el sur, la región cerealista de Deraa, además de sufrir los rigores de la sequía de los años 2000 tuvo que soportar la acogida de refugiados climáticos del norte (en particular de Jezireh) afectados por la misma sequía, sin que las ayudas prometidas por el Estado a las autoridades locales fueran otorgadas en su totalidad. Por otra parte, a pesar de los progresos reales en la educación básica, extendida al conjunto de la población escolar, es reducida la población siria que llega completar la vida escolar. Además, desde hace mucho tiempo, el estado-providencia baasista ya no es capaz de garantizar un empleo a los 300.000 jóvenes que llegan cada año al mercado laboral. Las estimaciones oficiosas indican que el paro alcanza al menos al 20% de la población activa. Esta situación alimenta el crecimiento del sector ilegal que, a finales de los años 2000, emplearía alrededor del 30% de la población activa y produciría alrededor del 30% del PIB. La frustración es tanto más fuerte en la medida en que, en el Congreso del Baas de junio de 2005, Bachar al-Assad anunció la transformación de Siria en una “economía social de mercado” y la llegada de una nueva era de prosperidad económica. Sin embargo, si bien al principio la liberalización económica vino acompañada de la modernización de una parte de la legislación económica (apertura de bancos y de compañías de seguros privadas en 2003 y 2004, apertura de una bolsa de valores en 2009) y de la explosión del consumo que posibilitó un crecimiento anual de alrededor del 5%, los beneficios de la apertura no fueron compartidos por el conjunto de la población. En efecto, este crecimiento trajo la aparición de una clase media con capacidad de consumo en los centros comerciales, bares y nuevos restaurantes que se desarrollaron a finales la primera década de los años 2000. Pero la mayoría de las capas sociales han permanecido al margen de esta liberalización económica, y han sido víctimas de sus consecuencias: el final del pacto social y la puesta en pie de una sociedad a dos velocidades en la economía, la educación y la salud. Si desde el comienzo de la protesta los manifestantes se desplegaron en las periferias pauperizadas de la aglomeración damascena, de la que forman parte los epicentros de la revuelta (Saqba, Harasta, Duma, Daraya, Moadamiya, Hamuriya, Irben, etc…), es también porque la confrontación entre una sociedad machacada por una profunda crisis social y la expresión relativamente favorables de los resultados macroeconómicos se presenta con mayor violencia en el espacio urbano de Damasco. Sin duda, en 2011, la sociedad siria es más frágil que diez años antes. Por otra parte, la apertura económica vino acompañada de la llegada de una nueva generación de responsables y de hombres de negocios. Como recuerda Elizabeth Picard /8, el régimen de Hafez al-Assad se ha construido como un “complejo militar-mercantil” /9 apoyado en redes clientelares que asocian a las burguesías salidas del estado, del ejército y de los negocios. Pero, según ella, los rígidos principios éticos que obligaban en parte a los responsables del régimen bajo la presidencia autocrática y absoluta de Hafez al-Assad ya cuentan para la nueva generación. Una generación, en parte compuesta por los hijos del régimen, que practica un capitalismo amiguista (crony capitalism) /10, sin escrúpulos, que intenta, gracias a su proximidad con el poder, el acaparamiento de las riquezas del país derivadas de la liberalización económica /11. Se han levantado nuevos monopolios, a la cabeza de los cuales se encuentran familiares del presidente al-Assad y allegados o clientes del régimen. El arquetipo de las prácticas de estos nuevos negocios (pero también de la confusión creciente entre los intereses privados del clan familiar del presidente y los del ámbito público) es la figura de Rami Makhluf, primo hermano de Bachar al-Assad, a la cabeza de un imperio económico y considerado como el hombre de negocios más poderoso de Siria /12. De forma emblemática, Rami Makhluf, símbolo de la corrupción y del clientelismo que ha frustrado las promesas de apertura, fue uno de los primeros objetivos de las manifestciones en la primavera de 2011. Las nuevas generaciones: la triple transición En 2011, el levantamiento sirio certifica que, en este paisaje deprimido de una oposición política impotente, de una juventud privada de su futuro, y de un régimen arbitrario y que controla a su población por medio de los servicios de información y de las organizaciones salidas del baasismo, los sirios dan prueba de una llamativa capacidad de movilización, organización y resistencia. Sin duda, se puede ver en ello el efecto de la entrada en la edad adulta de nuevas generaciones, las de menos de treinta años /13, que se diferencian de las generaciones precedentes desde un triple punto de vista. De una parte, esas generaciones jóvenes, producto de la transición demográfica iniciada en Siria a comienzos de los años 1980 /14, han crecido en familias más pequeñas que sus padres. De otra parte, están más educadas que sus predecesores. Gracias a la generalización de la educación primaria a la casi totalidad de la población /15, el analfabetismo es reducido entre los jóvenes sirios (5,5% como media nacional entre los jóvenes de 15-24 años) y, aunque las disparidades regionales sigan siendo fuertes, la diferencia entre hombres y mujeres de las generaciones precedentes ha desaparecido prácticamente (4% para los jóvenes, 7% para las jóvenes) /16. Por su parte, Philippe Fargues /17, ha mostrado que la reducción de la fecundidad y la generalización de la educación conducen a una modificación en profundidad de las estructuras familiares. En el mundo árabe, esos factores tienden a poner en cuestión el sistema patriarcal que regula el funcionamiento de la familia; sistema fundado en la subordinación de los hermanos pequeños al hermano mayor en el seno de la fatria y de la de las mujeres a los hombres en el seno de la familia. Yussef Curbage y Emmanuel Todd /18 estiman que la conjugación de estas dos revoluciones tiene que ver con un proceso que se desarrolló en Europa a partir del siglo XVII, antes de difundirse al mundo entero. Las trayectorias de individualización son ya posibles, lo que engendra una profunda crisis de transición cuyos contenidos varían de una sociedad a otra. En tercer lugar, la población siria es ya muy mayoritariamente urbana, aunque estadísticas oficiales sirias no lo consideren así (el 53% solo en 2010 /19), debido a definiciones muy restringidas de lo urbano. El caso de Damasco es emblemático: en las estadísticas de la población de la capital solo se tiene en cuenta el núcleo central damasceno (provincia de Damasco); sin embargo, la aglomeración forma un tejido urbano continuo en el que las densidades, incluso lejos del núcleo central integrado por intensas movilidades y complementariedades funcionales, y que comprende numerosas ciudades que superan los 100.000 habitantes, son elevadas. Este proceso de metropolización, que se traduce en la extensión de los barrios y el crecimiento rápido de las pequeñas ciudades en las periferias, caracteriza el desarrollo urbano de la Siria contemporánea. Sólo entre Damasco y Alepo concentran alrededor de 8 millones de habitantes, es decir más de un tercio de la población siria (21 millones de habitantes). Este ámbito urbano no está constituido por grupos aislados. En lo esencial está concentrado a lo largo de un eje con una gran densidad que va de Deraa a Alepo, que se desdobla a lo largo de la costa mediterránea y que se prolonga de forma discontinua por los núcleos poblacionales de la Jezireh /20 y de las riveras del Eúfrates /21. La articulación de esta Siria urbana se realiza a través de la movilidad de sus habitantes que se ha intensificado a partir de los años 1990, gracias al desarrollo de las infraestructuras (carreteras) y las redes de transportes colectivos, particularmente privados (minibús), /22. La movilidad y la difusión de los bienes y servicios ha permitido, además, la difusión del modo de vida urbano (empleo, consumo, acceso a los servicios) a las pequeñas ciudades, menos aisladas y más insertas en redes de media o larga distancia. Así pues, la mayoría de las nuevas generaciones hace la experiencia de una vida urbana. El ámbito urbano actúa como acelerador para estas dos transiciones, la demográfica y la educativa. Permite, además, la apertura de los círculos familiares, comunitarios o de sociabilidad, compartir y difundir la información y, también, la puesta en común de experiencias sociales e, incluso, políticas. En 2011-2012, la mayoría de los sirios que toman parte en las manifestantes pertenecen a estas generaciones de la transición demográfica y educativa, de la frustración social que se emancipan del control patriarcal y salen a la calle para cuestionar el poder y la incapacidad de sus padres para transrmar la situación política y social en Siria. Una sociedad siria profundamente transformada En 2011 la sociedad siria es una sociedad profundamente transformada. Las nuevas generaciones crecen en contextos diferentes al de las generaciones precedentes. Las migraciones internas y la movilidad han roto el aislamiento territorial de una parte de la población. La población siria ya no puede ser clasificada únicamente en función de su origen geográfico, debido a las importantes migraciones internas hacia las ciudades, la movilidad laboral y la experiencia urbana. De la misma forma, y por las mismas razones, ya no puede ser estipulada únicamente en función de su pertenencia confesional o étnica. Por lo tanto, como se ha señalado más arriba, las raíces de la protesta no son de tipo confesional, sino político. Mientras el régimen agita la amenaza del enfrentamiento confesional, las consignas de las manifestaciones llaman a la unidad (wahed wahed wahed, ech-chaab es-suri wahed –uno, uno, uno, el pueblo sirio es uno). Todas las comunidades sirias, incluso la alauita a la que se le conmina a ser leal, han sido victimas del estado baasista construido en función de sus propios objetivos políticos y no en función de una gestión armoniosa de la diversidad siria /23. En 2011, la frustración política y social, las transformaciones sociológicas estructurales y el crisol social urbano permitieron converger a los distintos grupos e individuos y crear las condiciones para una experiencia colectiva de movilización, inédita para esas generaciones. A medida que pasan los meses, la protesta permite, por retomar la bella expresión de Ziad Majed, “salir de la soledad” impuesta por la dictadura a una parte cada vez más importante de la sociedad siria /24. Anatomía de la protesta Los actores de la protesta siria son, ante todo, ciudadanos ordinarios que se movilizan en el espacio público para manifestarse pacíficamente contra el régimen. Son, también, quienes mueren bajo los golpes de la represión /25. Manifestantes y militantes de los Comités Locales de Coordinación El levantamiento sirio tiene su origen en iniciativas locales, iniciadas en los barrios o las pequeñas ciudades y que se desarrollan a medida que se extiende el movimiento. Estas iniciativas han dado lugar al surgimiento de activistas en los barrios y las pequeñas ciudades, posteriormente coordinados a través de los Comités Locales de Coordinación(CLC), una forma organizativa innovadora, específica de este movimiento revolucionario y sin precedentes en Siria. La red de los CLC juega un papel político tanto por las posiciones que expresa (movilización pacífica, lucha por la dignidad y la libertad, por una Siria democrática) como por las consignas que difunde a través de las convocatorias, muy políticas, de las manifestaciones de los “Viernes” /26. Su repertorio de acciones varía en función de los contextos locales. Por ejemplo, los militantes de los CLC participan en acciones de desobediencia civil (huelgas), contribuyen a producir un material variado para las movilizaciones (consignas, cantos, películas) y desempeñan un papel esencial en la transmisión de la protesta y de su represión; particularmente a través de la producción de videos /27. Con la perduración del movimiento, los CLC también han tomado a su cargo la ayuda a las víctimas de la represión con la puesta en pie, por ejemplo, de hospitales clandestinos /28, la distribución de ayuda financiera o material y la organización cotidiana de los barrios o de las ciudades bajo control de grupos que se reivindican del ESL. Las dificultades para funcionar de una coordinadora clandestina son numerosas, incluso cuando se trata de hacer emerger líderes de la protesta, que a menudo son detenidos, asesinados u obligados a abandonar el país. Ingenierías de la protesta Al comienzo de la revuelta, las principales momentos de la protesta son las manifestaciones de los viernes. Siendo el recinto de la mezquita el único espacio público en el que son posibles las reuniones bajo el estado de urgencia /29, una gran parte de las manifestaciones se formaba bien en la mezquita, bien a la salida de la oración. Sin embargo, a medida que la revuelta reconquista el espacio público en ciertos barrios, incluso en algunas ciudades, la necesidad de la reunión en la mezquita se hace menor. Por otra parte, las manifestaciones desbordaron rápidamente el marco de los viernes. Los funerales de las víctimas de la represión son motivo de nuevas manifestaciones que, a menudo, originan nuevas víctimas. En los primeros meses de la protesta, las grandes arterias o las grandes plazas fueron los puntos de concentración de los cortejos semanales. En Homs, la plaza del reloj /30, terminal de los transportes urbanos y regionales y punto neurálgico del centro de la ciudad, se ha hecho célebre por las concentraciones que han convergido allí desde el mes de abril de 2011 y que han sido sistemáticamente reprimidas a tiros por el ejército y francotiradores. Adaptándose a los métodos de represión del régimen, y a fin de limitar la exposición de los manifestantes a los disparos, las manifestaciones discurren ahora por calles más estrechas. En las zonas sometidas a un gran control policial, esencialmente los barrios centrales de Damasco y de Alepo, muchas de las manifestaciones no duran más que unos minutos. Se les denomina “manifestaciones volantes”: grupos que se reúnen en un lugar dado a una hora determinada, gritan consignas y se dispersan antes de que lleguen los servicios de seguridad. Las manifestaciones nocturnas, beneficiándose relativamente de la protección que da la noche, también permiten sacar la protesta a la calle. La población siria también se manifiesta a través de sentadas, a veces masivas. Como cuando llegaron los observadores árabes a Homs, el 27 de diciembre de 2011 (se sentaron alrededor de 30.000 personas). Incluso si la mayor parte de ellas son más modestas, como el 30 de junio de 2012 en Salamiyeh ante el hospital Bir, a fin de proteger a las personas heridas en la represión de un cortejo funeral el mismo día /31. Un claro índice de la pérdida de control (al menos momentáneo) del régimen sobre determinados territorios lo constituyen las multitudes que entonan cantos revolucionarios al aire libre, como en Idlib el 26 de noviembre de 2011 /32; este tipo de expresiones son totalmente imposibles bajo el estado de urgencia. Por otra parte, el aspecto festivo está presente a menudo, como cuando las manifestaciones bailan la dabkeh, danza muy popular en Siria, al ritmo de esos cantos que se inventan todos los días. En otras partes, en una gesta que recuerda las revoluciones de la Europa del Este en 1989, las estatuas monumentales de Hafez al-Assad, siempre presentes en numerosas ciudades del país, son abatidas, como en Rastan, ciudad media de la periferia norte de Homs, en mayo de 2011. Las consignas de huelga general son cada vez más secundadas y, en junio de 2012, afectaron incluso a Damasco, que permanecía al margen de este tipo de movilización /33: los comerciantes de los zocos echaron las persianas durante varios días, a pesar de las tentativas de los servicios de seguridad de forzar la apertura de las tiendas. Esta huelga se repitió el mes siguiente. Ocupar el espacio público Frente a un régimen que ha hecho del control de espacio un elemento de su dispositivo autoritario, los revolucionarios utilizan una gama muy variada de acciones para marcar el terreno de la protesta en el espacio público. La apropiación del espacio público para prácticas contestatarias permite, de una parte, construir la legitimidad del movimiento a partir de los territorios de la protesta; permite, también, dar visibilidad a la misma (de ahí el importante papel que juegan los vídeos) y lanzar mensajes a la comunidad internacional, como, por ejemplo, la respuesta dada por los habitantes de Binnish a la propaganda del régimen atribuyendo los disturbios a grupos terroristas. En fin, la multiplicación de las manifestaciones sobre el territorio hace muy difícil su control. A partir de ahí, los militantes ponen en pie estrategias espaciales destinadas a evitar la represión. Primer ejemplo: un viernes de mayo de 2011, los damascenos fueron invitados a dar un paseo por las calles de los barrios centrales a fin de movilizar allí una parte de los mujabarats y alejarlos así de los barrios periféricos donde tenían lugar las principales manifestaciones. Segundo ejemplo: en mayo de 2012, una delegación de revolucionarios de Suweida, capital del país druso en la que el control del régimen es muy fuerte y las manifestaciones a favor de la revolución fueron rápidamente reprimidas, se desplazó a la ciudad de Bosra, cercana a la región de Hauran, donde fue recibida con todos los honores. De ese modo, los revolucionarios drusos desplazaron su revuelta al territorio de sus vecinos sunitas en un gesto público y publicitado por la manifestación y los videos que se grabaron /34. Ante las amenazas de división nacional y de fractura confesional agitadas por la propaganda del régimen y las dificultades de realizar un combate común cuando la represión hace muy difícil la coordinación del movimiento, la circulación de la información y la de las personas, los rebeldes sirios responden con símbolos e imágenes. Por ejemplo, en las ciudades de Siria se han enarbolado reproducciones del reloj de la plaza de Homs en señal de homenaje a los habitantes de esa ciudad.. Los manifestantes desfilan gritando consignas en solidaridad con las regiones, ciudades o barrios sometidos a la represión; mensajes que los videos difunden de una punta a otra del país. La invención de un nuevo espacio nacional solidario, hecho de palabras y de imágenes, es la respuesta al trabajo de fragmentación que está en el corazón mismo de la estrategia de represión del régimen. Revolución y represión Como se ha visto, el carácter local de las movilizaciones está en relación al contexto en el que emergió el levantamiento. Es, también, el fruto de la estrategia represiva del régimen, que busca fragmentar el espacio de la protesta para alargar el tiempo del levantamiento a fin de debilitar, y luego vencer, una protesta atomizada en múltiples focos /35. Fragmentar el espacio y la sociedad para reprimir la revolución La fragmentación del espacio es primero física, y se traduce en innumerables puestos de control dispuestos en las grandes carreteras, las autopistas, en las entradas de las ciudades y en determinados barrios. Algunas ciudades o barrios están rodeados por las fuerzas armadas, a veces de forma casi continua como, por ejemplo, en ciertos barrios de Homs, alrededor de la ciudad de Rastan (norte de Homs), de Duma (periferia noreste de Damasco) o de Deraa. También se realiza mediante la utilización del miedo. Miedo a las campañas de detenciones masivas /36, a la tortura que acompaña a estas detencionescasi sistemáticamente /37, miedo de las represalias sobre los allegados. Miedo de la violencia de los chabbiha, las milicias del régimen que disparan sobre las multitudes, de que proceden a razias en los domicilios, o participan en las masacres de población que tuvieron lugar en la primavera de 2012, como en Huleh el 25 de mayo. Esas exacciones y las campañas de bombardeo de las ciudades que golpean de forma indiscriminada a las poblaciones, son estrategias que intentan tanto reducir al enemigo como marcar los espíritus, desalentar la protesta y sembrar la división entre las poblaciones sufren esos castigos colectivos ciegos. La estrategia de fragmentación espacial pasa igualmente por las imágenes de la situación del país que transmite repetidamente el aparato de propaganda del régimen y que intentan demostrar que los disturbios están geográficamente circunscritos y son debidos a elementos extranjeros infiltrados en Siria para desmembrar el país. Para ello, es fundamental poner en primer plano la calma: la estabilidad de Siria versus las tentativas desestabilizadoras “exteriores” (de Turquía, de Qatar, de Arabia Saudita, etc.); la protección ofrecida por el presidente versus los grupos terroristas islamistas (“Al Qaeda”); y, también, la calma que reinaría en ciertas regiones vitales para el régimen. Estas regiones son, primero y ante todo, las dos grandes metrópolis nacionales: la capital Damasco (cerca de 5 millones de habitantes) y Alepo (3 millones de habitantes), cuyo mantenimiento al margen del levantamiento es presentado como un signo de adhesión al régimen. Si los barrios centrales de las dos metrópolis, poblados de clases medias y superiores y de comerciantes y empresarios preocupados por la buena marcha de los negocios, son más atentistas que otros barrios, sería apresurado concluir de ahí su adhesión al régimen. Es más prudente escrutar la situación más de cerca. Ahora bien, el ejemplo de Damasco ilustra perfectamente el hecho de que esta “calma” descrita tanto por el régimen como por los medios de comunicación, ha sido muy relativa desde el comienzo del levantamiento. Como hemos recordado, fue en las calles del zoco principal del casco viejo donde se oyeron las primeras consignas en febrero de 2011. Después tuvieron lugar las manifestaciones regulares de todos los viernes, como por ejemplo el 25 de marzo de 2011, cuando uno de los primeros grandes cortejos el país comenzó a salir del corazón de la gran mezquita de los Omeyas antes de salir hacia los zocos del casco viejo donde le esperaba una contramanifestación pro Bachar que intentaba contener a los manifestantes. Se multiplicaron las manifestaciones “volantes”, muy rápidas, los estudiantes se concentraron en los campus, se organizaron acciones relámpago, como en septiembre de 2011, cuando un grupo de activistas tiñó de rojo las aguas de Barada, el pequeño río que corre en Damasco y su región, para simbolizar la sangre derramada /38. Pero, estimar que los disturbios que se desarrollan en Midan (en la inmediata proximidad del casco viejo) o en el cinturón periférico de Damasco, en Mo´adamiyyeh, en Darayya, Jdaidet Artuz, Irbin o Duma no conciernen a la capital tiene que ver en el mejor de los casos con una mala compresión de las escalas de la metrópoli y, en el peor, con una operación de propaganda, vital para el régimen /39. Este segundo planteamiento permite difuminar la dimensión política de la revuelta en beneficio de un análisis de tipo socio-económico, atribuyendo la misma a la miseria y, de ese modo, limitándola a las periferias sociales (una revuelta de la miseria) y geográficas (periferias de la ciudad y del país). En fin, la “calma” de las grandes metrópolis también debe ser atribuida al patrulleo de seguridad al que están sometidas sus poblaciones y asocia rápidamente “calma” y adhesión al régimen, sin dejar lugar a actitudes atentistas, sin duda mucho más numerosas. El cuarto elemento del trabajo de fragmentación del régimen consiste en poner en escena el espectro del enfrentamiento confesional y el riesgo que representaría una mayoría sunita para las demás comunidades religiosas sirias /40. Más aún, el presidente Bachar al-Assad presenta su pertenencia a una comunidad minoritaria (la alauita) como la garantía de la unidad nacional y de la protección de las minorías. Más allá de esta propaganda, la instrumentalización de la diversidad confesional siria se hace por medio de un ejercicio selectivo de la represión. En efecto, el régimen se ha preocupado de preservar de la represión más brutal las cunas históricas de ciertas minorías religiosas y étnicas para demostrar que están con él, puesto que el número de víctimas salidas de sus filas es reducido. Es, por ejemplo, el caso en Salamiyeh, ciudad de 130.000 habitantes situada en los confines de la región esteparia al este de Hama, y uno de los focos de la comunidad ismailita. Según los testimonios disponibles, allí las manifestaciones son numerosas /41, pero el número de muertos sigue siendo pequeño. Se observa la misma debilidad del número de víctimas en el primer asentamiento de la población kurda (la provincia de Hassakeh), en la que la población de las principales ciudades (Hassakeh, Qamishli) se moviliza y donde, desde el comienzo de la protesta, los partidos kurdos parecen gozar de una relativa e inédita tolerancia por parte de las autoridades. Por otra parte, para atizar la confrontación confesional, el régimen utiliza sus milicias chabbiha que junto a una parte de los servicios secretos y las unidades de élite del ejército, constituyen los tres brazos armados en los que se apoya el régimen. Debido a que su lealtad ha de ser absoluta, la selección de estos milicianos se realiza exclusivamente en el seno de la comunidad alauita, una forma de ligar la suerte de sus miembros a la de la familia del presidente sirio. La brutalidad con la que se emplean los chabbiha atiza potencialmente las tensiones con los grupos a los que se agrede, esencialmente sunitas. Las configuraciones locales son igualmente explotadas con cinismo, como por ejemplo en diferentes ataques a poblaciones de la llanura de Ghrab en la primavera de 2012: las poblaciones de pequeñas ciudades sunitas fueron atacadas por fuerzas del régimen, entre ellas milicias alauitas, reclutadas en los pueblos de los alrededores /42. Familias sunitas han sido secuestradas y masacradas por milicianos alauitas, como en el caso de la familia ´Arib al-Salim /43. Si, hasta el presente, el estímulo de las divisiones confesionales no ha evolucionado en lo que podría convertirse en una lógica de represalias y de enfrentamientos intercomunitarios, la prolongación del conflicto podría potencialmente conducir a ello; una carta que el régimen no está dispuesto a abandonar. De la resistencia armada a la revolución armada Durante el primer año del levantamiento, el régimen utilizó las fuerzas policiales, el ejército y las milicias para repeler el levantamiento con una represión sistemática. Las tropas del régimen (en particular el cuerpo de élite de la 4ª división mecanizada, comandada por Maher al-Assad, hermano pequeño del presidente) no han cesado de moverse de un punto a otro del país para reprimir las manifestaciones; bombardear ciudades en determinadas ocasiones (como en Lattaquié, la gran ciudad costera de Siria, bombardeada desde los navíos de guerra a mediados de agosto de 2011) o someterlas a verdaderos asedios (Deraa). Frente a esta violencia del Estado, ha habido sirios que han optado por tomar las armas. En un principio para defender a los manifestantes y los habitantes y, más tarde, una parte de ellos /44, con el objetivo de contribuir directamente a la caída del régimen. Durante mucho tiempo reducida a algunos batallones mal equipados, las filas de esta oposición armada se han consolidado a partir de la primavera de 2012. A comienzos de junio, su número se estimaba en torno a 40.000 combatientes /45. Los miembros de los grupos armados, que se describen como “resistentes” (muqawamin), son mayoritariamente ciudadanos sirios /46, a los que se han sumado soldados y oficiales desertores. Si la mayor parte de los grupos armados se reclaman del ESL, solo algunos de los batallones que operan sobre el terreno dependen directamente de su cadena de mando /47. Mayoritariamente, la protesta armada es cosa de brigadas organizadas localmente, con formas de cooperación más o menos desarrolladas, pero sin verdadero mando unificado a pesar de las coordinadoras que existen a nivel regional bajo la forma de “consejos militares” /48. En el curso del invierno 2011-2012, los territorios controlados por el ESL se extendieron. Este control es a veces temporal, como por ejemplo en Zabadani, una pequeña ciudad situada en la montaña cerca de Damasco donde el ESL ha sido desalojado en febrero de 2012 tras haber establecido su control durante algunas semanas; o en el barrio de Baba Amro en la ciudad de Homs, del que el ESL se ha retirado el 1 de marzo de 2012 tras un mes de ofensiva gubernamental intensa. Otras veces es más duradera, como en la región de Idlib, en el norte del país, en la que la presencia del régimen es prácticamente virtual. En julio de 2012, es obligado constatar que el régimen ha fracasado en su tarea de control: Tanto en Homs como en el barrio de Baba Amro, el ESL logró volver a implantarse algunos meses más tarde. En otras regiones, como por ejemplo la del Hauran, la región de Deraa, los grupos armados no controlan el territorio, pero multiplican las escaramuzas contra las fuerzas armadas, lo que obliga al régimen estacionar allí de forma permanente tropas que, por tanto, no pueden ser desplegadas en otras partes. En junio de 2012, un informe de la misión de observadores de la ONU estimaba que el 40% del territorio sirio estaba bajo el control de la oposición armada /49. Desde mediados de julio, los combates entre fuerzas del régimen y combatientes del ESL tienen lugar en los barrios que rodean el centro Damasco (Midan, Kafer Susseh, Naher Aisha), así como en ciertos barrios centrales de Alepo (Salah ed-Din, Sakhur). Numéricamente, la correlación de fuerzas es desfavorable a los combatientes del ESL: se estima que el núcleo duro de las fuerzas leales sobre las que se apoya el régimen (cuerpo de élite del ejército, servicios de seguridad, chabbiha) representa alrededor de 200.000 hombres. Además, los combatientes libres no disponen más que da armas ligeras, esencialmente las que llevan los desertores con ellos o las que son requisadas al ejército en los ataques victoriosos. Sin embargo, la fuerza de la oposición armada reside sobre todo en su dispersión; un efecto de la débil integración y de la atomización de sus grupos pero que le permite mantener abiertos múltiples frentes, del norte al sur del país. Ahora bien, las fuerzas del régimen se muestran incapaces para evitar que, en cuanto la represión se prolonga y los incendios se propagan por todas partes, la revuelta se militarice. Para luchar contra la extensión de los territorios controlados por el Ejército Sirio Libre (ESL), para compensar las insuficiencias de sus guarniciones en cuanto el teatro de operaciones adquiere una dimensión nacional, para esquivar la dificultad a la hora de controlar espacios urbanos, en parte movilizados contra el régimen y cuya superficie es poco propicia para el despliegue de tropas, a partir de febrero de 2012 el régimen lanzó una campaña de represión masiva. Valga como ejemplo que solo en la jornada del 18 de junio, al menos 14 ciudades situadas en nueve provincias sufrieron bombardeos del ejército y cuatro barrios de Damasco fueron rodeados y puestos bajo control (ver a continuación) /50. Según el Boletín del 19 de junio de 2012 del Strategic Research and Communication Centre, y la valoración de la autora, el 18 de junio se produjeron bombardeos en las siguientes ciudades: provincia de Homs: ciudad de Homs, Huleh (noroeste), Talbiseh y Rastan (norte), Qusseir (sur); Gran Damasco: barriadas de Duma, Harasta, Zabadani; provincia de Alepo: Atareb; provincia de Deraa: Tafas; provincia de Deir-ez-Zor: Quriya; provincia de Lattaquié: Shal Ghab; provincia de Hama: ciudad de Hama; provincia de Idlib: Maaret en-Noman. En esa fecha estaban sitiadas en Damasco las barriadas de Nahar Aisha, Kafer Susseh, Qadam y Qabun. Esta campaña tenía tres objetivos. De una parte, reconquistar los territorios controlados por el ESL utilizando artillería pesada, helicópteros y tanques. De otra parte, proteger los principales núcleos urbanos estableciendo bloqueos alrededor de las ciudades y barrios pasados a la oposición, organizando redadas y procediendo a ejecuciones sumarias. En fin, ya se ha dicho, restableciendo el miedo, utilizando sin discriminación y de forma punitiva la artillería pesada contra las ciudades y lanzando operaciones de terror selectivas, presentadas como operaciones de búsqueda de “terroristas” (de hecho desertores y militantes del ESL) /51 que no son mas que un pretexto para desarrollar masacres. Conclusión: hacia una nueva Siria En el verano de 2012, el país está en guerra, no en una guerra civil, como repiten a la ligera los comentaristas, sino una guerra del régimen contra su población. Sin embargo no parecen que haya alcanzado los objetivos de guerra de la operación militar y policial de represión que ha lanzado: los manifestantes continúan saliendo a la calle y los grupos de la oposición armada amplían su control territorial, hasta en el corazón del poder. Ahora bien, aún cuando el régimen parezca debilitado en el terreno militar y policial, su fuerza de choque, basada en particular en las armas rusas, y su capacidad para movilizar los segmentos más leales de la estructura de seguridad no pueden ser subestimados. Pero, a corto o medio plazo, el régimen está condenado dada la imposibilidad de mantenerse en el seno de una sociedad que se le ha vuelto ampliamente hostil. Desde este punto de vista, el escenario de un repliegue del clan Assad a un Estado residual centrado en la montaña alauita, que se evoca a veces, parece irrealista. La montaña alauita no es un bastión homogéneo, inmutable e impermeable a las tensiones y las fracturas nacionales. El régimen de Bachar al-Assad caerá bajo el efecto de la revuelta de una sociedad profundamente transformada a lo largo de los últimos decenios y que, desde marzo de 2011, ha descubierto su capacidad de innovación política, su solidaridad y sus capacidades colectivas. 27/07/2012 Notas 1/ Fuente: Comités Locales de Coordinación sirios 2/ La imposibilidad de ir a Siria obliga a utilizar únicamente fuentes secundarias, construidas por otros (redes de militantes sirios, periodistas que tienen acceso al terreno, informes de organizaciones internacionales), a las que se añaden testimonios recogidos por medio de contactos personales in situ. Mis agradecimientos van a Cécile Boëx y Naura al-Azmeh, que han acompañado la elaboración de este artículo gracias a su generosidad. 3/ Ver en la Vie des idées el artículo de Nora Benkorich: http://www.laviedesidees.fr/Trente-... 4/ Por decreto presidencial, los miembros de los Mujabarats no son responsable smás que ante el jefe de estado mayor de los ejércitos y no ante la justicia, decreto renovado y ampliado por Bachar al-Assad en 2008. 5/ Vignal L., 2003, “Comment peut-on être syrien ?” in Esprit, Juillet 2003, Paris 6/ Se estima que en 2005, el 30% de la población vive bajo el umbral superior de la pobreza (necesidades alimentarias y no alimentarias reales y no de base), el11% si se considera el umbral inferior (necesidades alimentarias y no alimentarias de base) (El Laithy H., Abu-Ismail K., Poverty in Syria : 1996-2004, Diagnosis and Pro-poor Policy Considerations, UNDP, Junio 2005 7/ Ababsa M., Roussel C., Al-Dbiyat M., « Le territoire syrien entre intégration nationale et métropolisation renforcée », in La Syrie au présent, bajo la dirección de Dupret B. & alii, Sindbad, Actes Sud, Arles, p. 37-77. 8/ Picard E., 2005, “Syrie : la coalition autoritaire fait de la résistance”, in Politique étrangère, 4:2005, IFRI, Paris. 9/ Picard E., 1984, Espaces de référence et espace d’intervention du Mouvement rectificatif, Thèse de doctorat en Science politiques, IEP, Paris. 10/ Crony capitalism : capitalismo de “amiguetes”. 11/ Vignal L., 2003, ibid. 12/ Rami Makhluf posee la primera compañía de telefonía móvil, Syriatel, un banco, tiendas dity-free, una compañía de construcción, una compañía aérea, dos cadenas de televisión privadas, importa coches de lujo, etc. al lado de los más importantes hombres de negocios sirios, es uno de los principales accionistas de la Cham Holding, el segundo holding de Siria, fundado en 2006 y que invierte en los terrenos de la construcción inmobiliaria, de las infraestructuras, de la aviación y en el sector financiero. 13/ Que constituye la mayoría de la población siria. 14/ La tasa de fecundiad ha pasado de 6,7 nacimientos por mujer a 2,9 nacimientos en 2010. Fuente : Banque Mondiale (Base de données World Data Bank, Banque Mondiale (http://databank.worldbank.org/). 15/ Fuente : Bureau Central des Statistiques, Damas (www.cbssyr.org) 16/ Mientras el analfabetismo es residual entre los jóvenes de 15-24 años de las provincias del sur y del oeste del país, las provincias pobres del norte y del noreste (Alepo, al-Hassakeh, Deir-ez-Zor y al-Raqqa) conocen todavía tasas de analfabetismo elevadas (del 10% al 15% en esa franja de edad) acompañadas de diferencias entre los sexos en detrimento de las chicas. 17/ Fargues P., 2003, « La femme dans les pays arabes : vers une remise en cause du système patriarcal ? », in Population et Sociétés, n° 387, Février 2003 Paris, et Fargues P., Générations arabes. L’alchimie du nombre, Fayard, Paris. 18/ Y. Courbage, E. Todd, 2007, Le rendez-vous des civilisations, La République des Idées / Le Seuil, Paris. 19/ Bureau central des Statistiques, Damas, 2011, http://www.cbssyr.org/yearbook/2011..., cálculos de la autora. 20/ En particular Menbij (alrededor de 230.000 habitantes en 2010) en la provincia de Alepo y, en país kurdo, Hassakeh (280.000 habitantes) y Qamishli (250.000 habitantes) . 21/ Deir ez-Zor (260 000 habs.), Raqqa (370000 habs.) 22/ La ley nº 10/1991 que favorece las inversiones privadas ha beneficiado particualrmente a esta actividad. 23/ Hassan Abbas desarrolla este análisis en un artículo reciente. Abbas H., 2012, Governance of Diversity in Syria, Arab reform Initiative Projects, June 2012. 24/ “L’État de barbarie persiste en Syrie, mais la tyrannie recule devant la révolution”, Tribune de Ziad Majed, Le Monde, 15/05/2012. 25/ El 91% de los muertos contados por la página syrianshuhada.com son víctimas civiles. 26/ Por ejemplo : Mensaje político (16º viernes : Viernes de la partida (de Bachar al-Assad )”; 37º: El ESL me protege; mensaje de unidad (13º : Viernes de las Tribus; 28º: La unidad de la oposición): mensaje de solidaridad con las ciudades afectadas por la represión (47º: lo sentimos Hama, perdonanos; 50º: nos levantaremos por ti, Baba Amro –barrio bombardeado por el ejército en febrero-marzo 2012), llamamientos a la comunidad internacional (33º: Zona de exclusión aérea), o comentarios de sus posiciones (48º: Rusia mata a nuestros hijos –tras el veto ruso en el Consejo de Seguridad en marzo 2012). Cada semana, se organiza una votación para elegir el nombre del próximo viernes a partir de una página publicada en Facebook. 27/ Cécile Boëx, «Usages de la vidéo par les manifestants et les activistes », communication, Journée d’études, EHESS, Paris : Syrie : Genèse, dynamiques et enjeux du mouvement de révolte, 10 mai 2012 28/ Acudir a un hospital públci equivale a ser detenido. 29/ En vigor desde 1963 y que, entre otras cosas, prohíbe las concentraciones públicas, oficialmente derogada en abril de 2011, está mantenida en los hechos. 30/ Por su verdadero nombre : plaza Choukri Al Kouwatli. 31/ Les Comités Locaux de Coordination (http://www.lccsyria.org/9213, 1/07/2012). 32/ SRCC, Day 258, Sunday 27 November 2011. 33/ Como consecuencia de la masacre en la pequeña ciudad de Huleh cerca de Homs, que ha provocado más de 100 muertos atribuidos al régimen. 34/ Agradezco a Cécile Boëx que me ha mostrado este video, así como la imagen de Binnish. 35/ Hamit Borzalan, «Configurations arabes : Syrie et Libye versus Tunisie et Egypte », communication, Journée d’études, EHESS, Paris : Syrie : Genèse, dynamiques et enjeux du mouvement de révolte, 10 mai 2012. 36/ Habría en julio de 2012 más de 216.000 personas detenidas entre marzo de 2011 y mediados de julio de 2012 según el SRCC (Syrian Daily Round-up, 20 july 2012), lo que es la estimación más alta disponible. 37/ Human Rights Watch, Torture Archipelago, Arbitrary Arrests, Torture, and Enforced Disappearances in Syria’s Underground Prisons since March 2011, July 3, 2012. http://www.hrw.org/reports/2012/07/.... 38/ Layla al-Zubaidi, « Diary », London Review of Books, Vol. 34, nbr 10, 24 May 2012, p. 39. Groupe Freedom Days : http://www.facebook.com/Freedom.Day.... 39/ Vignal L., 2011, « Jours tranquilles à Damas. Quelques aperçus sur la révolte syrienne à la mi-mai 2011 », in Esprit, Juillet-août 2011, Paris. 40/ En Siria, la población es entre el 70% y el 75% de confesión sunita, el 12% (20% según las estimaciones más altas) de confesión alauita (una secta del islám chiíta), entre el 5% y el 10% de confesión cristiana (en el seno de diferentes iglesias), entre el 1% y el 3% de confesión drusa (una rama sectaria del islám sunita) y del 1% al 3% de confesión ismailita (idem). Los kurdos sirios, de confesión sunita, representan alrededor del 15% de la población. 41/ Por ejemplo, si se tienen en cuenta los vídeos de mafifestaciones subidos a Youtube, 55 corresponden a manifestaciones desarrolladas en Salamiyeh (a fecha del 24 de junio de 2012), es decir una media de 6 manifestaciones por mes entre abril de 2011 y junio de 2012. Construido a partir de una sola fuente, este conteo es necesariamente limitado, pero es indicativo de la dinámica de la protesta local. 42/ En las provincias de Homs y de Hama : Houleh, Taldo, Qbeir, al-Haffeh, Salma, Souran, Treimseh. 43/ Testimonio de un amigo y página Facebook https://www.facebook.com/aribalsalim 44/ Una posición que ha sido debatida en el seno de la oposición, aunque el ELS haya reconocido y haya sido reconocido por el Consejo Nacional Sirio, la principal plataforma de la oposición. 45/ Rapport Syria’s maturing insurgency, Institute for the Study of War, Washington D.C., June 2012. 46/ Rapport Syria’s armed opposition (op. cit.), page 13. 47/ La brigada Khalid bin Walid, activa cerca de Homs ; el batallón Harmush, en la región montañosa del Jebel Zawiya, en el suroeste de la ciudad de Idlib; el batallón Omari en el sur, en la llanura de Hauran (región de Deraa); el batallón Abu al fidas y el batallón Osama Ibn Zaid en el norte de la ciudad de Hama; o el batallón Faruq , en Homs, en el corazón del enfrentamiento con el ejército en febrero de 2012. 48/ Rapport Syria’s maturing insurgency (op. cit.). 49/ Citado por Thomas Pierret, « Syrie, possible succès des rebelles », Le Monde, 2 de julio de 2012. 50/ Recuento a partir del boletín diario think-tank activista Strategic Research and Communication Centre. 51/ Los observadores de la misión de las Naciones Unidas han concluido, por ejemplo, en este sentido tras la masacre que tuvo lugar en la pequeña ciudad de Treimseh, en la provincia de Hama, el 14 de julio de 2012 (http://www.unmultimedia.org/tv/unif http://www.laviedesidees.fr/Syrie-a... Traducción: Faustino Eguberri

Siria: guerra de mentiras

Escrito por Robert Fisk--- ¿Se habrá visto en Medio Oriente una guerra en la que impere semejante hipocresía? ¿Una guerra de tal cobardía, moralidad malvada, con tan falsa retórica y vergüenza pública? No hablo de las víctimas físicas de la tragedia en Siria. Me refiero a las mentiras y mendacidad de nuestros gobernantes y nuestra opinión pública –tanto en Oriente como en Occidente– en ambos casos dignas de risotadas: no son sino una horrible pantomima más propia de una sátira de Swift que de Tolstoi o Shakespeare. Mientras Qatar y Arabia Saudita arman y financian a los rebeldes sirios para derrocar la dictadura alawita-baazista-chiíta de Bashar Al Assad, Washington no pronuncia ni una crítica contra estas naciones. El presidente Barack Obama y su secretaria de Estado Hillary Clinton dicen que quieren democracia para Siria, pero Qatar es una autocracia y Arabia Saudita está entre los más perniciosos califatos dictatoriales del mundo árabe. Los gobernantes de ambos estados heredan el poder de sus familias, igual que lo hizo Bashar, y Arabia Saudita es aliada de los opositores salafistas waabitas de Siria de la misma forma en que fue un ferviente defensor del talibán medieval durante las épocas oscurantistas de Afganistán. Ciertamente, 15 de los 19 secuestradores y asesinos en masa del 11 de septiembre de 2001 eran sauditas, razón por la cual, desde luego, bombardeamos Afganistán. Los sauditas reprimen a su minoría chiíta de la misma forma en que hoy desean destruir a la minoría alawita-chiíta de Siria. ¿Y así creemos que Arabia Saudita quiere democracia para Siria? Después tenemos al Hezbolá chiíta, milicia-partido en Líbano, mano derecha chiíta de Irán y simpatizante del régimen de Al Assad. Durante 30 años Hezbolá ha defendido a los chiítas oprimidos del sur de Líbano contra las agresiones de Israel. Se han presentado como defensores de los derechos de los palestinos en Cisjordania y Gaza, pero ahora que enfrentan el lento colapso de su inescrupuloso aliado en Siria les robaron la lengua. Ni ellos ni su principesco líder, Sayed Hassan Nasrallah, han dicho palabra sobre las violaciones y asesinatos masivos de sirios a manos de los soldados de Bashar y la milicia shabiha. Tenemos también a los héroes de Estados Unidos: la Clinton; el secretario de Defensa, Leon Panetta, y el mismo Obama. Clinton lanzó una enérgica advertencia a Assad. Panetta, el mismo que mintió repetidamente a las últimas fuerzas estadounidenses en Irak con el viejo cuento sobre el nexo entre Saddam y el 11-S, anuncia que las cosas se precipitan y están fuera de control en Siria. Esta ha sido la situación durante al menos seis meses. ¿Recién se está dando cuenta? Obama dijo la semana pasada que, dado el arsenal de armas nucleares que tiene el régimen, seguiremos dejándole claro a Assad que el mundo lo está observando. Ahora bien, ¿no fue un periodicucho llamado El Aguila Siberiana el que, temeroso de lo que Rusia pudiera hacer en China, declaró que estaba observando al zar de Rusia? Ahora llegó el turno de Obama de enfatizar la ínfima influencia que él tiene en los conflictos del mundo. Bashar Al Assad debe estar temblando de terror dentro de sus botas. ¿En realidad querrá la administración estadounidense abrir los archivos de las atrocidades de Al Assad para verlos a plena luz? Hace pocos años el gobierno de Bush enviaba musulmanes a Damasco para que los torturadores de Bashar Al Assad les arrancaran las uñas con el fin de obtener información, y los mantenía presos por pedido de Washington en el mismo agujero infernal que los rebeldes hicieron volar en pedazos la semana pasada. Las embajadas occidentales, con mucho rigor, enviaban a estos torturadores preguntas para hacer en los interrogatorios a las víctimas. Assad, ustedes saben, era nuestro bebé. Está además esa nación vecina que nos debe tanta gratitud: Irak. La semana pasada se perpetraron en un día 29 ataques con bomba en 19 ciudades, con un saldo de 111 civiles muertos y 235 heridos. El mismo día, el baño de sangre sirio se consumó con más o menos el mismo número de bajas inocentes. Pero Irak ya está muy abajo, en la plana en que se da prioridad a Siria; bajo el doblez, como decimos los periodistas, porque, desde luego, le dimos su libertad a Irak. Una democracia jeffersoniana, etcétera, etcétera. ¿No es cierto? Así que esta matanza ocurrida al este de Siria no tuvo mucho impacto, ¿verdad? Nada de lo que hicimos en 2003 tiene que ver con el actual sufrimiento en Irak, ¿correcto? En el siguiente rubro nos incluyo a nosotros, los amados progresistas que velozmente atiborramos las calles de Londres para protestar por las matanzas israelíes de palestinos, con mucha razón, por supuesto. Cuando nuestros líderes políticos se complacen en condenar a los árabes por sus salvajadas, pero son demasiado tímidos para decir una palabra de tibia crítica cuando el ejército israelí comete crímenes contra la humanidad, o bien observa cómo sus aliados hacen lo mismo en Líbano, la gente común debe recordar al mundo que no son tan cobardes como sus políticos. Pero cuando el conteo de muertes en Siria alcance 15 mil o 19 mil, tal vez 14 veces el número de fatalidades resultantes del feroz ataque de Israel contra Gaza en 2008 y 2009, con la salvedad de los sirios expatriados, apenas un solo manifestante sale a la calle a condenar estos crímenes contra la humanidad. Todo este tiempo nos olvidamos de la gran verdad: que todo esto es un intento por aplastar a la dictadura siria, no por nuestro amor a los sirios ni por nuestro odio para nuestro otrora amigo Al Assad, ni por nuestra indignación contra Rusia, cuyo lugar en el templo dedicado a los hipócritas está claro cuando vemos cómo reacciona frente a todos los pequeños Stalingrados que hay por toda Siria. No, todo esto tiene que ver con Irán y nuestro deseo de destruir a la república islámica y sus infernales planes nucleares –si es que existen–, lo cual no tiene nada que ver con los derechos humanos o con el derecho a la vida o la muerte de los bebés sirios. ¡Quelle horreur! Robert Fisk es el corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio ------------------------