28 de agosto de 2012

Gritos de "Gordillo, presidente" en la última movilización del SAT

Público- La segunda jornada de la Marcha Obrera convocada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la provincia de Cádiz, que ha discurrido entre Puerto Real y la capital gaditana con la asistencia de "cerca de 5.000 personas", según la organización, ha finalizado en torno a las 13.30 horas frente a la Subdelegación del Gobierno de Cádiz con los participantes entonando el himno de Andalucía y al grito de "Gordillo, presidente". La marcha ha partido a las 09.00 horas desde el recinto ferial de Puerto Real, donde han pasado la noche, y se ha dirigido hasta la capital gaditana cruzando el puente José León de Carranza, donde han protagonizado una sentada simbólica de unos 15 minutos, uniéndose a ellos en la marcha los trabajadores de la factoría de Navantia, permaneciendo este tiempo cortado al tráfico este acceso de la capital gaditana. A la entrada de la ciudad, esperaban a los manifestantes trabajadores municipales afectados por el expediente de regulación de empleo del Ayuntamiento de Jerez de la Frontera (Cádiz) y de diferentes sindicatos, como Autonomía Obrera o CNT; entre otras organizaciones. Increpan a los manifestantes Así, con el diputado de IULV-CA y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo, y el portavoz del SAT, Diego Cañamero, al frente, la marcha ha transcurrido por la avenida principal fuertemente custodiada por efectivos de la Policía Nacional, que han tenido que intervenir en un par de ocasiones para calmar los ánimos de algunos ciudadanos que han increpado a los participantes y se han dirigido a Sánchez Gordillo animándole a que "trabaje". La mayoría de los establecimientos comerciales han permanecido abiertos en esta zona, aunque las sucursales bancarias estaban vigiladas por agentes de la Policía Nacional, después de que este lunes ocuparan una sucursal bancaria de La Caixa en El Puerto de Santa María, donde comenzó la marcha, con el resultado de 11 detenidos. Al llegar a la Subdelegación del Gobierno, Cañamero, aupado en un vehículo, ha asegurado a los presentes que el Subdelegado del Gobierno, Javier de Torre, no podía recibirlos "por encontrarse ausente", preguntándose por su paradero y asegurando que "no ha tenido la dignidad de recibirnos para que les contemos lo que está sucediendo". Tratando de hundir el sindicato Durante su alocución, Diego Cañamero ha subrayado el "calor" con que los gaditanos han arropado la marcha y ha recordado "los más de 30 años que el poder lleva tratando de hundir al sindicato". Además, ha comparado su "revolución" con las ideas de "Galileo, Gandhi, Lennon o Camarón de la Isla". Por su parte, Sánchez Gordillo ha dicho que la Subdelegación no les recibe "porque tienen miedo" y ha instado al Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a que "si quiere buscar chorizos y ladrones que lo haga entre los presidentes de cajas de ahorro y de gobiernos que han estafado a los españoles". "Es el momento de que el pueblo andaluz, desde la lección que ha dado Cádiz, seamos un solo ser y nos unamos para conseguir una Andalucía y otro planeta diferente", ha asegurado Sánchez Gordillo, quién ha animado al pueblo andaluz a participar en el resto de marchas programas y que tendrán continuidad los próximos días 30 y 31 de este mes en Granada, 3 y 4 de septiembre en Málaga y, finalmente, en Sevilla, entre los días 5 y 7 del próximo mes. Terminada ya la marcha, se ha producido un pequeño enfrentamiento entre algunos asistentes y la Policía Nacional, quiénes custodiaban las Puertas de Tierra cortando el paso hacia el casco antiguo a los peatones, aunque transcurridos unos diez minutos han abierto de nuevo este acceso sin que se hayan producido incidentes destacables.

La Coordinación Europea Vía Campesina apoya las acciones de SOC-SAT y a sus dirigentes

El SOC-SAT (Sindicato de Obreros del Campo –Sindicato Andaluz deTrabajadores) organiza acciones, desde hace mucho tiempo, con respecto a reglas de consumo, de producción y de comercialización agrícolas más justas, dentro del marco de la soberanía alimenticia. El valor político mostrado por el SOC –SAT, y en particular por sus dirigentes, no tiene precedentes. Al realizar acciones de resistencia y al proponer alternativas, SOC-SAT desafía al sistema neoliberal actual y sus consecuencias nefastas en las poblaciones. Entre las últimas acciones, los trabajadores agrícolas de Andalucía han ocupado el 24 de julio, la explotación agrícola La Turquilla. SOC-SAT pide que esas 2.000 hectáreas de tierras fértiles, bajo propiedad militar, sean trabajadas por las cooperativas de trabajadores jornaleros para alimentar a sus familias, y no para cultivos destinados a la exportación y la cría de caballos. Frente a la crisis económica y social que atraviesa en este momento España, así como también toda Europa, estas acciones del SOC-SAT son alternativas creíbles y solidarias para defender la justicia social y los derechos humanos, más allá de los dogmas capitalistas. Las tierras agrícolas deben, primeramente, alimentar a una agricultura campesina y familiar y responder a los desafíos sociales, del medio ambiente y económicos de nuestra sociedad. Una iniciativa para una reforme agraria europea debería también exigirse, para que la utilización de la tierra esté realmente al servicio de la seguridad alimenticia y del desarrollo sostenible. Contacto : Javier Sánchez, miembro del Comité de Coordinación de ECVC Para más información : SAT http://www.sindicatoandaluz.org http://www.reuters.com/article/2012.

Preparémonos para La Batalla de Otoño

Los momentos históricos se miden por las acciones de las personas a las que les ha tocado vivirlos. Esto es por lo menos lo que pasa cuando se consigue transcender de la historia-propaganda y se llega a la historia real, la historia marginal (en los márgenes). Y hay concretos momentos históricos en los que la historia de los márgenes adquiere tanto peso que aun la historia oficial no puede ocultarla, momentos de confluencia. Pues bien, éste es uno de esos momentos. Asistimos a la descomposición de un sistema que ya nació siendo decadente. El Sistema, la civilización del peculio, ha muerto; pero aún no está enterrado. Murió en 1929 en Nueva York, en el 2000 en Argentina, y seguimos construyendo nuestras vidas alrededor de dicho cadáver. La muerte no es suficiente; los microorganismos siguen colonizando un cuerpo años y años después de su muerte (aquí existe la salvedad de que es el cadáver el que nos coloniza a nosotros). Es necesario incinerarlo y aventar sus cenizas. Puede que alguien pregunte: “¿por qué íbamos a tener que hacer eso?”. Muy sencillo: porque el sistema capitalista nos está matando. Posiblemente el capitalismo se haya cobrado actualmente más víctimas silenciosas que ningún otro sistema (ninguno ha durado tanto, ninguno ha conseguido con tanta solvencia hacer al muerto de hambre responsable de su defunción y al esclavo apologista de su esclavitud). Y la mejor forma de reducir este sistema a cenizas es socavando sus bases desde la raíz. El sistema ha decretado que los parados de larga duración han de ser pastos del hambre o de la caridad. Pues bien, ya se ha iniciado una vía de recuperación social que en estos momentos debería ser una prioridad para toda suerte de activismo porque pasará a ser, si no lo es ya, la prioridad de todo desempleado y de todo excluido: los burgueses le llaman pillaje, nosotros, expropiar donde sobra para repartir donde falta. Hablamos de la redistribución directa de la riqueza, de la toma del pan y la sal, de la expropiación de tierras incultivadas y supermercados. Las organizaciones libertarias, y especialmente los sindicatos, deben replantearse lo que pasa cuando una organización legalista, también un sindicato, les empieza a adelantar, en aras de la necesidad de sus afiliados, por la izquierda. El SAT se ve obligado a usar, ante las circunstancias, una táctica anarquista: el no respeto a la legalidad o ilegalismo. Nos es lógico que los padres del invento no les imiten. Congratula ver a muchos sindicatos posicionándose a favor del SAT de forma activa y marchando con ellos. Otros aún creen que la vía de la resolución de conflictos laborales (en una coyuntura en la que el trabajo empieza a ser considerada una “mercancía de lujo”; paradójicamente, inaccesible para el que la vende, no para el que la compra), la competencia directa con CCOO y UGT, y el discurso netamente obrerista –en detrimento del social– son el único camino, y, “como organización de masas”, aspiran a que los actos ilegales los realicen otros porque no está bien que los sindicatos se metan en esas cosas. Pues bien, un sindicato que cree en la constitución de leyes, que cuenta en sus filas con legalistas consumados, diputados y ex diputados, les ha demostrado que no. Las circunstancias obligan, y obligarán a todos, a abrazar la ilegalidad. Alcanzar ese sindicalismo integral del que hablaba Luis Andrés Edo empieza a ser cuestión de supervivencia. El sistema también ha decretado (a través de uno de sus gobiernos títere, poco importa que sea PP o PSOE) que los ancianos sin recursos deben dejar de acceder a medicamentos tan esenciales como los que palian ciertos efectos del alzhéimer. Aquellos a los que supuestamente les importa la incierta vida de un embrión, no les importa cribar ancianos a golpe de guadaña. En la actual coyuntura: Hobbes es ministro de interior y Malthus de economía. Pues bien, yo propongo: si se expropia suelo y supermercados, ¿por qué no expropiar farmacias? Toma lo que necesites allá donde lo encuentres. También se decreta que a los diez días de impago del alquiler, se ejecuta el “desahucio exprés”. En definitiva: “todo el poder para el propietariado”. Viendo que toda la estructura del sistema está establecida para proteger la propiedad privada, para garantizar su supremacía como “derecho”, por encima del derecho a la vida; viendo que todas las medidas gubernamentales son una pura provocación, un ataque constante e ininterrumpido contra la paciencia de los que menos tienen: ¿qué nos impide organizarnos a este respecto (y no me refiero sólo a organizarnos con la loable intención de parar desahucios)? Los anarquistas hemos defendidos históricamente toda clase de huelgas: evidentemente las laborales, también las políticas (la abstención electoral es eso en definitiva), ¿por qué no recuperamos las huelgas de alquileres que ya se pusieron en práctica a principio del s. XX? Refiriéndonos a un caso cercano (para Canarias) en Tenerife en 1933 se puso en marcha una combativa huelga de inquilinos. Cuando se desahuciaba a un vecino, no sólo se intentaba previamente parar dicho desahucio. Sabiendo que en un enclave de miseria perpetua era cuestión de tiempo que tú mismo no pudieras pagar el próximo alquiler (cosa que también pasa ahora), los vecinos se organizaban y declaraban la Huelga de Alquileres de toda una finca o de todo un barrio. Se negaban a pagar y cuando iban a ejecutarse los desahucios o embargos se constituían grupos de respuesta que rompían los sellos gubernamentales, abrían las puertas y volvían a colocar los enseres de las familias desalojadas. Si había camiones dispuestos a llevarse dicho mobiliario, los conductores de los mismos eran tratados como esquiroles, y se cortaban las carreteras o se saboteaban directamente los automóviles. Es una alternativa que debería empezar a barajarse, junto con implementar la ocupación masiva y concertada de viviendas y edificios abandonados. Por otra parte, ahora la vida de los inmigrantes pasa a ser, más que nunca, un dígito que se puede borrar si con ello se consigue que figuradamente cuadren las cuentas. Los inmigrantes que ya han pagado su derecho a la sanidad (tener que pagar por un derecho, triste realidad) con su trabajo (de forma directa a través de sus retenciones del IRPF) o con su consumo (de forma indirecta a través de impuestos como el IVA), pierden ahora dicho derecho a la asistencia médica regular porque en época de crisis son, y la historia no me dejará mentir, un chivo expiatorio perfecto. Además de fomentar el racismo y la xenofobia; de obviar con esta caza de brujas que también los mayores de 18 y menores de 26 años (por muy orgullosos que estén de ser “españoles”) que no hayan trabajado nunca (digamos, tal y como están las cosas, que el 90% de la juventud) también pierden el derecho a la sanidad (la cobertura de sus padres); de conseguir que algún ingenuo se crea que le recortan los medicamentos a los ancianos, no por la mala gestión, el despilfarro gubernamental y mantener el poder adquisitivo de los más ricos (incluyendo farmacéuticas), sino porque los extranjeros insisten en seguir viviendo; se consigue, con todo esto, continuar criminalizando a los más oprimidos y con ello lograr que estén dispuestos a que se les oprima todavía más por mucho menos que antes. En este enclave de ofensiva directa contra los inmigrantes es necesario que se organicen, y no como una asociación legalista que intenta por todos los medios ser un interlocutor válido con el poder. Los hambrientos sólo triunfan si se constituyen en milicia, no en lobby. Puede que esta organización se dé de forma espontánea, como en los arrabales de París y Londres, pero lo ideal es poner unos primeros mimbres que eviten la parcialización de las luchas y su posterior aislamiento (algo como lo que se intenta en Lavapiés). Y esto no es sólo válido para los inmigrantes; es imprescindible para todos. Muchas veces hemos contemplado en retrospectiva determinados momentos históricos terribles (por ejemplo el auge del Nazismo en Alemania) y nos hemos preguntado “por qué nadie hizo nada”. No es cierto que no se hiciera nada, siempre hubo actos de rebeldía individual y acciones esporádicas; sin embargo, fueron, a todas luces, insuficientes. Ahora nos encontramos en la misma tesitura histórica. Nos encontramos ante el auge de un nuevo Fascismo (sobre todo en el sur de Europa o en el Norte de África), ante una ofensiva sin precedentes contra los más pobres. Se les mata de hambre, se les expulsa de sus casas, se les persigue, se les acorrala y reprime, y aunque se hacen muchas y buenas cosas en contra de este Sistema, por ahora son insuficientes. No podemos permitir que dentro de unos años, cuando alguien mire nuestro tiempo en retrospectiva, diga: “¿por qué nadie hizo nada?”. Para hacerlo hace falta estar preparados y coordinados. Stirner, el individualista por excelencia, nos advertía de que no hay nada que el Sistema tema más que el establecimiento de relaciones sinceras entre individuos oprimidos, así nos lo explicaba poniendo como ejemplo una prisión: “La prisión consiente en que hagamos un trabajo en común, nos mira complacida manejar juntos una máquina o tomar parte en cualquier tarea. Pero si Yo olvido que soy un prisionero y anudo relaciones contigo, igualmente olvidado de tu suerte, ved que eso pone la prisión en peligro: no solamente no puede crear ella semejantes relaciones, sino que no puede siquiera tolerarlas. […] La menor tentativa de ese género es punible, como lo es toda rebelión contra una de las sacrosantidades a que el hombre debe entregarse atado de pies y manos. […] Toda asociación entre individuos nacida a la sombra de la prisión, lleva en sí el germen peligroso de un complot, y esta semilla de rebelión puede, si las circunstancias son favorables, germinar y dar sus frutos” (El Único y su Propiedad, 1844). Actualmente también vivimos en una enorme prisión, y es necesario afianzar lazos, establecer relaciones de cooperación si queremos romper sus muros. En un primer estadio se hace imprescindible coordinarnos entre quienes tenemos el mayor número de cosas en común. Es necesario conocernos, cohesionarnos y que los anarquistas empecemos a desempeñar acciones coordinadas. Después, quien quiera “pegar tiros en la barricada”, quien venga para eso y no para adoctrinarnos, inmovilizarnos o amaestrarnos, bienvenido sea, siempre y cuando estén dispuestos a elegir entre la piedra y el carné a la primera. Nuestro campo de acción revolucionario no es otro que el pueblo, y en este elemento informe e indescifrable habrá de todo, y con ese “todo” (con sus prejuicios, taras y defectos) es con lo que se hará la Revolución; esperar a que seamos individuos perfectos para levantar la primera barricada supone concederle al enemigo toda la ventaja. Nuestra misión no es otra que tratar de radicalizar el mensaje e intentar abrir un horizonte más amplio y profundo a las aspiraciones populares. Tratar de que los anarquistas sean mayoría es un absurdo; no moverse cuando esto se comprende, es rendirse. Encontrémonos primero, evaluemos nuestras fuerzas y nuestra capacidad de incidir socialmente. Aspirar a conseguir un enclave en el que todos pensemos lo mismo, hablando en clave libertaria, sería tan horrible como aspirar a la uniformidad. La validez del planteamiento Ácrata es que es un planteamiento que pueden adoptar aún los que no se consideran ni nunca se han considerado anarquistas. El SAT, las plataformas de oposición a los desahucios, la permanencia de asambleas horizontales y carentes de líderes, o incluso la existencia de mineros “incontrolados” lo están demostrando. Ahora que nos matan a miles, que golpean a los sectores de la sociedad más indefensos o explotados (ancianos, inmigrantes, niños [según las propias organizaciones oficiales, los niños son una gran parte de los que viven por debajo del umbral de la pobreza. Pero vivan los embriones…]), que se considera a la mujeres meras fabricantes de repuestos humanos (simples “gallinas ponedoras” que deben enajenarse de sus cuerpos y de lo que acontece en sus entrañas), que nos arrebatan la salud, que con su subida de tasas criban aún más la enseñanza superior (¿por qué no? ya en sus granjas humanas, llamadas escuelas, se aprende todo lo necesario, ¿para qué aspirar a más?), ahora que nos dejan sin techo, mientras ellos son cada vez más ricos, es hora de empezar a perder el respeto a la ley con la misma celeridad con la que hemos perdido todo medio de subsistir, es hora de empezar a organizar la contraofensiva, es hora de empezar a prepararnos para La Batalla de Otoño. Fdo.: El Hombre Guillotina http://www.anarquistasgc.net/2012/08/preparemonos-para-la-batalla-de-otono.html

IU sospecha que la Guardia Civil almacena datos sensibles de ciudadanos y acusa de "oscurantismo" a Interior

(EUROPA PRESS) - El portavoz de Izquierda Unida en la Comisión de Interior del Congreso, Ricardo Sixto, está convencido de que la Guardia Civil está almacenando "datos sensibles" de ciudadanos obtenidos en identificaciones policiales y ha acusado al Ministerio del Interior de "oscurantismo" y de intentar "echar balones fuera". Según relata el diputado, la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC) de Alicante denunció públicamente la orden de sus mandos para realizar identificaciones de ciudadanos en la provincia e incluir los datos en el sistema denominado SIGO. La asociación puso estos hechos en conocimiento de sus servicios jurídicos a raíz de los datos que pasan sus afiliados. Sixto recuerda que esa denuncia se sumaba a las realizadas por los representantes de los agentes, entre ellas la que hizo la Unión de Guardias Civiles (UGC) en Navarra, cuando dijo que los mandos habían pedido a los guardias "identificar al mayor número de personas posible" con su nombre y con datos como el número de móvil o los lugares de donde procedían y a donde se dirigían en el momento de su identificación para luego archivarlos. Desde el Gobierno se aseguró entonces que "todas las identificaciones de personas realizadas por la Guardia Civil se ajustan a la legislación vigente", pero el portavoz de IU pidió más explicaciones en el Congreso. DENUNCIA DE LAS ASOCIACIONES- En su respuesta, Interior precisa al diputado que SIGO "no es un fichero, registro o base de datos, y que no existe ningún registro de ciudadanos denominado 'SIGO'". Para Sixto, "a pesar del claro truco formal que emplea en su manipulada contestación para tratar de dar una respuesta contundente, el Gobierno sigue sin aclarar si desde la Guardia Civil se han registrado datos personales de la población". "En ningún momento niegan que exista una herramienta de trabajo denominada SIGO, muy conocida, por otra parte, y cuyo uso final están siendo denunciado por las asociaciones profesionales del Instituto Armado", argumenta. A esto se suma la circunstancia de que determinados altos mandos de la Guardia Civil han señalado la importancia fundamental del SIGO. El diputado cita a Antonio Barragán, general de brigada del Instituto Armado y jefe del Estado mayor, quien reconoce que "lo que no está en SIGO no existe", en una entrevista publicada en la web de Accenture, con quien este Cuerpo desarrolló de forma mixta este sistema informático. Ricardo Sixto lamenta que el "Ejecutivo no actúe con transparencia con un asunto tan delicado como la vigilancia y obtención de datos de la población", por lo que ha anunciado que ya prepara próximas iniciativas parlamentarias "para que se aclare el uso que el Gobierno del PP a través de los máximos responsables de la Guardia Civil hace de los datos que se obtienen de los ciudadanos y el tratamiento informático que se les da a través del SIGO".

Los condenados del GAL han cumplido de media un 5% de la condena impuesta

por David Fernández, Directa--- José Barrionuevo, Rafael Vera, Miguel Planchuelo, Julián Sancristóbal y el socialista Ricardo García Damborenea ingresaron en la prisión el 30 de mayo de 2001 [...] Salieron sólo 10 horas después, cuando tendrían que haber salido en 2011, 10 años después... Domingo 12 de septiembre de 2010. El preso político vasco Jon Bilbao Moro recupera la libertad tras casi 29 años. Pese a que le correspondía por ley haberla recuperado en 2002,la excepción penitenciaria –de la doctrina Parot a una cadena perpetúa nada encubierta– se ensañó contra él, que ha cumplido la condena más larga en un conflicto con demasiado sufrimiento acumulado por todas partes y que todavía hoy acumula 740 presos, 570 en prisiones españolas. Síntoma desnudo de conflicto irresuelto, Bilbao Moro fue detenido en 1982 –como recordaba entonces el editorial de Gara– cuando Rubalcaba era más atleta que político, Zapatero no era más que un estudiante de Derecho leonés y Patxi Lòpez apenas se afiliaba a las Juventudes Socialistas. El 23-F tan sólo acababa de pasar. Si la represión siempre dualiza y la inquisición ejemplifica, mal acompañada por el silencio de su impunidad, se podría decir que esa sórdida realidad penitenciaria ha ido siempre acallada, mal acompañada, por el muro estricto de la prensa española durante los últimos 30 años. Más próximo en el tiempo, en el verano de 2010, los barones de la caverna quisieron insistir en que todavía quedaban sin esclarecer 11 de las muertes –de un total de 850– causadas por ETA. Deontología rota y rigor hecho añicos, ninguno de los medios quiso añadir que de los 27 asesinatos por la trama de terrorismo de Estado que fueron los GAL, todavía quedaban –todavía quedan– 22 muertes por esclarecer. 22 muertes que –a diferencia de las 11– ni siquiera se investigan. Puestos a olvidar, olvidaban también matizar que en los pocos casos parcialmente resueltos del GAL –seis sumarios con sólo dos condenas relevantes– el cumplimiento de la condena fue ínfimo o sencillamente ridículo: de una condena de 75 años por el asesinato en cal viva de Lasa y Zabala, el general Galindo sólo cumplió cuatro (un 5% de la pena impuesta), otorgándosele a la salida escolta policial oficial permanente por “su especial implicación en la lucha antiterrorista”. "Razones humanitarias" adujo entonces Mercedes Gallizo, màxima responsable de la política penitenciaria española. Julen Elorriaga, delegado del gobierno socialista en Guipúzcoa, condenado también a 75 años en la misma causa, cumplió "íntegramente" un 3% de la condena: 19 meses escasos de los 900 a los que fue condenado. Sumar y seguir por el abismo de la deriva de la inmunidad impune, en 2002, los asesinos materiales de Lasa y Zabala, los guardias civiles del grupo especial AT1 de Intxaurrondo Dorado Villalobos y Bayo Leal, ya disfrutaban a todo trapo del tercer grado: sólo 6 años tras haber sido condenados acumplir 71. Después nunca supimos nada más; antes, empero, si: previo a su expulsión de la Guardia Civil en aplicación de sentencia, les fue concedida una pensión vitalicia. Ovación cerrada, técnico-económica, del horror al terror. De Estado. Escasas voces han recordado que, hoy por hoy, de los GAL, sólo queda un juicio pendiente –contra el comisario Miguel Planchuelo, por los atentados contra los bares Batxoki y Consolation–, dónde la fiscalía y el abogado del Estado de Derecha(s) exigieron... la libre absolución. Cómo así fue. Mientras tanto, por si fuera poco, el estado no cesaba en sus acciones ofensivas: se prohíben manifestaciones en defensa de los derechos políticos –convocadas, voilà, por el exconsejero de justicia del último gobierno Ibarretxe–, aumentan las detenciones políticas y el PSOE anuncia una nueva reforma electoral para extender la sombra de la proscripción y evitar que EA concurra a las elecciones con la izquierda abertzale. Una concurrencia que, claro está, acabaría con el gobierno más anómalo de la UE, sustentado exclusivamente sobre el apartheid, como mínimo, del 15% del electorado y posibilitado únicamente por la aplicación, manu militari y via Audiencia Nacional, de la Ley de Partidos. Y es que si el general Galindo todavía tiene quien le escriba, la impunidad también tiene quién la mida. Bilbao Moro entraba en prisión tras un 23F del que ninguno de los condenados cumplió jamás íntegramente la condena. Aquellos sublevados cobran hoy –hoy, ahora, aquí– una elevada pensión militar, trienios incluídos, de 1.800 euros mensuales de media. Por haber intentado tumbar 'la joven democracia española' no está nada mal, diría Pinochet. Aporía del tiempo y, también y claro está, aporía financiera. De un fraude cotidiano. Contra el récord de 12.467 días de prisión cumplidos por Jon Bilbao –mayoritariamente en primer grado y en régimen de aislamiento– queda, en la otra cara de la moneda, el doble rasero de la impunidad; el record antológico, histórico y olímpico de la impunidad de los condenados por los GAL. José Barrionuevo, Rafael Vera, Miguel Planchuelo, Julián Sancristóbal y el socialista Ricardo García Damborenea ingresaron en la prisión el 30 de mayo de 2001 condenados por un secuestro, el de Segundo Marey, que constituyó la primera acción de los GAL. Todos ellos entraron el 30 de mayo de 2001. Salieron sólo 10 horas después, cuando tendrían que haber salido en 2011, 10 años después. Verbrigracia represiva: alguien confundió 10 años por 10 horas. Entraron un 30 de mayo de 2001 para salir, 600 minutos de calvario penitenciario, por la misma puerta por donde habían entrado el mismo día. Tras diez estrictas horas de paso por prisión. El horror del poder siempre tiende al autoindulto y es inusualmente puntual. Pero sólo dos meses después de aquella excarcelación exprés, en agosto de 2001, su víctima, Segundo Marey, moría en Bayona: afectada por un mal crónico y un desaliento permanente. Que alguien se lo explique hoy, más de 30 años después, a Rubalcaba. O a Rajoy. O a Zapatero. O a Patxi López. O a Pedro J. O al mundo entero. Fuente: http://esinformacion.blogspot.com.es/2012/08/los-condenados-del-gal-han-cumplido-de.html

El ‘techo de cristal’ de las mujeres saharuis

Irene Jiménez--- Jaima--- Después que se firmara el Acuerdo Tripartito de Madrid (Declaración de principios entre España, Marruecos y Mauritania sobre el Sahara Occidental, 1975), y estallara el conflicto abierto entre el Frente Polisario y los ejércitos marroquí y mauritano, gran parte de la población saharaui se vio obligada a huir desierto a través, hasta acabar refugiada en la Hamada, el área del desierto más angosta y alejada de las costas atlánticas, bajo el asilo de Argelia. Aunque desde los comienzos de la lucha del Frente Polisario contra la colonización española existiera una numerosa participación de mujeres en sus filas dentro de la que se denominó “Ala Femenina”, después de 36 años de exilio, podemos hablar de procesos de empoderamiento paralelos entre las mujeres de los Campamentos y las de los Territorios Ocupados, mediados por los diferentes escenarios de lucha por la autodeterminación de su pueblo. Cuando se levantaron los Campamentos, supuestamente un lugar transitorio de residencia para la población desplazada, fueron las mujeres las que tomaron la iniciativa de realizar esa tarea, en parte porque los hombres estaban en el frente, en parte por la ascendencia de cultura nómada en la que eran las mujeres las encargadas de la organización y abastecimientos domésticos. Esta situación, aunque derivada inicialmente de una marcada división sexual del trabajo, no implicó una subordinación política de las mujeres, sino todo lo contrario, afianzaron su presencia en los órganos públicos de los gobiernos durante la gestación del nuevo Estado Saharaui, quedando reconocida la igualdad de oportunidades en su Constitución. Desde 1974, varias mujeres han formado parte del Buró Político del Frente Polisario, y desde 1991 del Secretariado Nacional del Frente Polisario, y la participación de muchas de ellas no se reduce a la calidad de miembro. Su presencia se amplía a una cada vez mayor lista de candidatas en los procesos electorales, además de haber ejercido de gobernadoras como Sennia Ahmed o alcaldesas como Alezza Bubih. Igualmente, la representación femenina en el Parlamento ha ido en aumento hasta llegar al 34% de hoy día. Actualmente, no se puede hablar de una igualdad real dentro de la sociedad de los campamentos, ya que de hecho se reconocen sesgos de género en los roles y responsabilidades que se asumen en función del sexo, y en el acceso desigual a estudios superiores, entre otros ejemplos. Esto no quita que existan modelos alternativos que continuamente emergen y reivindican su espacio de normalización social, que se pueden observar y compartir en las pequeñas revoluciones de la vida cotidiana que efectúan muchas mujeres. Notable ejemplo de éstas es el hecho de que cada vez se pueden ver más mujeres al volante en los Campamentos. Al hablar de los Territorios Ocupados, la situación cambia muchísimo debido a la represión constante que sufre la población saharaui por parte de Marruecos y al bloqueo informativo que existió en la zona hasta la Intifada de 2005. Se puede hablar de igualdad en tanto que mujeres y hombres participan activamente en la defensa de los derechos humanos y en la lucha por la autodeterminación. Pero a partir de aquí, es complicado establecer indicadores de igualdad dentro de un grupo social tan oprimido y silenciado. La sutilidad que a veces tienen las relaciones de género es difícil de observar en este tipo de contextos, pero lo que sí se puede afirmar es que las mujeres saharauis han sido apresadas y torturadas en igualdad de condiciones que los hombres. En esta línea, activistas como Aminetu Haidar o Ghalia Djimi destacan por haber contado al mundo sus historias, convirtiéndose en lideresas de su pueblo. Las mujeres saharauis han trazado un camino propio hacia la igualdad, conquistando espacios en la esfera pública y erigiéndose como representantes legítimas de su causa, pero para continuarlo, necesitan alcanzar la paz. Irene Jiménez es activista del grupo Jaima (Amigos y amigas de la República Árabe Saharaui Democrática) en Córdoba.