3 de septiembre de 2012

Otoño caliente

Ignacio Ramonet-- Como si las vacaciones de verano fuesen un manto de olvido que disipase la brutalidad de la crisis, los medios de comunicación han tratado de distraernos con dosis masivas de embrutecimiento colectivo: Eurocopa de fútbol, Juegos Olímpicos, aventuras estivales de ‘famosos’, etc. Desean hacernos olvidar que una nueva andanada de recortes se avecina y que el segundo rescate de España será socialmente más lastimoso… Pero no lo han conseguido. Entre otras razones, porque los audaces aldabonazos de Juan Manuel Sánchez Gordillo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) han roto el conjuro y mantenido la alerta social. El otoño será caliente. En una conversación pública mantenida en agosto pasado (1) con el filósofo Zygmunt Bauman coincidíamos en la necesidad de romper con el pesimismo imperante en nuestra sociedad desengañada del modo tradicional de hacer política. Debemos dejar de ser sujetos individuales y aislados, y convertirnos en agentes del cambio, en activistas sociales interconectados. “Tenemos el deber de tomar el control de nuestras propias vidas –afirmó Bauman–. Vivimos un momento de grave incertidumbre donde el ciudadano no sabe realmente quién está al mando, y esto hace que perdamos la confianza en los políticos y en las instituciones tradicionales. El efecto en la población es una situación constante de miedo, de inseguridad… Los políticos sugestionan a los ciudadanos para que siempre tengan miedo, y así poder controlarlos, constreñir sus derechos y limitar las libertades individuales. Estamos en un momento muy peligroso, porque las consecuencias de todo esto afectan nuestra vida diaria: nos repiten que debemos tener seguridad en el trabajo, mantenerlo a pesar de las duras condiciones de empleo y de precariedad, porque así obtendremos dinero para poder gastar... El miedo es una forma de control social muy poderosa”. Si el ciudadano ya no sabe quién está al mando es porque se ha producido una bifurcación entre poder y política. Hasta hace poco, política y poder se confundían. En una democracia, el candidato (o la candidata) que, por la vía política, conquistaba electoralmente el poder Ejecutivo, era el único que podía ejercerlo (o delegarlo) con toda legitimidad. Hoy, en la Europa neoliberal, ya no es así. El éxito electoral de un Presidente no le garantiza el ejercicio del poder real. Porque, por encima del mandatario político, se hallan (además de Berlín y Angela Merkel) dos supremos poderes no electos que aquél no controla y que le dictan su conducta: la tecnocracia europea y los mercados financieros. Estas dos instancias imponen su agenda. Los eurócratas exigen obediencia ciega a los tratados y mecanismos europeos que son, genéticamente, neoliberales. Por su parte, los mercados sancionan cualquier indisciplina que se desvíe de la ortodoxia ultraliberal. De tal modo que, prisionero del cauce de esas dos rígidas riberas, el río de la política avanza obligatoriamente en dirección única sin apenas margen de maniobra. O sea: sin poder. “Las instituciones políticas tradicionales son cada vez menos creíbles –dijo Zygmunt Bauman– porque no ayudan a solucionar los problemas en los que los ciudadanos se han visto envueltos de repente. Se ha producido un colapso entre las democracias (lo que la gente ha votado), y los dictados impuestos por los mercados, que engullen los derechos sociales de las personas, sus derechos fundamentales”. Estamos asistiendo a la gran batalla del Mercado contra el Estado. Hemos llegado a un punto en que el Mercado, en su ambición totalitaria, quiere controlarlo todo: la economía, la política, la cultura, la sociedad, los individuos… Y ahora, asociado a los medios de comunicación de masas que funcionan como su aparato ideológico, el Mercado desea también desmantelar el edificio de los avances sociales, eso que llamamos: “Estado de bienestar”. Está en juego algo fundamental: la igualdad de oportunidades. Por ejemplo, se está privatizando (o sea: transfiriendo al mercado) de forma silenciosa la educación. Con los recortes, se va a crear una educación pública de bajo nivel en el que las condiciones de trabajo estructuralmente van a ser difíciles, tanto para los profesores como para los alumnos. La enseñanza pública va a ­tener cada vez más dificultades para favorecer la emegencia de jóvenes de origen humilde. En cambio, para las familias acomodadas, la enseñanza privada va a conocer seguramente un auge mayor. Se van a crear de nuevo unas categorías sociales privilegiadas que accederán a los puestos de mando del país. Y otras, de segunda categoría, que sólo tendrán acceso a los puestos de obediencia. Es intolerable. En ese sentido, la crisis probablemente actúa como el shock, del que habla la socióloga Naomi Klein en su libro La Doctrina del shock (2): se utiliza el desastre económico para permitir que la agenda del neoliberalismo se realice. Se han creado mecanismos para tener vigiladas y bajo control a las democracias nacionales, para poder aplicar (como está pasando en España y pasó antes en Irlanda, Portugal o Grecia) feroces programas de ajuste vigilados por una ­nueva autoridad: la troika que ­forman el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo; unas instituciones no democráticas cuyos miembros no son elegidos por el pueblo. Instituciones que no representan a los ciudadanos. Y sin embargo, esas instituciones –con el apoyo de unos medios de comunicación de masas que obedecen a los intereses de grupos de presión económicos, financieros e industriales– son las encargadas de crear las herramientas de control que reducen la democracia a un teatro de sombras y de apariencias. Con la complicidad complaciente de los grandes partidos de gobierno. ¿Qué diferencia hay entre la ­política de recortes de Rodríguez Zapatero y la de Mariano Rajoy? Muy poca. Ambos se han ­inclinado servilmente ante los especuladores financieros y han obedecido ciegamente a las consignas eurocráticas. Ambos han liquidado la soberanía nacional. Ninguno de los dos tomó decisión política alguna para ponerle freno a la irracionalidad de los mercados. Ambos consideraron que, ante los dictados de Berlín y el ataque de los especuladores, la única solución consiste –a semblanza de un rito antiguo y cruel– en sacrificar a la población como si el tormento inflingido a las sociedades pudiera calmar la codicia de los mercados. En semejante contexto, ¿tienen los ciudadanos la posibilidad de reconstruir la política y de regenerar la democracia? Sin duda. La protesta social no cesa de amplificarse. Y los movimientos sociales reivindicativos se van a multiplicar. Por ahora, la sociedad española aún cree que esta crisis es un accidente y que las cosas volverán pronto a ser como eran. Es un espejismo. Cuando tome conciencia de que eso no ocurrirá y de que estos ajustes no son “de crisis” sino que son estructurales, que ­vienen para quedarse definitivamente, entonces la protesta social alcanzará probablemente un nivel importante. ¿Qué exigirán los protestatarios? Nuestro amigo Zygmunt Bauman lo tiene claro: “Debemos construir un nuevo sistema político que permita un nuevo modelo de vida y una nueva y verdadera democracia del pueblo”. ¿A qué esperamos? (1) En el marco del Foro Social organizado en el seno del Festival Rototom Sunsplash en Benicàssim (Castellón) del 16 al 23 de agosto de 2012. www.rototomsunsplash.com/es (2) Naomi Klein, La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Paidós, Barcelona, 2007.

La conciencia de Sánchez Gordillo

Amador Martos- La columnata. Mucho se ha hablado durante este verano de las actuaciones de Sánchez Gordillo al frente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). El diario progresista The Guardian ha comparado los asaltos a supermercados y fincas privadas con las acciones de resistencia pacífica de Gandhi contra el Imperio Británico. El mismo Gordillo afirmó que “Gandhi lo hubiera firmado sin ningún problema”. Sin embargo, para el Partido Popular, su comportamiento es tildado de “golpismo y totalitarismo”. ¿Cómo discernir cuándo una persona actúa por profundas convicciones personales, políticas y humanitarias, aún a riesgo de transgredir la legislación vigente? ¿Se puede criminalizar a una persona por ayudar a los hambrientos que deberían ser socorridos por el Gobierno del Reino de España? En definitiva, la pregunta fundamental es: ¿cómo saber si una actitud o juicio, sea del color político que sea, proviene de una profunda convicción personal y no de un interés partidista o populista? Ello requiere de un análisis. …………Al decir del dramaturgo francés Molière, “la virtud es el primer título de nobleza; yo no me fijo en el nombre de una persona sino en sus actos”. Asimismo, para tener un criterio que nos ayude a discernir entre los verdaderos y los falsos profetas, Jesús, a través del Evangelio, dijo: “Por sus obras los conoceréis”. Por tanto, para que cada cual pueda sacar su propio juicio sobre las acciones de Sánchez Gordillo, es pertinente saber acerca de su trayectoria vital, ideológica y humanitaria, expresada a través del sindicalismo y la política. …………En el plano político, Sánchez Gordillo es el blanco del Partido Popular: la intención es darle un escarmiento y evitar que se produzca un mimetismo de sus acciones por el resto de España. Es evidente que este emulador de Gandhi es una molestia para los ricos que gobiernan, pues deja en evidencia el abocamiento a la pobreza en la que se halla España. En este sentido, las actuaciones de Sánchez Gordillo son un síntoma de un problema silenciado, en sus propias palabras, de que “los ricos roban a los pobres”. Pero para el Partido Popular es un “golpista y totalitario”, según el secretario general de los populares andaluces, José Luis Sanz. …………Pero sería injusto enjuiciar a un hombre por esas acciones concretas y no por su trayectoria de muchos años en el ejercicio de su condición política y sindicalista. Es preciso saber si en su vida siempre ha sido coherente con sus ideas y acciones, cosa que no pudiera decirse de la casta política en general. A muchas personas se les escapa que Sánchez Gordillo es alcalde de Marinaleda desde 1979. Desde la Transición, esta pequeña localidad sevillana es hegemónicamente “roja”. Con la llegada de la crisis económica, ha demostrado que su particular utopía es una alternativa real frente a la especulación de los mercados: su tasa de paro es del cero por ciento. ¿Alguien puede decir lo mismo en el resto de España? Produce una sana envidia. Veamos cómo ha sido posible ello. …………Tras años de lucha, los vecinos de Marinaleda consiguieron en 1992 las tierras de El Humoso, donde hoy está la cooperativa creada por los propios jornaleros. Su objetivo: “La tierra, para el que la trabaja”. Prácticamente todos los jornaleros cobran lo mismo: mil doscientos euros al mes. ¿Alguien firmaría eso con la que está cayendo? Mientras el ‘boom’ inmobiliario y la especulación campaban a sus anchas durante los últimos años en España, en Marinaleda era posible obtener una casa de noventa metros cuadrados por quince euros al mes (sí, han leído bien: quince euros al mes), gracias al trabajo cooperativo en la construcción. ¿Alguien firmaría eso con la que está cayendo? El modelo económico por el que se rige Marinaleda es la igualdad y la participación del pueblo, principio extensible a la política. Con ese código moral y de convivencia no es necesario un cuerpo de policía para reprimir y castigar. ¿Alguien firmaría eso con la que está cayendo? En las decisiones políticas pueden intervenir todos los vecinos del pueblo. En Marinaleda, el partido (Izquierda Unida), el sindicato (SAT) y el Ayuntamiento trabajan en conjunción para el beneficio del pueblo. ¿Alguien firmaría eso con la que está cayendo? Respecto a los impuestos, son los más bajos de la comarca, pues hay deliberaciones públicas donde los vecinos pueden aprobar las partidas y decidir en qué se invierte. ¿Alguien firmaría eso con la que está cayendo? Además, se practica una agricultura cien por cien ecológica, a la vez que se fomenta la creación de más puestos de trabajo mediante diversas industrias alimentarias, consiguiendo el pleno empleo. ¿Alguien firmaría eso con la que está cayendo? …………Frente a la ideología dominante del neoliberalismo, están surgiendo voces críticas que creen en la posibilidad de un mundo diferente. Sánchez Gordillo es una de esas voces. Y Marinaleda, un oasis y un ejemplo para España. El único secreto radica en que la racionalidad ha conectado con la espiritualidad humana: el bien y la felicidad común están por encima del egoísmo y la individualidad propugnada por el sistema capitalista. Sánchez Gordillo y Marinaleda no son una utopía: son un ejemplo de simbiosis de las conciencias personales de sus ciudadanos en favor de la conciencia colectiva. Marinaleda es la prueba evidente de que Sánchez Gordillo actúa en conciencia con sus profundas convicciones ideológicas y humanitarias mediante su activismo sindicalista y político para defender sus ideas revolucionarias. …………Toda idea revolucionaria es sumamente perjudicial para la salud. Jesucristo fue crucificado por defender que era hijo de Dios (hoy en día, el cristianismo es una religión mayoritaria). Copérnico, Kepler y Galileo se enfrentaron a la inquisición eclesiástica por defender el sistema heliocéntrico de los planetas (hoy en día, nadie duda de que la Tierra gira alrededor del Sol). Martin Luther King fue asesinado por defender los derechos civiles para los afroamericanos y la discriminación racial (en 1964 fue Premio Nobel de la Paz por la defensa de sus ideas). Nelson Mandela estuvo veintisiete años en la cárcel por defender una democracia multirracial en Sudáfrica (en 1993 fue Premio Nobel de la paz por la defensa de sus ideas). Cualquier persona que quiera cambiar la ideología dominante de su época debe saber que se enfrenta a una tarea inconmensurable que, a veces, se paga con la propia vida (Sánchez Gordillo ha recibido amenazas de muerte). Sin embargo, es gracias al sacrificio, a la firme creencia y defensa de las propias ideas como la humanidad ha ido avanzado en mayores derechos y libertades. Así es como se escribe la historia, con la lucha de personas por un ideal en favor del verdadero conocimiento, la verdad y el amor a la humanidad. …………En la conciencia de cada cual reside la opción de comprometerse, o no, con ideas revolucionarias. En sociedad y en política se utiliza muchas veces la palabra ‘conciencia’, pero pocas veces es coincidente moralmente con los actos emanados de ella. Sánchez Gordillo y los vecinos de Marinaleda son ejemplos vivientes de conciencias personales al servicio de la conciencia colectiva. Actuar en conciencia es un difícil arte al alcance de muy pocos políticos. Sánchez Gordillo es una ‘rara avis’. No es de extrañar que la CNN lo haya definido como el Robin Hood español contra la crisis.

El diputado de IU , Alberto Garzón, se une a las marchas de Sánchez Gordillo en Sevilla y Málaga

El diputado nacional de IU por Málaga, Alberto Garzón, se unirá a las marchas obreras en las provincias de Málaga y Sevilla que el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) prevé que sean muy numerosas y en las que anuncian que continuarán con "acciones sorpresa" similares a las que vienen realizando por toda la comunidad andaluza. Tras pasar por Jaén, Córdoba, Cádiz y Granada, este lunes el sindicato comienza su andanza en Casabermeja (Málaga). Hasta en dos ocasiones ha modificado el SAT la fecha y el recorrido previsto para la marcha malagueña dada la negativa de la autorización de la Subdelegación del Gobierno, que finalmente ha aceptado el recorrido previsto por la sierra malagueña, haciendo noche en Fuente de la Reina para concluir en la plaza de la Constitución de la capital el martes a mediodía, según ha explicado el secretario general del SAT, Diego Cañamero. Cañamero, que estará presente tanto en la marcha de Málaga como en la de Sevilla, ha apuntado que han sido numerosos los colectivos que han expresado su apoyo a las acciones del SAT y que les han trasladado que se sumarán a la marcha de Málaga, por lo que se espera que sea "muy concurrida". También ha indicado que se unirán a ella diferentes representantes políticos, entre ellos el diputado nacional de IU por Málaga, Alberto Garzón. El miércoles a las 9,00 horas comenzará en Utrera la marcha por la provincia de Sevilla, con paradas en Los Palacios y Villafranca y Dos Hermanas, en cuyos pabellones deportivos harán noche los participantes en la marcha antes de alcanzar la capital hispalense el viernes por la tarde. Todas las miradas fijas en Sevilla Cañamero ha apuntado que la marcha de Sevilla será "muy importante", probablemente la más sonora de todas las realizadas por la comunidad, dado que también confluirá con otra marcha procedente de Huelva. Así, el SAT pasará por el Hospital Virgen del Rocío, donde mostrarán su apoyo al sector contra los "recortes" en sanidad, así como por sedes universitarias, para terminar en la Delegación del Gobierno (Plaza de España). El dirigente del SAT no ha ocultado que la repercusión que están teniendo sus marchas y acciones, así como la participación en las mismas, han "desbordado todas sus previsiones". Para Cañamero, se trata de "un síntoma de que hay malestar en la sociedad y necesitan que alguien lidere ese malestar, ya sean funcionarios, trabajadores en paro, estudiantes o cualquier sector". "El Poder está nervioso" Así, ha señalado que el hecho de que "desde algunos sectores y medios de comunicación se está intentando criminalizar las marchas es una muestra de que el poder está nervioso". "Las marchas están removiendo las conciencias de mucha gente y poniendo en evidencia lo mal que lo está haciendo el Gobierno. La población sencilla se está dando cuenta de que la crisis es una estafa que están empleando los poderes para saquear al pueblo y concedérselo a los banqueros, y estas acciones pueden ser un polvorín que se extienda por todo el territorio", ha apostillado.