5 de septiembre de 2012

Cómo los políticos se apropian de dinero público: algunas técnicas

El catálogo de medios que utilizan nuestros dirigentes para nutrir sus bolsillos particulares a costa del dinero público o privado es bastante extenso. El requisito fundamental para la práctica de cualquiera de ellos es tener poder. Si alguien tiene competencia legal para adjudicar, otorgar, subvencionar o contratar en nombre de la Administración pública y comprometiendo el Presupuesto público, tiene a su alcance usar determinadas prácticas para desviar dinero para sí o para sus amigos, correligionarios o familiares. Por supuestos no lo hacen todos, pero digamos que se ha hecho y hace con mucha frecuencia. El contenido de este catálogo no es accesible a la mayoría de los ciudadanos, porque, entre otras cosas, las prácticas que en el mismo se recogen son en su mayor parte delictivas. Nuestros dirigentes y sus amiguetes son cautos y discretos, así que, salvo por algún chivato de mal gusto, nunca debe trascender el uso que se hace del mismo. Nosotros, sin embargo, vamos a abrir ese catálogo y a contarles lo que en el mismo vamos encontrando, en forma de hipotéticos supuestos de hecho: PRIMER SUPUESTO--------- Una empresa de reconocido prestigio en su sector acude al político de turno (normalmente el Presidente de la Comunidad Autónoma o el Consejero del ámbito de su competencia) para proponerle la implantación de una determinada actividad (un centro comercial, una incineradora, un aeropuerto,....), sobre unos terrenos que pueden ser o no suyos. Dicho cargo público tiene el poder para aprobar lo que este promotor le plantea, pero necesita del auxilio de un/os funcionario/s de su confianza y de los que se vale para orquestar toda la maniobra. Tanto uno como los otros van a cobrarse por los servicios prestados, pero el método del sobre o maletín (y los más cutres bolsas de basura), aunque todavía en uso, ha sido desbancado por otros mas sofisticados. El político de turno dispone para estos menesteres de uno o varios hombres de paja, de su máxima confianza, con los cuales ha creado sociedades limitadas, en las que él mismo ha colocado parte de su patrimonio y a las que nutre a través de este tipo de maniobras. Su relación con las mismas es absolutamente privada, por eso está basada en una máxima relación de confianza y nunca constará públicamente su participación. Ya tenemos la sociedad limitada Melollevo, S.L., que va a ser beneficiaria de unos ingresos económicos para el alto cargo. Pero, ¿cómo obtendrá dichos ingresos? Volviendo al promotor de la actividad, el alto cargo le indicará que su proyecto es viable, pero que debe asociarse con la mercantil Melollevo, S.L., que será la sociedad gestora del proyecto. No sorprenderá entonces encontrarse en los Boletines oficiales con la adjudicación de importantes actuaciones a mercantiles de cierta relevancia, acompañadas de Melollevo, S.L., con una ínfima participación. Si además analizamos el objeto social de estas sociedades veremos que suele ser lo mas amplio posible y su intervención en la UTE o en la sociedad que se cree al efecto, siempre se justificará como sociedad gestora. El trabajo de la misma pasará por su mediación ante la administración (haciendo el trabajo de campo), y por ello percibirá unos honorarios periódicos, pero también intervendrá en su parte de beneficios sociales. Dicha sociedad Melollevo, S.L., u otra de las mismas características, puede ser utilizada para adquirir los terrenos sobre los que se plantea la actuación y, en ese caso, los comprará a bajo precio y se los revenderá al promotor multiplicando su valor. Estamos en una economía de mercado, por supuesto. VARIANTE UNO El modelo anterior tiene otra variante cuando la sociedad gestora no participa en la adjudicación del contrato o de la promoción del proyecto. En este caso, el promotor deberá firmar un contrato de mandato con dicha mercantil Melollevo, S.L., en el que se compromete al pago de unos honorarios por los trabajos que debe realizar la gestora (redacción de documentos, de proyectos, gestiones administrativas...) y lo que es más importante, al pago de una importantísima cantidad económica al producirse la adjudicación o aprobación del proyecto. Por el camino habrá que hacer pagos a funcionarios y demás personal, y de todos ellos se encarga la mercantil Melollevo, S.L., que para eso es la gestora. VARIANTE DOS----------- Los casos anteriores están pensados para actuaciones en las que se va a atribuir a un particular un negocio con rentabilidad, del cual quiere beneficiar nuestro político de turno. Pero tenemos otra variante para el caso en el que se entrega un dinero público para realizar una actividad no lucrativa (subvención...). En este caso podríamos utilizar también una sociedad Melollevo, S.L., pero no se justifica cuando lo único que hay que presentar ante la administración son proyectos para ser subvencionados. La solución está en forzar al promotor que se postula como adjudicatario para que el proyecto se lo redacte determinada mercantil, con la que ademas debe acudir en UTE al concurso. Nuestra Melollevo, S.L. cobrará por los servicios prestados e intervendrá en el cobro de la subvención. Pero aún mejor, si nuestra Melollevo, S.L. reúne las condiciones para poder presentarse al concurso, el alto cargo le atribuirá la subvención (imaginemos que cumple los requisitos, pero en caso contrario no importa porque el funcionario de máxima confianza ya se encargará de hacerlo cumplir, que para eso le pagan). Una vez obtenida dicha subvención hay que destinarla al proyecto para el que fue otorgada, pero por el camino nos vamos a encontrar con un montón de nuevas sociedades, radicadas fuera del país, que van a emitir facturas a nuestra Melollevo, S.L. por trabajos que no realizan. En todo ese entramado de sociedades estará implicado nuestro alto cargo y sus amiguetes. Hay maestros en el arte de llevárselo con apariencia legal. Al parecer, uno de ellos no era Urdangarin, porque le explicaron algunas cosas, aunque quizás no la más importante: jamás des la cara en las sociedades que gestionen la chorizada. A lo mejor se creía inmune o pensaba que los Duques están al margen de esas pequeñeces. Lo que es evidente es que el Duque tan sólo es uno de los que presuntamente lo han hecho, en este caso bastante mal a pesar de sus socios tan listos, porque muchos lo han hecho mejor y están disfrutando de su (nuestro) dinero, pasando la crisis tan ricamente. Y se seguirá haciendo. Así que seguiremos contando formas en que nuestros altos cargos y destacados políticos meten la mano en la caja sin que se note. Luego se compran casas, tienen cuentas fuera o ponen picaderos, a saber. El caso es que todo eso sale de mangar. Montesquieu Fuente: http://www.4upress.com/index.php/politica/item/970-como-los-politicos-se-apropian-de-dinero-publico-algunas-tecnicas#.UEc7vI0aO3u

Aleksandra Kolontái,destacada política comunista, revolucionaria y feminista rusa, defensora de los derechos de la mujer.

Wikipedia- Nació en una familia aristocrática y fue educada por un instructor particular. Desde muy joven se interesó por el marxismo y estudió historia del trabajo en Zúrich, Suiza. Se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en 1899. Participó en los acontecimientos revolucionarios de 1905, tras presenciar la matanza de obreros frente al Palacio de Invierno. Kollontái trabajó escribiendo artículos y organizando a las trabajadoras rusas. Tuvo que exiliarse a raíz de la publicación de un artículo titulado Finlandia y el socialismo en el que animaba a los finlandeses a sublevarse contra la ocupación rusa. Esto le dio oportunidad de viajar por toda Europa, entrando en contacto con diversos partidos socialistas en países como Alemania, Gran Bretaña o Francia. To dear comrade Louise Bryant from her friend, Petrograd, September 1918 Se opuso activamente a la Primera Guerra Mundial, por sus motivaciones imperialistas al servicio de la clase dominante. En este sentido participó en la Conferencia de Zimmerwald en 1915. En esta época también se unió a los bolcheviques y viajo por diversos países haciendo campaña contra la guerra. Al desatarse los sucesos que desembocaron en la Revolución de Octubre Alexandra Kollontái regresó a Rusia, donde fue elegida miembro del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado. Apoyó a Lenin en su visión de los soviets como organismos para el ejercicio del poder y la necesidad de superar la revolución burguesa con la revolución proletaria. Pocos meses antes de octubre de 1917 fue elegida miembro del Comité Central del Partido y votó a favor de la insurrección y de la toma del Palacio de Invierno para construir así un Estado obrero. Tras la toma del poder Alexandra Kollontái fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública. Fue una de las que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, modificando aspectos de las leyes que hacían a la mujer una subordinada del hombre, le negaban derecho al voto y la hacían ganar menos salario y trabajar en peores condiciones que los hombres. La Revolución consiguió poner las bases para igualdad real entre hombres y mujeres, liberalizando las relaciones familiares y las relaciones sexuales. Se aprobó el divorcio y el derecho al aborto, y se otorgaba a las mujeres beneficios sociales en forma de salarios de maternidad, guarderías y hogares para los niños. Así mismo se desarrollaron campañas de información para dar a conocer a las mujeres sus nuevos derechos. En 1918 Kollontái fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. De este congreso nació el Zhenotdel, un organismo dedicado a promover la participación de las mujeres en la vida pública, y en proyectos sociales, y de manera muy especial la lucha contra el analfabetismo. El Zhenotdel tenía su propia revista llamada Kommunistka (Mujer Comunista) y Kollontái era parte de su Consejo editorial. Todo este esfuerzo que consiguió poner las bases para el surgimiento de la mujer nueva en toda Rusia. En 1921 Kollontái fue cofundadora de la Oposición Obrera, que encabezó con el dirigente de los trabajadores metalúrgicos Alexander Shliápnikov, la cual formuló las consignas de entregar la dirección de la economía un Congreso de productores y establecer la dirección de las empresas y fábricas por los sindicatos y elegir a los principales administradores por los trabajadores. El Congeso del partido ordenó disolver este grupo, decisión que fue apelada inútilmente ante la Internacional Comunista. Alexandra Kollontái quedó marginada y perdió su influencia política. En 1923 pasó al servicio diplomático. Fue nombrada embajadora de la Unión Soviética (primera mujer embajadora de la historia) en Noruega y posteriormente en Suecia y México. En Suecia tuvo como médico personal y amiga a la líder feminista Ada Nilsson, con la que mantuvo después una afectuosa correspondencia, encargándole incluso los medicamentos que no podía obtener en la URSS. También formó parte de la delegación soviética en la Sociedad de Naciones. Este exilio dorado la salvó, primero de las deportaciones que a partir de 1927 que afectaron entre otros a sus compañeros de la Oposición Obrera y a la Oposición de Izquierda y luego, en la década siguiente, la salvó de morir ejecutada cuando, uno a uno, los antiguos dirigentes bolcheviques corrieron esa suerte. Entre tanto, Stalin revocó parte de las medidas que les garantizaban la plena igualdad de la mujer y su emancipación completa. Fueron penalizados nuevamente la homosexualidad (1934) y el aborto (1936); se reactivó la propaganda en favor de la familia; y se reintrodujo la educación separada entre los sexos; el divorcio no se prohibió, pero se cobró por los trámites e hizo mucho más difícil; la moral tradicional volvió a imponerse en la relaciones familiares y personales. Fue sólo la masiva participación de las mujeres soviéticas en la guerra contra el nazismo la que les devolvió los derechos conculcados. Alexandra Kollontái es recordada como uno de los paladines del movimiento feminista.

El 40% de los asalariados paga ya más impuestos que sus ‘jefes’

Los datos están aquí y no dejan lugar a dudas sobre el reparto de la carga fiscal. Según la última Memoria Tributaria, el 40% de los asalariados paga ya más impuestos que sus jefes. En concreto, su tipo efectivo -el que realmente aplica Hacienda- se sitúa por encima del 17,7%, que es el que pagan realmente, como media, las empresas después de aplicarse todo tipo de deducciones. El caso extremo es de los declarantes del IRPF con ingresos anuales superiores a los 90.000 euros, que contribuyen, como mínimo, con diez puntos más de impuestos que las empresas, lo que sin duda explica que cada vez haya más personas ‘jurídicas’ y menos ‘físicas’. Como se sabe, el financiero Warren Buffet se quejó hace algún tiempo en una frase lapidaria que dio la vuelta al mundo que él -la segunda fortuna del mundo -pagaba la mitad de impuestos que sus empleados, apenas el 17,4%. Los datos aparecen en la última Memoria Tributaria, correspondiente al ejercicio 2010, y ponen de relieve que mientras el tipo efectivo en el IRPF se sitúa en el 15,1%, en el caso del Impuesto de Sociedades alcanza el 17,7%. Sin embargo, mientras que el tipo impositivo máximo en el Impuesto sobre la Renta se sitúa por encima del 25% (llegando al 30,1% en rentas superiores a 240.000 euros e inferiores a 600.000) en los tramos superiores a 72.000 euros, la presión fiscal de las empresas no sobrepasa, en ningún caso, el 21%. La información de la Memoria Tributaria revela con total nitidez la distancia que hay entre los tipos nominales -los que en teoría deben pagar los contribuyentes- y los que finalmente se aplican. Mientras que el tipo nominal medio en Sociedades se sitúa en el 27%, en la práctica el tipo efectivo o real es diez puntos inferior. En el caso del IRPF, el tipo efectivo medio es del 18,3%, pero el real es del 15,1%. Y eso que en el tramo se incluye a quienes ingresan menos de 18.000 euros al año, cuyo tipo efectivo es inferior al 5%, por lo que existe un cierto sesgo a la baja que hace menos representativo el dato final. Esta fuerte progresividad fiscal hace que el 10% de los declarantes soporte el 44% de la carga impositiva en el Impuesto sobre la Renta. Según Hacienda, la progresividad del impuesto se manifiesta a partir de una base imponible equivalente a 30.000 euros. Los datos de Hacienda reflejan, en todo caso, un proceso de desfiscalización de las empresas imparable. Al menos entre 2005 y 2009, periodo en el que las distintas exenciones, bonificaciones y desgravaciones han achatado de forma intensa la presión fiscal. En 2005, el tipo medio en el Impuesto de Sociedades era del 23,1%, pero cuatro años más tarde había bajado hasta el 17,73%. Beneficios fiscales En 2010 y 2011 habrá vuelto a subir por las medidas anticrisis tomadas por el Ejecutivo. El departamento dirigido por Cristóbal Montoro ha aprobado en los últimos meses diversas normas que recortan los beneficios fiscales de las empresas. Como señala Hacienda en el documento, la explicación del descenso tiene que ver con la reforma del impuesto, en particular con la rebaja de los tipos de gravamen. Por ejemplo, a las entidades dedicadas a la exploración, investigación y explotación de hidrocarburos y a las pymes. Las sociedades de inversión inmobiliaria -como las conocidas como Socimi- también se han beneficiado del recorte fiscal. Igualmente, en 2006 las minoraciones en la cuota íntegra en el Impuesto de Sociedades se dispararon un 52% por el aumento de las deducciones a las grandes empresas por doble imposición interna y por reinversión de beneficios extraordinarios. Hacienda aclara que los contribuyentes con mayor nivel de rentas pagan menos al Fisco que los declarantes situados en tramos inmediatamente anteriores porque en buena medida la fuente de sus ingresos procede del ahorro, con un tratamiento fiscal más favorable.El confidencial.com

CADENA HUMANA/GIZA-KATEA en Pamplona: Sábado 8 de septiembre - 19 horas - Paseo Sarasate

La Cumbre Social de Navarra, plataforma impulsada por organizaciones sindicales, sociales y profesionales, ha convocado varias movilizaciones importantes para los próximos días para denunciar las políticas de recortes; entre otras una CADENA HUMANA el día 8 de septiembre, en Pamplona: Sábado 8 de septiembre - 19 horas - Paseo Sarasate: el acto consistirá en una cadena humana y la lectura del manifiesto de la Cumbre Social de Navarra. Os animamos a asistir vestidos con alguna prenda roja.

La querella viva contra el franquismo

En la foto. Blanco Chivite y Chato Galante------------- «No hemos tenido hasta ahora una oportunidad como ésta para sentar a la dictadura en el banquillo de los acusados». El madrileño José María Galante, dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) que pasó cuatro años en las cárceles franquistas, se mostró ayer convencido de que la querella que instruye la jueza argentina María Servini de Cubría por los crímenes asociados al régimen que encabezó Franco puede tener éxito. Pertenece a «La Comuna», asociación española de ex presos que está personada en la causa y a la que se sumarán en los próximos días varias entidades gijonesas. «Esa querella es una grieta por la que podemos entrar y que nos da la esperanza de que es aún posible ajustar las cuentas, igual que en Argentina, donde los torturadores acabaron en los tribunales», señaló Galante, a quien acompañó ayer, en un acto de presentación de «La Comuna» organizado por el Ateneo Obrero de Gijón y la Sociedad Cultural Gijonesa, el escritor y editor Manuel Blanco Chivite. Éste, que militó en el PC (m-l) y en el FRAP, fue condenado a muerte -sentencia posteriormente conmutada- en 1975, año en el que aún fueron fusilados cinco miembros de FRAP y ETA, poco antes de la muerte de Franco. El procedimiento abierto por la magistrada argentina, que sigue la aplicación de la doctrina de justicia universal, línea que adoptó por ejemplo el juez Baltasar Garzón cuando persiguió al dictador chileno Augusto Pinochet, ha levantado una amplia polvareda. Ese principio jurídico considera imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad, incluida la tortura. ¿Es posible una actuación de estas características después de la ley de Amnistía de octubre de 1977, ponderada como una de las «llaves» de la «ejemplar» transición política española hacia la democracia? Esa ley permitió la puesta en libertad de los encarcelados por los tribunales del franquismo, pero exoneraba también de todo cargo a quienes persiguieron a los antifranquistas. «Equipara al torturador y al torturado, a la víctima y al verdugo», afirmó Blanco Chivite. «La Comuna», asociación que reúne fundamentalmente a los presos de las postrimerías del franquismo (del PSOE al MCE, pasando por el PCE o los anarquistas), pide la derogación de aquella ley. Algunos de sus representantes, ente ellos Galante y Blanco Chivite, viajaron a Buenos Aires el pasado abril para personarse en la querella aceptada a trámite por Servini de Cubría en el Juzgado Federal número 1 de la capital argentina. «Nosotros existimos y se nos ha querido hacer desaparecer. ¿Quién nos ha pedido perdón? Pero yo ya no quiero que me pidan perdón, sino que se haga justicia», hizo resaltar Galante, que recurrió al trazo personal: «Yo tenía veintidós años cuando me detuvieron, y mi torturador tenía veintiuno; acabó siendo director general de Policía en uno de los gobiernos de Felipe González». La querella fue interpuesta en Buenos Aires el 14 de abril de 2010 por David Rivas, un argentino de más de noventa años que quería la aplicación del principio de justicia universal para sus familiares españoles represaliados por el franquismo. Numerosas asociaciones apoyaron la iniciativa, desde algunos colectivos de emigrantes hasta las Madres de Mayo, la entidad que ha mantenido viva la memoria de los desaparecidos durante la dictadura argentina. «Si se reconoce y admite que nuestra lucha contra la dictadura fue justa, lo coherente es que se exijan responsabilidades penales a quienes nos torturaron o encarcelaron», indicó Galante, para añadir: «Nos querellamos contra gente que aún está viva». http://www.lne.es/gijon/2012/09/05/querella-viva-franquismo/1293482.html

Libro. Luchas autónomas en los años setenta. La Autonomía Obrera

Este libro -coordinado por la fundación Espai en Blanc- pretende ser una intervención política sobre la memoria. Su propósito es sacar a la luz el otro movimiento obrero: un movimiento anticapitalista que nació y creció a partir de las prácticas de autoorganización y que fue protagonista de numerosas luchas bajo el Franquismo y los años que le siguieron. Se trata de proponer así una reescritura de la Transición en la que los grandes nombres dejen de contar, y en la que las luchas colectivas y anónimas ocupen su lugar. Pero, por encima de todo, este libro quiere ser una intervención política sobre nuestra actualidad. Por eso la reconstrucción histórica viene seguida de análisis concretos a cargo de colectivos ya no sólo del estado español sino también suramericanos (como La Guillotina o el colectico Situaciones) que, al tiempo que describen cómo el concepto de autonomía ha sido recuperado por el capital, intentan contestar a la pregunta de ¿cómo será la práctica autónoma en el futuro? Publicamos a continuación un extracto del libro redactado por el colectivo Situaciones titulado Politizar la tristeza. Las luchas autónomas en los años 70 POLITIZAR LA TRISTEZA--- Politizar la tristeza no quiere decir, como podría interpretarse, pensar y hablar «de» ella, sino partir de su realidad: «en» y «contra» ella. Una política «en» la tristeza no puede ser concebida como una política triste. Justo lo contrario de una política falsamente festiva, en realidad sórdida, y esencialmente melancólica, la politización de la tristeza busca enfrentar la tristeza con la alegría de la politización: un ejercicio de reapropiación y reinterpretación de lo hecho hasta aquí como proceso y no como mera facticidad que se nos impone. El contenido de esta búsqueda puede ser expuesto en algunos puntos: 1. Una nueva intimidad capaz de sostener una recombinación entre acción más espontánea e inmediata y proyectos que requieren de un mayor sostén en el tiempo y que demandan un cotidiano más cuidadoso, en el cual sea posible escuchar y ser escuchado incluso cuando las coincidencias de percepción resultan más oscilantes. Se trata de conquistar una mayor soberanía sobre dimensiones de la vida diaria y colectiva capaz de elaborar, en la tranquilidad, una renovación de la coordinación entre niveles temporales y existenciales. 2. Elaborar el acontecimiento a la luz de la memoria como potencia. Lo pasado cargado de potencia es un terreno abierto a las interpretaciones más diversas. No se trata de abanderarse en él, y quedar a la expectativa 320 Luchas autónomas en los años setenta de una repetición literal, sino de elaborarlo como fuente de inspiración y saberes en la búsqueda constante de nuevas aperturas. El proceso no finaliza en derrotas y victorias, pero nosotros sí podemos quedar congelados y apartados de su dinámica. Aprender a desarmar las formas y fórmulas, antaño exitosas, no puede significar un fenómeno del orden del arrepentimiento o de la simulación. Al contrario, «soltar» la forma de la que nos agarramos en la melancolía sólo puede resultar saludable al interior de una renovación de la apuesta al proceso que exige despertar la sensibilidad y la intuición de posibilidades. Soltar una forma sólo puede querer decir, entonces, recuperarlas todas como posibilidades; armarse de una auténtica memoria política. La horda de oro 3. Sin victimismos. Afrontar la tristeza permite formulaciones que la vieja «derrota» obturaba: si la derrota nos quitaba de juego por un largo periodo (el del «triunfo de los otros», los capitalistas y los represores), la tristeza –más humilde– sólo señala nuestra desconexión momentánea en un proceso dinámico, que no tiene por qué ser pensado como fase larga (de estabilización) periódicamente interrumpida (por las crisis de dominación), sino más bien como proceso continuo, permanentemente atravesado y atravesable por la lucha política. ¡Claro que el poder entristece! Pero, por eso mismo, la política en proceso desobedece, se reintegra en la propia potencia (por mínima que sea). Si la tristeza es ante todo interrupción del proceso, no cabe entonces el victimismo, que es un modo de acomodarse en ella. La tristeza no es sólo política del poder, sino –y sobre todo– la circunstancia en la que las políticas del poder adquieren poder. 4. Potencia de la abstención. Si la potencia del hacer se verifica en la soberanía democrática que logramos actualizar en ella, la prudencia de la politización de la tristeza tal vez pueda comprenderse como un «abstenerse » en el que la quietud y aparente pasividad conservan radicalmente su contenido activo, subjetivo. Un «prefiriría-no-hacerlo» que no se identifica con un mero abandono a las fuerzas retrógadas que se ciernen sobre el mundo, sino –al contrario– como modo de la prudencia que consiste en no renunciar a darse tiempos, palabras y formas propias. Una disponibilidad contra todo pronóstico y «a pesar de todo». No un dejarse estar, sino todo lo contrario: una aparente inmutabilidad que nos evita ser arrastrados o simplemente conquistados, y que requiere por tanto de un pensamiento atento y ágil. 5. Nuevos espacios públicos. La existencia pública se instituye inevitablemente en el modo en que aparecemos, y un aparecer que interroga es un aparecer radicalmente político. E incluso allí, en las apariciones, cabe distinguir entre preguntas presuntuosas, y aquellas otras que buscan realmente comprender las dinámicas de los procesos. La institución de espacios públicos donde aparezcamos con nuestras verdaderas preguntas, dispuestos a escuchar el contenido de las situaciones, no requiere de condiciones excepcionales, pero sí de una institución no estatal de lo colectivo. Se trata, en todos los casos, de lo que las Mujeres Creando llaman «políticas concretas», en cuyas dinámicas hemos podido reecontrarnos durante el último año. Elaborar lo público no estatal e investigar las formas de su institución son modos concretos de no quedar atrapados en la distribución de lugares que la normalización pretende imponer. 6. La reelaboración de lo colectivo. Lo colectivo como premisa y no como sentido o punto de llegada: es decir, no tanto como subsistencia de una forma de intervención determinada y adecuada a un periodo, sino también como ese «resto» que surge de un esfuerzo de escucha y traducción renovadas. No sólo como coordinación de actividades y consignas, sino también como condición cuidada para el despliegue de una nueva percepción, sin esquemas a priori sobre las formas mismas del agrupamiento. Lo colectivo como nivel de la producción política, como desarrollo de la cooperación, y a la vez como mutuo acompañarse en la experiencia. Tampoco se trata de fórmulas de grupo, sino de elaborar claves y preguntas, intervenir sobre las situaciones para reelaborar, en fin, lo colectivo mismo. Lo colectivo-comunitario es siempre un desafío de apertura respecto del mundo. No meramente un mirar al «exterior», en los términos de la topología clásica dentro-afuera, que distinguiría un «adentro comunitario» y un «afuera exterior», sino más bien lo colectivo como complicidad en la aventura de convertirse en una interfase situacional en el mundo. Los colectivos, no tanto como grupos de agitación (o en su opuesto, de autoayuda) sino como instancias vivas de elaboración. No tanto un activismo del moverse, cuanto una nueva eficacia en la participación, con tonos variados y variables, del proceso. Fuente: Eutsi.org