9 de septiembre de 2012

Desobediencia civil, Estado de Derecho y la izquierda

by Alberto Garzón Espinosa-- Las acciones del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y su réplica en Extremadura, han sido fenómenos políticos que han marcado la agenda mediática en las últimas semanas, pero desgraciadamente y por lo general los debates se han limitado a aspectos superficiales de la acción. Con ánimo de descender hacia el fondo teórico de tales acciones el compañero Luis Felip [LF] [2] ha escrito un post en su blog en el que reflexiona sobre el binomio legalidad y legitimidad, trayendo al debate aspectos cruciales de lo que es la estrategia y táctica de la izquierda anticapitalista. El objetivo, a mi entender, es dilucidar si estas acciones son coherentes y consistentes con la acción política de la izquierda y, en concreto, de Izquierda Unida. Mi intención es hacer aquí algunas aportaciones a dicho debate, tratando de justificar que estas acciones son tácticas adecuadas que se inscriben en una estrategia que busca alcanzar una democracia real y un verdadero Estado de Derecho. La desobediencia civil-- Los propios ejecutores de las acciones mencionadas han defendido su proceder basándose en que eran acciones de desobediencia civil, esto es, acciones pacíficas que se sitúan en la frontera externa de la ley. Como nos recuerda LF, “para Rawls, la desobediencia civil significa que, asumiéndose lo fundamental del estado democrático de derecho realmente existente (a pesar de sus imperfecciones), y en especial los principios de justicia que lo rigen, se lleva a cabo una forma de disensión” que se situará en la frontera de la ley por su lado externo. LF repasa los rasgos propios de una acción de desobediencia civil (entiendo que siguiendo a Fernández Buey), y entre los cuales se encuentra la existencia de una finalidad política, el respeto a las reglas de juego, la aspiración de alto consenso en la población, la aceptación de las consecuencias legales y su naturaleza pública, pedagógica y pacífica. Naturalmente en la historia podemos encontrar muchos ejemplos de acciones que se ajustan a tal descripción, siendo los más citados en estos días las acciones de Gandhi y de Rosa Parks. La acción del SAT podría perfectamente también enmarcarse aquí. El otro día conversando con Máximo Pradera llegamos a una analogía que a mi entender permite expresar lo anterior con claridad. En el fútbol hay unas acciones que se llaman “faltas tácticas” y que no persiguen ni hacer daño al rival ni negar la necesidad de existencia de un árbitro. Sencillamente son acciones sancionables, es decir, son faltas, pero que buscan un objetivo que va más allá de ese momento en el juego. En el fútbol se realizan para romper el ritmo, para recibir amonestaciones -tarjetas amarillas- que ajusten la estrategia de temporada de un equipo o para otros fines. La acción del SAT, por ejemplo, se enmarca en este tipo de táctica. Dentro de las reglas de juego es una “falta” que no busca hacer daño y para la cual se acepta sus consecuencias legales, pero el objetivo real es una denuncia política sobre un fenómeno (el hambre y falta de democracia económica) y una percepción (leyes injustas, reglas de juego desiguales). Aceptado lo anterior, la pregunta que debe formularse, a mi entender, es en qué estrategia política se inscriben estos quebrantamientos selectivos de la ley, es decir, qué objetivo se persigue al llevarlos a cabo. Estado de Derecho y liberalismo--- LF nos recuerda que hasta el advenimiento de las revoluciones de la ilustración y la concepción de Estado de Derecho, esto es, del gobierno de las leyes, algunos pensadores como Tomás de Aquino justificaban toda desobediencia a la ley bajo el amparo del derecho natural, la ley de Dios. En dicho contexto institucional -monarquías absolutas- la desobediencia quedaba justificada por concepciones morales derivadas de la religión. Sin embargo, el advenimiento de la Ilustración nos traería el concepto de libertad civil, que se resume en las palabras de Kant: “nadie me puede obligar a ser feliz a su manera (tal como él se figura el bienestar de los otros hombres), sino que cada uno tiene derecho a buscar su felicidad por el camino que le parezca bueno, con tal de que al aspirar a semejante fin no perjudique la libertad de los demás“. Sobre este principio nacerían dos conceptos distintos: el de Estado de Derecho y el de Capitalismo. Por un lado el ideal de vivir al margen de las creencias de los demás pero de acuerdo a las leyes y a la Razón, y por otro lado el ideal de permitir que los derechos de propiedad de los medios de producción permitan acrecentar la riqueza individual sin ningún tipo de intervención externa. Esta es precisamente la tesis de actuales y brillantes filósofos marxistas como Carlos Fernández Liria y Luís Alegre Zahonero [2], quienes denuncian que la ideología dominante pretende hacer creer que Estado de Derecho y Capitalismo son la misma cosa, a la vez que critican las experiencias políticas del llamado socialismo real precisamente por olvidar que el fin más alto del ser humano es el de convertirse en un ciudadano en el marco de un verdadero Estado de Derecho: un Estado de Derecho socialista. Lo que Liria y Zahonero nos recuerdan es que el ideal del ciudadano de la ilustración y del liberalismo -la defensa de lo expresado por Kant y que se refleja en el “libertad, fraternidad e igualdad” de la Revolución Francesa de 1789; es decir, la utopía liberal- es incompatible con el capitalismo. Bajo el capitalismo el Estado de Derecho se convierte en una mentira, en una apariencia, en una simulación. El ideal de la ilustración aplicada al ámbito económico -el famoso laissez faire y el papel de la mano invisible- anula el concepto de ciudadano libre. Como asegura Naredo, “la principal contribución de esa utopía liberal al mantenimiento y expansión del capitalismo fue la de permitir la máxima libertad de acción a aquellos que detentaban el poder económico, lavándoles la conciencia de todo escrúpulo para que guiaran su actuación exclusivamente con arreglo a sus intereses más inmediatos de lograr un enriquecimiento rápido” [3]. Bajo el capitalismo los ciudadanos no existen como se espera de ellos en el ideal liberal, sino que únicamente existen trabajadores forzados a ser alquilados por algún poseedor de medios de producción; trabajadores esclavos de su situación de desposeídos. La traición de ese ideal liberal, de ese proyecto de la Ilustración, llevó por ejemplo a los anarquistas a buscar un nuevo neologismo que se ajustara a sus pretensiones reales. Los anarquistas acogieron el término libertario para expresar la necesidad de seguir buscando el ideal del hombre y mujer libre [4]. Noam Chomsky también reclama para sí el concepto original del pensador liberal [5], de la misma forma que nosotros podríamos alzar nuestra voz y decir: “los liberales no son los verdaderos liberales; son unos farsantes que aprovechando su poder económico han usurpado nuestro lenguaje en su beneficio“. Por estas razones Liria y Zahonero consideran que el proyecto de la Ilustración murió con la ejecución de Robespierre en 1794 y que completar el proyecto de la ilustración sólo puede lograrse con el socialismo, es decir, con la democracia económica y con la supresión del ideal liberal aplicado a la economía. No obstante, la ideología dominante, y también las prácticas del llamado socialismo real, han llevado a una impresión generalizada de que las pretensiones comunistas son opuestas al ideal de la ilustración. Nada más lejos de la realidad. Como recuerda Erik Hobsbawm en su magnífico Historia del Siglo XX, “la medalla conmemorativa del Partido Socialdemócrata alemán exhibía en una cara la efigie de Karl Marx y en la otra la estatua de la libertad. Lo que rechazaban era el sistema económico, no el gobierno constitucional y los principios de convivencia“. Por entonces “el movimiento obrero socialista defendía, tanto en la teoría como en la práctica, los valores de la razón, la ciencia, el progreso, la educación y la libertad individual“. Pero fueron las contradicciones propias del sistema económico las que llevaron a tal crisis económica -la Gran Depresión- y a tal conmoción en las masas, por lo general poco o nada instruidas, que el crecimiento de movimientos fascistas permitió derribar las instituciones liberales y sumir a la humanidad en la fatídica II Guerra Mundial. En definitiva, el Estado de Derecho y la democracia que tenemos actualmente sólo son apariencias de lo que deberían ser. De la misma forma que no existe una democracia real -porque la ciudadanía no tiene capacidad de decidir sobre el poder económico- tampoco existe un Estado de Derecho real. Y es a partir de este punto argumental donde yo entiendo que puede conectarse toda la tradición del marxismo y socialismo clásico (Marx, Engels, Bakunin, etc.) con los movimientos sociales actuales (decrecimiento, democracia real ya, etc.). No se trata de superar el Estado de Derecho por algo “mejor” sino precisamente de alcanzarlo, para lo cual es necesario superar el capitalismo. La estrategia de la izquierda--- Si no vivimos en una democracia real y si no estamos en un Estado de Derecho real, entonces ¿cómo lo alcanzamos? LF apunta algo con lo que estoy totalmente de acuerdo y que es consistente con la exposición anterior: “la desobediencia civil sólo se concibe como una más de las herramientas de una estrategia reformista (junto con las acciones legales y su participación en las instituciones) que, no siendo incompatible con la voluntad de transformación radical de la sociedad, marca profundamente el sentido de esta voluntad al concebir la revolución como un proceso dilatado en el tiempo, y no como un hecho puntual, que además pasa a través de las instituciones y asume las reglas del juego para dotarse de la legitimidad democrática que haga posible la acumulación de fuerzas y de hegemonía ideológica“. Engels apuntaba lo mismo cuando afirmó que otra herramienta era igualmente fundamental: “el trabajo lento de propaganda y la actuación parlamentaria se han reconocido también aquí como la tarea inmediata del partido” [6]. Asimismo, Engels apuntaba que “con la agitación electoral se nos ha suministrado un medio único para entrar en contacto con las masas del pueblo allí donde todavía están lejos de nosotros, para obligar a todos los partidos a defender ante el pueblo, frente a nuestros ataques, sus ideas y sus actos; y, además, abrió a nuestros representantes en el parlamento una tribuna desde lo alto de la cual pueden hablar a sus adversarios en la Cámara y a las masas fuera de ella con una autoridad y una libertad muy distintas de las que se tienen en la prensa y los mítines“. En definitiva, la estrategia de una izquierda que quiere alcanzar la democracia real y el Estado de Derecho real y que quiere ser “capaz de movilizar y orientar un bloque social amplio, y capaz de hegemonizar la lucha ideológica, ha de situar en primer plano la contradicción entre democracia y capitalismo” [LF]. Además, esta tarea ha de hacerla tanto en la práctica como en en el discurso. Efectivamente, y como no se cansa en recordar el compañero y profesor Pablo Iglesias [7] la izquierda tiene que hablar con los conceptos que entiende la gente, aquellos que están en su estructura mental y que no son otros que los que ha insertado la ideología dominante. La ideología, no lo olvidemos, se encarna en las costumbres, los modos de vida, la percepción de lo que está bien y mal. Dicho todo lo cual, no puede negarse que los actos de desobediencia civil son un golpe extraordinario a esa misma ideología dominante. Son un impacto en la forma que tiene la ciudadanía de comprender el mundo. Son actos que explicados de forma pedagógica son fácilmente comprensibles y sirven para desactivar la hegemonía de la ideología dominante. Son actos coherentes, consistentes con el proyecto de la Ilustración y desde luego con la estrategia socialista. Lo que las acciones del SAT han dicho ha sido sencillamente lo siguiente: “olvídese usted de las instituciones que tiene asumidas en la cabeza (propiedad privada, legalidad, etc.) y piense si es justo que la gente pase hambre cuando tenemos exceso de comida; piense si es justo que haya viviendas vacías y gente sin casa; piense en eso y reformule su ideología y, en consecuencia, el apoyo pasivo que está haciendo al sistema económico que no nos permite ser libres”. Actos de desobediencia civil, pacíficos y dirigidos por el ideal de la ilustración, son en realidad la mejor forma de luchar en el campo ideológico y de alcanzar la hegemonía gramsciana. Han de extenderse. NOTAS: [1] Luis Felip, además de amigo, es licenciado en Filosofía y responsable de formación del Partido Comunista de Málaga Ciudad. [2] Fernández Liria, C. y Alegre Zahonero, L. (2011): El orden de El Capital. Editorial Akal. [3] Naredo, J.M. (2003): La economía en evolución [4] Escribía Déjacque en 1851 que “Le Libertaire no tiene más patria que la patria universal. Es enemigo de los límites: límites-fronteras de las naciones, propiedad de Estado; límites-fronteras de los campos, de las casas, de las fábricas, propiedad particular; límites-fronteras de la familia, propiedad marital y paternal. Para él, la humanidad es un solo y mismo cuerpo en el cual todos los miembros tienen un mismo e igual derecho a su libre y completo desarrollo, sean los hijos de este o del otro continente, pertenezcan a uno o a otro sexo, a tal o cual raza”. [5] Chomsky, N. (2005): El gobierno en el futuro. Editorial Anagrama. [6] Engels, F. (1895): Prefacio a las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Disponible en http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/francia/francia1.htm [7] Iglesias, P. (2012): La izquierda ha de dirigirse a la gente común. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=153781

Análisis de la nueva encuesta electoral en Grecia

Un enorme revuelo se ha generado en los últimos días al conocerse la nueva encuesta electoral griega, que otorga a los neonazis de Amanecer Dorado un nuevo aumento de sus votos y la tercera fuerza tras Syriza y Nueva Democracia. Lejos de ver reducido su apoyo por el aumento de sus ataques y su discurso evidentemente fascista, sería la organización que más subiría en votos en las próximas elecciones. En Pravda Estado español hemos realizado un repaso de todos los datos de la encuesta de la agencia VPRC, más allá del nuevo y desgraciado avance del fascismo griego a nivel electoral, a pesar de que ciertamente es el dato más impactante y novedoso. Cabe destacar así mismo el aumento de insatisfacción popular por el actual gobierno, que llega al espectacular 86%, superior al 77% alcanzado en junio cuando Andoni Samarás (Nueva Democracia) logró formar un gobierno con el apoyo de los socialdemócratas del Pasok y la formación centroizquierdista Dimar. En el sondeo de VPRC se puede apreciar que dicho descontento se traduce en una reducción de votos para la mayoría de los partidos del parlamento, a excepción, como ya hemos señalado, de Amanecer Dorado, así como del Partido Comunista de Grecia (KKE) y la coalición reformista de Syriza. Estos últimos, que ya alcanzaron un 26.8% en las últimas elecciones y el segundo puesto tras Nueva Democracia, lograrían esta vez ser la primera fuerza electoral con un 30% de los votos, lo que supondría automáticamente el bonus de 50 escaños por ser el partido más votado. Otra encuesta a la que no hemos podido tener acceso otorga de nuevo la victoria a Nueva Democracia frente a Syriza pero reduciendo los apoyos de los dos partidos, lo que evidencia que continua existiendo un "empate técnico" entre ambos. Según la encuesta de VPRC, Nueva Democracia no perdería mucho apoyo, pasando tan solo del 29.6% de junio al 28%, pero suficiente para caer derrotados. El PASOK, otrora parte inseparable del tándem bipartidista junto a ND, acostumbrado a gobernar o ser la principal oposición, sigue en caída libre y se deja unos 5 puntos más, pasando a ser cuarta fuerza electoral con un 7.5% (en junio: 12.3%). Parece ser que Syriza les ha robado definitivamente el papel de principal oposición y fuerza socialdemócrata aspirante al poder. Como ya se ha señalado anteriormente, los neonazis de Amanecer Dorado lograrían ser la tercera fuerza con un 12% de los votos, prácticamente el doble de lo que consiguieron en las últimas elecciones (6.9%). Por su parte, la formación conservadora anti-memorándum Griegos Independientes, y los socialdemócratas de Dimar verían reducidos sus apoyos: de un 7.5% a un 7%, y del 6.2% al 4% respectivamente. Por último, el Partido Comunista que logró un 4.5% en las pasadas elecciones, remontaría parte de la caída de junio hasta el 6%. A tan solo dos meses de las elecciones griegas, la composición del parlamento volvería a tener un aspecto bastante diferente al obtenido en junio. Nuevas medidas antipopulares van a ser aplicadas en las próximas semanas, y la Troika pide enormes sacrificios a la clase obrera de Grecia, ante una situación ya de por si dramática, y el paro nacional a niveles de récord histórico (25%).Pravda Español

Hipólito Etchebéhère

"La emigración vasca, por lo general, ha tenido una tendencia a ser estudiada en su vertiente vascongada o navarra, olvidando a los vecinos continentales que fueron, proporcionalmente, quienes más hijos enviaron allende de los mares. Ahí están los trabajos de Pierre Lhande (1908) o los archivos de Charles Iriart (1995) como modelos de la excepción que confirma la regla. La mayoría de aquella diáspora ha quedado, en el mejor de los casos, en la estadística y en una retahíla de apellidos vascos desperdigados por medio mundo. Un matrimonio de esos emigrados anónimos llegó a Argentina procedente de Baigorri. Su hijo, Hipólito Etchebéhère, nació en 1901 y participó de las convulsiones de su tiempo. En su Histoire de L´International Communiste, Pierre Broué nos lo describe brevemente: “Hipólito, nacido en Argentina de padres vasco-franceses. Miembro del PC fue excluido en 1925. Llegó a Europa en 1930, escribiendo sobre el ascenso del nazismo en Masses ligándose al grupo Que faire? Estuvo en España desde julio de 1936, combatiendo en la columna motorizada del POUM. Fue muerto en Sigüenza en agosto”. Mika, junto a su marido Hipólito, abandonó Argentina con dirección a Berlín, encontrándose con una izquierda convulsionada por sus divisiones internas y el nazismo. Fue un periplo político e ideológico que ambos compartieron en la Europa de aquellos años. Cuando en 1936 comenzó la Guerra Civil no dudaron ni por un momento y viajaron a Madrid de inmediato. Hipólito dejó su vida en la lucha contra el fascismo y Mika se convirtió en líder natural de una columna del POUM," Publicado en Nabarralde. Para volver a pegar los trozos de su corazón, que quebró en seco la bala de Atienza ese 16 de agosto de 1936, busqué sus cuadernos. Miré su letra enhiesta como su voluntad, clara como su mirada. Hay un sumario del libro que pensábamos escribir sobre la derrota de la clase obrera alemana en 1933; páginas y más páginas con los testimonios que recogimos en 1928, en el terreno mismo de los sucesos, acerca de la huelga de los obreros ganaderos de Santa Cruz, en la Patagonia argentina; notas de lectura, apuntes para artículos. En España, me dice en una carta fechada el 27 de mayo de 1936: "El espíritu político ha prendido de manera vivísima. Más aún que en Alemania. Hasta los niños hacen política. Jeanne Buñuel me ha contado que estando ella en el parque con su niñito se le acercó una pequeña pandilla de chicos que jugaban allí cerca y le preguntaron (debido sin duda a que llevaba un pañuelo rojo al cuello): "Es usted también UHP ,¿no es verdad, camarada?", -"Sí". "¿y el chavalín también?" (tiene año y medio, creo). -"Sí". Entonces se hicieron mutuamente el saludo con el puño en alto: -"Salud, camarada". .. De los 36 años que tenía Hipólito Etchebéhère cuando cayó en Atienza, 17 estuvieron totalmente dedicados a esa lucha revolucionaria que se le metió en el corazón un día de enero de 1919, cuando desde el balcón de su casa vio a la policía montada arrastrar atados a sus caballos a judíos de barba blanca sacados del "gheto" de Buenos Aires. A los judíos se les llamaba todavía por entonces rusos. Ser ruso era ser bolchevique, responsable de la lucha que llevaban los obreros de vasena en una huelga que por su magnitud y firmeza hacía temblar a la burguesía. En esa "semana trágica" de enero que quedó en los anales de la represión argentina como un hito sangriento, Hipólito Etchebéhère entró en la revolución como otros entran en una orden religiosa, por siempre, hasta el último latido de su corazón, con un odio lúcido y razonado, alerta siempre, afilado cada día, tenso como la cuerda de un arco listo para disparar contra ese orden social absurdo, asesino, rapaz. Sus primeros pasos de militante fueron anarquistas. En lo días que siguieron ala "semana trágica" escribió afiebradamente un folleto titulado "Escucha la verdad", y lo fue repartiendo a los policías que hacían guardia en las calles. Pocas horas después estaba en la cárcel por delito contra la seguridad del Estado.Por ser hijo de una familia bien considerada y estudiante universitario, no lo enviaron al siniestro presidio de Ushuaia, en el extremo sur argentino. Cuando salió en libertad abandonó la casa paterna para no comprometer más a los suyos y con un puñado de estudiantes formó el grupo universitario Insurrexit, núcleo tan ardiente, tan combativo, que en dos años de existencia marcó a toda una generación, no sólo argentina, sino de toda Sudamérica. El marxismo y la revolución rusa lo llevaron a las filas del partido Comunista. Por su inteligencia y su temple se destacó enseguida. Orador apasionado, conocedor como ninguno de los jefes del Partido Comunista del marxismo y el leninismo, el comité central hizo cuanto pudo por ganarlo a sus puntos de vista. Cuando empezó en Rusia la lucha contra Trotski, Etchebéhère, fervoroso admirador del jefe del Ejército Rojo, abrazó su causa. Y era tal su dimensión revolucionaria, tan íntegra su conducta, tan entregada su vida de militante, que al ser expulsado del partido lo fue únicamente por trotskista, labor fraccionalista y antibolchevique. Su salud delicada -una tuberculosis incipiente- muy quebrantada por los años de privaciones y actividad desmedida, exigía una temporada de reposo, que él aprovechó para intensificar sus estudios marxistas. ..y militares. En sus cuadernos aparecen constantemente rastros de esta preocupación militar: una serie de dibujos pequeñitos ilustrando el despliegue en guerrilla, descripción comentada de una ametralladora aérea, plan de un cursillo abreviado para oficiales, etc. Vinieron luego nuestros años patagónicos, la mayor tentación de nuestras vidas para quedarnos en esas tierras bravías, solitarias, barridas por los vientos en la costa, remansadas en los paisajes de la pre-cordillera y la cordillera de los Andes. Eran esas tierras por entonces todavía tierras de aventura, con la fortuna fácil al cabo de tres o cuatro años de trabajo, y una existencia ancha, sin trabas ciudadanas, junto a seres que parecían salidos de los libros de Jack London. Tentación digo, y muy grande, pero los votos pronunciados en la extrema juventud nos la vedaban, y con los pesos ganados en una temporada de intenso trabajo marchamos a Europa en busca de la lucha que parecía más próxima en esos países de sólidas organizaciones obreras. Desembarcamos en España dos meses después de proclamada la República. Nos calentamos el corazón al fuego de aquellas manifestaciones tumultuosas que reclamaban la separación de la Iglesia y el Estado, comprobamos que la guardia de asalto republicana ya sabía dar palos como cualquier policía veterana, aprendimos a querer al pueblo español y emprendimos viaje a Francia. En París, libres de preocupaciones materiales, dedicamos todo nuestro tiempo a estudiar economía política, sociología y cuanto nos parecía necesario para completar nuestra formación de militantes revolucionarios. En octubre d e 1932, seguros de hallar en Alemania una tierra abonada para la lucha decisiva, llegamos a Berlín. Para perfeccionar el idioma y acercarnos a los obreros nos inscribimos en la Escuela Marxista del Partido Comunista, que era también una escuela a secas con clases para adultos, y que fue para nosotros la escuela donde aprendimos a juzgar la política paralizadora, nefasta, de la Internacional Comunista, fielmente ejecutada por los jefes del PC alemán. Los militantes repetían como autómatas la burda interpretación del nacional-socialismo que difundía la Internacional Comunista; trataban a los obreros social-demócratas de social-fascistas, pero eso sí, desfilaban en manifestaciones tan densas, tan disciplinadas, tan evocadoras de un verdadero ejército revolucionario por las escuadras de combate que marchaban a su frente, que estremecían a la burguesía. Sabíamos que el Partido Comunista tenía armas, que los barrios rojos estaban organizados por bloques de casas para la lucha: asistimos en las elecciones de 1932 a la pérdida de un millón de votos sufrida por los nazis; pero asistimos también, cuando Hitler subió al poder, al tremendo desconcierto, a la pasividad que había engendrado la política criminal de la IC. Y la batalla revolucionaria no se dio en Alemania. Los escasos conatos aislados de resistencia fueron chispazos de cólera desesperada que no alcanzaron a propagar el fuego. Ya no servía de nada quedarse en Alemania. Regresamos a París a comienzos de junio de 1933. Bajo el seudónimo de Juan Rústico, Etchebéhère relató en dos artículos publicados por la revista francesa Masses la tragedia del proletariado alemán. Y nos pusimos a esperar de nuevo, no de brazos cruzados. Con el compañero Kurt Landau, el magnífico militante revolucionario austriaco asesinado por los estalinistas en Barcelona, empezamos la lenta tarea de reanudar los contactos con el grupo de oposición comunista llamado de Weding, que había dirigido Landau en Berlín. Cuando estalló la lucha de los mineros asturianos preparamos nuestros pasaportes, decididos a marchar a España. La represión sangrienta del movimiento cortó nuestro impulso. Etchebéhère escribió sobre los sucesos de Astucias unas páginas magníficas, que desgraciadamente se perdieron en Barcelona cuando el estalinismo saqueó las oficinas del POUM. Fundador con el compañero Landau y otros militantes extranjeros y franceses de la revista Que faire, Etchebéhère seguía viviendo, pese a los altibajos de su quebrantada salud, únicamente para su misión revolucionaria. Porque el clima de Madrid era mejor para él que el clima de parís, y porque en España estaba subiendo la marea de la lucha proletaria, a comienzos de mayo de 1936 Etchebéhère llegó a Madrid. Yo me reuní con él dos meses después, el 12 de julio. No habíamos terminado de contarnos nuestra ausencia cuando estalló el movimiento y desapareció el pasado y nació una esperanza. En la tarde del 18 de julio empezó nuestro andar en busca de armas y de alistamiento, de un sindicato de la UGT a otro de la CNT, entre grupos de jóvenes casi niños y hombres casi ancianos, entre rumores y discursos, entre canciones y consignas, mezclados a la marea que subía de todos los barrios y se echaba en oleadas sobre la Puerta del Sol. A todos nos temblaban las manos ansiosas de un arma. Nadie preguntaba a nadie a qué partido pertenecía. La voluntad de luchar había roto las barreras que ayer todavía separaban a los trabajadores. Los que aún marchábamos con las manos vacías, mirábamos con ojos de mendigo a quienes ya llevaban un fusil, una escopeta, una pistola, un cinturón de cartuchos. -Dicen que dan armas en la calle de La Flor, o en Cuatro Caminos, o en los locales de las JSU o en la UGT... -Con los pies hinchados de tanto caminar, los ojos ardidos de no dormir, el corazón apretado de tanto ansiar vimos disolverse en la noche ese 18 de julio y nacer el alba del 19. El 20 ya teníamos destino entre los compañeros del POUM, la organización política que estaba más cerca de nuestro grupo de oposición. Ya pertenecíamos a una formación de combate: la columna motorizada del POUM. Hipólito Etchebéhere era su jefe. A su mando salimos por primera vez el 21 de julio, montados en tres coches de turismo y dos camiones, armados con treinta fusiles y una ametralladora sin trípode que quedaba muy bonita en lo alto de un camión. Íbamos en busca de la columna de Mola que, según se decía, marchaba sobre Madrid. Felizmente no lo encontramos. Al día siguiente, incorporados a la columna que mandaba el capitán Martínez Vicente, tomamos un tren que resultó ir solamente a Guadalajara y no a Zaragoza como creían los milicianos. Durante el largo viaje se nos sumaron algunos hombres de otras organizaciones, entre ellos el maravilloso Emilio García, solo nombre que recuerdo. De Guadalajara pasamos a Sigüenza. La columna del POUM ya había ganado laureles de guerra por haber combatido contra las fuerzas fascistas que se disponían a atacar Sigüenza, causándoles muchas bajas. El ascendiente de Etchebéhère sobre sus hombres y sobre muchos otros de los que componían la guarnición de la zona crecía rápidamente. Era un jefe vestido con un mono roto en los codos y en las rodillas. Sus ojos eran cada vez más luminosos como si llevase por dentro una antorcha encendida. Una tarde le escuché al viejo Quintín decir "El jefe tiene como un sol en la frente". La hora del gran combate había llegado. La Revolución estaba por fin al alcance de sus manos ávidas. Ya no se trataba más de lecturas, de tesis teóricas: ahora tocaba luchar con las armas por lo que había elegido a la edad de 19 años. y luchó 29 días dichosos, alegre de exponer su vida a cada rato, burló o serio cuando yo le pedía que no se hiciese matar antes de lo necesario. -"Aquí, el que manda no debe agacharse cuando silban las balas, me respondía. Ya sabes que el valor físico es la cualidad máxima en España. Para que los demás avancen, el jefe tiene el deber de marchar el primero, aunque sepa que puede morir". Le vi por última vez en ese amanecer que era casi noche todavía del 16 de agosto, cuando nos acercamos a Atienza. Cumpliendo sus órdenes yo no iba con él, sino con el médico, para organizar en la retaguardia un puesto de primeros auxilios. Las primeras luces del día nos trajeron hasta los ojos el peñón bravío de ese castillo de Atienza que había que tomar a toda costa, a golpes de granadas que habrían de lanzar los guerrilleros del POUM cuidadosamente adiestrados por Hipólito Etchebéhère. Él los guiaba entre las ráfagas de ametralladora que volaban del castillo. Una bala lo quebró como se quiebra un árbol herido por el rayo. "¿Sabes -me dijo la Abisinia tendiéndome un pañuelo tinto en sangre-, sonreía, no parecía muerto. Guarda este pañuelo; es su sangre, yo le limpié los labios. La bala le partió el corazón; te digo que no sufrió". De la Fundación Adreu Nin Tenía al fin el corazón en paz, callado para siempre.

IU se propone que su X Asamblea sea el revulsivo de la izquierda

Poco queda ya por decir de la X Asamblea Federal de Izquierda Unida en este juego previo, en los preliminares. No arrancará oficialmente hasta el 14 de diciembre, pero el equipo de Cayo Lara se está empleando a fondo para que no quepa la palabra fracaso, ni crisis, ni decepción. Ninguno de los términos que podían definir anteriores cónclaves, cuando el clima interno estaba infinitamente más enmarañado. De hecho, IU ya ha calentado todas las expectativas. Ha insistido en que este debe ser el congreso en el que se libere de las estrecheces de una fuerza minoritaria para anhelar un sitio confortable entre los grandes, como corresponde a una fuerza "de masas" que quiere "disputar la hegemonía" al neoliberalismo. Pero hay más: esa puesta de largo del nuevo proyecto de IU, en la que la federación quiere convertirse en el "referente político" de una "mayoría social", debería convertirse, según ha previsto el núcleo dirigente, en un "acontecimiento político en la izquierda". O sea, un revulsivo, una esperanza de ilusión para los ciudadanos que más sufren la crisis. IU pide a todos sus militantes y territorios que trabajen para programar un "debate abierto a la sociedad y dirigido a los trabajadores, sindicalistas, estudiantes, colectivos políticos y sociales, intelectuales, creadores de opinión, aliados electorales, profesionales de los medios de comunicación", haciéndolo "con ambición y con propuestas imaginativas". En suma: propiciar que el congreso de IU "sea una asamblea de y para los problemas de la izquierda y de la mayoría social". Para ello, se reclama que no se disocie la movilización del debate de los documentos que se discutirán en el cónclave, porque es la "misma tarea política". El deseo de revestir de fuerza la cita de diciembre y la petición a todas las federaciones a que se vuelquen en la preparación figuran en el Llamamiento para el debate de la X Asamblea de IU, un texto de apenas tres páginas al que ha tenido acceso Público y que este sábado refrendó el Consejo Político Federal por abrumadora mayoría: 64 votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones. Centrar la discusión en cuatro ejes El documento fue presentado ante la dirección por su redactor, Ramón Luque, responsable electoral de IU. El objetivo, expresó, es "orientar democráticamente cuáles deben ser los cuatro ejes del debate", los que "deben ocupar la atención de la militancia". Primero, levantar una propuesta de alternativa económica, seducir con el horizonte del "socialismo del siglo XXI, que tenga a las personas en el centro de las políticas económicas". Dos, organizar la "rebelión democrática del pueblo frente al golpe de Estado silencioso que liquida derechos y libertades conquistadas en siglos". Es decir, hacer "confluir la lucha de los sindicatos con la que desarrollan plataformas, colectivos, 15-M, juventud, mundo de la cultura y representantes del pueblo, en una síntesis superior de objetivos, plataformas y luchas". Tres, construir una "alternativa política al neoliberalismo bipartidista", modelando a IU y a sus aliados para llegar a ser una opción "real" de poder. Y cuatro, transformar radicalmente la federación de puertas para dentro: "Se trata de responder, en todos los ámbitos de lo organizativo, al tremendo reto que las calles lanzaron el 15 de mayo de 2011, cuestionando el actual sistema, y a las demandas de las movilizaciones más fuertes organizadas en España por los sindicatos y las sucesivas huelgas generales". El techo está tremendamente alto. Así debe ser, defendió Luque, porque "pocas asambleas de IU han sido tan trascendentes" como la que comenzará en diciembre, ya que el pacífico clima interno y la óptima coyuntura electoral no se vivía desde hace años. De modo que todos, militantes y dirigentes, deben estar "a la altura del reto que los tiempos han marcado", exigió. Ello se traduce en "responsabilidad", en el llamamiento que la cúpula federal hace a federaciones y asambleas de base a que encaucen un "debate profundo, democrático, respetuoso, constructivo y abierto". Debe ser el congreso "de la unidad en la política", porque "el pueblo necesita esperanza" y demanda "cambio".Diario Público Digital

Notas al margen sobre la Huelga General del 26S

Josu Egireun. La huelga general contra la última reforma laboral del gobierno Rajoy en Euskal Herria fue una respuesta social unánime y generalizada, como no se conocía desde la histórica HG del 11 de diciembre de 1988. Uno de los elementos fundamentales que permitieron su éxito, aparte de la brutalidad de la agresión, fue el amplio consenso social se logró en torno a ella, tanto en los centros de trabajo como a nivel ciudadano, por la convergencia (si bien, no la unidad de acción) del conjunto del movimiento sindical vasco. Un punto de inflexión tras diez años en los que bien hemos asistido a convocatorias en solitario de lo que se ha venido a denominar la mayoría sindical vasca (ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, HIRU) o divergentes de las de CC OO y UGT. El otro elemento fundamental fue la incorporación a dicha convocatoria de una diversidad amplia de movimientos sociales. Estas condiciones no se van a repetir en la huelga general convocada para el 26 de setiembre en Euskal Herria que se va a volver a dar en un escenario de fragmentación y división sindical. Como si nadie hubiera querido extraer conclusiones de las razones del éxito de aquella movilización, ni valorar la importancia de trabajar por la unidad, por construir el más amplio consenso social, para hacer frente a la grave situación en la que nos encontramos. La ausencia de la perspectiva convergente que se dio el 29M (que, como en esta ocasión, al inicio fue convocada en solitario por la mayoría sindical vasca y los colectivos sociales que la apoyaban) nos sitúa ante un panorama más complicado y preocupante, dada la gravedad de la situación. Por ello, el 26S, si CC OO y UGT de Euskadi no cambian de actitud, va a marcar un punto de inflexión, de retroceso, en la confrontación con las políticas gubernamentales. En primer lugar, porque a pesar de la gravedad de las medidas y el alto nivel de contestación social expresado en las manifestaciones de julio, la llegada de la marcha minera a Madrid o las movilizaciones que no han tenido tregua durante el período estival, CC OO y UGT han descartado de entrada la convocatoria de una huelga general a nivel estatal, desarbolando la respuesta del movimiento. Por eso, hay que valorar en su justa medida, la importancia de la convocatoria realizada en Euskal Herria para la huelga general el próximo día 26 por parte de Plataforma sindical y social, constituida por los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, HIRU, CGT-LKN, CNT y una cincuentena de colectivos sociales. En segundo lugar, por la posición de CC OO y UGT de Euskadi, que se han desmarcado explícitamente de la mismas y han constituido una Plataforma sindical alternativa con USO, SATSE Euskadi, SME, UTESE, SAE y CSIF, cuya perspectiva de acción se enmarca en la línea definida por CC OO y UGT a nivel estatal, sin reparar en las características del movimiento obrero en Euskal Herria en la que la mayoría sindical vasca (en este caso con la integración de CGT y CNT) llaman a la HG. Un desatino que sobrepasa toda lógica cuando Unai Sordo, secretario general de de CC OO de Euskadi, plantea como condición "para ir a un escenario de respuesta conjunta" la "desconvocatoria de la huelga", escudándose en que la convocatoria unilateral de la misma se hizo con el único fin de "atizar la confrontación Intersindical"/1. Porque su resultado no puede ser otro que alimentar un sectarismo estéril de sus afiliados hacia la huelga. Ahora bien, esta situación, que no es nueva por estas tierras, debería llevar a la reflexión a la mayoría sindical, ya que una convocatoria unilateral descartando de antemano un llamamiento unitario y cualquier trabajo de presión por abajo hacia el resto de los sindicatos, no sólo pone límites a la legitimación social de la huelga sino que deja las puertas abiertas a la demagogia sectaria contra la misma, como lo muestran las declaraciones de Unai Sordo. Una propuesta unitaria de la mayoría sindical vasca, incluso contando de antemano con la respuesta negativa de CC OO y UGT, hubiera sido justa y útil; no sólo para la organización e la movilización en Euskal Herria, sino también para los intereses generales de la lucha contra la política de Rajoy. El valor y la utilidad de realizar esta propuesta unitaria es que con ella la mayoría sindical vasca no sólo muestra su voluntad y su capacidad para movilizar contra las política de Rajoy, sino su compromiso por construir unidad en esa lucha para que sea efectiva. La movilización y la unidad constituyen dos elementos indisociables de una política de resistencia. Y la mayoría sindical vasca no puede conformarse con su capacidad de movilización, dejando de lado llegar a ser un instrumento útil para construir la unidad del movimiento. Un ejercicio que no va a ser fácil. ELA, con el peso que le corresponde, sigue anclada en la posición adoptada el año 2002/2 que, en esta ocasión, se refleja en la respuesta de Adolfo Muñoz "Txiki", actual secretario general de ELA, a la invitación de CC OO y UGT para acudir a su “Cumbre Social”: "Somos perfectamente conscientes de la gravedad de los recortes y las reformas. Lo hemos sido desde el principio. Y somos defensores de la unidad de acción; sería estúpido lo contrario. Dicho eso, nos negamos a emplear la unidad de forma demagógica al margen de los objetivos a defender. La pregunta es... unidad ¿para qué? ¿Para hacer una gestión unilateral de la misma?” /3. Una posición de renuncia de facto a una política unitaria, a la batalla por la unidad del movimiento que, cada vez más, constituye el acicate necesario para que la movilización avance. El problema que nos encontramos es si la mayoría sindical vasca puede conformarse con su capacidad de movilización en Euskal Herria; si se piensa que es posible tejer la unidad del movimiento obviando sistemáticamente a los sectores sociales que se reconocen en CC OO y UGT; y, también, si se piensa que a la hora de hacer frente a las políticas gubernamentales es posible hacerlo dando la espalda al movimiento obrero y social del resto del Estado, descartando el interés por articular iniciativas comunes con la izquierda sindical y social a nivel estatal. En otras palabras, si se puede obviar la cuestión de cómo hacer que la mayoría sindical vasca se convierta en una herramienta útil para construir esa unidad desde su voluntad y capacidad de lucha y, en ese sentido ampliar, su espacio sindical y en ámbito de sus reivindicaciones. En condiciones de derrota social como la que venimos arrastrando desde los años 80, las dificultades para ampliar el campo del sindicalismo de lucha frente al sindicalismo de conciliación son enormes. Como hemos visto en las últimas elecciones sindicales, estos dos espacios apenas se han movido. Para que esos campos se muevan serán precisas experiencias de luchas sociales fuertes, difíciles de poner en pie a falta de unidad. Por otra parte, ¿cómo hacer frente a las políticas antisociales y centralizadoras de Rajoy sin la necesaria convergencia del movimiento obrero y social a escala estatal, sin tratar de impulsar iniciativas comunes con sus sectores de izquierda? ¿Cómo lograr que reivindicaciones propias como la del marco vasco de relaciones laborales (el derecho a ella) vaya calando más allá de las fronteras vascas? Todo parece indicar que para ELA no se dan las condiciones para la unidad de acción con CC OO y UGT en tanto que la política de concertación social y de centralización y uniformización de las relaciones laborales que estos sindicatos defienden no se modifique. Y entre tanto, el 26S Euskal Herria vivirá una jornada de huelga general con los límites de las huelgas anteriores al 29-M si CCOO y UGT de Euskadi no abandonan su línea de confrontación y se suman a la misma. Un huelga justa, necesaria, pero también una huelga, y sobre todo, una coyuntura, que plantea reflexiones de fondo sobre como avanzar en la construcción de un consenso social mayoritario (en Euskal Herria y a nivel de todo el Estado) para hacer frente a la guerra social declara por Rajoy y la Troika. 08/09/2012 Josu Egireun es sindicalista. Forma parte de la Redacción Web de VIENTO SUR. 1/ elmundo.es 27/08/2012-- 2/ Año en el que, en torno a la HG del 20J convocada por CC OO y UGT, ELA decidió poner fin a cualquier perspectiva unitaria con CCOO y UGT, convocando la huelga un día antes en Euskal Herria. Jose Elorrieta, secretario general de ELA, justificó así la decisión: "Hay que dejar claro, en primer lugar, que ELA quiere sumar en la respuesta a Aznar. (…) Ahora bien, tenemos que diferenciar nuestro mensaje del de CCOO y UGT, a los que en ningún caso podemos dar un cheque en blanco. La fecha del 19 quiere decir, por tanto, que sí estamos por la respuesta a Aznar, pero que CCOO y UGT deben tomar nota de que no estamos por legitimarles ni en su estrategia de concertación ni en su empeño en ser puntas de lanza en el rechazo activo del traspaso de competencias en materia laboral y social y en el afán de centralizar la negociación colectiva."http://www.ela-sindikatua.org/es/ac... Y concluyó el mitin de la huelga con este adiós: “la huelga general del 19 marca un antes y un después, un punto de no retorno: las y los sindicalistas vascos ya somos mayoría, ya estamos abriendo camino, abriendo el camino al andar, sabiendo a donde queremos ir y sencillamente nos vamos, nos estamos yendo de un Estado que no es el nuestro," 3/ http://www.ela-sindikatua.org/es/ac...) Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

El Ayuntamiento de Renteria homenajeará a la última Corporación republicana

El Ayuntamiento de Errenteria llevará a cabo el próximo jueves, día 13, un acto de reconocimiento a la última Corporación republicana de este municipio, «que defendió la legalidad frente a quienes han pasado a la historia como paradigma de la negación de la libertad». El acto, durante el cual se colocará una placa conmemorativa, tendrá lugar en el salón de Plenos del Consistorio, a las 19.00 horas. A él asistirá el historiador errenteriarra Mikel Zabaleta, quien ofrecerá una ponencia. También están invitados los familiares y allegados de los miembros de aquella última Corporación republicana.Asimismo, el acto estará abierto a toda la ciudadanía de la villa que desee asistir a este homenaje. Compromiso Con este reconocimiento, la Corporación actual de Errenteria cumple con el acuerdo plenario alcanzado en marzo, en el que todos los partidos de la villa decidieron por unanimidad «recuperar la memoria del alcalde, concejales y funcionarios que fueron el último eslabón de un período democrático que se vio truncado por la llegada del franquismo». Así, el Ayuntamiento reconoce «el compromiso con las libertades que asumió la última Corporación republicana en el Ayuntamiento de Errenteria», encabezada por su alcalde Paulino García y compuesta por los concejales Florentino Loidi, Pío Echeverría, Juan José Urigoitia, Juan Michelena, Antonio García, Silvino López, Arturo Prieto, Marino Bermejo, Agustín Bagües, Serapio Mendarte (fusilado), Niceto Goicoechea, Ascensión Lasa, José Ereño, Isidro Bengoechea y José Antonio Picabea. 35 funcionarios-- Además, el Consistorio también reconoce la labor de los 35 funcionarios municipales que fueron destituidos por los franquistas cuando entraron en Errenteria el día 13 de septiembre de 1936.