11 de septiembre de 2012

El PCE rinde tributo a la figura de Salvador Allende

El Partido Comunista de España (PCE) quiere recordar este once de septiembre, el sacrificio personal que significó la muerte del compañero presidente Salvador Allende víctima de un golpe de Estado perpetrado por sectores de las Fuerzas Armadas contra un gobierno constitucional y legítimo. Aquel golpe de Estado fue el inicio de la dictadura de Augusto Pinochet, que dejó un saldo de miles de muertos, torturados, exiliados y desaparecidos, casi cuarenta años después las víctimas de aquella barbarie siguen reclamando justicia y verdad. Pero también aquel golpe de Estado fue el comienzo de un modelo socioeconómico neoliberal, que en aras de privatizar los servicios públicos llevó a la pobreza y la exclusión a la mayoría de los chilenos, por eso el PCE apoya las continuas movilizaciones sociales que se desarrollan en el Chile de hoy contra la herencia económica neoliberal instaurada en aquel golpe de Estado. El sacrificio demostrado por Salvador Allende, por los obreros y campesinos, por los humildes y desheredados de Chile es un claro ejemplo de que todos los políticos no son iguales. http://www.pce.es--

Tito Benedetti y las Clases Medias

Clase media medio rica, medio culta, entre lo que cree ser y lo que es media una distancia medio grande. Desde el medio mira medio mal a los negritos, a los ricos a los sabios, a los locos, a los pobres. Si escucha a un Hitler medio le gusta, y si habla un Che medio también. En el medio de la nada medio duda, como todo le atrae (a medias) analiza hasta la mitad todos los hechos y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola, entonces medio llega a importar. a los que mandan(medio en las sombras), A veces, solo a veces, se dá cuenta(medio tarde) que la usaron de peón en un ajedrez que no comprende y que nunca la convierte en Reina. Así, medio rabiosa se lamenta(a medias) de ser el medio del que comen otros, a quienes no alcanza a entender ni medio. Tito Benedetti

Claves del 11 de Septiembre en Cataluña: decidir sobre los derechos sociales y nacionales

Joan Josep Nuet Pujals · Francesc Matas Salla. Miembros de EUiA-- Este 11 de septiembre en Catalunya tendrá una repercusión especial. Un verdadero movimiento surgido desde abajo se manifestará para exigir la independencia. Es un cambio cualitativo en la exigencia de los derechos nacionales. Es el resultado de la acumulación de diferentes procesos sociales: la decepción del Estatut, que después de aprobado por el Parlament fue recortado por las Cortes españolas, y que tuvo como respuesta la impresionante manifestación de julio de 2010. Posteriormente se desarrollaron referéndums por la independencia que tuvieron una gran repercusión a nivel municipal y, finalmente, la constitución de la Asamblea Nacional Catalana (1), que ha convocado la manifestación este 11 de septiembre. La crisis en Catalunya tiene diferentes expresiones. La principal está enmarcada en la crisis del euro, en el más que previsible rescate del Reino de España y las repercusiones que tendrá para el conjunto de la población. Una crisis europea que amenaza derechos y conquistas de las clases trabajadoras, a la que se está respondiendo mediante la movilización y resultados electorales hacia la izquierda. Esta crisis tiene una particularidad catalana, se trata de la lucha por todos los derechos nacionales, el derecho a decidir como pueblo, a decidir sin intromisiones ni imposiciones cual es el futuro que se desea. Los agravios, los continuos intentos de recentralizar el Estado, el convencimiento de que Catalunya da más de lo que recibe… han ido generando un sentimiento de que las políticas de los gobiernos del Estado han sido perniciosas para Catalunya. El fracaso de los intentos de establecer nuevas normas y relaciones, en particular con el nuevo Estatut, ha ido reforzando el sentimiento de que poco o nada se puede esperar de los actuales gobernantes del Reino de España. En el terreno económico la situación es límite, ya que la Generalitat ha tenido que pedir su rescate al Estado español, y que está representando un recorte brutal de derechos en sanidad, educación, derechos sociales, etc. Ambos problemas, los nacionales y los sociales, están relacionados. Evidentemente, al gobierno de CiU no le interesa relacionarlos e incluso hace trampa sobre ellos. El gobierno Mas, aventajado ejecutor de las políticas más neoliberales, hasta se ha adelantado al gobierno Rajoy en la aplicación de los más duros recortes en todo lo que tiene que ver con lo público. Tales medidas están llevando a Catalunya a un retroceso social enorme y a la miseria de miles de ciudadanos y ciudadanas. Y, además, como era evidente, esta política ni siquiera sirve para recaudar más. El gobierno Mas, que solo en palabras dice defender Catalunya, ha tenido que pedir el rescate a Rajoy. Convergencia hace trampa cuando pretende presentar los recortes y su política antisocial como resultado de las deudas y retrasos de los pagos del Estado. No tenemos ninguna duda del déficit fiscal del Estado respecto a Catalunya. No tenemos ninguna duda de que el gobierno de Madrid retrasa los pagos que legalmente debe a Catalunya y que, por lo tanto, se necesita un cambio en las relaciones entre Catalunya y el Estado. Pero, en manos de CiU, eso se convierte en un cheque en blanco para gestionar los intereses de Catalunya en beneficio de los más ricos, de lo privado en vez de lo público, o incluso en propuestas de economía especulativa, tipo Eurovegas, en vez de invertir en la economía productiva. Es lo que la burguesía catalana ha venido haciendo en los últimos decenios. Se le llena la boca con palabras sobre Catalunya pero ha ido pactando con el gobierno de turno de Madrid o ha buscado alianzas con el PP para aplicar las políticas más antisociales. Valga como ejemplo que gobierna en Catalunya con el apoyo del PP y que leyes tan retrógradas como la reforma laboral fue votada por CiU. En esto hay algo que no cuadra, por un lado se habla de independencia y por el otro se pacta con el PP. Otra vez utiliza la legítima aspiración del pueblo catalán a decidir su futuro para intentar sacar réditos particulares. Y, sin embargo, la amplitud y profundidad del movimiento, la prevista masividad de la manifestación de este 11 de septiembre está modificando algunas cosas. Dirigentes de la ANC y algunos sectores de CiU han declarado que las cosas no pueden ser como antes que exigirán “un paso adelante”. Los socialistas están divididos entre quienes consideran que hay que participar en este movimiento del pueblo y quienes siguen resistiéndose a reconocer las particularidades nacionales de Catalunya. Otros, como ERC, tantean un acercamiento a CiU para ofrecerse como aliado de recambio del PP. Desde la izquierda política y social también se ha reaccionado. Tanto Iniciativa per Catalunya (ICV) como Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) han convocado a participar. Los sindicatos CCOO y UGT apoyan la manifestación. La Plataforma que ha convocado las manifestaciones contra los recortes del gobierno CiU llama también a participar porque “quiere decidir sobre una Catalunya social”. En el Manifiesto que han publicado declaran: “ Las organizaciones sociales que formamos la Plataforma Prou Retallades aspiramos a una Catalunya que, más allá de la identidad nacional y territorial, sea reconocida y avalada por el bienestar en que vive su ciudadanía. Esta es nuestra máxima aspiración: educación, salud y servicios sociales, pilares básicos del Estado del Bienestar, universales y de calidad. Queremos una Catalunya rica y plena (de la letra de Els Segadors, himno de Catalunya) Pero rica para todos y no sólo para unos cuantos. Y con nuestras aspiraciones nacionales plenamente desarrolladas. Para nosotros, el binomio “avance social y nacional” es inseparable”. Para avanzar en esa dirección también se necesita la confluencia de las izquierdas catalanas. Una confluencia entre diferentes sectores, independentistas, soberanistas, federalistas… que ofrezca alternativas nacionales y sociales para el conjunto del pueblo, un paso adelante en lo que ya se está popularizando como la necesidad de conformar una Syriza catalana. Lo que antes parecía difícil la crisis actual lo pone a la orden del día. Un ejemplo es el acuerdo entre Anova y Esquerda Unida en Galicia o como las relaciones iniciadas entre EUiA y las CUP (Candidaturas de Unidad Popular, con presencia en numerosos municipios catalanes). La manifestación tendrá repercusiones sociales y políticas. Lo que está por jugar es en que dirección irán. El derecho a decidir está en el centro de la situación política. Hay que reunir la mayoría social necesaria para que democráticamente en referéndum el pueblo catalán pueda decidir sobre su futuro, entre ser independiente o establecer una estado federal con el resto de pueblos del Estado español. Y tiene derecho a decidir sobre el contenido social de la Catalunya del futuro, que no puede ser la de los recortes y el debilitamiento de las conquistas sociales. NOTA: (1) La ANC se constituyó formalmente el pasado 10 de marzo en un acto en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Antes del verano se habían formado organismos de la ANC en 269 municipios de Catalunya. Su objetivo es presionar para la celebración de un referéndum por la independencia en el 2014 y que el Parlamento de Catalunya se pronuncie en consecuencia proclamando un Estado e iniciando negociaciones con la Unión Europea para obtener su reconocimiento. Joan Josep Nuet Pujals es diputado en las Cortes de Madrid y coordinador de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA). Francesc Matas Salla es conseller de acción política de EUiA.Sinpermiso

Los 86 de Fidel

Armando Hart Dávalos • Cubadebate-- Un nuevo aniversario del natalicio de Fidel, esta vez el 86, nos incita a reflexionar sobre el inagotable caudal de ideas y enseñanzas que nos brinda su batallar incesante durante casi siete décadas en el terreno de la política. Cuando parecía que un gravísimo problema de salud, con alto riesgo para su sobrevivencia, lo apartaría definitivamente, no solo de sus responsabilidades al frente del Partido y el Gobierno del país sino también de cualquier actividad pública, supo, con un tesón y voluntad inimaginables, sobrepasar aquella prueba terrible y continuar su lucha, en otro plano, por las ideas que en favor de Cuba y de la humanidad siempre había defendido. Así, en su Reflexión del 31 del julio del 2007, expresaba: La vida sin ideas de nada vale. No hay felicidad mayor que la de luchar por ellas. Esa voluntad de acero, esa firmeza en la defensa de las ideas más justas, no solo para su país sino también para la humanidad, ese apego invariable a los principios que han dado fundamento a su accionar político a lo largo de toda su vida es lo que hace de Fidel un gladiador imbatible y una figura de talla universal. La reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20 ha venido a subrayar, una vez más, la justeza de sus ideas y su trascendencia como líder mundial. Muchos le rindieron homenaje, en ese marco, a Fidel Castro, que figura entre los primeros estadistas que comenzó a estudiar y alertar acerca de la catástrofe que se nos avecinaba y a promover acciones que permitieran detener y revertir, antes de que sea demasiado tarde, los acelerados cambios climáticos que atentan contra la existencia de la humanidad. Como un monumento a su dedicación y a su visión estratégica del tema nos ha quedado lo planteado por él, hace ahora 20 años, en aquella Cumbre de la Tierra, en junio de 1992, en Río de Janeiro: «Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre». Gracias a esa visión estratégica de Fidel nuestro país está hoy a la vanguardia en la lucha por desarrollar una mayor conciencia acerca de los graves peligros que amenazan el precario equilibrio que hace posible la vida en nuestro planeta. Sus más recientes Reflexiones subrayan la necesidad de alcanzar un desarrollo sostenible combatiendo la pobreza y la desigualdad social así como la contradicción entre la existencia del sistema capitalista imperialista depredador del medio ambiente y la supervivencia de la humanidad. El brillante discurso pronunciado en esa Cumbre por Raúl Castro dio continuidad, en las condiciones actuales, a esa política invariable de nuestra Revolución. Otro tema que quiero enfatizar en esta ocasión es el referido a la importancia que ha concedido siempre Fidel al papel de la juventud y a su formación revolucionaria. En su intervención precisamente en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en ocasión del 60 aniversario de su ingreso a ese centro, el 17 de noviembre de 2005, se refería a ese necesario relevo generacional señalando: «Aquí hemos estado hablando de acontecimientos de nuestras vidas, de nuestra universidad, de nuestra Alma Máter, de los que llegamos hace algunas decenas de años y los que están hoy aquí, que ingresaron en el primer año o que están a punto de graduarse, o algunos se han graduado ya y están desempeñando funciones que otros, con menos experiencia, no podrían realizar». Y más adelante apuntaba: «Ojalá yo tuviera más tiempo para hablar, pero este ahora de ahora es un ahora sin precedente, es una hora muy distinta de todas las demás, en nada se parece a la de 1945, en nada se parece a la de 1950 cuando nos graduamos, pero poseedores ya de todas aquellas ideas de las que hablé un día, cuando afirmé con amor, con respeto, con entrañable cariño, que en esta universidad, donde llegué simplemente con un espíritu rebelde y algunas ideas elementales de la justicia, me hice revolucionario, me hice marxista-leninista y adquirí los sentimientos que a lo largo de los años he tenido el privilegio de no haberme sentido nunca tentado, ni en lo más mínimo, a abandonarlos alguna vez. Por eso me atrevo a afirmar que no los abandonaré jamás». Estas ideas de Fidel me confirman la pertinencia de la necesidad de continuar el diálogo de generaciones en el que intervengan quienes traemos la experiencia vivida como partícipes en la vida política en la segunda mitad del siglo XX y los que asumen responsabilidades crecientes en estos inicios del XXI y desarrollarán su vida política hasta bien entrado el mismo, como una garantía de la continuidad histórica de la Revolución. Se trata, de hecho, de un intercambio de experiencias entre dos siglos. Nuestros hijos y descendientes, aquellos que vivirán bien entrado el siglo XXI, reclaman de nosotros una acción y un pensamiento fundamentado en la cultura de emancipación que tiene en el pensamiento de Martí y de Fidel su orientación cardinal. Solo los malvados y los mediocres renuncian a este glorioso empeño. Estamos obligados por mandato de la historia a preservar la memoria histórica de nuestro pueblo y a transmitir ese legado a las nuevas generaciones. Este es mi homenaje a Fidel en su aniversario 86, que lleva a Martí en la mente y el corazón desde sus primeras lecturas del Apóstol, que ha sido su mejor discípulo y que ha enriquecido su ideario con el conocimiento y las vivencias de la práctica política en la segunda mitad del siglo XX y en estos inicios del XXI. Él ha estudiado e interpretado su pensamiento con profundidad y ha volcado ese conocimiento en el difícil arte de hacer política en función de los intereses del pueblo. Me he propuesto dedicar lo que me queda de vida al objetivo de trasladar a las nuevas generaciones las enseñanzas de más de 50 años de lucha por nuestra plena y total dignidad y soberanía. Mi único mérito, y para mi es bastante, ha sido y es haber estado junto a la Revolución de Fidel y orientado por las enseñanzas de Martí.

Debate 25-S | Su democracia y la nuestra

David Karvala- Cada vez hay más gente que cuestiona la calidad de la democracia actual, en la que los políticos aplican recortes sociales contra la voluntad de la gran mayoría de la población.“Una democracia real” sólo es posible mediante un cambio fundamental hacia la justicia social. Democracia significa literalmente “el poder del pueblo”. En la práctica, hoy en día, se suele identificar con la existencia de un sistema parlamentario con elecciones multipartidistas. Estos partidos siempre incluyen al menos a uno que representa claramente a la clase dirigente; en el Estado español, el PP; en Gran Bretaña, el partido conservador, etc. En América Latina, durante muchos años, la alternancia se daba entre dos partidos de la clase dirigente; hoy en día sigue siendo así en EEUU, entre los republicanos y los demócratas. E incluso donde hay partidos de izquierdas, éstos parecen incapaces de cambiar nada fundamental. Cuando un partido socialdemócrata gana unas elecciones, se olvida de sus (tibias) promesas de cambio, y se dedica a gestionar el sistema capitalista; ahora los nuevos partidos reformistas, como el Partido de los Trabajadores brasileño, hacen lo mismo. Por otro lado, si un partido más combativo llega a tener posibilidades electorales, los medios de comunicación capitalistas lo atacan. Y si, finalmente, gana e intenta aplicar un programa mínimamente radical, el acoso empeora, llegando hasta golpes de estado, como la sublevación franquista de 1936, el golpe de Pinochet contra Allende en Chile en 1973, o los varios intentos contra Chávez en Venezuela. El problema es tan antiguo como la propia “democracia burguesa”, una descripción que capta mejor que “democracia” a secas las contradicciones del sistema vigente. En ella se combina la forma del “poder del pueblo” —las elecciones— con la realidad del poder en manos de la clase capitalista, la burguesía. Ahora, sin embargo, ante la grave crisis, el elemento democrático está más amenazado que nunca. La democracia en peligro La democracia burguesa siempre ha estado sujeta a una condición tácita: que los intereses de la burguesía deben prevalecer. Durante mucho tiempo, en gran parte del planeta, la democracia fue incompatible con el capitalismo, y la clase dirigente gobernó mediante diferentes tipos de dictadura; los países democráticos —parte de Europa occidental, Norteamérica…— fueron la excepción. Recientemente, parecía que la situación había mejorado, y que el sistema económico podía convivir con sistemas parlamentarios más o menos reales, en cada vez más países. Pero la crisis actual pone en cuestión la democracia burguesa, incluso en países de la UE: o mejor dicho, especialmente en éstos. La raíz del problema es que el poder real lo tiene el capital, no las instituciones. Así que cuando “los mercados” (es decir, los grandes inversores) exigen recortes, los gobiernos los aplican. En un sistema parlamentario, por supuesto, pueden perder las siguientes elecciones. Pero los nuevos gobiernos suelen acabar aplicando políticas casi idénticas. Cuando todos los partidos institucionales pierden votos y ya no pueden gobernar solos, se juntan en “gobiernos de unidad”, eliminando así incluso la apariencia de alternancia. Durante la crisis se ha visto en la práctica cómo la UE carece de bases democráticas. Los dirigentes del gran capital no tienen que llamar directamente a los ministerios para comunicar sus exigencias; esta función la cumplen los comisarios europeos, a los que nadie ha votado. “Europa” aplica condiciones de rescate que no han sido acordadas por ninguna población europea, mediante ninguna votación. Esto puede llegar hasta el extremo de cambiar un gobierno a instancias de “Europa” y para aplacar a los mercados (gran capital), como ocurrió con la implantación de “gobiernos tecnócratas” en Grecia e Italia. Todo esto quita legitimidad a los gobiernos, haciendo que la gente esté aún menos dispuesta a aceptar sus dictados. Un sector de la burguesía empezará a plantearse la opción de prescindir de la democracia del todo. Para dar tal paso, normalmente no tienen suficiente con las fuerzas represivas “normales”. Si existen grupos nazis, los pueden utilizar para complementar a la policía. En Grecia, sin que la burguesía en general haya optado por el fascismo, la policía ya actúa a menudo en colaboración con los nazis de Amanecer Dorado. Esto nos advierte de la urgencia de crear movimientos amplios antifascistas en el Estado español. En cualquier caso si hasta ahora la democracia ha sido muy limitada, todos los indicios son que la situación irá a peor. Nunca ha sido más necesario luchar por una democracia real. Democracia real, ¿dentro del capitalismo? Desde la irrupción del movimiento 15M, se ha generalizado la exigencia de un cambio, de una “democracia real”. Como en cualquier movimiento vivo, hay ideas diversas. Entre sus propuestas solemos encontrar la “eliminación de los privilegios de la clase política”, quitándoles inmunidades y reduciendo sus salarios; democracia participativa y referéndums; cambios en el sistema electoral, etc. Muchas de éstas serían positivas, otras no tanto. Algunas demandas van dirigidas a eliminar o reducir las autonomías. Es verdad que éstas no han resuelto la cuestión nacional, pero volver a la “España: una, grande e indivisible” de Franco no sería un avance. De hecho, es un ejemplo de cómo algunos grupos de derechas se han aprovechado de la amplitud del movimiento 15M para colarse y difundir sus ideas. No es un motivo para criticar a todo el movimiento, pero sí lo es para estar al tanto de las propuestas que se adoptan y con quiénes trabajamos. Pero dejando aparte las ideas de derechas, lo chocante de estas propuestas es lo limitadas que son; no llegando a tocar el problema fundamental. En la Atenas antigua, los ciudadanos se reunían en las plazas para tomar las decisiones; seguramente sus estructuras eran mejorables. Pero su limitación clave no era de procedimiento, sino el hecho de que todo se basaba en la esclavitud. Incluso proponer que los esclavos también votasen sería irrelevante; si no dejaban de ser esclavos, no podrían disfrutar de la democracia. Hoy en día se aplica el mismo principio. Si no se acaba con las enormes desigualdades sociales, no habrá una democracia real. No hay democracia si la mayoría tiene que venderse a los amos capitalistas bajo una esclavitud asalariada. Las propuestas de cambios políticos a menudo van acompañadas de otras propuestas económicas, pero éstas suelen referirse a aspectos específicos del sistema, como los abusos de los bancos, no al capitalismo en sí. Y es cada vez más evidente que la mayor amenaza contra la democracia, así como el bienestar de la humanidad y nuestra supervivencia en el planeta, es el propio capitalismo. Democracia, justicia social, revolución Dicho esto, “acabar con el capitalismo” es un objetivo, pero no es una propuesta concreta de acción. ¿Cómo podemos combinar la lucha aquí y ahora por mejoras democráticas con este objetivo a largo plazo? Precisamente combinando la demanda de democracia con la lucha colectiva por la justicia social. No se trata de diseñar una arquitectura democrática perfecta para un mundo perfecto inexistente. Más bien, necesitamos propuestas que hagan avanzar nuestras luchas por el control sobre nuestras vidas, que es el significado real de la democracia. Por ejemplo, muchos activistas abogan por referéndums. Pero una votación individual, en base a un debate inexistente o bien dominado por las tertulias televisivas, no nos hace avanzar en absoluto. En cambio, un proceso de consulta social, organizado desde abajo, puede ser una buena manera de crear movimiento. Mucho mejor, sin embargo, sería crear estructuras de debate y de toma de decisiones colectivas. Hay buenas experiencias de asambleas en los barrios que se deberían mantener, pero se deberían crear las estructuras democráticas allí donde la gente se reúne de manera espontánea. Sobre todo, en el lugar de trabajo; a pesar de las grandes cifras de paro, millones de personas siguen acudiendo cada día a trabajar. Esto tiene otra ventaja esencial. Las propuestas más interesantes de cambio democrático ponen en cuestión el poder existente, pero carecen de la fuerza para implementarse. En cambio, la clase trabajadora, si se organiza, tiene la capacidad de parar el sistema, de prescindir de la clase capitalista, y de llevar a cabo la producción por sí misma. Es lo que se llama revolución, y es un paso esencial para conseguir una democracia de verdad; sin el dominio de las grandes empresas y bancos, ni de las estructuras que ellos promueven. Todos los sistemas políticos son la expresión de la clase que controla la producción, desde las sociedades antiguas del esclavismo hasta el capitalismo. La única manera en que la mayoría, el 99% en la terminología del movimiento Occupy de EEUU, podamos llegar a disfrutar de una democracia de verdad es si tomamos el control de la producción. La democracia real significa el poder en manos del conjunto de la clase trabajadora en toda su amplitud; desde las personas que trabajan en fábricas, oficinas y hospitales, hasta el alumnado de las escuelas, la gente mayor o las personas paradas. David Karvala(@davidkarvala) es militante de En lluita / En lucha

España no debe pagar la parte ilegítima de su deuda pública

BANYOLES (GIRONA.Eric Toussaint-- “Si uno tiene una deuda con su banco de 1.000 euros, es el deudor quien tiene el problema, pero si son 10 millones, el problema es del banco”. Éric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, exige que, como algunos países del tercer mundo, los gobiernos europeos planten cara y que no paguen toda la deuda generada. “Dejar de pagar parte de la deuda pública es legítimo, aunque no sea legal”. El politólogo belga defiende que una parte de la deuda contraída es “ilegítima”, pero, ¿cómo se puede determinar qué cantidad es la ilegítima? “Depende de los criterios de los ciudadanos. Yo tengo los míos, pero lo ideal es que se apruebe por consenso, mediante una acción colectiva ciudadana”, defiende Toussaint, que participó recientemente en la Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista, en Banyoles (Girona). Y pone un ejemplo: “Una deuda pública contratada para rescatar bancos que son responsables de su debacle es, para mí, ilegítima. No se puede utilizar dinero público para financiar deuda privada de los mismos responsables de la crisis”. Después de asesorar, entre otros, al gobierno de Ecuador en su negativa a pagar la deuda generada décadas atrás, Toussaint insta ahora a España a no caer en los mismos errores que asfixiaron a Quito. En Ecuador, desde que se reformó la Constitución en septiembre 2008, es anticonstitucional que el Estado asuma parte de la deuda privada. Fue una decisión tomada como consecuencia de la crisis económica de 1999. Como antecedente a una hipotética negativa de España, Toussaint recuerda también el caso de Argentina, tras la crisis económica de 2001. En diciembre de aquel año, el gobierno paralizó 90.000 millones de dólares de deuda pública en forma de bonos a los bancos internacionales. Entre otros países, Argentina sigue en la actualidad en situación de impago con España y con los demás miembros del Club de París. Esta decisión sacó al país de la espiral decadente en la que se encontraba y le permitió alcanzar crecimientos de entre el 7% y el 9% entre los años 2003 y 2009. “El gobierno no era de izquierdas, pero aplicó políticas sociales no liberales. Incluso, Kirchner llegó a universalizar después las jubilaciones, tanto para los que hubiesen cotizado durante su vida laboral como para los que no”, recuerda, defendiendo que es posible realizar una salida de la crisis económica desde la izquierda. ajustes, alemania, Argentina, bancos, crisis, derechos, deuda, economía, Ecuador, neoliberalismo, paro, PP, PSOE, recortes, rescate- Antikapitalistak