1 de octubre de 2012

La gran estafa: el Presupuesto de 2013

Vicenç Navarro--Público- Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra-- Estos últimos días de septiembre ocurrieron cuatro hechos que definen con toda claridad la raíz del problema al que España se enfrenta. Uno fue la presentación del presupuesto por parte del Gobierno español en el que se indica que el Estado tendrá que pagar casi 40.000 millones de euros a los acreedores (la mayoría bancos extranjeros y españoles) para cubrir lo que se les debe como consecuencia de tener que abonarles los intereses de la deuda pública española que poseen. Esta elevada cantidad se debe a los altos intereses de tal deuda, consecuencia, en gran parte, no de la especulación de los mercados financieros –como constante y erróneamente se asume en los medios donde la sabiduría convencional se reproduce– sino de la oposición del Banco Central Europeo a comprar deuda pública en los mercados primarios, es decir, directamente al Estado español, como hace cualquier Banco Central digno de su nombre (tal como el Federal Reserve Board de EEUU, el Banco de Inglaterra en Gran Bretaña o el Banco de Japón). Los máximos beneficiarios de estos pagos del Estado a los acreedores son los bancos españoles y europeos (entre los cuales sobresalen los alemanes que tienen una excesiva dimensión, influencia y protagonismo en las instituciones de la Eurozona) que recibieron prestado dinero del mismo BCE a unos intereses por debajo de un 1%, con el cual compraron deuda pública española a unos intereses del 6% y el 7%. Un negocio redondo para tales instituciones financieras, que consiguieron gracias a la ayuda del BCE, que no es un banco central sino un lobby de la banca y muy en especial de la banca alemana. A aquellos que consideren el término lobby una exageración les aconsejo que lean, no ya las actas del BCE (que son secretas) sino las publicaciones de tal institución. Y verán si dicho término es o no adecuado para definir el BCE, el mayor promotor hoy en la Eurozona de las políticas de austeridad (austeridad, por cierto, que no aplica a su propio comportamiento, pues acaba de estrenar una sede exuberante en Frankfurt que ha costado seis veces más de lo inicialmente calculado y que albergará a los funcionarios mejor pagados del establishment público europeo). En tales boletines, la defensa de los intereses de la banca es central en la percepción de lo que el BCE considera ser su función. Tal defensa se viste con el traje de que “su misión es controlar la inflación”. En esta defensa de sus intereses, irán a extremos que van desde desmantelar la Seguridad Social en España, hasta recuperar la semana laboral de seis días. Es, como bien dice Noam Chomsky, la lucha de clases unilateral de una minoría –la banca– en contra de todos los demás. El poder de la banca: el endeudamiento de España-- Esta deuda, sin embargo, está basada, en parte, en la enorme influencia de la banca no solo sobre el BCE sino también sobre el Estado español. Hoy, la influencia de la banca sobre la sociedad española rebasa cualquier límite tolerable en un sistema democrático. Todos –desde los partidos políticos, a la prensa, las empresas y las familias– están enormemente endeudados con la banca. La actitud tan poco crítica de los medios de información hacia el comportamiento de la banca y su dominio de la vida política y mediática del país se basa precisamente en este hecho. En lugar de denunciar esta relación obvia entre las instituciones financieras y las instituciones políticas, los medios de mayor difusión y los partidos mayoritarios atribuyen el endeudamiento al comportamiento supuestamente irresponsable de las familias, de las pequeñas y medianas empresas (las grandes tienen ya más dinero de lo que necesitan para invertir) y del Estado. Es lo que se llama en inglés, el “victim blaming”, es decir responsabilizar a la víctima de su propia tragedia. En tal argumentación se ignoran y/u ocultan varios hechos. El endeudamiento de las familias se debe a la disminución de su capacidad adquisitiva, resultado del descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta total del país, descenso que ha sido mucho más acentuado durante los últimos años debido a las reformas laborales y a la disminución salarial que tales reformas intentaron y alcanzaron exitosamente. El endeudamiento de las medianas y pequeñas empresas se debe, en parte, al descenso de la demanda de sus productos y servicios, consecuencia de la disminución de la capacidad adquisitiva de las clases populares y también a la gran carestía del crédito, resultado de la desviación de la actividad crediticia de la banca hacia actividades especulativas más rentables como las inversiones inmobiliarias, habiéndose establecido el maridaje banca-sector inmobiliario que llevó al desastre. El endeudamiento del estado se debe a las políticas fiscales regresivas que han beneficiado sistemáticamente a las rentas del capital y a las rentas superiores a costa de las rentas del trabajo. Esta regresividad explica la gran pobreza del estado (los ingresos al estado español son los más bajos de la UE-15, un 31% del PIB, comparado con un 44% en el promedio de la UE-15 y un 54% en Suecia). Y este problema se acentuó todavía más mediante las reformas fiscales regresivas aprobadas en el momento de expansión económica (estimulada por la burbuja inmobiliaria). Así, como resultado de la reforma tributaria del 2006, el estado dejó de recoger en 2008 19.600 millones de euros (según los datos del Servicio de Estudios y Estadísticas Fiscales del Ministerio de Economía y Finanzas). Los impuestos sobre el capital descendieron un 39% y los de las rentas superiores un 11%. España no se hubiera endeudado tanto si hubiera tenido un sistema tributario más justo y más avanzado. La bajada de impuestos explica que el estado tuviera que pedir prestado a los bancos para cubrir el agujero creado en sus arcas precisamente como consecuencia de la bajada de impuestos a las rentas del capital y rentas superiores. Como resultado de esta situación, el estado, además de bajarles los impuestos a los súper ricos, ahora les paga unos intereses muy altos, a través de los bancos, por los bonos que han comprado con el dinero conseguido en los recortes de impuestos. Otro negocio más que redondo, para el beneficio primordialmente de lo que se llamaba burguesía financiera y los súper ricos. Pero esta enorme necesidad de endeudamiento fue una gran golosina, no sólo para la banca española sino también para la banca europea y, muy en especial, la banca alemana. De ahí que la banca alemana tenga hoy casi 200.000 millones de euros prestados en el territorio español, tanto en deuda pública como privada. Y está hoy muy preocupada pues el estallido de la burbuja inmobiliaria (a la que contribuyó en gran medida a que se inflara) puede arrasar toda la banca, incluida la alemana. El llamado rescate al sistema bancario-- Lo cual me lleva al segundo hecho acaecido el 28 de septiembre. La decisión del gobierno español de pedir el rescate a la banca, mediante el préstamo de 40.000 millones de euros (casi la misma cifra que el estado español tendrá que pagar a la banca por la deuda), para asegurarse lo que se llama “la viabilidad del sistema bancario español”, a lo que tendría que haberse añadido “y de la banca alemana”. Es decir que el estado pide dinero (que tendrá que devolver el propio estado, pagado por el ciudadano español) a las autoridades de la eurozona, donde la banca alemana es muy influyente, para ayudar a la banca, asegurándose así que no quiebre y que se pague a la banca alemana (entre otras). Como bien dijo el asesor económico al gobierno alemán, el Sr. Peter Bofinger, en su comentario sobre la aprobación de 100.000 millones de euros para el rescate a la banca española “Esta ayuda no es a estos países en problemas (como España) sino a nuestros propios bancos que poseen una gran cantidad de deuda privada en estos países”. Las condiciones leoninas del rescate: el presupuesto del Estado- Este rescate se hace en condiciones leoninas que tendrán que pagar las clases populares a base de enormes sacrificios y recortes, incluidos los recortes que recoge el presupuesto propuesto por el gobierno el día 27 de septiembre, el tercer hecho digno de mención. La falta de medidas de protección de la capacidad adquisitiva de los pensionistas y de los desempleados es un ejemplo más de la insensibilidad social del presupuesto que aparece con toda intensidad en los recortes de gasto público social y disminución muy notable de la protección social. Su brutalidad queda demostrada en que incluso la Troika indicó que las medidas tomadas por el gobierno iban incluso más allá de lo que la propia Troika les exigía. El gobierno español ha sido siempre el alumno aventajado del establishment neoliberal que domina las estructuras de la gobernanza de la eurozona. Y todas estas políticas se presentan como las únicas posibles, negando y ocultando la evidencia fácilmente accesible de que sí las hay. El BCE podría actuar, por ejemplo, como un banco central, con el objetivo de estimular la economía y no sólo controlar la inflación. El estado español podría haber tenido ya en anteriores presupuestos y en los actuales una política fiscal mucho más progresiva, de manera que en lugar de recortar las pensiones (para conseguir 1.200 millones de euros) podría haber mantenido el impuesto de patrimonio (consiguiendo 2.100 millones) o anulado la bajada del impuesto de sucesiones (consiguiendo 2.552 millones) o anulado la bajada de impuestos a las personas que ingresen más de 120.000 euros al año (consiguiendo 2.500 millones). O en lugar de recortar 6.000 millones en sanidad, podrían haber anulado la bajada del impuesto de sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas), consiguiendo con ello 5.300 millones. O en lugar de recortar 200 millones a los servicios de atención a las personas con dependencias, podrían haber eliminado el subsidio del estado a la Iglesia Católica para que enseñe religión católica en las escuelas públicas del estado. Y así una larga, larga lista mostrando que sí que hay alternativas, como Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos documentado en el libro Hay alternativas. Y el estado español podría dejar colapsar bancos en España (Bankia es un caso claro), estableciendo bancas públicas o subvencionando cooperativas de crédito que lo garanticen. El rescate financiero es una ayuda más a la banca y a las rentas superiores que son los mayores accionistas de tales bancos, sin que se garantice el crédito. Hoy el obstáculo mayor al ofrecimiento de crédito es la banca, cuyo poder en España es único en la UE y en la OCDE. Lo que ocurre con los desahucios es un escándalo sin paralelo en otros países. Estos tres hechos ocurridos al final de septiembre son indicadores del enorme poder de una minoría que está consiguiendo lo que siempre desearon: la destrucción de los sindicatos, la eliminación de la protección social, la bajada de salarios y la desaparición del estado del bienestar. Permítanme que añada otro hecho digno de mención. El cuarto hecho: las movilizaciones del movimiento 15-M y otros movimientos para denunciar al Congreso, en Madrid. Fue sabio de este movimiento renunciar a la ocupación del congreso. Pero fue digno de ser aplaudido que intentaran denunciar lo que estaba ocurriendo dentro de él, pues los otros tres hechos son un indicador de la violación a la democracia que está ocurriendo en España. Ninguna de tales políticas traducidas en aquellos tres hechos tiene un mandato popular. Hoy, la mayoría del Congreso es un instrumento que claramente ni representa ni está al servicio de la mayoría de la población española. Sus políticas no han sido aprobadas por la ciudadanía española. No son los que se manifiestan los que están atacando a la democracia sino los que están dentro (refiriéndome a los partidos que están aprobando tales políticas sin mandato popular) que están violando la democracia.

El más influyente diario norteamericano deja "en pelotas" al jefe de Estado Español. NEW YORK TIMES: "EL REY ESPAÑOL ESTÁ RODEADO DE UN ENRARECIDO MUNDO DE NEGOCIOS"

Por M. Relti / Canarias Semanal-- Mientras el pasado sábado miles de policías trataban de aplastar a otros tantos manifestantes en las céntricas calles madrileñas, uno de los periódicos más importantes e influyentes de los Estados Unidos, el New York Times, publicada un extenso reportaje en el que su autor apuntaba con lujo de detalles aspectos todavía desconocidos por los electores norteamericanos de la imagen del rey Juan Carlos de Borbón. El origen de su fortuna, el "enrarecido mundo de los negocios" que lo rodea, sus presuntas relaciones extramaritales con una rubia y joven princesa alemana, sus yates, colección de automóviles…- Lo que pretendía ser un viaje triunfal a través de los centros neurálgicos de las finanzas, la política y los medios de comunicación de los Estados Unidos terminó convirtiéndose en un estrepitoso fracaso. Nos estamos refiriendo, obviamente, al recientísimo periplo estadounidense del rey Juan Carlos y del presidente Rajoy. El viaje real y presidencial estaba enmarcado en una operación de "lavado" de la imagen de España en los mercados norteamericanos, así como en los ámbitos de la política y la industria mediática del Imperio. En la terminología oficial se trataba de reforzar lo que los representantes oficiosos del gobierno ultraconservador del PP denominan eufemísticamente "la marca España". Para ello, además de la entrevista con el ex presidente Bill Clinton, la casa real programó un encuentro con los consejos de redacción del New York Times y del Wall Street Journal, dos periódicos de referencia en los círculos de la política estadounidense. En el encuentro, el monarca explicó a la dirección del New York Times -desde su peculiar punto de vista - la situación política económica y social de España. Según los medios oficiales, el rey pretendía convencerles de "la auténtica realidad del país", dejándoles claro que, naturalmente, "sabremos salir de ésta". LA OPERACIÓN DE LAVADO DE LA IMAGEN REAL-- Al día siguiente de celebrarse el encuentro real con la elite mediática norteamericana, las agencias de prensa españolas transmitieron que "su Majestad había neutralizado las imágenes negativas que con excesiva frecuencia aparecen en los medios de comunicación extranjeros". En los despachos de prensa se trató de enfatizar que la iniciativa del contacto con los grandes aparatos mediáticos estadounidenses había partido del propio Palacio de la Zarzuela. Estaba claro que la Casa Real preveía que - como ha sucedido de aquí para atrás - los contactos periodísticos iban a resultar exitosos y, por tanto, el resultado positivo de los mismos se los anotaría el propio monarca. Y había razones para tal augurio, si se tiene en cuenta que en el pasado el establishment mediático estadounidense acogió al heredero de Franco con elogios y amables descripciones. AMASÓ UNA ENORME FORTUNA CUYO ORIGEN SE DESCONOCE-- La conmoción y el chasco se produjo el pasado sábado 29 de septiembre, mientras en Madrid miles de manifestantes eran aporreados duramente por pertrechados destacamentos policiales. Ese día el New York Times encabezó una sus páginas principales con un extenso artículo en el que se interrogaba acerca de cuáles habían sido los procedimientos utilizados por el rey de España para amasar su inmensa fortuna personal, valorada nada menos que en la friolera de 2.300 millones de euros. Es decir, 382.687 millones de las antiguas pesetas. El periódico no eludió su asombro ante la magnitud de semejante patrimonio, teniendo en cuenta que Juan Carlos de Borbón llegó a España con una mano atrás y otra delante, de acuerdo con lo que describe el rotativo neoyorquino. El artículo resaltaba que la fortuna del Rey es considerada en España un hermético "secreto". LA PRESUNTA AMANTE DEL MONARCA Pero los ácidos comentarios del New York Times no se redujeron a las cuestiones meramente crematísticas del patrimonio de "Su Majestad". El conocido periódico hizo también un recorrido a través de la casquivana biografía del monarca, aludiendo con detalles a su presunta amante, la princesa alemana Sra. Corinna Sayn-Wittgenstein, con la que el Borbón realizó su escandaloso viaje a Bostwana en el famosísimo safari contra los elefantes. Según el rotativo norteamericano la princesa Sayn-Wittgenstein califica al monarca como un "tesoro nacional" pletórico de carisma. "Cuando él entra en una habitación - mantiene la aristócrata germana - irradia calidez y carisma y se conecta con todo el mundo. Nadie se salva de ella". La princesa rechaza - precisa el rotativo estadounidense - que se haya beneficiado de alguna manera de su asociación con Juan Carlos a través de un fondo de inversión", aunque igualmente niega que sea su amante. "La Sra. Sayn-Wittgenstein considera al rey como un amigo de la familia y describió su papel en otros viajes reales como asesor estratégico para el Gobierno español a través de su compañía, los Asociados Apollonia, que ofrece consejos sobre ofertas de alto nivel en Medio Oriente", escribe el diario estadounidense. EL "ENRARECIDO MUNDO DE LOS NEGOCIOS" QUE RODEA A JUAN CARLOS-- Según el New York Times el monarca español está rodeado por "mundo enrarecido de contactos comerciales". El Rey puede aceptar regalos en sus viajes "en nombre del Gobierno español", pero no existe una lista pública de los mismos. No obstante -puntualiza el periódico- ha recibido "yates, una casa en una isla y automóviles de lujo. Obsequios que son criticados por los españoles en las redes sociales”. Dentro del clima de ese "mundo enrarecido" que describe el diario neoyorquino, el reportaje recuerda que el polémico viaje a Botswana del monarca fue pagado por el magnate de la construcción sirio Mohamed Eyad Kayali, quien se desempeña como asesor clave del príncipe Salman bin Abdulaziz Al Saud, el heredero de Arabia Saudita, quien jugó un papel en la adjudicación del contrato de trenes en ese país de Oriente Medio a una empresa española. ¿UNA MONARQUÍA ETERNA?-- Finalmente, el diario norteamericano reproduce unas afirmaciones del monarca en las que manifestaba que continuaría siendo rey de España en tanto en cuanto los españoles lo desearan. "La monarquía continuará siempre y cuando las personas la quieran", afirmó el rey. Se trata, como es evidente, de una declaración hecha de cara a la galería. No existe en las instituciones heredadas de la dictadura ningún mecanismo legal que permita la sustitución de la monarquía por un régimen político libremente designado por los españoles. La monarquía fue una forma de Estado instaurada por el dictador en persona para que durara hasta el fin de los siglos, y los españoles nunca tuvieron la oportunidad de pronunciarse, después de la muerte del general golpista, sobre el sistema político bajo el que deseaban vivir.

Antonio Romero: “Policías infiltrados provocando a sus compañeros de uniforme, es ilegal y terrorismo de estado”

La República.es- Señor Rajoy: A través de esta carta quiero decirle que usted no es nadie para dar certificados de buena conducta ciudadana y llamar ciudadanos buenos a los que se quedan en sus casas y malos a los que ejercen su derecho a la manifestación, a no ser que se trate de Rouco Varela y del Foro de la familia que también salen a la calle y no creo que usted los descalifique por ello. Los derechos y las libertades de los españoles están contemplados en la constitución, el derecho de manifestación no requiere autorización previa de su gobierno ni de ningún otro, se ejerce con una mera comunicación informativa. El artículo 104 de la constitución española establece en su apartado 1 que las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado bajo la dependencia del gobierno tendrán como misión proteger el libre ejercicio de las libertades y garantizar la seguridad ciudadana. La policía en Madrid vulneró no solo este articulo sino que se situó al margen de los derechos humanos y tuvo una actuación franquista típicamente represiva, la dignidad de las personas y sus derechos son inviolables. En el artículo 15 se dice, todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral sin que en ningún caso puedan ser sometidos a torturas ni a penas de tratos inhumanos o degradantes. Escenas que se pudieron observar por televisión y que vamos conociendo con detalle a través de las redes sociales, ponen al descubierto la brutalidad y los abusos de la policía siguiendo instrucciones de su gobierno, con un triste y abultado balance de más de 60 heridos, uno de ellos grave. La ciudadanía se indigna al ver comportamientos como los siguientes: -Arrastrar a una persona anciana por parte de dos policías sin ninguna consideración. -Golpear y herir a un periodista grafico. -Meter los dedos en los ojos a un manifestante reducido y en el suelo por parte de un policía. -Golpear a grupos de ciudadanos que se comportaban pacíficamente. -Entrar como en las viejas películas del oeste disparando y dando golpes indiscriminados en la estación del AVE en Atocha. -Mención especial merecen los infiltrados, los policías que con capuchas y banderas rojas se introducen entre los manifestantes, provocando, rompiendo el cerco, atacando a sus compañeros de uniforme y deteniendo posteriormente y arrastrando a manifestantes. Estamos ante una incitación al delito, a la agresión, a la violencia, hasta tal punto que algunos de ellos han sido golpeados por sus propios compañeros. El director de la policía Ignacio Cossidó ha afirmado que la violencia la han producido grupos armados y organizados, si los miembros de estos grupos armados y organizados pertenecen a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, eso es terrorismo de estado. Si en España hubiese una fiscalía general del estado independiente y seria habría abierto una investigación de oficio ante estos gravísimos hechos. Señor Rajoy no estará usted tan preocupado por la imagen de España o como suele decir de la marca España a nivel internacional, cuando la violencia policial en Madrid ha abierto toda la prensa nacional e internacional con decenas de imágenes de brutalidades policiales. En el marco de una manifestación pacífica en la que participaron los diputados de IU, entre ellos Cayo Lara, José Luis Centella y Alberto Garzón que fue empujado y acosado por la policía cuando se encontraba entre los manifestantes. Cuando la policía carga indiscriminadamente, cuando la policía abusa de su autoridad, cuando la policía maltrata a los detenidos, cuando la policía intimida a los ciudadanos, cuando la policía acosa a los manifestantes, cuando la policía vulnera los derechos de los ciudadanos, cuando la policía no cumple la ley al no llevar placa identificativa, la policía y sus mando políticos se sitúan al margen del estado de derecho, convirtiéndolo en la practica en un estado de desecho. Señor Rajoy, los ciudadanos si tienen claro que su gobierno no es que sea malo sino que es pésimo, es el pero que ha tenido España desde la transición democrática, y mire usted que los ha tenido malos. Su gobierno aplica un programa oculto que no fue refrendado por las urnas y que significa: recortes en sanidad; recortes en educación, recortes en derechos laborales; rescates a los bancos, acelerar desahucios; fraude electoral; amnistía fiscal a los corruptos; privatizar servicios públicos; reducir las ayudas a la dependencia; enfrentar comunidades autónomas; negar sanidad a los inmigrantes; enaltecer la monarquía; censura en prensa y en tve; recortar a las familias; suprimir ayudas a las minerías; represión a la ciudadanía; subida de impuestos; aumento del gasto militar; contrarreforma del aborto; subvenciones a la iglesia; reducción salarial y supresión de la paga extra a los empleados públicos; facultar y multiplicar los eres y los despidos; copago sanitario; supresión de becas; arruinar al país, pequeños y medianos empresarios; defender el franquismo y cerrar hospitales Su gobierno en definitiva señor Rajoy está asentado en un fraude, en una monumental estafa, si usted fuese mínimamente decente sometería a referéndum su programa real, el que está aplicando o convocaría nuevas elecciones, sepa usted finalmente que los ciudadanos buenos o malos son los que deben construir una arquitectura nueva para organizar la convivencia defendiendo lo que les es común, sobre pautas de una democracia real y de unos valores republicanos. Este proceso constituyente no se parara con represión policial, ni con una señora delegada de gobierno como la que han nombrado ustedes en Madrid que a estas horas debería estar en busca y captura. Reciba un saludo- Antonio Romero Ruiz- Coordinador de la Red de Municipios por la III República- Presidente de honor del P.C.A.- Ex parlamentario de I.U.

Fragmento de la conferencia del historiador Eric Hobsbawm( fallecido hoy día 1 de octubre) en el Word Political Forum .Una nueva igualdad después de la crisis

Eric Hobsbawm- El “Siglo breve”, o XX, fue un período marcado por un conflicto religioso entre ideologías laicas. Por razones más históricas que lógicas, fue dominado por la contraposición de dos modelos económicos –e incluso dos modelos excluyentes entre sí–: el “Socialismo”, identificados con economías centralmente planificadas de tipo soviético, y el “Capitalismo”, que cubría todo el resto. Esa contraposición, aparentemente fundamental, entre un sistema que ambiciona sacar del medio del camino a las empresas privadas interesadas en las ganancias (el mercado, por ejemplo) y uno que pretendía liberar al mercado de toda restricción oficial o de otro tipo, nunca fue realista. Todas las economías modernas deben combinar público y privado de varios modos y en varios grados, y de hecho hacen eso. Ambas tentativas de vivir a la altura de esa lógica totalmente binaria, de esas definiciones de “capitalismo” y “socialismo”, fallaron. Las economías de tipo soviético y las organizaciones y gestiones estatales no sobrevivieron a los años ´80. El “fundamentalismo de mercado” anglo-norteamericano quebró en 2008, en el momento de su apogeo. El siglo XXI tendrá que reconsiderar, por lo tanto, sus propios problemas en términos mucho más realistas. ¿Cómo influyó todo eso sobre los países que en el pasado eran devotos del modelo “socialista”? Bajo el socialismo, se encontraron con la imposibilidad de reformar sus sistemas administrativos de planeamiento estatal, incluso cuando sus técnicos y sus economistas fueran plenamente conscientes de sus principales carencias. Los sistemas –no competitivos a nivel internacional– fueron capaces de sobrevivir hasta que quedaron completamente aislados del resto de la economía mundial. Ese aislamiento, por lo tanto, no pudo ser mantenido en el tiempo, y cuando el socialismo fue abandonado –sea inmediatamente de la caída de los regímenes políticos como en Europa Oriental, sea por el propio régimen, como en China o en Vietnam– sin ningún preaviso, ellos se encontraron inmersos en aquello que para muchos parecía ser la única alternativa disponible: el capitalismo globalizado, en su forma entonces predominante de capitalismo de libre mercado. Las consecuencias directas en Europa fueron catastróficas. Los países de la ex Unión Soviética todavía no han superado sus repercusiones. China, para su suerte, escogió un modelo capitalista diferente al del neoliberalismo anglo-norteamericano, prefiriendo el modelo mucho más dirigista de las “economías tigres” o de asalto de Asia oriental, pero abrió el camino para su “gigantesco salto hacia adelante” con muy poca preocupación y consideración por las implicaciones sociales y humanas. Ese período está casi a nuestras espaldas, así como el del predominio global del liberalismo económico extremo de matriz anglonorteamericana, incluso cuando no sepamos cuales cambios implicará la crisis mundial en curso –la más grave desde los años 30- cuando los impresionantes acontecimientos de los últimos dos años consiguieran superarse. Una cosa, en efecto, es desde ya muy clara: está en curso una alternancia de enormes proporciones de las viejas economías del Atlántico Norte al Sur del planeta y principalmente al Asia oriental. En estas circunstancias, los ex Estados soviéticos (incluyendo aquellos todavía gobernados por partidos comunistas) están teniendo que enfrentar problemas y perspectivas muy diferentes. Excluyendo de entrada las divergencias de alineamiento político, diré solamente que la mayor parte de ellos continúan relativamente frágiles. En Europa, algunos están asimilando el modelo social capitalista de Europa occidental, aunque tengan una renta media per cápita considerablemente inferior. En la Unión Europea, también es probable prever el surgimiento de una doble economía. Rusia, recuperada en cierta medida de la catástrofe de los años 90, está casi reducida a un país exportador, poderoso pero vulnerable, de productos primarios y de energías y fue hasta ahora incapaz de reconstruir una base económica mejor equilibrada. Las reacciones contras los excesos de la era neoliberal llevaron a un retorno, parcial, a formas de capitalismo estatal acompañadas por una especie de regresión a algunos aspectos de la herencia soviética. Claramente, la simple “imitación de Occidente” dejó de ser una opción posible. Ese fenómeno todavía es más evidente en China, que desenvolvió con considerable éxito un capitalismo poscomunista propio, a tal punto que, en el futuro, puede también ocurrir que los historiadores puedan ver en ese país el verdadero salvador de la economía capitalista mundial en la crisis en la que nos encontramos actualmente. En síntesis, no es más posible creer en una única forma global de capitalismo o de poscapitalismo. En todo caso, delinear la economía del mañana es tal vez la parte menos relevante de nuestras preocupaciones futuras. La diferencia crucial entre los sistemas económicos no reside en su estructura, sino más bien en sus prioridades sociales y morales, y éstas deberían ilustrar dos de sus aspectos de fundamental importancia a ese propósito. Lo primero es que el fin del comunismo comportó la desaparición repentina de valores, hábitos y prácticas sociales que habían marcado la vida de generaciones enteras, no sólo en los regímenes comunistas en sentido estricto, sino también los del pasado pre comunista que, bajo esos regímenes, en buena parte se habían protegido. Debemos reconocer cuán profundos y graves fueron el shock y la desgracia en términos humanos que fueron padecidos como consecuencia de ese brusco e inesperado terremoto social. Inevitablemente, serán necesarias varias décadas antes de que las sociedades poscomunistas encuentren en la nueva era una estabilidad en su modus vivendi, y algunas consecuencias de esa desagregación social, de la corrupción, de la criminalidad institucionalizada podrían exigir todavía mucho más tiempo para ser derrotadas. El segundo aspecto es que tanto la política occidental del neoliberalismo, como las políticas poscomunistas que ella inspiró, subordinaron propositivamente el bienestar y la justicia social a la tiranía del Producto Interior Bruto (PIB): el mayor crecimiento económico posible, deliberadamente inequitativo. Haciendo esto, ellos minaron –y en los ex países comunistas hasta destruyeron– los sistemas de asistencia social, de bienestar, los valores y las finalidades de los servicios públicos. Todo ello no constituye una premisa de la cual partir, sea para el “capitalismo europeo con rostro humano” de las décadas posteriores a 1945, sea para satisfactorios sistemas mixtos poscomunistas. El objetivo de una economía no es el beneficio, sino el bienestar de toda la población. El crecimiento económico no es un fin, sino un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas. No importa como llamamos a los regímenes que buscan esa finalidad. Importa únicamente cómo y con qué prioridades podremos combinar las potencialidades del sector público y del sector privado en nuestras economías mixtas. Esa es la prioridad política más importarte del siglo XXI. Eric Hobsbawm es el decano de la historiografía marxista británica. Uno de sus últimos libros es un volumen de memorias autobiográficas: Años interesantes, Barcelona, Critica, 2003. Traducción para www.sinpermiso.info : Carlos Abel Suárez

Fallece el historiador marxista Eric Hobsbawm. Uno de los historiadores mas leídos y polémicos del mundo

Historiador marxista, era uno de los intelectuales más leídos, estudiados y polémicos del mundo. Especialista de la época desde la Revolución francesa a nuestros días- Uno de los historiadores más importantes del siglo XX, el británico Eric Hobsbawm, ha fallecido este lunes 1 de octubre a los 95 años de edad, según ha informado su hija Julia y ha publicado The Guardian. Hobsbawm, nacido en Alejandría (Egipto), ha muerto en el Hospital Royal Free de Londres, tras no superar una larga enfermedad. Hobsbawm está considerado como un historiador de corriente marxista e influyente en muchas generaciones de historiadores y políticos. Es uno de los intelectuales más leídos, estudiados y discutidos. Una obra suya sobre la historia de Europa de los siglos XIX y XX ha sido manual de referencia para los historiadores en las universidades de medio mundo. Era especialista de la época que va desde la Revolución Francesa hasta nuestros tiempos. Escribió más de 20 libros y se espera uno más para 2013 en inglés. Entre otros, destacan Rebeldes primitivos (1983), La era de la revolución (1971), La era del capitalismo (1977), La era del Imperio (1998), Naciones y nacionalismo (1998) y Entrevista sobre el siglo XXI (2000). Fiel al PC británico-- El historiador se comprometió siempre con los principios marxistas, una posición que le convirtió en una figura controvertida dentro de la historiografía actual. Fue, desde 1936, militante del Partido Comunista británico. Una militancia que mantuvo incluso después de la invasión de la URSS de Hungría en 1956. La dejó en 1989. Años después, aseguró que “nunca trató de menospreciar los sucesos terribles que sucedieron en la URSS” pero consideró que debía de apoyar un proyecto, frente al capitalismo de Occidente, que calificaba como “un sistema experimental”. En la década de los años 90 del siglo XX criticó al Partido Laborista británico por considerar que no se estaba adaptando a los nuevos tiempos. Y fue un desencantado del Nuevo Laborismo encarnado en Tony Blair. Hobsbawm nació en una familia judía en Egipto y creció en Viena (Austria) y Berlín (Alemania), trasladándose a Londres con su familia en 1933, año en que Hitler llegó al poder en Alemania. Se convirtió en profesor de la Universidad de Birkbeck en 1947. En 1978 entró a formar parte de la Academia Británica de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Su mayor tiempo como profesor lo pasó en la Universidad de Cambridge.http://www.vozbcn.com/2012/10/01/128131/fallece-historiador-eric-hobsbawm/