2 de octubre de 2012

Bilbao.Alberto Garzón señala que el Gobierno "ha cogido el mismo rumbo que el 'Titanic', va a la deriva contra un iceberg" con los Presupuestos para 2013





Ezker Anitza
El diputado y portavoz económico de IU en el Congreso afirma en Bilbao en un acto preelectoral de apoyo a Ezker Anitza-IU que “no necesitamos un rescate a la Banca, necesitamos un rescate a la ciudadanía”
El diputado y portavoz económico de Izquierda Unida en el Congreso, Alberto Garzón, ha valorado hoy que con los Presupuestos Generales del Estado para 2013, que ayer entraron oficialmente en la Cámara Baja, “Rajoy y su Gobierno han cogido el mismo rumbo que el ‘Titanic’, van a la deriva contra un iceberg”.
Garzón se expresó así esta mañana, en un acto público en Bilbao dentro de la participación del diputado por Málaga en la precampaña a los comicios autonómicos en Euskadi para apoyar a los candidato/as de Ezker Anitza-IU. El portavoz de Izquierda Unida en la Comisión de Presupuestos del Congreso respondió a las alabanzas lanzadas 24 horas antes también desde Euskadi por el presidente del Gobierno hacia sus cuentas públicas y le recordó que “estos Presupuestos no son los del Ejecutivo español sino los de la troika” (Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional).
“Cuando las cuentas públicas de un Estado –advirtió- se negocian fuera de ese Estado, lo que se viene a demostrar es que no estamos ante una salida de la crisis ni ante un rescate, estamos ante la estafa que nos ha traído hasta aquí”.
El parlamentario de IU destacó las “falsedades” contenidas en estos Presupuestos y el esfuerzo realizado por Cristóbal Montoro y los responsables económicos del Ejecutivo de Rajoy para “cuadrar unas cuentas imposibles y con las que sólo se va a conseguir que la ciudadanía vea cómo empeora su situación”.
Garzón destacó indignado que “el Estado dedique ya más dinero de sus Presupuestos a pagar los intereses de la deuda pública que a Sanidad, Educación y al conjunto de las prestaciones sociales”. Por ello, advirtió que “el rumbo al que nos lleva el Gobierno de Rajoy no sólo es suicida en términos económicos, sino también en términos sociales”.
De igual forma, señaló con vehemencia que las consecuencias de las medidas adoptadas por el Ejecutivo de la derecha “son tan graves” que van a dejar a nuestro país “en la misma situación de los Estados en vías de desarrollo”. Esta es la situación actual, muy distinta de los años de la ‘burbuja inmobiliaria’ cuando la Banca y las grandes compañías “se guardaban y mantenían bien privados sus beneficios, mientras que ahora son las pérdidas lo que se socializa”.
Durante su intervención en el acto público de Ezker Anitza-IU en Bilbao, Alberto Garzón –de 26 años- hizo mención destacada a la situación en la que la crisis ha dejado a los jóvenes de su generación “a los que se condena a irse de su país para poder tener futuro” o a los cerca de 500 desahucios diarios de media que se producen mientras existen cinco millones de viviendas vacías.
Indicó que “si seguimos dejando en manos de la troika las soluciones, lo que harán será rescatar sólo a los bancos, como estamos viendo, y excluir a la ciudadanía. No necesitamos un rescate a la Banca, necesitamos un rescate a la ciudadanía”.
Garzón hizo también referencia a la actuación del Ejecutivo del PP frente a las últimas manifestaciones ciudadanas exigiendo un cambio de políticas. “El Gobierno de Rajoy -dijo- responde el drama que viven los ciudadanos con represión policial. Sólo aciertan a tratar de criminalizar la respuesta cívica y pacífica de la ciudadanía”, como se ha visto esta semana en las cercanías del Congreso.
Afirmó que desde el poder se están dando respuestas similares “a las que se han visto en países con situaciones similares como Grecia y Portugal. Pero frente a ello, está claro que sólo con el apoyo social se podrá cambiar este rumbo suicida al que nos está llevando el PP y configurar un nuevo modelo social”.

Moshe Lewin y el siglo soviético


Eric Hobsbawm,  historiador marxista recientemente fallecido dice sobre este libro: "este libro representa una contribución  decisiva para emancipar la historia de la Unión Soviética de la herencia ideológica del siglo pasado y debería ser lectura obligada para cuantos aspiren a entenderla"

Alain Gresh[1]


El historiador Moshe Lewin murió en París el 14 de agosto de 2010. Nacido en 1921 en Vilnius, en la época bajo control polaco, ha creció en una familia judía y sufrió muy juvenilmente el ostracismo antisemita. Miembro de una organización de juventud sionista de extrema izquierda, evita la llegada de las tropas nazis en junio de 1941 y fue salvado por los soldados del ejército rojo que se replegaban ante el avance alemán. Sus sus padres serán masacrados, como millares de otros judíos, por las milicias de extrema derecha, antes de la llegada del Wehrmacht. Siempre estuvo unido a Vilnius a donde volvió durante la época a Gorbachov. (Leer " Une histoire oubliée”, Le Monde diplomatique, août de 1993).
Vivió en URSS durante toda la segunda guerra mundial, ocupando diferentes empleos obreros en las granjas agrícolas, antes de entrar en una escuela de suboficiales. Desfiló el 9 mayo de 1945 en Moscú en la fiesta de la victoria. Esta estancia en la URSS le dio no sólo un conocimiento íntimo de la lengua rusa que hablaba corrientemente, así como el yiddish, el polaco, el alemán, el hebreo, el inglés y el francés si no también de la sociedad y del pueblo llano para quien siempre ha guardado un profundo cariño.
Habiendo retomado su ciudadanía polaca, se estableció en París, desde donde organizó la emigración judía clandestina a Palestina. Es miembro de Hachomer Hatzaïr, un partido sionista marxista, que se convertirá en el Mapam en enero de 1948. Es en esta organización donde conoció a Moshe Sneh, que dirigía el departamento de la inmigración ilegal de la agencia judía. Trabajó con él en Israel para el periódico del Mapam Al-Hamishmar, antes de seguirlo, no sin reticencias, cuando decidió ingresar en el Partido Comunista, único partido israelí compuesto por judíos y árabes.
Lewin no escondía su desilusión respecto de su experiencia israelí, su reacción indignada cuando supo que, el 12 de octubre de 1953, un joven oficial todavía desconocido, Ariel Sharon, había conducido una razzia punitiva contra la aldea de Qibia, en Cisjoradania, matando a mujeres, viejos y niños. Veía en ello una traición a los ideales por los que se había batido. Fue alistado en la guerra de 1956 contra el Egipto de Nasser, campaña que desaprobaba, lo que le valió pasar por un consejo de guerra; sin embargo fue liberado gracias a sus camaradas soldados quienes aunque no compartían sus ideas pero le tenían en gran estima.
Estas decepciones le hicieron cambiar de vía y empezar los estudios en la universidad de Tel-Aviv . Su profesor, impresionado por su memoria consagrada a Rabelais, le consiguió una beca francesa. Moshe llegó a París y presentó en la Sorbona una tesis sobre el campesinado soviético, sostenida en 1964: fue publicada con el títuloLa Paysannerie et le pouvoir soviétique : 1928-1930(Mouton, Paris- La Haya, 1966). Tras haber sido director de estudios asociado en la École pratique des hautes études, consigue un puesto de docente en la universidad de Birmingham (1968-1978), luego una cátedra de historia a la universidad de Pensilvania, una de más prestigiosas de los Estados Unidos. Se jubiló en 1995 y se instaló finalmente en Francia, país del que tenía la nacionalidad y al cual estaba ligado profundamente.
Su obra estuvo dedicada esencialmente a la Unión Soviética, aunque en los últimos años de su vida quiso profundizar sobre su estudio de las raíces rusas de la historia soviética: realizó estudios sobre la burocracia desde el siglo XVII. Se interesaba también en la historia comparativa. Opuesto a la tesis de un solo totalitarismo, estimaba sin embargo fructuosa el estudio paralelo de Rusia y de Alemania, así como la del estalinismo y del nazismo. Organizó varios coloquios con el historiador británico Ian Kershaw, de los que resultó Stalinism and Nazism: Dictatorships in Comparison, Cambridge University Press, 1997.

El primer libro que lo dio a conocer en Francia, Le Dernier combat de Lénine[2](Minuit, 1967), hace un repaso sobre los últimos meses de actividades del fundador del estado soviético, sobre su crítica a las derivas del sistema, sobre la necesidad de tratar prudentemente al campesinado y de conciliarse con las minorías nacionales y, en fin, sobre su enfrentamiento con Stalin. Aún explicando por qué era imposible construir el socialismo sobre las ruinas de la Rusia zarista, Lewin mostraba que las vías que se ofrecían a los bolcheviques eran diversas y que la victoria de Stalin en las luchas internas del partido no tenía nada de ineluctable.

Peleando contra las verdades establecidas

No es posible resumir la obra de Moshe Lewin en unas pocas líneas. Lewin desarrolló un análisis original de la revolución de octubre (1917) y de la toma del poder por los bolcheviques que eran, a la época, según él, el única fuerza capaz de evitar la desintegración del país y de empezar la modernización de Rusia, ( leer Octobre 1917 à l’épreuve de l’ histoire , Le Monde diplomatique, noviembre de 2007 : http://www.monde-diplomatique.fr/2007/11/LEWIN/15298 )
Insistió sobre todo en la importancia del estudio del sistema social soviético y siempre se ha negado a practicar la " kremlinología" que reducía la historia del país a algunos dirigentes. Iluminó las transformaciones profundas de la URSS durante este " siglo soviético", especialmente la transición de una sociedad campesina a una sociedad urbana, refutando la tesis de un " inmovilismo totalitario ". (La Formation du système soviétique. Essais sur l’histoire sociale de la Russie dans l’entre-deux guerres, Gallimard, 1987[3]).
En la segunda mitad de los años 1980, dedicó una parte de su trabajo, a descifrar el "fenómeno Gorbachov"mostrando justamente, que no debía nada al azar, sino que reflejaba las mutaciones de la sociedad. Se burlaba de buena gana de aquellos que, cegados por sus orejeras ideológicas solo veían en la URRS un sistema congelado, el modelo de un totalitarismo indestructible.
Historiador, hombre de izquierdas, humanista, internacionalista, investigador apasionado, Moshe no dudaba en ir contra corriente, y en batirse contra las verdades establecidas, en deconstruir los mitos propagados por los autores del Libre negro del comunismo ( Pourquoi l’Union soviétique a fasciné le monde , Le Monde diplomatique, noviembre de 1997). Se interesaba en aquellos que le rodeaban, y en primer lugar por sus estudiantes, a quienes había formado y marcado profundamente, y con quienes mantuvo cálidas relaciones hasta el final. Seguía la política internacional y se apasionaba por los Estados Unidos donde había vivido veinte años. No dudó en comparar el país de Reagan y Bush con la URSS del período del “estancamiento” brezneviano, deseaba cambios y se alegró de la victoria de Barak Obama en las elecciones presidenciales
Moshe colaboraba desde hacía veinte años en Le Monde diplomatique : su primer artículo en nuestro mensual, " Avec o sin M. Gorbatchev ", fecha de junio de 1990. Había discutido, en diversas ocasiones con el conjunto de la redacción en relación con la URSS, y con la historia, del mundo. Le Monde diplomatique publicó también su última obra, Le siècle sovietique[4], en una traducción de Denis Libertino y Florencia Prudhomme, incluso antes de su aparición en los Estados Unidos, ( Editorial Fayard, 2003).

[1] http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-08-16-Moshe-LewinTraducción de Joan Tafalla. Con casi un año de retraso, y ante la falta de tiempo para hacer una biografía de Moshe Lewin y una recensión de « El Siglo Soviético », pago mi deuda intelectual, cultural y política con Moshe Lewin con esta traducción de la necrológica publicada por Alain Gresh en Le Monde Diplomatique.
[2] LEWIN, Moshe, El último combate de Lenin, Barcelona, Editorial Lumen, 1970. Descatalogado, se puede encontrar en:http://www.elsarbresdefahrenheit.net/ca/index.php?view_doc=1496 . De próxima publicación en Ed. Capitan Swing (http://www.capitanswinglibros.com ) la versión española de La storia falsa de Luciano Canfora, Milano, Rizzoli, 2008, donde se dan importantes novedades respecto del libro de Lewin.
[3] Nota del traductor: esta obra aún no ha encontrado editor en español y tal como va la cosa…
[4] LEWIN, Moshe, El siglo soviético, Barcelona, Editorial Crítica, 2006).

Hobsbawm, un historiador marxista para una izquierda racional (crónica de urgencia)




FRANCISCO ERICE Sección de Historia de la FIM
Hace ya algunos años, Eric J. Hobsbawm solía ser caracterizado, entre otras cosas, como el mayor historiador marxista vivo, sobre todo desde que desapareciera, allá por 1993, su compatriota Edward P. Thompson, tal vez su principal oponente para merecer semejante título. Cuando, en 1996, la revista española Historia Social le dedicara a Hobsbawm un amplio número monográfico, uno de los glosadores críticos de su obra lo calificaba (aunque entre interrogantes retóricos) como “el último marxista de oro”. Lo de “último” sonaba algo así como a alabanza fúnebre o epitafio de una corriente interpretativa de la historia que, por fortuna, aún tiene mucho que decir. Queda todavía algún otro “marxista de oro” entre los historiadores, incluso en nuestro país, pero el elogio explícito era, desde luego, merecido y justificado.

Hobsbawm, que acaba de fallecer, ha sido no sólo historiador eminente (uno de los más grandes, sin duda), sino también testigo privilegiado del siglo XX. En su apasionante libro de Memorias (Años interesantes. Una vida en el siglo XX), él mismo se definió como “observador partícipe” de su tiempo, a la manera de los antropólogos. Había nacido en Alejandría (Egipto) en 1917, hijo de madre austriaca y padre inglés de origen judío. Vivió, de niño y adolescente, en Viena y Berlín hasta el ascenso del nazismo, trasladándose luego a Inglaterra, donde estudió en Cambridge y desarrolló posteriormente su carrera académica, sobre todo en Londres y, ya retirado, como profesor visitante en Nueva York.

Militante comunista desde su juventud, Hobsbawm fue, desde 1946, uno de los integrantes del Grupo de Historiadores del Partido Comunista Británico, que, entre otras cosas, fundó en 1952 la revista Past & Present (Pasado y Presente), la cual sigue siendo hoy, ya alejada de su origen, una prestigiosa publicación académica. En el mencionado Grupo se aglutinó el que puede considerarse, en su conjunto, el más brillante plantel de historiadores del siglo XX (Maurice Dobb, Edward Thompson, Christopher Hill, Rodney Hilton, Víctor Kiernan, el propio Hobsbawm, etc.). Es cierto que se disolvió de facto en 1956, cuando la mayoría de sus miembros abandonaron el PCB en protesta por la intervención soviética en Hungría, pero sus componentes –como muchas veces han reiterado- siguieron manteniendo una afinidad intelectual y un estilo común de trabajo, centrado en un marxismo abierto, no economicista, que privilegia el cambio social y la centralidad de la lucha de clases y no desdeña incorporar el peso y la importancia de los fenómenos culturales. Hobsbawm permaneció en el Partido, en parte por consideraciones políticas, en parte por razones sentimentales, y en él se mantuvo hasta su disolución, aunque sus querencias gramscianas y sus posiciones ideológicas lo orientaban sobre todo hacia el PCI (el Partido Comunista Italiano).

Es verdaderamente imposible resumir en breves líneas la obra ingente de Hobsbawm, que supera en cantidad y calidad todo lo imaginable, aun teniendo en cuenta la edad que llegó a alcanzar en plenitud de facultades intelectuales. La “selección bibliográfica” que acompañaba al dossier que le dedicó la revista antes citada incluía siete apretadas páginas de títulos de libros y artículos que abarcan –y este es otro de los rasgos más sobresalientes de Hobsbawm- un espectro de temas verdaderamente prodigioso.

Ciertamente, Hobsbawm ha dejado huella profunda en todos los campos temáticos que abordó. A él se debe la apertura, entre los historiadores, con una investigación pionera, del debate sobre la crisis del siglo XVII y su influencia en la transición al capitalismo. Fue profundo renovador de los estudios del movimiento obrero, que contribuyó a rescatar, desde posiciones marxistas críticas, de los planteamientos teleológicos, y a insertarlos en el estudio de la clase obrera y del “mundo del trabajo”. Transformó, en parte, la vieja historia de las agitaciones campesinas y sobre todo de los movimientos milenaristas; su apasionante libro Rebeldes primitivos sentó las bases de una nueva visión de estos fenómenos, con préstamos de la antropología y una no siempre explícita pero subyacente influencia de Gramsci y su concepto de “subversivismo”. Participó, con brillantes aportaciones, en la controversia sobre las condiciones de vida de los trabajadores durante la revolución industrial y en la renovación de los puntos de vista dominantes sobre alguno de los movimientos obreros y populares más importantes de entonces (como el luddismo de los destructores de máquinas). Contribuyó también, de manera muy notable, a consolidar la renovación de los estudios sobre los nacionalismos, desvelando las imposturas “esencialistas”, explicando las naciones como construcciones “desde arriba” y acuñando además conceptos como el de “invención de la tradición”, que han demostrado su fertilidad, entre otras cosas, para comprender esos procesos. Su recopilación de trabajos Sobre la Historia, publicada en España en 1998 es, a mi juicio, una de esas lecturas especialmente estimulantes que a un estudiante de Historia que se inicia o un lector culto interesado en esta materia se debe siempre recomendar.

No menos importantes son sus contribuciones al estudio del marxismo; la mayoría de ellas, al menos las más relevantes, como el grueso de la obra de Hobsbawm, están publicadas en castellano, y han sido recientemente recopiladas en un libro que lleva el sugerente título deCómo cambiar el mundo. Marx y el marxismo 1840-2011. Lo que, por encima de cualquier otra consideración, caracteriza la visión de Hobsbawm sobre el marxismo es su concepción del mismo como una tradición abierta y plural, cuyos planteamientos deben ser sometidos, al igual que los de cualquier otra, a un revisión crítica, pero que todavía sigue siendo útil para comprender y trasformar el mundo.

Por si todo esto fuera poco, Hobsbawm es conocido, entre un público más amplio que el de los historiadores profesionales, sobre todo por su tetralogía sobre el mundo contemporáneo, desde la ya lejana publicación (en 1962) del primer tomo (La era de la Revolución, traducido al español como Las revoluciones burguesas) hasta el cuarto y último (1994), su Edad de los extremos. El corto siglo XX (en castellano, más sucintamente, Historia del siglo XX). Aunque fluctuante en su construcción y en algunos de sus planteamientos –los sucesivos tomos van adaptándose a los cambios historiográficos y de sensibilidad de los nuevos tiempos-, el conjunto constituye una obra de interpretación de los dos últimos siglos y una exhibición de cultura histórica verdaderamente incomparable con la de cualquier otro historiador contemporáneo, siempre con la voluntad de alejarse de cualquier reduccionismo en los análisis, buscando la integración y la interrelación de los factores.

El pulso como historiador de Hobsbawm se aprecia sobre todo, lógicamente, en sus trabajos más influyentes, pero sus libros aparentemente menores constituyen verdaderas perlas historiográficas y a veces hasta literarias, que incluso un lector no experto puede disfrutar en plenitud. No puedo dejar de mencionar, en ese sentido, su ya antiguo libro recopilatorio de estudios sobre los comunistas y las revoluciones sociales (Revolucionarios), el que dedica al bandolerismo social (Bandidos), o los capítulos plagados de sugerencias y hasta de sentido del humor incluidos en el libro Gente poco corriente, con semblanzas que abarcan desde algunos exponentes de las tradiciones radicales del siglo XIX hasta personajes turbios de la vida política americana, pasando por figuras del jazz, modalidad musical de la que era profundo conocedor y crítico aficionado.

Toda esta ingente obra no sería del todo entendible, finalmente, sin las reflexiones contenidas en sus Memorias o los libros de entrevistas y recopilatorios en los que nos ofrece su visión de la política y la sociedad de nuestro tiempo, como su Entrevista sobre el siglo XXI o el más antiguo, pero a mi juicio extraordinario, Política para una izquierda racional (editado en España en 1993), que reúne varios trabajos con “implicaciones políticas” directas.

Permítaseme terminar esta larga, casi improvisada y sentida reseña precisamente con esta pequeña joya de la bibliografía hobsbawmiana. En ella, nuestro autor nos recuerda una vez más que los tiempos han cambiado y por tanto también debe hacerlo nuestra visión de lo que escribieran Marx o Lenin, cuya obra, como la de cualquier otro, debe estar “abierta a un escrutinio crítico”; lo cual no significa que, su juicio, el marxismo haya dejado de ser una guía útil para entender el mundo. Pero hay otras dos ideas suyas fundamentales que quisiera resaltar. La primera es la necesidad de que “la razón de izquierdas haga una crítica de la emoción de izquierdas”. Hobsbawm, frente a los “utopistas” o “imposibilistas” defensores de la pureza frente al compromiso, declara formar parte de la tradición de los “radicales” que son a la vez “realistas”: la de “Marx y Lenin o, concretamente, la del Séptimo Congreso Mundial de la Internacional Comunista, la de los frentes populares y la unidad antifascista”. Por eso –asegura, a fuer de realista- siempre se ha manifestado refractario a la nostalgia: “no basta con lamentarse con el declive experimentado por ‘el movimiento’ desde los grandes días de antaño, puesto que la nostalgia no los hará regresar. Debemos construir sobre los fundamentos del pasado, pero la construcción debe ser nueva”.

Pero esa izquierda racional por la que aboga no se basa, en modo alguno, en la renuncia a la transformación social: “el capitalismo –afirma Hobsbawm- sigue siendo rapaz y explotador y el socialismo sigue siendo bueno”. Es la reflexión del viejo historiador, que todavía no hace mucho convocaba a los colegas progresistas a una alianza frentepopulista contra el asalto a la razón perpetrado por la historiografía postmoderna. Defender la historia es también ayudar a preservar el viejo proyecto emancipador: “de nosotros no se podrá decir –asegura- que ya no creemos en la emancipación de la humanidad”. No es extraño que Hobsbawm concluya su citado libro de Memorias con un llamamiento a la vigilancia y a la acción: “Pero no abandonemos las armas, ni siquiera en los momentos más difíciles. La injusticia social debe seguir siendo denunciada y combatida. El mundo no mejorará por sí solo”. Que así sea.

Fútbol Club Barcelona, ¿que la directiva apoya el sionazismo?






Gilad Shalit no fue secuestrado, fue hecho prisionero. Los 6.000 presos palestinos, entre los que hay centenares de niños y niñas, mujeres, ancianos, hombres, diputados, sindicalistas, miembros de organizaciones humanitarias, defensores de derechos humanos, no son militares como sí lo es gilad shalit, sargento mayor del ejército sionazi de ocupación de Palestina. Los 6.000 presos y presas palestinas llevan encarcelados muchos años, cadenas perpetuas, y decenas y decenas de años, ¿se ha interesado la directiva del club Barcelona por ellos o ellas?, ¿sabrá la directiva del Barcelona que los sionazis los encarcela sin ninguna acusación y sin juicio?, ¿sabrá la directiva del Barcelona que los sionazis secuestran a palestinos y palestinas en el campo, en las calles o en sus mismas casas y trabajos y no se vuelve a saber de ellos ni de ellas?
La directiva del club Barcelona justifica su invitación al sionazi gilad shalit al partido de fútbol con el Madrid el día 7 de octubre diciendo que no quiere que se “politice el tema” y que quiere “la concordia”. Los directivos del Barcelona invitan, llaman a sentarse a su lado a un sionazi: ¿no quieren que se politice y quieren la concordia?, ¿la concordia es la opresión? Para recibir al sionazi ponen a una sionista: Raola. ¿No quieren que se politice y quieren la concordia?, ¿llaman concordia a lo que hacen los sionazis?, ¿entonces aprueban los ataques del ejército sionazi contra el pueblo palestino?, ¿hacen oídos sordos a las resoluciones aprobadas en la ONU condenando a Israel por no respetar los Derechos Humanos, por el muro de aislamiento entorno a los pueblos y ciudades palestinas?, ¿lo aprueban?, ¿aprueban el apertheid, aprueban la deportación del pueblo palestino, aprueban la ocupación de sus tierras, de sus casas, sus industrias... ?
Un ejemplo para la directiva del Barcelona: franco, el genocida del pueblo trabajador, también decía algo parecido: “Haga como yo, no se meta usted en política”; a su sucesor se ha atribuido una frase: “Yo no soy político, no voto”.
Cuánto se parecen ustedes.
Directiva del Barcelona, ustedes no son más club, ustedes quieren ocultar tras la equidistancia su colaboración con el estado racista, teocrático, que declara disponer de más de 200 bombas atómicas y se burla de los tratados, acuerdos y condenas internacionales levantados por los organismos de Derechos Humanos, ustedes favorecen el genocidio del pueblo palestino.
Directiva del Barcelona, saben lo que el sionazismo hace contra el pueblo de Gaza y contra el pueblo palestino en general, humanícense, vayan a Gaza, lean para informarse, les doy algunos títulos: “La industria del holocausto”, autor: Norman Finkelstein; “Sionismo y fascismo. El sionismo en la época de los dictadores”, autor: Lenni Brenner; Gaza. Seguimos siendo humanos”, autor: Vittorio Arrigoni; “La cuestión oculta. Tres ensayos sobre los orígenes del desposeimiento palestino en la era del sionismo”; “La expulsión de los palestinos”, autor: Nur Masalha.
En rebelion.org pueden encontrar multitud de artículos sobre el tema, me permito señalar un último con mi nombre que reúne datos de agencias internacionales y estudios sobre Gaza o Palestina: rebelion.org/noticia.php?id=155885. ¿Por qué no entran en www.rumboagaza.org?
Si son capaces de humanizarse no inviten a un sionazi: inviten al pueblo de Gaza que es el que sufre la opresión de ese al que ahora invitan, inviten al pueblo de Gaza, a sus niños y niñas, a sus madres y padres, a las gentes enfermas por el hambre, a los pescadores que el ejército de ocupación sionazi ametralla para que no pesquen, no permitan que impidan la entrada en Gaza de alimentos, agua, medicinas...
Apoyen, aporten dinero, alimentos, agua, medicinas, rompan el bloqueo a Gaza, ¿por qué no se unen al B.D.S.? ¿por qué no apoyen las resoluciones de la ONU?
Inviten a la III Flotilla por la Libertad de Gaza, ¿saben que su barco, Estelle, ha estado en Barcelona?, ¿saben que ha partido en dirección a un puerto italiano y en pocos días pondrá rumbo a Gaza? ¿saben que la marina de guerra de una de las mayores potencias atómicas del mundo está esperando en alta mar a los representantes de los pueblos del mundo que se solidarizan con el pueblo palestino de Gaza?, ¿saben cuántos muertos y heridos causo el ejército sionazi en el asalto a la I Flotilla por la Libertad de Gaza?, ¿saben cuántos secuestrados se llevaron a sus cárceles y que se quedaron con todo el envío solidario que transportaba la Flotilla, además de los efectos personales de la tripulación?, ¿saben que lo hicieron en aguas internacionales? ¿saben para qué? ¿saben que el único propósito de la Flotilla es terminar con el bloqueo al pueblo de Gaza?
Directiva del Barcelona, no imiten al genocida franco, no aplaudan el sionazismo, hablen de justicia para el pueblo que vive bajo la ocupación sionazi, fomenten el deseo de justicia, hagan justicia. Directiva del Barcelona, no sienten a un sionazi a su lado ¿o es que sus negocios forman parte de la ocupación de Palestina y del bloqueo al pueblo de Gaza?

El pensionista Borbón



Escrito por Amadeo Martínez Inglés / UCR   
Presupuestos del Estado: Rajoy se ensaña con el…
¡Hombre, es que no hay derecho! A todos los jubilatas españoles el carismático don Mariano les va a subir el próximo año las pensiones un 1% y al pobre Juan Carlos, sí, sí, al superman cazador y campechano que todavía ostenta la jefatura de este Estado plurinacional y plurileches en el que habitamos y que está a punto de romperse por sus costuras periféricas, va y le rebaja su mísero peculio un exagerado 4%.

Es que esto es de Juzgado de Guardia. ¿Cómo va a poder vivir este pobre hombre, con la que está cayendo en este país por cuenta de una crisis (un descomunal latrocinio, más bien, cometido por quienes debieron gestionar sus otrora importantes recursos) que nos está llevando a ser los nuevos mendigos de Europa y del mundo entero (incluido el de los parias, el tercero), con apenas los 7,93 millones de euros (1.316 millones de nuestras añoradas pesetas) que para el próximo ejercicio fiscal le reservan los Presupuestos Generales del Estado que, con más cara que espalda y mirando al tendido, se ha atrevido a llevar al Congreso de los Diputados el inefable y mentirosillo Montoro?
¿Cómo va a poder ir a cazar elefantes a Botsuana en un próximo futuro, a 30.000 euros el ejemplar abatido, con semejante varapalo presupuestario?
¿Cómo va a poder seguir alimentando, euro a euro, eso, sí, la saneada fortunita regia (1.800 millones de euros) que, como trabajadora hormiguita, ha logrado reunir después de años de sacrificios sin cuento y que, según constatan algunos periódicos y revistas extranjeras y algún que otro malintencionado compatriota, mantiene en stand by (a la espera de lo que pueda pasar) en lugares seguros de la banca mundial, no de la casposa y rescatable española?
¿Cómo va a poder seguir metiéndose entre pecho y espalda, y durante todo el largísimo año que viene, las consabidas botellitas de Vega Sicilia (acompañándolas, claro está, de sus correspondientes cigalitas, langostas, nécoras, huevitas de Esturión…y, también, de los solomillitos y demás partes nobles de escogidas terneritas de Ávila) que, con la subida exponencial del coste de la vida que en estos momentos sobrepasa ya el 3,5%, van a ponerse por las nubes?
¿Cómo va a poder seguir viviendo, en suma, este nuestro amado jubilata real con el nivel que le corresponde, sobre todo a los ojos de sus colegas del norte de Europa (que son unos cotillas y unos envidiosos aunque viajen en bicicleta) y, más aún, a los del pícaro mister Clinton (sí, sí, el famoso ex presidente norteamericano que trabajaba a destajo en el despacho oval de la Casa Blanca con la becaria Lewinski escondida debajo de la mesa y haciéndole cosquillas en salva sea la parte) que el otro día, entre risitas, se excusó ante él por no poderle poner un trono real debajo de sus augustas posaderas en el curso de una visita de trabajo a su foro político, esta vez sin becaria para ninguno de los dos, que buenos están ya para esos trotes?
Yo la verdad, creo que esta vez el señor Rajoy se ha pasado en su orgía de recortes sociales y ha sacado a pasear su ego republicano, escondido en su psique bajo siete llaves, y su sempiterna mala leche institucional que últimamente viene potenciando hasta el infinito el caudillo del norte, Artur Mas. Yo no digo que este año le subiera a nuestro amado monarca, como a los demás pensionistas “quinientoeuristas” que malviven en este país, ese mágico 1% de mierda que contemplan los PGE para el año que viene al tiempo que se pasa por el forro de sus calzoncillos la revalorización a la que obliga el pacto (o componenda) de Toledo… pero rebajarle sin avisar todo un 4% de sus magros haberes quizá sea demasiado.
Claro que a muchos indignados en este país (del 15-M, del 25-S, del 26-S, del 29-S y demás dígitos y letras por venir, que deberían haber iniciado su asalto a este Régimen corrupto en desmoronamiento inminente con un “Rodea La Zarzuela” en lugar del Congreso, que al fin y al cabo está habitado por legítimos representantes del pueblo soberano, tontorrón pero soberano, y no como el palacio mencionado donde vegeta un señor elegido únicamente por un dictador sanguinario) les parecerá irrisoria la rebaja de asignación a la Casa Real decidida por el caganidos de La Moncloa y desearían que ese ridículo 4% se transformara en una enmienda a la totalidad, es decir en un 100% de recorte, en una patada en el trasero a una Institución trasnochada poblada de “ninis”, que ni estudian, ni trabajan, ni nada de nada, pero que se pegan la gran vida a costa de la estupidez congénita de millones y millones de españoles.
Pero todo llegará, amigos. Paciencia, que la historia de España, vapuleada como nunca por políticos y jerarcas corruptos e ineptos, está a punto de hablar y sus palabras, como siempre, prometen ser terribles y de obligado cumplimiento.
Amadeo Martínez Inglés, Coronel. Escritor. Historiador